Título: La hanyou, el hanyou
Resumen: Al encontrar a una miko herida, el grupo decide ayudarla. Más tarde, por la noche, la miko va a junto de Inuyasha y le dice: "Por haberme ayudado, te voy a conceder un único deseo..." ¿Y qué es lo que desea? Que Kagome se convierta en hanyou. InuKag
Disclaimer: ¡NO ES MÍO! Pertenece a Rumiko Takahashi
Género: Romance/Acción/Aventura
Edades: Kagome: 16 - Inuyasha: 18
Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.
Capítulo 26: Purificación
Tsuki asintió.
—Correcto, Tsuki, y yo amé a tu padre.
Todos los ojos se dispararon hacia Tsuki cuando reveló sus sentimientos por el ya fallecido Taiyoukai Inutaisho. El mismo Inuyasha no podía creerlo.
—Tú… ¿amaste a mi padre?
Tsuki rió sonoramente.
—Sí, querido, ¡yo amé a tu padre incluso antes que Megumi! —dijo, diciendo el nombre de la madre se Sesshomaru—. ¡Conocí a tu padre durante miles de años antes de que conociera a Megumi hace setecientos años! Oh cómo la odiaba, y por eso —Tsuki hizo una mueca de desprecio—, la maté —eso les hizo soltar una exclamación a todos. Miroku estaba sujetando a Sango, asegurándose de que ella supiera que él estaba allí—. Después de Megumi, tu desdichado padre encontró a esa estúpida de Izayoi, y con ella siendo humana y con Megumi asesinada, mantuvo un ojo extra sobre ella.
Inuyasha escuchaba, atentamente, esta mujer era la razón por la que Inuyasha había sido concebido. Miró fijamente a Tsuki, su mano sobre la Tetsusaiga y su otra mano detrás de él, sujetando fuertemente a su compañera. Tsuki estaba de pie casi de manera casual, su pelo flotaba detrás de ella. Su traje se movía con el viento mientras que sus brazos estaban cruzados. Sus ojos magenta portaban ira y pena, una mezcla peligrosa.
—Había pensado que después de Megumi, Inutaisho se enamoraría de mí, oh pero no lo hizo. Ese maldito bastardo ni siquiera me miró dos veces. Doscientos años más tarde conoció a Izayoi y no mucho después, tú híbrido, fuiste concebido —Inuyasha se tensó y Kagome puso sus manos sobre sus hombros.
—Me había prometido cuando murió Inutaisho que buscaría venganza en sus dos hijos, Sesshomaru e Inuyasha, porque él no me escogió. Él escogió a una humana, qué despreciable —espetó Tsuki—. También escogió a una puta de compañera la primera vez. Megumi era una tentación como de demonio, era una pequeña perra, oh no es un juego de palabras intencional —Tsuki hizo una mueca de desprecio. Inuyasha sostuvo en alto su Tetsusaiga mientras Kagome se agarraba fuertemente a su Kibou. Sus orejas se estaban moviendo de aquí para allá, intentando encontrar sonidos extraños, pero no oía ninguno. Sin embargo, olió algo.
Miró al cielo y sus ojos se abrieron como platos.
—Kagura —susurró e Inuyasha la oyó. A su pesar, apartó la mirada de Tsuki y la dirigió hacia el cielo, para encontrarse con una pluma y sobre ella Kagura y Kanna.
—Qué demonios —murmuró al ver a las dos chicas. Tsuki soltó una sonora risa y Shippo incrementó su agarre sobre Sango.
—¿Se me ha olvidado? Aparte de amar a tu padre y buscar venganza, cogí todos los restos de Naraku y los fusioné con mi espíritu. Mi cuerpo había estado seriamente dañado siglos atrás, sin embargo el cuerpo de Naraku era lo suficientemente fuerte para mantenerme. Él está muerto, pero sus encarnaciones ahora me pertenecen.
Kagome soltó una exclamación mientras su mirada volvía rápidamente a Tsuki. Kagura, pero ¿no dijo Sesshomaru algo sobre que ella era su compañera? No creo que le gustara oír que una compañera potencial está bajo el control de otro ser maligno.
