No quiero saberlo
-bonita ¿Qué haces?- dijo Oliver llegando al cuarto de Luna. Ese chico, con solo poner una sonrisita tierna y una mirada que mata a cualquiera conseguía siempre lo que quería. Y tanto como la contraseña, o la habitación de Luna Lovegood no fue difícil de averiguar.
El jugador de Quidditch rodeo la cintura de Luna desde su espalda mientras ella se apoyaba en el barandal, puso su cabeza en el hombro de la rubia y beso su mejilla.
-pienso en Blaise- dijo Luna melancólica.
Oliver tuvo que aceptar que el moreno no era maña persona, pero le caía como patada en el estomago cada vez que salía de los labios de SU futura esposa.
El azabache Potter estaba en una de sus más difíciles decisiones. ¿Qué era peor? Estar con Ginny con sus celos y peticiones idiotas… o ver a Irons coqueteando con Pansy.
No era precisamente que los estuviera siguiendo, era solo el cruel destino, el cual decidió que era una excelente tortura verla con otro chico.
Mientras la pelirroja elegía una serie de "mantas" para la "cuna" del bebé, él decidió inconscientemente seguirlos.
Pansy no se había percatado de esto, por lo que caminaba dejando que Max entrelazara sus dedos, jugueteara con su cabello o simplemente cruzara su brazo por los hombros. La compañía del chico no le molestaba, al contrario, hacía que ella se sintiera querida sin relacionarse con el tema sexual. Por su parte, Max disfrutaba de la compañía de Pansy, por simples dos razones, la primera; le gustaba, y mucho. La segunda; veía en ella la clase de mujer inteligente, excepcional, divertida y educada con la que siempre había estado destinado a casarse.
Potter se escondió tras un grupo de personas lo suficientemente cercanas a los chicos para escuchar su conversación.
-tengo algo que mostrarse- dijo Max adelantándose a los pasos de Pansy.
-¿a si?- respondió la chica dubitativa.
Max, sin esperar más palabras de la morena, tomo su mano, cosa que enojo muchísimo a Harry. Luego, de manera extraña saco un papel. Parkinson miraba todo como una niña pequeña que espera algo ansiado.
-debes darme un beso- dijo Max de repente.
-¡¿perdón!?- mas que sentida, Pansy se sintió alagada.
-si, un beso. Ya sabes, para concentrarme mejor.
-creo que eres capaz de concentrarte bien sin ósculos de por medio- dijo Pansy tocando la nariz de Max con su dedo índice.
-pues yo creo que no- dijo el chico- y si quieres ver el final de mi acto de magia, tendrás que besarme.
-Max, soy bruja- Pansy lo dijo tan lentamente… como si fuera un idiota y se lo explicara por partes- "yo-hago-magia".
-Preciosa, esta te gustará. Lo juro- ella aún lo miraba con dudas- si no te gusta tienes mi permiso oficial para humillarme públicamente de la manera mas apropiada que consideres.
La morena sonrió maliciosamente, intentando infundir miedo en el actuar del príncipe, pero no fue mucho lo que consiguió. Beso la mejilla del castaño, recibiendo una mirada insuficiente del mismo.
-el beso del que hablaba, era más cerca de este sector- dijo Max apuntando aquellos labios carnosos que poseía.
-tendrás que concentrarte con ese- le dijo Pansy en el oído.
Max solo sonrió y dispuso sus manos para hacer la "gracia". Sin tocar su varita, el papel que había sacado de las manos de Pansy comenzó a brillar. Tomo un color celeste y luego azul eléctrico. Comenzó a tomar forma hasta convertirse en un hermoso pajarito revoloteando sus alas… voló directo a la mano de Pansy y cantó una melodía hermosa.
Harry solo vio la escena y escuchó la risa "coqueta" de Pansy. Su ira subió a tal nivel que solo paso una cosa por su cabeza: ese idiota de seguro ya se la había llevado a la cama. Y no conforme con eso, ahora quería arrebatarla de sus brazos.
Por su parte, en la torre de Ravenclaw, un sexy, musculoso y sumamente atento hombre se volteaba enojado. La amaba, sin límite alguno, pero a veces su inocencia hacia estragos en su corazón. Algunos no tan positivos como otros
-¿sabes que es algo hiriente decirme eso?
-yo no te miento Oliver. Y era eso lo que estaba pasando por mi cabeza.
-a veces es mejor una mentira piadosa. Por lo menos una omisión de ciertos datos hirientes.
