Disclaimer: Todos los personajes correspondientes de Death Note no me pertenecen. A excepción de múltiples OC mencionados.
22
TE EXTRAÑÉ
lawliet
Al despertar, me desconcerté.
No solía dormir mucho en la cama. De hecho, sufría de insomnio. Sentir la suavidad de la cama con las sabanas extendidas sobre mi cuerpo era una sensación no exactamente placentera más intrigante. Desconocía el sentido y la suavidad del edredón. Me daba escalofríos en tan solo pensarlo.
Me talle los ojos y me estiré un poco. Gire de manera pensante y baje los pies al piso. Mire la mesa de noche de la derecha; el oráculo.
Mi dedo se rindió a verlo y tomarlo entre las manos. Los pétalos me eran conocidos; eran justamente los que Kat tenía sobre su cabello la noche anterior cuando le miraras con el.
Sin embargó, un olor en particular hipnotizo mi nariz. Olía delicioso y no sabía de dónde provenía.
— Despertaste — Sustento a decirme esa voz melodiosa que me dejó temblando por un par de segundos.
Estaba sentada en la silla, tenía un par de libros a su lado y un periódico en mano, mientras sus lentes hacían posados justamente al nivel de sus ojos y el tabique de su nariz.
—...¿De qué momento comenzaste a corromper mi privacidad?
— Bueno, desde siempre – Ella admitió alzándose de hombros bajo el periódico. Su cabello caía de su dichosa forma agraciada. La luz del sol definía sus piernas que colgaban del sofá. Eran largas, suaves y tersas. Conservaban este color uniforme color canela. Mire sus tobillos, delgados. Observe sus muslos; me detuve a ver sus clavículas un poco y nuevamente su rostro. Debí de ser irónico ser tan hermosa y ser humana. Quizá eso era el mayor problema de todo — Los chicos te hicieron el desayuno.
Parpadeé.
— ¿Qué?
— He dicho que los chicos te hicieron el desayuno — Ella repitió con suavidad para señalar la mesa de noche en la izquierda — Matt insistió en cocinar esta mañana. Mello me ayudó ha hacer el chocolate caliente y Near...Near observó mientras jugaba con su rompecabezas. Más estuvo atento a decirnos las medidas de la lista que había escrito, eso significa que también participó.
En la derecha hacían waffles; Kat había dejado multiples cosas y jarabes dulces a su alrededor, o eso suponía. Parpadeé ante esto, aún aturdido. Más no tarde en tomarlo y comenzar a desayunar. Mire el chocolate caliente; emanaba de una manera espectacular.
— He de suponer que el chocolate caliente fue idea de Mello — Murmuré.
— Evidentemente. Aunque esta vez añadimos azúcar...— Ella sonrío ante esto.
— Kat.
— ¿Hmmm?
— ¿Qué eres, exactamente?
—...Soy recuerdos de todos los individuos que ha fallecido — Ella suspiro. No comprendí sus palabras —; Más...soy el espíritu con el cual estás conectado desde el primer día de tu existencia. O por lo menos, de tu espíritu.
– Estas insinuando que...¿Simplemente no morimos?
— Una parte de ti se pierde, más tú espíritu se reciclan. El llamado purgatorio es la vida propia; cada vez que renaces tienes la oportunidad de borrón y cuenta nueva — Comentó para deslizar sus manos sobre los libros que hacían sobre su regazo y posar ambas manos con tranquilidad — La verdad es, que la gente es momentánea más el espíritu es eterno.
—...Dijiste que nos conocíamos de antes.
– Toda nuestra vida y ciclo hemos estados destinados y atados. Quizá como distintas personas. O por lo menos solamente tú — Mencionó para ahora colocar los libros en una pila y levantarse y dirigirse hacia mi —; Más hay algo en ti que nunca cambia. Desde el primer día que nos conocimos, supe que eras terco y bastante inteligente.
—...El conocimiento, ¿Ese se traspasa?
— No. Claro que no, quizá la astucia que es una esencia. La sabiduría lo hace, por eso conocemos nuevos caminos. Ya sabes lo que dicen, la sabiduría se da por experiencia y al momento que reciclamos el alma y el espíritu; es una simple purificación. Los aztecas creían que la vida era un espiral y estaba controlada por soles.
— Huh...— Balbuceé. Debí de tomarme todo esto con calma. Sorbí un poco del chocolate caliente. Cerré los ojos. Sabía delicioso — Bueno, en ese caso. La esencia es lo que se recicla ¿A eso...te refieras?
Ella accedió con la cabeza.
