Capítulo 26: Hasta pronto

La pequeña se dirigía con paso lento hacia la facultad. A diferencia de otros días, aquél no llevaba el uniforme de su instituto, así que no llamó la atención más que por sus rasgos aniñados y su profunda belleza. No obstante, había cierta madurez en ella que también atraía la atención de todos cuantos pasaban a su lado.

Misao no tenía muy claro cómo encontrar a Aoshi entre tanta gente, pero no estaba dispuesta a marcharse de allí sin haber hablado con él antes. Después de la conversación que había mantenido con su madre había estado meditando profundamente; sabía lo que tenía que hacer, sabía lo que tenía que decir, aunque dudaba que pudiera hacerlo con toda la serenidad que deseaba. La chica sabía muy bien que aquél sería un gran paso para ella y para Aoshi, pero tenía miedo de los caminos que pudiera presentar esa decisión. Aún así, tenía que hacerlo.

- Hola, Misao. Cuánto tiempo- la saludó una voz, a su espalda.

- Okon...

- Supongo que habrás venido a buscar a Aoshi- dedujo la mayor, con una clara antipatía- La verdad, no sé para qué lo has hecho; va a quedarse en Japón, así que vas a poder disfrutar de él el tiempo que quieras.

- He venido a ver a Aoshi- repuso Misao- pero nuestros asuntos son eso, nuestros, así que te agradecería que no te entrometieras en lo que no te incumbe.

- ¿Que no me entrometa?- se ofuscó Okon- ¿Que no me incumbe?... Bueno, quizá no sea asunto mío- se calmó- pero viene bien que alguien se preocupe por él y por su futuro, ¿no crees?

- Descuida- sonrió Misao- Para eso estoy yo.

Nada más pronunciar aquella última frase, la pequeña apartó la vista y la universitaria pudo divisar una clara expresión de tristeza en su rostro, así como las lágrimas que amenazaban con asomarse. Okon se paralizó pues, como mujer, sabía perfectamente lo que aquello significaba.

- Tal vez te parezca una niña pequeña que es incapaz de entender a Aoshi- prosiguió Misao, mirándola a los ojos- pero puedo asegurarte que soy la persona que más le quiere en este mundo, incluso más que tú, y sé perfectamente lo que eso supone. Puedes estar tranquila, Okon- la pequeña sonrió con sinceridad, creando un nudo en el corazón de su interlocutora- no voy a entrometerme en el futuro de Aoshi y voy a esperarlo el tiempo que haga falta.

- Misao...

- Además no voy a dejar que sigas pensando que una niñata se ha quedado con el chico más deseado de la facultad- bromeó ella- Prefiero que pienses que Aoshi ha escogido a la única mujer capaz de comprenderlo y la única que puede quererlo como se merece de verdad.

- Yo... eh...- balbuceó Okon, sin poder evitar sonrojarse. Le costaba admitir que la niña que tenía ante sus ojos hubiese madurado tanto, llegando incluso a dejarle sin palabras. Finalmente, la mayor miró a la pequeña estudiante que tenía ante sí y, por primera vez, le sonrió con franqueza- Aoshi saldrá de clase enseguida. ¿Quieres que te acompañe a buscarlo?

- No, tranquila, ya me las apañaré. Ha sido un placer volver a hablar contigo, Okon. Que te vaya muy bien- se despidió Misao, sin ningún tipo de rencor en su voz.

Okon observó a la chica alejándose, buscando a su hermano entre tanta gente, sin poder borrar la sonrisa de su rostro. Era como si su corazón estuviese en paz; por fin había comprendido que Misao era una mujer, la única para Aoshi y la única a sus ojos, así que ya no tenía que seguir preocupándose.

- Creo que, otra vez, has tomado la decisión acertada- suspiró ella- Aoshi...

- Cuatro hermanos-

Misao encontró por fin a Aoshi, después de estar un largo rato buscándolo, casi perdiéndose por el campus. Tanto el uno como el otro estaban nerviosos, intranquilos, y ambos lo notaban, así que Misao propuso ir a un lugar especial para poder hablar tranquilamente.

Al llegar al lugar en cuestión, Aoshi dedujo rápidamente lo que estaba ocurriendo. Estaban ante los columpios de aquel parque infantil, aquél en el que había tenido su primera discusión, donde la había hecho llorar y donde, muy probablemente, hubiese empezado a amar a Misao. Allí, el abogado comprendió que su novia estaba ya al corriente de su beca y deseaba hablar de ello. Naturalmente, el chico ya sabía que aquel momento llegaría tarde o temprano, pero deseaba haber esperado y disfrutado de ella un poco más.

