Muy bien, este es el anhelado y esperado final, sé que tarde mucho en traerlo (mucho en serio) y lo lamento, pero he aquí. En fin, esto no es la gran cosa, porque en realidad tenía planeado continuar, simplemente entrando en una nueva saga que vendría después de esta, pero al final no lo hice, lo siento también por eso, pero probablemente en un futuro quién sabe, quizá la traiga para que la puedan leer. De momento dudo de que la traiga así que habrá que ver en el futuro.

Resumen: ¿Quién le iba a decir a ella que la búsqueda de Aquarius era el primer paso para el más grande de los males? La batalla contra Zeref ha cesado, pero la victoria aún está muy lejos de llegar a sus manos. Una nueva aventura ha comenzado, y desencadenara crueles caminos que llevaran a nuestros magos favoritos al borde de la desesperación mientras con sus propias fuerzas sobrepasan sus propios límites para vencer a todo aquel que se atreve a amenazar a Fairy Tail.

~ Debo decir que Fairy Tail es un manga de aventuras, fantasía y magia creado por Hiro Mashima.


~ Fairy Tail Returns ~
Saga: El Poder del Agua

26
En busca de algo nuevo

Con una sonrisa en los labios, Natsu celebró que por fin habían logrado detener al dragón aunque sea por un momento. Apretó los puños, listo para atacar –no sin antes echarle una mirada a Evergreen que se encontraba completamente drenada– y luego corrió en dirección del dragón. Bastó un intercambio de mirada con los demás dragón slayer para que todos se pusieran de acuerdo en atacar con el rugido hacia aquella bestia petrificada. Infló las mejillas preparado para atacar, de la misma manera en que los otros magos criados por dragones estaban haciendo, cuando se quedó paralizado al ver que el cuerpo del dragón comenzó a temblar, y la piedra que lo envolvía comenzaba a quebrarse y a caerse a trozos.

Hubo un minuto de silencio entre todos los magos que contenían la respiración al ver lo que estaba sucediendo con el dragón. El mago de fuego se preparó para atacar antes de que las cosas no resultaran como quería, cuando sintió que alguien lo jaló hacia atrás y su aliento de fuego salió disparado hacia cualquier lado.

Escuchó al dragón rugir al mismo tiempo en que se sacudía todo rastro de piedra de su cuerpo y los observaba con una expresión enojada. Su hocico comenzó a formar el fuego nuevamente y a atacarlos sin piedad.

– ¡Es imposible! – Evergreen dijo sorprendida, ayudándose con Elfman para mantenerse en pie ya que había usado hasta la última gota de poder que tenía para poder petrificar a esa bestia.

– Es más duro de roer – Natsu sonrió con júbilo – ¡Vamos, Happy!

– ¡Espera! – Sintió una mano en su hombro. Volteó con sorpresa encontrándose a Lily en su transformación – Debemos atacar con un plan

– Y yo tengo un plan – Sonrió Natsu apuntándose a sí mismo con el dedo pulgar – Iré allá, lo atacaré y venceré

– Eso no es un plan – Laxus dijo con seriedad.

– ¿Tienes una mejor idea? – Gruñó Natsu.

– Hay que atacarlos todos al mismo tiempo – Gray dijo con seriedad. A su lado, Juvia asintió con seriedad – Ya lo hemos intentado, pero hay que seguir así hasta que lo debilitemos

– Atacaremos con el rugido de dragón – Rogue dijo con seriedad – Con el dragón force

Natsu frunció el ceño observándolo con desgana – ¿Por qué? No es algo contra lo que no podamos –

– No me mal intérpretes, me gusta luchar y se siente genial enfrente a grandes enemigos – Rogue miro hacia el dragón que intentaban contener alguno de los magos de Fairy Tail – pero ya tiene que terminar esta pelea

– Con el dragón force nuestro poder se elevará – Gajeel dijo con seriedad. Por el rabillo del ojo vigilaba la pelea que sus compañeros tenían contra el dragón. Era capaz de ver a Elfman protegiendo a una cansada Evergreen; Cana lanzaba cartas explosivas al dragón; Levy estaba usando su magia haciendo caer pesados bloques de acero sobre la cabeza del dragón y los demás no le importaban. Solo mantenía la mirada fija en la joven de cabellos azules que se encontraba rodeada de aquellos que podía ver: Cana, Elfman y Evergreen.

– Somos cinco dragon slayer, podemos vencerlo si hacemos lo que Rogue-san sugiere – Wendy asintió con firmeza – No perdemos nada con intentarlo

– Aquel espíritu celestial no es fuerte, no más que su dueño – Laxus dijo con seriedad – Esa chica ya ha usado mucha magia, en cualquier momento perderá todo lo que le queda. Lo mejor es seguir aguantando hasta que se haya debilitado por completo. No vale la pena gastar nuestras energías en ello

– No podemos quedarnos esperando – Wendy dijo con seriedad – Hay que enviarlo de regreso a su mundo

– Tiene razón – Sting asintió – Por mucho que quiera seguir luchando, esto tiene que parar

Natsu bufó mientras se daba la vuelta mirando hacia el dragón – Ustedes hagan lo que quieran. Yo pelearé como quiera. Si quieren enviarlo a su mundo entonces usen toda su fuerza para hacerlo, pero deben saber que no lo permitiré. Voy a sacar el máximo potencial de ese espíritu en esta pelea –

– Natsu, piensa por una vez – Gray dijo con seriedad – ¡Se ha despetrificado solo!

