Avatar: El último maestro del aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo y jugando un poco con los personajes.


Capítulo 25: La Misión de Renzo.

Mai se movía rápidamente por los pasillos del palacio. La chica no podía dejar de pensar en el mensaje que le había enviado Renzo y por si no fuera poco, el encuentro con Aang y Zuko la había dejado peor.

La reina se encontró frente a la oficina de su Jefe de Seguridad y abrió la puerta, sólo para revelar a un Renzo extremadamente nervioso, meciéndose en una silla.

- Dime que lo que escribiste en la nota es una broma de mal gusto…- dijo Mai, mientras cerraba la puerta con seguro tras ella.

- Me gustaría que así fuera, pero no lo es…- comentó el chico con preocupación.

- Renzo, ¿sabes lo que esto significa? ¿Sabes lo que esto puede afectar en nuestros planes? Para empezar, ¿estás completamente seguro? – preguntó la reina con ansiedad.

- Estoy completamente seguro. Mis contactos en la oposición me lo aseguraron. Mai, sé que esto puede traer abajo todos nuestros planes. Créeme que yo más que nadie comprende que este es la más grande de nuestras amenazas…

- ¿Cuándo comenzó este grupo?

- Hace un par de semanas. Es un grupo que crearon los viejos de la oposición con el propósito de poner a alguien de la vieja escuela en el trono de la Nación del Fuego. No quieren a Zuko ni a Iroh obviamente, pero tampoco te quieren a ti. Lo más grave del asunto es que quieren quitarte a Izumi y/o Kazuo para mantener la línea real…- explicó Renzo con nerviosismo.

- Eso es estúpido. Seguramente pondrán a alguien que se va a enfermar de poder y dejaría a Izumi o Kazuo de lado. Así son estos hombres… pero dime, ¿cómo se hace llamar ese maldito grupo? – contestó Mai con una mezcla de enojo y miedo.

- La Sociedad de Nuevo Ozai. Mai, no es todo... – dijo el Jefe de Seguridad con cierto temor.

- ¿Hay más, Renzo? – preguntó la chica con ahora más temor que enojo.

- Tienen a tu padre de su lado, es posible que la verdad no tarde en salir a la luz…

La reina cubrió su boca, cerró los ojos fuertemente y se echó para atrás en su silla. Mai quería creer que todo lo que estaba pasando era una pesadilla. Ella quería despertar cuatro años atrás, cuando la guerra no había acabado y su vida si no era perfecta, al menos era mucho mejor. A veces, la chica se golpeaba mentalmente al recordarse deseando una vida distinta de adolescente… como quien dice, a veces uno tiene que tener cuidado con lo que desea.

- Renzo tenemos que agilizarnos. Tenemos que salir de aquí cuanto antes y encontrar un lugar seguro y alejado. Tienes que irte…- contestó Mai con frialdad.

- ¿Qué? ¿Irme y dejarte sola con esto? ¿Adónde? – preguntó el chico con fuerte preocupación. Renzo sabía que no podía dejar sola a la chica y menos con tanto peligro alrededor.

- Tienes que ir a buscar un lugar seguro para nosotros, mientras yo apresuraré las cosas aquí y en cuanto tú regreses nos largamos estén cómo estén las cosas. Ya he ayudado a Iroh y Zuko suficiente. Y si la bomba explota… bueno, ya estaremos muy lejos- explicó la reina, sintiendo a su mente correr alrededor de todas las situaciones que se podían presentar.

- Mai, encontrar un lugar así podría tomarme como mínimo un mes, tal vez más y sabes que no es sólo el lugar, sino que tendremos que cambiar de identidad. También necesito tiempo para eso… - explicó Renzo pensativo.

- Lo sé, pero yo también necesito tiempo para dejar todo este maldito lugar en orden y si tú haces lo que te pido, en cuanto regreses podremos irnos y no estar buscando un lugar ni exponernos. Lo entiendes, ¿verdad?

- Lo entiendo… sólo prométeme que cuando no esté, pase lo que pase no te arrojarás a los brazos de Zuko- dijo el Jefe de Seguridad seriamente.

- ¿Cómo se te ocurre eso, Renzo? – soltó Mai con cierto enojo, pero en el fondo sabiendo porque el chico le pedía eso. Renzo se acercó hacia ella y tomó su mano.

- Mai, en las últimas semanas has estado a punto de echar por la borda todos nuestros planes en más de una ocasión y ¿por qué razón? Por Zuko, siempre por él. Ambos sabemos que eres muy vulnerable cuando estás alrededor de él, así que por favor no lo hagas. No te arrojes a él- le suplicó el chico, con la mano de la reina en la suya.

- Te prometo que no haré nada estúpido…- contestó la pelinegra.

Mai sentía la mano de Renzo en la suya y la chica no podía evitar sentir el roce de las manos como algo venenoso. Ella sabía que su jefe de seguridad se estaba esforzando por seguir con los planes que ambos tenían juntos. La reina sabía que Renzo quería salir de la Nación del Fuego tanto como ella, pero él tenía razón, Mai ya no estaba segura de querer salir y también tenía razón en que el causante de todo era Zuko… ¿cómo podía tener sentimientos por él si la había lastimado tanto?