- ¿Recuerdas este sitio, Aoshi?- preguntó la joven, sentándose en uno de los balancines- Aquí fue donde me escapé la primera vez que discutí contigo- se sonrió- Qué recuerdos... Es como si hubiese pasado una eternidad...

- Sí. Por aquel entonces eras bastante indomable. La edad, supongo- se acomodó él, apoyándose en una de las barras que lo sujetaban.

- ¡Apenas ha pasado un año desde entonces!- se quejó ella.

- Pero tú has cambiado mucho. Has... madurado, podría decirse.

- Siempre he sido muy madura para todo, aunque no te lo creas- se enfadó la pequeña, aunque recuperando casi al instante la seriedad- Aoshi, quiero que hablemos de algo. Ya te lo habrás imaginado, ¿no es así?

- Sí- respondió él- pero no tienes nada de qué preocuparte. No voy a irme a ningún...

- Tienes que hacerlo, Aoshi- le interrumpió ella, mirándole directamente a los ojos y paralizándolo. El chico no se había imaginado ni por un instante que ella fuese a adoptar esa postura; se esperaba que lo regañara por no haberle informado de nada y que deseara que no se marchase, pero no precisamente lo contrario. Aoshi estaba atónito.

- ¿Cómo dices...?

- Mira...- empezó ella, conteniendo las lágrimas- Buf, esto no es fácil. Aoshi, desde que me enamoré de ti y desde que empezamos a salir juntos me ha dado la impresión de que he sido muy eogísta contigo. Creo que muy pocas veces me he puesto en tu lugar, intentando comprenderte. Pero tú siempre has pensado por los dos; has intentado protegerme de todo y proteger nuestra relación. Has aguantado mucho peso encima, Aoshi, y creo que ahora me toca a mí hacerlo.

- Misao...

- Al principio no me gustó nada la idea. Es más, te odié por no habérmelo contado y haberme enterado por mi madre, pero después de saber que estabas a punto de rechazar esta oportunidad por mí, me replanteé las cosas. Y creo que tienes que aceptar esa beca.

- No la he rechazado sólo por ti- se tensó Aoshi- Hay muchas otras cosas que me impiden marcharme.

- ¡Claro que no! ¡Lo has hecho por mí y sólo por mí! Y no quiero... ¡No quiero cargar con esa responsablidad!- estalló Misao, tratando con dificultad de contener sus nervios- No quiero que te arrepientas de no haberte marchado por mi culpa. Además, te vas a Estados Unidos y esuna oportunidad única. Nunca tendrás otra igual.

- Ya lo sé, pero me da igual. Si tengo que elegir entre tú y la beca- Aoshi se acercó a ella, quedando frente a frente, secándole las lágrimas- te elijo a ti.

- Nadie está diciendo que tengas que elegir entre uno y otro. Puedes hacer ambas cosas.

- Dos años es mucho tiempo.

- Aoshi, ¿tú me quieres?- preguntó Misao, acercándose aún más a él.

- Claro que sí.

- Entonces ya está- sonrió ella- Yo también te quiero y sé que eso no va a cambiar, así que está todo bien. Ve, aprovecha esta oportunidad y después vuelve conmigo. Todo estará bien, aunque... aunque te eche... mucho de menos...

Sin dudarlo ni un instante, Aoshi atrajo a Misao hacia sí y la abrazó con fuerza, con mucha más que en cualquier otra ocasión. Por supuesto que la quería y por supuesto que estaría con ella para siempre, de eso no cabía ninguna duda. Aunque, por mucho que le costase mantenerse, el bloque de hielo no pudo evitar sentir los mismos pinchazos en el corazón, que su novia.

- Cuatro hermanos -

Después de aceptar la beca y hacer feliz al decano, Aoshi tuvo que realizar una increíble cantidad de papeleo, tanta que apenas le quedaba tiempo para otra cosa. Ni siquiera podía disfrutar de su tiempo a solas con Misao, pues ella tenía que estudiar. Sin embargo, una tarde, Aoshi decidió abrir esa parte del alma que aún permanecía parcialmente cerrada y le pidió a Misao que lo acompañara a un sitio muy importante. Nada más llegar al lugar en cuestión, la joven se quedó atónita al ver que se encontraba, nada más y nada menos que ante la tumba de la difunta madre de su novio.

- Hace mucho tiempo que no venía por aquí- se explicó él- pero creo que ya va siendo hora de que te presente oficialmente.

- Claro...- contestó ella, totalmente sonrojada.

