Se asoma con cuidado esquiva una maldicion asesina esperen traigo capitulo!, bien ahora que tengo su atencion, quero pedirles mi más sinceras disculpas, este capitulo lo tenía escrito desde hace mucho esquiva otra maldicion asesina pero lo tenía en un cuaderno y la verdad es que se me hacía muy tedioso pasarlo al computador u.u.

Tatis no estoy muerto solo estaba vagando no te molestes conmigo.

Prewett tu fic es genial continualo, pero no le pongas más emoticons.

Gracias a todos mis amigos de el foro.

Lo siento Flammers y Trolls mios, pero seguire criticando.

Gracias a la gente nueva que lee este fic.

Este capitulo va dedicado ti Camila


Capitulo 26¿El principio del fin?

El infierno en la tierra era aquel lugar, Nurmengard al igual que Azkaban no se necesitaban muros ni rejas para mantener a los presos en su lugar, pero aun así los tenía. Enormes muros de piedra oscura como la noche franqueaban el lugar dejando como única entrada y salida una gran puerta doble con un símbolo gravado en ella, un triangulo equilátero con un circulo adentro de el, el cual estaba dividido por una línea vertical que cruzaba el triangulo.

Al igual que la marca tenebrosa de Lord Voldemort, este símbolo emitía el mismo rencor y miedo a los detractores de Grindelwald. Gellert Grindelwald tomo el símbolo de una antigua leyenda como propio, aunque muy pocos saben esto.

Los custodios de la prisión eran una de las más temidas y repudiadas criaturas del mundo mágico, los Inferis, horrendas criaturas creadas por un mago oscuro al hacer esclavo el cuerpo de un humano, no eran muertos que volvían a la vida, ni solamente cuerpos ocupados como marionetas, eran reflejo de a cuanto esta dispuesto un mago oscuro para obtener poder.

En muchos sentidos Nurmengard es de temer, tanto como Azkaban o incluso más, pero una cosa hacía que los presos y habitantes de Nurmengard prefieran pudrirse y volverse locos en Azkaban a causa de los Dementores a seguir en ese lugar, y eso era la presencia de Lord Grindelwald.

Era una tenebrosa y para nada tranquila noche en Nurmengard, los rayos rasgaban los oscuros cielos haciendo temblar a las pobres almas que eran prisioneras del tormento.

Súbitamente un rayo cayó cerca de la fortaleza iluminando todo el lugar, dejando a la vista a una figura alta vestida con una capa oscura acompañada de una colosal serpiente. Los Inferis que custodiaban la puerta al percatarse de la presencia de los extraños los atacaron, la figura encapuchada movió su brazo derecho casi con desgana, y con ese solo hecho las horrendas criaturas ardieron en un fuego de color verde, la figura oscura libero a su cabeza de la capucha dejando ver un rostro pálido, con facciones serpentinas y ojos rojos, Lord Voldemot había llegado a Nurmengard.


El sonido de algo golpeando su ventana, fue como el accionar de un interruptor en su cerebro haciendo que este volviera a funcionar. Lentamente se levanto saliendo de su somnolencia, se aproximo hacia la ventana donde una lechuza blanca como la nieve lo miraba fastidiada, aquella mirada ambarina que lo ha acompañado desde su entrada al mundo mágico.

Abrió la ventana dejando entrar el frió aire de la noche y a su nívea ave, dejo que el frescor del aire le envolviera.

-¡Cierra la ventana Potter!- el ojiverde solo se limito a mirar con frialdad al pelirrojo que estaba sentado ordenando algunas cosas de su baúl.

Últimamente la convivencia con Ron había sido, por lo menos hostil, los insultos y las bromas eran pan de cada día, pero el solo se limitaba a ignorarlo.

Cerro la ventana luego de tomar la nota de la pata de Hedwing y que esta se marchara.

Te espero en el corredor desierto del cuarto piso

Era la letra de Draco, de un tiempo a esta parte el Slytherin había tenido un comportamiento extraño.

Pero algo importante tenía que ser si lo quería ver a estas horas, tomo sus varitas y su capa. Se disponía a salir cuando se dirigió al pelirrojo.

