N/A: Hola, aquí vengo con un capítulo más de esta historia. De momento estoy actualizando este fanfic una vez al mes, no está abandonado, es el ritmo que llevo con este, a diferencia de las demás historias que estoy publicando, este si lo estoy escribiendo actualmente.
Agradecimientos a los que dejaron reviews en el capitulo anterior: cinlayj2, RogueRaven18, sakurita, carlos Trujillo, kittens love, Adrit126, Laalaa18, joanayagarcia, CerezoIntenso, Guest, theodwin, pablo andres.
"Orgullo Naranja"
By ASUKA02
Cap. 26: Cuando las cosas empeoraron
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—¿Acaso estas desconfiando otra vez de mi? —le preguntó con seriedad.
Naruto negó con la cabeza repetidas veces —no es eso, sólo quiero saber si has vuelto a ver a Sasuke.
La pelirosa suspiró con expresión cansada, parecía que todo su matrimonio giraba en torno a Sasuke.
—No, no lo he visto más desde el día que fue a mi oficina para hablar de tu cumpleaños. —respondió ocupándose nuevamente de la comida que estaba preparando.
Estaban a punto de cenar, el rubio ya estaba sentado en el comedor mientras la pelirosa llenaba un plato de comida para el Hokage.
Semejante respuesta hizo que Naruto resoplara sintiéndose insultado —vaya excusa más tonta.
Sakura dejó el plato bruscamente sobre la mesa —No podemos seguir así Naruto, ¿por qué no puedes confiar en mí? —le preguntó con un gesto de dolor en su rostro.
El ninja la miró fijamente y dijo con seriedad —sé que estas ocultando algo, tú y él estaban muy sospechosos.
Sakura negó con la cabeza haciendo un gesto de decepción, —ya veo, supongo piensas que tengo un romance oculto con Sasuke-kun, y es el padre de mi bebé.
—...
El silencio de su esposo confirmó sus palabras, podía aceptar que Naruto fuese un celoso sin remedio, pero no podía aceptar que en verdad creyera que le era infiel y que el bebé que estaba en su vientre era de otro hombre. ¿Tan zorra la creía?
No quería que toda su vida fuese de esa manera, con Naruto desconfiando de ella, con Naruto viendo a su bebé con desprecio por creerlo hijo de otro hombre. Ahora tenía que pensar en el bienestar de su hijo o hija.
—Me rindo, se acabo Naruto, —hizo una pausa para tomar aire, —lo intentamos, lo intentamos varias veces pero no funciona, —su voz se quebró pero aun así continuó —tú no crees en mi fidelidad y ahora atacas a tu propio hijo, no puedo vivir con un hombre así.
Salió de la cocina, el momento familiar se había arruinado por completo, no tenía hambre y todo el esfuerzo por hacer una buena cena se había perdido. Pero nada de eso le importaba ahora, aceptar que su matrimonio no tenia salvación era muy doloroso.
Naruto aun impresionado por lo que ella había dicho se levantó de la silla y la siguió. —¡Yo no dije eso!, no digas cosas que no dije.
La pelirosa entró al dormitorio de ambos y comenzó a llenar una maleta con la ropa de rubio.
—¡No lo diste, pero eso lo que piensas, no voy a permitir que tus malas vibras afecten al bebé! —le gritó con voz llorosa.
Naruto estaba indignado, ¿como ella podía hacer tanto alboroto por una simple pregunta?. No era la pregunta es si, sino todo lo que significaba.
—¿Qué?, ¿me vas a echar de la casa?, ¡estas siendo exagerada! —replicó viéndola llenando la maleta con rabia.
—¡Te lo has ganado!. —respondió ella sin dejar de hacer la maleta.
Naruto se enfado, él se creía la víctima en todo lo que estaba sucediendo, era el colmo que ahora su esposa lo echara de la casa.
—¡¿Sabes qué?!, —dijo Naruto alzando la voz, —¡no me voy a ir, esta casa es mía, yo la construí!
