MAGIA GITANA

¿Cómo me metí en esto?

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Capítulo 26: The hope

TOMOYO

Ha pasado mucho tiempo desde que mi vida cambió de forma radical, tomé mi decisión y aunque entonces no lo creí posible, ahora veo que es gracias a la fuerza de voluntad y el trabajo duro que se puede cambiar todo.

Y ahora todo ha cambiado.

Hace ya meses que no veo a Sakura o mi familia y en realidad me gustaría verla.

Pero no debo distraerme ahora.

- Ya llegué cariño - el hombre que era mi esposo entra y me besa levemente en los labios.

- Hola Ling ¿cómo te fue en el trabajo? - saludé con una forzada sonrisa.

- Bien, querida. Espero que el día de hoy no hayas salido como te lo ordené.

- No lo hice, en un momento te traerán la comida.

- Buena chica - dice con una sonrisa burlona.

Me acerqué a un enorme espejo colocado cerca de la salida del comedor, en ella puedo ver enormes moretones en el rostro y en brazos y piernas - la ropa de marca no me sirve de nada, a cambio de ella obtengo sólo golpes, jamás pensé que terminaría así - digo en voz baja ante mi reflejo mientras el hombre se pone más cómodo.

- ¿Qué dijo la sirvienta? ¿Te preguntó algo sobre los gritos de anoche?

- No, Rocío es muy discreta y no ha preguntado nada.

- Es buena chica un día de estos la recompensaré- una sonrisa burlona deforma sus facciones y sólo puedo sentir asco.

Él come mientras me cuenta todo el dinero que ha ganado el día de hoy con gran emoción, también me cuenta sobre una hermosa mujer que acaba de conocer, una bella ejecutiva a la cual piensa invitar a salir.

Escucho todo en absoluto silencio sin demostrar emoción alguna.

- Iré a dormir un rato - salió de la cocina.

Me quedé en silencio mientras varias lágrimas recorren mi rostro, no es la primera ni la última vez que me golpea y me cuenta sus aventuras, me lástima él lo sabe, pero me tiene tan subyugada que no puedo hacer nada.

- Señora, el joven Julio viene a verla – anuncia Rocío con una leve inclinación.

- Déjalo pasar por favor y vigila al señor, si viene me avisas de inmediato.

- Si señora.

- Buenos... - el visitante se queda mudo al mirarme y corre a abrazarme - ¿qué te ha hecho? – señala mis heridas pero no se atreve a tocarlas.

Esta vez el maquillaje no fue tan efectivo, me alejo de él lo más rápido que puedo - por favor – doy un leve suspiro - me caí de las escaleras, estoy bien.

Me mira incrédulo.

- No soy un niño, sé que esas heridas no son de una caída. ¿Por qué lo encubres?

- Tú no entiendes...

- Entender ¿qué? Que te golpea y te tiene manipulada.

- Yo lo amo.

- Creo que demasiado para seguir aguantando esto, no creo que sienta lo mismo por ti. Debes defenderte, no puedes seguir así.

- No digas nada de esto, por favor.

Se acerca a mí - ¿por qué no lo dejas?

- Yo... - sin poder contenerme más comencé a llorar.

- Así los quería encontrar - la voz de mi marido retumba en el lugar.

- Lo siento señora - se disculpa la sirvienta con terror en su rostro.

- Ling... no es lo que piensas.

- Claro que lo es, tu eres una maldita perra, no estas conforme con todo lo que te doy y te buscas un amante - dice con odio acercándose lentamente a mí.

- No soy su amante - Julio se interpone defendiéndome y eso sólo enfurece más a mi marido.

- ¿Y tu? ¿acaso crees que te quedaras con lo mío?

- No la mereces - dije Julio enfrentándolo - eres un idiota estúpido.

Sin contenerse más se comienzan a golpear.

- Por favor paren - pedí una y otra vez sin ser escuchada.

- Es mi esposa ¿entiendes? es mía, solamente mía y puedo hacer lo que quiera con ella.

- BASTA por favor - aprovecho que se alejaron un poco, ambos están heridos.

- Dile a tu amante que se vaya o no respondo "querida", ésta es MI casa.

- Julio por favor, márchate.

- Pero...

- Por favor – le ruego con la mirada para que obedezca.

Julio me mira de nuevo con una mirada indescriptible, asiente finalmente y se marcha.

Mientras las carcajadas de mi marido retumban en todo el lugar.

- Nadie te puede ayudar ¿lo entiendes? - me toma de los hombros sacudiéndome cruelmente, para después darme una bofetada que hace sangrar una herida que apenas cicatrizaba.

Luego se aleja y sigue riendo mientras me da la espalda preparándose una copa de licor.

- Quiero celebrar - toma un trago - y después.... pagarás cada golpe que tu amante me dio.

La tristeza se convierte en furia, la hermosa casa que una vez considere mi ahogar era mi cárcel, todo en ella era un recordatorio de lo que le debía a él.

- Estoy tan cansada.

- Prepárate para una larga noche – no disimula nada en su voz.

Rocío que estuvo viendo todo comienza a llorar en silencio y le indicó que se marche con la mano, ella niega con la cabeza.

- Por favor vete, ahora que puedes – le dije finalmente después de acercarme – vete y no vuelvas más.

Me dio un último abrazo mientras mi esposo reía con ganas mientras mascullaba como se vengaría de mi amigo.

- Vete – ella se negó de nuevo – no, te prometo que esta será la última vez – por lo menos la última vez que ella lo vería - Ahora hazlo por mí – finalmente asintió y se marchó.

Cubrí su retirada acompañando a mi esposo que con cada minuto ingería más vino.

Pronto sus propias palabras lo hicieron enfurecer más, de pronto lo vi venirse sobre mí y no pude hacer nada ante los primeros golpes en la cara. El reía divertido mientras seguía insultándome.

Estaba desesperada y traté de sacármelo de encima pude alejarme de él acercándome a la chimenea, al verlo venir de nuevo con una furia animal tomé una estatua de bronce que estaba sobre ella y le di un golpe que sólo logró aturdirlo y enfurecerlo más.

Dio un horrible grito de dolor maldiciéndome y acercándose hacia mí, aproveche su debilidad y le di una fuerte patada en la entrepierna.

Profirió una seria de maldiciones.

- Yo te amaba - le dije mientras las manos me temblaban - pero esto se acabo.

Él sólo comenzó a reírse aunque sin poder moverse - ¿y qué vas a hacer? ¿tienes un lugar donde ir? Eres idiota, estúpida e inútil, nadie ¿me escuchas? Nadie te puede ayudar, sólo me tienes a mí.

- Es mentira, me tengo a mí misma y es suficiente.

Sin nada en las manos salí del lugar que una vez llamé hogar.

Al salir di un profundo suspiro.

Los telones se cerraron y mi corazón dio un brinco al escuchar los aplausos.

Llegaron varios compañeros y me abrazaron y felicitaron.

- Lo hiciste muy bien, de nuevo - decían y en realidad esperaba que sea cierto.

Ponía todo de mí en ese papel.

- Felicidades Tomoyo - era el director de la obra - es momento de recibir tu recompensa - dijo llevándome al escenario, las cortinas se volvieron a abrir y escuché un sin fin de aplausos. No podía verlos pero podía escuchar que en realidad les gusto la obra.

Nos tomamos de las manos y nos inclinamos agradeciendo su presencia y sus gentiles aplausos al público, que para nosotros los actores es nuestra paga mayor. El chico que actuó como mi marido me entrega unas rosas con una sonrisa.

- Felicidades Tomoyo.

- Felicidades también, lo hiciste muy bien.

Nos despedimos del público y salimos.

- Felicidades a todos - habla el director - ahora tendremos unos días de descanso pero no quiero que olviden sus diálogos.

- ¿Por qué?

- Nos han pedido otras fechas - todos saltamos de alegría, nos habían dicho que eran dos o tres veces pues no pensaron que fuera tan exitosa la obra.

- Vamos a festejar - proponen algunos.

- Sí - gritan otros.

- ¿Irás Tomoyo? - pregunta la chica que actuó de sirvienta.

- Lo lamento, tengo un compromiso.

- Es con el chico guapo ¿no?

- Eriol, su nombre es Eriol.

- Bien entonces diviértete - me guiña un ojo y se va corriendo.

Al llegar a mi camerino sólo puedo sentirme feliz, ese es mi lugar, lo siento muy dentro de mí. Estar sobre el escenario es como respirar para mí, tan natural, tan necesario que si no lo hago más probablemente enfermaría, eso fue lo que dijo una vez Eriol y terminé por creerlo.

No fue fácil que me dieran los primeros papeles, secundarios y breves pero fueron lo suficiente para tomar confianza y desplegar mi alma en cada persona que personificaba. Hace poco comencé con los estelares y fue un reto aún mayor que cada día enfrento.

En esta etapa de mi vida poco puedo pedir, hago lo que amo y estoy con alguien a quien puedo amar sin temer sufrir lo que sufre mi personaje. Eriol es muy especial y creo que lo amo mucho más que él a mí, pero ya no tengo miedo. Aquel miedo que me corroía por dentro y que me hacía fría y tosca, ha desaparecido.

En una obra de fantasía en la que participe, un espíritu del viento dijo que la esperanza se forja del dolor, pero también de la fortaleza y perseverancia. Creo que es cierto.

ERIOL

Mi corazón esta muy emocionado, después de todo no siempre tienes la oportunidad de ver a la mejor actriz que haya existido en todos los tiempo, y es mucho mejor saber que esa extraordinaria persona es parte de tu vida

Y ruegas al cielo que no actué las sonrisas que te brinda.

Ahora puedo decir sin temor a equivocarme que la amo, como nunca antes ame. Y siendo sincero, creo que nunca lo había hecho. Estos meses con ella han sido como un oasis en el desierto, bueno no tanto, hemos tenido un par de desacuerdos pero logramos arreglarlos, y otras en la cama Waw, amo esas reconciliaciones.

Es cierto que casi no nos vemos, ella con su trabajo y estudios apenas tiene tiempo para dormir y comer, y yo estoy casi igual, bueno tengo un poco más de tiempo pero no el suficiente para esta cuando ella descansa. Pero hoy, por fin, pude ver su en esta obra y debo decir que...

Oh, ya salió, la espero en la entrada del teatro, no me agrada que mucha gente este afuera esperando al reparto y muchos a ella, este es el precio de haberme enamorado de una hermosa mujer. Ella sale y un montón de tipos la comienzan a rodear y a halagarle el trabajo.

Ella mantiene la calma y acepta dar un par de autógrafos con una pequeña sonrisa, incluso hay quien se fotografía con ella, los del reparto se han marchado y ella continua con una decena de chicos a su alrededor.

Ella me busca, pues su mirada recorre el lugar con algo de ansias, finalmente me mira y sale del tumulto como puede.

La recibo con los brazos abiertos y un pequeño ramo de sus flores preferidas.

- Felicidades

- Gracias. Me alegro que esta vez si hayas podido venir.

- En verdad lamento no haber podido venir al estreno, pero por otro lado me alegro, seguramente te gusto ir a celebrar con tus compañeros ese estreno.

- En parte.

- ¿Nos vamos? - le ofrezco el brazo y ella asiente.

- Claro.

Subimos al auto y nos dirigimos al restaurante para celebrar.

- En verdad poco me faltó para subir al escenario a darle unos golpes a "tu esposo", en realidad lograste que me metiera en la trama.

- Traté de estar en el personaje.

- Pues me gusto mucho, tienes mucho talento. Aunque te veías mejor como la hermosa Julieta.

- Para ser sincera me gustó más este papel, es más real.

- Pues a mi me gustaría ser tu Romeo.

- No me gustaría

- ¿Por qué?

- No quiero que mates o mueras por mí.

- Sólo si tú me lo pides

- No gracias, me gustas más vivo y sin demasiada carga de conciencia.

- Oye...

- Además en mi opinión Romeo es demasiado enamoradizo, primero vuela de amor por Rosalia y después resulta que se enamora de Julieta, no me gusta.

Sólo sonreí a esas palabras, ¿pueden creer que ella pueda pensar que le sería infiel?

Bueno, con otra mujer no tendría derecho a objetar nada, pero era ella, mi amada Tomoyo a quien idolatraba y jamás pensaría en hacerle daño alguno. Si por mi fuera la chica estuviera en su propio altar protegida hasta de los gérmenes que pudieran dañarla.

Entramos al restaurante que era muy al estilo oriental, en el que reservé un privado.

Finalmente después de mucho tiempo de convivencia puedo decir que conozco a la verdadera Tomoyo Daidouji. Nos costó a ambos, pero me di cuenta que en realidad es mucho más que una cara bonita y un cuerpo deslumbrante es tierna, dulce, amistosa, sincera, bondadosa y tiene mil cualidades más. Pero, hay de aquel que ose retarla o maltratarla pues se convierte en una feroz defensora de sus ideas y valores, es muy fuerte cuando la ocasión lo amerita.

Para mi alegría pude ver como comenzó a gozar la vida y su trabajo como actriz y ahora ella se describe como una persona feliz, lo cual no puedo sino agradecerle ya que al serlo ella y estar a su lado, yo lo soy aún más.

Para mi no hay otra mujer en el mundo, sólo lo lamento por mis otras "amigas" a quienes no les pareció tan buena idea.

¿Que puedo hacer? soy un tipazo, pero tuve que rechazarlas.

Sólo una vez una mujer quiso enfrentársele a Tomoyo y reclamarme como suyo. Mmmrrr.... me dan escalofríos sólo de recordarlo. Sólo digamos que hubo un par de palabras que salieron de su suave boca y con sólo eso dejo callada a la mujer, sin ofenderla ni dirigirle siquiera una mirada de interés, en ese momento me enamoró aún más y me fui tras ella como perrito faldero mientras la otra me maldecía.

Pensándolo bien, tal vez debí llevar a Tomoyo a otro lugar y evitar que ella pudiera pasar por estas cosas, pero según me dijo ella esta muy segura de mí. Aahhh.... les aseguro que nunca antes una chica me había dicho eso, no es que sea promiscuo, pero sé que había muchas bellezas en el mundo y como un acto de caballerosidad no se les debe ignorar. Bueno eso pensaba antes, ahora puedo ver muchas mujeres bonitas pero sólo una me interesa.

Finalmente hablamos como dos buenos amigos confiándonos lo que pasó en el día y disfrutando de nuestra presencia y por las noches que podemos estar juntos, nos comportamos como amantes ansiosos.

Hace un par de meses que le pedí ser mi esposa, y aunque al principio dudo un poco, fueron los segundos más largos de mi existencia y juró que sudaba como cerdo esperando su respuesta, finalmente aceptó para mi felicidad. Ahora puedo ver una hermosa sonrisa en su rostro y la comparto con ella sólo hay una cosa que podría acentuarla más.

