Un montón de gracias por todos los reviews. La verdad me sorprendió un poco y también me alegró un montón. Aquí les traigo otro extra, que tuve que hacer o el epílogo iba ser enorme. Es algo parecido al anterior, aun así, espero que les guste.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Le pertenecen a la gran Yoshiki Nakamura-sensei que me tiene con la tortura de tener que esperar todo un mes para ver el capítulo del manga.
Pensamientos
Narraciones
- Conversaciones -
Extra 4 Fantasma
Después de la muerte de Kyoko los piratas, en su mayoría, lo habían tomado como otro, o, mejor dicho, otra, que había caído. Otros, los más cercanos, sin embargo, no eran del todo indiferentes. Los tripulantes del Skip Beat habían cumplido con el duelo acordado en su honor, y después de eso muchos siguieron viviendo la vida de siempre, o al menos, en apariencia. La verdad es que ninguno podría olvidar los últimos momentos de su capitana, o al menos los que ellos vieron. Los más sinceros fueron los hermanos Ishibashi. Ellos fueron los únicos que expresaron abiertamente cuánto la admiraban y cuánto sentían su pérdida. Kanae y Sho fueron casos completamente diferentes, cada uno por separado.
Kanae se convirtió en la capitana del barco, y como mismo ella siempre siguió a Kyoko, ahora a ella la seguía el joven muchacho que habían traído consigo cuando habían escapado, Hiou. Kanae casi se había convertido en una Kyoko, lo que evitó que lo hiciera fue la diferencia de sus acompañantes. El pequeño Hiou, como le gustaba a los tripulantes del Skip Beat decirle, se había convertido en una compañía significante, y objeto de burla de muchos cada vez que hacía un intento por conquistarla.
Sho, por otro lado, había cambiado radicalmente. Ya no presumía y siempre estaba serio. Otro cambio significativo es que muchas veces se le veía con mujeres, mucho más de lo que solía. Dicen que fue la pérdida de Kyoko lo que provocó el cambio. Esos mismos dicen, sin importar cuántas veces lo negara, que él llegó a amarla. Otros buscan escusas para su comportamiento. Lo cierto es que él no volvió a ser el mismo.
Alrededor de dos años después de la muerte de Kyoko, apareció un barco desconocido en el puerto de Tortuga. El barco en si era algo siniestro, y aunque curiosos no faltaron, nadie se atrevió a ir a preguntar. Dos días después de su llegada al puerto llegaron Sho y Kanae quienes habían salido a hacer de las suyas con.
- El barco llegó hace dos días, pero nadie ha bajado de él - les dijeron a ambos.
Esa noche, en los bares, apareció un hombre preguntando dónde podía comprar comida y bebida para reabastecer un barco. Mientras al hombre le dieron las indicaciones, todos allí estaban completamente pendientes de él. Al día siguiente volvió el hombre, esta vez acompañado de una mujer en pantalones y vestida de negro, resaltando la rubia cabellera que cubría su espalda y parte de su rostro. La mujer bebía mientras el hombre hacía los pedidos algo tembloso, como si tuviera miedo. Pero, ¿de qué?
Una vez terminada las gestiones, se marcharon de vuelta a su barco. Esa misma noche apareció un hombre con una vestimenta con un estilo parecido al de la mujer, de cabello oscuro y porte intimidante. La mujer apareció más tarde, se paró frente a él, él negó con la cabeza y ella asintió.
Todos los que miraron aquello estaban confusos. Solo Sho, quien ahora también tenía poca paciencia, influenciado por la curiosidad de aquellas personas, se atrevió a interrumpir.
- Ustedes no son piratas de Tortuga. ¿Quiénes son?
El cabello de ambos caía sobre sus ojos, por lo que era difícil verlos, pero los que estaban allí juran que vieron sus ojos brillar amenazantes y un frío corrió por sus espaldas.
- Yo creía que incluso los piratas se presentaban a sí mismos antes de preguntar por alguien - dijo la mujer.
- Sho Fuwa. Ahora ustedes.
El hombre se levantó, se puso entre los dos.
- Cain Heel. Dueño del Tragic Marker. Somos piratas y estamos probando nuevas aguas. Eso es todo lo que necesitas saber.
Y se marcharon.
Casi se podía decir que se escucharon suspiros. Alguien fue a ver a Sho que no se había movido de su lugar.
