CAPÍTULO 26: TATUAJES. RESOLUCIONES. AXEL Y CASEL APARECEN.
(Voz de Ann)
"¿Estás segura de esto?" Me pregunta Aidan cuando le enseño el dibujo en papel mientras él acaba de preparar la tinta a base de carbón y agua entre otros. "Va a dolerte horrores, y aún tienes la espalda sensible."
"Lo sé." Afirmo suavemente mientras me tumbo bocabajo descubriéndome la espalda para cruzar los brazos haciéndome de almohada. "Y no me importa. Quiero hacerme algo que me recuerde que solo vivo ya por mí."
"Vale, como quieras." Me dice levantando las manos. "Pero yo que tú usaría algo para morder. Algo que de igual si se rompe, se entiende."
"Aguantaré el dolor." Afirmo.
"Sinceramente, no entiendo tus ganas de mutilarte así, pero… como quieras." Me dice pausadamente. "Coge aire, voy a ponerte una bolsa con nieve en la espalda para que te duela menos cuando te lo haga."
"Vale." Afirmo para coger aire.
De pronto, noto cómo me pone una bolsa de plástico fina con mucha nieve haciéndo una especie de almohada con ella sobre la espalda y comienza el dolor por el frío, tan intenso que se me hace insoportable a pesar de poder salir perfectamente a correr entre nieve casi desnuda. Y al cabo de un rato corto, noto cómo me pincha con el dedo para comprobar que tengo la espalda casi insensible y comenzar a trabajar mientras noto cómo cada pinchazo para meterme la tinta me duele y huelo el olor de mi propia sangre mezclada con esa tinta natural y primitiva que él usa.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
Cuando llego a casa para cenar tras haberme pasado la tarde entera patrullando por la ladera sur, no puedo evitar notar nerviosismo.
He estado oyendo la mente de todos. Hay algo que no va del todo bien en la casa sin embargo no es nada que suene a peligro, así que por eso no he vuelto de inmediato.
"Buenas noches." Saludo entrando tras cambiarme en el cobertizo donde me he encontrado a Abe cambiándose también tras acabar su turno cerca de mi zona. "Hum… la cena huele…"
Un momento, allí olía a algo más.
Era normal oler un poco a sangre, a fin de cuentas, los vampiros allí se estaban alimentando de bolsas y botellas de sangre mientras nosotros no estábamos para evitar enfrentamientos y caras largas. Pero esta vez olía a algo más.
"Buenas noches, Seth." Me saluda Ann sonriéndome desde el fogón fuera de mi vista dado que se tiene que agachar dentro de la olla donde cocinan para coger lo del fondo. "Hemos sacado un montón de guiso, coge un plato y sírvete."
Entonces no puedo evitar acercarme un poco más aprovechando que los platos no están demasiado lejos de donde se cocina y mirarle la espalda para ver que le sobresalen unas vendas por la cintura que ahora está un poco al aire.
"¿Qué te ha pasado?" Le pregunto.
"Ah, nada." Afirma levantándose y dejándome con la boca abierta al ver que su precioso pelo más largo de lo usual había quedado convertido en un peinado extremadamente corto peinado hacia arriba para adoptar la forma de una especie de cresta central. "He decidido cambiar un poco. Ya sabes, abandono una vida y comienzo otra. Quería… no sé, que todo en mí expresara que soy algo así como una nueva persona." Afirma sonriéndo. "No me digas que no te gusta."
"No, no. Es… te queda… bien." Le digo. "Es que… ha sido un cambio bastante… radical."
"Lo sé." Afirma sonriéndo.
"Pues si el corte te parece radical espera a ver mi obra de arte." Me dice uno de los irlandeses.
"Perdona, pero eso es una mutilación en todas las de la ley." Le dice Roberto, el pirata latino. "Las mujeres no deberían marcar su cuerpo así."
"¿De qué va todo esto?" Pregunta Jake. "¿Quién se ha mutilado?"
"No me he mutilado." Dice Ann. "Solo me he hecho un tatuaje. En muchas culturas se hacen tatuajes para demostrar hombría o para celebrar victorias."
"¿Y qué celebras tú?" Le pregunta Paul divertido. "¿Tu hombría o que casi te matan?"