Muy cerca, no importa que tan lejos

No pudo ser mucho más que del corazón

Por siempre confiando en quienes somos

Y nada más importa

- Te gustaría ver a Sakura

- ¿Bromeas?

- No, ¿quieres?

- Claro que si.

SHAORAN

Largos meses.

Se me han ido como agua en un río. Sabía que esto sería difícil pero no tanto, recuerdo la noche que llegué al encuentro de Clow y siento que fue ayer.

Debo admitir que estaba algo emocionado, nadie había visto a Clow, incluso llegué a dudar de su existencia.

Tsukishiro me dejó en la antesala de una habitación y me pidió esperar un poco. Para llegar al lugar tardamos horas y habíamos pasado por un laberinto para poder llegar la seguridad era extrema. Los hombres que vigilaban era como rocas vigilantes por su semblante, pero me saludaron con una leve reverencia que me extraño pero no hice preguntas.

La habitación no tenía nada de especial, sólo era muy pulcra y estaba decorada en colores claros y uno que otro color azulado y dorado. Podía sentir la mirada examinadora de los hombres que custodiaban la puerta frente a mí, pese a mi nerviosismo no demostré nada.

- Puede pasar - fueron las palabras de Tsukishiro y entré.

La habitación estaba oscura apenas iluminada por la luz de una luna menguante, había un enorme sillón al centro de ella que me daba la espalada, los muros contenían una gran cantidad de libros de un lado y del otro varias pantallas.

- Adelante - su voz retumbó en la habitación y mantuve la respiración.

- Me ha llamado y aquí estoy.

- Me alegra que hayas aceptado mi proposición - la voz era muy ronca y me parecía que era de un hombre muy mayor, contenía un matiz fuerte y paternal.

- Acércate para que pueda verte - no había logrado articular otra palabra me acerqué para finalmente ver al hombre detrás de la leyenda.

Me llevé una enorme sorpresa, no era un hombre mayor ni mucho menos, era un hombre de unos cuarenta años sus rasgos eran finos, por un momento me recordaron a Eriol, incluso tenía el cabello negro azulado pero más largo y esos ojos cubiertos de misterio, podría ser su padre.

- Te asombras

- Yo... la verdad es que sí, pensé que era mucho mayor - y se parece mucho a un amigo, quise decir pero me quede callado.

Justo entonces me miró con algo de diversión y juré ver a Eriol mismo en unos años más. Pero me atreví a hacer la pregunta que había estado en mi cabeza durante mucho tiempo.

- ¿Por qué yo?

Mostró una ínfima sonrisa.

- ¿Importa?

- A mí sí, no he hecho nada que me haga sobresalir de los demás y sé de muchos que matarían por ser elegidos por usted.

- Ese es el motivo de mi decisión, tu, a diferencia de muchos otros, entraste a este negocio para salvar tu error, no por el dinero. Eso ya me da cuenta del tipo de hombre que eres. Conoces mucho del negocio, ese es otro motivo. Pero no te hagas muchas ilusiones has aceptado pero no te entregaré todo así como así, debes demostrar que eres capaz.

- Lo entiendo.

- Ahora es mi turno de preguntar ¿por qué aceptaste?

- Son muchos mis motivos.

- Tengo tiempo, dilos.

- El más importante, es que vi muchas cosas en el negocio, a pesar de tener sólo una mínima participación, que a mi parecer se le han salido de control - al escucharme me di cuenta de que esa podía ser mi última conversación, después de todo nadie se debía atrever a cuestionar el poder de Clow, pero una vez comenzado no iba a quedarme a la mitad - creo que hay muchas cosas que suceden en su nombre y que usted no sabe.

- Tengo información de todo lo que pasa en mi territorio y de cada miembro de mi organización, no te quede duda - dijo y finalmente vi algo de molestia en su voz.

- Aún así Raúl lo traicionó, hasta donde sé tenía sus propios negocios y ganancias a sus espaldas y finalmente quiso matarme en Japón.

Su expresión molesta cambio a una de mortal seriedad.

Más no me retractaba, más bien era un reclamo por mi vida.

- Vete - dijo volviendo a la oscuridad y sin esperar salí disparado del lugar.

Al salir entró Tsukishiro, mientras esperaba a fuera mi corazón retumbaba en mi pecho. Tal vez me pase de la raya, era probable que terminara descuartizado en una esquina.

Minutos después salió Tsukishiro con la expresión de siempre y me indicó seguirlo.

- Creo que no le agrade a Clow - me atreví a decir ya que él no me dijo nada.

- Esta será tu habitación - me dejó entrar en una habitación que era muy amplia y bien decorada.

- ¿Será esta mi última morada? - le pregunté pero Tsukishiro.

- A Clow le agrada tu valentía, aunque si fuera tú no lo volvería a hacer - me dijo Tsukishiro

En aquel momento juré que me matarían, en cambio la siguiente vez que me entreviste con Clow comenzó a instruirme en los movimientos del negocio.

Clow me dijo que la mejor manera de entrar al negocio era muerto, o por lo menos la persona que había existido hasta ese momento debería morir, toda su historia debería perderse así como sus enlaces con familia y amigos. Por supuesto que la idea no me gustó en lo más mínimo, pero tenía que darle la razón de que era la manera más segura.

Según me contó luego Yukito, Clow lo tuvo que hacer para sobrevivir obviamente ese no era su verdadero nombre, el verdadero yacía en una tumba de algún panteón. No fue demasiado difícil ya que no tenía familiar alguno y sólo se colocó en la tumba para evitar que los policías pudiesen investigar en el remoto caso de que se sospeche de él y el féretro no estaba vacío, algún pobre hombre con sus mismas características pero sin algo que pudiera identificarlo yacía en el lugar.

Me negué a morir de esa manera, y tome la siguiente opción que no era la más segura pero que por lo menos me permitiría vivir. Al igual que el reemplazo de Clow buscaron al mío, no supe todos lo detalles sólo sé que la versión dada a mi familia fue que de viaje de regreso a casa hubo un terrible accidente del cual salí con vida pero quede en coma. A Clow no le agrado del todo aceptó finalmente.

Las manos del hombre habían sido quemadas, su cabello cortado y toda la cara cubierta por múltiples vendajes, según sé le practicaron algunas cirugías para que tenga el mayor parecido a mí y creo que lo lograron, pero no satisfecho con eso Clow logró inventarme alguna rara enfermedad que mantenía a todos alejados de cuerpo inerte y quieto.

En un principio pensé que no funcionaría, pero un médico hospital de una pequeña ciudad aceptó llevar a cabo la farsa, y era porque él era parte de nuestra organización, como la llamaba Clow. Mis padres fueron a ver a aquel sujeto y se mantenían informados de sus progresos y avances, me dolió la mentira pero estaba seguro de que cubierta esa parte no me extrañarían demasiado, además de que era muy probable que ese tipo en cualquier momento fuera reemplazado con mi verdadero cuerpo dados los peligros que corría constantemente.

También supe que Sakura fue a visitar al tipo en el hospital pero que al llegar permaneció tranquila y dijo unas palabras de consuelo a mi familia asegurándoles que estaría bien al final, supe que ella lo sabía todo sin que yo se lo dijera alguna vez. Después de algún tiempo dejó de interesarme ese cuerpo inerte.

Los siguientes días fueron largos y cansados, al parecer Clow vigilaba casi todo desde ese lugar, no tenía tratos en persona con casi nadie, todo era a través de códigos, mails, cartas y todo medio de comunicación muy bien diseñados para burlar a la policía.

Al mes de haber llegado, sabía ya muchos códigos y muchos movimientos, Clow permanecía distante a pesar de las horas que pasaba a su lado. No me había atrevido de hablarle de nada que fuera personal y el se mantenía muy frío, aunque mil preguntas pasaban por mi mente sobre todo el saber por qué dejada el negocio que tanto le había dejado.

La respuesta llegó como un huracán.

- Hola - sin tocar la puerta siquiera vi entrar a mi habitación a una chica que de pronto saltó sobre mí sin ninguna consideración.

- ¿Quién eres tu?

- Eres más lindo de lo que imaginé - ella estaba sobre mí ya penas podía mantener el equilibrio en la silla donde estaba.

- Disculpe señorita - hablé seriamente - pero no nos han presentado - con el mayor tacto y paciencia que tenía me levanté y traté de alejarme de ella, cosa que sólo la provocó más y se aferró más.

- Me llamó Nakuru - dijo feliz acercándose a mi con actitud más insinuante - pero puedes llamarme amor, cariño, dulzura, preciosa, en realidad hay muchas maneras.

- Lo siento pero yo... - entre más me resistía más se me restregaba.

- Señorita - entró corriendo Yukito y por primera vez le vi una expresión graciosa, estaba todo sonrojado e intentaba inútilmente de convencer a la "señorita" de ir con él.

- Na-ku-ru, te he dicho mil veces que mi nombre es Nakuru, deja de decirme señorita - le rezongaba la chica que no me dejaba respirar.

- Sólo quería conocer al joven que mi padre eligió - con esas palabras el alma se me fue a los pies.

- ¿Eres la hija de Clow? - no lo sabía y él no me lo había dicho.

- Sipi - me cerró un ojo - pero es un secreto ¿puedo confiar en ti?

- Claro - ¿qué otra cosa podía decir?

- Oh, la pasaremos de lo lindo - seguía ella aferrada a mi, ignorando los ruegos de un ya muy agitado Yukito.

- Señorita Nakuru por favor, no debe estar aquí, si Clow se entera...

- Estoy seguro de que al viejo Clow no le molestará - ahora sé porque el padre no habla de ella.

- Anda Yukito ve a ver si ya puso la marrana - dijo la chica - que tenemos que conocernos mejor - le dijo y me miró de manera que imaginé que me desnudaba.

Oh no, no, no...

Le rogué con los ojos a Yukito que me la sacará de encima, pero él seguía con sus ruegos que no eran escuchados.

- Yo... yo...

- Tranquilo cariño.

Ese momento sólo imaginaba cómo se vengaría Sakura si se llegaba a enterar de esto, seguramente me convertiría en un sapo pegajoso.

En eso pensaba cuando comencé a sentir que las manos tibias de la chica acariciaban mi abdomen de una manera nada casta.

Intenté decir algo pero que podía decirle a la hija de mi jefe, si me atrevía a rechazarla quizá me esperaba un agonizante castigo. Pero Yukito a pesar de su sonrojo atinó a decir...

- Señorita, el joven Li tiene novia - dijo ya desesperado.

La chica detuvo su avance y me consultó con una mirada, yo sólo asentí y finalmente me soltó como impulsada por un resorte.

- ¿Cómo se llama? - preguntó seriamente, tanto que me dio un poco de temor.

- Sakura.

- Sakura - repitió y me arrepentí de no haber mentido.

Finalmente sonrió levemente - es una chica muy afortunada, me gustaría conocerla. Pues ni que hacer, seremos sólo buenos amigos - me guiñó el ojo y me tendió la mano.

Contesté su gesto y salió de mi dormitorio dando brinquitos de alegría.

Yukito respiro de nuevo y la vio alejarse.

- Gracias Tsukishiro

Él sonrió y se marchó tras la mujer.

En verdad le agradecía, pues a la velocidad que iba esa mujer dos minutos después... grrrr... no quiero imaginar que hubiera sido de mí. Tal vez exageré en ese momento con mi imaginación, pero créanme que unos meses después lo confirme.

Según Tsukishiro, Clow en un principio quiso dejar todo en manos de su hija pero por razones obvias prefirió no hacerlo y dejarlo todo en manos de alguien más alejado de su círculo de colaboradores principales, quienes según Nakuru eran como zopilotes y ratas y demás animales carroñeros, y hubieran hecho una autentica matanza, pero con un nuevo regente acompañado de su hija permanecía el poder casi intacto.

En otras palabras yo era un colaborador de Nakuru frente a todos, pero yo llevaba toda la responsabilidad encima y tomaba las decisiones. Ella claro que podía hacerlo por si misma según me dijo había nacido y crecido entre toda esta gente y conocía perfectamente el negocio, pero quería divertirse como nunca ya que era joven, hermosa, inteligente y muy sexy. Quiero decir que esta descripción es la que ella da de si misma.

Vaya que pagué cara mi osadía de ansiar poder, terminando como niñero de esta chica.

Lo demás no quiero ni recordarlo, mi llegada no cayó bien a todos y tuve que sufrir las consecuencias.

Precisamente ahora me dirijo a un encuentro con Eriol, la verdad es que no tengo muchas ganas de verlo, de hecho creo que nunca las he tenido, pero debo hacerlo para verificar algunos datos con él, además es buen pretexto para salir de las garras de Nakuru, no sé como es que Yukito le soporta tanto y ya veo porque Clow quiere un poco de paz.

Entre el trabajo, por llamarle de alguna manera, y ella es como intentar desarmar una bomba con un tigre hambriento por detrás.

La escolta suele acompañarme esta integrado sólo por dos hombres, aunque me basto sólo, pero como iremos a un lugar público debo tomar mis precauciones, la policía mete las narices donde sea, pero tenemos las mejores estrategias y sólo pueden vernos el polvo.

Fui directamente al privado que Eriol reservó sin mayores contratiempos, al entrar me llevé una buena sorpresa. Después de verla miré a Eriol y al ver su estúpida sonrisa en serio que me arrepentí de no haber llevado un arma o algo peor para este tipejo.

De muy mala gana saludé.

TOMOYO

Una excelente idea, por lo menos eso me pareció cuando Eriol explicó el plan.

Reunir al joven Li con Sakura sin que ellos supieran. Obviamente pensamos... corrijo yo pensé que era una excelente idea, según sabía desde aquella vez en que nos separamos, ellos se habían visto un par de veces y todo bien.

Yo invité a Sakura sin decirle de la presencia del chico, pero en cuanto llegó el joven Li desapareció su sonrisa.

- ¿Qué pasa? - susurré a Eriol viendo como los dos hubieran mostrado mayor interés en una mosca que uno en el otro.

Él sólo me sonrió como suele hacerlo cuando nada bueno tiene en la cabeza - Eriol...

- Sh... - me guiña el ojo - será divertido, sólo observa.

Observé pero nada cambió, y yo esperaba que algún día mi prometido parara de hacer sufrir a los demás con sus planes, pero acabo de confirmar que no tiene remedio.

Sólo a él se le ocurrían estas cosas. Y lo peor es que no me arrepiento de haber aceptado su propuesta de matrimonio, el hombre ya se estaba tardando en pedirlo, ya estaba pensando en pedírselo yo misma. Y como venganza tarde en responderle.

