Ni Glee, Ni Dianna Agron, Ni Lea Michele, Ni ningún personaje mencionado debajo me pertenecen.
Capitulo 26: Boston III.
Sabado15 de Agosto de 2009. Hora: 02:35 AM.
Lea entro al cuarto y se apoyo en la puerta. Busco con su mirada a la rubia la cual no se encontraba a la vista. Una vez que observo hacia varios lados, noto una luz que provenía del baño. Dejo sus cosas en la mesa y se acerco hacia la puerta del mismo.
"Estoy acá…" – Exclamo Dianna tras escuchar los pasos de Lea.
"Ya se" – Agrego casi susurrando mientras se apoyaba en el marco de la puerta.
No podía dejar de observarla. Se veía tan hermosa. Dianna se encontraba lavándose la cara mientras se quitaba el maquillaje, de vez en cuando levantaba su mirada y no podía evitar encontrarse con la de la morocha.
En uno de sus tantos movimientos, le entro un poco de jabón en el ojo.
"AY!" – Grito. Su cara era de dolor mientras fruncía el ojo y le ejercía presión con la mano.
Lea se acerco a ella y agarro la toalla que había colgada.
"A ver… dejame ayudarte" – Mojo un poco la punta y comenzó a pasársela por el ojo, con mucha delicadeza.
Dianna mantenía ambos ojos cerrados. Estaba disfrutando la situación. Sentir la mano de Lea sujetándole el mentón mientras la otra se encargaba de cuidarla, sin dudas, era lo mejor que podía desear.
"Te calma?" – Pregunto Lea dulcemente.
"Un poco…" – Alcanzo a responder en un susurro.
Lea se inclino a remojar nuevamente la toalla para volver a limpiarle el ojo mientras Dianna intentaba abrirlo.
"AY! Me arde! Me ardeeee!" – Gritaba mientras se abanicaba con sus manos y daba pequeños saltos por la molestia.
La morocha sujeto sus manos intentando que se quedara quieta y acerco su boca al ojo. Comenzó a soplar lentamente sobre el mismo buscando que cesara el ardor.
Dianna comenzaba a pestañarlo buscando corroborar que el mismo había calmado. Finalmente lo abrió por completo.
"Gracias! Creo que ya esta…" – Agrego mientras miraba fijo a Lea, quien se encontraba a escasos centímetros.
Sus miradas se encontraron, podían sentir la respiración de la otra sobre sus labios. La misma se volvía cada vez más pausada y más lenta. Lea abrió su boca para hablar pero Dianna la interrumpió casi susurrando.
"Hoy lo fuiste a ver a Theo?" – Su mirada era intensa, Lea podía sentirla. Afirmo con su cabeza mientras sus labios se sentían atraídos hacia los de la rubia.
"El te hizo eso?" – Sujeto la mano de la morocha con las suyas y dirigió su mirada hacia ella.
"No" – Finalmente agrego con un suspiro. – "Discutimos y me caí". – Dirigió su mirada hacia su mano. Se sentía tan protegida entre las de Dianna.
"No me mientas…" – Su mirada volvió a ser penetrante buscando los ojos de Lea.
"No te miento" – Sostenía con firmeza sin retirar la mirada de su mano.
Dianna le levanto el mentón lentamente buscando que la mire. Lea se estremeció al sentir el roce de su suave piel sobre su rostro. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y la rubia no pudo evitar notarlo. Una sonrisa se gesto en su rostro a modo de aprobación.
"Soy capaz de matarlo si te hizo eso…" – Lea le devolvió la mirada levantando sus cejas. Estaba sorprendida frente a ese comentario. – "No es literal… una manera de decir" – Agrego Dianna tratando de aclarar las ideas que seguramente recorrían la mente de Lea.
"Ya te dije que no fue él…." – Dibujo una sonrisa sin pensarlo. El simple hecho de saber que su lady la cuidaría ante cualquier tipo de mal la llenaba de felicidad.
"Yo sé que no me est…" – Fue silenciada por Lea, quien le colocaba su dedo sobre la boca.
