Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gray man. Excepto mis OC: Emma, Eleonora, Henry y ¿Katniss? Esos si son míos, of course dah :P
Advertencias: Contenido Yaoi, relación hombre con hombre. Esta es una Versión Yaoi, si deseas leer la otra version de esta misma historia con Kurapika fem te invito a buscarla con el nombre "Mine" en mi perfil
Finalmente Disfruten! ñuñ
Capítulo 25: un mal augurio
La ciudad de Pariis Skyle tenía muchos sitios y lugares turísticos que ofrecer, además de tener varios lugares maravillosos. Pero como toda ciudad tenía también sus lugares de mala muerte. Cualquier ciudadano decente sabía que si quería evitar problemas, debían evitar el distrito Zula.
Usualmente no permitiría que la gente lo viera en lugares tan bajos como aquel, pero en estos momentos para su plan era esencial ir a ese lugar.
Camino por las calles hasta llegar a un bar, "La última copa". Cuando entró al lugar muchas de las personas que estaban en el local lo observaron. Era inusual que un caballero apuesto y bien vestido estuviera en lugares así.
Tyki busco a la persona que vería en el bar y de inmediato la encontró. Tenía el cabello corto, teñido de un azul oscuro y ojos negros. Era alto y un poco fornido, sin embargo su habilidad nen era poderosa. Su nombre era Lui Hor.
Tyki le sonrió al hombre y se sentó a su lado, el cantinero les sirvió dos tragos.
-Tú eres Tyki Mikk- preguntó Lu.
-Si lo soy- le respondió y tomó un sorbo de su bebida.
-Dijiste que tenías información sobre Kuroro- Hizo una pausa para que Tyki le diera esa información, pero él sólo bebía su trago- si no es así - continuó- me marchare- y se levantó de su asiento, pero Tyki lo tomó del brazo y le indicó que se sentará con un asentimiento de cabeza. Hor lo hizo.
-Eres impaciente ¿verdad?- y procedió a sacar un pequeño sobre café y lo puso en la mesa del barman.
Lui procedió a tomar el sobre, lo abrió y descubrió una foto.
-Si lo que quieres, es vengarte- empezó a decir Tyki- te sugiero que asesines a ese chico. Después de todo... Ojo por ojo...
-Y diente por diente- respondió el otro Y después sonrió.- ¿Quién es? ¿Dónde lo encuentro?- preguntó impaciente.
Tyki sonrió para sí. - se llama Kurapika, y en cuanto a donde se encuentra...
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Se encontraba en un bosque cubierto de nieve, pequeñas luces caían del cielo en forma de copos de nieve. No sabía cómo había llegado ahí, ¿Qué hacía ahí? Lo más extraño era que no podía recordar que había estado haciendo los últimos minutos.
-Muy bien vamos a jugar- rio un niño de manera infantil. Conocía la voz, pero por alguna razón no podía recordarla, decidió seguir al niño.
-¡Por aquí!- repitió la voz riendo, por la esquina de sus ojos pudo divisar unas ropas azules. Se dirigió hacia a donde había visto aquellas ropas.
Poco a poco el paisaje se volvió más frio y gris, tenía un mal presentimiento pero al mismo tiempo no podía dejar de correr. Sentía que si no seguía a aquel misterioso niño algo malo pasaría. Lo siguiente que vio fue la nieve de color rojo, primero unas cuantas gotas por aquí y por allá; poco a poco la cantidad iba incrementando.
Siguió el rastro de sangre en la nieve, era lo único que podía hacer. Al final del camino rojo encontró una pila de cuerpos, pero no era una pila de cuerpos cualquiera. Los conocía, conocía a todos ellos con sus cuencas de ojos vacías.
Desvió su mirada para no tener que ver tan horrible masacre, pero sus ojos se encontraron con otro cuerpo no muy lejos de la pila actual. Conocía aquellos cabellos dorados. Con el corazón latiendo a mil por hora, corrió hacia el cuerpo de Kurapika.
Cuando llego a él pudo ver que estaba vivo, pero no tenía ojos, sus cuencas estaban vacías.
-Kurapika, ¿Quién te hizo esto?
-Tu.
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Kuroro despertó agitado y sudoroso. Sólo había sido una pesadilla, no era real ¿o sí?
Se levantó de su cama y salió de la habitación en la que se encontraba. Se dirigió silenciosamente a la habitación de Kurapika, abrió la puerta silenciosamente y entró.
Suspiro aliviado al ver al rubio durmiendo en su cama, sano y salvo.
Lo observó unos momentos más para tranquilizarse.
Desde que Eleonora le dijo que algún día mataría a Kurapika cuando se cansara de él y desde que había conversado con George, las pesadillas habían aparecido frecuentemente.
Kuroro se había estado cuestionando desde entonces si realmente era un peligro para Kurapika. Él pensaba que no era así, que nunca se cansaría de Kurapika y que no dejaría que nada malo le pasara.
Trato de convencerse de ello, pero pronto llegó otro pensamiento a su cabeza. El momento en que había llegado al aeropuerto y lo que le había pasado a Kurapika ahí.
La verdad es que no fue un asunto muy grave, pero y si en el futuro ocurrían cosas similares o peores. Y si no podía estar para Kurapika cuando lo necesitara.
Trato de apartar esos pensamientos negativos. Tenía que controlar sus emociones, sus miedos.
No le servía de nada preocuparse por cosas que probablemente nunca ocurrirían.
-Lo estás pensando demasiado- se dijo a sí mismo - no te preocupes, mejor ocúpate.
Lo que no sabía, era que lo peor estaba a punto de pasar.
