Los chicos compartieron miradas confundidas una vez más. Era increíble que Jason de pronto hubiese decidido confesar su crimen, aun sabiendo las consecuencias que esto traería para él y no pudieron evitar sentir pena por el joven.
- No parecen tan aliviados como esperaba – el director suspiró cuando los chicos una vez más permanecieron en silencio – probablemente ya conocían a este chico ¿verdad? No se preocupen, sea cual sea la razón, no voy a castigarles por haber guardado silencio.
- ¿Qué va a suceder con él? – Dean se atrevió a preguntar.
- Va a estar bien, Le di la oportunidad de escapar. El chico está bajo mi protección. estoy en total desacuerdo con sus acciones pero creo que ya tendrá toda una eternidad para arrepentirse de ellas. Aunque cueste creerlo de eso está lleno el infierno, de jóvenes estúpidos y desesperados… oh por cierto, Jason les dejó esta carta antes de marcharse.
Sam estiró su largo brazo para recibir el trozo de papel blanco perfectamente doblado. El director les invitó a leerla con un gesto de su mano, así que Sam la abrió lentamente ignorando la mirada atenta del hombre. Dean acercó su rostro al papel para poder leer también, sintiendo la tentación de reposar su cabeza en el hombro de Sam, pero no lo haría frente al director.
El rubio contuvo la risa al leer el típico inicio de una carta escrita por un adolescente:
"queridos Sam y Dean:
Sólo puedo imaginar cuan confundidos deben hallarse tras mi confesión, pero espero entiendan que era algo que tenía que hacer. Sabía que ninguno de ustedes tendría el corazón para delatarme, Por eso tuve que hacerlo yo mismo. Ustedes salvaron mi vida, mientras yo no hacía más que causarles problemas a causa de mi cobardía. Espero que puedan ver esto como una muestra de mi gratitud y mi arrepentimiento.
Por otro lado yo estaré bien, todo ha salido mucho mejor de lo que esperaba, así que no tienen por qué preocuparse. Pensarán que todo lo que hice será en vano si me voy, pero yo no lo veo de esa manera; no me arrepiento de nada y estoy feliz de poder arreglar todo el caos que causé.
De nuevo muchas gracias por salvar mi vida, les deseo la mejor de las suertes.
Jaison"
Era una carta corta y sencilla pero llena de sentimientos, sólo esperaban que aquellas palabras fuesen todas ciertas.
- ¿Podríamos hablar con Jake, su compañero de dormitorio? – preguntó Dean al terminar de leer la carta.
- Eso no será posible. Jake se ha marchado también, el chico insistió en seguir a Jason.
Eso tenía sentido, teniendo en cuenta el gran afecto que el chico de piel oscura parecía tener por Jason, por no hablar de su sobreprotección hacia él. Les hizo sentir más tranquilos el saber que Jason no se encontraba sólo.
ooOoo
Al salir de la oficina, Dean sintió el alivio instalarse en su pecho, eliminando la angustia y la derrota que había sentido durante todo el día.
- Me alegra que todo se haya solucionado – comenzó Sam con una sonrisa.
- Tengo que decirle a Benny… si está bien contigo por supuesto.
Dean esperaba que Sam frunciera el ceño en desacuerdo o que comenzara de nuevo una escena de celos, pero por el contrario el chico más alto asintió en aprobación, sin rastro de ira o desconfianza en su rostro.
- Bien, tu ve a decirle a Benny, mientras tanto yo iré a la biblioteca para estudiar un poco ya que nos estamos perdiendo las clases del día de hoy… tú deberías hacer lo mismo.
- A veces te pasas de nerd, Sammy- se burló mientras enredaba sus delgados bazos alrededor del cuello del más alto – le diré a Benny e iré a buscarte en un par de horas para el almuerzo ¿vale?
Sam asintió y posó un suave beso sobre los labios del otro.
- Y tal vez luego podamos hacer lo que te prometí en la mañana – añadió Dean con una sonrisa lasciva.
- Eso suena genial – susurró Sam con una sonrisa llena de adorables hoyuelos, entonces Dean se alejó luego de darle una palmada en el trasero que hizo que Sam estallara en risas.
Se quedó de pie viendo como Sam caminaba dando largas zancadas hasta la biblioteca, Dean por su parte no tenía muchos deseos de acompañarle a estudiar; llamaría a Benny y luego iría a entrenar hasta la hora del almuerzo.
