Charlie no era amigo de los hospitales, pues siempre le recordaban lo que podía ocurrirles a su hermano y a Ben si una investigación salía mal, si los resultados de sus teorías matemáticas eran incorrectos. Pero aquel día era mucho peor, no se trataba de lo que podía ocurrir, si no de lo que realmente había ocurrido algo, algo que no tenía marcha atrás, algo que marcaría su vida para siempre.

A la entrada del hospital, Ben y Megan se habían encontrado y se habían fundido en un sentido abrazo. Hacía dos días que se veían y ahora se hacía más difícil que nunca verse en aquellas circunstancias. Charlie se había mantenido algo alejado, había preferido dejar a los dos hermanos expresarse con libertad. Un momento más tarde, Ben le dijo que iban a ir a hablar con el médico de su sobrina.

Charlie abrazó a Ben con fuerza, podía notar su cuerpo temblando contra el suyo y sus manos aferradas al profesor. No quería soltarle, no quería perder de su lado la única persona que le mantenía sereno, no quería darse de bruces con la realidad de que su hermano estaba muerto y su hija le necesitaba más que nada en el mundo.

"Charlie, no puedo…" El profesor le besó en la mejilla y luego tomó su rostro con ambas manos para mirarle a los ojos. Los tenía rasgados por las lágrimas pero no se atrevía a llorar, no podía hacerlo, pues si empezaba, estaba seguro que no pararía nunca.

"Lo se cariño y se que no puedo decirte nada que vaya a hacer que te sientas mejor. Tampoco lo voy a intentar, porque te quiero demasiado. Pero Rebeca te necesita ahora más que nada en el mundo, eres su tío y tu hermano te pidió que cuidaras de ella si le ocurría algo."

"Dios mío Charlie, Becky. Tienes razón, no es más que una niña, no entiende nada todavía y no va a dejar de hacer preguntas. Tengo que estar ahí." Por fin parecía que algo le hacía estaba haciendo reaccionar de verdad.

Charlie no conocía a Rebeca y nunca había tenido la oportunidad de tener una verdadera relación con Michael, el hermano de Ben vivía lejos y tanto él como su mujer estaban continuamente trabajando.

El federal le había contado tantas cosas sobre su hermano, que le hubiera encantando conocerle, el profesor sabía perfectamente lo que significaba tener una relación tan cercana con un hermano y ahora que pensaba en la posibilidad de perderlo, el corazón comenzaba a dolerle con fuerza hasta que no podía aguantarlo más.

Finalmente Ben y Megan se encontraron con el médico y dejaron a Charlie sólo. El profesor no podía quitarse la terrible idea de la cabeza que alguna vez tuviera que estar él en esa situación porque le hubiera ocurrido algo a Don. Por eso, sin darse cuenta, como si fuera lo único lógico que podía hacer en ese momento; cogió si teléfono móvil y llamó a su hermano.

"Eh, Charlie ¿Qué ocurre?"

"Don ¿estás bien?" El federal se quedó sorprendido ante la pregunta de su hermano, además la voz asustada y apagada de Charlie no le ayudaron a sentirse mejor y dejar de pensar que algo terrible había ocurrido.

"Si, claro, ¿Por qué lo preguntas?" Charlie tardó unos segundos en contestar, suficientes para que Don pudiera escuchar su respiración entrecortada al otro lado del teléfono. "Charlie ¿Qué pasa? Estás empezando a asustarme?"

"El hermano de Ben, Michael, ha muerto hace un rato en un accidente, él y su mujer. Rebeca, su hija ha perdido a sus padres."

"Oh, dios mío, no tenía ni idea. Acabo de encender el móvil, he visto las llamadas de Megan, pero cuando le he llamado no me lo ha cogido. No he pensando que fuera nada importante."

"Estamos en el hospital, ven está con el médico de la niña y yo…"

"Charlie, voy para allá, no creo que debáis estar solos en estos momentos." Don se sentía culpable. Era cierto que no sabía nada y que no había tenido oportunidad de enterarse de lo sucedido. Sin embargo, Charlie estaba allí, completamente solo y tenía el deber de consolar a su prometido en el peor momento de su vida.

Don lo conocía, sabía perfectamente lo mal que lo había pasado con la pérdida de su madre, lo había visto sin hablar durante días, apenas había comido y no había ido al trabajo. Alan y él habían llegado a pensar que Charlie iba a caer en una depresión. Pero al final lo logró superar, aunque nunca supieron como.

Sabía que no era un hombre fuerte emocionalmente hablando, necesitaba alguien en quien apoyarse, igual que había hecho cuando Amita le había dejado. Entonces había estado Ben, que junto a Don habían conseguido sacarle del agujero.

Ahora estaba sólo en la puerta del hospital y pese a saber que Ben le necesitaba más que a nadie el mundo, Charlie se sentía completamente perdido. Don lo conocía bien y sabía que debía estar a su lado.