Después de algunas plegarias, la pareja se acercó a otra tumba, la de la ex novia de Aoshi. Esa vez, Misao sintió una especie de punzada en el corazón, al encontrarse con la mujer que había compartido la vida con Aoshi antes que ella.

- ¿Aún la echas de menos?- preguntó la chica, con gran curiosidad.

- No, en realidad quería venir a ver a Sayo para disculparme- Aoshi juntó las manos y cerró los ojos- Es muy probable que, aunque siguiese con vida, me hubiese fijado en ti de todas maneras.

Misao se quedó atónita, perpleja y aún más sonrojada que antes por escuchar aquellas palabras. No obstante, su corazón se calmó; estaba bien, todo estaba bien y daba igual el tiempo que estuviesen separados, porque él la quería y no había mejor forma de demostrárselo que aquélla.

- Cuatro hermanos -

La última noche antes de la partida de Aoshi, toda la familia decidió reunirse para cenar. Dado que Sanosuke llevaría a Megumi, Kaoru creyó que aquélla sería una buena oportunidad para presentar a Kenshin oficialmente.

- Tu padre te va a matar- la desanimó Misao., sentada en el sofá

- Kenshin no va a salir vivo- continuó Sanosuke, comiendo.

- ¡Ya lo sé!- se enervó Kaoru- ¡Pero no podía hacer otra cosa! Kenshin quiere que le presente oficialmente y Aoshi se va mañana, así que he pensado que es mejor así. Pero no sé... estoy muy nerviosa...

- Bueno, tú tranquila- la animó Misao- A lo mejor las cosas no salen tan mal.

- La verdad es que, pensándolo bien, comparada contigo- Kaoru miró a Misao- que te has enamorado de mi hermano y contigo- miró a su hermano- que tienes una relación con tu profesora, la verdad es que mi relación es bastante normal.

- Gracias por la parte que nos toca- repuso Misao, ironizando.

- Además, yo no estaría tan seguro de eso. Recuerda que Kenshin trabaja con el viejo, así que no sé yo si le gustará mucho la idea...

- ¡Calla, Sanosuke!- gritó Kaoru.

Misao se echó a reír, igual que hizo durante toda la tarde, olvidando por unos momentos la angustia que sentiría al día siguiente.

- Cuatro hermanos -

La cena fue más tranquila de lo que se esperaba, aunque no estuvo exenta de tensión. Para empezar, estaba claro que Saito desaprobaba con creces que su niña estuviera saliendo con un policía que, además, trabajaba para él. A pesar de los consejos de su mujer y de las experiencias pasadas con sus otros dos hijos, el comisario no tuvo ningún reparo en demostrar a Kenshin que desaprobaba la relación, a pesar de hacerle pasar una vergüenza terrible a Kaoru.

Sin embargo, como era habitual en él, después de gritar, fumar y gritar otra vez, Saito había terminado aceptando al nuevo miembro de la familia, aunque no sin antes amenazarlo con hacerle la vida imposible si alguna vez le hacía daño a Kaoru. Al final de la cena, el pelirrojo no sabía ni cómo sentirse por aquellas amenazas, aunque su novia sintiese un profundo alivio al respecto; según ella, se esperaba una reacción mucho peor de la que tuvo.

Siguiendo con las costumbres, Misao esperó a que todo el mundo se acostase para ir a la habitación de Aoshi. El chico había decidido quedarse allí a dormir, pues sería mucho más fácil despedirse de la gente al día siguiente y era una tontería seguir viviendo en un apartamento que ya había dejado.

En cuanto se produjo el silencio absoluto, Misao se dirigió a su habitación y le tendió una bolsa pequeña. Sin esperar a ver su reacción, la pequeña se apresuró a hablar en cuanto hubo abierto el estuche.

- Me ha costado mucho decidirme... pero... pero espero que te sirva... En la tienda me dijeron que es una pluma muy buena y... bueno...- balbuceó la chica, sin saber bien qué decir.

- Vaya...- comentó él, sin mostrar la mínima expresión de alegría. Acto seguido, el chico se levantó de la cama y se dirigió a su escritorio.

- Oh... ¿no te ha gustado?- se decepcionó Misao.

- No es eso- contestó él, cogiendo una pequeña cajita- Es que quería ser el único en dar un regalo de despedida. Me has estropeado la sorpresa- confesó el chico, tendiéndole la caja.

Misao cogió el regalo, aunque las manos le temblaban tanto que, finalmente, la pequeña caja se le resbaló de las manos. Mientras la chica sentía que sus lágrimas se resbalaban por sus mejillas, Aoshi se arrodilló, recogió el estuche, lo abrió y sacó el precioso anillo que había dentro. Sin esperar respuesta alguna por parte de su novia, el chico se apresuró a colocarle el anillo en el dedo anular de la mano y, justo después, se puso en pie de nuevo.