— Eso significa que tú...y yo, en vidas pasadas — No podía creer lo que estaba diciendo — Estuvimos juntos. Por el listón.
Ella accedió con la cabeza.
— Si. Digamos que cuando rompimos como materia y energía, ambos colapsarnos. Todos colapsamos con alguien — Dijo con sencillez — Y nos rompemos. Al partirnos, nos dispersamos más seguimos siendo un rompecabezas. Y siendo que, el señor intelectual no estaba mal con sus palabras, eso significa que tú y yo nos conocemos desde hace miles de millones de años, desde la gran explosión.
Tome aire. Esto era demasiada ciencia ficción y demasiado divino para ser verdad. Más debía de abrirlo; ella me había comprobado con el listón rojo, que en realidad se veía más grotesco que nada — Existía. Que ella era algo que no era humano. No sabía cómo esto se acomodaba al caso. Tampoco sabía cuál era la conexión con mis sucesores.
— Entonces ambos estamos destinados a estar juntos en vidas pasadas...porque éramos parte de la misma energía y materia.
— Algo parecido. Recuerda que yo no existo — Replicó mirándome con tranquilidad — Soy los recuerdos de los vivos hacia los muertos. Yo puedo permitir que la gente muera completamente o tenga la posibilidad de vivir en el recuerdo. Si existen en el recuerdo, existen en vida. Pueden regresar a vivir otra vez — Ella susurró en voz baja para mirarme y ladear su cabeza —: Fuimos un caso diferente a los comunes.
— ¿A que te refieres?
— En la explosión de vida, principalmente éramos materia. Más nos creamos muchos años atrás. Nuestra primera vida...— Ella suspiro para mirarme — ¿Quieres saberlo, realmente, Lawliet? Dudo que me creas, igualmente.
— Kat. Ya no tengo vuelta atrás — Murmuré rendido — Solo explícalo. Quiero entender esto.
— Cuando chocamos, seguimos unidos en la explosión. Fuimos una flor. Una Tagetes erecta, para ser específica. Durante la primera vegetación de la tierra, cuando los dinosaurios habitaban. La explosión nos separo más proveníamos del mismo pétalo. Tú proseguiste avanzando, pues sobreviviste. Yo fui un pétalo que...
Ella se puso. Mirándome.
— Lawliet, en realidad siento que decirte toda esta información es innecesaria. No me creerás.
— Más tienes que proseguir. No me importa sino te creo. Quiero la verdad.
– Bien. Mi pétalo se hizo polvo y descendió a las profundidades del subterráneo. Entonces mis padres, decidieron crear una conexión con los primeros humanos muchos siglos atrás. Tú seguiste evolucionando como humano con las condiciones que había. De mi parte...me descompuse con un par de huesos en la tierra de los muertos. En el subterráneo Azteca. Más seguía siendo una flor — Ella reconoció para mirar a sus pies — Mi madre, era la diosa del inframundo Azteca. Ella decidió conectar nuestros mundos, el de los humanos y los vivos. Y siendo que era un símbolo de vida en el inframundo Azteca, que con anterioridad fui una antecesor de la humanidad; me otorgaron la inexistencia.
Escuche con atención. Parecía una historia fantasiosa de ciencia ficción. Más el oráculo no había mentido. Y ahora, estaba más ansioso de probarlo con alguien.
— Pero si eres materia y energía entonces...¿Como sucedió? ¿Como no puedes simplemente no existir?
Ella suspiro.
– Como polvo de una simple flor, me tendieron como un campo de cempasúchiles. Me convertí el símbolo y la ofrenda del muerto y el vivo. Mi Madre tenía otorgado unir ambos mundos para poder coexistir finalmente en el cierto. Mictlán — Ella sonrío con tristeza —; El templo Azteca del inframundo. Donde los cadaveres de cuerpos en recuerdos de almas descansan para que sus almas partan nuevamente y descansen en paz el cielo. No éxito, porque si la gente no tiene esos recuerdos...entonces nadie descansará en paz. Siendo que soy un túnel hacia el inframundo no estoy muerta ni viva. Estoy atrapada en este laberinto — Ella susurró en voz baja para ahora acariciar sus propias piernas.
— ¿Por eso me preguntaste si creía en las leyendas y los mitos? — Cuestione.
— La realidad es, que no existe una verdad absoluta. Todas las culturas cargan una realidad que una persona puede decir que es la única existente, más no lo es. Dicen que los mitos y las leyendas cargan una verdad en ellos y no es mentira. Los Shinigamis existen, Lawliet. — Ella de depósito a decir para inclinar su cabeza hacia la derecha. Parecía recordar algo —; No son malos, más tampoco me gusta hablarles mucho. El rey Shinigami me quiere desposar y eso es incorrecto. Yo estoy atada a ti, después de todo. Y aunque quisiera engañarte...el único problema con la inmortalidad, es que vez al mismo espíritu morir significativas veces y la conciencia te remuerde.