- Hey Sho, ya se fueron. Ya - el hombre se quedó sin palabras cuando vio su rostro - Hombre, ¿qué pasa? Pareciera que viste un fantasma.
- Es que lo acabo de hacer - y salió corriendo detrás de ellos.
No iban muy lejos, pero su barco estaba cerca y ya casi habían llegado para cuando los alcanzó.
- Esperen un momento - pero ellos no se detuvieron - Hey, ¡Heel! - ambos se voltearon hacia Sho - ¿De dónde son ustedes?
- ¿Qué importa? - Respondió Cain.
- Importa. Quiero saber quiénes son ustedes.
- Somos piratas. No importa de dónde seamos o quiénes seamos.
- Entonces respóndeme lo siguiente. ¿Quién es esa mujer?
- No - Cain iba a responder le algo a Sho cuando la mujer lo detuvo.
- Puedo defenderme sola - le dijo y luego se dirigió s Sho - ¿Qué quieres conmigo?
- Saber quién eres, ya sabes quién soy.
Sho pudo ver una sonrisa algo burlona en su rostro.
- Para ti, soy Setsuka.
- ¡Setsu! - reclamó Cain.
- ¿Setsuka qué?
- Heel. Setsuka Heel.
- ¿Son hermanos?
- Eso lo dejo a tu imaginación.
- Una cosa más. Quiero ver tus ojos.
- ¿Por qué?
- Siento curiosidad.
- Dudo que sea sólo eso.
- Eso lo dejo a tu imaginación.
- Interesante - Setsu sonrió, pero su sonrisa no era un indicio de algo bueno - Pero eso es digamos, un privilegio. ¡Ya sé! Si me ganas en un combate tal vez te deje verlos.
- ¿Me estás retando?
- ¿Tienes miedo de perder?
- No, pero no deberías retar a alguien de quien desconoces su fuerza.
- Aprecio la preocupación, pero tengo confianza en mí misma.
- Cuando quieras entonces.
- Veo que tú curiosidad es grande, pero no será hoy. Nos vemos.
Ambos Heel subieron al barco y Sho sintió su cuerpo temblar de emoción. Porque él lo había visto, estaba casi seguro. En el momento en que se marcharon de la posada pudo ver mejor su rostro y él reconoció ese perfil. Casi ve el color de sus ojos. Algo en su interior le decía que eran dorados, solo podía decir que lo sabía. Kyoko no podía haber muerto.
Sho esperaba con ansias el duelo. La posibilidad de que Kyoko estuviera viva. No. Según Sho, era la posibilidad de que esa chica fuera Kyoko. Que decepción se llevó cuando a la mañana siguiente el barco no estaba en el puerto. Habían zarpado sin saber cuándo volverían. Sho tendría que esperar.
Una semana después volvieron, para suerte de la cordura de Sho, que, si antes no estaba bien, ahora con la posibilidad de reencontrarse con Kyoko, menos. Así que allí estaba él, en el medio del bar y frente a saber cuántos, retándola a un duelo. Ella, claro está, no se negó, pero los murmuros se hicieron presentes, al igual que le exagerada cantidad de espectadores. Antes de comenzar Setsu dijo unas palabras.
- Me gustaría aprovechar que hay tantos interesados para anunciar algo. El Tragic Marker está buscando miembros, y soy yo quien determinará si alguien es suficientemente competente para subir a bordo. Aquellos interesados mejor observan bien.
Efecto inmediato todos comenzaron a hablar, pero ella los ignoró completamente y solo se concentró en el adversario que se encontraba frente a ella.
- Sí me subestimas por ser mujer te llevarás una gran sorpresa - le dijo a Sho.
- No te preocupes, no lo hago - le dijo él para sorpresa de ella - Es precisamente porque eres mujer - susurró. No estaba seguro de si ella lo había escuchado, pero ella mostró una sonrisa entusiasta antes de comenzar.