"He estado pensando." Don lo escuchó sin perder atención de lo que le estaba contando mientras salía de su apartamento y se dirigía al coche. "¿Y si te ocurriera algo a ti?" Por un momento Don pensó que su hermano estaba llorando al otro lado del teléfono, pero no estaba seguro. "Arriesgas tu vida todos los días, te disparan todos los días. Michael ha muerto en un accidente de coche, no tenía porque ser nada peligroso, aquel camión no tenía porque haberse saltado la mediana. Esto no tenía que haber pasado."

"Charlie, no pienses así, no tiene porque pasarme nada."

"Dirás nada más que cuando aquel tipo de disparo y estuvo a punto de matarte por que me equivoqué. Don has estado a punto de morir por mi culpa y todavía sigues dejándome trabajar contigo. No deberías hacerlo."

"Charlie por favor. Eres humano como todos nosotros y como tal cometes fallos, no voy a reprocharte eso, cuando nos has ayudado a salvar tantas vidas." Durante un momento el silencio se hizo al otro lado y Don se preguntó si su hermano seguía estando allí.

"Lo siento, creo que no estoy pensando racionalmente. ¿Vienes para aquí?" Don sonrió con tristeza.

"Claro que si, estoy allí en diez minutos." Charlie se lo agradeció y colgó el teléfono. No se trataba de que tuviera algún tipo de problema en pedirle a su hermano que le necesitaba y que necesitaba que estuviera allí. Simplemente se sentía totalmente perdido.

La gente pasaba a su lado, hablaban, pronunciaban palabras que Charlie era incapaz de entender y los miraba como si no se sintiera humano igual que ellos, como si los sentimientos de culpa, de pánico por perder a un hermano, de dudas por como iba a ser su vida a partir de ese momento con Rebeca en casa.

"Eres un egoísta" Escuchó a una vocecita decir dentro de su cabeza "¿Cómo puedo estar pensando en lo que será mi vida desde hoy cuando una niña acaba de perder a sus padres? Perdí a mi madre siendo un adulto y creo que todavía no me he recuperado ¿Cómo va a sentirse esa criatura?"

Finalmente entró en el hospital y tras preguntar en recepción en que habitación se encontraba la niña fue allí. Poco a poco fue perdiendo la decisión y entereza con la que había conseguido entrar en el hospital.

Comenzaron a asaltarle las dudas y los miedos, los mismos que antes sólo que más amplificados. Pasó junto a gente que tenía el brazo roto, o una venda en la cabeza o con dos médicos que hablaban que hablaban con una mujer sobre porque había salido mal la operación de su marido.

Charlie no quería saber nunca lo que era eso, no quería estar esperando en la salita de espera a que un médico o una enfermera le dijera que Ben o su hermano habían muerto en la mesa de operaciones porque no habían podido extraer la bala a tiempo.

El ascensor se detuvo por fin y al salir suspiró aliviado al ver que no había nadie en el pasillo. Era un lugar tranquilo y fuera de gente herida o enferma. Al menos no pensaría en todas aquella cosas horribles.

Encontró la habitación en seguida y se detuvo en la puerta. Miró al interior y por un momento, pese a lo triste de la situación no pudo evitar sonreír. Ben estaba arrodillado junto a la cama y aunque el profesor no podía oír lo que estaba diciendo, Rebeca se estaba riendo.

La niña señaló hacia el profesor y en ese momento Ben se dio la vuelta. Charlie no necesitó nada más, para saber que su novio estaba completamente destrozado. Desde que lo conocía, sabía que podía ser un actor excelente y obviamente había conseguido que Rebeca no se enterara de lo mal que lo estaba pasando.

Ben le hizo un gesto para que entrara en la habitación y tras decirle algo a la niña, se levantó para ir con él. El federal se abrazó a su compañero y se acercó a su oíd para hablarle sin que la niña les escuchara.

"He leído el testamento de mi hermano. Quiere que sea el tutor legal de Rebeca. Megan está a punto de marcharse a Washington y no quiere que la niña tenga que sufrir más cambios en su vida."

Charlie le masajeó la espalda, pues ya no podía estar más tenso. "No hace falta que me preguntes. Rebeca es tu familia y por lo tanto lo es también para mi. No voy a dejarla tirada, no cuando se que necesita unos padres que cuiden de ella."

"Ben se separó un poco de Charlie, miró a la niña que había cerrado los ojos y debía haberse quedado dormida y luego volvió otra vez a mirar al profesor. "Charlie, esto es muy grande, nos va a cambiar la vida para siempre."

"¿No se la ha cambiado a ella ya? Rebeca nos necesita y tu deseas estar con ella más que nada en el mundo. Se que puede ser algo difícil pero quiero que adoptemos a Becky tanto como tu y aunque sea difícil de aceptar ahora, porque todo está muy reciente, quiero que formemos una familia juntos Becky, tu y yo. Podemos hacerla feliz, podemos hacer que este día no sea más que un lejano recuerdo en su mente cuando sea mayor."

Era la primera vez que el profesor llamaba así a la niña; pero lo dijo sin pensar, porque quería hacerlo, porque al mirar a la niña a los ojos se dio cuenta que esa pequeña criatura iba a cambiar su vida para siempre.