Se dirigió al gimnasio al aire libre y tomó asiento incómodamente sobre los tubos de metal que sostenían las grandes pesas. Allí sacó su teléfono y marcó vacilante el número de Benny.
Su corazón latía en su pecho sin saber si era a causa de la emoción o los nervios por escuchar de nuevo la voz del hombre a quien tanto daño había hecho. Probablemente ahora Benny le odiaba y no querría ni siquiera escuchar su voz o quizá está vez salieran de los labios del mayor todos los insultos y verdades hirientes que se había tragado en su anterior llamada.
- ¿Dean? – respondió la voz grave del maestro.
Dean se encontró sin saber qué decir exactamente, si debería aprovechar esta última llamada para disculparse o simplemente pretender que el tema había quedado olvidado.
- Hola Benny – Saludó tímidamente.
- ¿Está todo bien, Dean?
Por su voz llena de preocupación casi pareciera que Dean nunca le hubiera traicionado y que aún eran los mismos amantes que alguna vez habían sido. No estaba ese rastro de ira u odio que Dean había esperado escuchar y aquello le hizo sentir un profundo alivio.
- Sí, está más que bien – se aclaró la garganta y continuó – verás, el asesino de Gabriel ya ha sido descubierto, por lo tanto eres oficialmente inocente ¿no es eso genial?
Un suspiro de alivio se escuchó del otro lado de la línea, seguido por una suave risa.
- Eso es estupendo ¿cómo lo hiciste?
- En realidad no hice mucho – su voz no pudo evitar expresar la vergüenza y decepción – era un chico de la escuela… él también había sido violado por Gabriel, así que vendió su alma para verle muerto. No pude delatarlo, al final fue él quien se lo confesó al director. Lo siento.
- No tienes que disculparte, hiciste bien.
- No, tu seguridad debió ser más importante para mí, después de todo yo te metí en esto.
- Dean, nada de esto es tu culpa. No has hecho nada malo. Entiendo perfectamente que sintieras simpatía por el chico después de todo lo que has pasado, además probablemente nunca habría confesado si no le hubieras descubierto en primer lugar.
De pronto sintió el ardor acumularse detrás de sus ojos verdes y un enorme nudo se formó en su garganta, haciéndole tragar en varias ocasiones sin poder deshacerse de aquella molesta sensación.
- No lo entiendo… - su voz se quebró antes de que pudiese continuar.
- ¿Qué sucede? Ya todo ha terminado, deberías estar feliz.
- No es eso… no entiendo por qué insistes en ser bueno conmigo…. No creo que lo merezca, te he hecho algo horrible.
Benny rio con ternura antes de responder – no has hecho nada malo, Dean, eres sólo un adolescente y ese tipo de cosas suelen suceder y teniendo en cuenta todo lo que has pasado es normal que te hayas sentido confundido. Yo siempre supe lo que sentías por Sam desde el principio y sabía que él sentía lo mismo por ti, fue mi decisión continuar con lo nuestro aun sabiendo cómo terminaría. Soy yo quien debería disculparme por haberme aprovechado de esa confusión que sentías. Eres sólo un niño y nunca debí permitir que esto pasara.
Dean sonrió con amargura al darse cuenta de que Benny simplemente le perdonaba todo ya que le veía como a un frágil niño pequeño, mas no dijo nada.
- Gracias, Benny ¿estamos en paz?
- Estamos en paz – respondió sin rastro de hipocresía.
- Bien, cuídate ¿vale?
- Tú también, Dean, no dudes en llamarme si alguna vez me necesitas.
Dean colgó, sintiendo el refrescante alivio en su pecho. Saber que Benny lo perdonaba y no lo odiaba por las razones que fueran, le hacía sentir en paz. Dejó su teléfono en el suelo junto con la sudadera negra con capucha y la camiseta que llevaba puesta y se aferró fuertemente a las frías barras de metal del gimnasio mientras levantaba todo el peso de su cuerpo, ignorando el fuego ardiente que sentía al estirar los músculos y la piel lastimada de su brazo bajo el vendaje blanco que lo cubría.
Dejó escapar una serie de maldiciones, pero al final logró repetir la misma acción durante una hora, tragándose el dolor atenuado por los analgésicos. Al final sus músculos resentidos le impidieron continuar.
