#26#

Una vez llegaron a un pequeño restaurante, situado a un par de manzanas del hospital, ambos fueron hacia una de las mesas más apartadas de la puerta. Justo al lado de la cristalera que dejaba ver a los pocos transeúntes que salían de los autobuses, pues cerca de allí se hallaba una parada.

Un muchacho les tomó el pedido y se retiró para darles privacidad.

-Bien, tú dirás…- le dio pie Carlisle al ver que su compañero no se animaba a dar el primer paso-.

-Sí, cierto…- dijo con una sonrisa- Mientras venía hacia el hospital he telefoneado a Thompson para ver cómo marchaba el plan para atrapar a James, y me ha dicho que se han encontrado nuevas pistas gracias al último interrogatorio de hace unas horas- el doctor asintió con la cabeza levemente ante las nuevas recibidas- Además, me dijo que han localizado a la señora Denali, la madre de Kate-

Ante esas noticias nuevos recuerdos llegaron a su mente recordando la última noche que vio sonreír a Bella…

26 de febrero 2010.

Eran cerca de las seis de la tarde y todos estaban esperando que diese comienzo la última conferencia sobre los avances en cirugía cardiovascular y enfermedades congénitas en niños menores de ocho años.

La ponencia estaba a cargo del doctor Cullen y cuando estaban dándole el último aviso para que todos los asistentes ocupasen sus asientos asignados, el teléfono de Bella vibró por lo que ésta acompañada de Edward, el cual se había reunido con ellos, después de finalizar la función programada para las doce del medio día, salieron para no interrumpir la exposición, mientras que Esme permanecía atenta a las palabras de su marido.

Pocos minutos después ambos volvían a entrar situándose en sus lugares y permanecieron en silencio hasta el final de la conferencia. En sus miradas iluminadas y sus dos grandes sonrisas se leía que se trataban de buenas noticias; por lo que nada más bajar del atril, Carlisle se acercó hasta ellos y preguntó:

-¿A qué se debe tanto regocijo, muchachos?- Edward permaneció en silencio dejando que fuese Bella quien diese las grandes novedades, mientras que Esme, abrazada a Carlisle, ansiosa por saber qué había pasado-.

-¡He localizado al señor Denali y podrá viajar esta misma noche a Los Ángeles para realizarse las pruebas!- exclamó Bella brincado de la emoción que no podía ocultar por más tiempo- .

-¡Felicidades, hija!- exclamó Esme abrazándola-.

-Sabía que lo conseguirías. Tú eres capaz de cualquier cosa, doctora Swan- dijo Edward besándole tiernamente en la frente- ella sólo hizo un mohín-

-Aun me falta mucho para ser oficialmente doctora…- no obstante, Edward hizo oídos sordos a su último comentario-.

-Ahora tenemos mucho más que celebrar: el cumpleaños de mi corazón- detalló Carlisle observando a su esposa con infinito amor- y la pronta recuperación de la pequeña Katie…-.

Carlisle se removió en su asiento y clavó su mirada azulada que reflejaba gran entusiasmo.

-¿Dónde estaba? ¿Por qué no se logró dar con ella antes? ¿Ya lo sabe Jacob?- sus preguntas salían de sus labios a la velocidad del rayo, casi sin tomar aire; y su tono de voz reflejaba alegría pese a ser algo ronco por la congoja de minutos antes-.

Vladimir le miró directamente a sus ojos enrojecidos, pues no quería perderse ninguno de sus gestos.

-Estaba en Los Ángeles. Por lo que se ha sabido regresó hace unos días, estaba en Europa… Y Jake ha estado hablando con ella- una sonrisa tímida se tatuó en los finos labios del médico-.

-¿Pero dónde está?- le volvió a insistir Carlisle, pues parecía como si el señor Simmons se resistiese a dar esa información- Debe ir a Forks para que ambas, madre e hija, puedan estar juntas de nuevo- explicó con convicción-.

Vladimir negó pausadamente con la cabeza y su rostro mostró una gran tristeza. Al verle tan contrariado Carlisle intentó preguntarle a qué se debía aquello; pero, no tuvo oportunidad, ya que en aquel mismo instante apareció el camarero con su pedido: pasta a la carbonara para el doctor y berenjenas rellenas para el detective.

Una vez el muchacho se hubo retirado, Vladimir continuó con su explicación:

-La señora Denali, Irina Denali está detenida por…

-¿Irina? ¿Me estás diciendo que Irina es la madre de…?

-Sí. – contestó escuetamente Simmons-.

-¿Me estás diciendo que la madre de Katie es la culpable del mayor susto recibido en mi casa en los últimos dos días?

-Sí.

Tras la conversación con Simmons, el doctor Cullen estaba decidido a contarles todo al resto de la familia. No podía evitar por más tiempo la verdad. No podía demorar por más tiempo lo inevitable…

Según los últimos resultados de las pruebas, las constantes de la paciente Masen eran cada vez más débiles. Así pues, lo más recomendable, lo más humano, tanto para los familiares como para la paciente, sería permitirle descansar.