El combate parecía parejo, aunque desde la vista de un experto, tampoco parecía que se estuvieran esforzando mucho. Cada uno parecía querer medir la habilidad del otro. Llevaban unos tres minutos cuando Kanae apareció. Había escuchado sobre el duelo y le había dado curiosidad, pero no la curiosidad que compartía el resto por ver un combate pedido por Sho, y que este fuera contra una chica recién llegada. Kanae sentía más curiosidad por el hecho que por el resultado. Poco le importaba como terminara, pero Sho se había distanciado mucho de todos desde lo de Kyoko. Algo estaba pasando. Cuál fue su sorpresa cuando llegó y vio finalmente a la chica en cuestión. Sintió cierta similitud entre la chica y su antigua capitana. Su estilo de pelea coincidía en algunas cosas con el de Kyoko, y a la vez no lo hacía. Nunca vio pelear a Kyoko con una sonrisa tan genuina como la de ella. Sus movimientos eran más fluidos, más libres y no parecían seguir ningún estilo específico; Kyoko por su parte dominaba varios y a veces lo mezclaba, pero únicamente cuando iba a por todo y se olvidaba de su alrededor.
Por último, estaba claro que esta chica no estaba peleando en enserio, Kyoko siempre se tomaba todo en serio, tal vez para poder mantener su lugar.
Aun así, era una pelea limpia. De esas que rara vez se pueden ver, al menos entre piratas. ¿Cuántas mujeres saben manejar una espada, se convierten piratas y pelean justamente? Nos muchas, eso es seguro. Kanae se acercó hasta que estuvo en primera fila. No estaba del todo convencida, pero sentía la presencia de su capitana en esa chica. Poco después de llegar al frente, Kanae sintió que por un segundo la chica miró en su dirección, y después de eso cambió el ritmo de la pelea. Ahora iban en serio, parecía que ella llevaba la ventaja, cuando de repente, Sho logró quitarle la espada y, por ende, ganó el duelo.
Por supuesto que Sho ganaría, era contra una mujer. Ese pensamiento y otros fueron los que invadieron las conversaciones luego del duelo. Todos se marcharon y solo quedaron los Heel, Sho y Kanae, y Hiou detrás de ella.
- Ha sido muy entretenido - Cain detrás de ella le hacía señas - pero ahora debo marcharme - Sho iba a protestar cuando ella lo interrumpió - No he olvidado lo que prometí, pero no puede ser ahora. Debo ocuparme de otros asuntos - y sin tiempo a nada, se marcharon.
Los tres presentes se quedaron atónitos. Aunque Kanae no tenía conocimientos prácticos del manejo de la espada, sabía lo suficiente para interpretar aquel combate. Ella había perdido intencionalmente. Los tres lo tenían bien claro, a diferencia del resto de los espectadores. La pregunta era ¿Por qué? Kanae escuchó como le dijo a Sho que cumpliría lo que le prometió. ¿Sería eso? Y de ser así, ¿qué le había prometido a Sho?
Sho se marchó, algo malhumorado, y Kanae, al ver que él no diría nada, siguió su camino.
Al día siguiente, cuando se apareció por el puerto no paraba de escuchar comentarios sobre peleas de la noche anterior. Cuando encontró a los Ishibashi, les preguntó qué había pasado. Ellos le contaron cómo en el bar algunos hombres intentaron acercarse a Setsu, dejando claro la parte de intentaron, y no con buenas intenciones, pero hablamos de piratas, así que no es como que tengamos que aclararlo. La chica había reaccionado incluso antes de que ellos le dirigieran la palabra y les había puesto un cuchillo en la garganta, algunos se alejaron inmediatamente, otros hicieron el intento por hablar mientras veían el peligroso filo que se encontraba en su cuello.
Otros, los menos afortunados, se echaron hacia atrás con la intención de tener espacio para iniciar una pelea. Grave error. Perdieron de vista el cuchillo y lo siguiente que vieron fue a un corpulento cuerpo defendiendo a la chica. Los más rápidos
se fueron ilesos, aunque solo si corrieron lo suficientemente rápido. Los que se quedaron a pelear…digamos que no iban a poder reclutar a nadie después de semejante espectáculo.
.
Al día siguiente, a Kanae le dijeron que la chica Heel la buscaba. Grande fue su sorpresa cuando le pidió un enfrentamiento.
- Nunca había conocido a una chica que fuera pirata, además de mí, claro está, y me gustaría saber cuan fuerte eres.
- Pues he de decirte que no manejo la espada. Prefiero los cuchillos.
