Hola... lo siento... no tengo perdón... pero ya sabéis que soy así... no me olvido de esto, en serio, pero estoy un poco bloqueada en general, no solo aquí, necesito unas vacaciones para centrarme de nuevo...
Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, cuya historia y personajes han inspirado este fanfic.
No sabes lo que tienes… hasta que lo pierdes.
XXVI
—Mírame a mi, Emmett y yo hemos tardado casi 2 años y Alice y Jasper ni siquiera lo buscaron...
—Tania también... —suspiré.
—Te refieres con Sean, ¿no? —Dijo Alice mientras ponía una bandeja con té helado y vasos frente a nosotras.
—Bueno... si, supongo...
—No habéis hablado de eso... ¿no? —dijo Rose.
—¿De qué?
—Tania y Edward estuvieron intentando tener otro hijo durante mucho tiempo —Aclaró Rose.
—Tania tuvo 3 abortos antes de quedarse embarazada la última vez, y aun así al final también tuvo un aborto —añadió Alice.
—Fue muy duro... Tania aun no lo ha superado —dijo Rose mirándome fijamente esperando mi reacción— estaba de 17 semanas, eso es mucho, y después de los tres abortos anteriores... — Rose aparto la mirada entonces, mientras daba un sorbo a su té.
—No intentes ablandar a Bella con Tania, Rose — susurró Alice.
Yo sabia que Rose había tenido un aborto durante todo es tiempo, ella misma me lo había contado cuando le conté que Edward y yo estábamos buscando un bebé.
—No intento tal cosa, solo que, a veces me cuesta... no entiendo a Edward, él los perdió también, y ya es médico, sabe perfectamente que en parte el comportamiento de Tania hacia Bella es por...
—Tania siempre detestó a Bella, siempre, Rose, tú conociste a Tania mucho después —protestó Alice. Yo estaba helada.
—Si, Alice, eso ya me lo habéis contado, pero... —Rose volvió a mirarme— cuando te quedes embarazada, Tania no lo va a llevar bien, tenlo en mente. Será peor.
—No es asunto suyo —dijo Alice.
—Alice, mira, claro que no es asunto suyo, pero... déjalo nunca lo enteras.
—¿Por que no?
—Tu no has perdido nunca un bebé.
—¿Y crees que por eso no puedo entender como se siente Tania? Rose, yo estuve allí todas las veces, se perfectamente como se sentía y siente, pero Bella no tiene la culpa.
—No discutáis... por favor —susurré— Tania no es tan... solo es con Sean, con lo de no dejarme verle, por lo demás ella ya no es como era.
—Por eso hace lo que esta haciendo con Sean... —empezó Rose.
—Lo hace por puro egoísmo —dijo Alice.
—No... es porque teme que Sean prefiera a Bella antes que a ella.
—Pero... es su madre, Sean nunca me va a preferir a mi antes que a ella, Rose.
—Pero es como se siente ella, Bella.
—¿Te lo ha dicho ella, —pregunto Alice— o es una teoría tuya?
—Me lo ha dicho.
[...]
Edward me miraba muy serio.
—¿Eso ha dicho Rose?
—Si...
—Bueno... parece lógico, Tania siempre ha sido muy posesiva...
—No creo que sea una cuestión de ser o no posesivo, Edward... —no sabia cuan seguro era sacar el tema de los abortos con Edward, él nunca hablaba de eso conmigo, obviamente Tania no lo había superado, pero ¿y él?
Volví mis ojos al calendario, haciendo de nuevo cálculos, buscando los días más fértiles de este mes.
—¿Y de que es cuestión?
—Es su hijo.
—También es mi hijo —el tono de Edward era defensivo.
—Si, pero... no es mi hijo, Edward —intenté contestar lo más tranquilamente posible.
Nos miramos durante un buen rato. En silencio.
No sabía si seguir diciendo algo a o no.
Edward desvió la mirada primero y siguió leyendo el manuscrito que le había dado.
—¿Se lo has dicho?
—¿El qué? —contesto sin levantar la vista del papel.
—Que estamos intentando...
—No, ¿por que iba a decírselo?
—¿Se lo dirás?
—Se lo diré cuando estés embarazada, cuando se lo vayamos a decir a Sean, no quiero que sea él quien se lo diga a ella, ni que ella se lo diga a él.
—¿Cuando se lo vamos a decir a Sean?
—Cuando empiece a notarse será un buen momento.
—Pero eso... será... ¿no podríamos decírselo antes?
—¿Antes, cuando? —me miró— Bella... ¿Qué... qué estas haciendo? —Tomé aire.
—Y si... ¿lo pierdo? —susurré.
Edward mantuvo las facciones serías, sin inmutarse, pero pude ver el brillo de sus ojos.
—Por eso es mejor que esperemos al segundo trimestre antes de decírselo a la gente, incluso un poco más...
—Se que Tania tuvo...
—Bella, mira, no... no quiero hablar de eso ahora —dijo poniéndose en pie, colocando las hojas del manuscrito ayudándose con la mesa—. Me da igual lo que Alice y Rose, te hayan metido en la cabeza...
—No me han metido nada en la cabeza.
—¡Pues entonces déjalo ya! —El tono elevado de su voz me pilló desprevenida.
—Pero...
—¡Bella, ya está bien!—Edward soltó bruscamente el manuscrito delante mío, después salió de la cocina hacia nuestro cuarto.
No alucinéis mucho, ¿vale?
