Madres y Padres
AN:
-Disculpen los errores ortográficos
-espero y le guste y por favor comenten
Quinn pegó el grito, por lo que todos salieron a ver lo que estaba pasando. Cuando Brody vio a la madre de su hija en el suelo, él junto con Adam, la levantaron para llevarla a recostar en la cama. Cuando Santana la vio ya acostada en la cama, sacó a todos los demás del pseudo cuarto de la diva. Mientras todos trataban de tranquilizar a la rubia en la cocina, en la sala se había quedado Cassandra, la cual no se quería ir hasta que supiera si la diva estaba bien. Mientras tanto, con Rachel, seguía la latina preocupada. Trataba de averiguar si la diva ya estaba bien.
S – ¿Ya estas mejor?
R -¡Ya! Tranquila.
S -¿Qué piensas?
R -¿Por qué lo dices?
S –Tienes esa mirada de cuando algo estás pensando y eso me preocupa.
R –Es solo que… No quiero que a lo que sea que haya venido Shelby le afecte a Quinn.
S -No te entiendo.
R –Ella terminó muy mal y bueno, ya sabemos todos lo que pasó… Y ahora está esperando con gran entusiasmo a nuestra hija, pero ella ya tiene una… Y no me lo ha dicho pero la conozco y sé que tiene ese remordimiento.
S –Tranquila… Averigua a qué vino y, bueno, déjale claro que estás con Quinn.
En tanto afuera, Cassandra no podía quitarle de encima la vista a Selby. Le sorprendía enormemente el parecido que tenía la mujer con la judía o, más bien, que la pequeña cantante tenía con la mujer mayor. Cuando la rubia mayor no soporto más el silencio, empezó a cuestionar a la otra mujer.
CJ –Si no tuvieran un parecido increíble yo no sabría quién eres… Eres increíblemente hermosa –fue lo que dijo Cassandra sin nada de filtro, en tanto la otra mujer se sonrojó con el cumplido de la maestra– ¿Por qué te sonrojas?
SC –No estoy acostumbrada a recibir elogios de personas desconocidas.
CJ –Entonces me presento. Me llamo Cassandra July.
SC –Y yo soy Shelby Corcoran– se estrecharon las manos y quedándose viendo a los ojos–. Tienes unos hermosos ojos.
CJ –Gracias… Una cosa que, más que pregunta, es afirmación… Eres su madre.
SC –Sí.
CJ –Pero puedo suponer que no tienen muy buena relación.
SC –Es algo complicado pero me necesita ahora más que nunca.
CJ –Claro que te necesita.
SC -¿Y tú como la conociste?
CJ –Era mi alumna en NYADA
SC –Ah. Ok.
CJ –Mejor me voy a despedir…
SC –Será… Bueno…
CJ -¿Qué paso?
SC –Que podamos salir a comer algún día.
CJ –Claro… Te doy mi número.
Se dieron el número y luego se dirigió hacia donde estaba la diva. Entró recibiendo la mirada asesina de Santana. La maestra había quedado impactada con la mamá de Rachel en varios aspectos.
CJ –Sólo vine a despedirme.
S –Sí, ya estás de más.
CJ –Tranquila latina… Que serás mi alumna el año que viene.
R –Gracias por preocuparte por mí.
CJ –No es nada… Cuídate, por favor.
R -¡Sí!
La maestra salió pero, antes de irse, se despidió de la morena mayor. En tanto, Quinn seguía tratando de tranquilizarse y colocar todas sus ideas en su lugar. Santana salió y mando a Brody a cuidar a la madre de su hija. En tanto, ésta tomó del brazo a la ojiverde y la sacó del departamento para que pudieran platicar mejor.
Q -¿Cómo está?
S –Bien… Sólo se desmayó.
Q -¿Segura?
S –Totalmente.
Q –Ahora qué vamos a hacer… Shelby de seguro quiere intentar una relación con Rachel pero ella me odia.
S -¿Qué paso?