- Imagino que habrás escuchado las historias de hace dos noches - dijo y sacó uno, de vete a saber dónde, y jugaba con él lanzándolo al aire. Un lanzamiento que Kanae conocía bien, era como el suyo. La misma Kyoko la había ayudado a perfeccionar su dominio del arma para luchar, e intimidar. ¿Cómo era posible que ella lo conociera? Ni idea. Pero podía averiguarlo.
- De acuerdo. Sin embargo, me gustaría pedirte algo en cambio.
- ¿Y qué sería?
- Que me digas dónde aprendiste a manejar el cuchillo así.
- Está bien - Kanae no sabía si ella aceptaría, pero algo en su interior le decía que lo haría. Lo que Kanae no esperaba, ni siquiera imaginaba, era que Setsu sonreiría. Una sonrisa confiada, de alguien a quien le salen las cosas como las espera. Sí, esa sonrisa le decía que había planificado todo, o que al menos, esperaba que fuera a suceder así. Y esa sonrisa le causó escalofríos.
Fue un combate privado. Sus únicos espectadores fueron Cain Heel y Hiou. Y a diferencia del de Sho, intenso desde un principio. Setsu no le daba tiempo a Kanae a reponerse. Se lanzaban cuchillos una a la otra, estaban unos cortos segundos luchando cerca y volvían otra vez. Era un combate sin dudas complicado. Pasaron uno, dos, tres minutos, y las chicas seguían, aunque menos serenas que cuando empezaron. Al quinto minuto ya empezaba a notarse el agotamiento. Por un momento, Kanae se tambaleó, pero ese momento fue suficiente. Setsu se acercó lo suficiente y cuando estaba a punto de dar lo que sería un golpe mortal Kanae se recuperó, impidió el ataque y contraatacó.
- Gano yo – dijo Kanae. Ambas retiraron las armas y Kanae le dio la espalda a Setsu, pero esta cogió uno de los cuchillos y se lo lanzó a Kanae, que reaccionó a tiempo para repelerlo con uno suyo.
- Creí que te había enseñado que nunca debes darle la espalda a tu enemigo.
Setsu se pasó la mano por el largo flequillo que cubría sus ojos hasta dejar libre su rostro, aunque con los ojos cerrados. Kanae la miró fijamente mientras ella la dejaba ver un par de ojos dorados.
Lo primero que hizo Kanae fue quedarse petrificada mientras el hombre y el chico que las acompañaban se acercaban a ella.
- Veo que estás bien, salvo que pareces haber visto a un fantasma – le dijo con una sonrisa.
Kanae no pudo controlar su cuerpo, y como acto reflejo llegó casi corriendo hasta donde ella estaba para abrazarla con fuerza, abrazo que fue correspondido.
- No puedo creer que estés viva, Kyoko.
- Y yo no puedo creer que pensaras que iba a morir tan fácil.
- Y yo no me puedo creer que las chicas duras que lucharon contra mí sean tan emotivas – dijo Cain, imitando a Kyoko y mostrando unos bellos ojos verdes.
- ¿El duque?
- El mismo – le respondió Kuon.
- Pero, - dijo mientras miraba a uno y luego al otro - pero ¿cómo?
- Es una larga historia. Vayamos a casa. Tú también tienes mucho que contar – dijo Kyoko señalando al ya no tan pequeño chico que acompañaba a Kanae.
Después de un largo rato de cuentos e historias y de disculpas de Hiou hacia Kuon por haber traicionado a la familia Hizuri.
- Mañana partimos –soltó Kyoko de improvisto.
- Mañana… ¿qué? ¿Cómo? ¿Por qué?
- Ya hice lo que había venido a hacer.
- ¿Y eso fue?
- Ver cómo habido seguido la vida en Tortuga sin mí. Y estoy decepcionada.
- ¿Por qué?
- Porque Sho se volvió un amargado y a ti te falta poco para volverte como yo.
- ¿Y eso es malo?
- No es lo que quiero que pase.
- No es como que puedas cambiarlo.
- Si puedo.
- ¿Y cómo vas a hacer eso?
- Ya lo hice – el rostro de confuso de Kanae le dijo a Kyoko que le explicara – Tú ya no te sentirás culpable por abandonarme – Kanae iba a replicar, pero cayó, y Kyoko le mostró otra vez esa sonrisa de quién ya sabe la reacción, luego Kanae habló
- ¿Y Sho?
- Ya empecé, necesito terminar. Y tú me vas a ayudar.
- ¿Cómo?