Según había visto en el informe, llevaba en aquel estado desde su ingreso en el mes de febrero de 2010, la misma noche de su desaparición. Y aunque había logrado llevar a término el embarazo de la pequeña Blanca, su corazón se resentía por cada día trascurrido desde hacía dos meses, siendo sus latidos más lentos y trabajosos.

Carlisle estaba destrozado. A pesar de que llevaba muchos años preparado para dar a conocer el trágico desenlace de sus pacientes a sus familiares, hoy, ahora se veía acorralado incapaz de dar a conocer la situación real de su pequeña a la familia.

¡Dios! Sólo pensar en la gran pena que le causaría a Esme, la cual cada noche se quedaba dormida hablando sobre lo que harían cuando Bella regresase. Sabía que le destrozaría su gran corazón; pues Bella fue desde el primer día como una hija más, la hija que siempre anheló. Tendría que romper sus ilusiones y esperanzas de verla cruzar el umbral de la puerta para poder estrecharla fuertemente contra su pecho una vez más.

Emmet y Rose, quienes la recuerdan y la añoran como si el tiempo se hubiese detenido. Bella es su hermanita pequeña, a la que cuidaban y protegían; con la cual disfrutaban entre juegos y bromas, viéndola enrojecer completamente ante cualquier comentario de su hermano mayor, mientras Rosalie le daba un capón por sus niñerías…

Rose, ¿cómo podría darle la noticia a ella? Pensó que tal vez, podría ayudarle a plantear el momento oportuno y la manera más inocua para hablar con el resto… mas, ¡Dios! Eso era pedirle demasiado. Era injusto poner sobre sus hombros tanta responsabilidad sin olvidarse de su estado de "buena esperanza".

Y por último, pero, no por ello menos importante, estaban Edward y las niñas. ¿Cuál sería la reacción de su hijo si le hablase de ella? ¿La recordaría y en consecuencia se hundiría en una profunda oscuridad? ¿O al no saber de quién le hablaba le sería totalmente indiferente? No sabía cuál de las dos opciones le amilanaban más.

Sara, la pequeña de siete años. Sabía que echaba terriblemente de menos a su madre, pues Bella había estado a su lado desde siempre y seguía ilusionada con su pronta llegada… debía decirle que Bells no regresaría sino que permanecería dormida en un sueño eterno del cual no podría salir jamás. ¿Cómo podría ser tan cruel? ¿Cómo podría arrebatarle su madre a Blanca cuando tan sólo tenía seis meses de vida?

Todas estas eran sus cavilaciones que le asediaban cuando atravesó la gran puerta de casa Cullen. Todas las luces estaban apagadas. Ni siquiera se había dado cuenta de lo tarde que era. Eran cerca de las 03:00 am y todos, tras un día extenuante, se habían ido a descansar.

Mañana en el desayuno tendría lugar la conversación pendiente.

Subía las escaleras sin hacer ruido cuando una luz se reflejó en lo alto del segundo piso. Era el reflejo que venía del cuarto de las niñas.

Carlisle se acercó hacia allí para saber el porqué seguían aún despiertas. Cuando Sara le interpeló:

-¡Abuelo!- él entró entornando la puerta-.

-¿Qué pasa, mi pequeña? ¿Por qué no estás dormida? ¿Has tenido otra pesadilla?- después de lo ocurrido con Irina pasó toda aquella noche sin dormir, pues decía que la veía que venía para llevársela-.

-No, abuelo, es que... mamá me ha pedido que te dijese algo. Me ha despertado cuando te ha oído llegar- contestó en un susurro como si fuese un gran secreto. Carlisle quedó lívido de la impresión-.

-¿Te ha despertado mamá?- examinó con miedo-¿Por qué?

-Mamá quería que supieses que nada malo va a pasar.- contestó feliz- Dijo que todo, todo se arreglaría sólo que antes…

-¿Antes qué?- le inquirió Carlisle ansioso-.

-Antes papá debe recordar… tiene que recordar a mamá. Me ha pedido que te dijese que no te desesperes, abuelo, que aún queda tiempo- le explicó con alegría, y bostezó- Buenas noches, abuelo- se recostó en su cama donde, cerrando su ojitos verdes, se quedó profundamente dormida con una gran sonrisa enmarcando su rostro infantil-.

-Buenas noches, princesa. Qué descanses- le expresó el doctor Cullen besándole en la mejilla y apagando la pequeña lamparita, se dirigió hacia su cuarto-.

No supo el porqué pero, tras escuchar sus palabras, se sintió más tranquilo y más esperanzado. Por lo que después de desvestirse y colocarse un pantalón de pijama y besar a Esme en los labios dulcemente para que así supiese que había llegado, el médico cayó rendido en el colchón donde durmió toda la noche de un tirón.


Aquí os dejo el siguiente. Es cortito, pero muy interesante… Hasta la semana que viene.