- ¿Cuándo quieres que me vaya? – preguntó Renzo con más tranquilidad en su semblante.

- Mañana mismo…

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Tres semanas después.

Renzo partió a la mañana siguiente, como la reina se lo había pedido, dejando detrás miradas curiosas y preguntas en el aire. Mai, por su lado, se puso a trabajar arduamente para poder dejar todo lo que pudiera en orden y así dejar ese lugar en cuanto su jefe de seguridad regresara, pero la chica no siguió su trabajo sin antes advertirles a Zuko e Iroh sobre la Sociedad de Nuevo Ozai.

Al equipo Avatar se le hizo muy extraña la sorpresiva partida del chico, y al mismo el surgimiento de una nueva amenaza. Con el temor de alguna trampa decidieron ponerse a investigar para encontrar la verdad y como sabían que no recibirían respuestas de Mai, decidieron intentar por otro lado…

- Haru, tienes que hacerlo…- rogó Suki por última vez.

- Chicos no pueden pedirme eso. Ty Lee de verdad me gusta y sacarle información de esa forma, sería usarla. ¿Qué tal si me descubre? Arruinaría todo lo que he logrado hasta ahora- explicó el maestro tierra con frustración.

-Escucha, es nuestra última esperanza. Mai no va hablar y no tenemos nadie más quién nos ayude. Suki y yo ya intentamos acercarnos a ella y Ty Lee no cedió. Eres el único en quién confía de nosotros- explicó Katara, con la misma desesperación que transmitía Suki.

- ¿Por qué creen que es una trampa? Es decir, Mai ha probado que es de fiar y que en verdad no tiene interés en el trono. ¿Por qué comenzaron a desconfiar de pronto? – preguntó Haru, tratando de desviar el tema.

- ¿No se te hace raro que el extraño jefe de seguridad de Mai haya desaparecido justo cuando la Sociedad de Nuevo Ozai aparece en el mapa? ¿Qué tal si todo ha sido fingido y sólo nos quieren aquí para deshacerse de nosotros y acabar con la resistencia? – dijo Sokka, puntualizando las dudas de todos.

- Además, no me digas que no sientes que hay muchos misterios dentro del palacio. Hay tantas cosas que no nos han dicho que es normal que sospechemos tanto…- señaló Katara con una mueca de preocupación y disgusto.

- Sé que hay muchas que no se han dicho, pero no creen que, si realmente fuera una trampa, ni Mai ni Ty Lee ni nadie hubiera dicho algo sobre Aang…- contestó el maestro tierra.

- Bueno, tienen que admitir que Haru tiene un punto- dijo Toph con una sonrisa burlona. – Aunque también es cierto que ninguna de ellas ha sido completamente honesta.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó Haru con el ceño fruncido.

- Bueno, como dice Katara, hay muchas cosas que no nos han dicho. Siempre cuando tocan el tema de Azula o mencionan a los hijos de Ozai y Mai, ellas evaden el tema o salen con verdades a medias. Tal vez la Sociedad de Nuevo Ozai de verdad no sea una trampa planeada por Mai y compañía, pero de que esconden algo, esconden algo…- explicó la chica ciega, encogiéndose de hombros.

- Escuchen, trataré de buscar información, pero si Ty Lee no quiere hablar al respecto, ni siquiera la presionaré… ¿de acuerdo? – dijo Haru, dándose por vencido. Los presentes se limitaron a asentir.

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Aang y Zuko se encontraban en la oficina del doctor. Después de la información que les dio Mai, no habían podido ir con el hombre, debido a las múltiples ocupaciones de Zuko y al aun restablecimiento de Aang.

- Lamento haberlos hecho esperar… Avatar Aang, Príncipe Zuko – dijo el hombre mayor al hacerles una reverencia a ambos chicos.

- Doctor Hiroshi, lamentamos importunarlo, pero tenemos algunas preguntas para usted… - comenzó a decir Zuko, después de que los tres hombres estuvieron sentados.

- Díganme, ¿en qué puedo ayudarlos? – preguntó el hombre pensativo. Se podía notar cierto nerviosismo en su semblante.

- Tenemos algunas dudas de los métodos que uso Ozai para despertarme y de su aparente perdida de fuego control – explicó Aang. El doctor se puso serio.

- ¿Puedo preguntar si la Reina Mai sabe al respecto de su visita? – preguntó el hombre con evidente seriedad y el ceño fuertemente fruncido.

- Ella sabe al respecto. De hecho, fue Lady Mai quien nos envió a usted para obtener respuestas…- explicó Zuko, extrañado por la pregunta del doctor.

- El estado del Rey Fénix Ozai fue un tema que se manejó con mucha cautela en la Nación del Fuego. Fueron contadas las personas que supieron al respecto y Lady Mai pidió personalmente que no se tocara el tema de nuevo una vez que el rey falleció…- explicó Hiroshi pensativo.

