Sueño
Le pesaban los párpados. Parecía que alguien se hubiera colgado de ellos, estirándolos, instándole a cerrar los ojos aunque no lo quisiera y así descansar. Pero tenía miedo a hacerlo, temía cerrarlos y no volver a despertar.
Las palabras de su hermana llegaban a su oído como un susurro, como el zumbido de un mosquito, molestas, inquietantes, temidas. No lo entendía. No comprendía por qué…
Ella no era débil, pero tampoco era la más fuerte.
Parpadeó con lentitud logrando mantener los ojos abiertos unos segundos más, su mirada vuelta hacia el cielo despejado, hacia ese jirón de nubes casi inexistente que parecía llamarle y así unirse con él. No quería perderlo de vista.
Las fuerzas se escapaban de entre sus dedos a la par que la sangre de la herida que Lizzie le había provocado. A cada latido de su corazón su vida se iba apagando, a cada latido de su corazón sus párpados tenían menos energías para mantenerse abiertos, para permitirle seguir observando ese azul infinito roto por la blanca nube.
Estaba cansada, tenía sueño. Tal vez si cerraba los ojos 3 segundos y volvía a abrirlos lograría aguantar más tiempo despierta.
- Tranquila, pronto estarás de vuelta, Mika.- Le dijo Lizzie arrodillada junto a ella quitándole un mechón de pelo de la frente.
Tal vez si contaba hasta tres y volvía a abrirlos... Mika cerró los ojos y los 3 segundos se convirtieron en una eternidad.
