CAPITULO 25

Dom movió la cabeza.

-Hay alguien, pero... Algunos hemos nacido para estar solos.

-No, eso no lo creo. Tú eres maravilloso y... me niego a creer que tengas que estar solo. Si de verdad la quieres, ve a por ella. No esperes hasta que sea demasiado tarde.

Un ejemplo perfecto de que ella seguía emocionalmente inestable.

-Decídete Letty, Si me quieres como tú dices, ¿por qué me dices que me vaya con otra?

Ella le puso la mano en la mejilla y lo miró con tristeza.

-Porque no puedo obligarte a que me quieras. Y el orgullo no vale tanto. No me avergüenza haberme enamorado de ti. Tengo justo lo que quería. Este amor es de los de tacón de aguja -bajó la mano y le sonrió-.Esto es duro, Dom. La tenacidad siempre me ha hecho conseguir muchas cosas. Pero no puedo obligarte a que me quieras. Y sé que estamos aquí para eso. Parte de nuestro propósito en la vida es querer y que nos quieran. Así que, si amas a esa mujer, tienes que decírselo. No soy una psicópata que quiera que seas desgraciado sólo porque no me quieres a mí. Quiero que seas feliz.

Ella sólo creía amarlo. Dom sabía que eso no era posible.

-Letty , eres muy especial...

Letty movió la cabeza y levantó una mano para detenerlo.

-No creo que pueda oírte cantar mis alabanzas. Y antes de que sigas, déjame decirte que no puedo sentir lo que siento por ti y ser tu amiga.

Dom negó con la cabeza.

-No, no creo que podamos ser amigos. Ha sido una noche estupenda y tú eres una persona maravillosa, pero no es probable que nuestros caminos se vuelvan a cruzar. Algún día harás muy feliz a alguien...

Ella apartó el rostro y se abrazó como si tuviera frío a pesar del calor sofocante.

-Creo que es hora de que te vayas.

Dom se colgó la cámara al hombro.
-Te enviaré las fotos por correo cuando las revele. Dame un par de días.

Ella lo acompañó a la puerta.

-Envíame la factura.

-No. Eso ya lo hablamos. Nada de factura, ¿de acuerdo?

-Pues entonces te debo una fiesta. Pero sería más cómodo que me cobraras.

-Espero que encuentres al hombre de tus sueños, Letty .

Ella lo miró a los ojos.

-Ya lo he encontrado.

Dom salió por la puerta y cerró la puerta tras de sí. Ella estaba equivocada. Y un día le daría las gracias...

…..

El móvil de Letty empezó a sonar. Por un momento pensó que podía ser Dom que se había dado cuenta de que la noche anterior había sido especial. Pero no. Era el número de John .

-Hola.

-¿Dom sigue ahí?

-No. Llámalo a su móvil.

-No quiero hablar con él, sólo quiero saber si sigue allí. Tengo que pasar a tu apartamento -dijo él.

Letty no tenía tiempo para sus dramas.

-Me parece que no. No es un buen momento. No estoy de humor.

-Tengo algo que quiero enseñarte -insistió él.

Letty se sentía demasiado apática y desgraciada para discutir mucho.

-Como quieras. Ven si quieres .

-¿Puedo llevar a Richard?

Por lo menos le pedía permiso.

-¿No vas a ninguna parte sin él? –John se echó a reír.

-No seas mala.

-Está bien. Haz lo que quieras.

Mientras esperaba, se dedicó a arreglar el apartamento y arreglarse ella. Que la hubieran rechazado no implicaba que tuviera que abandonarse. John y Richard llegaron con cafés con hielo, panecillos, queso de untar y jamón cocido. La cafeína estaba bien. Y la comida mejor aún.

Letty tomó la comida y la dejó en el arcón entre el sofá y el sillón.

-Ha sido idea de Richard -le dijo John .

Letty no estaba todavía segura de que le cayera bien, pero optó por mostrarse educada.

-Gracias.

-Hay un bollo de canela y pasas -comentó Richard.

-Mi favorito. Gracias de nuevo -ella sacó el bollo y lo untó de queso.

-¿No quieres saber qué es lo que queremos enseñarte? -preguntó John , que se sirvió un panecillo… ^.^