DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
AMOR DE VERANO
CAPITULO XXV
Bella y Nessie aún dormían cuando Edward se marchó temprano a la mañana siguiente.
Cargado con una bolsa con todos los artículos que María había dejado en su departamento, decidió ir a verla al departamento de Nettie, la amiga con la que convivía.
- Edward, buenos días – saludó la chica sorprendida
- Buenos días, Nettie – respondió con seriedad – ¿María está aquí?
- Eh, no. Salió de la ciudad el sábado. – explicó la chica adormilada – ¿Quieres pasar?
- No, gracias ¿Volverá?
- Sí, en cuatro semanas. Se fue con un grupo de teatro a Tarragona, estarán presentando una obra por las playas de allí – explicó
- Entiendo. – dijo entregándole a la chica la bolsa que llevaba – Se dejó esto en mi departamento.
Nettie abrió la bolsa y reconoció que no eran cosas que requirieran devolución, por lo que supuso que sólo era una excusa de Edward para ver a su amiga.
No pudo evitar sonreír gozosa. Sonrisa que, por otra parte, Edward no comprendió.
- Dile que le llamaré cuando regrese.
- Le diré – sonrió la chica
- Gracias. Adiós. – se despidió al marcharse
- Adèu, Edward.
Molesto por no haber podido hablar con María y pedirle que le devolviera las llaves, se marchó al despacho.
De todas formas, si iba a estar fuera por cuatro semanas, no podría volver a su departamento para entrar como si nada.
- Edward, al fin has regresado – sonrió Carmen abrazándolo antes de seguirlo a su despacho.
- Buenos días, Carmen. ¿Qué tal todo?
- Oh, muy bien. Aunque te esperábamos ansiosos. Tenemos muchísimo trabajo atrasado, y con esto de la feria...
- Ya, lo imagino. Carmen, necesito que me pases lo realmente urgente y que sea imprescindible que atienda personalmente. El resto lo repartiremos entre los otros arquitectos.
La mujer, sentándose frente a él, con su escritorio de por medio, le observó sorprendida por el cambio tan drástico en la actitud de su jefe.
Edward siempre quería atender todo, revisar todo y supervisar todo. Este cambio era, cuando menos, sorprendente.
- Vaya. ¿Y eso a qué se debe? – indagó curiosa
- Tengo visitas en casa, y estarán aquí casi hasta finales de agosto. Necesito tiempo libre.
La mujer sonrió mirándolo socarrona.
- Muy bien, lo que tú digas. ¿Puedo preguntar quiénes son esas visitas tan importantes?
Edward respondió a su sonrisa recostándose en su asiento.
- Mi hija y su madre – explicó solemne ganándose una mirada más que sorprendida de la mujer
- ¿Disculpa? ¿Tu hija?
- Sí
- No sabía que tuvieras una hija
- Honestamente, tampoco lo sabía yo. Su madre no tuvo forma de comunicarse conmigo hasta ahora.
- Vaya. Bueno. Enhorabuena, Edward. Te felicito. ¿Puedo preguntarte cómo es, cómo se llama, qué edad tiene?
- Sí, claro. Es la niña más hermosa e inteligente que hayas visto jamás – confesó con orgullo ante la mirada divertida de su secretaria. – Su nombre es Vanessa, pero todos le llaman Ness o Nessie, y tiene cinco años.
- Cinco años, vaya. Bien, te felicito otra vez. Espero poder conocerla.
- Desde luego. Les traeré uno de estos días.
- Y ¿hasta cuándo se quedarán contigo?
- En principio hasta el 17 de agosto pero en estas semanas intentaré convencerles para que no se marchen nunca.
- Vaya. Supongo que es a la madre a quien te estará costando más convencer. – especuló la mujer
- Sí – reconoció – Pero lo haré.
- Ya lo creo que lo harás. Puedes ser muy convincente y encantador cuando te lo propones.
- Gracias por la confianza, Carmen, necesitaré todo el apoyo que sea capaz de conseguir.
- Cuenta conmigo. Pero también aprovecharé para decirte que María Sandino ha estado viniendo, una vez a la semana al menos.
- Dios – gimió – ¿Qué quería?
- Saber cuándo volvías.
- ¿Qué le dijiste?
- Que no tenía idea y que tú te comunicarías con ella si lo veías necesario.
- Gracias, Carmen. No sé cómo hacer para que comprenda que lo nuestro está más que acabado.
- Discúlpame el atrevimiento, Edward, pero a esa niña no le conviene comprenderlo.
- Lo sé. No le será sencillo conseguir otro idiota dispuesto a mantenerla para que ella juegue a las actrices.
- Lamento decirte que creo que tienes razón.
- Lo sé – se lamentó – Pero está terminado, lo entienda ella o no. Yo tengo cosas más importantes de las que ocuparme.