"Un recordatorio." Nos dice levantando la cabeza.
"Aunque también podía ser la hombría." Nos dice el vampiro Aidan divertido mientras traga otra cucharada de guiso. "Se lo he hecho por la técnica de mis ancestros, y eso duele como mil infiernos."
"Ya será menos." Le dice Quil.
"No, hombre." Dice Ann divertida. "Tengo la espalda que me arde. Y el brazo aún no lo noto del todo, pero cuando me toco el parche me arde también."
"Así que te has tatuado el brazo y la espalda." Le digo llevándome el puchero por ella a la mesa mientras ella se apoya la mano en la bola del hombro.
"Sí, la vaselina del brazo ya llego yo a ponérmela, pero la del resto… digamos que voy a necesitar ayuda." Me dice. "Y Monique se niega a tocar algo tan básico como la vaselina. Ella se encarga de cicatrizárme los tatuajes más rápido, pero aún así duelen un poco."
"Si quieres te la pongo yo." Le ofrezco.
"Genial, a ver si para mañana me duele menos y puedo seguir con el plan." Afirma.
"¿Qué plan?" Le pregunta Rudy.
"Entrenar, con vosotros." Afirma.
"Ni…de… coña." Dicen a coro el resto.
"Bah." Dice ella. "Me da igual, los Vulturi no tienen trasformistas, necesito entrenar con vampiros. Y Sean, Roberto, Seamus y Aidan me van a ayudar."
"Ya te he dicho que puedo enseñarte lo básico de espada." Le dice el negro con una botella de litro de algo que parece vino que sé que no lo es. "Te puedo incluso pasar una de mis niñas, es uno de mis tesoros, pero no la uso demasiado."
"Ay, romántico…" Le dice Ann divertida.
"Tonta…" Le dice riéndose.
"¿Vas a aprender a pelear?" Le pregunta Jasper junto a Alice.
"¿Es que los Vulturi no te enseñaron a pelear?" Le pregunta Emmet confuso.
"Digamos que para ellos, era más importante que yo quedara bonita en lugar de que supiera pelear." Nos dice. "De hecho, cualquier acción que hiciera yo que entrañara despeinarme lo más mínimo o movimiento deportivo, desde hacer deporte a correr por las mañanas, lo veían mal. La de broncas que me han caído cuando me pillaban de madrugada volviendo de correr. Al final acaba duchándome en casa de una conocida en el barrio y volviendo con ropa normal. Los chándal lo tenía en su casa y tenía una copia de la llave porque ella trabajaba de noche y volvía cuando yo ya había acabado. A cambio le dejaba la cafetera ya hecha y caliente y unos bollos que compraba a la vuelta a casa."
"Qué suerte." Le dice Jared divertido.
"Jasper, dile que no hace falta que se mate." Le pido.
Si se ponía a entrenar, se tendría que forzar mucho, y aún estaba un poco herida, por mucho que la vampiresa le hubiera curado gran parte.
"En forma es evidente que está y se mantiene." Dice. "Si corres todas las mañanas, tendrás algo de resistencia, y al ser en parte vampiro, por muy pequeña que sea la parte, eso te ayudará también."
"Yo si quieres cuando acabemos, conejos un palo y te enseño lo básico." Le dice Roberto. "Te enseño cómo atacar y según lo que vea, te enseño una cosa u otra."
"Está herida." Afirmo. "¿Qué prisa hay?"
"No sabemos cuándo vendrán." Me dice ella. "Cuanto antes comience, antes estaré preparada."
"Esa es nuestra pequeñita." Le dice uno de los irlandeses divertido dándole una palmada suave en el hombro haciéndola quejar. "Lo siento, lo siento…"
"Deverías descubrirte el hombro herido, así la gente sabría dónde no darte." Le dice Aidan sirviéndose más guiso. "Mmmm… ahora entiendo por qué el resto come tanto, esto está de muerte."
"Aidan… los chicos tienen que comer bien." Le dicen las chicas.
"Vosotras dos, os calláis que no habéis movido un dedo para preparar esto." Les dice a las dos vampiresas nuevas. "Cullen, de ti no me lo esperaba, pareces tan dulce…"
"¿Y a mí nada?" Le dice Ann levantando una ceja divertida.