"No quiero pelear" – Exclamo con su mirada compasiva. – "Al menos no ahora…".
Dianna sujeto la mano que Lea coloco sobre su boca y noto que era la lastimada. Sin retirarle la mirada de los ojos deposito un beso en la misma. Beso que transmitía dulzura, amor y sobre todo contención.
El fuego empezó a subir por el cuerpo de Lea que no pudo evitar cerrar sus ojos al sentir los labios de la rubia posándose sobre su palma. Al salir del trance en el que se encontraba y abrir los ojos noto como Dianna la observaba con una dulce sonrisa en su cara.
No lo dudó y se acerco a besarla. Necesitaba saber que era correspondida, que lo que había ocurrido a la tarde no había sido en vano. Dianna bajo su mirada, noto las intenciones de Lea y algo en su cuerpo provocaba que se detuviera. Todavía no sabía que había pasado con Theo y ella había sido clara la otra noche en Nueva York.
"Pasa algo?" – Indago la morocha ante la reacción de Dianna.
"No…" – Trataba de explicarse pero no le salían las palabras. Se desentendió de la situación. Comenzó a buscar la cremallera del vestido que se encontraba en su espalda. – "Solo… estoy tratando…. de desabrochar… esta porquería!" – Exclamo con vigor la última frase mientras luchaba en vano.
"Necesitas ayuda?" – Pregunto mientras se acercaba.
"Por favor." - Volteo sobre su eje mientras corría su cabello para que Lea pudiese desabrocharlo.
Lea se acerco con sus manos temblorosas, un escalofrío le recorría por el cuerpo y con delicadeza comenzó a deslizarlo. Comenzaba a ver su espalda al descubierto y no podía controlarse. Se quedo inmóvil.
"Todo bien?" – Pregunto la rubia mientras la miraba de reojo sobre su hombro.
La morocha volvió en sí y contesto nerviosa. – "Eh… Si! Solo que…" – Continuo deslizándolo lentamente. – "Se me había trabado" – Agrego a modo de excusa.
La espalda de Dianna estaba provocando que Lea no pudiese contenerse. Cuidadosamente comenzaba a besarla, al principio sus besos eran tímidos y delicados para comenzar a tornarse fogosos y pasionales. Dianna comenzó a dejarse llevar mientras luchaba contra su cerebro que le pedía que mantuviese la cordura.
"Lea…" – Exclamo débilmente. La morocha murmuro esperando que la rubia continuase con lo que tenía para decir.
"Terminaste con Theo?" – Pregunto sin anestesia.
Los besos de la morocha se detuvieron y Dianna pudo sentirlo al instante. Volteo sobre su eje, necesitaba verla a los ojos. La mirada de Lea era fija e intensa.
"Si. Lo deje" – Respondió con firmeza mientras desviaba su mirada hacia el suelo.
"Te arrepentís?" – Agrego Dianna al notar la mirada de Lea. No pudo evitar que una leve sonrisa se le dibujara en su rostro. Sabía que era un gran paso.
"No lo sé" – Respuesta que descoloco a la rubia. Sin dar lugar a ninguna acotación agrego. – "Eso me lo tenés que demostrar vos". Su sonrisa se volvía picara.
Dianna rio, estaba algo confundida. – "Yo? Y como se supone que tenga que demostrarlo?" – Lea se acerco sugestivamente.
Sus labios estaban a centímetros de rozarse, la respiración de ambas era intensa y pausada.
"Demostrame que hice lo correcto…" – Respondió Lea mientras su nariz mimaba la de Dianna. La morocha buscaba su boca con delicadeza. La rubia cada vez respiraba más pausado.
Lea avanzo sin dudarlo, el beso comenzó siendo delicado y sumiso, lentamente fue logrando firmeza junto al roce de las manos de la morocha sobre el cuello de Dianna, quien hacía rato había cesado todo tipo de oposición.