Y Kanae sintió un escalofrió cuando Kyoko volvió a sonreír.
.
Y allí estaba él. Debajo del barco justo como se lo había dicho Kanae, pero no había rastro de la maldita mujer. Setsu quiere que la veas mañana al amanecer en el puerto, al lado de su barco. Y él, claro está, fue. Todo porque él decía, y juraba, que había, casi, su perfil, y que sus ojos eran dorados, que su voz era la misma, su constitución física, incluso su forma de pelear. Y su sonrisa. Esa sonrisa. Esa sonrisa que mostró cuando peleaban era la misma que ella le mostraba cuando peleaban antes de que se volviera pirata. Esa Kyoko que…
Sho movió la cabeza enviando los recuerdo a donde pertenecen, al pasado. Ahora está en el presente, y esa chica tiene una gran similitud con Kyoko. No. Él no estaba loco. Eso era seguro. Desesperado, tal vez, pero no loco.
- Has venido – la voz Setsu, Kyoko dice él, lo trajo de regreso al mundo.
- Tú me mandaste a buscar.
- No pensé que ibas allá a donde te llamaran.
- No lo hago.
- Entonces, ¿por qué viniste?
- Porque tú me debes algo.
- Veo que insistes. ¿Puedo saber por qué?
- ¿Acaso importa? Tú me distes una condición y yo la cumplí. Perdiste, ahora quiero mi premio.
- ¿Puedo al menos saber la razón de por qué alguien como tú está tan obsesionado con ver los ojos de una extraña?
- Porque me recuerdas a alguien. Alguien que me dijeron estaba muerta.
- ¿No me estarás confundiendo con ella? Te dijeron que está muerta, ¿no?
- ¡No! Kyoko no puede estar muerta. Muéstrame tus ojos – Sho casi se tiró encima de Setsu, pero ella lo esquivó con elegancia y se sujetó de una cuerda que caía del barco. Sho fue a atraparla, pero la cuerda subió, y con ella Setsu.
- ¡No has cumplido con tu palabra!
- Los piratas no son personas que cumplan su palabra – ya a bordo del barco, y con este empezando a moverse, ella le gritó – Los muertos, muertos están, por más que uno quiera revivirlos. La Kyoko que conociste no existe. Deberías dejarla ir.
- ¿Qué sabes tú? ¿Alguna vez has perdido a alguien querido?
- Perdí a mi madre, a la familia que me crio cuando no tenía a nadie, buenos amigos y compañeros, pero en cambio, encontré otro lugar al que pertenecer – Setsu sacó un anillo que se puso en el dedo anular y Cain apareció detrás de ella – Tú deberías hacer lo mismo Sho – justo entonces, una ráfaga de viento le ahorró el trabajo a la chica de levantarse el flequillo, permitiendo a Sho ver el oro de sus ojos.
- Kyoko – dijo por lo bajo, luego reaccionó y corrió tras el barco, pero no era el muelle no era muy largo, iba a gritarle cuando ella lo hizo primero.
- Se feliz Sho. No vivas persiguiendo a un fantasma. Se feliz por ti y por ella.
Sho no pudo correr más. Sho se encontró en el puerto solitario, mirando como el barco se iba hacia el horizonte, hasta que desapareció. Mas en su mente solo había una cosa, Kyoko. Estaba viva. ¡Viva! Y ¿casada? ¿Qué había pasado? ¿Qué había pasado realmente dos años atrás? Kanae lo sabía, lo sabía todo, sobre lo que pasó hace dos años y lo que acababa de suceder. Y por más que le preguntó, nunca le respondió. Sin embargo, ahora ella lucía más feliz, o como si se hubiera quitado un peso de encima, pero de cierta forma lucía feliz. Él también lo haría, eso es lo que Kyoko quería si hizo todo el camino para decirle que un fantasma debe dejarse en paz.
Y wow, wow, wow. ¡Y esto iba a ser el epílogo! Creo que a la musa se le fue la mano, pero bueno, espero que hayan disfrutado. Ahora sí que sí, lo que queda es el epílogo y terminamos.
Todavía no he terminado el epílogo, y probablemente no escriba hasta el viernes que salga de la última prueba y ¡Vacaciones! ¡Yey! En cuanto lo termine intentaré subirlo.
Y otra vez. Muchas gracias por el apoyo durante esta locura.