"Así que Mai sí sabía al respecto…" pensó Zuko.

- Si no le molesta, antes de hablar de Ozai, ¿podría hablarme de que intentó para despertarme? – preguntó Aang.

- Fueron muchas cosas las que se intentaron Avatar Aang. Tal vez son demasiadas para recordarlas… pero puedo decir que se intentó desde medicina hasta sesiones espirituales. Se llamaron a curanderos de todo el mundo. Yo en lo particular apliqué puntos de presión en su cuerpo, además de leerle fragmentos de recuerdos que creímos podrían sacarlo del Mundo de los Espíritus. Los sabios también intentaron muchas cosas: viejos rituales, curaciones. Nada funciono, hasta que la maestra agua llegó a usted, pero eso ya lo sabe- dijo el doctor, tratando de explicar los métodos.

- ¿Qué hay de mi padre? ¿Qué pasó con él? – se atrevió a preguntar el príncipe, impaciente.

- Con su padre también se intentaron muchas cosas. Al igual que con el Avatar, se intentaron desde medicina alternativa, hasta situaciones espiritistas. Ozai estaba desesperado por recuperar su fuego control. Tan desesperado, que es posible que él mismo haya acelerado la pérdida del mismo.

- ¿Sólo causo la pérdida de su fuego control? – preguntó Zuko.

- ¿Qué quiere decir? – preguntó el doctor extrañado.

- Quiero decir que, es posible que también haya sido la causa de su muerte…- dijo el príncipe con un semblante sombrío. El Hiroshi bufó.

- La muerte de su padre se dio tiempo después de que perdiera por completo su fuego control. Mi opinión profesional le sugiere que los eventos son ajenos. La muerte de su padre fue sorpresiva para todos en el palacio. Tan sorpresiva como la fue la de su abuelo Azulon, pero si quiere indagar un poco más al respecto, puedo darle la libreta médica de Ozai- explicó el hombre.

- Le agradecería si me la diera… - respondió el maestro fuego.

El doctor se levantó de su asiento y se dirigió a un anaquel detrás de él. El hombre comenzó a buscar dentro del anaquel balbuceando nombres y colores. Cuando el hombre llegó algunas libretas negras, comenzó a murmurar nombres familiares a los oídos de Zuko, entre ellos, Azula, Mai e Izumi. Después de un rato, Hiroshi regresó a su lugar y le extendió un encuadernado de piel negra a Zuko.

- Espero le sea de ayuda, príncipe Zuko…

- Lo es, doctor. Gracias por su tiempo.

Con eso, ambos chicos salieron de la oficina del doctor. Y sin saberlo, Zuko tenía en las manos una pieza clave del rompecabezas que tenía por armar.

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Ty Lee yacía sentada alado de Haru, con su mano entrelazada en la del chico. Toda esa tarde habían estado hablando de su futuro juntos, cosa que ponía nerviosa a Ty Lee, ya que en el fondo no sabía si podría cumplirlo.

- ¿Puedo preguntar algo? – comenzó a decir Haru nervioso.

- Seguro – contestó Ty Lee con una sonrisa en los labios.

- ¿Estoy enredado en una trampa? – se atrevió a decir el maestro tierra.

- ¿Qué? – dijo la chica con el ceño fruncido, soltando la mano del joven abruptamente.

- Lo siento…- contestó Haru con delicadeza -…es sólo que no puedo dejar de pensar eso desde que Renzo se fue.

- ¿A qué te refieres? – preguntó Ty Lee aún más extrañada.

- Tienes que admitir que es extraño que la Sociedad de Nuevo Ozai apareció justo en el momento en el que Renzo se fue sin decir nada y que desde ese momento Mai comenzó a actuar mucho más extraño que antes. Estoy nervioso, es todo…- explicó el maestro tierra, provocando una mueca en el rostro de la chica.

- Escucha, la Sociedad de Nuevo Ozai es una amenaza muy grande para todos, pero en especial para Mai… tú no tienes idea de lo que podría pasar si…- comenzó a explicar Ty Lee nerviosa.

- ¿Si…?

- Si llegaran a… tú sabes, a obligarla a retractarse de abdicar o si quisieran a hacerle algo a ella o a los niños. Si Renzo se fue es porque está buscando un lugar seguro donde él y Mai puedan escapar- termino de explicar la castaña, creando la mejor red de mentiras y verdades que pudo tejer.

- ¿Van a escapar juntos? – preguntó Haru algo impresionado.

- Es lo que estoy diciendo, ¿no? Escaparán en cuanto él regrese…

Haru miró al cielo y pensó en que esto no le iba a gustar nada a Zuko.


Y bueno, espero hayan disfrutado el capítulo. Reviews con quejas, comentarios y sugerencias son bien recibidos. Estoy pensando que tal vez serán dos o tres capítulos más y las verdades comenzarán a salir… Renzo no está para evitarlo (inserten risa malvada aquí). Sin más por el momento, me despido… GirlFanatic30.