"De ti me lo esperaba, perqueñaja." Le dice. "Eres una pequeña comadreja, como yo. Eres una maldita come-flores pacifista que se preocupa por otros, así que decirme que coma poco de la comida que TÚ has hecho con ella, es exactamente algo que podía esperarme de alguien que trata a los humanos como amigos en lugar de ver que son una gran fuente de alimentación."
"Eres una maldita rata maleducada." Le dice Ann sonriéndo divertida. "Y te apuesto lo que quieras a que cualquiera de estos caballeros te daría un buen mordisco en el culo para que te dieras cuenta de que a los humanos no les gusta que les muerdan."
"Quita, quita, los vampiros sabéis a basura." Afirma Quil divertido.
"Además, tú eres una chupasangres también." Añade Embry. "Así que no veo por qué le dices eso a él."
"Oh, ella no bebe directamente del envase." Nos dice el negro, Roberto, divertido. "Es toda una señorita."
"Salvo cuando bebe del botellín como si fuese un… tío." Añade Monique mientras me doy cuenta que Ann está bebiendo directamente del botellín de 'Bloodweiser' que tiene frente a ella en la mesa.
"Oh, admite que siempre que he hecho eso te han venido muchos donantes." Le dice ella divertida. "Los parisinos son gente refinada, pero los tíos duros siempre están dispuestos a donar sin las condiciones apropiadas."
"Ann…" Le dice el otro irlandés que lo parece, Sean creo que era.
"Lo sé, lo sé. Nada de hablar de trabajo en la mesa, y tampoco cuando la gente no sabe de qué hablamos." Afirma levantando una mano para entonces volver a sonreir divertida con picardía. "Pero da la casualidad que aquí todos saben de qué os alimentáis y de qué..."
"No, que vigiles tu botella." Afirma mientras yo pruebo su cerveza y casi vomito escupiendo en la servilleta un sorbo de sangre.
"Oh, mierda Seth." Me dice frotándome la boca con su servilleta de papel. "Eso es para nosotros, no para vosotros."
"¿Qué es eso?" Le digo asustado.
"Ya lo has visto." Me dice. "Una mezcla de cerveza con sangre. Es mucho mejor que atacar a alguien para beber su sangre."
"Ala, ala, fantasma." Le dice Roberto divertido. "Si tú no matas ni aún queriendo."
"Pero aún asi." Afirma sonriendo y levantando la cabeza en broma como si fuese una dama digna. "Además, sabéis que esto no es para ellos."
"Pues claro." Afirman.
"¿Tú bebes sangre?" Le pregunta Emmet divertido. "¿Podemos probar?"
"Claro, toma un trago." Le dice ella. "Pero no me la gastes, esa es la dosis que me reservaba para la cena."
"No sabía que bebías sangre de verdad." Le susurro consciente de que cualquiera podría oírnos.
"Porque nunca bebo directamente de nadie." Me dice divertida comiendo otro poco de guiso. "Y la sangre que tomo siempre esta mezclada con algo, sigo siendo en parte humana, el sabor que deja la sangre pura no me agrada demasiado."
"¿Y nunca has probado sangre humana directamente de una persona?" Le pregunto.
"No." Niega. "Nunca. Al menos no humana."
"¿No humana?" Le digo.
"Félix." Me contesta suavemente. "Si es entre nosotros no es tan grave. Es... Como alimentar a un bebé. Solo que mucho más erótico."
Eso hace que al momento note cómo me arde la cara.
"¡¿Pero cuántos años tienes tu?!" Le digo sorprendido susurrándole.
"No llego a la mayoría de edad huamana, si es lo que querías decir." Me dice divertida para guiñarme un ojo. "Pero en términos de razas especiales, digamos que tengo lo que ves."
Lo que veia. Lo que veia era una joven adulta. Perféctamente formada y preciosa.
Excitante, divertida... Y ahora que no tenía que fingir ser quien no era, mucho más atractiva si cabia.
Se llevaba de maravilla con los otros vampiros que habia allí y que no eran de los nuestros. Bromeaba con ellos, se gastaban bromas y charlaban riéndose, incluso cuando ellos estaban en el tejado y tenían que hablar por la chimenea apagada.