Oh cielos, creo que después de tanto tiempo con él empiezo a pensar igual, esto no puede ser bueno.

Pero regresando a lo que pasó.

La conversación de la cena no paso de dos o tres monosílabos de los que se supone deberían estar brincando de alegría por reencontrarse, apenas y habían tocado la cena, no se habían mirado ni por error. Claro que Eriol habló y habló hasta que el clima, las finanzas y las nuevas medicinas dejaron de ser un tema interesante. Fue en el postre que me cansé de tanto silencio.

- A ustedes dos ¿qué &/()"#$ les pasa?

Bingo, finalmente atraje sus miradas algo sorprendidas.

- Lo siento pero no me dejaron alternativa, ahora me podrían explicar qué sucede con ustedes dos - dije con una voz fuerte y clara.

Después de verlos parpadear a ambos les salió una gotita.

- Aléjate de Eriol - dijo de pronto Li - te esta pegando sus mañas.

Sakura sólo asintió dándole la razón.

- Lo que me importa - dije suavizando mi rostro, je je esto de la actuación me salía excelente - es saber ¿por qué no están contentos de encontrarse?

Los dos bajaron la cabeza y apenas cruzaron sus miradas.

- Que te lo diga él - apuntó furiosa ella.

- ¿Yo? No hice nada malo - se cruzó de brazos con dignidad.

- ¿A no? ¿Quieres que les diga lo que sucedió?

Entonces Shaoran se puso rojísimo.

- Esta bien se los diré yo. Veran... - comenzaba a explicar Sakura.

- Alto. Esto es entre tú y yo y... nosotros debemos resolverlo.

- Resuélvelo entonces.

- ¿Cómo Sakura?

- Y te atreves a preguntarlo.

.

.

.

Digamos que la discusión continuó un par de minutos en los que Eriol estaba de lo más divertido y no me permitía interrumpir, y en los que no pude saber nada de lo que había sucedido, sólo que ella era la ofendida pero Shaoran no lo consideraba así.

En conclusión no se les entendía nada. Después de que me di cuenta de que era mejor no intervenir tuve que tomar a un entretenido Eriol del brazo y arrastrarlo a la salida del privado.

- Los esperamos cuando se hayan calmado - dije con voz fuerte pero luego de escucharme, creo que lo hicieron, siguieron discutiendo.

- Eriol ¿me puedes explicar que pasa ahí adentro?

- Je je, sólo un pequeño malentendido querida.

- ¿Por que no me lo dijiste?

- La verdad es que no lo sabía con certeza, y ahora no lo sabré - dijo como reclamando el haberlo sacado de su entretenido espectáculo.

- Se supone que nos reuniríamos para darles la gran noticia - dije molesta con su actitud, bueno no tanto, pero si muy incomoda - no para hacerlos pelear.

- Es sólo una agradable coincidencia, pero no te preocupes estarán bien, en un par de... horas.

Dentro aún se podía escuchar su pelea.

Ésta seria una noche muy larga.

Pero no me atrevería a meterme en esa discusión, no quería morir antes de mi boda.

Además a quién en su sano juicio se metería en una pelea entre el jefe de la mafia y una poderosa Shuvani. Incluso los hombres que acompañaban a Li estaban distantes y pendientes.

Sólo a mi prometido se le ocurren estas cosas y era el único que lo disfrutaba, comienzo a dudar de su sano juicio pero aún así lo amo y creo que no podré aburrirme a su lado.

Sólo espero que terminen reconciliados.

SHAORAN

Seguía siendo sumamente hermosa... no, es aún más hermosa de cuando la conocí, el tiempo sólo acentúa su belleza.

- Ya te dije que no es para tanto.

- ¿Qué no es para tanto? - casi le salía humo por las orejas.

- Claro que no.

No puedo creer que siga enamorado de ella cuando he conocido a muchas mujeres que la superan en algunas cosas, pero jamás en su belleza, inteligencia y testarudez.

- Eres el hombre más idiota del mundo.

- Oye no le quites merito a Eriol, se lo ha ganado a pulso, yo no le llego ni a los tobillos.

Comenzaba a pensar que perdíamos tiempo en esa estúpida discusión cuando sólo podía ver sus labios, que aunque me insultaban, gritaban con ansias que los besara.

- Sakura - intenté acercarme y me rechazó mirándome con rencor.

- Aléjate de mí, no quiero que me toques.

- No seas dramática, no tiene importancia sólo fue...

Me quedé a medio decir mientras ella pareció calmarse de golpe, pensé que me haría algo muy malo por su mirada perversa y algo dolida.

- Tienes razón - su mirada sólo fue triste entonces - no hay nada entre nosotros, no tengo derecho a reclamar nada - me quedé sin hacer nada mientras ella salía del privado con ese aire triste que me dolió mucho más que sus insultos.

Ese "no tenemos nada" dolió como nunca antes.

Me quede ahí sentado como idiota mientras algunos recuerdos llenaban mi cabeza, de algunas cosas que había vivido hace meses.

En aquella ocasión me dirigía a una misión.

Tenía todo listo y esperaba que todo salga bien o mi vida correría peligro y esta vez ni el talismán, ni mis hombres, ni el mismísimo Clow podrían salvarme.

El talismán ya lo habían hecho una vez, en la que pude sobrevivir a una peligrosa emboscada de la que no salí del todo bien librado, terminé con una bala en una pierna, pero nada grave. Según el propio Clow fue un error mío como novato, en ese entonces tenía mucho que aprender.

Y no fui herido por la policía sino por el grupo rival de Clow, no eran demasiados pero si muy eficientes, desde entonces tomo muchas precauciones.

Estaba todo listo, la operación había sido cuidadosamente planeada y esperaba que todo saliera bien, me sentía más nervioso que nunca.

- ¿Listo?

- Si señor - subimos al auto y más atrás venía otro con varios hombres.

Yukito iba a mi lado pero casi no hablaba,

Había viajado por un par de horas pero cierta adrenalina corría por mi cuerpo y me mantenía muy alerta.

- Nadie nos sigue - era de rutina siempre estar atento de no ser perseguidos, ya sea por policía o por enemigos.

- ¿Estas seguros de la ubicación del objetivo?

- Por supuesto señor. No hay nadie que pueda interrumpirlo, sus acompañantes han tenido asuntos que atender.

Me quité los pupilentes que solía utilizar para salir y me revise el rostro en el espejo del auto. Me veía muy bien, aunque lo diga yo mismo, tenía que disfrazarme para pasar desapercibido por eso cambié el color de mi cabello y usaba lentes y demás accesorios que cambiaran mi aspecto.

- Llegamos - anunció el chofer.

- Adelante - a mi señal todos los hombres del otro auto bajaron.

Mi asistente personal salió a verificar que el lugar fuese seguro.

- Puede bajar - me anunció.

Al bajar sentí la fría noche.

- Todos a sus posiciones - en ese momento el corazón latía como poseído.

En realidad esperaba no morir en el intento.

- Ahora - fue la orden y los hombres de tras de mi volvieron su rostro al balcón que estaba por encima de nosotros.

Luego comenzó todo.

La luz de la habitación se prendió.

Una silueta se acercó con aire desconfiado pero finalmente se asomó tímidamente.

En ese momento me quede sin aliento, mientras los músicos seguía con la serenata, la silueta desapareció unos segundos para luego reaparecer y la dueña de mis sueños finalmente salió al balcón.

Recorrió la vista por todos los músicos y me miró directamente, yo sólo le sonreí como si eso fuera mi carta de presentación y funcionó.

Imaginarán mi sorpresa al verla subir al barandal del balcón y dejarse caer. Como pude, alcancé a tomarla en brazos mientras me llenaba la cara de besos.

Incluso escuché las exclamaciones de sorpresa de los músicos que por sólo un momento dejaron de tocar.

- ¿Estas bien? - pregunté cuando después de un largo beso me dejó un poco de aliento.

- Ahora sí.

- Pensé que estarías enfadada.

- ¿Por qué? ¿Por no comunicarte conmigo después de meses cuando prometiste lo contrario? - dijo de forma sarcástica - aún no te libras de mi furia, pero por ahora estoy demasiado feliz para pelear contigo.

- ¿Te gusta mi obsequio? - le señalé a los músicos que seguían con su repertorio musical.

- Me encanta, es muy original. Pero ¿cómo me encontraste?

- Olvidas quién soy.

- Aunque quiera no puedo.

- Ahora, no te importaría bajarte, haz subido de peso.

- Tonto - finalmente se bajo de mis brazos, no es que no me gustará tenerla ahí, es sólo que con público no me sentía nada cómodo.

- Oh, ¿Yukito? - se acercó a él con gran confianza.

- Buenas noches señorita - y él le contestó de la misma manera.

- Espero que lo hayas cuidado bien - dijo señalándome discretamente.

- Claro.

- Te ves muy bien - lo halagó ella.

- Gracias, usted igual.

O.O¡ ... Pero ¿qué...?

Sólo entonces me di cuenta de cierto detalle, mi Sakura estaba con su pijama, uno muy moderno que consistía en unos diminutos boxers y apenas una playerita color rosado, TODO lo demás estaba al descubierto.

Su impresionante físico estaba a la vista de cuanto depravado la mirara.

¿Dónde había quedado aquella moda de las pijamas matapasiones? Esas que parecían hábitos religiosos tan grandes para que tres personas cupieran en ellas y tan horribles para salir corriendo jurando que han visto un fantasma.

Me sentí celoso obviamente, aunque nadie de los presentes ni los músicos ni Yukito parecían concientes de ello, eso fue lo único que me impidió taparla con algo. No quería parecer tan celoso como era y opté por algo menos drástico.

- Oye hace mucho frío, ¿me piensas tener toda la noche aquí? - finalmente llamé la atención de nuevo.

- En realidad lo había pensado, pero como no me separaré de ti no me conviene. Pero y ¿ellos?

Despedí a los músicos a sólo Yukito no les pareció la idea de dejarme solo.

No necesitaba su ayuda si tenía a una poderosa Shuvani que me cuidaba igual o más que a su vida, eso no lo dije yo, fueron sus palabras con las que despidió a Yukito.

SAKURA

Sigue tan apuesto como siempre y como siempre me tiene suspirando.

Pero no se lo voy a perdonar tan fácilmente.

En cuanto salí del privado se me acerqué a Tomoyo.

- ¿Estas bien?

- Sí gracias, sólo necesito aire.

- Por acá hay un balcón - me señaló y acompañó mientras vi a un sonriente Eriol dirigirse al privado.

- Estúpidos hombres - alcancé a mascullar.

Pero en realidad necesitaba aire.

Agradecí el silencio del que me permitió disfrutar mi prima.

Respiré profundo bajo la mirada de Tomoyo y los recuerdos volvieron vividos de la primera vez que nos reencontramos cuando ambos decidimos tomar diferentes caminos.

Y también me había hecho enfadar.

Al principio estaba loca de felicidad al verlo, creo que no pensaba cuando me arrojé desde el balcón pero no podía esperar más para estrecharlo entre mis brazos, mientras me repetía...

- "Por todos los espíritus, él esta aquí conmigo. En realidad lo extrañe tanto que apenas puedo creer que es realidad"

Entramos al lugar y ya dentro nos desinhibimos y sólo nos detuvimos porque debíamos subir a la habitación que yo ocupaba, pero qué importa.

¿Que importa?

Nada más me importaba, solo que estaba de nuevo con él.

Ambos teníamos una sola cosa en la mente, bien rectifico, no es en la mente precisamente donde el deseo se aflora en su máxima expresión. Esta en sus ojos ámbar en los cuales sólo quiero se refleje mi rostro, en su mirada que puede transmitirme que la alegría es de ambos al reencontrarnos, esta en sus sensuales labios, en su cuerpo masculino, en sus grandes manos que con gran destreza tocan partes sensibles en todo mi cuerpo.

Es él a quien tanto extrañé y que hace que las interminables horas pasadas sean nada pues han valido la pena por tenerlo entre mis brazos. Ya una vez me hizo tocar el cielo entre sus brazos y de nuevo lo haremos juntos.

El resto del mundo era un estorbo.

Nunca me abrí de esta manera

La vida es nuestra, la vivimos a nuestro modo

Todas estas palabras que no me limito a decir

Y nada más importa

Sólo nos sumergimos en un mundo que es sólo nuestro y que es algo de lo más hermoso que alguien pueda experimentar.

La noche se hizo terriblemente corta, siempre era así el tiempo juntos.

Aún tendidos sobre las sábanas algo cansados por la pasión, por llamarle de alguna manera a esa locura que nos hace... bueno se entiende.

- Oh Shaoran no sabes cuanto te extrañé - esa frase había sido pronunciada mil veces y aún así no me sentía satisfecha de decírsela.

- ¿Mmmm? - Oh, que hombre, creo que ya se quedo dormido.

- ¿Shaoran?

- Dime Nakuru - contestó medio dormido.

Lo siguiente que se escuchó fue un fuerte golpe en la cabeza.

- ¿Cómo me llamaste? - grité empujándolo al suelo.

Se sentó de un brinco asustado, yo estaba furiosa.

- ¿Quién es Nakuru? ¿Por qué me llamas así? ¿Acaso estas recordándola mientras duermes conmigo? Si ya me lo imaginaba - para ese momento mi voz estaba quebrada y dejé de gritar.

- Sakura... - intentó acercarse y me alejé - no es lo que piensas.

- ¿Entonces qué es? ¿Quién es esa?

- Esa... - dio un suspiro que tuvo la cualidad de romperme el corazón - es mi jefa.

- Ahora entiendo porque tardaste tanto, es por ella... - no pude decir más porque él me sostenía la cara con una ¿sonrisa?

- Me encanta que me celes.

- Idiota, aléjate de mi que no te quiero cerca - intenté hacer esfuerzos para alejarlo, pero lo cierto es que mi cuerpo no me pertenecía del todo en aquel momento.

- No lo pareció hace unas horas. Pero… por favor, déjame explicarlo ¿si? - inmovilizó mis manos y después de un suspiro comenzó a relatarme sobre esa NAKURU. Me dijo que ella lo había ayudado mucho y que era una verdadera molestia pero se había convertido en una buena compañera al igual que Yukito.

- Para que lo tengas más claro es como la versión femenina de Eriol.

- ¿En serio?

- Si, bueno creo que le gana en locuras, es un verdadero dolor de cabeza para mí y para su padre. Son muy pocos los que conocen su existencia. Y si te confundí con ella es porque es su manera de torturarme.

- ¿Haciéndote el amor? - obviamente seguía furiosa

- Acabas de confirmar que tienes una mente mucho más pervertida y cochambrosa que yo - rió levemente con esa sonrisa que sólo me convenció más.