Había acabado mi desayuno. Ella tomo los platos y los colocó en mi mesita de noche. Suponía que íbamos hablar del tema.
Me miró unos segundos. Su ojos estaban aguados.
— Perdón.
— No entiendo porque te estás disculpando. – Susurre en voz baja.
— Yo...te prometí, hace algunos siglos, nunca fallarte y engañarte y lo hice. — Ella confesó en avergonzada.
— Kat...no recuerdo absolutamente nada de eso — Mencione con cuidado para mirarle. No sabía que hacer en esta situación —; Quizá...tú dijiste que compartías toda tu existencia con un espíritu y múltiples almas. Yo no sé...nada de las otras almas. Solo sé quién soy hoy. No debes de culparte por algo que tú prometiste por alguien que ya no está.
— Pero Lawliet yo...no lo comprendes. Tú mueres todo el tiempo y yo solo observó como mueres — Ella suspiro frustrada. Podía jurar que su garganta temblaba —; No me gusta que olvides todo. Estoy hecha de recuerdos y cada vez que mueres, todas tus almas se olvidan de mi.
Le mire detenidamente.
— No puedo disculparme de mi pérdida. Y siento...morir constantemente y que tú tengas que verlo — Hable inseguro. No sabía cómo funcionaba más la vida eterna sonaba más bien como una tortura que una glorificación. Nunca poder morir. Eso sonaba horrible —; Más no tienes que disculparte por engañarme. O engañar a alguien que fui...yo no soy esa persona. No en este presente. Durante ese tiempo yo no te conocía y tú...debías de ser feliz, por lo menos una vez en tu vida.
— Lawliet.
Nunca mencioné la manera tan ella que decía mi nombre; parecía ronronear cada vez que pronunciaba las letras. La L, tan sutil. La i, con tanta suavidad. La t, con tanta fuerza. Era algo que querría escuchar constantemente. Y sabía que debía decirle que parara de decir mi nombre. Más no me molestaba que lo dijera si estábamos solos. Me gustaba la manera que lo pronunciaba, se sentía como un halago y una caricia.
— Hay...otra cosa que te prometí en una de tus vidas pasadas que te he fallado. Y creo que es la mayor consecuencia por las cuales tu legado está en peligro.
Fruncí el ceño.
— Estas asumiendo una responsabilidad imprecisa, Kat.
Ella negó con la cabeza. Colocó sus pies rozando con la punta de los míos. Ambos estábamos frente a frente sentados en mi cama y la conversación era algo que no creía ser posible. Más lo era.
— Yo...— Tomo aire con fuerza. Se le hizo un nudo en la garganta y cerró los ojos —; Lawliet, en todas nuestra vidas hemos tenido hijos.
Esto era raro. En verdad que lo era. Mis ojos se abrieron ligeramente para ruborizarme; entonces ella y yo debimos de...oh.
— Tuvimos tres hijos — Ella susurró cerrando los puños. Su voz se volvía pastosa. Sus lágrimas comenzaban a correr nuevamente. Necesitaba un libro manual para consolar a una mujer o una criatura divina —; En una de tus vidas pasadas yo prometí cuidar de ellos sin importar la razón. Me mudé a Inglaterra con el propósito de cuidar...lo único que me quedaba de ti. Te...asesinaron — Ella mencionó, tensa —; Fue en la corte de las brujas de Salem, te acusaron de ser hechicera y te ahorcaron enfrente de nuestra familia. Tus ultimas condolencias fueron que cuidara de nuestros tres hijos sin importar el porque. Y lo he hecho. Lo he hecho hasta esta fecha más...
Tres hijos.
Nate River.
Mail Jeevas.
Mihael Kheel.
Mis tres sucesores. Ella los había cuidado como una madre sin importar el que. Los había criado. Les había dado la compañía que a mi me había faltado en los años de mi crianza.
Entonces comprendí, que quizá mi espíritu encontraba tanta empatía y sentía impulsos extraños de emociones al verla cuidarlos. Quizá no era tanto Watari. Quizás, mi subconsciente sabía que yo...
Tome aire con fuerza. Para mirar hacia la puerta.
—...¿Siempre los haz cuidado como una madre a los tres?
— Y como padre. En la vida donde me pediste eso, me llamaba James.