Era... Era como estar viendo a la verdadera Ann que habia estado escondida tras la fachada que había tenido que mantener para estar a nuestro lado. Una cara que habíamos podido entrever a pesar de su coraza antes.
Entonces me fijo en que se rasca suavemente el abdomen y reparo en que tiene un tatuaje de motivos florales, como una parra fina, enmarcándole los huesos de las caderas hasta llegar al ombligo.
"Veo que lo de la espalda y el brazo no es lo único." Le digo para mirarle el de la cadera.
"Ah, este es viejo." Afirma sonriéndome. "Me lo hice hace tiempo, por reveldía. Hoy solo me lo han repasado un poco."
"No me habia dado cuenta antes." Le digo.
"Probablemente porque estaba casi un poco más pardo que mi color." Afirma divertida mirándome girando un poco la cara. "Y ahora es negro. ¿Por qué? No me digas que no te gusta."
"Es bonito." Afirmo divertido. "Ya tengo ganas de ver el de la espalda."
"Tengo una idea." Afirma sonriéndo y poniéndose un dedo en los labios solo por la uña y guiñándome un ojo. "¿Qué tal si te doy la primicia? Luego tengo que echarle mas vaselina. Si quieres me la pones tú y asi les evitas al resto que tengan que tocar la vaselina cuando les da dentera."
Eso era... ¡guao!
"Sí, claro, cuando quieras." Le digo asintiendo y dándome cuenta por las sonrisas que ponen algunos que la cosa no ha quedado solo entre nosotros.
"Chicos... Ya no tenéis que echarme vosotros cremita." Les canturrea ella divertida.
"No me digas que has conseguido que uno de estos chuchos te la unte."
"Uno, dejar de llamarles chuchos, son lobos." Les dice ella. "Y dos, a vosotros no os importa. Vosotros os lo perdéis, que no habéis querido ofreceros." Añade sacándoles la lengua.
Eso me hace sonreir. Porque parece ser, que aunque sea un poco, yo estoy delante del resto en cuanto a preferencia.
"¿Y cuándo va a ser?" Le pregunto.
"Después de entrenar." Me dice sonriéndo. "Roberto me va a empezar a enseñar a manejar un poco las espadas después de cenar y cuando acabe me daré un agua y me puedes untar la vaselina, me lo vuelvo a tapar y a dormir. Y mañana por la mañana, mas entrenamiento. A ver si consigo que el que os entrenase a vosotros me eche una mano."
"Jasper." Le susurro señalándole comer con Alice. "En su vida mortal fue un marshal, como vampiro formo a muchos soldados neófitos."
"Ese dato ya lo sabía." Me dice. "Pero me alegra que me lo corrobores."
"¿Y qué más te dijeron tus jefes sobre nosotros?" Le pregunta Jasper demostrando que le ha oído y de pleno.
"Edward Cullen, mejor mantenerme alejada porque es capaz de leer las mentes, y eso es peligroso." Les dice ella. "Alice Culle y Jasper Hale. Ella podría verme llegar, y él es muy listo, es el estratega de la familia. Asi que tenía que tener cuidado porque podría cazarme y fastidiarme la coartada."
"¿Y al resto?" Pregunta Emmet mientras Alice sonríe dando un beso a Jasper.
"Emmet Cullen y Rosalie Hale, normales. Solo que él es el físico de la familia. Fuerza digna de un neófito." Afirma.
"Salvo cuando Bella le ganó."
"Ah, sí." Afirma ella divertida. "Se me olvidaba. Bella Cullen es un 'bloqueante', actua como escudo a poderes mentales. De Esme no sabía nada más que era la pareja de Carlisle y de él que es el cabeza de clan. Cabal y razonable."
"¿Y de Nessy?" Le pregunta Jacob.
"Nada." Niega ella. "Solo que era hija de Edward y Bella. Que era mitad vampiro y mitad humana y lo que les contásteis."
"¿Y ellos ya sabe qué eres?" Le pregunta Carlisle.
"No." Niega ella. "Saben que no soy del todo vampiro. Pero no tienen pruebas tangibles. Me conocieron con esta edad aparente y no he envejecido en estos años. Claro que tampoco una persona humana envejeceria en tan poco tiempo tanto como para notarlo a simple vista."