Haruno dejó lo que hacía inmediatamente, lo miró, él estaba muy molesto, Sakura ahora no podía estar más decepcionada y dolida. Para terminar de empeorar todo ella interpreto las palabras del rubio como que sólo él era dueño de la casa.
—¡Bien, como quieras!
Naruto la vio sacar otra vez la ropa de la maleta y pensó que ya el arrebato de furia de su mujer había terminado, pero se llevo una gran sorpresa cuando ella comenzó a llenar la maleta con su propia ropa.
Entonces el enfado de Naruto se convirtió en preocupación.
—Espera, ¿qué haces Sakura-chan?, tú no te vas a ir, ¿verdad?
Ahora el Hokage estaba asustado y arrepentido por haber ocasionado una discusión tan sería.
—¡Claro que me voy a ir! —Gritó soltando las lágrimas, —¡no seguiré viviendo contigo!
Naruto se pasó una mano por la cabeza desesperado, uno de sus grandes temores se estaba haciendo realidad. No quería perderla, no quería volver a estar solo.
—No, no te vayas Sakura-chan, —dio un paso hacia ella pero se frenó, sabía que ella no le permitiría ponerle una mano encima, —hagamos de cuenta de que nada a pasado, yo sé que ese bebé es mío y tú me amas.
¿Ahora la creía estúpida?, Sakura le miró con rabia.
—Eso lo dices para que no me vaya, no es lo que crees en verdad.
Sakura cerró la maleta con tanta fuerza que fue un milagro que el zipper no se dañara. Naruto recordando las palabras de la terapeuta insistió en su defensa.
—Sólo hice una pregunta, estoy en mi derecho de dudar, ¿o crees que se me olvido ese rollo de las supuestas pastillas y Sasuke?
El tono cínico que usó su marido la irritó más.
—Entiendo, —dijo en tono triste —entonces ese suceso condenara toda mi vida, siempre seré una sospechosa ante tus ojos, —suspiró tratando de clamarse, todo su cuerpo estaba agitado, su corazón latía con más rapidez, su temperatura corporal se había elevado y cada vez que hablaba su voz sonaba temblorosa, —pues ya me canse, no tengo porque vivir un infierno por aquel error que ya te explicamos.
Naruto no supo que decir, sinceramente desde aquel día había dejado de creer ciegamente en ella.
Sakura tomó su maleta y salió, cuando pasó a su lado le dijo, —no te preocupes, te enviare los papeles del divorcio.
Sus palabras causaron un gran impacto en Naruto, el rubio comenzó a temblar y su respiración se torno más difícil, aun así logro salir del dormitorio.
—Sakura-chan, Sakura-chan, —la siguió hasta la puerta, —no te vayas por favor.
Ella lo miró por un breve instante, tenía lágrimas en los ojos y Naruto se sintió peor al saber que él había causado esas lágrimas.
Sakura se limpió las lagrimas con una mano y le dijo con frialdad, —No me sigas, no te quiero ver.
Eso fue lo único que le dijo antes de irse, Naruto sintiéndose miserable se sentó en el tronco de madera frente a la vivienda, uno que estaba recostado a la pared y él había dejado ahí como mueble para sentarse, desde allí la miró perderse en la oscuridad.
Sakura por su parte caminó dando pasos largos, las lagrimas salían sin poder controlarlas y seguía temblando, tan pronto salió de la vista de su marido dejó de caminar. Por primera vez agradecía vivir en una zona solitaria, el no tener vecinos le ofrecía la oportunidad de poder llorar sin ningún problema.
—Cálmate. —se regañó obligándose a mantener la compostura.
La pelirosa intento relajar su respiración y se limpió las lagrimas, tenía que buscar un lugar a donde ir y pasar la noche, no quería ir a casa de sus padres porque le harían preguntas y se preocuparían mucho, Ino era una buena opción pero era demasiado entrometida y no quería un interrogatorio. Pero tampoco podía deambular con una maleta por la aldea, se crearían rumores y no quería que sus problemas matrimoniales se hicieran públicos.