Q –Intente quitarle a Beth…Y bueno… Estoy toda hecha bolas. Por un lado, yo tuve a mi hija y la di. Me dolió, pero sabía que era lo mejor… Por el otro, mi Rach está embarazada de mi hija, la cual llevará mi apellido y me siento la mujer más realizada en la tierra… ¿Crees que eso es lógico?
S –No… pero, ¿desde cuándo algo que tenga relación con las dos es lógico?
Q –No, pues nunca.
S –Van a hablar con Shelby… Luego, hablarás con ella y le dirás lo que me acabas de decir.
Q –Gracias, San.
Cuando regresaron, Quinn fue directo a donde estaba su novia y, sin importar que Brody estuviera ahí, besó a la diva con una pasión desenfrenada. El muchacho entendió que debía salir de ahí antes de ver algo que no necesitaba de su mejor amiga y la madre de su hija.
Q- ¿Estás bien?
R –Sí, solo fue la impresión.
Q –Me siento más relajada.
R –No quiero terminar esto pero debemos salir a ver que quiere Shelby.
Q -¿Segura? Podemos hacer que venga luego.
R –Arreglemos esto de una vez.
Ambas, tomadas de la mano, se dirigieron hacia la sala que era donde estaba la mujer mayor. Se sentaron quedando enfrente. Santana fue también a donde estaban las tres. No podía dejar que su lado protector saliera en esos momentos.
S –Rachel, ¿segura?
R –Completamente… Ahora necesito que me dejen a solas a mí y a Quinn con ella.
S – ¡Claro que no!... Están locas si piensan que las voy a dejar con ella.
R -¡Por favor, Santy!
S –Bien… Pero, Shelby, espero que no hayas regresado a romperles de nuevo el corazón porque te buscaré y te haré pagar… Bien, vámonos… Kitty y Marley se vienen conmigo.
Esperaron a que todos los demás abandonaran el lugar para que pudieran platicar.
R –Bueno, ya estamos solas… ¿A qué has venido?
SC –A hablar contigo.
R -Pero no tenemos nada de hablar... Al menos que ya sepas que estoy embarazada.
SC –Ya lo sé.
R –Por eso me encontré con Jesse. ¿Lo ibas a mandar como la vez pasada a buscarme para luego acercarte?
SC –En parte. Pero lo del centro comercial fue pura casualidad.
Q -¿De qué hablas, Rach?
R –De que hoy me topé con Jesse.
SC –Dejando eso de lado… ¿Será que podamos platicar a solas, Rachel?
R –Di lo que tengas que decir enfrente de Quinn… Ella es mi novia y la madre de mi hija.
SC –Bueno, ya que no pudiste quitarme a Beth, ¿ahora se la quitarás a ella?
Q –Eso fue un error…
R – ¿Viniste aquí a juzgar o a algo más?
SC –Vine a platicar y tratar de obtener una oportunidad. Y, ¿con qué me encuentro? Con la persona que por poco destruye mi vida.
R –Ella cometió un error. No puedes juzgarla por algo que era obvio que podía pasar. No te vengas a hacer la mártir y más tú… Como si no hubieras hecho algo parecido.
SC –Yo no te intente robar…
R –Me buscaste para luego decirme que ya no te necesitaba.
SC –Bien… fue un error.
R –Y luego, volviste para tratar de formar tu familia… Pero al final, saliste huyendo.
SC –Bien, dos errores. Pero eso no se compara con lo que ella trató de hacer.
Q –Fue un error… Del cuál, como siempre, Rachel me hizo darme cuenta a tiempo.
R –Si es todo lo que tienes que decir, puedes marcharte. Total, no sería la primera vez que lo haces.
SC –Bien… Me he portado mal… Pero, ¿cómo quieren que reaccione si vengo a hablar con mi hija pero con lo que me encuentro es con la madre biológica de mi hija adoptiva metiéndole mano y lengua a mi hija biológica?
Q –Bueno, todas estamos exaltadas… Y más tú por lo que viste afuera.
R –Vamos a tranquilizarnos… ¿Shelby a que viniste?