"Pero cuando te saqué sangre..." Le dice para callarse como dándose cuenta de algo. "Me diste el cambiazo."
"Lo pusiste difícil, érais bastantes en la casa, pero, si." Le dice.
"Guao... Eres buena." Le dice Emmet para que ella haga una reverencia de cabeza.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Roberto)
"Primera..." Le digo a Ann corrigiéndole la postura para volver a ponerme frente a ella con otro palo. "Y un... Dos... Tres... Dos... Uno... Cuatro... Eso es."
"Me cuesta un poco aguantar si me das tan fuerte." Me dice para sonreír. "Un poco de piedad con esta pobre convaleciente."
"Venga, rica." Le digo riéndome. "Los dos sabemos que no estas tan mal o no te estarías peleando aquí conmigo. Primera. Ese brazo..." Le digo corrigiéndole de nuevo la postura levantandole el brazo de la espada un poco más con mi palo. "Y uno... Dos... Cuatro... Tres... Dos... Cuatro... Bien." Añado divertido cuando le vuelvo a tener un tiro libre. "Mira, es muy sencillo. Cuando yo ataco por aquí, tu atacas por este otro lado. Parar, atacar... Movimientos gráciles."
Nunca había enseñado a pelear a una mujer. A un hombre, tal vez un par más. Sin embargo, con ella era diferente.
"Concéntrate." Le digo. "Tienes que adelantarte a mis movimientos. Tienes que aprender a atacar cuando veas un punto por donde atacar, y defiéndete cuando yo ataque."
"Vas muy rápido." Me dice. "Estoy comenzando a aprender."
"Vale, intentaré ir un poco más despacio." Afirmo. "Esfuérzate, por favor."
"Te juro que lo intento." Me dice. "Es que no sé muy bien cómo va esto."
"Vamos a ver, si yo ataco así… cópiame y yo te enseño cómo tienes que defenderte del ataque." Le digo. "Ataca… defensa. Otra vez. Ataca… defensa."
"Parece fácil." Me dice.
"Lo es." Afirmo. "Ahora yo te ataco y tú te defiendes."
"Ataque…" Me dice fallando. "Auch, otra vez. Ataque…auch." Vuelve a quejarse cuando me para pero se le resbala para golpearle.
"Pero qué mala eres." Le digo. "Tienes que defenderte y evitar que se te resbale por la hoja."
"Perdona, pero tú eres un completo y yo sigo estando recuperándome." Me dice. "Otra vez."
Otra vez, y otra, y otra… en total 15 combinaciones de ataque y al final parecía que sería capaz de defenderse de ellas si entrenase más.
"Eh, no está tan mal." Afirmo volviendo a ponerme la camisa.
"Nada mal." Afirma el vampiro rubio de la familia que estaba cuando llegué. "Pero le falta fuerza."
"Qué listos." Nos dice. "Sois puros, yo solo soy medio vampiro."
"Eh, pequeñita." Le llama uno de los irlandeses divertido desde el tejado debido a que nunca baja cuando los lobos están dentro de la casa asomando algo por el borde. "Mira lo que he traído…"
"¿Eso es nuevo?" Le pregunta.
"Ahá, se lo gané a un cazador del norte en una timba." Le dice. "Pero como has trabajado duro para hacerme reírme bastante, te dejo que juegues un poco con él."
"¡Cómo mola!" Dice ella divertida. "¡Pásalo!" Añade levantando los brazos hacia arriba pidiéndo algo. "Te apuesto una 'weiser' a que le doy a una ardilla a medio kilómetro."
"Lo veo." Le dice él. "Hay una ardilla a 600 metros hacia allí. De un solo movimiento."
"¡Hecho!" Afirma ella divertida mientras veo caer un rifle que ella coge fácilmente para hacer una voltereta alta hacia atrás quejándose porque descubre demasiado tarde que eso le duele en la espalda y con un solo disparo vuelve a aterrizar en cuclillas. "¡Eres un tramposo!. ¡Esto pesa más que lo que debería!"