- La madre de tu hija, por ejemplo
- Por ejemplo – reconoció sonriente
Bella bajó a la cocina para preparar el desayuno para ella y Nessie, y se encontró una nota de Edward, donde le explicaba que había tenido que marcharse temprano pero que esperaba que le llamara cuando despertaran.
Después de lamentarse por no poder recogerlas para comer juntas, Bella le tranquilizó explicándole sus planes.
Nessie y ella irían de tiendas al Portal de l'Angel y pensaban comer en el centro.
Negando risueño con la cabeza al reconocer que a pesar de tener cinco años, Nessie era una mujercita en toda regla, le pidió que le llamara cuando terminaran y podrían reunirse.
Mientras Edward se sumergía en la montaña de trabajo atrasado, Bella y Ness "reventaban" la tarjeta de crédito en H&M, Mango, ZARA, Desigual, Intimissimi y varias tiendas más.
A pedido de Ness comieron en un McDonald's y se tomaron un helado italiano.
Sobre las 4, llamó a Edward para decirle que volverían al departamento, pero éste la convenció de que se reunieran con él en su oficina.
Las oficinas de Cullen, Vulturis e hijos estaban ubicadas en el Worl Trade Center de Barcelona, situado en el puerto y gracias a ello tenían unas espectaculares vistas al mar.
Las oficinas eran claras, acristaladas y muy luminosas.
Una secretaria regordeta de unos cincuenta y algo, les recibió afable.
- Vosotras debéis ser Bella y Nessie, ¿no es así? – saludó amable ganándose una mirada sorprendida de la niña
- ¿Cómo sabes mi nombre? – indagó extrañada
- Oh, tu papá me lo ha dicho – explicó la mujer levantándose de su asiento tras el mostrador para acercarse a la niña – Yo soy Carmen y trabajo con tu papá – agregó estirando la mano hacia ella
Nessie la estrechó solemne.
- Hola – saludó
- Encantada de conocerte, cariño. Tú y yo vamos a ser muy buenas amigas.
- ¿Sí? – dijo la niña ante la sonrisa de su madre
- Claro que sí. Mi nieto, Kebi, tiene cinco años.
- ¡Yo también! – exclamó la niña con sorpresa
- Ya ves. Te lo tendré que presentar para que podáis jugar juntos.
- Genial. No tengo amigos aquí.
- Aún – corrigió la mujer antes de dirigirse a Bella – Encantada, soy Carmen.
- Encantada. Bella. – dijo estrechando la mano de la mujer
- Edward está reunido ahora mismo pero le avisaré que estáis aquí.
- Oh, no – le detuvo Bella – No hace falta, le esperaremos.
- Bien. Sentaos, por favor. No creo que tarde mucho – dijo señalando unas butacas y volvió a su sitio.
Pasaron unos quince minutos en que Nessie le explicaba a Carmen todo lo que habían hecho desde que habían llegado a Barcelona.
Aunque sólo habían recorrido la ciudad dos días, la niña tenía historias que parecían haber sido vividas durante meses.
El teléfono sonó y Carmen se disculpó para contestarlo.
Bella la escuchó repetir constantemente que Edward estaba ocupado pero su interlocutor parecía insistir. Tanto que la mujer acabó cediendo.
- Edward – dijo cuando él contestó al otro lado – Tengo a María Sandino al teléfono – le informó y Bella se estremeció creyendo reconocer el nombre de la ex novia de Edward. No sabía su apellido, pero aún así... – Se lo he dicho pero insiste en que seguirá llamando hasta que le atiendas... Bien... te comunico...
- Discúlpame, Liam, tengo que contestar esta llamada – se lamentó Edward al levantar el auricular dentro del despacho – Seguimos mañana.
- De acuerdo – aceptó Liam Steele, el delineante principal, y salió.
- María – respondió con tono cansino
- Oh, Edward, mi amor – gimió la chica al otro lado del teléfono – Tienes que despedir a esa bruja de Carmen, no quería pasarme contigo – lloriqueó
- Estoy trabajando, María, yo le dije a Carmen que no me pasara llamadas.
- Ya, lo entiendo, pero soy yo, no soy cualquiera.
- De nadie – aclaró – No tengo tiempo para atender llamadas de nadie.
- Sé que no lo dices por mí. Al fin y al cabo Nettie me dijo que hoy fuiste a buscarme.
- Tenía que hablar contigo.
- ¿Cuándo regresaste?
- Llegué el sábado – dijo y la chica se alegró viendo lo poco que había tardado en ir a buscarla
- ¿Cómo está tu familia?
- Muy bien, gracias. María, tenía que hablar contigo, pensaba esperar a que regresaras...