SC–A hablar contigo… Quiero una nueva oportunidad. Sé que te dije que no me necesitabas pero una hija siempre necesita de su madre. Quiero estar ahí contigo, quiero apoyarte, ayudarte… Quiero estar el momento en que tu bebé nazca.
Q –Es una niña.
SC –Quiero ver nacer a mi nieta. Ayudarte en todo.
R –Yo no quiero mentirte pero… Necesito pensarlo… Hay una cosa que necesito que hagas por mí.
SC -Lo que sea.
R –Quinn cometió un error pero ya cambió… Ella es más madura y más centrada… Y, si tú me has venido a pedir una oportunidad, creo que ella también la merece.
Q –Rachel…
R –Ella ha cambiado. Me ama y ama a nuestra hija pero no podemos dejar de lado el hecho de que Beth es su hija… Y, bueno, si tú quieres estar en mi vida… En el paquete viene Quinn.
SC -¿Qué tan enserio vas con mi hija?
R -¿A dónde quieres llegar con esa pregunta?
SC –Quiero saber algo…
Q –Tranquila amor. Tiene derecho a preguntarlo. A fin de cuentas, es tu madre… Voy más que en serio y entiendo completamente si no confías nada en mí, pero ella y nuestra hija son dos de las personas más importantes de mi vida. Por ellas lucharé contra todo y todos. Durante años la he amado pero nunca creí que fuera alcanzable una estrella como ella. Pero este embarazo nos dio la oportunidad y, bueno, no quiero mentirte, pero quisiera una oportunidad de poder volver a tratar con Beth.
R –Si yo puedo darte una oportunidad, ¿no crees que Quinn también se la merezca? Créeme, ella ya cambió.
SC -¿Me vas a dar una oportunidad?
R –Sólo no me vuelvas a dejar sola –se abrazaron y Shelby no pudo evitar llorar sabiendo que ya estaba completa –. Está bien… Voy a darle una oportunidad.
Q ––Gracias Shelby- se soltaron pero permanecieron tomadas de las manos.
SC –Lo hago por mi hija… Si ella dice que puedo confiar en ti. Lo haré.
R –No te vas a arrepentir.
SC –Ya me tengo que ir porque Beth se quedó con Jesse pero, ¿qué tal una cena mañana?
R –Me parece bien.
SC –Perfecto… Entonces, hasta mañana.
Se despidieron y esperaron a que la mujer saliera para luego ir a su cuarto y cambiarse para que pudieran acostarse a dormir. Después de todo, había sido un día con muchas. Ya acostada y con Rachel sobre el pecho de Quinn, esta última decidió romper el silencio en el que estaban.
Q –Gracias.
R –Lucy, no hay nadie en esta tierra que te conozca de la forma en que lo hago. Sé que estas más que feliz por nuestra familia pero también sé que tienes el remordimiento por no haber estado así de feliz cuando nació Beth. Y también sé que necesitas una nueva oportunidad para estar completa.
Q –Por eso te amo porque eres la única que me entiende, que sabe lo que quiero y que siempre me ayudas a salir de donde esté.
R –Te amo…
Q -Pero ¿estás bien con la llegada de Shelby?
R –Es mi madre… Y siempre he deseado tener una relación con ella… Sólo espero que esta vez sea de verdad.
Q –Te amo a ti y a mi princesita… Vamos a dormir.
R –Nena… Yo no tengo sueño. Tengo ganas de otra cosa.
Q – ¿De qué cosa? – Preguntó con una voz sexy.
R –Yo quiero que follemos.
Q –Pero nosotras lo que hacemos es el amor.
R –Lo sé. Pero hoy quiero que sea sexo salvaje… Así que, o me atiendes o me atiendo sola.
Con la imagen de Rachel cuidándose sola, Quinn perdió toda cordura y se dejó llevar por la pasión que desprendían siempre sus cuerpos. Así pasaron toda la noche, demostrándose todo el amor.