Se secó los restos de sudor con la camiseta negra que había quedado olvidada en el suelo y miró la hora en el reloj de su teléfono. Aún faltaban dos horas para el almuerzo y para recoger a Sam en la biblioteca, por lo que pensó que aún habría tiempo para tomar un baño y luego una pequeña siesta.
ooOoo
Estudiar le ayudaba a despejar su mente de cierta manera, en especial si era acerca de temas no relacionados con lo sobrenatural; pero miles de cosas rondaban ahora mismo por su mente, impidiéndole concentrarse.
Una de ellas era el hecho de que Dean hablaba con su ex amante mientras que Sam no podía saber las palabras que cruzaban. Quería confiar en Dean y lo hacía, no dudaba del amor que el rubio sentía por él, pero el fuerte sentimiento de culpa que sentía por Benny le hacía frágil y manipulable. Pero en el fondo sabía que sólo se trataba un ataque de celos, de aquellos que eran tan frecuentes en él cada vez que escuchaba el nombre del profesor. Pero ahora esta era la menor de sus preocupaciones.
Lo más importante era Jess. El demonio que la poseía se había marchado ahora con su cuerpo, lo cual era en parte un alivio ya que no representaría más un peligro para sus compañeros de escuela. Sin embargo ella podría volver en cualquier momento. Recordaba claramente aquella pesadilla donde Jess y Dean se enfrentaban y como sus demás visiones esta también podría cumplirse y probablemente esa misma noche si no hacía algo al respecto.
Sabía que ahora que Jason había confesado vender su alma ya no había razón para ocultar la situación, pero tenía miedo de que cualquier cazador que se encargara del caso pudiera matarla, por lo que había sido difícil decidir si debería pedirle ayuda a su padre o encargarse del asunto por su cuenta. Pero siendo realista no había forma de que pudiese encargarse solo de un demonio y mucho menos siendo un adolescente con apenas experiencia cazando seres sobrenaturales.
Al final decidió que lo mejor sería contárselo al director, después de todo él tendría más posibilidades de salvar a Jess de lo Sam jamás podría.
Dejó los libros sobre la mesa sin siquiera comenzar a leerlos y corrió rápidamente a la oficina del director, ya tendría tiempo para hablar con Dean sobre eso; lo dejaría sentirse en paz aunque fuese al menos por un par de horas.
Golpeó con los nudillos la vieja puerta de madera, al principio no obtuvo respuesta y pensó que el director no se encontraba en su oficina, pero al segundo intento la puerta se abrió revelando la cabeza calva del director y su habitual ceño fruncido.
- Sam – saludó - ¿Qué te trae de nuevo por aquí?
- Necesito hablar con usted – dijo con determinación.
- ¿Es importante? Como verás estoy un poco ocupado.
Sam miró más allá de la puerta, donde se hallaba sentado un muchacho en frente del escritorio del director, jugando nerviosamente con sus dedos.
- Es muy importante.
- Bien, pasa - El director abrió la puerta completamente y le invitó a pasar con un gesto de su mano.
- Es tu día de suerte, hijo – dijo el director al chico que se sentaba frente a su escritorio – tengo asuntos más importantes que atender, así que esta vez te dejaré ir con una advertencia, pero la próxima vez no tendrás tanta suerte.
El chico balbuceó un agradecimiento y huyó corriendo de la oficina antes de que el director cambiara de opinión.
- Toma asiento, Sam – el joven obedeció y comenzó a jugar con sus dedos como segundos antes lo hacía el chico que se encontraba allí sentado - ¿Qué tienes para decirme?
El director posó los codos sobre el escritorio, apoyando su barbilla sobre sus dedos entrecruzados para mirar a Sam atentamente; pero el chico parecía tener dificultad para formar las palabras. El director decidió que lo mejor sería no presionarlo.
- Verá… tengo serias sospechas de que el demonio al que Jason vendió su alma tomó el cuerpo de una de sus estudiantes… Jessica Moore.
El director frunció aún más el entrecejo y se levantó de su asiento para comenzar a pasearse por toda la oficina con pasos lentos pero ansiosos.
- ¿Qué te hace pensar eso, Sam?