– Juvia está de acuerdo con Rogue-san, deben intentarlo todo para mandarlo de regreso –

El muchacho del fuego resopló y luego asintió – Me deben una grande entonces –

– Usaremos el dragon force – Gajeel asintió – De un ataque por parte de los cinco debe caer. Lily, saca a los demás de aquí para que no salgan lastimados

– Entendido – El gato negro asintió mientras alzaba el vuelo hacia donde se encontraban luchando los demás magos.

– ¡Vamos a hacerlo! – Dijo motivado Natsu, con las manos en llamas y sus ojos flameantes – ¡Un súper rugido dragón de cinco elementos!

Una gran flama ardiente envolvió su cuerpo al mismo tiempo en que una gran energía era desplegada, no solo proveniente de él sino de sus compañeros que se encontraban a su lado dejándolo en medio. Natsu sonrió mientras inflaba sus mejillas. La tierra comenzó a sacudirse levemente, el agua comenzaba a formar ondas bajo sus pies, incluso saltaba salpicando lo que le rodeaba y si no fuera por la gran energía magia que estaba desplegando entonces estaba seguro que el agua habría apagado su fuego. Apretó los puños mientras arqueaba su cuerpo y luego dirigiendo la mirada hacia Lily que estaba sacando a todos los magos, volteó a mirar hacia Draco que los miro a ellos, previniendo el ataque estaban por hacer. Pudo ver que en la boca del dragón también había una flama preparándose para salir disparada, Natsu no vaciló. Dejó escapar la ráfaga de fuego en un aliento caliente que provocaba al agua vaporizarse a su alrededor, seguida del fuego, vino la luz y la oscuridad, para luego dar paso al viento y al acero, los cinco elementos formando un gran tornado que se dirigió hacia el dragón. El espíritu celestial lanzó su propio fuego colisionando contra los cinco rugidos y una gran explosión hizo que el agua estallará bañando todo a su alrededor como su nuevamente estuviera lloviendo.


Yukino echó una mirada hacia atrás donde podía ver a sus compañeros luchar contra el espíritu celestial del dragón. Ella suspiró y luego volteó a ver a Samina y a los demás magos luchar contra ella sin descanso. Apretó los puños con fuerza, deseando poder ayudarles, pero sabía que debía vigilar el charco de agua en el cual Lucy había entrado. No podía negar que se había quedado atónita cuando la joven rubia se lanzó al charco de agua como si se tratase de una piscina, incluso ella había llegado al punto de arrodillarse entre el agua y tocar el suelo, esperando encontrar un túnel o algo, pero aquel lugar por el cual había desaparecido la rubia no era más que tierra. Era como si la hubiera atravesado.

Estaba impaciente e inquieta, tanteaba en el suelo nerviosa esperando encontrar una abertura que la dejara entrar a aquel lugar al que su amiga había ido, pero no podía encontrar nada más que la sólida superficie de tierra –la cual estaba húmeda debido al agua que estaba rodeándola–, lo que aún la hacía sentirse estupefacta.

Con curiosidad bajo la mirada hacia el suelo, cuando unas ondas comenzaron a aparecer en un lugar en especifico, donde Lucy había desaparecido, y se inclinó nuevamente antes de dar un salto asustada y caer contra el suelo, manchando de suciedad su ropa y observando con sorpresa una mata de cabello rubio que sabía salido de aquellas ondas. Parpadeó confundida un momento antes de atinar que aquella mata de cabello pertenecía a Lucy. La joven sacudió la cabeza, despegando su cabello mojado de su rostro para poder ver con claridad y se encontró cara a cara con una estupefacta Yukino.

– Yukino – La muchacha jadeó apoyando su brazo derecho sobre la tierra, como si estuviera tratando de subir a la superficie por completo. Saliendo de su aturdimiento, Yukino se arrodillo junto a la chica y le brindó apoyo ayudando a salir su pesado cuerpo a causa del agua que la cubría por completo. Finalmente, tras haber salido del agua, Yukino no pudo evitar toquetear nuevamente la superficie encontrando, otra vez, que no había ningún túnel o agujero por el cual la joven podía haber salido. – Gracias

– D-de nada – Tartamudeo aturdida sin quitar la mirada de aquella zona. Volteó a mirar a Lucy – ¿Qué fue eso?

– Te lo explicaré luego – La joven se puso el pie chorreando litros de agua – Tenemos que ir hacia donde se encuentra Samina, ahora

– Lucy-sama, ¿qué está pasando? –

– Creo que puedo detener a Samina – Dijo Lucy dando la vuelta hacia donde se encontraban sus amigas luchando – Tenemos que ir rápido

Yukino asintió, aún confundida y se dispuso a correr detrás de la rubia, que en realidad no había dado ni un solo paso cuando se cayó por un agujero nuevamente. La chica dientes de sable alzó las cejas sorprendida y se agachó al suelo para sacar a la muchacha del agujero, pero nuevamente se encontró con una perfecta barrera de tierra sólida. Frunció el ceño y se puso en pie al mismo tiempo en que la rubia sacaba la cabeza desde el suelo.