- No, de hecho tiene un perfecto sistema para mantenerme furioso con ella, después de un largo día de trabajo se despide y justo después de un refrescante baño me meto a la cama para dormir, justo cuando voy cayendo en ese hermoso estado de descanso es cuando suena el teléfono. Y sip adivinaste, es ella siempre, rogándome que vaya a ayudarle con algo o que la acompañe a algún club nocturno. Así comencé a odiar el

teléfono, y cuando se me ocurría desconectarlo al siguiente momento la tenía en la puerta de mi habitación, con lágrimas en los ojos diciendo que sea amable con ella y la ayude a salir del lugar sin que Clow lo supiera.

- ¿En verdad hace eso? No te creo.

- Tengo pruebas que comprueban lo contrario, cada vez que suena un teléfono cuando estoy por dormir el pobre termina hecho añicos en la esquina.

- Pensé que Clow te había elegido como su sucesor y no como su niñera.

- Yo también lo pensé, pero al parecer todo eso fue algo parecido a una prueba que me hizo pasar muy malos ratos. Nakuru dejó de hacerlo, bueno por lo menos no lo hace tanto como antes. Creo que en realidad se siente sola siempre encerrada en ese lugar, y su padre, por ser quien es, no se arriesga a que alguien la conozca o correría peligro.

- Vaya, no pensé que alguien como Clow tuviera esa clase de problemas.

- No deja de ser humano Sakura, le afecta tanto como a cualquier padre.

- Estas seguro que no me mientes.

- Mírame - se colocó frente a mí y me miró de esa manera que sólo él podía hacer - tu que eres una excelente shuvani, dime si es que miento - y en realidad sus hermosos ojos mostraban sinceridad.

- Te creo, disculpa es sólo que...

- Tranquila Sakura no debes disculparte, tendré más cuidado.

- ¿Crees que algún día podré conocerla?

- En verdad, espero que no.

- Shaoran.

- Es por tu bien, pero si se dan las circunstancias, esta bien.

Dios, como amo a este hombre.

- ¿Y Tú? ¿Cómo te ha ido? ¿Ya sabes convertir en sapo a una persona? Porque ya tengo al conejillo de indias perfecto, su nombre es Eriol - dijo jugueteando.

Comencé a contarle un poco de lo que había hecho.

Desde el comienzo con los interminables viajes al lado de la anciana con lo otros chicos, todo en los viajes tenía que ver con magia, desde relacionar las plantas medicinales y su preparación, hasta una temporada con algunos mojes budistas que nos enseñaron el arte de la meditación para poder manejar mejor nuestras mentes y así hacer una magia mucho más efectiva.

- Fue un largo viaje y ahora nos tomamos un pequeño descanso. Hoy se supone que iríamos a una fiesta con algunas personas importantes, pero por alguna extraña razón mi nombre no apareció y me quedé sola... ah ¿no me digas que tú?

Él sonrió sutilmente - no te lo diré entonces.

- Debí suponerlo, fue muy extraño.

- Y dime ¿para qué iban a ver a esas personas? Según me contaron eran tipos de muy buena posición el en país.

Fue mi turno de reír al ver su expresión, sin duda ambos teníamos una mente muy pervertida.

- No es para lo que piensas. Hay muchas personas importantes que creen en la magia y que quieren consultarnos en algunos casos.

- ¿En serio?

- Sip, te sorprenderías de la cantidad de personas en un buen puesto político que quieren saber no sólo de su futuro, también de lo que puede pasar en varias cosas como la economía o las relaciones con otros países. Aunque ante los medios y ante los demás jamás lo dicen. A pesar de que la mayoría somos "estudiantes" la anciana confía en nosotros y nos dio la oportunidad, ella esta vinculada con muchos de ellos y varias veces los ayudó.

- Waw, no lo hubiera imaginado.

- Ya sabes como son algunos empresarios, algunos muy supersticiosos y otros... muy molestos.

- ¿Molestos? ¿por qué lo dices?

- ¿olvidas que fue así como te conocí?

- Difícilmente podría olvidarlo - me besó y comenzamos a divertirnos de nuevo cuando inesperadamente tocaron la puerta.

- Pensé que no había nadie - dijo él frunciendo el ceño.

- Se supone que llegarán en unas horas más.

Ya estaba amaneciendo, pero aún así nadie debía estar ahí. Me puse una bata cubriendo mi desnudez, cuando vi a Shaoran levantarse de un brinco.

¡Glup!

Mis ojos recorrieron su perfecto cuerpo desde arriba hasta abajo.

Mi dios griego.

Me obligué a despertar de mi ensueño, ya que si la persona que llamaba a mi puerta se le ocurría entrar terminaría hecho pedacitos.

- Shaoran no hagas eso - por su bien y por mi salud mental.

Con las dos neuronas funcionando, que sobrevivieron al impacto de la imagen, me dirigí a la puerta.

- ¿Quién es? - pregunté sin abrir.

- Soy yo - oh no ¿qué hacía él ahí? se supone que debe cuidar a las demás - ¿Estas bien?

- Sí. Deberías estar con los otros.

- Es que me preocupe por ti, te quedaste sola.

Fue entonces cuando sentí que el calor proveniente de mi espalda, al siguiente segundo Shaoran me tenía abrazada posesivamente, gruñendo levemente - dile que se vaya - dijo con voz amenazante.

- Estoy bien, sólo quiero dormir, puedes ir con ellas.

- Pero...

- Hazlo por favor - le pedí y rogué que lo hiciera.

- ¿Por qué no abres? - dijo del otro lado.

Escuché como los dientes de Shaoran rechinaban mientras profería un sin fin de maldiciones en voz baja.

- No - contesté de inmediato - estoy... - desnuda - indispuesta. Estoy bien, por favor ve con ellos, podrían necesitarte.

Después de unos segundos de silencio escuché un - esta bien - desanimado y luego pasos que se marchaban.

- ¿Quién es él? - ya me esperaba una reacción así.

- Él es Mertón, uno de los chicos que nos cuida.

- ¿Por qué quería entrar si sabe que estas sola? - dijo con molestia en la voz y la mirada.

Tarde un poco en contestar, pues lo cierto es que ni yo lo sabía, nunca antes había tenido una situación parecida.

De inmediato se alejó de mí.

- ¿Por qué no contestas?

- Yo... yo... - sabía que tenía que contestar, no había nada que esconder sólo que... bueno lo dije una vez y lo confirmo mil veces, ignorar el cuerpo de Shaoran es un verdadero insulto.

Como pude, con mucho esfuerzo, despegue mis ojos de él me acerqué a la cama y le lancé una sábana.

- Cúbrete ¿quieres? no me dejas pensar - pensé y lo dije, creo.

Me sentía morada.

- ¿Acaso no te gusta admirarme?

Se acercó a mí, y me invadió el calor de su cuerpo, el color de sus ojos y el sabor de sus labios. En consecuencia mis dos neuronas restantes cayeron en coma durante un buen rato.

En esa ocasión no pudimos estar mucho tiempo juntos y juramos volvernos a ver, pero no fue tan pronto como ambos lo hubiésemos deseado, lo cierto que es pasó mucho tiempo para vernos de nuevo.

Regresando mi mente al restaurante, agradecí a Tomoyo y me sentía más despejada.

- Estoy mejor gracias Tomoyo.

- ¿Quieres hablar? - preguntó como siempre tan comprensiva.

- Creo que sí.

Ese tonto hombre si que me sacaba de quicio.

Era el único que podía hacerlo.

SHAORAN

Justo cuando estaba logrando tranquilizarme, noté a mi otra pesadilla, a parte de Nakuru estaba Eriol.

- ¿Qué quieres?

- Sólo me preguntaba si deseabas hablar.

- No hablaré contigo.

- Oh, vamos soy un experto en mujeres ¿quién mejor que yo para ayudarte?

- Créeme que confiaría más en los consejos de amor de un sacerdote que los tuyos.

- Anda Shaoran ¿para qué estamos los amigos?

- Amigos como tú, para sacarme canas verdes.

- ¿Qué le hiciste a Sakura?

- Yo no le hice nada - dije convencido o queriéndome convencer a mi mismo.

- Habla. ¿La dejaste plantada? ¿La ofendiste? si es así prepárate para volverte sapo, ¿la engañaste? más te vale que no o no vivirás para contarlo. No me digas que... ¿terminaron? porque si es así yo no lo sabía, tal vez Tomoyo tenía razón y no debió ser sorpresa. Espero que no le hayas roto el corazón porque entonces te arrepentirás el resto de tu vida en cuanto de entere el joven Kinomoto o la anciana Ishtar, he escuchado que hacen horribles maldiciones que afectan a toda la familia. No es algo comprobado pero sabías que los Kenedy así comenzaron su desgracia. Aunque no creo que Sakura la deje, tal vez ella misma se encargue de hacerte pagar, pero si...

Bla, bla, bla

Aún me preguntaba como es que seguíamos juntos, es decir la vida de Sakura y la mía es tan distinta. No sólo nos distancia el espacio, también el tiempo soy mayor que ella, además la cultura, la manera de pensar. Hubiéramos terminado nuestra relación hace mucho tiempo dado que no tenemos mucho en común, salvo lo que sentimos uno por el otro.

Las parejas normales son como Tomoyo y Eriol viven juntos, soportan muchas pruebas juntos, se aman a diario y pelean aún más, conocen a fondo a su pareja desde sus cualidades hasta sus defectos. Y creo que nos conocemos pero no sé si sea lo suficientes, apenas y podemos vernos dos veces al año con mucho trabajo y en todas las ocasiones peleamos.

No somos como todos los demás, será que estamos condenados a que lo nuestro nunca pueda ser, el destino que lee Sakura dice que sería mejor separarnos.

En ocasiones lo más sensato parecería terminar y cada quien con los suyos, claro que es fácil decirlo pero sólo pensar que ya no estaremos juntos nunca más... simplemente no cabe en mi cabeza, mucho menos en el resto de mi cuerpo. Nos vemos poco pero siempre era con una gran emoción, hasta ahora.

Sé que me quiere como yo a ella, pero...

- ... entonces ¿qué harás?

- ¿Qué? ¿Decías algo?

- Desde hace media hora amigo, ¿qué te parecieron mis propuestas?

- ¿propuestas?

- Comienzo a creer que no me ponías atención.

- Deje de escuchar cuando preguntaste que le hice a Sakura.

Puso una fea cara, como de un hombre insultado.

- Bien, tú te lo pierdes. Definitivamente mi sabiduría e inspiración son desperdiciadas con cada gente - masculló para el mismo y yo sólo sonreí.

Ahora, qué podía hacer para solucionar las cosas con Sakura.

¡Ah! claro, es lo más obvio del mundo y sin embargo lo más difícil.

Hablar con ella, o intentarlo siquiera.

Pero algo era seguro, no la perdería, por lo menos no aún.

Mientras guardaba la esperanza de que algún día esa gitana loca saliera de mi cabeza, salí del privado buscándola.

- ¿Dónde vas? - preguntó al matasanos, pero yo la buscaba y no la veía por ningún lado.

Luego vi a Tomoyo sentada y de inmediato me dirigí a ella.

- ¿Dónde esta?

- Fue al tocador - contestó con una fea mirada y deduje que lo sabía todo.

Me dirigí al tocador de damas ante la mirada atónita de Tomoyo y Eriol que no estaban muy lejos, hice una seña a mis guardaespaldas para que vigilaran la puerta y entré.

Esta chica tendría que escucharme quiera o no.

Entre casi de puntitas y no había ningún sonido. Debía estar ahí ¿cierto?

O Tomoyo cubrió su huida de mí, si era así ya le esperaba un sermón a esa jovencita.

Pero luego me adentré más al lugar con un dejo de incomodidad, obviamente porque estaba en el tocador de damas. Finalmente pase por el pasillo y me encontré de frente con un enorme espejo, luego al doblar la vi estaba frente al espejo mirándose fijamente.

Se veía preciosa, no había podido admirar por pelear con ella, pero se veía radiante salvo por esa mirada un tanto triste y me odie por provocarla.

- Sakura - me acerqué lo más rápidamente que pude para estrecharla entre mis brazos y me impidiera alejarme.

Se sorprendió con mi llegada e intentó alejarse pero no se lo permití.

Sólo pude oler su cuerpo, sentirlo y desearlo como siempre que estaba cerca.

- ¿Qué estas hacien...? - callé su reclamo con un beso y luego más.

Se resistió, pero su deseo de reconciliación era también demasiado fuerte.

Nos perdimos algunos minutos en disfrutar el acercamiento, pero luego ella volvió en si y discutimos de nuevo...

- Te dije que no quiero que te acerques a mí - dijo empujándome como si el beso anterior hubiese sido un sueño.

- Por favor Sakura te comportas como una mujer celosa.

Sus cejas sólo se juntaron más.

- ¿Qué harías tu si me vieras en una actitud muy "amistosa" con un conocido?

- Nada, son perfectamente capaz de dominar mis celos - dije seguro de mi mismo.

- Excelente, ya que veo que tu no eres un hombre celoso. Honestamente Shaoran Li ¿Qué harías si te cuento que hace un par de meses besé a Mertón de manera "cariñosa" en los labios?

Ok, contar hasta diez.

1

2

No creo que sea posible.

4

Quizá sólo quiera darme celos.

5

Pero ella no suele mentir ¿cierto?

¿qué sigue?

7

Entonces sí sucedió.

10

- ¡Lo mato! Mañana amanecerá hecho pure en algún callejón.

Esas palabras y las terribles ansias de tener al tipo frente a mí, salieron directamente de mis vísceras y eche abajo mis palabras.

- Ahora entiendes lo que sentí - dijo bajando un poco la mirada.

Respiré profundamente.

SAKURA

Ese hombre es y será siempre un tonto.

La última ocasión que nos vimos fue en un hotel de periferia de la ciudad uno muy tradicional y hermoso. Fue un fin de semana completo en los que, como siempre, reñimos un poco pero todo lo demás fue sólo disfrutar de nuestra compañía y olvidarnos de que el resto del mundo existía.

Claro todo eso antes de tener el coraje de mi vida.

Tuve que ver con mis propios ojos como dos tipas se le iban encima a Shaoran, era el último día de un fin de semana inolvidable en que él se adelantó a una pequeña piscina del hotel mientras yo me quedé un segundo más para buscar algo que se me había olvidado, llegué corriendo al lugar acordado sólo para encontrarlo en manos de dos mujeres.

Mientras una de ellas lo manoseaba, la otra estaba ocupada en besar sus labios.

Claro que las alejó en cuanto me vio.