-Mándale saludos a tus padres de mi parte- el pelinegro alcanzo a cerrar la puerta antes de escuchar como algo la golpeaba.

La sala común se encontraba prácticamente vacía solo quedaban algunos niños de primero que buscaban algo que se les había perdido, y una pareja que estaba "aprovechando el tiempo" ya que después de esta noche no se volverían a ver por un tiempo, sí esta era la ultima noche del año escolar.

Silenciosos los pasillos de Hogwarts lo recibieron, si no fuera por el encantamiento de silencio que se aplico, hasta su respiración haría eco en las paredes, las personas en los cuadros de las paredes dormían, o al menos eso parecía.

Al llegar al cuarto piso una visita inesperada hizo presencia frente a el, la Señora Norris, la gata de Filch. La gata se quedo estática mirándolo, al igual que el, pero rápidamente salio de su estupor y corrió en busca de su dueño.

-¡Desmaius!- el rayo impacto a la gata dejándola inconciente en el acto.

El pelinegro se acerco para cerciorarse de que la gata no sufrió mayor daño que el de un simple desmayo, aun recordaba el incidente de su segundo año cuando la gata quedo petrificada.


-¡Avada Kedavra!- la maldición impacto en el ultimo guardia de la prisión.

-¿Dónde esta, Nagini?- le preguntó Voldemort a su serpiente.

-Por aquí, sígame amo- la gigantesca serpiente se dirigió por un oscuro y solitario pasillo, en el cual se podía vislumbrar una celda al final de este.

Con toda la parsimonia del mundo el Dark Lord se acerco a la celda en esta se podía ver a un anciano que estaba sentado en el piso, con la mirad fija en el Lord, como si lo estuviese esperando, Voldemort no dudo eso, después de todo un gran mago como lo fue Grindelwald debía poder detectar su presencia.

-¿A que haz venido?- pregunto el anciano.

-He venido a buscarte Grindelwald- Voldemort agito su varita como si de un látigo se tratase, la reja de la celda se derritió, hasta quedar tan solo un charco de metal hirviendo.

Gellert se levanto pensando que el Lord lo venía a liberarlo, pero la sorpresa y el pánico se apoderaron de su rostro cuando Nagini lo mordió en la pierna.

-¡Nagini!-alcanzó a susurrar en parsel el mago antes de caer desmayado.

-Perfecto- dijo el Dark Lord antes de desaparecer.

-¡Lumos!- una pequeña luz apareció en la varita de Harry Potter, a pesar de su tamaño alumbraba perfectamente el abandonado pasillo.

-¿Draco?- enfrente de el se encontraba el Draco Malfoy, pero distaba mucho de el orgulloso Rubio que alguna vez conoció. Su cabello estaba todo revuelto, su ropa mal puesta, y sus ojos vacíos, esto acompañado de unas enormes ojeras le daban un aspecto de Inferi.

-¿Draco¿Qué es lo que te paso?-

-¡Expeliarmus!- Ante la sorpresa del pelinegro su varita salio volando dejando el pasillo a oscuras.

-¡Lumos!- la luz volvió, pero no por parte de su varita, sino la de una figura encapuchada que lo apuntaba con su varita, mientras que con la otra iluminaba el lugar.

El encapuchado se coloco al lado de Draco y le hablo.

-¿Sorprendido?- preguntó la figura.

-No mucho Nott, ya se me hacía raro que terminara el año sin ningún incidente- el pelinegro hábilmente saco su segunda varita, pero no alcanzo ni a atacar al joven mortifago cuando una fuerza lo empujo desde atrás y callo al suelo envuelto en cuerdas.

-Creo que esto si te sorprendió¿No Potter?- le hablo una voz de mujer, desde algún lugar detrás de el, luego sintió como lo pisaban y pudo vislumbrar a otra figura envuelta en una capa, pero esta sin capucha.

-Claro, me sorprende que no lleves calzones Pansy- le respondió atrevidamente el ojiverde mientras miraba descaradamente por debajo de la falda de la rubia, aprovechando como esta se mostraba mientras lo pisaba.

-¡Crucio!-el dolor de mil agujas candentes clavándole cada centímetro de su piel lo invadió, a pesar de que el dolor era muy fuerte el se mantuvo quieto sin gritar, ya fuera por que la joven Slytherin estaba avergonzada o porque las torturas de Voldemort eran infinitamente más dolorosas.

