Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.


BPOV

"¿Qué?" Pregunté, confundida. ¿Qué problema podía llegar a tener Charlie con Edward? Seguro, mi último novio había sido… peligroso, pero Edward era mil veces mejor y diferente. Charlie tenía que ver que Edward no se parecía en nada a James. De hecho, era todo lo contrario. Era bueno cuando James era malo, era pacífico cuando James era violento. Y él me amaba, mientras James me había usado y lastimado en todas las formas que pudo.

"Te ama." Dijo Charlie, inquieto, frunciendo el ceño. Dudé, sin saber cuál era el problema. Debe haber hablado con Edward, porque Charlie no era una persona muy perceptiva.

"Lo se." Dije finalmente, bajando la mirada hacia mis manos en lugar de encontrarme con los ojos de mi padre. "Charlie, el no es nada como-"

"¿Lo amas?" Me interrumpió Charlie y, vacilante, levanté mi cabeza para que mis ojos se encontraran con los suyos. En ese momento me di cuenta de lo mucho que había extrañado a mi padre. Sí, había estado poco dispuesto a lidiar conmigo y me envió directo a vivir con Renée, pero aún así era mi padre, y lo amaba a pesar de todo.

"Sí, papá." Respondí con honestidad. "Pero, por favor, escúchame." Alargué mi mano en busca de la suya torpemente, palmeando mi cama, indicándole que se acercara más a mí. "Es una persona maravillosa, y se preocupa por mí. Papá, me cuida. Cuando me siento realmente… triste, siempre está ahí para mí, haciéndome sentir mejor o al menos intentándolo. Incluso aunque trate esconder mis emociones de él, todavía lo intenta. Edward es lo mejor que me ha pasado." Hablé con el corazón, esperando que mi padre, quien nunca se había rendido realmente ante su relación con mi madre, entendiera lo que estaba sintiendo por Edward.

Estuvo en silencio por un momento, su ceño fruncido. Sabía que Charlie, muy en el fondo, se preocupaba por lo que era mejor para mí. Todo lo que podía esperar era que se diera cuenta que Edward era verdaderamente lo único bueno en mi vida. Mi padre me había visto pasar por tanto, y entendía que iba a ser protector conmigo por el resto de mi vida, a pesar de lo dulce y bueno que realmente era Edward.

"Te ama." Dijo Charlie en voz baja, mirándome a los ojos. Era una afirmación, no una pregunta. "¿Él sabe todo?" Preguntó, apretando mi mano en la suya.

"Sí." Susurré. "Le conté todo." Charlie suspiró, frotándose las cejas.

"Bella, puedo aceptar esta relación con una única condición. Sé que no puedo detenerte de hacer nada, aprendí eso de la peor forma en estos últimos años."

"¿Cuál es la única condición?" Pregunté, y Charlie se mordió el labio.

"Quiero que tomes la medicación que te recetó el doctor en Phoenix. Sólo tómala, Bella. Puede hacerte mucho mejor." Eso era como un yunque cayendo directo en mi pecho; aplastando mi corazón en el proceso. Mi padre, mi propia sangre, creía que necesitaba tomar antidepresivos, y no aceptaría el amor que sentía por Edward y la relación que compartíamos de otra manera.

Sí, no era una decisión que él podía tomar por mí, pero su opinión todavía me importaba. Quizás si lo hubiera escuchado sobre James, no estaría en esta situación. Por otra parte, no hubiera encontrado a Edward y todavía estaría pudriéndome en Arizona, sin el amor de mi vida. No podía renunciar a Edward.

"Yo… yo no puedo hacer eso, papá. No está pasando." Murmuré, y la expresión esperanzada en el rostro de Charle desapareció, siendo reemplazada por una de confusión.

"¿Por qué no, Bella? Pueden ayudarte. Pueden ayudar con todas las cosas que han estado molestándote." Se deslizó más cerca de mí, colocando suavemente una mano en mi mejilla. Era extraño estar tan cariñosa con mi padre otra vez, después de todo lo que había pasado en el último año, pero se sentía tan familiar y confortable. Se sentía de la forma como las cosas estaban cuando era una niña, y estaba feliz y no tan jodida.

¿Cómo podía explicarle lo que los antidepresivos podían hacerle a una persona? Había estado buscando en el verano cuando mi doctor me los había recomendado y me había dado una receta, y me negaba a tomarlos. Esa era una de las razones por las que Charlie me había enviado a vivir con Renée; habíamos tenido una gran pelea y me acusó de sabotearme a mí misma.

"No quiero ser alguien que no soy." Susurré. "Los antidepresivos no funcionan siempre, papá. Pueden convertirme en un robot, una máquina sin sentimientos. Incluso pueden hacer que quiera suicidarme. ¿Quieres eso?" Pregunté, aguantando las lágrimas.

Charlie suspiró, llevando sus manos a su rostro y sosteniéndolo entre ellas.

"Por supuesto que no quiero eso, bebé. Quiero que seas feliz."

"Edward me hace feliz." Dije en voz baja.

Sabía que eso no sería suficiente para hacer a Charlie feliz.

"Bella, sé que no quieres escuchar esto, pero… ¿Edward va a estar siempre? Ambos irán a la universidad el año que viene, y ¿qué pasará entonces?"

Y ni siquiera sabía la respuesta a eso.


Nota de la traductora: Ahí está lo que tenía que decirle Charlie. Creo que tiene un punto. El tema del cambio de la secundaria a la universidad siempre es difícil. Más en una relación. Y más si es como en EEUU que se cambian de Estado y yo-qué-sé (nunca entendí bien eso xD, pero sé que muchas veces se van del Estado en el que están a otro). Me causó ternura, dentro de este Charlie tan poco tierno, que no hubiera podido superar lo de Renée. Pero bueno, ¿qué opinan ustedes del capítulo? :)

¡Chicas! Ahhhhhhh *especie de grito* No saben lo feliz que estoy, 450 reviews. Wow. GRACIAS INFINITAS :) Me gustaría hacerle un regalo a cada una que se tomó su tiempo en dejar aunque sea el más mínimo review en un capítulo (ni hablar a las que dejan uno en todos, o en todos los que pueden). Pero como lamentablemente no puedo, tendré que conformarme con agradecerles de esta forma :) GRACIAS otra vez ^^.

Espero que tengan un buen domingo.

Saludos, Mar.-