El calor que desprendía el cuerpo de Lea paulatinamente fue apoderándose de la timidez de Dianna. El cuerpo de la rubia comenzaba a sentir calor por dentro al notar como la lengua de la morocha intentaba ingresar en su boca, encontrándose con la suya que sin oponerse fue acoplándose al ritmo que Lea imponía.
La respiración de ambas se aceleraba. Dianna se dejaba llevar y sujetando a Lea por su cola la coloco sobre el lavatorio. La morocha seguía sujeta al cuello de la rubia. Se estaban dejando llevar y ninguno de los cuerpos se opina ante eso. Lea buscaba tener el control imponiéndose con besos cada vez más fogosos y pasionales pero Dianna ejercía presión con su cuerpo entre sus piernas mientras la atraía hacia ella. La morocha no podía evitar que unos gemidos mudos comenzaran a salir por su boca.
Dianna comenzaba a besar el cuello de Lea con ímpetu mientras las manos de ambas buscaban incesantemente el cuerpo de la otra. Los pequeños gemidos que salían de la boca de Lea excitaban cada vez más a Dianna provocando que intensificara aún más sus movimientos pélvicos sobre la morocha.
El deseo era intolerable y se veía personificado en cada roce, cada beso, cada gemido. Las manos de Dianna seguían sujetando la cola de Lea cada vez con más intensidad, sus dedos se deslizaban a lo largo de su cintura, dejando un ligero roce con sus uñas.
Dicho roce provoco que Lea emitiera un gemido mientras con su lengua se acercaba sigilosamente hacia el lóbulo de la oreja de Dianna.
"Llevame a la cama" – Ordeno casi mudo en la oreja de la rubia generando que se estremeciera ante aquel suspiro.
El comentario de la morocha indujo a que por primera vez se separaran uniéndose en miradas de deseo. Sin permitir que sus narices dejaran de rozarse, Lea deslizaba su lengua lentamente sobre su labio, gesto que provocaba que Dianna se encendiera aun más.
Sin dudarlo sujeto a la morocha de su remera y la arrastro con ella fuera del baño. Lea intentaba caminar entre las arrastradas mientras se iba desabrochando su pantalón.
"Dianna Agron, esta noche no te salva nadie" – Su voz era realmente provocadora entre medio de una risa picara.
"Nadie quiere ser salvada…" – Respondió mordiéndose el labio inferior y esbozando una leve sonrisa mientras su cuerpo sentía como el borde de la cama chocaba con su pierna.
Lenta y seductoramente fue sentándose en la misma y arrastrándose hacia la cabecera sin retirar la vista de Lea, trayéndola con ella tomada desde su cintura. La morocha se deslizaba sobre Dianna, sin oponer resistencia, emanando un calor corporal que lograba calefaccionar todo el cuarto.
Las manos de la rubia iban dejando el pantalón de Lea por el camino mientras la morocha deslizaba los breteles del vestido de Dianna dejándola con su torso al desnudo por completo.
La mirada de Dianna era cada vez más sugerente e incitaba a Lea a proseguir. Sus bocas se volvieron a acercar provocando que la de la rubia se abriera a la espera del anhelado beso que pudiera saciar su inmediata necesidad.
Lea pudo notar la ansiedad de Dianna y comenzó a deslizar su lengua por sus labios. La mirada de ambas era penetrante. La rubia sujeto a la morocha por el cuello y cerro la diminuta brecha entre ambas con un beso candente y pasional. Sus lenguas volvían a encontrarse y a luchar por tener el control.
Lea deslizaba sus manos por el cuerpo de la rubia pudiendo sentir su delicada y suave piel en cada roce. Lentamente iba deshaciéndose del resto de su vestido para dejarla en una diminuta prenda interior de encaje rojo.
"Opa..." – No pudo evitar que se le escapara el comentario al notar la atractiva ropa interior que traía.
"No sos la única que se preparó para la guerra…" – Acoto agitadamente lo que provoco la atención de la morocha. Una risa picara se dibujo en el rostro de ambas.