El domingo pasó deprisa, con todos jugando y llevándose perfectamente bien. Santana no estaba muy segura de darle una oportunidad a Shelby pero, con ojos de cachorro, la diva había convencido a su amiga latina de darle una oportunidad. En la tarde, mientras jugaban a algo, Brody apartó momentáneamente a la parejita y se las llevó a otro lado.
B -Quería pedirles una cosa... Bueno, si se puede tomar a consideración.
Q –Dinos.
B –Mi hija llevará sus apellidos, cosa que me alegro por ustedes, pero es mi hija, mi pequeña… Quisiera que llevara el nombre de mi madre. Ella falleció cuando yo era más niño y quisiera que nuestra hija llevara su nombre, si ustedes me lo permitieran.
Q –Brody… Claro que le podemos poner el nombre de tu madre. Eres su padre y tienes todo el derecho de ayudar en la crianza de nuestra hija.
R – Cuanto lo siento pero, ¿y tu papá? ¿Por qué antes no nos habías platicado de tu familia?
B –Bueno, si a lo que tenemos se le puede llamar familia… Mi padre y yo nada más somos. Por eso, yo quiero ser diferente. Mi padre era un hombre rudo que nunca dio muestras de cariño y mucho menos después de que murió mi madre… Fue peor… Yo quiero ser diferente. Quiero que ella sepa que, sin importar qué, soy su padre y podrá contar conmigo para lo que sea.
Q -¿Cómo se llamaba tu mama?
B –Su nombre de casada era Charlotte Weston.
R –Charlotte… Me gusta.
Q –Entonces, yo creo que ya no hay necesidad de buscar nombres.
B -¿En verdad?
R –Brody… También es tu hija. Es justo que también lleve algo de ti.
B –Gracias.
Se abrazaron los tres. Eran una rara familia pero familia al fin que se amaban, y Brody era el padre de esa linda niña que estaba siendo sumamente esperada. La cena con Shelby no sería hasta las 7. Eran cerca de las 5 cuando alguien toco a la puerta. En el departamento solo estaban Kitty, Marley, Quinn y Rachel. La ojiverde, al abrir, se topó nada más y nada menos que con Christina.
Q -¿Qué haces aquí? Creí que ya había quedado todo claro.
C –La verdad es que no. Mira Quinn, tú eres la mujer perfecta para mí. Vienes de buena familia y yo también. Lo lógico es que estemos juntas.
Q –Tú estás loca y, eso, no tiene nada de lógico.
C –Mira, Quinny…
Q – ¡No me digas así!
C –Yo soy perfecta. Ya veo nuestro futuro juntas. Mientras tú atiendes los negocios de nuestra familia, yo estaría en casa cuidándome para estar siempre en buena forma. Hasta podría darte un varón, el heredero de toda la fortuna de los Fabray.
Q -¿Qué?
C –Sí, Quinny, investigué… Sé que tu abuelo especificó que la primera de sus nietas que tuviera un varón se quedaría con todo.
Q –En primera, no me digas Quinny; en segunda, tú y yo nunca será; y, tercero, no me importa esa herencia. Yo estoy bien con mi novia así que vete.
C –No lo creo… Te quiero a mi lado y, tenga que hacer lo que tenga que hacer, lo haré.
Q -¿Y qué vas a hacer?
C –Busqué a alguien para que viniera a verte-. En eso, apareció Russel Fabray, dejando a una anonadada Quinn.
Q – Si crees que por traer al bastardo de Russel me vas a hacer cambiar de parecer, te equivocas.
C –No, pero los negocios son los negocios –la pelirroja se dio vuelta para quedar enfrente del hombre el cual seguía sin emitir ninguna palabra - ¿Y bien? Ya la viste. ¿Aceptas mi negocio?
RF –Hija…
Q –Yo no soy tu hija. Mi padre está muerto. Tú solo eres un hijo de perra que abandonó a su hija menor cuando más te necesitaba.
RF Lo sé.
C –Entonces, Russel… ¿unimos familia y empresas?
RF –No… Sólo me serviste para llegar a Quinny…
C -¿Qué?