Volver no era una opción, estaba sola en la oscura noche, se forzó a pensar hasta que por fin su aturdida mente encontró una solución.
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Naruto había usado su modo sabio para localizar el chakra de su esposa y ya sabía que estaba en un lugar seguro, pero aun así no había podido dormir pensando en que hacer para solucionar el problema, primero tenía que lograr hacer que ella lo escuchara.
El Hokage sabía que las cosas estaban lejos de poder solucionarse fácilmente, la había herido emocionalmente y ella no iba a ceder tan fácil, Sakura incluso había hablado de divorcio, eso lo había asustado mucho. Ahora el bebé que tanta desconfianza había generado en Naruto era lo único que podía usar para recuperarla.
—Hokage-sama, ¿ya terminó con eso?
Naruto parpadeó notando la presencia de la administradora, una de sus ayudantes, era una señora de mediana edad. La mujer traía otra montaña de papeles.
Aunque tuviera problemas personales, el trabajo no desaparecía.
—No, aun no término.
La mujer lo vio con algo de preocupación, su jefe se había pasado la mitad de la mañana con la vista fija en la pared y cara de preocupación.
—Estás tienen que estás listas para hoy, debemos hacer los pagos correspondientes, necesito que firme y selle, son importantes, por favor póngale atención.
—Sí, ya lo hago. —respondió mirando con resignación los papeles.
No podía estar concentrado cuando sabía que había lastimado a su esposa, la sola idea de perderla definitivamente ya lo estaba haciendo miserable.
La administradora se fue y Naruto suspiró con fuerza, hizo un gran esfuerzo para enfocarse en su trabajo.
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Tras un elegante escritorio de madera Mei se encontraba leyendo uno de los informes ninjas cuando escuchó el sonido de la puerta al abrirse. Terumi apretó los labios sin apartar la vista de los documentos, no quería que nadie le robara el tiempo, estaba atrasada en su trabajo y se había propuesto a ponerse al día trabajando unas once horas ese día.
—Dije que no quería ser interrumpida.
—¿Así tratas a tus visitas?
Mei levantó la vista apenas escuchó la voz de la rubia, dejó por completo lo que hacía para fijar su atención en ella.
—Perdón Tsunade, pensé que era alguien más, no te había visto en dos días, ¿cómo estás?
Tsunade se sentó frente a la Mizukage, —Vengo a despedirme.
Mei no puedo evitar sentirse mal, había descuidado a sus visitas. Tsunade y Shizune estaban viviendo en el palacio de Kiri desde que se celebró la boda de la Mizukage, pero entre el trabajo, los problemas de la aldea y el viaje que había tenido que hacer no había podido atenderlas como era debido.
—Sé que no he podido darles toda la atención que merecen pero no tienen que irte, podemos planear…
—No me voy por eso, —la interrumpió Tsunade —recuerdo muy bien lo que es el trabajo de un Kage, pero tú sabes porque estaba aquí Mei, ahora que la vida de Yamato no corre peligro contigo, ya me puedo ir tranquila.
Mei se sintió incomoda por las palabras de su amiga, había negado muchas veces el aceptar a Yamato como un esposo de verdad. Ahora había fallado a su palabra, y eso era como no tener orgullo. Si, lo mejor era que Tsunade se fuera.
Tsunade sonrió levemente al notar la incomodidad de su amiga —es la primera vez que te quedas callada Mei, ¿no vas a decirme nada?
Mei frunció el ceño, —no sé qué te dijo él, pero las cosas no es que anden de maravillas, me está ayudando con la aldea, es todo.
—Yamato no me ha dicho nada, los he visto, hay buena interacción entre ustedes y hay rumores entre los sirvientes, es suficiente para mí.
Eso le bastaba a Tsunade para irse tranquila, los deseos homicidas que Mei había tenido en los primeros días con Yamato al parecer ya eran historia.
