¡Feliz Navidad! Merry Christmas! Bon Nadal! Joyeux Noël! Fröhliche Weihnachten!

Feliz Navidad a todo/as, espero de todo corazón que paséis un muy feliz año nuevo y, sobretodo, que os guste mi pequeño regalo :-) Que lo disfruteis.

Minako: espero que cuando sepas el final te satisfaga. De no ser así, me comprometo a escribir el final que desees, eso sí, sólo para tus ojos ;-)

Capítulo 26

Ese mismo fin de semana me dirigí a casa de los Black. Estaba algo nerviosa, ya había puesto los engranajes a girar, sólo esperaba que todo saliera según lo había previsto. Tomé una honda bocanada de aire y toqué el timbre. A los pocos segundos, Kreacher me abría la puerta.

- Señorita Diggori - me saludó.

- Kreacher - dije mientras entraba, me quité en el abrigo nada más hacerlo. El interior de la casa siempre estaba a la temperatura adecuada.

- El Amo Orion y el señorito Malfoy se encuentran en el salón - me informó, por lo que yo le dejé mi abrigo y me dirigí hacia allá.

- Señor Black, Lucius - los saludé en cuanto crucé el umbral, sabía que acababa de interrumpir una conversación de índole secreta entre ambos, puesto que, tan pronto me vieron, dejaron de hablar.

- Shayleen - me saludaron ellos, yo me pregunté de qué habían estado hablando, se les veía preocupados, de modo que me decidí a exponer mis pensamientos en voz alta.

- ¿Ha ocurrido algo? - pregunté intentando parecer lo más afectada posible -. Se les nota preocupados - inmediatamente tras mis palabras Lucius sonrió, como queriendo quitarle importancia al asunto.

- Nada que deba preocuparte, mi querida Shayleen.

- ¿Seguro, Lucius? - insistí -. Ya sabes que, gracias a la inmensa generosidad de Walburga, ahora soy una Black más.

Lucius la miró fijamente intentando leer su mente, realmente parecía ansiosa por ayudarles, pero él... Aún no se terminaba de fiar de ella, claro que, como él mismo había admitido no tanto tiempo antes, él no confiaba en nadie aparte de en él mismo.

- Apreciamos mucho tu preocupación, querida - dijo entonces Orion -. Pero como Lucius ha dicho, no es nada importante. Mi esposa salió y aún no ha vuelto, ¿por qué no subes a hablar con Regulus mientras la esperamos? - sugirió -. Estoy seguro de que te aburrirás menos en su compañía que en la nuestra - añadió con lo que ella no habría sabido definir más que dulce sonrisa, cosa que la sorprendió en extremo.

- Es una excelente idea, señor Black. Por favor, avíseme en cuanto su esposa haya regresado - respondió ella sonriendo también y salió del salón siguiendo sus indicaciones. Mientras subía las escaleras en dirección al segundo piso sonrió levemente, había sido una forma muy educada de decir "evapórate, querida". Sonrió esperando que estuvieran hablando de lo que ella creía.

Llegó frente a la habitación de Regulus sin ningún problema, en frente de la puerta, las siglas R.A.B. Esas siglas darían mucho que hablar en el futuro, pensó ella y, sin querer darle más vueltas al asunto, llamó a la puerta.

- ¿Quién es? - escuché la voz de Regulus preguntar desde el interior.

- Soy Shayleen - le dije.

- ¡Shayleen! - exclamó él, para después oír sus pasos apresurados llegar hasta la puerta y abrirla -. Pasa, pasa.

- Gracias - sonreí entrando a su habitación. Dejé mis ojos vagar por el cuarto, era justo todo lo contrario de la de su hermano Sirius y no sólo por lo que a los colores se refería.

- ¿Qué puedo hacer por ti? - preguntó solícito.

- Tu padre me mandó a venir, al parecer Lucius y él están en modo misterioso - sonreí.

- Sí, llevan así todo el día - dijo él -. Antes de que se dieran cuenta de que estaba en la habitación conseguí oír algo. Al parecer han perdido algo - me explicó, yo sonreí, eso era bueno, muy bueno.

- ¿No sabrás de qué se trata, verdad?

- Ni idea - negó él -. Oye, Shayleen - comenzó, no sin cierto esfuerzo -. ¿Sabes cómo está mi hermano?

- ¿Sirius? - repetí -. ¿Por qué no se lo has preguntado tú mismo? Ayer ambos estuvisteis en el Colegio - exclamé sin entender. Él bajó la cabeza apesadumbrado.

- No puedo. Mi madre me prohibió hablar con él so pena de desheredarme a mi también, y si me acercó a él, faltará tiempo antes de que Lucius se entere y se lo diga a ella - me explicó. Pude ver tal tristeza en sus ojos que no pude evitar entristecerme por él -. Pero tú eres diferente - continuó -, tú has podido mantener tu amistad con los Gryffindor.