RF –Yo necesitaba una forma de llegar a mi hija sin que me aventara algo a la cabeza, aunque me lo merezco, y tú fuiste solo eso… Y, créeme, que estás muy lejos de ser lo indicado para mi hija.
Q –Lárgate, Christina…
C –Esto no quedará así.
La pelirroja se fue dejando a padre e hija viéndose sin decir nada.
Q – Vete tú también, Russel. No tenemos nada de qué hablar. Frannie ya nos dijo lo que pasó.
RF –Lo siento. Cometí errores con ustedes –la diva salió para ver al hombre que en pasado había dejado a su novia sin hogar y no pudo dejar de hacer lo que hizo con la mezcla de coraje y hormonas, Rachel le termino dando una buena cachetada–. Me imagino que esta es tu novia… Tiene agallas para ser nuera de Russel Fabray.
R -¿Qué hace aquí?
RF –A tratar de tener una oportunidad. ¿Será que podamos hablar? Sólo, escúchame. No es necesario que me respondas ahorita.
Los tres entraron y se quedaron parados en medio del departamento. La pareja más joven, al ver que eso parecía ser algo personal, abandonaron el departamento para dar la privacidad.
Q –Habla que no tengo todo el día.
RF–Después de que pasó con tu hermana, en donde apoye a su marido,… Él resultó ser un idiota que había estado robando. Ahí fue donde me di cuenta lo estúpido que había sido. Darle mi apoyo a alguien que no llevaba mi sangre… Sé que cometí muchos errores y sería una bendición que me perdonaras. Vengo implorando tu perdón y que me des una oportunidad, la cual sabré buscar y aprovechar. No me respondas hoy… Piénsalo y, bueno, si dices que no lo entenderé.
Q –Antes… Ella es mi novia y voy a formar una familia con ella… Está esperando a mi hija.
RF –Quinny, ¿la dejaste embarazada? ¡Qué efectividad!
Q –Muy gracioso. Estoy hablando en serio.
RF –Eres una mujer madura y, si tu decisión es estar con esta muchachita con mucha valentía y tener una familia con ella, no me opondré. No quiero perderte sin ni siquiera haberte recuperado.
Q – ¿Es todo?
RF –Sí.
Q –Lo pensaré pero no te prometo nada.
RF –Lo es y lo entenderé –le tendió la mano a la diva –. Rachel, fue un gusto…
R –Quisiera decir lo mismo Russel pero, no lo sé.
Russel se fue dejado a una muy confusa Quinn, la cual inmediatamente se cerró. Rachel lo entendió y lo captó. Esperaba que, en su momento, la rubia fuera la que le dijera. Terminaron de vestirse para la cena con Shelby. En cuanto estuvieron arregladas, se fueron en la camioneta. Al llegar al lugar que les había indicado la mujer, se dieron cuenta que no estaba muy lejos de NYADA. Entraron y fueron guiadas a la sala mientras Shellby iba por algo o más bien alguien.
R –No estés nerviosa.
Q –No lo estoy.
R -¡Claro que lo estas!
Q –Bien, sí lo estoy.
R –Te amo.
Q –Yo también te amo.
Fueron interrumpidas por Shelby que traía caminando a Beth. A Quinn se le llenaron los ojos de lágrimas al ver a su hija en brazos.
SC ––Aquí esta Beth.
R –Hola, Beth.
SC –Saluda. Ella es Rachel.
B –Hola, Rach.
R –Es una niña lista, como su madre… ¿Cuántos años tiene ya?
SC –Tiene 3 años.
Q –Está grande.
SC –Saluda a Quinn, cariño. Dile hola.
B –Hola, Quinn.
Q –Hola.
R –Cariño, tiene el mismo tipo de ojos…
SC –Es igual de hermosa que Quinn. ¿Cenamos?
Todas se sentaron a cenar. Shelby ofreció a Quinn que le diera de comer a la niña. Rachel veía con completa adoración a su novia. Tanto que, de repente, se perdía de lo que le decía Shelby. La mujer estaba tratando con todas ganas iniciar en buen camino. Después que comieron y probaron el postre, Quinn seguía en brazos con la niña.
