Amor en la Mafia

Cuando mi hermano Olivier, me presentó a su amigo, jefe y cómplice; el capo mafioso Don Thomas Wilde, quedé impresionada;

nunca había visto a un zorro con tanta elegancia, personalidad y carisma.

Él fue todo un caballero conmigo; Yo era una zorra recién llegada del pueblo a la gran ciudad para buscarme la vida... pero siempre me cerraban las puertas por ser zorra.

Olivier le había hablado de mí y él le dijo que quería conocerme. Hablamos de todo y que de qué quería trabajar; al ver que sabía usar ordenadores.

A la mañana siguiente me citó en su despacho para hacerme una prueba; buscaba una secretaria que fuera eficiente; las otras dos que tenía no lo eran;

entonces, a la mañana siguiente y diez minutos antes de la cita, me presenté en la oficina; un macho de hiena rayada; muy alto y fuerte; trajeada y con pinta de segurata,

me condujo al despacho de Thomas (NA: Como mis queridos lectores, ya sabrán... ES BRUCE XD); él bufó al ver que ninguna de las dos mesas que había a ambos lados de la puerta

del despacho, estaban vacías; me pidió esperar fuera mientras él entraba (tras haber llamado) al despacho; enseguida salió y me dijo que entrara, que me estaba esperando,

le di las gracias y entré; Thomas me cedió su sitio frente al ordenador y me empezó a dictar; cuando acabó, lo vió escrito y sonrió al verlo perfectamente redactado y

sin faltas ortográficas; él se sacó un contrato y me contrató; llamó a mi hermano, que era su mano derecha y era el subdirector de la empresa, para decírselo; Thomas me puso a trabajar de

inmediato; y en su mesa; a la hora, alguien llamó; Thomas dijo que adelante y dos zorras exhuberantes entraron; ambas me miraron con burla; se notaba que eran de ciudad; ambas llevaban vestidos muy caros y joyas; yo solo llevaba un sencillo traje de chaqueta y pantalón en negro y una camisa blanca; Thomas les regañó por no estar en su puesto y que tenían que ponerse a trabajar; las mandó a sus mesas. Cuando salimos a comer, ninguna estaba; Thomas me condujo a la cafetería donde todos los trabajadores comían; Thomas me llevó a una mesa apartada donde mi hermano, la hiena de antes y un enorme lobo negro y blanco comían; los 3 al ver a Thomas dejaron de comer y se levantaron.

- Ella es Alex... es hermana de Olivier y mi secretaria personal. - Lo dijo de forma casi paternal (lógico si es 17 años mayor que yo); la hiena me sonrió con simpatí a: - Soy Bruce Hyena. - Nos estrechamos la pata.

- Yo soy Lance Lupus - Dijo el lobo serio pero sonriéndome de forma agradable.

- Son los jefes de escolta y seguridad - Dijo Thomas sonriendo a ambos: - Alex, a partir de ya y como eres mi secretaria personal, comerás en mi mesa - Oí cuchicheos de otra mesa, en ella, estaban las otras secretarias; ambas me miraban mal; tragué duro; presentía que a ellas no les gustaba que una novata pueblerina estuviera en el mismo despacho del apuesto zorro.

Una semana después, me había convertido en la mano derecha de Thomas; en su amiga y cómplice; poco a poco, empezaba a sentir algo por él; pero… sabía que no tendría oportunidad con un zorro millonario y tan apuesto; empecé a hacerme a la idea de que él jamás sentiría nada por mi. Entonces, fue la cena de Navidad de la empresa; todos tendríamos que ir de gala e iríamos al gran hotel de Tundra; un hotel de lujo impresionante. Olivier me ayudó a elegir un buen vestido para la ocasión; Yo quería algo sencillo pero… mi hermano me dijo que ni hablar; que tenía que brillar; me puse un vestido corto de gala; de color blanco con el cuelllo halter y con la falda años 50; pero con algo menos de vuelo; entre la falda y el cuerpo, me puse un cinturón azulón; a juego con una pulsera de plata y piedras azules y un collar igual que la pulsera. Me maquillé un poco; muy natural; Olivier me recogió en mi casa; él llevaba, como todos los machos, un smóking de color negro, camisa blanca y pajarita; en su caso, la pajarita era azul oscuro; Olivier sonrió al verme.

