-Ya tenemos todo listo, los tickets hacia Lima están comprados y las maletas empacadas – me dijo Santana mientras bebía un jugo embotellado – solo falta que a Quinn le den de alta y partimos hacia Lima

La noche había sido un poco larga, no nos habían permitido volver a ver a Quinn y Sam aun continua lanzando sus comentarios mal intencionados, tanto así que no fue Santana quien lo abofeteo si no la señora Fabray, cansada de ver como él hablaba mal de su hija, no había dudado en sentarle una buena bofetada para que dejara la estupidez, como ella misma lo dijo.

-¿Crees que sea prudente que Quinn viaje a Lima?

-No lo sé – negó lanzando la botella al cesto de la basura

-Toca es pensar cómo vamos hacer con Beth – mencione mirando hacia la puerta esperando que saliera el médico

-¿Con Beth?

-Sí – asentí sin mirarla – si despierta como Quinn del 2012 – me gire para mirlarla - ¿Cómo le explicamos que Beth esté tan grande? La Beth que ella recuerda, era una pequeña rubia, no una niña que ya camina y habla

-Tienes razón – bajo la mirada, observando algo en el suelo – debemos idear una manera de comunicarnos

-¿Comunicarnos? – la mire confundida

-Sí – asintió – comunicarnos, saber cuál es la Quinn que ha despertado

-Ya había pensado en eso – suspire regresando mi mirada nuevamente a la puerta – cuando despierte la Quinn del 2012, diremos Lucy, cuando despierte como Sarah, pues le diremos Sarah – obviamente – y cuando despierte como Quinn/Sarah – volví a mirarla – le diremos Quinn

-Buena idea – se rasco la cabeza – algo confusa pero buena idea.

-¿Kurt ira?

-No lo sé, la pelea que tuvo anoche con Blaine fue fuerte

-Espero que lo solucionen

-Según le escuche y no es porque sea chismosa – dijo cruzando la pierna – pero gomina hará la audición para entrar a Nyada

-¿En serio?

-Sí – se miro las uñas – tal parece que "no puede vivir sin Porcelana"

-Bueno chicas – salió Robert por la puerta, logrando que ambas nos levantáramos como resortes – Quinn ya esta lista, bañada y vestida

-¿Qué Quinn ha despertado? – pregunto Santana

-Sarah – se acomodo los anteojos - ¿Tienen un auto?

-Sí – asentí rápidamente – Santana ayer fue por los autos de Quinn

-Perfecto – saco una hoja y un bolígrafo – debe seguir las siguientes recomendaciones – empezó a anotar – debe tomarse los medicamentos a las horas que son y no puede beber nada de Licor ¿Entendido?

-¿No va a ir a Lima? – pregunte después de guardar la hoja

-No, debo viajar al hospital de Los Ángeles, pero Judy si irá con ustedes, si algo llega a suceder, viajaré enseguida – las dos asentimos – ahora ¿Por qué no van al estacionamiento y en unos minutos las veré allí con Quinn? – no nos dejo responder cuando ya se había alejado.

-¿Quiénes más irán con nosotras a Lima?

-Britt, ruedas, Boca de trucha, gomina…

-¿Sam? – me detuve a mitad del pasillo, obligando a Santana a frenarse.

-Dice que quiere ver cómo reaccionan los demás al ver que Quinn nos ha mentido durante dos años

-¿En qué momento Sam se volvió tan idiota? – pregunte reanudando el camino

-Siempre fue un idiota solo que lo tenía bien escondido – bufo quedando en silencio.

En el estacionamiento, estaban los dos autos de Quinn, su BMW y su Audi.

-¿En donde están los demás? – pregunte mirando a todos lados. Yo había llegado temprano en el BMW mientras que Santana había llegado con en el Audi

-Nos están esperando en el aeropuerto – se recostó en el Audi – lleve a la señora Fabray y luego me vine para acá

-Está bien – no pude decir más cuando vi al doctor Aberford saliendo del hospital con Quinn en silla de ruedas.

-Hola Rachel – me saludo mi rubia cuando estuvo frente a mi – hola amiga de Rachel

-Hola Sarah – saludo Santana

-¿Qué hacen aquí mis bebes? – pregunto levantándose de la silla de ruedas

-Estábamos pensando – le dije tomando su mano - ¿Por qué no te vas de viaje con nosotras?

-Pero si apenas nos conocemos – frunció el ceño sin soltar mi mano

-Para conocernos mejor rubia –sonrió Santana – y que mejor que conociéndonos en el pueblo en el que crecimos Rachel y yo

-¿Me llevarías a donde naciste? – Sus ojos brillaban de la emoción que la invadió – pero no sé si pueda – hizo un puchero – debo trabajar

-Ya todo está arreglado con tu jefe – me apresure a decir, mirando a Santana. Habíamos olvidado ese pequeño detalle

-¿Y está de acuerdo? – Me pregunto y solo pude asentir – pero debo ir por mis cosas

-Me tome el atrevimiento de prepararte una pequeña maleta con lo que necesitas

-¡Oh! – La expresión en su rostro me causo mucha ternura – está bien – soltó mi mano girándose hacia donde estaba el doctor – gracias por todo – le dijo con una sonrisa – aunque realmente no sé porque estaba aquí, pero gracias…

-Andando rubia – Quinn se acomodo en la silla del copiloto del BMW, Santana llegaría sola al aeropuerto y allí, dejaríamos los autos.