Se despidió de ellas de manera amable y hasta coqueta que no sé cómo pude contenerme las ganas que tenía de pisotearle el cuerpo entero.

- Si te interrumpo puedo volver otro día - dije muy molesta.

- Lo siento Sakura es sólo que una de ellas es una conocida de Clow, me las encontré de improviso y sólo las saludé.

- Ahora así se saluda en China, recuérdamelo para cuando encuentra a algún actor famoso.

- Yo sólo era amistoso - dijo con una desfachatez difícil de imitar, bueno tal vez Eriol si llegué a ese grado.

La ira se revolvió con la tristeza y la impotencia, cuando llegó corriendo un mesero a avisarle que tenía una llamada que por supuesto era de Clow. Se fue hecho un rayo y mientras yo fui tras él, en la habitación se cambió en un segundo y al siguiente estaba con la maleta en la mano y con el móvil en la otra, todo lo había hecho sin dejar de hablar con quien sea que le contestara del otro lado, me dio un beso rápido que ni siquiera sentí y sólo pude verle el polvo.

Por supuesto que me quede con un coraje tremendo que todos los demás pagaron, y con los que después tuve que disculparme.

- Recuerden que es su mente la que debe controlarlas en todo momento, no sus emociones, mucho menos cuando están exaltadas. Deben mantener la calma y canalizar todas sus emociones en algo más productivo - había dicho la sabia anciana que nos enseñaba magia avanzada.

Y lo hice, la siguiente lección pude hacer que las ramitas secas del árbol ardieran en un segundo y es que me imaginé que eran esas dos tipejas.

En general me era muy fácil mantener la calma, sobre todo después de pasar una temporada con monjes buditas que nos enseñaron a meditar y el poder de la mente, pero con Shaoran Li todo se iba a pique. Podía ver que el mundo entero se colapsara a mi alrededor y no me exaltaría como me exalta él con una palabra, con una mirada, con un acercamiento, con su voz, con su aroma, su piel, sus besos, sus caricias, su...

Mmmrrr, lo siento mi mente vuela, el hecho es que él es mi talón de Aquiles, mi punto débil y eso no me gusta en lo más mínimo.

Al darme cuenta de aquello, que no era nada bueno para mí o para él, me dedique a intentar olvidarlo para que no me afecte. Por supuesto no funcionó, sólo logré extrañarlo más.

¡Bien hecho Sakura!

Después simplemente me resigné, él era muy importante en mi vida y no podía negarlo así que intente seguir por la vida así como estábamos.

Pero si él podía tener conocidas "amistosas" yo también podía ¿no? Después de todo en nuestros "votos nupciales" no había habido ninguna cláusula de fidelidad.

Al principio fue como para poder aplicar el ojo por ojo, pero no me funcionó. En aquellos meses viajábamos mucho entre varios poblados donde había jóvenes bien parecidos que sabían un poco de magia y herbolaria, así que podía, con mucho cuidado, vivir un mini romance con alguno de ellos claro sin llegar a más que un par de besos, que debo decir dos de mi compañeras de lecciones si aprovecharon, pero yo no pude.

No es que no quisiera, pues como dije si lo quería, pero es que ninguno de ellos si siquiera me atraía físicamente. Y me encontré comparándolos a todo con él, ninguno era tan guapo, divertido, terco, dulce, inteligente o sexy como él.

Fracaso mi intento y no lo repetí, más bien la oportunidad llegó a mi pero con quien menos debía.

Mertón, el príncipe de los gitanos nombrado por el autoproclamado rey de lo gitanos, comenzaba a interesarse en mí. ¿Pueden creerlo? En una simple cortesana, esto era para una novela. Comenzó con protegerme más que a las demás chicas, no le tomé importancia pero cuando por poco nos descubre a Shaoran y a mí comencé a sospechar.

Y es que él y sus hermanos se comportaban como si fuesen tres superhéroes cuidando de gatos sin importancia, era cierto que estaban muy bien entrenados y conocían perfectamente las rutas de las ciudades y algunas otras cosas indispensables, pero no era para tanto. Como sea, Mertón comenzó a hablarme de manera más amable pero no le di importancia pero un día que nos dejaron solos, halagó mis avances en la magia y después mi personalidad y terminó por acariciarme las manos mientras halagaba el verde de mis ojos.

Lo cierto es que el tipo no era mal parecido, era divertido, amable y hasta decente, lo único que lo hacía feo ante mis ojos es que no era Shaoran, pero sus ojos tenían mucho parecido, creo que fue por eso que tenía mis manos entre las suyas.

Después del - me gustas - se inclinó y beso tenuemente mis labios.

Me quedé sólo sintiendo sin responderle, se alejó de nuevo y esta vez más delicadamente y más suave tomó mis labios. Esta vez le respondí, y el chico no besaba nada mal debo decirlo, todo iba bien muy bien.

No niego que Shaoran cruzó por mi mente, pero le di una patada imaginaria echándolo lejos y disfruté el beso.

Se alejó de mí y me sonrió de una manera muy dulce pero no le respondí.

- Serás mi prometida - dijo con cierto aire de autoridad y ternura.

Algo en mi cabezota hizo click.

Tonta de mí, ¿acaso ya había olvidado que no debía acercarme a ningún gitano? Pues prácticamente todo lo mío que le pertenecía ya a otro hombre y en caso de que éste lo supiera... mejor ni imaginarlo.

Lo empujé tan lejos como pude.

- No digas estupideces - escupí enfadada - no soy tu esclava y un simple beso no significa nada.

Él se sorprendió de mi actitud.

- Sakura...

- No confundas las cosas Mertón, lamento haberte respondido pero no me interesas - me di media vuelta e intenté buscar a los otros.

- Puedes negarlo Sakura, pero no te soy indiferente y serás tu quien me pida desposarte - dijo seriamente mientras yo huía de él.

Sip, metí la pata las dos patas.

Me imaginé que él tomaría medidas drásticas, como inventar historias acerca de nosotros o acosarme hasta hastiarme, pero para mi sorpresa el chico se mantuvo como si eso no hubiera pasado, continuaba comportándose muy bien conmigo lo único que me decía cuando estábamos solos era - algún día querida Sakura - que después pasó a ser - algún día amada Sakura.

Pero hasta ahora sus intentos siguen causando el mismo efecto en mí, es decir casi nada aunque he de admitir que ha ganado puntos a su favor, hasta he llegado a defenderlo de algunos que lo insultan a sus espaldas.

- Ya me disculpé varias veces Sakura. ¿Dime que quieres que haga? y lo haré - Shaoran me regreso a la realidad, ya no estaba tan enfadada, creo que mi conciencia ayudó un poco en quitarle culpa a él. Pero aún así no dije nada y por millonésima vez me pregunte, mientras él me veía con esos hermosos ojos que me vuelven loca, qué clase de relación teníamos él y yo, y si tendría algún futuro dadas las circunstancias.

Me quede en silencio sólo contemplándolo, sabiendo que probablemente le perdonaría todo.

- ¿Me perdonas?

- Esta bien - es lo que más deseaba hacer.

Me tomó en brazos y me llevó hasta los lavabos mientras me besaba. Cuanto había extrañado sus labios contra los míos, eran dulces, exigentes, salvajes y deliciosos al mismo tiempo. Pronto sus manos comenzaron a acariciar otras partes de mi cuerpo.

- Basta Shaoran - traté de alejarlo de mí fingiendo cierta molestia.

- ¿Y ahora qué?

- Por si no te has dado cuenta estamos en un baño, no comiences algo que no puedas terminar.

Para ese momento yo estaba algo excitada por la manera de besarme.

- No hay nadie - apuntó y en efecto todos los sanitarios estaban vacíos.

- En cualquier momento puede entrar alguien.

- Eso lo hace más divertido.

- Shaoran - no me iba a arriesgar a semejante cosa.

- Tranquila, prometo que nadie nos molestará, sólo confía en mí - dijo con voz grave mientras sus labios rozaban mis oídos.

- Esta bien - confié en él, pero ya no estaba muy segura de que me importara.

Sus ágiles manos pronto se deshicieron de mi ropa, sólo supe que sentía sus labios en mi cuello y después en mi pecho, luego se atrevieron a quitar la ropa interior que le estorbaba. El rastro húmedo de su lengua y labios recorrieron mis senos sin pudor alguno, mientras mis sensaciones se desbordaban susurrando continuamente su nombre.

Mi vientre se había encendido pidiendo a gritos su presencia, mis piernas se enredaron en su cintura mientras que sólo deseaba devolverle el favor. Ocupé yo después sus labios con algo de ferocidad y fue mi turno de quitarle la ropa y acariciar su suave piel intentando acercarlo a mí cada vez más.

Busco confianza y la encuentro en ti

Cada día hay algo nuevo para nosotros

Abrir la mente para una visión diferente

Y nada más importa

El deseo latía en nuestros vientres y era tan fuerte que ambos pudimos sentirlo. Me empujó para quedar sobre los lavabos y él sobre mí, pero el sitio no era nada cómodo y en un movimiento algo extraño una de sus manos activo una llave y como resultado nos mojamos. Sobra decir que nos alejamos como gatos del agua fría, que tuvo la cualidad de apagar nuestra calentura y notar que ciertamente no era el mejor lugar.

Más desconcertados que mojados terminamos riendo y con una mirada hubo el acuerdo mutuo de que era mejor esperar un poco, por comodidad.

Finalmente nos preparamos para salir, menos mal estábamos en un lugar donde había espejos para no ser tan obvios y en realidad esperaba que nadie se hubiese dado cuenta.

Al salir del tocador me puse de todos colores y agradecí al cielo que sólo Eriol y Tomoyo nos notaron, claro que también el par de hombres de Shaoran, quienes después de salir se fueron a otro lugar.

- ¿Cómo esta todo? - preguntó Eriol con mala intención.

- Mucho mejor - contestó un sonriente Shaoran y yo sólo pude sonrojarme, sólo para que Eriol se burlara en silencio y por más que Tomoyo lo pellizcaba para que dejara de hacer bromas, él siguió burlándose aunque Shaoran las ignoraba estupendamente.

¿Ya les dije que se veía espectacular? Sólo deseaba ir a un lugar más privado pero no podíamos dejar así a mi prima y amigo.

- Y bien Eriol, supongo que nos reuniste no sólo para divertirte, hay algo más ¿cierto?

- Sip, pero creo que lo de ustedes no podía esperar - acentúo su sonrisa y yo me sentí avergonzada

Todo el tiempo acaparamos la atención y no había reparado en eso, aunque ya me lo imaginaba.

- Tomoyito ha aceptado casarse conmigo.

Lo sabía.

- Ya te estabas tardando - dijo a modo de felicitación Shaoran.

- Es cierto - apoyó Tomoyo

- Felicidades - los abracé a ambos realmente contenta por ellos.

Cuando nos sentamos de nuevo, ella me enseñó el hermoso anillo que Eriol le dio, y lo mejor es que se veía completamente feliz.

- Daidouji ¿estas segura de tu decisión? - comenzó a molestar Shaoran.

- Claro que sí - contestó Eriol con una sonrisa.

- Podrías reconsiderarlo. ¿Te habías dado cuenta que hay más hombres en el mundo? ¿Y que muuuuchos de ellos son mil veces mejores que este tipo? – apuntó despectivamente a su amigo.

- Oye - se quejó el prometido - el número uno soy yo.

- Lo sé joven Li, pero créalo o no, sólo lo amo a él.

Eriol casi brillo de felicidad y de orgullo, besando varias veces la mano de su prometida.

- Sólo espero que no te arrepientas - siguió Shaoran.

Tomoyo y yo sólo reíamos.

- Pero esa no es la sorpresa - dijo de pronto Tomoyo.

- ¿Cuál es entonces?

- Seré padre - grito un feliz Eriol y Shaoran y yo sólo nos quedamos con la boca abierta.

- ¿En serio? - pregunté a Tomoyo y ella asintió levemente, casi avergonzada pero con una sonrisa.

- Tengo cuatro meses.

Jamás lo hubiera imaginado, bueno pensándolo bien se le veía un poco llenita pero era casi nada, conservaba su esplendida figura.

Los felicité de nuevo y esta vez Shaoran se sumó al festejo.

Regresamos al privado y pidieron una botella para celebrar.

Yo... Bueno tomé de más y después de un par de horas nos retiramos, y aunque Eriol y Tomoyo insistían en que nos alojáramos en su departamento nos negamos y fuimos a parar a un hotel de lujo.

Veía a dos pares de Shaorans que me guiaban de camino al cuarto, por suerte aún conservaba algo de equilibrio y podía caminar.

Pero sentía algo extraño en el pecho.

- ¿Estas bien? - era la décima vez que me preguntaba y seguía contestando que sí, cuando en realidad no era del todo cierto.

Me costó un poco más definir mis pensamientos y emociones. Nos tiramos en la cama y a pesar de que pensé que toda la noche estaríamos divirtiéndonos, sólo nos quedamos ahí abrazados el uno al otro. Por un momento supe que pensábamos en lo mismo.

- ¿Crees que algún día...?

- Tal vez - contesto sin que terminara la pregunta y confirme que efectivamente los dos teníamos en mente lo mismo.

Luego fue su turno de hablar.

- No somos como todos los demás.

- ¿Te gustaría?

- No estoy seguro ¿y tú?

- Tampoco. No pensé que esto de enamorarse sería tan problemático.

- Yo sí, desde que supe que te amaba, sabía que no nos sería tan fácil.

- Sí, también lo supe.

- ¿Qué dice el destino de nosotros?

- Que es nuestra decisión solamente – como una vez lo dije no volvería a leerme el futuro y no lo hacía, lo que quería creer era eso.

- Entiendo.

La llama encendida en el baño del restaurante no se encendió de nuevo esa noche. Ninguno tomó la iniciativa sólo nos quedamos así, abrazados en uno al otro, sólo disfrutando nuestro reencuentro con una charla que sólo terminó porque teníamos que partir cada uno a su destino.

SHAORAN

Me dio mucho trabajo salirme de las manos de Nakuru y tuve que decirle mi emergencia. En verdad pensé que Eriol bromeaba cuando me contó que estaba en un hospital, pero luego relató todo con gran seriedad y supe que no mentía, el embarazo había tenido una complicación y necesitaba una cesárea inmediata.

No podía hacer mucho por ellos pero por lo menos acompañaría a ese tonto en su dolor. El estaba en uno de los asientos esperando, su rostro demostraba que no había dormido bien hacía tiempo, a pesar de ser doctor parecía un hombre que no tenía idea de lo que sucedía con su esposa y su hijo. Doctores y enfermeras salían y entraban y se negaban a dar alguna información, sólo pedían un poco de paciencia esperando que la medicina que le dieron hiciera efecto para poder decirla algo en concreto.