—¡AHHHHHHHH! —chilló Sango y Shippo, Kirara y Miroku saltaron, no teniendo ni idea de qué hacer. Tsuki puso los ojos en blanco.
—Humanos patéticos. De todos modos, ahora que se conoce mi presencia, tengo asuntos que atender.
—¿Qué asuntos? —bramó Inuyasha, exigiendo una respuesta. Nadie hacía daño a un miembro de su manada y salía bien parado. Nunca.
—Inutaisho tiene dos hijos, ¿no? solo he amenazado al hijo número dos, tengo que ir a visitar al hijo número uno.
Kagome sonrió con suficiencia.
—Buena suerte con Sesshomaru. Él no es tan tranquilo como nosotros.
Tsuki frunció el ceño.
—Ya veremos —dijo. Miró al cielo y su cuerpo comenzó a elevarse. Se despidió de todos con la mano y le lanzó un beso a Inuyasha. La sangre de Kagome empezó a hervir mientras sacaba una flecha y la tensaba.
—¡No te ATREVAS! —gritó cuando soltó la flecha. Los ojos de Tsuki se abrieron como platos al sentir el aura de purificación alrededor de la flecha. Esquivó la flecha por poco, pero rozó su mejilla. La expresión de Tsuki se ensombreció.
—Perra, pagarás —gritó mientras volaba tras la pluma de Kagura.
Tan pronto como Tsuki estuvo fuera de la vista, Inuyasha y Kagome corrieron hacia Sango, que estaba tratando de coger aire.
—Oh dios mío, Sango —los ojos de Kagome se abrieron como platos cuando posó la cabeza de Sango en su regazo. Sango trataba de coger aire y la herida de su cuerpo no se veía nada bien. Kagome tenía lágrimas en los ojos e Inuyasha estaba de pie sobre Sango, cubriendo el sol para que no la molestara.
—¿No dijo que era veneno? —susurró Miroku, sujetando fuertemente la mano de su prometida. Inuyasha gruñó mientras cogía a Sango en brazos, al estilo nupcial. Miroku soltó una exclamación cuando Inuyasha entró dentro de la cabaña de Kaede. Posó a Sango en el suelo mientras Kagome y Miroku entraban tras él.
—¿Dónde está Kaede? —preguntó Shippo.
—Haciendo sus rondas en la aldea —murmuró Miroku.
—Shippo, ve a buscar a Kaede, Miroku, mantén un ojo sobre Sango, Kagome y yo necesitamos hablar —dijo Inuyasha mientras envolvía sus brazos alrededor de la cintura de su compañera y salía de la cabaña.
Inuyasha y Kagome empezaron a caminar lentamente hacia el Goshinboku. Kagome quería quedarse con su mejor amiga e Inuyasha lo sabía, pero él de verdad necesitaba hablar con Kagome sobre la perla, y sobre Sango. Llegaron al Goshinboku e Inuyasha la agarró fuertemente mientras saltaba hacia la rama más alta. En vez de ponerse cómodos, simplemente se sentaron en la rama. Kagome fijó la mirada en la cabaña mientras Inuyasha quitaba un poco de corteza del Goshinboku.
—¿Sí? —le dijo finalmente a su compañero mientras su mano derecha descansaba en su estómago. Sólo estaba embarazada de cuatro días o así y casi todos estaban emocionados. Bueno, antes de que le dieran a Sango. Estaba impaciente por ir con Sango e Inuyasha podía olerlo, oírlo y sentirlo.
—Espera, irás con Sango pronto. Sólo necesitaba hablar contigo sobre el deseo —murmuró mientras miraba a su compañera. Kagome se giró hacia él, sus ojos se abrieron como platos.
—Sango dejó claro que después del deseo sólo puedes hacer un viaje, ¿no? Así que si lo pides aquí, te quedarás atrapada allí… pero ¿y si pides el deseo allí y vuelves aquí?
Kagome arqueó una ceja.
—¿Significa?
—Significa que si pides el deseo aquí y alguna vez caes accidentalmente por el pozo, te quedarás atrapada allí para siempre. Por tu cara y por el cachorro, asumo que eso no es lo que quieres.