- He creído que esto haría más fácil la separación. Conociéndote, seguro que te preocupas por cualquier bobada, así que espero que esto te alivie cuando te pase eso.

Misao no podía pronunciar palabra, tanto por los nervios como por las lágrimas, así que se limitó a tirarse encima de su novio y abrazarlo con todas sus fuerzas. La verdad, no se había imaginado que la última noche con él fuese tan especial, aunque tampoco deseaba cambiarla por nada del mundo.

- Cuatro hermanos -

- ¿Se puede?- preguntó Saito, llamando a la puerta de la habitación de su hijo y sorprendiéndose al ver que estaba casi vacía.

- Estoy terminando de prepararlo todo. Enseguida estaré listo. ¿Iré sólo contigo en el coche?

- Sí. Los demás nos esperarán en el aeropuerto. Verás...- comenzó el policía, encendiéndose un cigarrillo.

- No fumes en mi habitación- se lo impidió Aoshi.

- Es mi casa, así que fumaré si quiero- replicó Saito, en el mismo tono de voz que Aoshi. De tal palo, tal astilla- Sólo quería aprovechar que estamos ahora a solas para... para darte las gracias, supongo.

- ¿Las gracias? ¿Por qué?- se extrañó su hijo.

- Por cuidar de mí y de tus hermanos durante todo este tiempo. Sin ti... no sé qué habría sido de nosotros.

- Ah...- repuso Aoshi, fingiendo indiferencia pero sintiendo una profunda opresión en el pecho.

Entonces, sin esperárselo, Saito abrazó a su hijo con ganas, algo que no había hecho casi nunca en toda su vida.

- Cuídate mucho.

Por segunda vez en lo que iba se semana, Aoshi sintió que las lágrimas se rebelaban contra él. Resultaba curioso que no se hubiese sentido tan débil habiéndole pasado peores cosas, pero sí cuando estaba a punto de disfrutar de algo tan exclusivo como aquella beca.

- Cuatro hermanos -

Misao y Tokio llevaban un rato esperando en el aeropuerto, bastante intranquilas, cuando Kaoru y Sanosuke aparecieron. Los cuatro intentaron charlar, tratando de aliviar los nervios, pero la pequeña era incapaz de pronunciar palabra. Fingir que todo iba bien y que nada cambiaría era demasiado para ella.

- ¿Estás bien?- le preguntó Sanosuke, aprovechando unos instantes a solas.

- Sí... Bueno, la verdad es que estoy muy nerviosa. Sólo quiero que pase esto cuanto antes.

- Tiene que ser muy duro separaros así- la comprendió él- Pero tranquila, mi hermano no regalaría un anillo así en vano.

Instintivamente, Misao se sonrojó y se tapó el dedo con la otra mano, arrancándole una pequeña sonrisa a Sanosuke, mientras le acariciaba la cabeza. Justo en ese momento, Tokio y Kaoru aparecieron, acompañadas de los dos que faltaban.

- Será mejor que suba cuanto antes. No quiero alargar la despedida- soltó Aoshi.

- Antipático hasta en el último momento- le recriminó su hermana, disimulando las ganas de echarse a llorar con aquella aparente molestia. Sin embargo, la chica dejó de contenerse cuando sintió los brazos de su hermano rodeándola y decidió corresponderle- Cuídate mucho- dijo le joven, entre lágrimas.

- Tú también. Espero que este año des el discurso de clausura; lo sabías, ¿no?

- Claro que sí.

Después de darles un último abrazo a su padre, Tokio y Sanosuke, de quien le costó más separarse, Aoshi se fijó en la última persona de quien tenía que despedirse, por mucho que le costara. Lo hubiera dado todo con tal de retrasar eternamente ese momento, pero no era posible. Y, por última vez, la presión que sintió en el pecho fue tan intensa que por poco consiguió que se le trabaran las palabras.

- Cuídate mucho- le susurró al oído.

- Lo sé- contestó ella, reprimiéndose.

- Estudia mucho- continuó él.

- Lo haré.

- Si se te acerca alguno no dudes en avisarme- le advirtió, arrancándole una sonrisa- Y espérame. Espera a que vuelva para casarnos.

- Claro que sí.

Sintiendo que sus fuerzas le abandonaban, Aoshi hizo de tripas corazón y se separó de Misao, recogiendo sus cosas y dirigiéndose al avión. Justo a medio camino, el joven se dio la vuelta y la miró fijamente a los ojos, mientras el resto de la familia trataba de consolarla.