– ¡Por qué hay tanta agua! – Lloró la muchacha quitando mechones de cabellos pegados a su rostro.

– Pediste que la tierra estuviera inundada, ¿no? Juvia-sama ha hecho llover al menos tres veces desde que te fuiste – Explicó la muchacha mientras la ayudaba a salir.

– Maldición –

Lucy alzó la mirada hacia donde estaban los demás. Había un largo tramo entre ellas y Samina, era como caminar en un campo minado. Si daba un paso en falso volvería a caer dentro del acuario. Rechistó apretando el relicario en sus manos y luego comenzó a correr nuevamente, intentando esquivar los charcos de agua, los cuales en realidad no tenía ni idea de en donde se encontraban o si es que no era todo el tramo un charco de agua. Detrás de ella, Yukino corría con seriedad. Su respiración estaba agitada y sus piernas cansadas, había estado por caerse al menos tres veces después de haber empezado a correr, pero había logrado esquivar aquellos portales. Había logrado avanzar un buen tramo antes de volver a caerse, pero en esa segunda ocasión pese a que su cuerpo se hundió en el acuario, su brazo no llegó a entrar por completo ya que algo se lo impedía. Podía sentir una mano que la sostenía con fuerza, supuso que se trataría de Yukino. Ella estaba segura de que la mano que la sostenía no había entrado en el acuario, pero seguramente estaba rozando la tierra. Entonces fue jalada hacia arriba y cuando sacó la cabeza se sorprendió de encontrarse a Sorano allí, sosteniéndola con una expresión firme en su mirada.

– Después no digas que no te he ayudado en nada – Dijo con frialdad la muchacha mientras la sacaba por completo del agua.

– One-sama… – Yukino parecía sorprendida y al mismo tiempo contenta – ¿Dónde estabas?

– Vine aquí a protegerte, no tengo intenciones de luchar contra aquella chica solo para hacerla "redimirse" – La muchacha explicó despreocupada – No soy la buena aquí; sin embargo, no voy a dejarte sola solo por eso

– G-gracias – Lucy dijo sorprendida.

– Me lo debes – Sorano le apuntó con dedo – ¿Y bien? ¿Quieres explicar cómo demonios has atravesado la tierra?

– No, tengo que llegar hacia Samina – Lucy dijo con firmeza – El problema es que hay demasiada agua. No puedo dar dos pasos sin caerme

Sorano suspiró de mala gana y luego saco tres monedas. Ella alzó las monedas que comenzaron a brillar y en poco tiempo el cielo se abrió permitiendo bajo que bajo un reflector de luz un ángel de mármol bajará hacia donde se encontraban ellas. Las magas celestiales lo observaron con sorpresa y luego a la ama subirse con gracia a lomos del ángel que guardaba un aspecto similar a los cupidos de los libros.

– Arriba –

– ¿Eh? –

– Quieres llegar a donde Samina, ¿no? Vamos, suban –

– Uh… gracias… –

Ella en realidad no esperaba aquel gesto generoso por parte de alguien que había matado a un mago celestial y la había intentado matar a ella misma. Por supuesto que supuso que se trataba de Yukino, por esa razón estaba siendo amable, pero también estaba contenta de que Sorano estuviera ayudando en lo que podía. Jamás en la vida se imaginó montando un ángel de mármol, y se sorprendió de lo agradable que fue sentir el viento en la cara mientras el ángel se movía en dirección a los demás. Como un destello rojo y blanco, vio a Erza enfrentándose a Mira. Cuando habían llegado hacia su destino, Lucy dio un salto al suelo olvidando por completo la razón por la cual el ángel las había transportado hacia allí y nuevamente se cayó hacia el acuario. Bajo el agua, gritó enojada y nado hasta sacarla cabeza por la superficie.

– ¡Alguien que le diga a Juvia que quite toda el agua! – Se quejó la muchacha intentando sacar su cuerpo del agua con la ayuda de Yukino y Lisanna, esta última la miraba confundida. Cuando salió del acuario, retrocedió con cuidado para no caer nuevamente hacia adentro, sintiéndose segura de su posición alzó la mirada hacia Samina que la observaba con sorpresa.

– ¿Qué…? – Parecía atónita.

– Se acabó Samina – Lucy dijo con seriedad apretando el relicario contra su pecho – Esto acaba en este momento

– No sabes cuantas veces he oído esa misma frase – Samina dijo con una sonrisa. Su ojo cubierto por la fina capa de dorado destello un segundo y en cosa de nada Mira estaba interponiéndose en el camino de la rubia.

– Mira – Lucy dijo sorprendida.