- Oh, cariño, pensaba estar por aquí cuatro semanas pero podría volver antes...
- Creí que estabas trabajando.
- Sí, así es, pero después de todo tampoco es tan importante.
- Dios, chica, ¿nunca cambiarás? Estás trabajando de actriz, que se supone es lo que quieres hacer y dices que no es tan importante.
- No, cariño, es que mi papel es una bazofia – lloriqueó
- Dios, eres una cría y nunca crecerás.
- No, Edward, tú no sabes lo duro que ha sido todo esto para mí. Tú tan lejos y sin siquiera contestar mis llamadas...
- De eso tenemos que hablar, María – explicó – No quiero que vuelvas a llamarme.
- ¿Qué?
- Lo que oyes. Ya te lo he repetido hasta el cansancio. No quiero que vuelvas a llamarme. Esto se acabó. Está más que terminado. No quiero verte, no quiero que me llames y desde luego, no quiero que vuelvas a entrar en mi departamento sin invitación.
- ¿Qué estás diciendo, Edward?
- Lo que oyes. Cuando vuelvas a la ciudad quiero que me devuelvas mis llaves y no se te ocurra aparecerte por mi departamento otra vez.
- No hablas en serio.
- Puedes estar segura de que lo hago. No quiero que vuelvas a colarte en mi departamento, ¿está claro? No me obligues a tener que cambiar la cerradura.
- No, Edward, tenemos que hablar…
- No tenemos nada más de que hablar. Espero haber sido claro – espetó antes de cortar el llamada
Al colgar se dirigió a Carmen a través del intercomunicador.
- Carmen, de ahora en más no volveré a contestar ni una sola llamada de María – sentenció – No importa lo que diga, no estoy, ¿entendido?
- Eh, sí, Edward, desde luego – contestó la mujer dubitativa – Edward, a propósito, Bella y Nessie están aquí – informó nerviosa
- ¿Ya han llegado? – comentó él sin esperar respuesta dirigiéndose a la recepción – Hey, hola – saludó con entusiasmo.
Bella se puso de pie cuando Nessie corrió hacia su padre que la levantó en sus brazos.
- Hola, papi.
- Hola, cielo, ¿cómo ha ido?
- Muy bien. Mami y yo hemos ido de compras y hemos comprado muchísimas cosas – informó entusiasta
– Ya lo veo – sonrió Edward acercándose a Bella que estaba rodeada de bolsas con distintos logos – Hola, cariño – saludó a Bella con dulzura inclinándose hacia ella para rozar sus labios
El gesto la tomó de sorpresa y no le dio tiempo a evitarlo, sonrojándose ante la mirada curiosa y divertida de la secretaria.
– Hola, Edward – respondió con timidez
– ¿Qué tal ha ido? ¿Habéis encontrado bien el camino?
– Sí, gracias. No era tan difícil.
– No, supongo que no – sonrió – Y bien, señorita – dijo dirigiéndose a su hija – ¿Qué te gustaría hacer hoy?
– No lo sé.
– Creo que alguien está un poco cansada para hacer demasiado – explicó su madre y Edward se negó a aceptar las excusas de la niña.
Después de despedirse de Carmen, cargó las bolsas en su coche y volvieron al departamento.
Después de una ducha y la cena, se instalaron frente al televisor para ver una película, pero Nessie se durmió antes de que llegara a la mitad.
Bella, bastante cansada también se despidió.
Antes de entrar a su habitación, Edward volvió a besar sus labios suavemente.
Gracias por los reviews, alertas, favoritos, por leer y por la recomendaciones.
Bienvenidos a los nuevos lectores.
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Adelanto del próximo capi:
Mientras se iban sucediendo los distintos platos del menú degustación que habían pedido, Edward le explicaba cómo había decidido instalarse en Barcelona y dejar Londres, hacía ya casi cinco años.
- Barcelona era bastante más económica en todo. Y no puede decirse que no esté en el centro de Europa. Es incluso más accesible en ciertos aspectos.
- ¿Te gusta más que Londres?
- Me gusta mucho. Creo que tanto como Londres. Aunque, desde luego, el clima aquí es más amable.
- ¿Algún día me contarás por qué nunca has vuelto a Seattle? – preguntó con timidez
Edward inspiró profundamente antes de decidirse a hablar.
Sabía que se lo debía.
- Tuve una discusión muy fuerte con mi padre.
Besitos!
FloFla: Gracias por tu review y gracias por tus palabras. Me alegra que te guste el fic, pero debo decir que discrepo contigo. En mi opinión si fueran dos adolescentes idiotas se echarían un polvo sin pensar en las consecuencias. Cuando tienes un hijo, como ellos lo tienen, tus prioridades cambian. Creo que no dejarse llevar por una simple calentura es un acto de madurez.
