.:Capítulo 25:.
Hacía un mes que su reina se había ido y cuando todas leyeron la carta no entendieron nada, ahora sí que lo hacían. Todo lo que sabían las había dejado sorprendidas, furiosas y, sobretodo, dolidas. ¿Eso era lo que su reina pensaba de ellas? A ella poco le importaba su bienestar, solamente pensaba en ella como en sus recuerdos a veces parecía hacerlo.
Los monstruos habían aumentado con la partida de Serenity. ¿Acaso tenían miedo de enfrentarse a ella? ¿Tanto miedo daba que hasta el más terrible youma temblaba al escuchar su nombre? Por lo que se habían dado cuenta, ella era muy poderosa y su poder no tenía límites aunque estaban seguras de que la única vez que la vieron hacerlo no estaba en todo su esplendor, a pesar de la gran cantidad de energía que utilizó.
-La echo de menos. La extraño demasiado. ¿Cómo estará?- Daisuke, a pesar de todo lo que ha recordado, no ha dejado de amarla ni un instante.
-La última vez que se comunicó con nostoras mediante el correo electrónico decía que estaba bien así que yo le creo.- Dijo Haruka, al instante, las miradas de las Inner se posaron en ella.
-¿Después de lo que nos ha hecho la perdonas, así de fácil?- Minako estaba muy dolida, su lealtad hacia la reina se había esfumado tal como había venido, ahora la odiaba.
-¡Mi madre no hizo nada malo! ¡Simplemente nos quería ahorrar todo esto!- Usagi gritó como jamás lo había hecho. Nunca creyó que este día iba a llegar.
-Usagi tiene razón. Yo también estoy dolido y confuso pero no la culpo, se lo buscó, es verdad, intentó arreglarlo pero fue traicionada por la única persona que la podía salvar y ahí fue cuando pasó todo lo que ya sabemos.-
Al menos la manera en que murieron estaba intacta tal y como la recordaban y eso las alivió. Quizá fue más violenta pero casi lo mismo, sólo que se veía todo el reino devastado, no solo el palacio y todo carente de vida. Las Inner Senshi tiradas en el suelo con sus cuerpos sin vida, su príncipe Endimión muerto y luego cuando se enterró la espada en su propio cuerpo para morir junto a su amado. Todo eso era idéntico.
-Nunca pensé que llegaría a decir esto.- La rubia de coletas cogió aire y habló. -Parece que vuestra lealtad hacia mi madre se ha deteriorado y quiero saber si la lealtad hacia mí también lo ha hecho.- Ami, Makoto y Minako se miraron entre ellas.
-Llevas su sangre y con eso te lo digo todo.- Ella jamás pensó que esas palabras saldrían de los labios de la amable y sabia Ami Mizuno.
-Esa no es excusa, Sailor Mercury.- Dijo el rey.
Usagi se entristeció al saber eso, las que creía que eran sus mejores amigas la habían traicionado y de las Outher contaba con Haruka, de las demás no sabía nada.
-Quiero saber con quién puedo contar y si estáis dispuestas a perdonar.-
Sin duda, su hermana y su padre se posaron detrás de ella, seguidos de Mamoru, Haruka, Setsuna y Hotaru, Rei dudó pero al final se decidió, tampoco la culpaba y no quería estar de malas con su princesa, las únicas que quedaban eran la peliazul, la castaña, la rubia y la chica de pelo aguamarina.
-No me lo puedo creer Michiru.- Haruka dijo dolida.
-Créetelo porque es verdad, no voy a perdonarla.-
-Está bien Haruka, déjala. Cuando se hayan arrepentido de ello, será demasiado tarde.- Serena se interpuso entre las dos Outher Senshi porque se avecinaba una discusión. -Vámonos, no tenemos nada que hacer aquí.- Y dicho esto, desaparecieron por la puerta.
Cuando iban de camino hacia las escaleras del templo, una voz en sus cabezas se escuchó y la reconocieron enseguida: Era Serenity la que lo estaba haciendo.
-Sabía que no todas me perdonarían y creo que vosotros no lo habéis hecho del todo. Si queréis que hablemos, estoy en el parque Juuban, sentada junto al gran árbol del centro.- Y tal como vino la voz, se fue.