Kagome cerró los ojos mientras Inuyasha se inclinaba hacia delante para abrazarla. Ella se inclinó en su agarre y suspiró.
—Quiero quedarme aquí con todos vosotros, pero extrañaré a mi familia.
Inuyasha la abrazó fuertemente.
—Es tu decisión —suspiró. Kagome tenía lágrimas en los ojos.
—No quiero que Sango muera —susurró, las lágrimas consiguiendo deslizarse de sus ojos. Inuyasha la besó en la sien, sin gustarle el hecho de que su compañera estuviera llorando.
—Entonces, tenemos que desear que… —Inuyasha fue interrumpido por esa voz extraña… otra vez…
—Uno puro no consigue separar a dos cuerpos por incontables siglos. Uno puro permanece puro y concede los más profundos deseos del corazón más puro.
—¿Qué demonios es eso? —gruñó Inuyasha—. Van dos veces en un día.
Los ojos de Kagome se abrieron como platos.
—Sé lo que hay que hacer, pero tienes que llevarme de vuelta a mi tiempo… por favor.
Inuyasha la miró.
—Tienes razón sobre lo de pedir un deseo y hacer un viaje más a través del tiempo. Sólo déjame decirle adiós a mi familia y pedir el deseo allí antes de saltar hacia aquí.
Inuyasha asintió y permitió que Kagome se subiera a su espalda. Ella cerró los ojos mientras él saltaba rápidamente al pozo devora-huesos. La eternidad que le permitía a Kagome viaja a través del tiempo… esta es la última vez que sentiría sus poderes. Cuando Inuyasha saltó dentro del pozo, Kagome se tensó.
—¿Qué pasa? —preguntó mientras viajaban a través del tiempo.
—¿Y si Sango estaba equivocada, y si nos quedamos atrapados allí? —susurró Kagome cuando llegaron a la época de Kagome. El agarre de Inuyasha sobre su compañera se endureció mientras saltaba fuera del pozo.
—Tendrás que confiar en Sango en esto —murmuró mientras salía corriendo de la pagoda del pozo y entraba en la casa.
La familia estaba abajo comiendo cuando Inuyasha y Kagome entraron en la cocina. Korari chilló mientras se levantaba, y abrazó a su hija.
—¡Kagome, querida! —sonrió, sin embargo, la sombría expresión en el rostro de Kagome provocó que toda la habitación se volviera tensa.
—¿Qué pasa, cariño? —preguntó Korari.
Kagome abrazó a su madre y empezó a llorar. El corazón de Inuyasha se hizo añicos al ver llorar tanto a su compañera. El ser compañeros significaba que nunca dejaría que ella se hiciera daño, pero ahí estaba él, sin poder hacer nada sobre ello.
—Mamá, Sango estaba gravemente herida y la única forma en que podemos mantenerla con vida es con la perla o Sesshomaru.
Korari soltó una exclamación, sabiendo que el hermano de Inuyasha no lo haría, así que eso significaba…
—¿Esto es el adiós? —consiguió susurrar Korari. Kagome asintió mientras su hermano se lanzaba sobre ella.
—¡Kagome no! —Kagome comenzó a llorar incluso más fuerte mientras abrazaba a su hermano. Korari tenía sus brazos alrededor de sus dos hijos. Inuyasha tenía su mano sobre la mesa, observando la escena que se desarrollaba.
—¿No te enfadarás conmigo? —Kagome sollozó.
—Nunca —Korari besó la cabeza de Kagome. Kagome tragó mientras besaba la mejilla de su madre.
—Te quiero mamá —murmuró.
—Yo también te quiero —murmuró Korari mientras daba un paso atrás. Kagome miró a su compañero quien sólo asintió. Sostuvo la perla frente a ella y el tiempo pareció haberse congelado, donde sólo ella y su compañero podían moverse.
—Shikon no Tama —dijo Kagome con una voz fuerte—, Midoriko-san —dijo mientras Inuyasha se ponía detrás de ella y la abrazaba fuertemente por la cintura—. Deseo, que Sango del Japón Feudal, sea curada de las heridas infligidas en ella por Tsuki.