– ¡Mira-nee! –

– Erza… – Minerva volteó a mirar hacia atrás donde podía ver a la pelirroja sostenerse con la espada mientras se acercaba a ellas con firmeza. Parecía ser que no había atacado a Mira durante la batalla, sino que simplemente se había protegido de sus ataques.

– Estoy bien – Espetó la pelirroja – ¿Tienes lo que buscabas?

Lucy asintió con firmeza antes de voltear a mirar hacia Samina – Estoy segura de que ya has oído la frase aquella, pero no has visto esto – Ella alzó el relicario sosteniéndolo de la fina cadena dorada – Se acabó Samina. Esta pelea ha terminado

La mirada de la muchacha cobró un brillo de sorpresa, provocando que lentamente el dorado de su ojo izquierdo desapareciera lentamente hasta que finalmente la chica bajo su control cayera de rodillas sosteniendo su cabeza con una mano y apretando los ojos con fuerza. Lisanna corrió hacia su hermana mayor y se arrodillo junto a ella observándola preocupada.

– No… – Samina murmuró.

– Sí. Es el relicario de tu familia – Dijo ella con seriedad – De tu madre

– Mientes –

– Puedes verlo – Lucy dijo con seriedad – Digo la verdad. ¿En realidad quieres seguir luchando contra nosotros? ¿A qué precio? Si ganas perderás de todos modos, porque abrir la puerta hacia un nuevo mundo tiene su precio, por no hablar del precio que vas a pagar por matarme a mí o a Yukino; si pierdes entonces estás perdiendo tu sueño. ¿Es lo que quieres? ¿Quieres pelear hasta que ambos lados estén destrozados? ¿Es lo que tu madre querría…?

– ¡Cállate! No sabes nada – La joven apretó los puños con fuerza.

– Puede ser – Lucy asintió – Tienes razón, no sé nada sobre tu familia, o tu madre, pero sé que no existe una madre en el mundo en que desee ver a su hijo hacer algo como esto. Puede que no tenga la experiencia para decirlo con seguridad, pero sé que quienes te aman en realidad no lo querrían…

Samina retrocedió sorprendida mientras sacudía la cabeza de un lado a otro, su mirada alterada y bajo la atenta mirada de quienes consideraba sus enemigos ella retorció los dedos de sus manos preguntándose qué debía hacer. Una parte de ella estaba lista y de pie para seguir atacando mientras que la otra estaba preparada para detenerse, ambas contradiciéndose entre sí y luchando a muerte en su interior. Hubo una explosión no muy lejos de donde se encontraban, su mirada se volvió en blanco al ver como el agua comenzó a caer del cielo como si se tratase de lluvia nuevamente, pero en realidad era a causa de la explosión. Su dragón fue derrotado luego de aquella explosión a causa de un gran tornado de fuego que provenido del joven de cabellos rosados. Ella lo observó con horror antes de caer de rodillas mirando su propio reflejo, que por segunda vez en ese día, le devolvía una mirada atónita y derrotada.

– Nadie quiere esto… – Escuchó con tono suave. Alzó la mirada hacia la rubia que parecía vacilar antes de dar un paso enfrente, suspiró con alivio y luego dio otro más antes de ser agarrada rápidamente por dos de sus amigas de ambos brazos para no caerse a lo que podría ser un agujero formado a causa de la batalla. – Esto… ¿quieres venir tú? No creo que pueda dar otro paso sin caerme

La muchacha, aturdida y mirando todo como si se tratase de un borrón enorme, no dijo nada. La llave en su mano se sentía diferente, drenada y cansada. Ella sacudió la cabeza ante su aturdimiento. Unos pasos que salpicaban agua se detuvieron frente a ella, cuando alzó la mirada se encontró con una pequeña sonrisa compasiva y alentadora de quien había sido su mejor amiga antes de que todo esto sucediera. La joven alzó la mano inclinándose, no solo mostrándole el relicario en la palma de ella sino esperando a que la tomara para poder levantarse.

El relicario. Ese relicario había valido tanto para su madre, había sido un regalo de alguien a quien ella apreciaba, aunque en aquel momento se encontraba vacío ya que su madre se encargó de poner las fotos que se encontraban dentro actualmente, eso si seguían dentro. Recordaba que durante una salida al campo, había estado jugando con su hermano a las orillas de un río mientras su madre leía un libro, estaba por terminarlo y por enterarse de quién era la persona con la cual el personaje principal iba a casarse, si con su primer amor o con la persona que se había enamorado por segunda vez, cuando de pronto comenzó a llover. Un torrencial que los había obligado a quedarse esperando bajo la gruesa copa de un árbol, del cual a pesar de tener grandes hojas se podían filtrar algunas gotas de agua. La mujer mayor se había quitado el collar un momento para evitar que la cadena de oro comenzar a oxidarse, y según recordaba, su madre lo había depositado con delicadeza en el suelo. Se habían quedado bajo la copa de aquel árbol toda la tarde, riendo y contando chistes, teniendo una inesperada tarde bastante alegre según la situación, y para cuando había terminado de llover, su madre no podía encontrar el relicario en ningún lado. Recordaba que estaba triste y enfadada, pero no culpaba a sus hijos, ellos no lo habían tomado y ella les creía, solo que no sabía que había sido del relicario.