-no tendría mucho lógica que te mintiera- dijo Luna, corriendo hacia Oliver y abrazándolo. Ese chico debería estar acostumbrado a sus extraños cambios de ánimo. Pero sería imposible esperarlos.
-eres tan impredecible- le dijo el chico acariciando el cabello rubio que caía en forma de cascada. Luna recordó que esas mismas palabras fueron el "primer cumplido" que Oliver le dijo.
Él siempre había estado a su lado, durante su infancia, Luna tenía pocos recuerdos en los que no estuviera con Oliver. Su Oliver como acostumbraba a decirle.
Si bien era cierto pensaba en Blaise, el moreno de ojos verdes y nariz recta siempre ocupaba espacios en su corazón que poco sabía que existían.
Oliver era como su alma gemela escondida. Su otra mitad. Siempre lo había sido. Y aunque el paso del tiempo había madurado más a uno que al otro… él siempre veía algo en Luna, que era invisible para el resto del mundo. De hecho, el padre de la rubia solía decir que ninguno viviría si el otro dejaba de existir.
En cada etapa estuvo el chico. Recordaba con amor el primer regalo que le compró. Una linda cámara fotográfica que encontró en una tienda Muggle. Encontró que era un poco arcaica, ya que la imagen no se movía, pero algo en ese artefacto llamó su atención.
Extrañamente, cuando Oliver recibió su regalo de entre todos los demás, corrió a abrazar a Luna. La rubia siempre recuerda que la primera foto que tomó, era de ella mientras le sonreía.
Aquella foto, estaba fielmente guardada en un bolsillo cerca del corazón de Oliver. Siempre.
No era un capricho. No era un juego… Luna era su vida, su alma y su verdadero amor. Siempre había sido así. Aunque hubiera estado con otras mujeres… aunque había intentado enamorarse, el recuerdo de esos ojos azules profundos, su cara tan blanca como un papel y de alma sincera como un bebé era lo que lo volvía loco.
-te quiero Oliver- dijo Luna susurrante y escondiéndose en el pecho del moreno.
De cierta manera, esa ola de rabia, se transformo rápidamente en ternura.
-debo hacerte una pregunta… ¿aun quieres casarte conmigo?- Luna pensó en la respuesta. De verdad lo pensó. Sopesó todas las cosas en su cabeza y tenía una respuesta de la que estaba segura, pero aquella respuesta no salió de los labios pálidos.
-ya veo- dijo Oliver con pesar. Se separó de aquellos brazos y camino hacia la puerta tomando su capa.
La rubia lloró. Más que por su pena, por la de Oliver. Porque era cierto… si uno se sentía mal, el otro lo asimilaba. Si uno reía, el otro carcajeaba. Eran las mitades que separaron al nacer, y que luego juntaron para apaciguar sus almas.
No era extraño para los leones o las serpientes encontrar a Hermione o Draco en sus salas comunes. De hecho, era extraño no verlos pegados como dos sanguijuelas.
-aún no te cuento lo que dijo mi madre- fueron las palabras de Draco mientras acariciaba el cabello de Hermy. La castaña estaba recostada en la cama verde plateada, con la cabeza en el pecho del blondo.
-no estoy segura de querer saberlo- dijo ella poniéndose tensa.
-no creo que sea tan malo- dijo él sonriendo.
-quizás tu definición y la mía de "malo" no sea lo mismo- Hermione no estaba tensa… ella estaba muriendo de miedo.
Draco se carcajeó de su respuesta y muy audazmente hizo un cambio de posiciones, quedando él sobre la castaña y besando su cuello desnudo. Aquellas manos blanquecinas y traviesas fueron entrando bajo la blusa y acariciando su vientre plano.
-mi padre dijo que seria buena idea, para limpiar el apellido, que me comprometiera en matrimonio.
-¡¿QUÉ!? ¡OH NO DRACO MALFOY! NO DEJARE QUE TE ALEJEN DE MI- Hermione estaba al borde de las lágrimas, pero con el rubio sobre ella, desgastándose los labios en su cuerpo, era un poco difícil sobresaltase.
Él por su parte, sonreía con ganas.
-ese es punto. Cuando mi madre me lo dijo, también me rehusé…
Hermione estaba lista para contraatacar y decir que tener suegros que no te quieren no es tarea fácil. Pero que lo amaba y era capa de raptarlo para que no lo separaran de ella.