SC –Bueno, ¿me pueden decir cómo mi hija terminó embarazada? Y no me refiero a lo lógico que eso ya lo supongo.
R –Es que con mi exnovio se rompió el condón.
SC –Gracias a dios creía que era de ese muchachito torpe.
Q –Pues no agradezcas todavía
SC -¡¿Cómo?!
R –Esta bebé puede ser de Brody o de Finn.
SC – ¿Y Finn?
R –En el psiquiátrico.
SC -Y ¿qué hace ahí?
Q –Se desquició. Hizo algunas estupideces y lo encerraron ahí.
SC – ¿Desde cuándo están juntas?
R –Como desde el principio del embarazo.
Q –Ella me llamó y yo vine corriendo a verla.
SC –Ah, ok… ¿Y ya saben cómo se va a llamar?
Q –Charlotte Fabray Berry.
SC –Es decir, llevara el apellido de las dos. Y el padre, ¿qué dice?
R –Brody ha sido más que un buen hombre y será un buen padre. Nos ha ayudado en nuestra relación.
SC –Saben que cuenta con mi apoyo. Sé que reaccione raro pero imagínense que les pasara algo así.
Q –Sí, lo sé y lo entendemos.
SC –Solo cuida de mi hija… Y no quiero nada mal intencionado.
Q –No pasará.
SC –Hija… Rachel… Quiero que me des una oportunidad porque me necesitas ahora más que nunca. Déjame estar ahí para ti.
R –Está bien, Shelby.
SC –Gracias.
R –Yo… -Fue interrumpida por el celular que sonaba, ésta contestó. Sólo escuchaban algunas cosas pero no entendían con quien hablaba la diva. Cuando colgó, la rubia con la mirada preguntó –. Era Santana.
Q -¿Qué quería?
R –Que dice que manejes con cuidado. Que pobre de ti si nos pasa algo a mí y a su sobrina. Que no habrá lugar en la tierra en donde te puedas esconder… Y que cuando planeamos decirle que "mini start" ya tiene nombre… Que era primordial porque es la tía Tana.
Q –Santana está loca.
R –También me dijo que midas tus palabras y que si no te mordiste al legua con llamarla loca
Q – Pero, ¿cómo?
R –No tengo la menor idea.
Q –Es adivina.
Así estuvieron platicando un rato más hasta que fue momento de regresar a su hogar. En el trayecto, Rachel decidió preguntarle a su novia sobre lo que había pasado con Russel y cómo el hombre había dado con el departamento.
R –Mi amor…
Q – ¿Sí?
R –Viste al camino.
Q –Claro.
R – ¿Cómo tu padre llego al departamento?
Q –Christina lo llevo. Creyó que podía convencerlo de unir familias y negocios.
R –Lo que pasó es que se obsesionó contigo pero no la culpo. Eres perfecta. Cualquiera lo haría.
Q –No lo soy y me importa bien poco esa tipa.
R -¿Qué vas a hacer?
Q –No lo sé.
R – ¿Tan siquiera lo vas a pensar?
Q –Es lo único que puedo aceptar pero no sé qué haré.
R –Sabes que la decisión que tomes yo te apoyaré
Q -Lo sé.
R -¿Estas feliz?
Q –Más allá de feliz. Ahora sí estoy completa.
R –Me alegro por ti, mi amor.
Q –gracias por estar conmigo
R –Serás una madre grandiosa.
Q –Al igual que tú.
Disclaimer: Glee no me pertenece, ni su trama, ni sus personajes.
AN2:
-me comentan tan siquiera un hola… me alegraría si los cometarios aumentan me harían muy feliz
-aprovechando les recomiendo mi otro fic "un momento do lo cambia"
-Búsquenme en twitter como: AlmaLCh01 (Alma León Chablé)
(Para cualquier duda, reclamo, reproche, petición o sugerencia me lo dicen por ahí)
-nos leemos para el próximo capitulo