Una luz rosa brillante salió de la perla junto con una sensación cálida que producía un hormigueo. Kagome e Inuyasha estaban sorprendidos de encontrar una imagen fantasmal de Midoriko saliendo de allí.
—Kagome —dijo la forma de Midoriko mientras Kagome se tensaba. El agarre de Inuyasha sobre ella se endureció cuando Midoriko sonrió—. No te preocupes. Tu deseo es puro y nunca os separará a vosotros dos. Esa voz que oísteis era yo —dijo con una voz angelical—. Sango está ahora curada y la perla se desvanecerá de la faz de la tierra. Vosotros tenéis que hacer un viaje más al Japón Feudal antes de que se selle el pozo. Di adiós, porque es la última vez que verás a tu familia Kagome, en 500 años.
Kagome asintió y Midoriko sonrió.
—Estoy orgullosa de ti Kagome —y desapareció. Kagome sintió que la joya se incineraba en sus manos, dejando partículas de polvo. La habitación volvió a la normalidad y los dos miraron alrededor para encontrarse con que Korari, Souta y Jii-chan volvían a ser capaces de moverse. Korari frunció el ceño.
—Pide tu deseo, cariño.
Kagome sonrió ligeramente.
—Ya lo he hecho —respondió. Korari arqueó una ceja.
—¿De verdad?
Kagome asintió.
—Hai. Yo… bueno, es hora de irse.
Souta volvió a abrazar a su hermana e incluso su abuelo se encontró abrazando a su nieta hanyou.
—Cuídate Kagome —susurró Korari y Kagome asintió, intentando retener las lágrimas.
Todos caminaron en silencio hacia la pagoda del pozo, sabiendo que ésta era la última vez que se verían. Tan pronto como llegaron a la pagoda, Korari envolvió una vez más a Kagome.
—Si alguna vez me necesitas, sólo di mi nombre cariño. Siempre estaré contigo.
Las lágrimas de Kagome volvieron a caer mientras abrazaba a su madre. Con una última mirada, ella e Inuyasha saltaron por el pozo.
—¡SEÑOR! —sonó la ronca voz de Jaken por todo el castillo.
—Qué pasa —dijo el taiyoukai con su natural tono aburrido.
—Una bruja está aquí para verle, junto con Kagura y Kanna.
Los ojos de Sesshomaru se estrecharon mientras seguía a Jaken hacia la puerta principal. Miró hacia afuera y se encontró a una gitana junto con su compañera potencial y su hermana. Frunció el ceño.
—¿Quién eres? —preguntó.
La mujer soltó la misma risa que le había dirigido a Inuyasha.
—Soy Tsuki —ella sonrió.
—¿Y?
—Y básicamente, amé a tu padre y maté a tu madre.
Los ojos de Sesshomaru se estrecharon aún más.
—Ya veo, y qué es lo que quieres exactamente.
Tsuki soltó una risa casual.
—Tu vida —se encogió de hombros. Sesshomaru asintió.
—Ya veo, y me estás diciendo esto porque…
Tsuki dejó de hablar y pensó en ello.
Tiene razón, ¿por qué les digo que voy a matarlos?
Kagome e Inuyasha saltaron fuera del pozo y Kagome seguía llorando. Él la abrazó fuertemente mientras caminaban hacia la cabaña de Kaede. No estaban ni a mitad de camino cuando Sango salió corriendo.
—¡KAGOME! —gritó mientras abrazaba a su mejor amiga. Kagome sonrió mientras le devolvía el abrazo a Sango.
—Funcionó —murmuró. Sango frunció el ceño.
—¿Qué funcionó?
Kagome giró la cabeza e Inuyasha habló por su compañera.
—Fue a su época, pidió de deseo que estuvieras viva y volvió, el pozo está sellado.
Los ojos de Sango se abrieron como platos.
—¿QUÉ?
Nos hemos vuelto rápidos, ¿eh? Aquí está lo prometido y el problema del deseo de la perla ya está solucionado, aunque pobre Kagome... Bueno, tan sólo nos quedan 11 capítulos para terminar esta historia, vamos bien, ¿verdad? Me va a dar algo de pena que se termine.
Fijaré la siguiente actualización en los 270 reviews. ^^
Besos y muchas gracias por leer.
