CAPÍTULO XVI

A todas aquellas personas que creyeron en mi y que esperaron ansiosas el regreso

Se encaminó a su habitación de manera lenta y pesada, sus pies parecían de plomo era como si ella no quisiera llegar a su destino.

En su trayecto encontró un espejo, se detuvo durante unos segundos y, miró sus ojos tratando de encontrar algo más que tristeza pero, no pudo. Lo último que le quedaba era sonreír y así lo hizo, el reflejo que le devolvió el espejo no la asombró por más que quisiera parecer alegre no podía, había sido traicionada por el ser que más amaba. Suspiró y siguió su camino.

Subió las escaleras y mientras lo hacía el miedo se apoderaba de ella, no sabía el porque de ese sentimiento pero así era. Sentía miedo, tal vez de su hermano y tal vez de no saber como defender lo que creía y tener que ser dura con él, separarse pero, nunca lo había hecho. Nunca se había separado sentimentalmente de él y no sabía como hacerlo pero, algo era seguro jamás lo perdonaría fácilmente.

Abrió la puerta, el rechinido la alertó de que la esfera de luz se estaba desvaneciendo, así que decidió entrar. Cuando lo hizo se metió al baño, y en seguida se cambió, se cepilló el cabello para hacerse una trenza y antes de salir se miró al espejo nuevamente mientras negaba con la cabeza.

Cerró la puerta del baño y miró su cama, nunca se había acostado en ella, la miraba fría y sin calor alguno. Decidió caminar hacia ella cuando su hermano quitó las cobijas como invitándola a su cama, Vania dudó y quiso seguir pero, vio la cama y a su hermano, y, no pudo evitarlo. Se sentó en la orilla de la cama, quería llorar, golpearlo, decirle que lo odiaba por herirla de esa manera y de pronto sintió una mano en su hombro, misma que con un brusco movimiento se quitó de encima.

-Perdóname ¿Si?-

Vania abrió grande los ojos, su hermano nunca le pedía perdón a nadie.

-De verdad no quise decirlo sólo sentí celos y miedo-

Ella giró la cabeza para tratar de verlo

-¿Miedo de qué?- preguntó sin mirarlo

-Miedo…- le costaba decirle eso a su hermana- Miedo de perderte-

Ella sonrió mientras se giraba a verlo.

-Nunca me perderás-

-Yo se quien puede alejarte de mi y no es Potter- dijo en tono melancólico

Vania se quedó estática mirando el suelo, el respirar se le dificultaba y al tragar saliva quería decirle algo para calmarlo pero, no lo encontró. Y, es que ni ella misma sabía que pensar. Una nube tormentosa se acababa de posar sobre su vida, el silencio inundó el lugar.

-Ven hermanita, durmamos ya es tarde- dijo con tono meloso al mismo tiempo que la atraía hacia su pecho. Ella cual muñeca de trapo fue guiada hasta su destino sin réplica alguna.

Cuando estuvo en el abrazo que su hermano le prodigaba empezó a llorar desconsoladamente, Draco sólo podía consolarla con cariños pero, ella seguía sollozando intranquilamente. Así que decidió calmarla con palabras de amor mientras le acariciaba el cabello hasta que sus sollozos se fueron haciendo menos y su respiración comenzaba a regularse, él sonrió y suspiró aliviado de poder aún calmar y tranquilizar a su única posesión valiosa pero, estaba decidido a que no iba a soportar a Harry Potter en su vida y tener que compartirla con él.

Mientras tanto en el otro lado del colegio otra batalla se estaba librando entre una chica y un pelirrojo por tratar de hacer entrar de razón a un muchacho de ojos verdes.

-¡¿Estás loco?!- gritaba Ron

-Sshh- lo calló su novia

-Perdona es que no puedo creer lo que vi ¿Tú si? ¿Tus ojos no vieron con quien se besó?- decía histérico mientras daba manotazos en el aire

-Mis ojos vieron lo mismo que tú- decía con tono calmado- No tenemos porque meternos sólo…-

-¡Claro que tenemos que meternos! Su vida está en peligro-

-Ron dejemos que nos explique- decía mientras lo señalaba con una mano.

Harry por su parte estaba decidido a no discutir sabía lo que sentía por Vania y lo que ella sentía por él, nada de lo que dijeran sus amigos lo iba a hacer cambiar de opinión así que decidió escuchar pero, sólo eso.

Cuando fue su turno de hablar los miró como si esperara una pregunta razonable

-¿Por qué ella?-

-¿Por qué no Ron? ¿Qué tiene ella de malo?-

Ron abrió los ojos mientras miraba a Hermione y regresaba a ver a su amigo

-¿Qué tiene de malo? Mmmm no sé, tal vez será que ¡Es hija de tu enemigo!-

- ¿Y eso qué? Ella no eligió su destino así como yo tampoco elegí el mío-

En esos momentos se paró, comenzó a caminar, se peinó el cabello con ambas manos y se giró a verlos

-¿No lo ven? Conozco su interior y me gusta, la quiero-

-¿Y que tal si es una trampa?-

-Si Harry, ¿Qué tal si es una trampa?- dijo la chica mientras ponía una mano en su hombro y lo miraba con preocupación- Yo mejor que nadie te entiendo, sé lo que es querer a alguien y soy una chica sensible pero, entiéndenos estamos preocupados por ti-

-Lo sé y se los agradezco pero, se cuidarme solo y es hora de que tome mis propias decisiones sin miedo a que pueda ocurrirme-

Ron estaba a punto de contestar pero, Hermione lo detuvo y cuando él se giró a verla, ella sólo negó con la cabeza.

-Lo entendemos Harry y queremos que sepas que te apoyamos en toda decisión que tomes-

-Si, te apoyamos- dijo Ron

-Gracias, eso era lo que necesitaba escuchar-

-Ahora hay que ver como lo toma el hermano celoso- decía Ron mientras reía para tratar de eliminar la tensión.

Harry asentía mientras mostraba una forzada sonrisa.

-Vamos a dormir chicos ya es tarde y mañana hay clases- dijo Hermione.

Y así el grupo maravilla se alejó a sus habitaciones.

El día comenzó y Vania se vistió con alegría y nerviosismo, tuvo especial cuidado en su arreglo, en como se peinaría y por primera vez en su vida quiso verse bonita.

-Lo eres-

-¿Qué?- lo miró desconcertada

-Lo eres, eres bonita-

Sonrió y le dio un beso a su hermano

Por otro lado un joven de ojos verdes estaba tratando de acomodar su rebelde cabellera.

-Es imposible amigo-

-Cállate Ron- decía mientras abandonaba el lugar de manera acelerada.

Había decidido ir por ella o por lo pronto esperarla antes de entrar al comedor.

Ella estaba bajando las escaleras de manera un tanto torpe por querer llegar lo más rápido posible, se logró calmar cuando lo divisó cuando iba a llegar a los pies de la escalera, se acomodó el uniforme y bajó lentamente los escalones que le faltaban. Él estaba distraído mirando una vitrina pero, era más que lógico que la estaba esperando.

Vania no pudo ocultarlo y corrió a su encuentro, Harry que escuchó los pasos detrás de él volteó justamente para recibir a la pequeña en sus brazos y contestarle el beso que ahora ella le robaba.

Cuando terminaron el beso sólo una pregunta flotaba en el aire ¿Cómo se comportarían durante las clases?