Pero eso no debería ser nada, es decir, es un simple relicario que se perdió hace más de siete años, antes de que todo esto sucediera, antes de que su hermano le dijera lo que debía hacer para poder seguir viviendo. ¿Era realmente importante lo demás? Como ella lo veía, la maga celestial había encontrado una forma de traer aquel recuerdo perdido hacía mucho tiempo.

Los recuerdos de su madre no eran los más vividos que tenía, de hecho había mucho sobre ella misma que no era capaz de recordar. Aquella mujer había fallecido hacia un par de años atrás, antes de que sus hijos comenzaran a meter sus manos en la magia con el deseo de crear algo nuevo. Su hermano mayor le había convencido de que este mundo era un asco e injusto con los habitantes, que podían juntos crear algo nuevo que fuera justo para todos. Había aceptado, evidentemente debido a su propio problema de salud, pero en realidad jamás se había parado a pensar en qué lo que estaba haciendo podía no ser lo que deberían hacer, es decir… podían haberse equivocado.

¡Pero no! La convicción ante las palabras de su hermano era lo que la impulsaba a intentar mantenerse en pie, atacar a sus enemigos y obtener las once llaves restantes para comenzar a crear un nuevo mundo. Un mundo en donde todo lo que desea estuviera de su lado, donde nada vaya mal. Su propio reflejo bañado por la tristeza oculta debajo de sus fríos ojos seguía mirándola con la esperanza de que detuviera todo, porque dentro de sí misma sabía que estaba mal lo que hacían. Su madre, su abuela –quien vivió rebosante de júbilo hasta el último de sus días–, su padre y su mejor amiga no querían esto. Ellos eran su familia, los únicos de los cuales ella podía fiarse. ¿Y qué hay de su hermano? Él le había pedido crear ese nuevo mundo, él lo quería y lo deseaba.

¿Era egoísta lo que le había pedido su propio hermano? Las palabras del muchacho de cabellos rosas resonaban en su cabeza una y otra vez, preguntándose sí en realidad la estaban usando. Tal vez eso era la explicación de todo, pero nuevamente, su hermano le había pedido crear ese mundo con la intención de permitir una vida más larga y prospera para ella. Imposible que fuera una razón egoísta o intenciones ocultas.

Estaba confundida, no sabía qué hacer. El relicario, un simple objeto de antaño había creado una gran confusión dentro de sí misma. La nostalgia por verlo nuevamente, los sentimientos ocultos detrás de la desesperación. ¿Y si en realidad era una mentira y solo era un relicario cualquiera, no el recuerdo de su madre?

Qué tal si aquel relicario que se encontraba en las manos de Minako era solo otro más del montón y no los recuerdos que ella tenía. Solo había una forma de saberlo, abrirlo y ver las fotos, ¿pero y si ya se habían desgastado a causa de los años? Detrás había una inscripción que le había escrito el día que pasó a las manos de su madre. Samina era capaz de recordarlo con claridad, sobre todo porque cuando su madre se encontraba pensando en algo importante tenía la manía de pasar su dedo pulgar sobre las delicadas letras que estaban grabadas en aquel relicario.

Su mano temblorosa se movió del suelo, embarrada con lodo y corriendo un hilo de agua por su brazo, tomó la mano de la joven que estaba frente a ella, observándola con una sonrisa, quedando el relicario en medio del apretón. Minako alzó su brazo con fuerza ayudando a la joven a ponerse en pie y luego sonrió.

– Se acabó. Para bien, se acabó –

De forma mecánica, asintió lentamente con la cabeza antes de mirar por el hombro hacia donde se encontraban las demás magas que observaban con una sonrisa.


Finalmente la batalla había llegado a su fin y Lucy no podía esperar para llegar a su casa, darse un buen baño y luego recostarse en su cama a descansar como si ese día no hubiera sucedido nada en especial, olvidándose que estuvo a punto de morir a manos de alguien más o que había viajado a otra dimensión –o mundo podría ser–. Estiró los brazos sobre su cabeza y luego dejó caer parte de su cuerpo sobre la mesa, apoyando su cabeza en ella.

– Que suerte, por fin termino todo – Murmuró contenta.

– Solo queda un merecido descanso – Escuchó la voz de Wendy a su lado. Tenía sus ojos cerrados, así que los abrió para mirar a la joven de cabellos azules que le sonreía – Ha sido un día bastante largo

– Demasiado diría yo – Charle dijo mientras alzaba la mirada hacia donde se encontraba la fundadora de Fairy Tail y Erza hablando con los miembros de Pandemonium en una conversación que tenía aires tensos.

– ¿Qué creen que sucederá ahora? – Happy preguntó con una sonrisa mientras comía un pescado.

– Conociendo nuestro gremio… – Lucy hizo una mueca mientras desviaba la mirada hacia los chicos del gremio que alzaban los brazos con entusiasmo – seguramente una fiesta que terminará en una pelea

– Es de esperarse – Charle asintió – Son muy bulliciosos

– Bueno, celebrar una victoria no viene mal – Wendy sonrió con calma.