— X. C. K. James...— Balbuceé para mirarle — Cuando nos conocimos, dijiste que tenías un nombre muy largo. Y el oráculo muestra lo contrario. Eres inmortal y nadie puede matarte ya que tú existencia depende de la comunicación de recuerdos entre el vivo y el muerto...— Murmuré. Comenzaba a tener sentido —; Tú seudónimo. ¿Acaso son las iniciales de tus vidas pasadas?
Ella sonrío con los ojos llorosos y accedió con la cabeza.
— Te llamaste Alice. Te llamaste Demian. Te llamaste Phillip inclusive — Ella susurró para cubrir su boca — Está vida será diferente. No me importa si este en contra del protocolo. No quiero verte morir, no si siento que no existe justicia. No siendo que una parte siente culpa...Lawliet, tus sucesores están en un enorme peligro porque Beyond me colocó entre la esquina y la pared.
Inerte y callado le mire.
— Beyond quiere vengarse de ambos. Tú, de traicionarlo y quedarte con los niños porque eran nuestros...hijos, en vidas pasadas — Balbuceé aturdido —, Y por venganza de la muerte de A.
Kat accedió con la cabeza mientras me miraba. Una sonrisa pequeña se le hacía en el rostro mientras sus ojos se aguardaban.
— No es tu culpa. Beyond no querría vengarse sin que A se hubiera suicidado. — Murmuré ahora para mirarle — No sé cómo la vida funcione, tampoco tengo una filosofía predilecta que explique los fenómenos de la vida. Más creo, Kat, que si haz roto las reglas en una de todas nuestras vidas, esto tuvo que ser planeado. Quizá, la única manera de...— Tome aire — Salvarme y hacer mi vida más larga era cometiendo errores que te impulsarán a sentir culpa y tomar más responsabilidad de los hechos.
— Lo siento. — Ella susurro cabizbaja. Comenzaba a llorar nuevamente.
— No lo recuerdo, Kat. No debes de disculparte conmigo y si mi alma anterior ya hace durmiendo en paz, no veo porque molestarte con tanto rencor y odio hacia ti misma.
Alzó su rostro al mirarme. Sus ojos seguían cristalinos.
— Enfócate en esta vida, Kat. No en las de tu pasado. Enfócate en salvar a nuestros hijos, si quieres verlo de esa manera. Pero enfócate hoy — Mencione para acercarme a ella. Quería besarla. Tenía el impulso de hacerlo más no sabía cómo. Tampoco entendía como tenía la sensación tan carnal de simplemente besarla.
Nos quedamos callados quizá unos minutos.
— ¿Lawliet?
— Dime, Kat.
— Quiero ser tu novia.
Sentí ruborizarme ligeramente ante sus palabras. Mire hacia ella.
—...Comprendo que estemos atados. Y en verdad que eres más que un privilegio, Kat. Más no nos conocemos tanto. Quiero probarte, Kat. ¿Puedes esperar un poco?
— He esperado tanto tiempo para que vuelvas a nacer. — Ella susurro en voz baja triste y cansada.
Le mire neutral.
— Lo siento, pero así no funcionan las cosas.
— Maldigo el día que te hiciste tan metódico, frío y calculador.
— ¿Estas maldiciendo mi cumpleaños? — Cuestioné monótono.
Ella no me respondió. Después de todo, ella realmente había cuidado a nuestros hijos. Quizá, en una vida pasada me prometió serme fiel. Y lo estaba haciendo. Estaba esperando toda la eternidad y me había visto morir múltiples veces.
—...Simplemente no te conozco lo suficiente Kat. Te confío más...son cosas que no puedo forzar. No puedo negar que es fascinante todo lo que haz dicho y haz hecho. Más...no te conozco tanto. No quiero decirte que te amo sino es cierto — Admití para ahora mirarle con detención — Más no es mentira, que siento una atracción enorme hacia a ti y...me importas. Te confío cuando no debería porque no te conozco tanto. Llevamos dos meses en conocernos y vivir juntos.
Ella sonrío ligeramente al escuchar esas palabras.
— La atracción física no es nada. Solo es parte animalistica y poco domesticada del humano.
– Yo nunca dije que no contará. Sin embargo, temo que he de recordarte que los humanos también son animales. Y estas atado a uno.
—...Me molesté cuando dijiste que debía de ser modelo.
Yo enarque una ceja.
– Me moleste porque una de tus vidas pasadas me dijiste que no debía dejarme llevar por las apariencias. Tuve triates esa vez. — Mencionó sonriente más aún nostálgica — Me hiciste prometerlo, que les haría saber eso cuando crecieran.
— ¿Que sucedió en aquella vida? ¿Tuviste triates? Eso suena doloroso — Admití.