Las manos de Dianna buscaron desesperadamente la remera de la morocha, retirándola en un abrir y cerrar de ojos, quedando con su torso desnudo. Lea no perdió el tiempo y terminó de retirarse su pantalón, acelerando el trámite. Su cuerpo se deposito sobre el de Dianna provocando que la cadera de la misma se retorciera y un gemido mudo saliera de su boca.
Lea marcaba el ritmo y cada vez lo hacía más ligero. Sus manos fueron directo a la costura de la prenda interior de Dianna deslizándolo lentamente. Sus besos acompañaban el calor corporal e iban descendiendo por entremedio su pecho. Lea mantenía su mirada fija en los ojos de la rubia mientras alternaba sus besos con su lengua hasta llegar al ombligo.
Se deshizo por completo de la ropa interior de Dianna y sus manos comenzaron a subir por sus piernas. Podía sentir como la respiración de la rubia se aceleraba y sus manos se sujetaban con firmeza de su cabello. La presión que ejercía Lea sobre los muslos de la rubia provocaba que sus gemidos sean incontrolables.
La morocha abandonaba la panza de Dianna y volvía a buscar sus labios. La rubia solo atino a morder el labio inferior de Lea provocando que un quejido en forma de gemido saliera por su boca. Sus manos se depositaron en la cola de la morocha y salvajemente se deshizo de su ropa interior, ayudándose con sus pies y retirándola por completo.
Lea no lo dudo y sujetando con firmeza la cadera de Dianna se sumergió entre medio de sus piernas, comenzando a proporcionar movimientos lentos pero no por ello menos fogosos. La rubia mordía el lóbulo de la oreja de Lea provocando que la misma abriera su boca gestado bocanadas silenciosas.
"Te deseo tanto…" – Finalmente exclamo la morocha con un gemido.
Una sonrisa se gesto en el rostro de Dianna quien apretaba sus piernas intentando sentir con más intensidad el cuerpo de Lea. Ambas se encontraban invadidas por la pasión corporal y la transpiración de los mismos se comenzaba a hacer presente. Cada movimiento derivaba en un gemido. Las manos de Lea comenzaban a rozar el muslo interno de la rubia provocando que la respiración de la misma se entrecortara.
Dianna no controlaba los movimientos enérgicos que emitía su cuerpo. El mismo se arqueaba cada vez con más intensidad lo que indujo a que la morocha depositaria dos de su dedos dentro de la rubia. El gemido emitido por la rubia fue tan estridente que Lea juraría que lo escucharon hasta en Los Ángeles. Sin dudarlo comenzó a moverlos cada vez con más intensidad lo que provocaba que Dianna se retorciera y gimiera cada vez más intensamente.
"Le.. Por...vor..." – La rubia no podía hablar, estaba en un trance de placer que Lea podía notar. Su boca comenzó a jugar con el pezón de Dianna mientras sus dedos buscaban más profundidad. La rubia mordía el hombro de Lea mientras esta hacia lo mismo con su pezón. Su lengua recorría el contorno del mismo mientras su mano ejercía presión con un dedo mas dentro Dianna.
La intensidad aumentaba y Lea podía sentir la humedad de la rubia. Los gemidos se hacían más intensos y frecuentes. Dianna estaba más allá de todo. Su cuerpo se retorcía y se movía al ritmo que imponía Lea.
Los besos de Lea comenzaban a descender por la panza de Dianna provocando que la misma se estremeciera nuevamente mientras depositaba una leve mordida en su ombligo. Las manos de la rubia se depositaron sobre la cabeza de la morocha incitándola a que continuara bajando. La lengua de la misma dibujaba el contorno de su cadera. Dianna solo podía arquear su cuerpo sin dejar de sentir los dedos de Lea dentro de ella.
La boca de la morocha comenzó a jugar dentro de Dianna, alternando su penetración con lamidas lentas y profundas. Su lengua se movía vigorosamente dentro de la rubia y Lea podía sentir como la humedad comenzaba a dominar la situación.