- Estás increíble – Dijo tendiéndome su brazo; Yo se lo cogí.

- Gracias…

- Le vas a encantar…

- ¿A quien? – Dije sonrojada.

- A Thomas… te gusta, ¿no? – Dijo mi hermano sonriendo.

- Sí… pero jamás se fijará en mí – Dije seria y triste.

- Nunca te has valorado… venga, se hace tarde. – Bajamos y subimos en su coche; era un coche deportivo negro con asientos en cuero beige; llegamos al enorme hotel donde sería la cena y la fiesta; bajamos del coche…

- VAAAAAAAAAYA… ALEX, ESTÁS PRECIOSA – Bruce apareció junto a Leah; una loba escolta; ella era alta y musculada; de pelaje gris claro y ojos violetas; Bruce llevaba smoking negro, camisa blanca y pajarita morada y Leah, llevaba un vestido corto y escotado morado, que resaltaba su cuerpazo; no estaba maquillada y llevaba un collar sencillo.

- Gracias…

- JA, A LORENA Y CONNY (las otras secretarias de Thomas) VAN A FLIPAR – Dijo la loba sonriendo a Alex.

- No lo creo… seguro que irán increíbles – Dije seria.

- No tanto como tú – Dijo Olivier sonriendo: - Venga, entremos – Los 4 entramos hablando; Leah y Bruce eran pareja desde hace años; era la primera pareja inter especie que conocía pero… me gustaban como pareja; Leah controlaba a Bruce, que era muy alocado y necesitaba tener a alguien maduro a su lado y Bruce, hacía reir a Leah por cualquier chorrada; divisé en un sofá a Thomas con gesto aburrido; a sus lados, Conny y Lorena; ambas eran zorras grises; Conny tenía los ojos verdes claros y Lorena, azules; ambas eran altas y delgadas; Conny llevaba un escotadísimo vestido corto y negro y Lorena, otro igual pero en rojo; ambas zorras intentaban que les prestase intención; Thomas nos miró; se levantó y vino hacia nosotros; seguido de Lorena y Conny; pasó un camarero con una bandeja con copas; Olivier cogió una para él y otra, para mí; Bruce hizo lo mismo pero la otra copa, se la dio a Leah; era copas con champán.

- Alex… estás preciosa – Dijo Thomas sonriendo.

- Gracias… - Ambas me miraron mal; intentaron llevarse a Thomas pero él, les dijo que se fueran; que quería pasar la velada con nosotros; las 2 se fueron bufando.

En el comedor del restaurante, había muchas mesas para todos los que trabajábamos; en un cartel en la puerta, decían en qué mesa estaba cada uno… Olivier y yo, estábamos en la misma mesa que Thomas, Bruce, Leah, Lance y otros 3 animales más. Al llegar a la mesa, Thomas me apartó una silla a su lado; nos sentamos así; Olivier, Yo , Thomas, Bruce, Leah, Lance (que ya estaba en la mesa); Lois (que era un fénneck contable y muy agradable), Violet (mofeta, secretaria de Lois y muy maja) y Hanna (era una hiena que ayudaba a Bruce en seguridad; era del tipo manchado y era una cachonda).

Fui al baño tras la cena; salí de la cabina y en el lavabo, estaban Conny, Lorena y 4 zorras más que también eran secretarias.

- Lárgate novata – Dijo seria Lorena.

- ESO… PUEBLERINA… - Dijo Conny burlona.

- Dejadme en paz… no os hice nada…

- Mirad a la mosquita muerta… ¿te crees importante porque Thomas te tenga en su despacho?... para él, no eres nadie. – Dijo una zorra albina.

- Podríamos ver si en verdad le importas – Dijo Lorena con burla; dos me sujetaron los brazos con fuerza; intenté soltarme pero eran fuertes; me llevaron al retrete de nuevo; me arrodillaron frente a la taza; intentaba soltarme pero no podía; Lorena y Conny me cogieron por ambos lados de la cabeza y me metieron la cabeza en la taza riendo; solo había agua pero era asqueroso; alguien tiró de la cadena; me sacaron riendo.

- LARGO DE AQUÍ… NO PINTAS NADA – Dijo Conny riendo.

- JA… MIRAD QUE VESTIDITO LLEVA… NO LE PEGA NADA – Dijo Lorena y sacó unas tijeras de su bolso.