-Yo voy, no soporto más estar lejos de mi madre y menos ahora que vamos a tener un hermanito.-
-Serena tiene razón, yo también voy.-
Todos asintieron y pusieron rumbo a toda prisa hacia la dirección indicada. Serenity, mientras esperaba, miraba su reflejo en el lago cristalino y se vio triste. Había cambiado mucho durante este mes, reflexionado sobre algunas cosas y eso le había sentado bien cuando una fuerza maligna se dio a conocer.
-Así que tienes ganas de guerra... Pues la vas a tener.-
Se levantó y dejó aparecer el cristal de plata, convirtiendo sus ropas en un uniforme de marinera como Sailor Moon pero éste era de color verde y blanco, con el lazo dorado y las botas verde y los guantes en color gris y verde, haciendo una combinación única. Era el mismo modelo que utilizaban las Sailor sin duda. Movió un dedo y un redondel de fuego apareció rodeando al youma, otro movimiento de mano y lo hizo desaparecer.
-¿Quién eres?- Preguntó la princesa de la Luna.
-Soy la protectora de la luz y la paz, soy Sailor White y creo que las presentaciones sobran. ¿Verdad hija?-
-Así es, sólo quería saber si eras real.-
-Eso me ha dolido.- Le reprochó cariñosamente pero no sonreía hasta que era abrazada por su hija.
-No vuelvas a irte.- Le rogó y ella negó.
-No lo volveré a hacer, lo prometo.- Eso lo dijo más para si misma que para todos. -Daisuke, sigues igual de guapo que siempre.-
-Y tú estás más hermosa ahora con tu pequeño vientre abultado.- Aunque sólo se le notaba un poco.
-Va a ser chico, porque me está dando mucha guerra.-
Cada uno le dijo sus verdades pero la perdonaban y ella estaba más animada al saber que contaba con alguien, aunque sabía que no todo iba a acabar aquí, ahora era la ronda de preguntas.
-¿Por qué eres una Sailor? ¿Por qué ese nombre?- Usagi preguntó ansiosa.
-¿Por qué tú te llamas Sailor Moon?- Contraatacó ella.
-No sé.-
-Pues lo mismo para mí.- Una gota se les escurrió a todos.
Sin duda eran madre e hija, hasta que Serena metió más leña al fuego preguntando si los hombres la miraban lascivamente y deseó no haberlo hecho porque su madre le dio una colleja bien fuerte, se sobó la cabeza y se quejó.
-Si te he pegado suave, no exageres.-
-Sí, ya... Tenías ganas de hacerlo.-
-Eso también es verdad y ya te estabas tardando en provocarme.- Sonrió y su otra hija la abrazó.
-No soy nadie sin tus riñas mamá.- La susodicha rió por primera vez en un mes.
-Ni yo sin pegarte para traerte a la realidad.-
Se empezaron a contar lo que habían hecho durante todo este largo mes y hablaron largo y tendido, una vez dejado ese tema, hablaron de lo que está por venir y la batalla final estaba cerca. Tan sólo había que saber dónde buscar o dejar que las encontrara y, entonces, el verdadero enemigo se mostraría ante ellos, para que le pudieran dar caza. Lo único era que no sabían ni cuando, como, dónde y quién era.
Alguien poderoso eso estaba claro. ¿Su forma? ¿Su aspecto? ¿Sería humano, animal o simplemente era energía maligna? La incertidumbre se empezaba a notar en el ambiente y desearon que se apareciera ya mismo y, como por arte de magia, el cielo se tiñó de negro, se abrió y de él descendió una figura masculina, con un gran báculo en su mano derecha y se posó lentamente delante de ellos y, al instante, se pusieron en guardia.
-Volvemos a vernos Serenity. ¿Cuánto tiempo ha pasado, eh?- La susodicha se quedó helada al escuchar esa voz.
No, no podía ser él. ¡La única persona con suficiente capacidad de razonar y sentido común no podía haberse convertido en un siervo del mal! Le costó pronunciar las palabras que quería hasta que al final lo hizo.
-Hermano...- Esta confesión los dejó anonados, él rió y, tal como vino, se marchó. Serenity cayó al suelo de rodillas llorando.
-Esto no puede estar pasando y no puede ser real. ¿Por qué él?- Gritó y todo se volvió negro para ella.
¿Véis como no es mala? XD Sólo un poco rencorosilla pero nada más.
¡Nos leemos en el siguiente!