Mei apoyó la espalda del sillón, ya podía imaginarse los rumores, había mucha química entre ella y Yamato ahora que compartían la cama.
—De nuevo te quedas callada. —se mofó Tsunade.
Mei se cruzó de brazos, nunca le permitía a nadie que se burlara de ella, Tsunade lo estaba haciendo descaradamente y ya tenía a la Kage muy estresada —admito que me equivoque en algunas cosas sobre Tenzō, pero ahora me está ayudando con la villa y eso lo valoro, puedes irte tranquila.
El reloj de pared marcó las doce del día y Mei decidió tomarse un descanso para despedir a su amiga.
—Vayamos a comer juntas Tsunade, —la invitó levantándose del sillón, —quiero contarte algunas ideas que tengo para Kiri, me interesa tu opinión.
Cuando iban saliendo de la oficina Mei comentó de manera mordaz. —¿por qué nunca me dijiste de las habilidades de Tenzō en la cama?, su técnica le permite endurecer su...
—¡No quiero saber! —la interrumpió Tsunade escandalizada, Mei había encontrado la manera de fastidiarla —y nunca tuve nada con él.
Su respuesta sorprendió a Mei, —¿en serio?, yo pensaba que habían sido amantes y por eso te preocupabas tanto por él.
La rubia rodó los ojos, ¿acaso Mei todo lo veía de una manera sexual?
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A la hora del almuerzo Naruto fue a comer al Ichiraku-ramen, apenas llegó al restaurante el señor Teuchi lo saludó con alegría.
—¡Naruto, muchacho!
Era de los pocos que lo llamaban por su nombre, Naruto forzó una sonrisa ocupando un lugar frente a la barra. Pidió el primer tazón de ramen y cuando estaba allí esperando a que se lo traerán alguien se sentó a su lado.
—¿Como está Sakura-chan?, —le preguntó preocupado.
—Eres un cretino, estúpido e imbécil, —le contestó ella con una obvia molestia en su voz.
Naruto inclinó la cabeza no desanimo, —lo sé, me pase, le rogare si es necesario para que me perdone.
Karin negó con la cabeza, —ella no quiere verte, está muy dolida, y no es para menos, la has puesto de zorra dudando de tu paternidad.
Naruto se sintió peor, cuando se estaba desahogando con Sakura se había sentido bien liberando las dudas que lo atormentaban, no pensó tanto en el daño que le podía causar a ella.
Ahora sólo quería que Sakura regresara a casa.
—¿Como está ella?, sé que no fue a trabajar. —insistió Naruto.
—No se sentía bien.
—¡¿Cómo?!, ¿le pasó algo a ella o al bebé? —le preguntó rápidamente.
—Aquí tienes Naruto. —dijo el señor Teuchi trayendo el humeante tazón de ramen.
—Gracias, —le respondió al viejo, miró de nuevo a la pelirroja y le preguntó en tono amable —¿quieres comer Karin?
—No, ya me voy.
Ella sólo había acudido a la invitación de rubio con el fin de informarle el estado de Sakura, Naruto había enviado un mensaje con un ninja pidiéndole que se vieran en el Ichiraku.
Naruto la detuvo agarrándole un brazo —no me has dicho nada, ¿está enferma Sakura-chan?
Karin negó con la cabeza, —está bien, sólo fue un malestar, quería ir a trabajar yo fui quien insistió en que descansara, la embarraste bien feo Naruto, no sé cómo vas a salir de esta.
El señor Teuchi al escuchar esa parte se sintió incomodo y los dejó solos.
—¿Que me recomiendas que haga? —le preguntó mostrando su angustia.
Karin se encogió de hombros, —no sé, ella ya habla de divorcio, dice que puede criar a su hijo sin tu ayuda.
Naruto se entristeció al escuchar eso, —se le pasara, ¿verdad?
—No sé, Sakura te ama, ese bebé es tuyo, fin de la historia, no sé porque dañas las cosas buscándole la quinta pata al gato.
