Notas del autor: Saludos a las personas que me han seguido hasta ahora, gracias por leer este trabajo que he considerado como una escritura/lectura ligera. Ha sido reconfortante y refrescante armarlo y plasmarlo. Por otro lado, no sé si esto es en contra de las reglas de la página, pero quisiera recomendarles la historia Pokémon: Batalla aérea. Ubicada en la cuenta de usuario Mareol. Puede que los cautive, si no lo hace no hay problema. Volviendo a este proyecto tengo grandes planes a corto y largo plazo. La ventaja de ser escritura ligera es que puedo hacer progresar la historia de manera continua y a buen paso. Nuevamente, gracias por leer.
Capítulo 26.
Esperaban con ansias las noticias del doctor. Lady y Electi evitaban el contacto visual. Los dos temían armar una escena en medio de la sala de espera del centro Pokémon. La nana se había quedado cuidando el huevo en casa. El tiempo parecía correr muy lento. Finalmente el doctor, un Audino, llegó y los llamó. Ambos se levantaron de sus sillas de un salto.
– ¿Cómo está? – preguntó Electi.
–Bueno, señor Truenos. Su huevo está en perfectas condiciones, sin embargo le hemos diagnosticado a la madre narcolepsia. Una condición que la lleva a ejecutar el movimiento descanso y como consecuencia nunca podrá deshacerse de este movimiento mediante el remplazo por otro. Les recetaré una medicina para disminuir los síntomas.
Tras escuchar eso, Electi procedió con el pago de la atención médica. Se alarmó cuando notó que Lady se alejaba. En seguida dejó el lapicero con el que estaba llenando el formulario y corrió detrás de ella.
– ¡Lady!
La sujetó de un brazo, pero ella enseguida se zafó y lo miró con pura rabia.
– ¡¿Qué?! – gruñó.
–Por favor, no te vayas.
–Si ya dijeron que no están en peligro ¿por qué he de quedarme?
–Necesitamos hablar.
–No hay nada de qué hablar Electi. Hiciste lo que hiciste.
– ¡Te lo iba a confesar antes de que ella llegara!
La Zoroark rodó los ojos y se dio media vuelta. Electi trató de detenerla nuevamente recibiendo un ladrido como respuesta. Devastado, la vio cómo se alejaba hasta salir del lugar. Entonces cayó en cuenta de que la escena no había pasado desapercibida por los presentes, los cuales desviaron la mirada evitando la de Electi. El Electivire terminó el papeleo del hospital y le proporcionaron la medicina necesaria. Luego le dieron de alta a Renée y su huevo. Por fortuna, había traído la incubadora que había comprado para el huevo de Lady. La abrió y la enfermera cuidadosamente depositó aquél huevo de cascara mayormente morada. Quedó levitando en medio del cilindro de cristal y Electi la cerró. Le dio las gracias por todo a la enfermera.
Salieron del centro Pokémon y entraron en el auto de Electi. Renée iba en el asiento del acompañante con la incubadora en sus manos. El silencio dentro del vehículo era muy amargo. Electi tenía miedo de mirarla. Fue al límite mínimo de velocidad, en parte temeroso de que estuviera tan mal que pudiera distraerse mucho y por otro lado quería mantener seguro a la hembra y el huevo. Tardaron en llegar a su casa. Renée no puso queja. Ambos se acercaron con temor a la puerta. Luego de entrar, Renée buscó asiento en el sofá de la sala con la incubadora aun en manos. Electi subió a su cuarto… Lady no estaba ahí. Con una mano temblorosa abrió el closet confirmando su mayor temor. Vio que las pertenencias de Lady ya no estaban. Ahí mismo cayó de rodillas… y lloró en silencio.