Eriol se veía mal y me dediqué a intentar darle un poco de ánimo diciéndole que todo estaría bien, no era bueno en eso pero no podía hacer más.

- Tranquilo.

Él suspiro - no sé que haré si algo llegará a pasarle a una de los dos - se frotaba el rostro casi deformado una y otra vez.

- Estarán bien.

- Es una niña Shaoran, su nombre es Esperanza y será la niña más perfecta y hermosa en todo el mundo ¿sabes? Su madre la enseñará a cantar y a actuar, yo le enseñaré cómo burlarse de los demás y será una niña muy feliz a nuestro lado - mientras decía eso varias lágrimas recorrieron su rostro y sentí su dolor.

Amaba a esa pequeña aún sin conocerla, ambos ya la amaban y temían perderla.

- No quiero perderlas, a ninguna de las dos - dijo con voz quebrada mientras gruesas lágrimas surcaban su rostro.

- Todo estará bien - no se me ocurría que otra cosa decirle, en verdad hubiera dado cualquier cosa por aminorar su sufrimiento, pero no podía hacer nada sólo estar a su lado y rezar que todo saliera bien.

Pasaron eternos minutos, cuando finalmente salieron un par de doctores nosotros esperamos impacientes las noticias.

- Ellas están bien, en un momento pueden entrar a verlas - dijo uno y el otro comenzó a explicar lo que había salido mal, pero en realidad a ninguno interesó demasiado en ese momento.

- Felicidades eres padre - le dije y le di un fuerte abrazo con el cual pareció finalmente reaccionar.

Mi amigo sonreía a más no poder.

- Gracias - ahora el muy tonto lloraba de felicidad.

- Sólo espero que no la eches a perder, la pobre ya tiene suficiente con tus genes.

Él sonrió y negó, minutos después una enfermera nos permitió entrar.

La escena que presencié se quedó grabada en mi mente como uno de los mejores momentos de mi vida, me quedé atrás para darles un poco de privacidad aunque me moría de ganas de ver el rostro del bultito que Tomoyo sostenía con una enorme sonrisa, a pesar de su rostro cansado.

Se dijeron cosas hermosas en esa habitación en los siguientes minutos, finalmente conocí a la pequeña Esperanza cuyos padres juraban que era la niña más perfecta del mundo, aunque la pequeña estaba sumida en un profundo sueño.

- Gracias por venir joven Li - agradecía de nuevo Tomoyo.

Eriol paseaba con su hija por la habitación mientras le relataba cómo habían decorado su cuna y la que próximamente sería su habitación.

- Eriol es un médico pero cuando se trata de mí no se comporta como uno.

- No te preocupes, me alegra venir a conocer a su pequeña hija. Nunca pensé conocerle uno.

Sonrió y estuvimos un rato hablando.

Luego una enfermera anunció más visitas y tuve que salir de la habitación para que entrasen.

Al llegar a la sala de espera fue cuando vi a un grupo muy singular de personas que en cuanto me vieron me reconocieron. Era toda la familia de Sakura, su hermano, padres y abuela e incluso muchos de sus amigos como Ikki, Hiro, Zeshin y otros más, les saludé de lejos y pude ver que no me habían olvidado.

Y mis ojos la buscaban pero no la podía encontrar. ¿Dónde estaba ella? Quería preguntar pero la mirada de Touya me lo impidió, seguía teniendo esa mirada

cruel y asesina hacia mi persona. La anciana Ishtar y los señores Kinomoto sonreían nerviosos y haciendo una barrera humana entre su hijo y yo.

La abuela de Sakura se me acercó y dijo con voz baja - Sakura llegará pronto, puedes esperarla en la recepción - me sonrió y se alejó.

Supongo que intentaba prevenir algún enfrentamiento.

- Ahora pueden pasar - anunció una enfermera y de inmediato los padres de Sakura se llevaron casi arrastrando a Touya.

Bajé a recepción y ahí me la encontré, iba dispuesto a besarla como siempre pero sólo me hizo a un lado.

- ¿Cómo esta Tomoyo?

- Muy bien, ya nació su bebé.

Ella dio un hondo suspiro - me alegro tanto, tuve un mal presentimiento - luego su cara se transformó y sonrió.

- Tuvo algunos problemas, pero ahora dicen los doctores que esta mejor. Eriol me preocupó más estaba verdaderamente preocupado pero ahora esta feliz.

- Me alegro tanto por ellos.

Ahora sí exigí mi saludo como debía de ser y con una sonrisa me contestó de la misma manera.

- ¿Por qué no subiste con tu familia?

- Si lo hacía te exponía a una pelea, mi hermano vino con nosotros y en cualquier...

- Mocoso, aléjate de ella - escuché el retumbar del edificio a mis espaldas.

Sakura puso cara de espanto e intentó a alejarse de mí, pero no se lo permití.

- ¡Shaoran! - me reclamó con voz baja.

- ¿Y si no quiero? - ok, tal vez lo que dominaba en mi cabezota en aquellos momentos era mi posición de casi jefe de todos los maleantes en toda la región.

- No es que quieras - se acercó aún más y sólo entonces recordé que el tipo me rebasaba por un par de centímetros, sus ojos destellaban fuego vivo.

- Touya ¿qué haces aquí? Deberías estar...

Pero no la dejó seguir y la tomó de un brazo jalándola.

- Oye... - se quejo ella.

- Vámonos Sakura - ordenó.

Yo iba a replicar en ese momento pero Sakura se safó de su agarré en un rápido movimiento.

- En un momento voy, hermano - por el tono que usó me alegre que no se dirigiera a mi.

Pero funcionó ya que el hermano se dio vuelta furioso y se marchó refunfuñando cosas sobre los monstruos.

Pero luego su mirada se dirigió hacia mí - me alegra mucho verte Shaoran, pero tengo que irme sólo vine por unos minutos y debo saludar a mi familia.

- ¿Sigues con el entrenamiento?

- Sí, es duro pero me agrada. ¿Y tú?

- Sí, es duro pero me gusta - fingí su cara emocionada y su voz.

- Shaoran…

En ese momento sentí algo parecido a la decepción, en verdad pensaba en pasar algunos días con ella.

- ¿Puedes este mes?

Ella negó - el siguiente.

Fue mi turno de negar.

- Cada vez es más difícil poder vernos - dijo con una sonrisa que distaba mucho de ser de alegría.

A ambos nos absorbían nuestras actividades, el camino que habíamos elegido.

- Tal vez la siguiente década - dije a modo de broma y ella sonrió esta vez con brillo en los ojos y asintió.

Luego nos besamos y todo mi pecho fue invadido de una ya conocida sensación, fue como aquella vez en que la besé en el hospital cuando pensé y decidí no volver a verla más.

Sonrió y luego se marchó.

La volví a ver cuando estábamos arriba, pero parecía más distante que nunca a pesar de sus sonrisas.

¿Sería que la perdería definitivamente?

La respuesta pareció aparecer pronto. En las siguientes tres citas que intentamos encontrarnos no fue posible, e incluso en la celebración del bautizo de la pequeña Hiraguizawa ella no apareció.

Los siguientes meses estuvieron llenos de compromisos y trabajo que realizar.

Era un constante arriesgar la vida, eran pocas las personas de confianza, llegaron a herirnos un par de ocasiones en las calles más peligrosas de China, una vez fue el pobre Yukito quien quedó con una horrible herida en una de sus piernas.

Fue cuando Nakuru finalmente dejo ver un interés inusitado en el hombre, tanto que su padre notó se desvivía por sus atenciones al chico herido. Se volvía más peligroso a cada momento pues no sólo la competencia sino que también la policía comenzaba a ser más efectiva.

Después de un tiempo intentar ver a Sakura se había vuelto algo muy riesgoso para ella, si alguien sabía de lo nuestro no dudaría en hacerle daño. Tuve que enviar a un par guardaespaldas para que la vigilara, claro que sería de lejos, pero por lo menos me tenían informado de su condición y sabía que estaba segura muy lejos de mi posición, lo mismo hice con mi familia.

Todo se volvió más complicado y terminé convencido que era lo mejor no vernos más.

Pasaron un par de años en los que finalmente todo regreso a algo "normal" dentro del negocio, con la eficiencia de la policía algunos de nuestro enemigos fueron capturados y uno que otro de los nuestros, que por supuesto eran fieles y no decían nada, a cambio nosotros nos encargábamos de la seguridad y bienestar de su familia y el negocio aunque había bajado en ganancias aún teníamos suficiente para vivir muy holgadamente.

La seguridad a Sakura y a mi familia se hizo menos indispensable pero las mantenía, sin embargo uno de esos días inexplicablemente para mis vigilantes, ella y los demás desaparecieron sin dejar rastro. No me preocupe demasiado pues sabía de sus habilidades y lo último que supe de ella es que seguía de viaje por China a algún remoto lugar.

Clow finalmente nos había delegado todas sus funciones y él disfrutaba de unas vacaciones en el caribe, Nakuru había establecido una relación con Yukito, yo rara vez podía ver a Eriol y su familia.

No podía decir que estaba triste por alejarme tanto de los que yo amaba, ya que no me daba tiempo ni para eso, pero tampoco me tenía muy satisfecho mi vida vacía.

Pronto esa sensación se desvaneció pues aparecieron mayores problemas para la organización

Como le dije a Clow, muchas cosas se llevaban a cabo a sus espaldas. Nakuru se sorprendió cuando comenzamos a revelarlos, iban desde el tráfico de persona y niños, por todos los cielos, hasta la alteración de bebidas alcohólicas que llegaban a ser mortales, pasando por supuesto por los asesinatos por encargo, y no eran pocos casos. Todo se hacía con el aparente consentimiento de Clow pero me constaba que no era verdad, según él nuestro negocio sólo era la producción y transporte de las sustancias.

Muchas cosas cambiaron desde que el mando fue de Nakuru y yo, cambié varias cosas del negocio, jamás se volvería a comerciar con algo que no fuese narcótico, el tráfico de personas quedaba prohibido bajo pena de muerte a quien intentara desafiarlo, sea o no de nuestra organización. Dentro de mi amplia y flexible moral era algo que no aceptaba mucho menos Nakuru, claro que eso no le gustó a muchos quienes tenían sus mejores ganancias en el negocio.

Me gané más de seis o siete hombres de importancia por quitarles las ganancias, pero no me importó en lo más mínimo, tenía en mis manos el poder de aplastar a cualquiera que osará desafiarme. Tenía el ego inflado y subía sin cesar, tantas alabanzas de parte de los lame-botas de la organización y demostraciones de mi poderío terminaron haciendo merma en mi cabezota y terminé por creerlo.

Tenía riquezas, mujeres y poder, todo lo que cualquier hombre hubiese podido siquiera soñar yo lo tenía a mis pies. Las más hermosas mujeres se me insinuaban a cambio de un poco de dinero o ayuda en influencias. Me presentaba en contadas reuniones, que eran de lo más exclusivas, con personas con cierto poder y hacíamos negocios jugosos. Es extraordinario el poder del dinero que tienta las ambiciones de muchos en diferentes ámbitos.

Era respetado por pocos y temido por muchos.

Tan profundo fue mi cambio en aquel momento que faltó muy poco para olvidarme de los míos y la mujer que había amado, pues todo eso parecía estar en un pasado muy lejano. Mi familia seguía viviendo bien acomodada y sin mayores problemas, así que no tenía porque preocuparme por ellos.

Para ese momento me preocupaba otra cosa.

El nuevo jefe de la policía antinarcóticos resultó ser una mujer de lo más escalofriante. Su nombre era Mitzuki Kaho, era muy buena en su trabajo y no tardó en encontrar a varios de nuestros contrincantes y luego siguió con los nuestros. Cada vez era mucho más difícil poder escapar de sus garras, a cada momento se volvía más fuerte e inteligente, las estrategias cambiaron de rumbo gracias a ella, todo se volvió más complicado y en ocasiones era necesario que nosotros mismos ayudáramos a alguna entrega a los países de occidente.

En aquel momento yo cumpliría ya los veintiocho años y llevaba casi una década en el negocio sin contar los dos años de cárcel que francamente se volvieron una buena escuela. Kaho y yo comenzamos un interesante juego del gato y el ratón en la que la mayoría de las veces yo era el ratón, pero en muchas ocasiones me volví gato.

En un estúpido descuido mío, supo como era mi físico y circuló una versión hablada de mí, que no me hacía mucho favor pero que tampoco era tan mala. Pero gracias a la cual tenía a todos los policías pendientes de mi persona sobre todo en las regiones que operábamos con mayor regularidad.

Un día me encontré de pronto casi rodeado de media docena de policías, mis guardaespaldas no había tenido tiempo siquiera de sacar sus armas

- Un placer volver a verla Kaho - no era la primera vez que nos veíamos cara a cara y por supuesto la saludé con cortesía.

Más que odiarla por hacerme correr, me tenía muy interesado esa mujer que parecía que en ocasiones podía leer mis pensamientos y adelantarse a mis estrategias.

- Lo mismo digo - se acercó apuntándome.

Era extremadamente hermosa y elegante y me seguía preguntando el motivo de haberse vuelto policía y no una modelo.

- Lamento decirle que esta vez tampoco podré ir con usted - dije con pedantería, sabiendo que tenía una salida realmente fácil pues el lugar estaba vigilado por mi gente de confianza y era poco probable que pudieran llevarme con ellos.

- Yo creo que sí - sonrió de lado y con una rápida mirada noté que mis hombres habían sido reemplazados por francotiradores que me apuntaban.

En lugar de sentirme insultado, por un momento corrió por mi cuerpo una ola de adrenalina que consiguió encender mi sangre que últimamente estaba muy fría.

- Lo haremos sin escándalo - le dije y mansamente le ofrecí mis manos y mis guardaespaldas tomaron la misma actitud.

No tenía miedo, hacia ya tiempo que no lo sentía.

Cuando me subían al auto de la señorita Kaho, tuve conciencia de que hacía ya tiempo que no cargaba el talismán me consideraba tan poderoso que no lo creía necesario, y aún después que avanzábamos a la oficina de policía no me preocupaba. Seguramente el artefacto estaría brillando como solía hacerlo cuando me encontraba en algún peligro menor.

Suspiré, no porque había llegado a la comandancia de policía sino porque sentía que una parte de mí había muerto, tal vez esa parte humana que solía tener, pero que a pesar de todo y todas no había conseguido olvidar. No había visto ni sabido de Eriol desde que nació su hija años atrás, y era en mayor parte porque yo no me había comunicado con ellos, a la inversa era prácticamente imposible.