-¿Y cómo has estado? – me pregunto mirando por la ventana

-Bien – respondí tomando su mano izquierda

-Eres linda – la mire levemente y vi que sus mejillas estaban sonrojadas

-Gracias – apreté su mano. El resto del viaje fue en completo silencio.

-¿Es lindo tú pueblo? – me pregunto cuando estaba estacionando el auto

-Sí, pues no es el gran pueblo pero sí – ella solo sonreía enamorándome más.

-No puedo esperar para conocer tú pueblo – no dijo más, solo se bajo del auto. La seguí abriendo el baúl para sacar nuestras maletas.

-Vamos a viajar con unos amigos, que van para Lima – le dije cuando ya entrabamos al aeropuerto

-Está bien – asintió arrastrando su maleta de rueditas - ¿Es conveniente que viaje recién salida del hospital?

-El doctor dijo que sí, además no es un viaje largo

-Está bien – asintió mirando el tablero de salidas

-Ven Sarah – volví a tomar su mano, pero ella me sorprendió entrelazando nuestros dedos

-Mucho mejor – me guiño el ojo dejándose guiar

-Allí están mis amigos le avise cuando los vi

-¿Qué le paso a ese chico? – me susurro mirando a Artie

-Tuvo un accidente cuando era niño

-Pobrecillo –me apretó la mano y comprendí que recordó el accidente que tuvo hace dos años y que nos dejo separadas por todo ese tiempo

-Chicos les quiero presentar a Sarah – anoche, Santana los había amenazado diciéndoles que tenían que comportarse de acuerdo a la Quinn que estuviera en ese momento. Aunque Sam la veía con cierto resentimiento que Quinn me miro con una ceja levantada, como queriendo decir "¿Y a este que le pasa?"

-Hola – saludo con su mano tímidamente, después de soltar su maleta. Los chicos la miraron como si le hubiese salido dos cabezas – mi nombre es Sarah

-Hola Sarah – se le acerco Britt abrazándola fuertemente - yo soy Britt ¿Irás conmigo a ver patos?

-¿Te gustan los patos? – le pregunto con una gran sonrisa

-Sí – Britt asintió frenéticamente

-A mi también – soltó una leve carcajada antes de mirarme – ella me cae bien.

-Hola yo soy Artie…- y así se fueron presentando uno a uno. A los pocos minutos, se nos unió Santana que venía, como raro, comiendo algo.

-Vamos hacia la puerta de abordaje – nos dijo antes de tomar la mano de Britt y seguir caminando

-Andando – Quinn asintió tomando su maleta y la maleta de Britt que había quedado olvidada

-No es necesario que la lleves

-No es problema – me detuvo antes de que llamara a Santana para que regresará por la maleta – tengo dos manos que puedo usar perfectamente – me sonrió de lado comenzando a caminar tras los chicos.

-¿Kurt no vendrá? – le pregunte a Blaine cuando vi a Quinn conversando animadamente con Britt

-Está furioso conmigo – suspiro frustrado – sinceramente Rachel, estoy por pensar que tiene a alguien más

-Kurt no es así – defendí a mi amigo

-Lo sé pero es que estos últimos días ha estado extraño conmigo – negó con la cabeza – como si ya no me quisiera

-Blaine seguramente debe tener mucho trabajo, yo tampoco lo he visto mucho.

-Sí debe ser eso – asintió resignado

-Enana – se me acerco Santana cuando Blaine se sentó al lado de Quinn – hable con Judy, cuando la rubia – miro la Britt abrazando a Quinn – despierte como la última Quinn – asentí comprendiendo que era lo que quería decir – haremos la exhumación del cadáver.

-Me parece bien – asentí haciendo sonar mi cuello - ¿Y mis padres? – Le pregunte al no verlos – creía que viajarían con nosotros

-Viajaran mañana con Shelby y Beth, dijeron que tenías unas cosas que hacer antes de abandonar la ciudad así que… - se encogió de hombros

-Está bien – en ese momento sonó una voz por el altavoz, invitándonos a abordar el vuelo que nos llevaría hasta Lima – ¿Estas preparada? – le pregunte a mi chica, aunque ella no lo recuerde, sigue siendo mi chica.

-Sí – asintió no muy convencida

-¿Qué sucede?

-No sé porque presiento que este viaje cambiara mi vida – frunció el ceño antes de sacudir la cabeza – no me hagas caso, tonterías mías – tomo mi mano y comenzó a caminar conmigo arrastras hasta la fila – vamos a disfrutar este viaje y a no preocuparnos por nada.

-Te mereces unas vacaciones del restaurante – le dije abordando el avión

-Me gusta cocinar – me guiño el ojo – pero me gusta más pasas el tiempo contigo, eso realmente me gusta.

Este viaje será interesante.