-le dijo a Narcisa que estaba enamorado de ti. Que te amaba y no te dejaría por nada ni nadie- la castaña se sonrojó en cosa de segundos-. Lucius hizo un escándalo- Draco seguía besando el cuello de Hermy, moviendo las manos y subiendo la falda descaradamente- sin embargo, mi madre se puso de mi lado, dijo que si me comprometía con una mujer, de sangre Muggle sería muchísimo mejor.
-¿Qué?- dijo Hermione sin entender.
-creo que desde el principió tuvo la idea de hacerme feliz… contigo. Porque antes de irse, solo dijo: "hazla feliz, hijo"
-eso quiere decir que….
-si mi amor- dijo Draco levantando la cabeza, parándose de la cama. Se volteó y tomó algo que Hermione no alcanzó a ver. Puso una rodilla en el suelo y abrió la cajita aterciopelada.
-yo, Draco Malfoy, juró ser tuyo por lo que nos queda de vida y aún más. Juró amarte y respetarte todos los días. Prometo ser fiel, cordial, atento y encantador… entrego mi vida y mi alma a tu servicio… ¿me harías el honor de casarte conmigo?
Granger sonrió, se sonrojó y hasta lloró de alegría.
-si… si quiero- dijo ella besándolo con amo desenfrenado.
En los terrenos del colegio, cerca del lago del bosque prohibido, reposaba sobre una roca un chico de capa negra con detalles amarillos. Tiraba piedras al lago y veía como a lo lejos unos testrall se alimentaban de los pedazos de carne que segundos antes les había dejado.
Miraba el cielo como concadenado a juicio. Su alma se desmembraba, lenta y dolorosamente.
La amaba… la amaba más que a nadie en el mundo y como jamás se había imaginado amar. Si ella no quería estar con él, pues le desearía la máxima felicidad… pero que no le pidiera ayuda. Ya suficiente tenía con que lo dejara.
-¡OLIVER!- escuchó que le gritaban a lo lejos.
Goodwill conocería esa voz entre gritos desesperados. Ella… su Luna venía corriendo. Con los cabellos al aire y sus piernas tan delicadas acelerando.
Él se levantó, no con la mejor cara del mundo, pero jamás la recibiría de mala manera.
-si quiero tontito… siempre he querido y jamás dejaré de querer. Siempre seremos los dos… ¿lo recuerdas? Prometiste estar conmigo para siempre.
-nunca romperé una promesa tuya. Siempre velaré por tu bien- dijo Oliver acariciando la mejilla- pero no te obligaré a estar conmigo…
-dijiste que siempre me protegerías- dijo Luna derramando una lagrima traicionera que fue recogida rápidamente por Oliver.
-y siempre lo haré… solo quiero saber si alguna vez podré llegar a tener tu amor.
Por primera vez en su vida, Luna sonrió de esa manera tan segura y feliz. Se inclinó en la punta de sus zapatos y puso torpemente las manos en cada hombro de Goodwill. Uniendo sus labios románticamente. No solo un besito, fue un beso real… de esos que recuerdas por toda tu vida.
-eso y lo tienes. Siempre lo haz tenido Oliver.
En el callejón diagon, Harry experimentaba el odio. Veía a su mujer y a otro conversando cada vez de forma más cercana y amena. Como si fueran amigos de años o por lo contrario, amantes recién conociéndose.
-voy a matarlo- dijo Harry enojado cuando él puso su asquerosa mano en la cadera de Pansy.
La chica se puso a mirar unas lechuzas y el príncipe se disculpó unos segundos. De los cuales Harry se aprovecho para petrificarlo y con una conveniente poción multijugo que siempre cargaba se trasformó en él.
Se acercó a Pansy por a espalda y se aferró a ella de as caderas. "maldita… te acostaste con todo lo que tenía pantalones"
Besaba su cuello con demasiada pasión… casi llegando al odio. Y ella estaba en su mundo alejada de todo. Apenas y se había dado cuenta del cambio radical de "Max".
-lo compraré para Harry- dijo de la nada entrando a la tienda. Eligiendo una hermosa y majestuosa lechuza blanca…
Él la siguió aun sin comprender del todo sus actos. Le dijo al vendedor lo que quería y luego habló con la lechuza.
-ve con Harry Potter… - aquel animal, como si tuviera una especie de censor se dirigió a los brazos de "Max". Potter, asustando porque lo descubrieran dijo audazmente.
-yo se la llevó- mientras se le bajaba toda la calentura del momento-
-gracias Max- dijo la morena tocando su hombro. Harry iba a decir: "no hay de que". Pero la morena continuó- gracias por entenderme en esto y ser mi amigo.