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Kurapika se despertó en su habitación del hotel. Había contratado una suite con cuatro recamaras entre Kuroro, Kurapika, Emma y Leorio.
Emma y Leorio llegarían el viernes, así que por ahora sólo estaban ellos dos solos.
Kurapika se levantó y se dirigió al baño para tomar una ducha, una vez que hizo esto, se vistió con una camisa azul cielo y unos jeans.
Cuando salió de su habitación pudo ver a Kuroro sentado en la mesa, estaba leyendo un libro y tomando su desayuno. Kurapika se acercó y vio que su desayuno también ya estaba servido.
-Pedí servicio a la habitación mientras te bañabas- le explicó Kuroro.
Kurapika no dijo más y se sentó en la mesa y comió con él. Pensó que Kuroro se comportaría frío con él desde el incidente en el aeropuerto, pero no fue así.
Así que se sentió tranquilo de saber que las cosas entre ellos seguirían así.
-¿A dónde te gustaría ir primero?- le preguntó Kuroro.
- Me gustaría ir a la galería de arte- le respondió.
-Muy bien- le sonrió Kuroro - empezaremos ahí.
Kurapika lo miro por un rato con el ceño fruncido.
-¿Qué?- le preguntó Kuroro, sorprendido por el Kuruta y su expresión
-Más te vale que no intentes robar nada- le dijo aún con una expresión sería y demandante - no me importa que tengamos una relación, si intentas robar yo mismo te detendré y te entregaré a la policía- declaró con firmeza. Kuroro no tuvo que ser un genio para darse cuenta de que Kurapika hablaba enserio.
-Estoy de vacaciones- le dijo - así que no intentare nada.
Sin embargo Kurapika seguía observándolo con suspicacia.
Kuroro suspiro y agregó: - te doy mi palabra. No robare nada mientras estamos aquí.
Con eso en mente Kurapika regreso a su desayuno tranquilamente.
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15 años atrás...
El joven Lui Hor era el primogénito de la familia Horston. Tenía una hermana menor, Melody Horston.
Desde la muerte de su querida madre Ginnette, Melody se había vuelto una joven muy introvertida. Paso mucho tiempo en el que su hermano pensó que la pequeña joven no volvería a sentir felicidad, pero se equivocó.
Melody conoció a un caballero, un hombre apuesto, caballeroso y amable. Poco a poco ese hombre se había vuelto parte de la familia Horston, tenía su confianza y conocía los secretos de la familia mejor que nadie.
Incluso el padre de Lui sentía un cariño especial por el hombre que había hecho sonreír a su pequeña. Sin embargo un día descubrieron que toda su fortuna había sido roba, y desde ese día nunca volvieron a ver al joven.
La familia quedo en bancarrota, su padre Victor, enfermo y murió poco después. En cuanto a la pequeña Melody, un día desapareció.
Lui fue en busca de su hermana perdida. Y un día finalmente la encontró, o al menos su cuerpo inerte. Se había quitado la vida.
Lui sabía que su querida hermana había quedado destrozada después de que el joven al que había amado la abandonara.
Había perdido todo lo que tenía; su dinero, sus sueños, su hogar y su familia.
Y ahí bajo el cedro donde colgaba el cuerpo de su hermana, Lui le prometió que le haría pagar a Kuroro todos sus pecados.
Tal vez pronto haría realidad esa promesa.
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Kuroro y Kurapika pasaron el día viendo algunos de los lugares turísticos de la ciudad de Pariis Skyle. Kurapika se había sentido entusiasmado por ver el arte, la arquitectura y demás cosas de la ciudad; y pensó que Kuroro se sentiría de la misma forma, pero por alguna razón el hombre mayor había estado distante.
En la mañana no había notado el comportamiento extraño del hombre, pero empezaba a preocuparse. ¿Había pasado algo malo?
-¿Kuroro?
Hasta hace unos momentos Kuroro había estado pensando en su pesadilla, de nuevo.
-¿Estas bien?- preguntó el pelirrubio
-Si- le dijo Kuroro.
-Estas mintiendo- le reprocho el joven - ¿Qué es lo que te preocupa?
Pero antes de que pudiera responder, alguien los interrumpió.
-¡Kurapika!- el llamado observo en dirección a la persona que le había llamado- ¿Cómo estás? ¿Qué haces por aquí? - preguntó Tyki a Kurapika
-Estoy bien gracias- respondió Kurapika, este no era el momento adecuado para que él apareciera.
-¿Estas en una cita?
-Sí, conmigo- respondió Kuroro con una sonrisa, aunque Kurapika sabía que en el fondo no estaba nada feliz. Después puso una mano en la cintura de Kurapika.
-Ya veo- dijo Tyki, aún con una sonrisa en su rostro- es una lástima. Pero cuando te aburras de él, avísame y tendremos una cita- dijo cínicamente al pelirrubio- entonces, nos vemos.
Kurapika no sabía que pensar de Tyki, era un hombre o muy estúpido o...
-Sólo para que te quede claro - le dijo Kuroro, distrayendo lo de sus pensamientos - tu eres mío- tomo un mecho de sus cabellos dorados y lo beso - te guste o no.
Kurapika se sonrojó y estaba a punto de protestar, pero Kuroro se apoderó de sus labios con un beso.
Cuando por fin se apartó, el Rubio susurró:- tonto-
Después de ello, por alguna razón, Kuroro se sintió más tranquilo. No sabía el por qué, pero tenía la certeza de que el Rubio siempre sería suyo. Así que cualquier duda que había tenido con anterioridad, se había esfumado.
Todo empezaría a mejorar a partir de ahora... ¿o no?
Continuara...