- Por favor… dejadme…

- ¿Sabes?... ese vestido tiene mucha clase para que lo lleves tú… - Dijo Lorena: - Al igual que el collar y la pulsera. – Alguien me arrancó el collar rompiéndolo , al igual que la pulsera.

- YA… POR FAVOR… DEJADME… - Rompieron el vestido y me empezaron a pegar; intenté soltarme o defenderme pero eran muchas para mí.

- No nos aguarás la fiesta – Dijo Lorena; me amordazaron con un trozo de tela y me ataron al vater con cintas que llevaban.

- Nadie te descubrirá… nos vemos, Alex… o no… NO VUELVAS A LA OFICINA – Se fueron riendo; estaba medio desnuda, helada (hacía frío en el baño y me habían metido en una taza para animales grandes) amordazada y muerta de miedo y humillada; ojalá mi hermano me buscase…

- ¿Habéis visto a Alex? – Dijo Olivier a Lorena y a Conny.

- No… se habrá ido ya – Dijo Conny sonriendo a Olivier.

- Imposible porque vino conmigo…

- Esta fiesta le debe de aburrir…

Leah y Hanna entraron en el baño.

- MMMMM – Gritó Alex amordazada.

- ¿Oiste algo, Han? – Dijo Leah seria.

- NO… JA, JA, JA…

- CALLA – Dijo Leah seria.

- MMMM

- AHORA SÍ… VIENE DE ESE BAÑO – Dijo Hanna seria; ambas abrieron la puerta.

- ALEX – Gritaron ambas; la sacaron de la taza, le desataron y le quitaron la mordaza.

- CARIÑO… ¿Quién te hizo eso? – Dijo Hanna seria.

- ¿Lo preguntas en serio? – Dijo Leah seria: - ya sabes quienes fueron… Conny, LORENA Y COMPAÑÍA… ¿Cierto, nena?

- Sí… Me destrozaron el vestido, las joyas… pero lo peor… me humillaron…

- Tranquila… quédate con ella… ahora vuelvo – Dijo Leah seria.

Leah divisó a Thomas, Olivier, Bruce y Lance hablando en un sofá; Conny y Lorena estaban sobre Thomas pero él no les prestaba atención.

- Oli… encontramos a Alex – Ambas zorras palidecieron.

- ¿Por qué os pusísteis blancas? – Dijo la loba burlona.

- Ja… NADA… - Dijo Conny nerviosa.

- ¿Y donde está Alex? – Dijo Thomas curioso.

- Olivier… ven – Dijo Leah seria: - Y tú también, cielo – Se lo dijo a Bruce.

- JODER… HIJAS DE PUTA – Dijo Bruce serio.

- No pasa nada, Al… a ver como sales sin que te vean… - Olivier se quitó la chaqueta del smoking y se la puso a Alex: - Vamos a casa…

- No… no puedes irte… estás intentando cerrar un negocio con clientes…

- Tú eres más importante… - Thomas entró en el baño sin escuchar a las zorras que decían que no entrase.

- ALEX - Dijo Thomas.

- No… no pasa nada… - Dije seria.

- - Sí que pasa… VOSOTRAS 5 QUEDÁIS DESPEDIDAS… NO OS QUIERO NI VER.

- ¿Cómo sabes que nosotras le hicimos algo? – Dijo Conny.

- Nosotras no le haríamos eso… - Me saqué el móvil; les había grabado todo.

-… - SUFICIENTE… IROS DE INMEDIATO – Dijo Thomas.

- - Pero Thomas era solo una novatada…

- - LARGAOS PANDA DE RASTRERAS… YA – Se fueron casi corriendo.

- - Nos vamos a casa, Al – Dijo Olivier.

- - NO – Dijo Thomas: - Quedaros aquí… - Al rato volvió con un vestido alucinante (largo, blanco y precioso) y dos estilistas del hotel; me llevaron a un baño y me duché con agua caliente; me vistieron y maquillaron de forma sencilla; volví a la fiesta; en cuanto Thomas me vio, se me arrodilló.

- - Linda… llevas unos meses trabajando conmigo y… quiero que seas mi novia formal.

- - Sí… claro que quiero – Nos besamos dulcemente ante el aplauso de todos.