-Si quieres arreglamos una cita¿Qué te parece este Lunes?- le dijo el ojiverde después de que la bruja termino con la maldición.

La Bruja furiosa se olvido de su varita y le comenzó a asestar patadas al cuerpo maltratado de Harry.

-Déjalo ya Pansy, las cosas deben suceder como lo dijo el Lord-

-Esta bien, pero apresúrate Theodore-

-Bien, Mátalo- dijo Nott dirigiéndose a Draco.

El rubio se acerco obediente como un títere y apunto con su varita al pelinegro.

-Un Imperio, me sorprendes Nott, creí que aun no podías transformar un fósforo en un aguja- se burlo el ojiverde.

-¿Qué esperas¡Mátalo!- le gritó furioso Nott a Malfoy.

Draco se giro y grito -¡Bombarda!- los cuerpos de ambos Slytherins volaron por el aire hasta caer inconcientes al otro lado del pasillo.

-A mi nadie me da ordenes estupido- Draco siseo furioso.

-¿Podrías ayudarme aquí?- le pregunto Harry, mientras miraba como el Rubio se acomodaba el pelo.

-¡Diffindo!-

-Gracias, sabes esa Pansy, golpea muy duro- le hablo el pelinegro una ves ya estuvo en pie.

-Te lo merecías-

-Puede, pero lo valió-

-Hey Harry¿Cómo sabías que saldría del Imperio?-

-No sabía-

-¡Que¿Acaso te haz vuelto loco?-

-No, solo esperaba que te liberaras solo-

-Eres un estupido-

Estaba controlado Draco, necesitaba que te pudieras liberar por ti solo, de esa manera me aseguro de que no volverás a ser controlado-

-Eso es lógico, pero aun así es estupido-

-Sí como quieras, vayámonos antes que Filch se de cuenta de que petrifique a su gata-

-¡¿Que hiciste?!-


En algún lugar de Inglaterra se encontraban Lord Voldemort y el circulo de Mortifagos allegados a el.

Los Mortifagos estaban nerviosos, últimamente cuando el lord los convocaba de manera tan repentina, no era por algo bueno, y siempre alguien terminaba siendo victima de la varita del Lord. El silencio era total, Voldemort no se movía y los Mortifagos comenzaron a impacientarse, los susurros entre los enmascarados comenzaron a ser, más que evidentes.

Lucius estaba muy nervioso, sabía que algo importante pasaba, el problema era que la ultima vez que hubo una reunión parecida, fue cuando el Lord anuncio que había una profecía que anunciaba la llegada de alguien quien podía derrotarlo, Lucius recordó que esa noche no hubo ni un solo Mortifago al que no se le fuera aplicada la maldición Cruciatus.

El Lord pidió silencio con un movimiento de su mano.

-Queridos Mortifagos, hoy es un gran día – El Lord hizo aparecer una jaula con su varita – Hoy me convertiré en el mago más poderoso de todos los tiempos-

En la jaula se podía ver a un anciano tirado en el piso, los Mortifagos estaban intrigados nada de lo que pensaron les advirtió de los hechos que ocurrieron enseguida.

-¡Enervate!-el anciano se levanto lentamente, su mirada fría hizo temblar a algunos Mortifagos.

-Hoy Gellert tendrás el placer de convertirme en el ser más poderoso de este universo¡Nada me detendrá!- El Lord apunto con su varita a Grindelwald, de la varita de Voldemort salio un rayo blanco el cual impacto directo en el pecho del anciano mago, a diferencia de lo que esperaron los Mortifagos el hombre no cayo muerto, sino que se convirtió en energía, la cual fue absorbida por Voldemort.

En un lugar muy distante a este Albus Dumbledore percibió este hecho.

-Estamos acabados-


fin del capitulo u.u se acabo el primer año así que denme ideas u.u, de momento les digo que durante este año voy a estar un poco ocupado para escribir, sobre todo en el segundo semestre, así que voy a apobechar de escribir todo lo que pueda ahora.

nos vemos ojala con capitulo especial por mi cumpleaños.

Amoz