Mientras nos bajaban de las patrullas escuché un leve sonido muy agudo que pronto se hizo insoportable, tanto que los policías que nos custodiaban bajaron la guardia.

- Ahora - di la indicación y el sonido aumento al mismo tiempo que yo y los míos nos escabullíamos, nosotros portábamos aparatos especiales para ese tipo de ocasiones con los que no nos afectaba el horrible sonido.

Como estábamos frente a la comandancia, debo decir que eso no le va a dar buena fama, no podíamos arriesgarnos a llevar un auto así que nos tocó correr. Nos habíamos alejado apenas un par de cuadras cuando el sonido finalizó.

Mis guardaespaldas corrían tras de mí mientras intentaban quitarse las esposas de las manos, uno de ellos gritó que diera vuelta a la derecha y así lo hice. Fue cuando escuché un disparo y vi cómo se creaba un mini agujero en la pared muy cerca de mi cabeza, de reojo pude ver que era Kaho que venía tras de mí, me sorprendió ligeramente pero tenía ganas de jugar.

- Aquí - indicó uno de los míos señalando una puerta en un edificio.

Sólo consiguió entrar uno cuando vi que Kaho se acercaba, me escondí tras unos vehículos y le hice señas al que había entrado para que cierre, ella no debía ver donde nos refugiábamos.

Ella se acercó sigilosamente, arma en mano. No muy lejos estaba el otro guardaespaldas, le hice señas para que escapara por un lugar mientras yo iba por otro, él tomó el riesgo y comenzó a correr en una dirección y yo tomé la contraria. No podía seguirnos a los dos y era más fácil esconderse uno solo.

Era terriblemente emocionante, aunque también peligroso, sabía que ella me perseguiría a mí y corrí como alma que lleva el diablo metiéndome entre las calles y donde había más gente que claro me veían un poco raro, aún con las manos esposadas en la espalda.

No sé exactamente de dónde me salía tanta energía y emoción mientras corría. Pensé que había perdido a Mitziki cuando me encontré en un pequeño parque vació, ningún niño jugaba en ese lugar o eso pensé ya que al intentar atravesarlo vi que alguien se balancea en un columpio, intenté esquivarlo pero un extraño presentimiento me hizo acercarme y fue cuando la vi.

Nunca me preocupé por lo que hacen

Nunca me preocupé por lo que saben

Pero lo sé

Muy cerca, no importa que tan lejos

No pudo ser mucho más que del corazón

Por siempre confiando en quienes somos

Y nada más importa

Nothing else matters - Metallica

- ¿Sakura?

- ¿Shaoran? - nos quedamos con los ojos cuadrados.

Esto no podía ser sólo una coincidencia.

Le sonreí verdaderamente contento de verla de nuevo y aunque miles de preguntas rondaban en mi cabeza me obligué a decir simplemente.

- Hola.

Ella se quedó igual de petrificada, así que aprovechando su inmovilidad me acerqué y le robé un beso, a principio no lo respondió pero sólo fueron segundos los que tardó en hacerlo.

Como había extrañado esta hermosa sensación, no lo supe hasta que la recordé plenamente.

- Shaoran pero ¿qué haces aquí? – preguntó con un hilo de voz.

- Revisen allá - se escuchó la voz autoritaria de Kaho acercándose.

- Lo siento debo irme.

- Pero...

- Te veré aquí en tres horas ¿Si? - no la dejé responder y en cambio la besé esta vez más brevemente y salí corriendo.

Debo decir que corrí como loco en aquella ciudad donde jamás me imaginé encontrarla, finalmente regresé al edificio y ahí nos quedamos, las horas se me hicieron eternas y cuando finalmente salí del edificio ya anochecía. Dejé indicaciones de dispersarse por la zona y reagruparse en nuestro cuartel y que nadie me siguiera, no muy convencidos mi gente aceptó.

Salí del lugar como un verdadero ladrón, cuidando todo a mi alrededor y me topé un par de veces con algunos policías pero me escondí de ellos, no era nada difícil. Llegué al lugar indicado pero no veía a Sakura por ningún lado.

¿No se habría acordado?

¿Estaría molesta? No la culparía.

¿Por qué no estaba ahí?

Estuve en las sombras varios minutos y el corazón se me aceleraba cada vez que escuchaba los pasos de alguien acercándose, pero nada.

Comenzaba a inquietarme cuando finalmente ella apareció, ahora vestía un hermoso y largo abrigo que estilizaba su preciosa figura.

- ¿Shaoran?

- Aquí estoy - salí de las sombras finalmente.

Nos miramos detenidamente un par de segundos, no había cambiado casi nada, aunque su rostro era más serio de lo que recordaba al igual que sus ojos eran más amables y tranquilos de lo que recordaba.

- ¿Cómo has estado? - solté tratando de romper el silencio.

Su respuesta fue un acercamiento y un abrazo, no un abrazo común, estaba cargado de una ternura y amor que pude sentir claramente, lo respondí mientras mi ser se embriagaba con su aroma, su suavidad, su presencia.

- Me alegra verte - dijo con un hilo de voz.

- A mí también.

Esta vez nos besamos en serio y vaya que mis sentidos dormidos despertaron.

Una vez que me controlé lo suficiente para poder hablar...

- ¿Qué haces aquí?

- Eso mismo te debería preguntar yo - su mirada recupero ese brillo juguetón que me sacó una sonrisa.

- Ya sabes que mi negocio es en todas partes. Pero tú deberías estar con tu familia ¿no?

Su mirada se nubló un poco y me preocupó.

- Sakura ¿qué pasó?

- Una larga historia - trató de sonreír.

- Tengo tiempo.

- Pero no creo que sea al lugar para hablar, vamos - me jaló del brazo y me condujo por las calles.

Caminado con mi brazo en su cintura me pareció algo de lo más natural, incluso me olvidé de cuidarme de los policías. No tardamos en llegar a una pequeña casa.

- ¿Quién vive aquí?

- Yo por supuesto - dijo con una enorme sonrisa.

- ¿De verdad? Pero ¿cómo...?

- Adelante - pasamos y era una casa muy pequeña para mi gusto, con una salita conectada a una cocina.

- ¿Quieres té?

- Esta bien - me senté en la salita y pude ver que realmente era acogedora, cada mueble y cada objeto tenían algo de Sakura.

- ¿Vives sola?

- Sí - contestó desde la cocinita.

- ¿Qué pasó?

- Me independice - dijo fingiendo algo de orgullo, después entró con las tacitas de té y me llegó el olor a manzanilla.

- ¿Estas bromeando?

- Claro que no, vivo aquí desde hace... - hizo muecas de hacer cuentas mentales y sonreí al ver que no perdía ese toque infantil – un mes. No pensé encontrarme contigo, es una gran coincidencia.

- No existen las coincidencias….

- solo lo inevitable – completó ella y sonrió.

Creo que ninguno de los dos terminaba de creer que nos hubiésemos encontrado de esa manera.

- Pues no creo que...

El timbre sonó.

- Pensé que vivías sola.

- Así es - la vi un tanto sorprendida.

- ¿Esperas a alguien?- automáticamente mi ceño se frunció ante dos posibilidades.

Una, que fuera la policía que me había visto.

Dos, que un tipo estuviera cortejando a Sakura, después de todo una chica sola y hermosa nueva en un lugar desconocido, no faltan acomedidos que se ofrecen para ayudarlas cuando lo único que les interesa es acostarse con ellas.

Cuando se levantó y fue a abrir rogaba que fuera la primera opción, ya que comenzaba a irritarme mucho la segunda.

Escuché un saludo muy amistoso y de inmediato me apresté a enfrentar lo que fuera, me levanté hecho un resorte y me dirigí a la puerta.

SAKURA

Esto debe ser un sueño.

Un sueño muy loco y retorcido, claro es obvio después de todo lo que pasó hace unas semanas y que terminé viviendo en este lugar, no me acostumbraba a estar en un solo lugar.

Sí, quizá eso ya trastornó mi mente y me hace imaginar que estando descansando en el parque Shaoran haya llegado de la nada.

Yo estaba sentada tranquilamente, bueno no tanto, pensando en las últimas semanas habían sido terriblemente largas. Todo había salido bien desde la última vez que vi a Shaoran, seguí con mis "estudios" de magia y me gradué por decirlo de alguna manera, regresé con mi familia y todo iba muy bien, debí haberlo sospechado entonces era demasiado bueno para ser verdad.

Los ancianos tuvieron que quedarse tranquilos con lo de mi casamiento pasaron años de paz, pero hace más o menos un año mi abuela falleció y todo se torno gris, era como mi segunda madre y me costó mucho superarlo creo que aún no lo hago, la extraño muchísimo.

Pero como si eso no fuera suficiente, sin la presencia de mi abuela, los ancianos se tomaron más enserio que nuestra eminente familia debería seguir adelante, sobre todo por llevar una sangre poderosa, o por lo menos eso dijeron para convencernos. Mi hermano terminó por unirse a mi rebeldía de casarse y eso sólo los enfureció.

Terminando por dictaminar que me DEBÍA casar y no faltaron voluntarios para la causa, pero entre todos uno sobresalió. Exacto, el autoproclamado príncipe de los gitanos Mertón, claro que no lo acepté pero nadie me hizo el menor caso, se fijó la fecha de la boda que más o menos caía en esta misma semana.

Armé un gran escándalo para impedirlo pero no me fue suficiente y hasta mis padres terminaron por aceptar, bajo la advertencia de sufrir el exilio de la familia. Me sentí horrible de ser la causa de semejante cosa y hablé con mis padres les dije que no podría casarme con nadie y aunque el nombre de Shaoran jamás se mencionó, ellos lo supieron.

Después de unos días me separé de mi familia autoexiliandome pero sin afectar a mi familia, conseguí esta casa gracias a la ayuda de Eriol y Tomoyo y ahora me dedicaría a dar consultas de Tarot y trabajar de mesera mientras conseguía algo mejor, no fue fácil que mi familia aceptara que viva sola y pusieron de condición que me visitarían regularmente.

Estaba en el parque porque era mi lugar favorito, es un lugar muy alegre cuando es visitado por los niños y por las tardes se puede sentir un refrescante viento que me recuerda los viajes con mi familia.

Voy a necesitar un buen psiquiatra, pues se supone que llegaría a esta ciudad donde nadie me conoce a crearme una vida nueva. No sólo estoy en casa hablando con Shaoran, mi Shaoran con quien había perdido contacto desde hace años, ahora en la puerta está alguien que no esperaba ver, no desde hace meses.

Mi pupila.

- ¿Kaho?

- Hola Sakura ¿cómo estas? - entró.

- ¿Qué haces aquí? - se supone que estaba en otra ciudad trabajando en un caso que le obsesionaba.

La conocí hace un par de años, cuando andando de gitana le ayude con su padre, él estaba terriblemente enfermo y nada de la medicina moderna le había ayudado así que como última esperanza recurrió a mí. Le ayudé con plantas medicinales y su padre finalmente recobró un poco de salud.

Él era comandante de la policía y ella quería seguir sus pasos, así que cuando supo de mis habilidades insistió que se las enseñara yo no estaba de acuerdo pero terminé por ceder, viajó con nosotros unos meses en los que le enseñé algunas técnicas muy eficientes para el manejo de energías, creo que incluso me superó y regresó con su padre.

- Trabajando. Pero me enteré de que vivías aquí y vine a saludarte.

- Pero ¿cómo...?

- ¿Sakura? - la voz de Shaoran interrumpió la conversación.

En ese momento tanto él como ella se quedaron viendo de una muy mala manera y al siguiente segundo ambos se apuntaban con armas.

- ¿TU? - gritaron al unísono.

Cuando me recuperé de la impresión me atravesé entre ambos.

- Bajen las armas.

- ¿Sabes quien es ella?

- Pero él es...

Dijeron de nuevo casi al mismo tiempo.

- Lo sé - grité a los dos - ahora, ambos bajen las armas o me enfadaré mucho.

Se dieron una mirada desdeñosa.

- Ahora - sin ánimo alguno bajaron las armas.

- Es peligroso - dijo ella.

- Ella esta loca, no se cansa de perseguirme ni yo de burlarla - dijo con evidente burla y Kaho enfureció y le apuntó de nuevo, él sólo sonrió.

- Basta Shaoran. Kaho por favor - dio un suspiro y finalmente la bajo.

- Así que es a él a quién tanto perseguías.

Kaho asintió - ¿Cómo lo conoces?

Solo pude suspirar - Él es... era... - Por cierto ¿qué es… o era?

- Soy su novio, amante y esposo - cuando lo sentí ya estaba tras de mi abrazándome levemente.

Kaho abrió los ojos a más no poder y yo también, sobre todo por la manera en que me lo dijo.

De la ternura pase al enojo, ¿cómo se atrevía? después de tanto tiempo. De pronto me pareció que se burlaba de mí, primero me llenaba de palabras y caricias y al siguiente minuto me decía adiós. Y cuando nos veíamos pareciera que siempre hubiese estado conmigo.

- Algo así - me solté de su abrazo y con un movimiento los invité a sentarse.

Sin dejar de examinarse el uno al otro se sentaron, claro que muy lejos uno del otro.

- Ahora lo entiendo - le serví té a Kaho - porqué era tan escurridiza tu presa.

Shaoran casi se infló de orgullo.

- Y el motivo por el que te cuidabas tanto - esta vez le dije a Shaoran y fue el turno de Kaho de sonreír.

¿Y ahora qué iba a hacer con esos dos? No se me ocurría nada y francamente comenzaba a darme una buena jaqueca.

- Por lo pronto, tienen prohibido pelear aquí, insultarse o burlarse, hablaremos como gente civilizada.

Una mueca fue su respuesta.

- Bien, ahora...

Y de nuevo el timbre.

Tuvo que escucharse de nuevo para convencerme de que lo había escuchado.

- En un momento regreso, y por favor no se maten mientras tanto - enfaticé lo último y salí mientras ellos mantenían un enfrentamiento visual.

Al abrir la puerta.

- Este es el peor sueño - dije al ver a mi hermano.

- Monstruo - extrañamente estaba contento pues me sonrió y me revolvió el cabello con la mano, pero sabía que le duraría poco el gusto.

- ¿Qué haces aquí?

- No es manera de recibir a tu hermano - me quitó de enfrente y se pasó como perro por su casa.

- Espera Touya - lo detuve del brazo - yo... - ¿Qué le iba a decir?

Tengo al jefe de la mafia y una policía en la sala y agradecería que te retiraras.

Pero no me dio tiempo de nada ya que frunció el ceño y preguntó con voz alta y altanera - ¿qué esta pasando? ¿Qué ocultas? - y sin más se metió a la sala.