Frente a ellas, tres vasos de agua fueron depositados con delicadeza. Wendy alzó la mirada hacia Mira con una sonrisa agradeciéndole.

– ¿Te encuentras bien? – Preguntó Lucy intrigada – Creo que deberías estar descansando como todos

– Estoy bien – Mira asintió – Aunque tengo un par de borrones en la cabeza, puedo recordar perfectamente haberles atacado. Lamento sí les ataque a ustedes

– Yo no estaba cuando eso pasó – Lucy sacudió la cabeza.

Wendy se encogió de hombros sacudiendo su cabeza también.

– Oh, entonces es bueno. Es raro, recuerdo haber atacado a mis amigos, pero no a quién en realidad –

– Oh, fue a Erza – Lisanna se acercó con una sonrisa – pero ella no te atacó

– Me he perdido la mejor pelea hasta ahora: Erza vs Mira – Warren dijo con tristeza mientras dejaba caer los hombros.

– Yo no lo llamaría pelea – La albina menor sacudió la cabeza – Erza solo se defendía, parecía ganar tiempo en lugar de luchar

– No quiero imaginar cómo habrían resultado las cosas si Erza-san hubiera luchado – Wendy dijo con cierto temor inundándola. La muchacha sonrió nuevamente mirando hacia sus compañeros que estaban devolviéndole la mirada, muchos de ellos, por no decir todos, presentaban grandes heridas de batallas y otros simplemente tenían la menor cantidad de vendas en su cuerpo.

– Al menos todo termino – Cana dio unos pasos depositando sus cartas en el centro de la mesa – La pesadilla acabó

– Nada terminó como tus cartas dedujeron – Wendy la miró sorprendida, dándose cuenta de la razón por la que Cana había depositado las cartas sobre la mesa. Era para recordarles lo que habían predicho.

– Supongo que hemos ganado al destino – Cana sonrió. Alzó la mirada hacia Lucy – Lamento que haya sido tu predicción la única que se hizo realidad

La muchacha parpadeó sorprendida – Espera, ¿realmente fue la única? –

– Las demás eran… algo difícil de saber a qué se referían, la tuya simplemente decía que tendrías un encuentro desafortunado – Se encogió de hombros – Aunque si te soy sincera, tengo la sensación de que quizá estas predicciones son de un futuro lejano... o eso espero

Lucy resopló mientras sonreía ligeramente mirando hacia donde se encontraba Mavis hablando con Pandemonium. Su sonrisa tembló un momento observando la mirada inexpresiva en el rostro de su maestra que se encontraba regañando a aquellos muchachos, probablemente. Escuchó algo romperse detrás de ella, volteó la cabeza al igual que todos los demás lo hacían y se encontró con Natsu riendo a carcajadas mientras Gajeel sostenía en sus manos una silla rota. Ella hizo una mueca y luego resopló.

– ¿No pueden descansar un momento? –

– Tienen más energías de lo que parece – Wendy sonrió ligeramente – No puedo esperar para volver al gremio y contarle a todos que por fin se ha terminado esta pelea

– Estoy segura de que estarán contentos de saber que al fin vencimos a quienes les habían lastimado en el parque de diversiones – Mira sonrió hacia su hermana que asentía con una sonrisa.

Por cierto, ¿cómo sabías que ese relicario iba a terminar la pelea? – Lisanna preguntó mientras tomaba asiento en la mesa mirando hacia sus amigas.

Lucy torció los labios y sonrió. Ya les había explicado cómo funcionaba el star dress del acuario, porque muchos le habían preguntado cómo es que era capaz de atravesar la tierra cuando ellos al intentarlo no podían. Se encogió de hombros con calma y luego torció los labios aún sonriendo.

– No lo sabía, pero pensé que era un relicario lo que estaba buscando – Ella suspiró – Aunque no tengo ni la menor idea de cómo termino allá abajo. Aquarius dijo que el agua tiene poderes desconocidos para el los humanos y lo que sucedió no es más que otro misterio sin resolver

– Que envidia – Happy suspiró – Me hubiera gustado ver una gran cantidad de peces – Sus ojos se volvieron brillosos y un hilo de baba comenzaba a escurrirse por la comisura de su labio – Peces…

– No fue tan divertido como crees. No podía ver nada más allá de mis manos y me persiguió un pez enorme, por no recordar que casi me ahogo cuando cada vez que entraba… – Suspiró de mala gana agachando la mirada – Y cuando por fin salí de allí no podía dar dos pasos sin volver a caerme allí adentro. Aquarius dijo que era un nivel de magia avanzada, así que supongo que era normal que me cayera a cada rato y que tuviera problemas para respirar durante los primeros veinte segundos que estoy allá abajo, pero aun así…

– Juvia hizo todo lo posible para mantener el campo con agua – La muchacha de cabellos azules dijo con un tono suave – En realidad no pensó que fuese a ser un problema

Lucy asintió – Es mi culpa por no saberlo de ante manos –

– De todos modos, me alegro que el relicario haya funcionado como esperabas – Levy sonrió – Aunque tengo mucha curiosidad sobre ese nuevo mundo que tienes allá abajo. Me gustaría poder verlo

