Para compensar un poco, os dejo dos capis.
Espero que os guste, y gracias por leer.
En las nubes
Draco y Harry aparecieron en el Gran Comedor aquella mañana, y como siempre se separaron para irse cada uno a su mesa. Hermione y Ron le saludaron y hablaron todos de cosas sin mucha importancia. Los dos amigos habían observado preocupados el desarrollo de Harry durante los últimos días; le habían visto pasar una de las peores depresiones y ahora, bajo la atenta mirada de Draco, se recuperaba lentamente, y comenzaba a sonreír de nuevo. Y eso, más que todo, había terminado por convencerles de que el veela estaba hecho realmente para su amigo.
Febrero había pasado lentamente, sin que en el mundo mágico pareciese pasar nada que mereciese la pena. El profeta, bajo las manos de Harry, continuaba escarbando entre los asuntos turbios del ministerio y remarcando sus errores. Voldemort seguía esperando, atento a lo que pasase con los Malfoy y su enemigo predilecto. La liberación de Snape le había sentado especialmente mal, y había respondido con un ataque a gran escala en un pueblo cercano a Hogwarts, un pueblo muggle. El ataque había sido respondido por los aurores y no había habido demasiadas muertes.
Siendo sábado, los tres amigos se dirigieron al parque, aprovechando el tiempo que aquel día no dejaba caer ni una sola gota. Y bajo el cielo grisáceo se sentaron bajo un árbol, abrigados por sus gruesas capas y conjurando pequeños fuegos anaranjados que les mantenían calientes sin quemarles. Hermione sonrió al moreno y dijo:
- Estarás nervioso, ¿no?
- Seh! Has ido a ver a Snape? – preguntó a su vez Ron.
- No os sigo – dijo el niño que vivió francamente confuso.
- Al celo amigo, a qué más?! Empieza en una semana!
Harry se puso pálido, mirando a sus dos amigos con los ojos como platos. Había estado tan distraído que no se había acordado, ni siquiera se le había pasado por la cabeza. Y no había podido buscar nada sobre ello, como era su intención. No sabía que esperar ni qué pasaría exactamente. Además, Draco no le había mencionado nada, supuso que por no causarle más problemas.
- Merlín, y ahora qué hago?
- Pues nos apegaremos al viejo método – dijo Ron con una sonrisilla traviesa – Preguntar a Mione.
Eso le valió una colleja de su querida amiga y una carcajada de Harry. A pesar de ello, la castaña comenzó a hablar con aquella voz seria y "profesoril" que ponía cuando les explicaba algo.
- Los veelas tienen el celo en primavera y dura quince días exactamente, siete antes del equinoccio de primavera y siete después. Cuanto más cerca están del equinoccio más fuertes serán sus instintos y peores sus síntomas. En el celo, los veelas son sexualmente insaciables y no soportan no tocar a su compañero más de tres horas. Draco estará todo el día encima de ti, y te reclamará una y otra vez – mientras Harry se iba poniendo cada vez más rojo y Ron apartaba la vista con los labios apretados para no reír, Mione hablaba sin problemas de su vida sexual, y eso era algo que el moreno no quería repetir – Normalmente, si la pareja es un humano, este necesita unas pociones vitamínicas y energizantes y normalmente una que encienda su libido. Supongo que te las dará Snape. Tendrás que tener cuidado, Harry, Draco se volverá sobreprotector y bastante paranoico, No soportará que otra gente te toque, no querrá a nadie medianamente cerca de ti.
- Tsk, estupendo.
- Bueno, hijo, alguna desventaja tenía que tener esto del veela, no? – dijo el pelirrojo con su habitual buen humor.
- Ya… y tú porqué estás tan contento.
- Porque esta noche vemos a su querido Blaisyyyyyyyy – se burló Mione.
- Te olvidas que el adorable Theo, estará allí también.
- Todavía no sé como os soporto – suspiró Harry con resignación.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
En la sala multiusos, amueblada en tonos beige como de costumbre para los amigos, se veía un fuego y unos agradables y mullidos sillones. Allí acurrucados en parejas estaban los seis.
Draco tenía a Harry sobre las rodillas y hablaban con Blaise y Ron sobre quidditch, estos se acurrucaban en un sofá, entre caricias y besos breves. En otro sofá, The tenía la cabeza recostada sobre las piernas de Mione, mientras esta le acariciaba suavemente el pelo y hablaban de algo en lo que los demás no querían entrar.
Como siempre, faltaba Pansy, que de un tiempo a esta parte desaparecía más a menudo que antes. Justo entonces, alguien entró y levantaron la vista para mirar a la rubia despampanante entrar. La saludaron entre bromas de doble sentido, como siempre, mientras los Gryffindors alzaban la vista al cielo y ella con una sonrisilla se sentaba junto a Mione.
Era increíble como habían llegado a conectar ellas dos. Al principio se detestaban, luego pasaron a una cordial entente, y finalmente descubrieron que entre tanto hombre, era bueno tener a una amiga. Pansy intentaba hacer de Mione alguien más coqueto, y ella se resistía un poco entre bromas. Al final, llegaron a ser buenas amigas.
- Y bien Pans, dónde te escondes últimamente?
- O con quién?
- Resulta que estaba con mi novio.
Eso hizo que todos los presentes en la sala la mirasen como si le hubiese salido otra cabeza. ¿Pansy? ¿Con novio? Esas eran dos palabras que no pegaban juntas.