"Un poco mas!" – Exclamo Dianna en un gemido cerrado por lo que Lea ejerció un poco mas de presión con sus dedos provocando que la rubia acabase sobre la boca y los dedos de la morocha.
La lengua de Lea se relamía sobre sus labios pudiendo sentir el sabor de Dianna, quien yacía en la cama exhausta y con su respiración lenta y entrecortada. La morocha se deposito sobre ella.
"Si alguien llegaba a interrumpirnos podía llegar a matarlo" – Exclamo Lea con una risa maliciosa.
Dianna solo pudo sonreír mientras besaba la comisura del labio de la morocha cubriéndola en un abrazo protector.
Sus cuerpos se mantuvieron unidos, fundiéndose por completo, totalmente desnudos por unos minutos, que posteriormente se volvieron horas. Dianna podía sentir la mirada penetrante de Lea y no pudo evitar reír.
"Porque me miras así? Pasa algo?" – Preguntó con algo de timidez.
"No puedo creer lo hermosa que sos…" – Exclamo sin dejar de verla ni siquiera por un parpadeo. Dianna no pudo evitar sonrojarse y deposito un dulce beso sobre la boca de la morocha quien la atrajo hacia ella provocando que la rubia quedara sobre su cuerpo.
Las pelvis de ambas se rozaban lo que encendía a Lea nuevamente. Dianna podía notar como su cuerpo se arqueaba debajo de ella por lo que empezó a intensificar sus besos. Sus lenguas volvían a luchar por el control pero esta vez la rubia era quien marcaba el ritmo.
Sin perder tiempo comenzó a descender sus manos hasta llegar a la cadera de Lea, sujetándola por las piernas y obligándola a que se abriera por completo ante ella, depositándose en el medio y generando que la morocha se aferrara con firmeza.
La respiración de Lea comenzaba a entrecortarse y Dianna podía sentir como el fuego volvía a invadirlas por completo. Su boca busco desesperadamente el pezón de la morocha proporcionándole una mordida maliciosa.
Lea no pudo evitar gritar de placer, fundiéndose en gemidos cada vez más intensos y sugerentes. Dianna comenzaba a menear su cadera sobre Lea y la piel de la morocha comenzaba a estremecerse.
Los dedos de Dianna comenzaban a rozar el muslo interno de la morocha ejerciendo presión sobre ellos. Lea no aguantaba más y la rubia se hacía rogar.
"Hacelo de una vez!" – Exclamo Lea sin poder aguantar más. Mordió el labio de Dianna y provoco un movimiento con su cadera lo que indujo a que la rubia introdujera uno de sus dedos.
Lea exclamo un gemido de satisfacción. Por lo que Dianna intuyo que iba bien, intensifico el movimiento con algo de timidez y lentamente fue incorporando un dedo mas. Lea no podía evitar que los gemidos saliesen sin poder controlarlos ni contenerlos.
La mano de Dianna comenzaba a complacer a Lea quien la guiaba con los movimientos de su cadera. La rubia aumentaba la intensidad provocando que la respiración de la morocha se entrecortara. Los gemidos se hacían más intensos.
"Ya casi…" – Exclamo Lea con un gemido ahogado mientras Dianna podía sentir como la morocha se contraía.
Inmediatamente pudo sentir la humedad de Lea sobre sus dedos acompañado de un gemido estridente y profundo. Su cuerpo se contrajo por un instante para finalizar en una relajación completa.
La rubia se deslizo sobre el cuerpo de la morocha y deposito su cabeza sobre el pecho de la misma. Lea proporcionaba caricias cálidas y lentas sobre la espalda de Dianna.
"No me arrepiento en lo absoluto" – Exclamo Lea mientras ambas se dormían plácidamente con una sonrisa en sus rostros.
ESTAN CONTENTOS? jajajajajaja Espero que lo hayan disfrutado.
Con este frio infernal, nada mejor que algo calentito y si en su zona hace calor, nada mejor que una ducha fria jajajaja
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No dejen de comentar que me inspiran a seguir escribiendo!
Besos, Noe!