— Hablas muy monótono en ocasiones. Juro que quisiera hacerte ser más expresivo más me es imposible — Ella replicó con tranquilidad para proseguir — Éramos jóvenes y vivíamos en París. Me enamore de ti porque eras un intelectual, eras un escritor. Más mi padre me forzó a casarme con alguien más. Ambos estábamos enamorados. Huimos de casa y fuimos al pueblo donde solías publicar tus artículos. Ahí tú y yo...bueno...
No explicó mucho.
— Tuvimos coito y quedaste embarazada — Concluí con comprensión.
Ella sonrojo.
— ¿Sabes? En realidad, lo dijiste más romántico. Me dijiste que me harías el amor y que te diera mi castidad. No solamente me pediste "coito" — Ella mencionó para negar con la cabeza.
Sonaba algo bastante cursi.
— No esperaría algo así viniendo de mi propia boca.
Kat suspiro.
– Bien...Creo que necesitas un descanso. Te dejo estos libros si necesitas más información de mi fecha de nacimiento. Específicamente que soy y que hago. Los otros son códices y textos japoneses y alemanes. Trataré de buscar más textos donde hablen de distintas energías y criaturas que puedas observar y comprender un poco más de mi mundo. — Ella colocó la pila ahora sobre mi lado derecho de la cama. Me miro a los ojos — En la tarde llamaré a Near para avanzar en el caso. Por favor, no menciones nada de esto a ellos.
Yo acepte con la cabeza.
Ella se levanto de la cama y con ligeros pasos se encaminó hacia la salida. Más...
— Kat.
Ella giro su cabeza.
— ¿Puedes venir un segundo?
Se encaminó hacia mi, desconcertada. Colocándose en la orilla de mi cama, justamente al nivel de mi cara a consecuencia, coloque mi mano sobre su cabello con cuidado y lo retire de su rostro. Sus ojos se prendieron en aquel dorado extraño presente. Tome su mandíbula y bese su nariz.
— Dijiste que me extrañabas.
Ella sonrío con melancolía para ahora mirarme insegura.
— ¿Por qué...lo haz hecho?
— La realidad es que tampoco lo sé. Más quería hacerlo — Murmuré en voz baja. Para solo mirarle — Me he percatado que cuando estás cerca, mis feromonas incrementan un treinta y siete por cierto. Sigo pensando que seas modelo, aunque te moleste.
Ella me sonrío de manera burlesca acaricio mi cabello. Beso mi frente y reposo su mandíbula sobre esta sin soltarme.
— Lawliet, en verdad que eres la persona más poca romántica que he conocido.
— Gracias.
Ella sonrío con ironía y prosiguió su tacto.
—...¿No te molesta esto?
— ¿A que te refieres?
— El contacto físico. Me he dado cuenta que no lo toleras.
— Eres una excepción — Murmuré en voz baja, avergonzado.
Kat beso mi mejilla.
— Incremento de treinta y siete por ciento — Balbuceé.
— Creo que tomaré tu propuesta de ser modelo. Veré si tus dichosas feromonas te hacen tan siquiera un poco más romántico — Murmuró.
— Puede que funcione — Acepte.
— ¿Estas coqueteando conmigo, Lawliet? — Ella replico con un tono ligeramente burlesco. No estaba llorando. Me gustaba verla risueña y feliz, una parte de mi se satisfacía.
— No, más te estoy diciendo un hecho. Las feromonas no son oxitocina. Más implican y funcionan de una manera muy parecida. A la diferencia, la oxitocina incrementa los deseos de obtener algo y también induce a sentimientos. Más es sabido, que después del coito por las feromonas, algunos hombres producen oxitocina. Lo cual, los hacen más románticos. Más hay excepciones, las mujeres son las que producen oxitocina después de tener coito, por ello tienden a abrazar y hacer cariño hacia sus amantes. — Mencione. Ella me miraba con cierta ternura y un suspiro cansado salió de sus labios.
— En verdad, que eres un gran mata-pasiones.
— No lo creo. Más si las feromonas me impulsaron a besarte la mejilla, esto significa que también estoy produciendo oxitocina. Deberías de estar feliz. Alrededor de un quince por ciento, probablemente — Mencione pensativo.
— Es un hecho, seré tu modelo personal para que así seas más romántico — Ella replico cansada.
— Esas son medidas muy extremas.
Ella me miró a los ojos nuevamente. Bajo su rostro de mi cabeza y junto nuestras frentes. Beso ambos de mis párpados.
— Te extrañé tanto.
Quizá no eran las hormonas. Quizá, mi subconsciente también la había extrañado.