Lucy sonrió – Aquarius dijo que si estaba allá abajo no podía ni invocar a ningún espíritu ni levar a alguien conmigo. No lo sé, creo que es una extensión de sus propios poderes –

– O tal vez sea una extensión del Mundo Celestial – Yukino dijo con ilusión en su mirada – Me encantaría verlo con mis propios ojos

La maga celestial estiro sus brazos por sobre su cabeza y luego inclinó su cuerpo hacia atrás mirando a Yukino con una sonrisa – No era la gran cosa, se sentía como nadar bajo el mar. Todo estaba oscuro. La diferencia es que podía respirar como si el agua fuese aire –

– Ya es hora de volver – La voz de Erza se hizo presente. Todos voltearon a ver a la pelirroja que se encontraba junto a la actual maestra de Fairy Tail y junto a Pandemonium. Los demás magos alzaron la mirada hacia Erza con una sonrisa asintiendo y luego se levantaron del campamento que le habían preparado los magos de Blue Pegasus – Nos están esperando

– ¿Y bien? ¿Qué harán ustedes ahora? – Natsu camino hacia donde se encontraban los miembros de Pandemonium.

La mirada inexpresiva de Mavis se convirtió en una sonrisa mientras intercambiaba una mirada con Samina, que parecía algo avergonzada. Con seguridad y calma, la maestra asintió con la cabeza y luego volteó hacia el dragón slayer.

– Ahora que la pelea ha acabado, solo queda volver a nuestro gremio. Ellos, por otra parte… –

– Pensamos en irnos de aquí – Samina dijo con seriedad mirando hacia todos ellos – Hemos causado muchos problemas, no creo que quedarnos sea buena idea. Debo pedirles disculpas a todos ustedes por todo lo que ha pasado, solo tenía una mente nublada hacia un objetivo egoísta

– ¿Qué les parece? La chica habla hacia nosotros en lugar de ignorarnos – Se rió Gajeel cruzado de brazos – Esperamos volver a verlos. Aún tenemos un combate pendiente

– ¡Sí! La próxima vez no voy a contenerme ni un poco – Natsu dijo con una sonrisa alzando la mano. Su mirada se posó en el hombre que poseía la magia del cambiaformas. Aquel hombre solo lo miró y asintió con la cabeza en un gesto seco y frío.

Una suave risita provino desde Minako, quien volteó a mirar a Erza – Estaré esperando la revancha. Me haré más fuerte, mucho más fuerte y poder vencerte para la siguiente ocasión –

– Un objetivo sabio – Erza asintió con firmeza.

– Anda, Samina-chan – La joven dijo con una sonrisa infantil tomando a la otra chica de los hombros. La muchacha suspiró y asintió sacando la llave dorada que pertenecía a Aquarius. Ella invocó al espíritu celestial por medio de uno de los vasos de agua que se encontraban en la mesa y cuando apareció frente a ellos la sirena sosteniendo la urna en sus manos con una expresión molesta, Samina respiró hondo.

– En este momento rompo mi contrato contigo permitiéndote ser libre de encontrar un nuevo dueño – Dijo con seriedad la muchacha. La sirena alzó una ceja intrigada ante sus palabras – Y estoy segura de que existe un dueño mucho mejor que yo

Extendió la llave en la palma de su mano hacia donde se encontraba Lucy mirándola sorprendida y aturdida. La joven parpadeo varias veces antes de apuntarse a sí misma con un dedo.

– ¿Quieres dármela a mí? –

– Durante la batalla que hemos tenido, había algo que yo no lo sabía pero tú sí. Una parte de mí estaba sorprendida de que unos magos hubieran podido vencer a Draco tan fácilmente. Sé que no soy extremadamente fuerte como tú como ella – Señaló a Yukino con el mentón – pero desde que Draco ha estado conmigo no ha perdido ninguna batalla. Fue mi primera llave y siempre ha vencido en todas las batallas cuando lo necesito, pero cuando perdió frente a ellos… En realidad jamás pensé que fuera a perder, y como jamás había perdido hubo un momento en que me asuste cuando estaba perdiendo la batalla. Supongo que el sentimiento es compartido contigo, sé que quieres a los espíritus celestiales como algo más que armas, no es mi caso, pero Draco es importante para mí. Aquarius fue tu llave primero, no sé por qué razón estaba tirada, pero aquí la tienes… Es tuya

Una sonrisa se dibujó en los labios de Lucy mientras extendía la mano para tomar la llave. Por el rabillo del ojo era capaz de ver la sonrisa disimulada en los labios de Aquarius.

– Uhm… gracias, pero no la aceptaré – Dijo finalmente retirando la mano.

Las miradas de sorpresa no se hicieron esperar, Natsu dio un paso adelante – Lucy… –

– Se supondría que encontraría la llave por mi cuenta, por lo que si la recibo ahora estaría faltando a mi promesa de buscarla – Ella sonrió con calma – Si quieres puedes devolverla al lugar en donde la encontraste, o esconderla en otro lado. Voy a encontrarla

Natsu sonrió asintiendo con la cabeza, sin embargo, camino hasta la chica tomándola del hombro.