- Sirius está bien, apenado por todo lo sucedido, como es lógico, pero está bien. Los padres de uno de sus amigos le han ofrecido su casa para quedarse en época de vacaciones - él sonrió levemente, algo más relajado ahora que sabía que su hermano estaba en buenas manos.

- Me alegro -. Estuvimos hablando casi una hora más, hasta que Kreacher se apareció en la habitación para avisarnos de que el almuerzo estaba listo.

- ¿La señora ya ha regresado? - le pregunté al elfo.

- Sí, Ama Walburga regresó hará una media hora - respondió. De modo que todo ese tiempo había tenido que estar en el salón junto a su esposo y Lucius hablando de la desaparación del objeto. No nos hicimos de rogar y bajamos al salón, donde una opípara comida ya nos estaba esperando. Tras los saludos pertinentes, nos sentamos todos a comer.

Un incómodo silencio envolvía la comida, estaba más que claro que la desaparición de ese misterioso objeto les estaba causando más de un quebradero de cabeza. Regulus y Shayleen se miraban sin saber muy bien qué decir, ambos notaban la tensión en el ambiente, finalmente, fue él mismo quién rompió el silencio al preguntarle a Shay.

- ¿Qué te pasó ayer con Rosier?

- Jajaja - rió la joven sin poder evitarlo -. Sólo le estaba ajustando las cuentas - esas palabras hicieron que los comensales comenzaran a dedicarles algo de atención, principalmente Lucius. Aunque en su caso parecía sorprendido, quizá había estado tan preocupado buscando el objeto perdido que no se había puesto al día que las últimas noticias del Colegio.

- ¿Por qué? ¿Qué pasó? - preguntó el rubio. Ella sonrió levemente, había captado su atención con éxito.

- Pues que el otro día volví de una de mis clases antes de tiempo y me lo encontré revolviendo mi cuarto - explicó.

- ¿Y qué hacía allí? - preguntó en esta ocasión Orion.

- En el momento no lo supe, señor Black, por eso esperé a que se hubiera ido para averiguarlo. Fue entonces cuando descubrí que había escondido algo entre mis cosas. Y lo encontré justo a tiempo, debo decir, apenas acababa de guardarlo en mi bolsillo cuando apareció la profesora McGonagall - dijo ella, dejando de comer para poder contar la historia apropiadamente.

- Es cierto - dijo entonces Regulus -. Recuerdo el alboroto, fuera de la habitación de las chicas de quinto había gente intentando averiguar qué hacía allí la profesora - exclamó Regulus recordando lo acontecido.

- Pues ya ves, al parecer habían recibido un aviso "anónimo" - rió ella al usar esa palabra pues sabía perfectamente el autor de esa nota -, avisándoles de que si revisaban mis cosas encontrarían un objeto robado.

- ¿En serio Rosier te hizo eso? - exclamó Regulus sorprendido.

- Qué niñería - exclamó Walburga de mal talante, sin dejar un instante de comer.

- Bueno, ya sabes que me la tiene jurada desde lo que le hice en el pelo - sonrió ella respondiendo a Regulus, él no pudo por menos que reír. Sí, ese había sido un día que nadie olvidaría en mucho tiempo -. Tenías que haber visto su cara cuando se dio cuenta de que no habían encontrado nada - rió ella, en esta ocasión sin reservas.

- Me imagino - dijo Regulus -. Van dos veces que se intenta vengar de ti y las dos veces le sale mal.

- Eres una chica con suerte - dijo entonces Lucius.

- Bueno, Lucius, ya conoces el dicho. Unos nacen con estrella, y otros estrellados - sonrió ella ampliamente.

- ¿Y qué era lo que había escondido? - preguntó entonces Orion, antes de tomar otro bocado.

- Eso es lo más raro - dijo ella entonces recuperando parte de su seriedad inicial -. Podría haber sido, no sé, una joya, algo perteneciente a alguno de los profesores... Pero, ¡era una llave! - exclamó ella sin entender.

Sus palabras causaron el efecto esperado, Lucius, Orion y Walburga se quedaron mirando entre sí con sorpresa y una chispa de entendimiento. ¿Habría tenido ella el objeto que ellos habían estado buscando como locos los últimos dos días? Era demasiado sorprendente para ser verdad. Shayleen tuvo que contener una sonrisa al ver como los tres dejaban de comer para prestarle toda su atención. Le fascinaba ver como todas las piezas iban cayendo donde ella había planeado.

- ¿Una llave? - repitió Walburga -. ¿Y cómo era?

- Con sinceridad, la llave más extraña que he visto en vida - respondió ella -. Tenía como unos adornos y unas especie de letras grabadas... Pero nunca antes había visto un idioma como ese - explicó. Walburga miró a Lucius con una clara expresión en su rostro. ¿Realmente Evan podría haber sido tan estúpido? ¿Es que no sabía lo importante que era esa llave?

- ¿Por qué no la traes mañana? - propuso el rubio.