Definitivamente era un pésimo sueño o alguien allá arriba o tal vez allá abajo, no me quería. Rogué al cielo que no se convirtiera en desgracia aquella reunión y maldije que a todos se les ocurriera visitarme ese preciso día.

Entré y me encontré a Shaoran aún más enfadado mientras intercambiaba miradas casi de furia con mi hermano y con Kaho.

- Hermano, recuerdas a Shaoran - por la mirada supe que la pregunta sobraba, pero como lo quería vivo un par de años más seguí - y recuerdas a Kaho ¿verdad? - entonces puse especial énfasis en su nombre.

Claro que la recordaba, el tiempo que ella estuvo con nosotros hubo algo, una cierta química entre ambos pero que ninguno llego a concretar. Cuando finalmente se sintieron aludidos y se miraron ambos enrojecieron como adolescentes olvidándose momentáneamente de Shaoran.

Claro que la paz terminó cuando se escucharon carcajadas ahogadas por parte de Shaoran - estas rojísimos - los señalaba mientras prácticamente lloraban de la risa.

Claro que si las miradas mataran, mi pobre Shaoran estaría tres metros bajo tierra, pero antes de que algo pudiese pasar tomé a Shaoran del brazo y lo arrastré hasta la cocina.

- Si nos permiten un segundo - saqué mi cabeza de la cocina - ustedes pueden hablar en un momento regresamos - dije a mi hermano que parecía querer seguirnos.

- Shaoran basta - el hombre estaba descontrolado aún riendo - no es gracioso.

- Claro que sí - se contuvo finalmente - jamás pensé ver a Mitzuki o a tu hermano así. Esto debería ser grabado para la posteridad.

- Comienzas a parecerte a Eriol.

- No digas esas cosas Sakura - levantó una ceja fingidamente ofendido.

- Necesito tu ayuda para salir de esto.

- ¿Yo?

- Por si no te has dado cuenta ambos quieren tu cabeza, así que te recomiendo que salgas por la puerta trasera y no regreses... en varios días.

- ¿Qué? No es justo yo llegué primero - dijo cruzándose de brazos en una actitud muy infantil.

- Shaoran.

- Me quiero quedar contigo - dijo abrazándome y yo lo deseé más que nunca.

- No Shaoran yo...

Su móvil sonó y sonó y sonó.

- ¿No vas a contestar?

- Nop, te dije que me pienso quedar.

- Shaoran.

- ¿Sakura? - mi hermano entró a la cocina y me alejé lo más rápido que pude, aunque claro que nos vio - ¿qué tanto hacen?

- Nada, ya voy con tu té - me adelanté y cuando mi hermano no me veía le hice una seña a Shaoran para que salga de la casa, más el necio sólo negó y sonriendo nos siguió.

Esto se ponía feo.

Sin duda ahora me encantaría que llegaran Eriol y Tomoyo a darme una mano, lastimosamente ellos habían venido la semana pasada y quedaron en regresar la siguiente. Además si mi hermano estaba ahí era porque mi familia estaba lejos, así que no tenía esperanza alguna de que alguien me ayude con eso.

El silencio era sepulcral en la sala podía escucharse el estornudo de una mosca y produciría eco, las tazas de té se enfriaban en la mesita y la única que había bebido algo era yo, las miradas se cruzaban una y otra vez produciendo ceños fruncidos, venas hinchadas, sonrojos luminosos y sonrisas sofocadas.

Yo pedía un milagro pues ningún tema se me venía a la cabeza y justo cuando pensé que esto duraría toda la noche, Kaho hizo la pregunta prohibida.

- Sakura, ¿por qué decidiste dejar a tu familia?

Todas las miradas ahora me escudriñaban a mí. De Touya era una mirada recriminatoria, de Kaho y Shaoran era curiosidad.

Tuve un escalofrío, luego me dio calor, después se me fue el color.

- Pues yo...

Timbre.

Por fin, un poco de piedad - voy a abrir - no importa quien fuera tendría mi gratitud eterna.

Pero no reconocí a la persona que estaba frente a mi puerta.

- ¿Le puedo ayudar?

La hermosa mujer me miró de pies a cabeza y levantó las cejas.

- ¿Tu eres Sakura?

- Sí - sólo esperaba que no fuera alguien del fisco, pues sólo eso me faltaba.

Lo que no me esperaba era que la tan elegante y hermosa mujer me saltará encima y me apretujara diciendo que era una niña muy hermosa, luego me jaló las mejillas una y otra vez.

- Disculpe ¿quién es usted? - logré decir cuando ella me inspeccionaba de arriba abajo y a mi alrededor halagándome.

- Nakuru por supuesto, sé que te han habado de mí.

- ¿Nakuru? - salió Shaoran a ver y hasta palideció - ¿qué haces aquí?

- Como no contestas... Pero me alegro de conocer finalmente a la linda Sakura, llegué a pensar que no existía y que era un invento de tu imaginación, pero no te equivocaste es hermosísima no hay duda del porque te enamoraste de ella.

Shaoran se sonrojo tiernamente - Nakuru.

- Pero que escándalo es éste - esta vez salió Touya.

Me quede sin palabras, y el siguiente asaltado por los abrazos y la minuciosa inspección fue él.

- Soy Nakuru querido - se presentó ella - pero puedes llamarme cariño, amor, belleza, como quieras ¿Quién es este lindo hombre?

- Nakuru - le reprendió Shaoran.

- Es mi hermano - alcancé a musitar.

- Pero si es tan guapo, sin duda la belleza es de familia ¿no crees Shaoran?

- Suélteme - intentaba sacársela de encima Touya.

- ¿Touya? - finalmente salió Kaho y se quedo con la boca abierta al ver a una mujer sobre el chico que le gustaba.

- Suélteme - sus ruegos eran inútiles.

- ¿Ella siempre es así de efusiva? – pregunté en un susurro.

Shaoran sólo asintió con una gota en la cabeza.

- ¿Podemos entrar y tomar asiento? - yo ya no sabía que decir o hacer.

Era el tercer pellizco que me daba y no lograba despertar, esta era una pésima pesadilla ¿dónde quedó quedaron los clásicos? Eso de soñarse desnudo en medio de una multitud o ser perseguido por un monstruo.

De nuevo en la sala la única voz que se escuchaba era la de Nakuru que seguía sobre Touya haciéndole toda clase de preguntas, Kaho alternaba miradas entre Touya y Shaoran, que era el único divertido.

Yo le hacía señas a Shaoran para que se fuera, pasados varios minutos asintió y anunció que se iba.

- Lamento perderme el resto de la reunión - sonrió con sorna - pero debo marcharme - se levantó.

- Yo también - de inmediato Kaho hizo lo mismo.

- ¿Qué? Espera - mi hermano también lo intentó pero con Nakuru encima no le fue posible.

- Kaho preferiría que me acompañaras un rato más - le rogué con la mirada que lo dejara ir.

- Por favor - le dije en un susurro.

Supongo que como un favor para mí asintió sin ánimo alguno.

- Entonces nos veremos luego - se despidió de todos

Lo conduje asta la puerta - y a ti te veré muy pronto - antes de irse me plantó un beso que me dejó sin aliento.

Salió con una deslumbrante sonrisa y se perdió en la oscuridad y pensé que tardaría más años en volverlo a ver.

Regresé a la sala y la escena no había cambiado, excepto que a Kaho comenzaba a verse un tanto enojada y me arrepentí de no pedirle a Shaoran que se lleve a su jefa. Seguía colgada del brazo de mi hermano y parecía ignorar lo que sucedía en el resto del mundo.

- Había visto hombres guapos pero definitivamente te llevas las palmas - y ella seguía halagándolo mientras Touyas susurraba una buena cantidad de ruegos e insultos, finalmente me dio una mirada de súplica y como buena hermana le ayudé.

- Nakuru.

- Sí cariño.

- Shaoran ya se fue y tal vez debas alcanzarlo.

- Ñe, no importa sé cuidarme sola.

- Lo digo por él.

- ¡Ah! - dio un salto despegándose finalmente de su victima - tienes razón - dijo con seriedad y luego su cara cambió a una sonrisita - en las calles hay cada mujer resbalosa que se les insinúan a los hombres y claro que Shao esta contigo, así que esta bien, comprendo tu situación yo lo cuidaré.

A todos nos salió una enorme gota.

- Debo alcanzarlo, adiós - salió de la sala pero luego asomó la cabeza - nos veremos pronto - le hizo un guiño a Touya y finalmente salió sin esperar que yo la acompañara.

- Tus amigos son muy... - empezó a decir Kaho.

- Locos - completó Touya.

- Yo... voy a calentar el té, ya se enfrió, en un momento regreso - escapé y ya más tranquila suspiré.

Escuché voces tímidas en la sala y supe que finalmente habían comenzado a hablar, de pronto se parecía mucho a Eriol y a Tomoyo.

Salí con una enorme sonrisa y ellos parecían más cómodos, comenzamos a hablar de los viejos tiempos en las carpas y algunas anécdotas graciosas.

Estaba dando gracias a todos los espíritus que todo haya salido bien cuando…

Alguien tocó el timbre de manera desesperada, corrí a abrir la puerta y me encontré con un agitado Shaoran.

- Ahora si cumplí mi promesa, aquí estoy - dijo sonriendo.

- ¿Qué pasa? Pensé que...

- Me vio la policía - entró y cerró la puerta - ahora Nakuru los esta entreteniendo, ella no corre peligro pero no me queda mucho tiempo, debo escapar de la ciudad y están vigilando los caminos - pese a lo desesperante de la situación él sonreía.

- ¿Qué vamos a hacer? Mi hermano se quedará no puedo esconderte aquí - en cambio yo me estaba muriendo de angustia.

- No te lo estoy pidiendo.

- Entonces ¿Qué podemos hacer?

- Sakura - me miró y ante mi sorpresa se hinco frente a mí - ¿te fugarías conmigo?

O.O¡

- ¿Qué?

- ¿Lo harías?

- Pero yo... - recién comenzaba mi vida en ese lugar.

- Acabo de entender que es contigo con quien quiero estar, ya sea al frente de la mafia o como simple barrendero de calles, al salir de aquí lo comprendí, no quiero perderte de nuevo.

Me quedé sin aliento y sin palabras.

- Yo... esto no tiene sentido - fue lo único que se me venía a la cabeza.

- Nada de lo que nos ha sucedido tiene sentido - se levantó y me beso una mejilla - nada - luego la otra.

- Yo...

- Siento presionarte, pero tengo algo de prisa ¿Qué contestas?

- Estas loco - solté un involuntario suspiro.

- Sólo por ti.

- ¿Cómo escaparemos?

- ¿Es eso un sí?

- ¿Tu que crees?

- Bien – me sonrió - correremos por el bosque que esta cerca de aquí, ya sabes como en los viejos tiempos.

- Shaoran.

- ¡Sakura! ¿quién es?- escuché a mi hermano y dejando a Shaoran ahí fui a la salita.

Supongo que esta vez no se levantó pensando que quizá era Nakuru y no quería arriesgarse.

- Un... vecino pide mi ayuda, debo ir - cuando lo vi levantarse seguí - por favor no dejes a Kaho sola. Volveré, lo prometo.

El asintió no muy convencido - disfruten el té - salí y Shaoran se asomaba por la ventana.

- Vamos - él sonrió y nos dirigimos a la puerta trasera, al salir escuchamos como los policías comenzaban a llegar.

Corrimos como hacía años atrás, aquella vez éramos perseguidos por mafiosos, ahora por policías, pero no importaba quien nos persiguiera mientras estuviéramos juntos difícilmente nos podrían encontrar.

Nos internamos en el bosque rápidamente del que no salimos sino semanas después y esta vez su presencia no fue molestia ni mucho menos.

Al fin juntos.

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FIN

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Pudo haber sido un buen final.

La pasamos muy bien y nos hubiéramos quedado para siempre si no tuviéramos compromisos en la vida real. Lo que me interesaba por lo pronto era mi familia.

Claro que la discusión fue larga y pesada sobre todo gracias a mi querido hermano quien se empeño en impedir la unión, no le había gustado la idea de habernos desaparecido por tanto tiempo y dejarlo a él sólo en la casa, después de horas de discusión en la que Shaoran iba perdiendo, todos quedaron atónitos ante una frase gritada a todo pulmón.

- Ella es mía, tal vez no frente a ustedes - dijo despectivamente a mi hermano - pero en su palabra y la mía, y en la práctica es MI ESPOSA - gritó furioso.

Sobra decir que quería que nos tragara la tierra, sobre todo porque mi hermano paso a un nada saludable color púrpura que luego se hizo verde, a mis padres sólo se les fue el color y yo estaba morada. Tuvieron que retenerlo para que no matara a Shaoran, gracias a los espíritus ahí estaba Kaho y logró controlarlo, por cierto ya son novios, ji ji, el que decía que no se casaba.

Lo que siguió después fue que ambos tuvimos que ceder en nuestro orgullo, para dar prioridad a lo verdaderamente importante.

No somos una pareja normal eso me queda bien claro, pero funcionamos muy bien y nos amamos que es lo que importa. Y después de todo lo que pasó llegué a la conclusión de que nuestro destino era permanecer juntos en las buenas y en las malas muy a pesar de nuestros planes.

No importa en que universo, ni el tiempo, mucho menos el lugar o las circunstancias, nuestras almas se encontraran y se amaran, siempre.

Shaoran dijo que era cursi mi conclusión pero yo sé que es cierto y no necesito verlo en las cartas, esta escrito en nuestras almas.

Por ahora… debo irme mi hija comenzó a llorar y es poco paciente como su padre y tío, así que tal vez después les siga contando lo que pasó.

Sólo digamos que ahora intentamos vivir... ¿felices? bueno intentar vivir es suficiente problema por ahora.

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…F…I…N

Lo siento mucho, siento haber tardado pero han pasado muchas cosas. Por más que intenté el final no me gustó tanto como hubiera deseado pero me agradó, espero no haberlos decepcionado.

En verdad no sé como agradecerle su apoyo a lo largo de esta historia, sólo pude hacerlo tratando de hacer mi mejor esfuerzo y espero que el resultado les haya gustado. Y si no, pueden decirlo con confianza je je sólo no se molesten si lloro.

Un abrazo, un beso, una reverencia y una especial gratitud...

- Celina Sosa

- belen

- Magotito-chan

- Rosh bernal

- gabyhyatt

- amatista1986

- Kamille-newtype

-

- anac-chan

- hoshiharu

- y todos los que leyeron...

Gracias.

No prometo epilogo pero tampoco lo descartó – mi vida se ha vuelto complicada, pero pensándolo bien ¿qué vida no lo es? ¿cierto? -, así que si tienen sugerencias las recibiré con gusto.

Hasta luego.