- Alguien me lo dijo…
- ¿Alguien te lo dijo? – repitió con incredulidad - ¿y simplemente le has creído? Sam, lo que dices es muy grave y no puede tomarse a la ligera.
- He estado teniendo sueños – el director volvió su mirada a él para mirarle con atención – en mis sueños Jessica es un demonio… y algunas de las cosas que ocurrieron en estos sueños ocurrieron luego en la realidad.
El hombre mayor suspiró con frustración ante sus palabras crípticas, pero estaba seguro de que por más que intentase presionarlo no obtendría más que información a medias del chico frente a él.
- No creo que sea una coincidencia – continuó Sam – creo que estas visiones son causadas por el demonio que posee a Jessica.
El director pasó su mano por su cabeza calva.
- Me pones en una situación difícil, chico. Es difícil creerte cuando lo único que me das son fragmentos de lo viste. Lo que dices no suena completamente convincente y no puedo comenzar una investigación basado en algo que probablemente sea producto del estrés de un adolecente.
- Tiene que creerme – dijo el chico con voz suplicante – Jess ha estado actuando muy extraño últimamente… y sus ojos… simplemente no parecen ser los suyos...
- Sam… - el hombre estuvo a punto de explicarle de nuevo las razones por las que no podía ayudarle, mas el chico le interrumpió.
- Bela Talbot. Ella también vendió su alma para deshacerse de sus padres. Nos dimos cuenta de esto gracias a una de mis visiones. Fuimos a buscarla y ella me dio insinuaciones bastante claras de con quien había hecho el trato, sin mencionar que en mis visiones es Jessica a quien hace el trato.
Nunca quiso tener que delatar a Bela, pero la chica ya no iba más a la escuela y probablemente ni siquiera estaba ya en la ciudad; además el director había dejado huir a Jason ¿Por qué no haría lo mismo con Bela?
Aquellas palabras parecieron convencer un poco más al director, quien se acercó más a la silla de cuero donde Sam se hallaba sentado.
- Parece que es costumbre tuya ocultar cosas importantes a los demás ¿no es así?
- Esta vez estoy confiando en usted. Sé que no puedo encargarme de esto por mi cuenta.
- Es una fuerza muy poderosa de la que estamos hablando.
- Lo sé.
El hombre suspiró y pasó una de sus manos por su áspera barba antes de apretar el hombro de Sam.
- Veré que podemos hacer. Tú no hagas nada, nosotros nos encargaremos. lo más importante ahora es averiguar dónde está Jessica Moore.
Sam asintió y ofreció una débil sonrisa en gratitud y sin más dejó la oficina del director, sintiendo como si un enorme peso se hubiese levantado de sus hombros. Ahora lo único que quedaba era decírselo a Dean, pero de eso se encargaría después del almuerzo… nunca se imaginó que podría ser demasiado tarde.
ooOoo
Los ojos de Dean se abrieron de repente. Sabía que algo le había despertado de su siesta pero no podía descubrir qué era. Pensó que tal vez Sam había regresado, pero la habitación estaba completamente vacía a excepción de él mismo, recostado en la cama con solamente un par de pantalones de chándal.
De pronto se escucharon tres suaves golpes en la puerta y supo que aquel había sido el ruido que lo había despertado. Faltaba poco para la hora del almuerzo por lo que supuso que Sam se habría aburrido de tanto estudiar y había decidido recoger a Dean, pero evidentemente había olvidado las llaves.
Se frotó los ojos para deshacerse de los restos del sueño y bajó lentamente de la cama con un gruñido molesto, posando sus pies descalzos sobre el frío piso de madera. Estuvo a punto de reprender a Sam por haber olvidado sus llaves, mas al abrir la puerta se dio cuenta de que en su lugar estaba una pequeña y rubia figura femenina.
- Hola, Dean – saludó la chica con su habitual dulce sonrisa.
- ¡Jess! – exclamó sorprendido.
De pronto los recuerdos invadieron su mente. Recordó que Sam le había dicho que había sido Jess quien había hecho el trato con Bela y probablemente con Jason también, pero nunca habían obtenido una clara confirmación de que la chica estaba siendo poseída por un demonio y en el afán por deshacerse de Gabriel y liberar el peso de las acusaciones sobre los hombros de Benny, se había olvidado por completo del tema más importante: la posible posesión de Jessica.