- Te quiero- pronunció con sus labios.

Por suerte para él y su orgullo, nadie más lo vio, sólo ella. Sin embargo, tampoco era importante; es más, era mejor así, pues esas palabras iban única y exclusivamente dirigidas a ella. Misao, por su parte, se contentó con asentir y tratar de frenar sus lágrimas en vano, mostrando el anillo que había tratado de ocultar. Al hacerlo, Aoshi vio reforzadas sus esperanzas y supo que, dentro de poco tiempo, volvería a verla y esa vez sería para siempre.

Fin del capítulo 26

¿Y fin de... la historia? ¡No, claro que no! No voy a dejaros con un final tan seco después de tanto tiempo, y menos cuando yo misma odio ese tipo de finales abiertos XD. Bien, ¿qué os ha parecido? Yo me he emocionado bastante escribiendo el capítulo, la verdad, y no me esperaba nada hacerlo. Pero bueno, he intentado condensar las emociones tan bien como he podido y, aunque me gustaría haber puesto más cosas sobre los demás personajes, al final me decanté por un capítulo puro de Aoshi y Misao. Después de todo, así empezó la historia y me ha parecido bien acabarla de la misma manera. También quiero aclarar que Aoshi no desaparece durante esos dos años, sino que se supone que va a ver a su familia de vez en cuando. No obstante, quería un final apoteósico y haber puesto esos detalles le hubiese quitado emoción al asunto XD.

Bueno, no sé qué más contar... espero que el epílogo cierre bien la historia (tengo ganas de poner a los personajes dos años después) y espero que os haya gustado mucho la historia. Y pensar que, en un principio, iba a tener sólo 14 capítulos... Tengo varias ideas más en la cabeza, así que espero no defraudaros con la siguiente historia. Un beso y muchas gracias!

ann de shinomori: hola! me alegra mucho que te esté gustando tanto mi historia, de verdad, y siento mucho tener que acabarla... pero, la verdad, prefiero terminarla antes de que se haga demasiado repetitiva y pesada :S. Pero bueno, tengo más ideas en mente y creo que, en cuanto termine con ésta, empezaré con otra. Me alegra que te haya gustado el cap anterior; yo también tenía ganas de escribir qué pasaba con ellos antes de conocerse, para completar el fic un poco más. En fin, espero que este cap también te haya gustado mucho. Un beso!

Misari: hola! Gracias por tu apoyo! Me alegra mucho que te haya gustado el último capítulo del pasado y espero que éste también, aunque ya se haya terminado el fic... Pero bueno, espero que el epílogo te guste también mucho, así como mi nueva historia. Un beso y gracias por comentar!

mayi: hola! Sí, ya estaba tardando en subir el cap siguiente; pero bueno, con éste apenas me he retrasado! Menos mal; ya tenía ganas de poner la despedida triste (no sabía muy bien cómo hacerlo, la verdad) y espero que te haya gustado. Un beso y gracias por el review!

misaoshinomori03: hola! Pues espero que puedas leer pronto el cap 36, porque he tardado muy poquito en hacerlo! Ya me dirás qué te parece, así como el final del fic, que será ya en el próximo capítulo. Un beso y gracias!

Arashi Shinomori: hola! Ya, te entiendo muy bien, a mí también me quita mucho tiempo el estudio :(. Supongo que también tienes razón respecto a lo de la beca, aunque Aoshi tarde o temprano se lo habría contado a Misao (más le vale!XD) y Tokio ha intervenido más que nada para centrar las cosas, porque estaba segura de que, si de Aoshi dependiera, renunciaba a ella sin dudarlo. Me alegra que te haya gustado mucho el cap del comienzo; yo disfruté bastante escribiéndolo y siento no haber profundizado más en la presentación de Kenshin, pero quería que este cap fuese mayoritariamente de Aoshi y Misao. Pobre Kenshin, no ha tenido su momentito de gloria :(. En cuanto al tema de las relaciones sexuales, la verdad es que no se me había ocurrido! Con tantos problemas que han tenido, no he pensado en la posibilidad de que Misao se quede embarazada. Además, con lo de la beca, he preferido dejar que Aoshi se marchase, sin ataduras. Así que supongo que sí, utilizan preservativo XD (siendo Aoshi como es, preocupándose por todo, seguro que sí). En serio ha sido madre tu prima? Pues muchas felicidades! Espero que tú también estés bien y que leas pronto el nuevo cap. Un beso!