- ¿Para qué? - preguntó ella -. Después de todo sólo es una llave - dijo ella. "Sí, queridos míos, si quereis volver a ver vuestra amada llave será mejor que me deis una buena razón", pensaba Shayleen. Que no pensaran que se los iba a poner tan fácil.

- Bueno, Shayleen, estoy seguro de que si Evan quería usarla para acusarte de su robo debía ser importante para él - le explicó -. Si la traes podríamos ayudarte a descubrir su valor - añadió en esta ocasión usando la mejor sonrisa de su repertorio, ella sonrió al verlo.

- Sí, supongo que tienes razón - concedió ella finalmente -. Mañana la traeré sin falta.

- Imagínate que abriera el cofre de un tesoro - exclamó Regulus con inusitada alegría, ella también rió.

- Eso sería genial.

Esa misma noche entraba en el despacho de Dumbledore.

- ¿Han tragado el anzuelo? - preguntó en anciano al verme, yo sonreí ampliamente.

- Querido Padrino, se han tragado hasta la caña.

El plan había sido simple aunque no por ello menos efectivo, aquella misma noche tras hablar con el Auror y el Director, había regresado para "tomar prestada" la llave original de la tienda, al día siguiente había mandado la nota anónima a los profesores para que buscaran en mi habitación haciendo creer que había sido Rosier quien lo había hecho. El resto del plan era sencillo, ir ese fin de semana a casa de los Black, donde esperaba ya se hubieran enterado de la desaparición de la llave y dejar caer que había sido Rosier quien la había cogido para después incriminarme como venganza por lo que le había hecho tiempo atrás. Si bien podrían preguntarse porqué vengarse precisamente ahora, esperaba que las pruebas fueran suficientes como para indicar su culpabilidad. Todo dependía de que hicieran lo previsto, que tras comprobar que la llave era la que ellos buscaban, dejaran de confiar en Rosier y me ofrecieran a mí su puesto en la organización o, al menos, eso era lo que esperaba.

Al día siguiente, a primera hora de la mañana, llegaba a la mansión de los Black, en esta ocasión vía Red Flu.

- Querida - me saludó Walburga en cuanto entré.

- Señora Black - cabeceé en su dirección -. Caballeros - añadí al ver que, como en la anterior ocasión, también estaban su esposo y Lucius. Parecía que Lucius Malfoy pasaba más tiempo en esa casa que en la suya propia, cada vez que iba, lo veía allí.

- Shayleen.

- ¿Has traído la llave? - preguntó Lucius.

- Sí, aquí está - dije sacándola de mi capa y entregándosela. Los tres compartieron una mirada, sí, era la llave que ellos sospechaban.

- ¿La reconocéis? - pregunté con cuidada inocencia. Lucius fue el primero en contestar.

- Nos es familiar - respondió con una amplia sonrisa -. ¿Te importaría dejárnosla para investigar un poco más acerca de ella?

- Sin problema - dije -. A fin de cuentas no es más que una simple llave - sonreí levemente. Sus expresiones reflejaron un claro "si tú supieras" ante mis palabras. Si todo salía según lo previsto, pronto lo sabría. Pasé el resto de la mañana en su compañía, ahora que la llave había vuelto a sus dominios, los Black parecían mucho más relajados, aunque Malfoy se había excusado poco después alegando llegar tarde a una cita con Narcisa. Apostaba a que el motivo de su repentina prisa no eran esos, pero lo dejé pasar.

Esa tarde volvía a entrar en el despacho de Dumbledore donde le conté lo que había sucedido.

- ¿Qué crees que pasará con Evan? - preguntó el Director, una vez más, Kingsley nos hacía compañía, en esta ocasión acompañado también de Alastor Moody.

- No creo que le pase nada, después de todo es parte de su familia, aunque no creo que le vuelvan a encargar ningún trabajo de importancia. Sólo queda esperar a que me ofrezcan el puesto que ha quedado libre.

- ¿Por qué estás tan segura de que te lo pedirán a ti y no a cualquier otro? - preguntó el Auror.

- No lo estoy - negué -, pero parezco la opción más plausible, después de todo estoy en fase de prueba. En cualquier caso, pronto lo sabremos.

- Esperemos que tengas razón, no podremos usar el mismo truco dos veces - dijo Alastor.

- Lo sé - afirmé -. Lo que me recuerda, ¿alguna idea sobre lo que abre esa llave? - pregunté.

- Aún no - negó el Director - aunque creo que puede estar relacionado con Salazar Slytherin.

- ¿Y eso? - inquirí con interés.

- ¿Ves este símbolo? - me preguntó él señalando un punto casi invisible de la llave -. Lo he visto antes en algunos objetos pertenecientes a él, aunque lo que pueda abrir, o lo que pueda contener lo que abre, aún no lo he averiguado.

- Bueno, con suerte, pronto lo averiguaremos - dije.

Si os puedo pedir un pequeño regalo, que sean vuestras reviews ;-) Mil gracias.