Se preguntó por qué razón Sam le había dejado sentirse en paz y libre de responsabilidades las últimas 24 horas, cuando era más que obvio que Sam jamás olvidaría algo como esto y mucho menos si Jess estaba involucrada, sin embargo luego se sintió como un idiota al descargar en Sam la culpa de sus propios olvidos. Odiaba darse cuenta de ello, pero seguramente en esos momentos el Winchester se estaría ocupando solo del asunto.
Sólo esperaba que las visiones de Sam se hubieran equivocado y que no se hallara de pie, indefenso frente a un demonio… porque si ese era el caso, entonces estaba perdido.
- ¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó con un tono de voz hostil.
- Las clases han acabado así que vine a traerles la tarea a ti y a Sammy – dijo con fingida inocencia.
- ¿Y desde cuando eres tan amable? Hasta donde sé me odias y estás enfadada hasta la mierda con Sam.
- Estás celoso ¿eh?
- ¿Celoso? – preguntó con tono burlón - ¿por qué habría de estarlo? Como puedes ver soy yo quien tiene a Sam.
Dean jamás habría sido tan cruel si estuviese seguro de que la chica frente a él era 100% la Jess que conocía, pero al parecer, por la forma como iban las cosas, era un demonio en la piel de Jess lo que tenía en frente.
- Pero yo estuve con él durante dos largos años ¿estás seguro que después de tanto tiempo no quedarán cenizas de nuestro amor en el corazoncito de Sammy? – dijo con exagerado dramatismo.
- Si fuese así no te habría dejado por mí – sus manos intentaron alcanzar el cuchillo que siempre guardaba bajo la almohada, con la puerta aún entrecerrada para cubrir sus movimientos de la vista de la chica, pero sabía que aquel cuchillo no le serviría de nada ante un demonio.
- Te tienes mucha confianza, Dean. en serio ¿Cuánto tiempo crees que tardará Sam en darse cuenta de lo débil y patético que eres? – la chica se acercó más a la figura masculina en frente suyo y comenzó a acariciar con sus largas uñas el pecho desnudo del chico - ¿y después de eso cuánto tiempo crees que pasará antes de que decida dejarte?
"No la escuches, no dejes que sus palabras lleguen a ti" – Dean repetía en su mente, sin moverse. Cualquier movimiento en falso podría causarle la muerte. Aunque la chica no llevaba ningún arma, Dean sentía como si sus ojos fuesen un revolver apuntando directamente a su cabeza.
- Ya sabes, solías ser un pequeño niño, roto e indefenso, a penas capaz de moverse – continuó Jessica – así fue como Sam te conoció ¿y sabes? Aun cuando te mira, puede ver a ese pequeño niño inmóvil, casi catatónico. Cuando llegaste a esta escuela le prometió a tu padre que cuidaría de ti y desde entonces te ha visto como una responsabilidad, como una carga pesada sobre sus hombros ¿Cuánto tiempo crees que pasará antes de que tu querido Sammy se canse de protegerte?
- ¿Qué quieres? – preguntó con voz temblorosa, haciendo su mejor esfuerzo por tragarse la ira que brotaba de su pecho - ¿a qué has venido?
- Ya te lo dije, vine a traerles la tarea.
- Si es así entonces lárgate, no quiero nada que venga de ti – dijo con desprecio antes de cerrar la puerta en su cara, pero antes de que pudiera bloquearla la chica dio una patada sobre la vieja madera , derribando la puerta con una fuerza sobrehumana y causando que Dean cayera al suelo bruscamente.
- Me temo que no vas a deshacerte tan fácil de mí – la rubia se inclinó para mirar los ojos doloridos que le devolvían la mirada desde el suelo y con un movimiento de su mano volvió a cerrar la puerta tras ella.
- ¿Qué quieres? Está vez dime la verdad – gruñó el chico, empuñando fuertemente el arma blanca en su mano, aunque dudaba que pudiese usarla en alguien que alguna vez fue tan importante para Sam.
- En realidad es a Sammy a quien busco… pero nada me impide que me divierta contigo un rato.
El corazón de Dean comenzó a latir aún más fuerte en su pecho, suplicando porque Sam no regresara pronto, aunque la parte racional de su cerebro pedía a gritos que viniese para ofrecerle un poco de ayuda… de cualquier manera estaba perdido.
Muchas gracias por leer! :)