- En serio!!! Es estupendo!! Quién es? – exclamó Mione alborozada
- Bueno… Pues llevamos un tiempo, y quería esperar a ver si era serio antes de deciros nada.
- Me alegro, rubia! – exclamó Blaise
- Y ya vale de misterio… quién es? – preguntó Draco.
- Neville.
- NEVILLE!!!
- Neville?
- Qué Neville?
- Espera… LONGBOTTOM??!!
- QUÉEEE??? – se exclamaron los Slytherin a la vez.
Todos la miraron con los ojos como platos, buscando algún signo de que les estuviese tomando el pelo. Pero Pansy no bromeaba, lo decía completamente en serio. Cuando comenzó a tontear con Nev, había sido otro más de sus jueguitos, a ver cuanto tardaba en conseguir al tímido león. Luego, Neville comenzó a meterse cada vez más profundamente en sus pensamientos y en su corazón. Cuando quiso darse cuenta, estaban saliendo y cuando quiso decir algo, ya llevaban algunos meses.
- Y? – inquirió Draco – Qué tal?
-Ya debes saber, Dray – dijo ella con una sonrisa impía – como son los leones en la cama. Y Nev es todo un Griffindor.
- Eeeeeks, - exclamó Blaise – no necesitaba esas imágenes mentales.
- Bueno, Pans, tráetelo a la próxima reunión – rió Mione – desde luego a nosotros no nos va a importar.
- Gracias Mione.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Theo y Mione se quedaron solos, habiéndose ido todos los demás. Y no era que no les gustase estar con ellos, pero realmente agradecían aquellos pocos instantes que lograban sacar a solas. Theo se incorporó y besó a Mione largamente, haciendo que ella sonriese y se apartase un poco, para permitir que se pusiera en una posición más cómoda, el Slytherin se acomodó en el sofá y colocó a la joven sobre sus rodillas, escondiendo su cara en su cuello.
Mione suspiró de contento e inclinó más la cabeza, para darle espacio, soltando una risilla al pensar que tendría que tapar bien el chupetón. Theo, curioso alzó la cabeza y la miró interrogante:
- Estaba pensando en lo que harían Ron y Harry si me viesen llegar con un chupetón.
- Porqué tendrían que hacer nada?
- Porque te "tiras" a su mejor amiga? – rió Mione, al ver su cara de sorpresa.
- Y? Ellos se tiran a los míos – la castaña rió de nuevo.
- Sí, pero ellos prefieren pensar que soy una especie de ser superior que está lejos de las cuestiones carnales – dijo a carcajadas – sería como decirles que su hermana pequeña se acuesta con alguien.
- Pff, Gryffindors! Además, no creo que se diesen cuenta, sobre todo Draco y Harry, tienen demasiado en qué pensar.
- Sí, están un poco distraídos con todo eso del celo – Mione se puso cómoda en las rodillas de su novio – a Harry se le había olvidado, desde aquello que pasó que no nos quieren decir.
- Mmmm, Draco está desesperado, porque no consigue hablar con él de eso. Le diré que ya lo has hecho tú. Le has dicho que vaya a ver a Snape?
- Claro – repuso Mione, casi ofendida por la pregunta – Y le expliqué un poco como iba. Cabe decir que me pusieron ambos caras algo extrañas.
- Hubiese deseado verlas – rió Theo – oír a su dulce e inocente amiga hablar de algo tan crudo como sexo desenfrenado debió de dejarles a cuadros.
- Sí, bueno, sobre todo a Harry. Siempre ha sido muy cerrado para estos temas – y refunfuñó por lo bajo – por culpa de esos tíos suyos, seguramente.
- Sus tíos?
- No es algo que debas saber, - y añadió viendo el fruncimiento de cejas del chico – en serio, no es mi secreto. Y es algo que no creo que Draco deba saber por un tercero.
- Tsk, luego somos los Slytherin los que mentimos y engañamos.
- Anda, calla y bésame – rió ella.
Theo la complació con gusto, y poco a poco la temperatura de la sala comenzó a subir mientras iba desabrochando los botones de su camisa y sus manos acariciaban la piel suave dispuesta bajo ella. Tumbándola sobre el sofá que la sala convirtió en cama para deleite de ambos, la besó profundamente mientras ella enredaba las manos en su pelo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- Hermione!! Dónde estabas ayer? – dijo Ron enfadado.
- Cierto, Mione! – dijo el moreno con voz preocupada – Seguro que ni siquiera has dormido en la Torre.
- Lo siento chicos – repuso ella con desparpajo – es que Theo y yo nos quedamos hablando sobre un capítulo de "Ciencias mágicas para la conservación de ecosistemas no perdurables" y nos quedamos dormidos.
- No me extraña nada – susurró Ron horrorizado.
- Oh, menos mal, creímos que te podía haber pasado algo.
- Fue una conversación interesantísima. Veréis, cuando un mago utiliza la energía mágica del núcleo matriz de un ecosistema de…
Los dos Gryffindors desconectaron rápidamente. Y algunos pasos atrás, Theo que lo había oído todo, estalló en carcajadas, mientras sus amigos se decían que era imposible que sus respectivos novios fueran tan crédulos y estuvieran tan ciegos ante el hecho de que su amiga ya era toda una mujer. Mione les oyó y mirándoles por encima del hombro, les guiñó un ojo, traviesa, antes de seguir atormentando a los dos jóvenes con una descripción pormenorizada de uno de los libros más auténticamente aburridos que había leído en su vida.