Vamos a encontrarla –

Samina parpadeó sorprendida mientras apretaba la llave en sus manos.

– Solo toma la llave de una vez – Aquarius dijo con seriedad desviando la mirada – Con lo lenta que eres jamás la encontrarás

– Gracias por el apoyo – Murmuró Lucy desviando la mirada también. Ella volvió a mirar la llave con una sonrisa.

– No la encontré en un río –

– Eso lo sé –

– Pero tampoco te diré en donde la hallé –

– También lo sé – Lucy sonrió.

– Tenla, es tuya –

La muchacha dudo un momento antes de sentir un golpe en su cabeza causado por la urna del espíritu celestial, le devolvió una mirada molesta mientras que ella solo la miraba esperando a que tomara la llave de una buena vez por todas. Finalmente aceptó la llave y un cosquilleo recorrió su mano al sentir la llave en ella. Una sonrisa se dibujó en sus labios mirando hacia Aquarius que le asentía con la cabeza. Acercó la llave a su rostro acariciándola con la mejilla y luego miró hacia Aquarius que le sonreía ligeramente.

– Supongo que volveremos a vernos –

– Volver a pelear a tu lado… – La sirena resopló – Supongo que hay peores formas de pasar la vida

– ¿Qué quisiste decir? –

– Lo que oíste –

La sirena rio despreocupada mientras desaparecía para volver a su propio mundo con una sonrisa en los labios. Lucy resopló antes de voltear a mirar hacia sus amigos que le devolvían la sonrisa también.

Al volver al gremio lo que siguió fueron risas y sonrisas entre gritos de emoción y festejo. La cerveza saltando hacia todos lados en las jarras que se movían de un lado a otro, los miembros contentos de que por fin hubieran vencido y los heridos por fin en pie. Era una tarde perfecta para festejar la victoria sobre Pandemonium. El aroma a alcohol era intenso, Mira estaba preparando la mejor comida que alguna vez alguien haya preparado y la música era ahogada por las risas de los miembros. Como de costumbre se entabló una pelea entre los magos más bulliciosos del gremio y junto a Sabertooth la pelea no cesó ni siquiera cuando Erza intentó detenerla.

Un grito hizo que todos detuvieran las risas de golpe, las miradas se posaron hacia la fundadora de Fairy Tail que se encontraba sentada en una de las butacas junto a la barra sosteniendo con fuerza una hoja entre sus manos, arrugando el papel. Sus ojos comenzaban a lagrimear, aunque no rodaban lágrimas por sus mejillas y su boca temblaba mientras miraba la hoja.

– ¿Por qué…? – Murmuró ella con un tono ahogado mientras seguía mirando la arrugada hoja en sus manos – ¿Por qué hay tantos ceros…?

– ¿Ceros? – Lucy murmuró confundida.

– Es la cuenta por lo sucedido en el parque de diversiones – Levy explicó con una sonrisa – Ella dijo que se haría responsable de Pandemonium, por lo que el consejo mágico le envió la multa por los daños que hubieron en el parque a cambio de la libertar de ellos. Fue una negociación bastante dura

Las risas volvieron a resonar, ignorando a la maga que seguía mirando con horror la hoja en sus manos. Mira sonrió ligeramente, colocando las manos en los hombros de su maestra y luego le entregó un plato un trozo de pastel. Sollozando, la maestra tomó el pastel en sus manos y con una expresión decaída comenzó a comer el pastel.

jamás volveré a perder la llave de Aquarius, lo prometo. ¿Sabes? Estoy segura de que si hubieras estado allí presente, probablemente te habrías echado a reír con la cara que puso la Primera cuando vio las cuentas que teníamos que pagar, sobre todo cuando Natsu dijo que se haría cargo del Consejo Mágico para que nos borraran la multa. Dio miedo la forma en cómo lo miro, no lo niego, pero fue gracioso que lo hubiera derrotado casi de un golpe. Mamá… estoy segura de que Samina y los demás encontrar un nuevo propósito para su vida dentro de este mundo, después de todo, es el lugar en donde crecieron. No puedo esperar por la siguiente gran aventura, sobre todo porque tengo la llave de Aquarius conmigo de nuevo.

Esa noche, con una sonrisa, Lucy siguió escribiendo la anhelada carta que escribía todas las noches a su madre con la intención de relatarle los hechos sucedidos en esos días. Recordando el apoyo de sus amigos y camaradas durante la batalla. Recargó la espalda contra su silla y luego miró por la ventana con una sonrisa.

FIN


Bueno eso ha sido todo, espero que les haya gustado el capítulo y ahora sí este es el anhelado final de este fics. Lamento la tardanza y quizá más adelante traiga la segunda parte, aún no la he escrito. De hecho, había una escena más pero la tuve que eliminar porque como no sabía cuándo traería la segunda parte para que la lean no tenía caso dejarla escrita, eso sí cuando traiga esa segunda parte, seguramente pondré esa escena que elimine.

Gracias por continuar la serie, espero que les haya gustado.
Se despide Lira12.
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