"Eso es porque estás mala, y has ganado." Le dice él. "La has derribado, y a juzgar por cómo corre diría que morirá en cuestión de minutos. Le has volado media pata y un trozo de costado."
"¿Serías capaz de darle a un blanco más grande pero más lejos?" Le pregunta Jasper.
"Supongo…" Le contesta ella encogiéndose de hombros. "Nunca he probado a disparar un rifle de tan lejos. Pero me gusta tirar con pistolas."
"Dame un momento." Le dice Edward. "Pondré dianas en varios sitios."
"Yo pondré un par más colgando, pero primero necesitamos tener dianas." Afirma Jasper. "Mañana por la mañana tendremos dianas."
"Va, vuelve a disparar." Le dice Seamus, el irlandés que le había pasado el rifle.
"Eh." Dice ella bajando el arma tras apuntar y disparar otro tiro para ahorrarse el tercero.
"¿Te has cansado?" Le pregunta Jasper mientras ella vuelve a levantar el arma para mirar por el visor de cruz.
"No, pero parece que tenemos visita." Afirma. "Dos personas. Realmente rápidos. Indivíduo nº1 moreno y… eh, quién ha avisado a Axel y Casel." Pregunta bajando el arma de nuevo con una cara de sorpresa.
"¡Oh, mierda!" Se queja Sean.
"¿Algún problema?" Pregunta uno de los lobeznos de la manada que estaban allí.
"Axel y Casel." Dice ella.
"¿No son esos caza-vampiros tan irrespetuosos con las costumbres de nuestra raza?" Le digo al resto.
"Son divetidos, pero un poco irreverentes e indisciplinados." Me corrobora Ann para levantar de nuevo el arma y apuntar antes de disparar un par de veces haciendo que alguien se queje. "No me puedo creer que Axel siga tan descuidado."
Axel y Casel.
La vergüenza de nuestro grupo.
Mercenarios y cazadores de vampiros por su propio criterio.
Vivían en Boston, entre humanos nocturnos y disfrutando de los placeres de la noche como si fueran humanos.
La noche de Boston era suya, el día se lo pasaban haciendo cosas que el resto no nos atreveríamos hacer. La ciudad entera y los terrenos circundantes eran sus propios terrenos de caza y ningún otro vampiro estaba invitado a entrar. En cuanto ponías un pie dentro de sus terrenos, podías tener por seguro que en el 97 por cierto de los casos, acababas fiambre. Solo se librarban los amigos, invitados y mujeres bonitas.
Y cuando llegan a la última línea de vegetación antes de la pequeña llanura desnuda que rodeaba la casa, queda claro que no han cambiado en absoluto, porque lanzan hacia nosotros los cuerpos de un par de alces con las patas rotas pero aún vivos y un oso muerto y casi secado del todo de sangre.
Entonces, Ann vuelve a apuntar y dispara para romperles la rama justo para que caigan al suelo y vuelvan a quejarse porque le caen encima a un lobo.
"¡Deberia dejarles trocearos!" Les grita Ann tras silbar para hacer que los lobos que les habian seguido, paren y dejen de intentar despiezarlos para apartarse del alcance de ambos. "¡Y se supone que la niñata soy yo, idiotas!"
"¡Sigues siendo una cría!" Le dice Casel convirtiéndose con su hermano en un par de centellas para aparecer ambos con un salto junto a ella, Axel apartandole el arma y ambos rodeándole la cintura con los brazos, Axel dándo la espalda frente a ella, cara a cara con ella, y Casel a espaldas de ella sujetandole la otra mano en alto sonriéndo.
"¿Y nuestro besito de saludo, enana?" Le pregunta Axel para robarle uno.
Suerte que Casel le sujetaba la otra mano, porque intento cruzarle la cara molesta haciéndoles a ambos sonreír y saltar para apartarse de los irlandeses que acudieron a la ayuda de ella mientras los lobos en el suelo intentaban saltar para cogerles.
Entonces, Ann hace algo sorprendente, con el tanto que le habia prestado, lo mueve rápidamente alante y atrás para apuñalar en la cadera a ambos vampiros que se quejan antes de hacerla echar el arma lejos.
"Eso por abusones." Les dice ella sentándose en el tejado para dejarse caer abajo y que Seth, uno de los chicos lobo la coja en brazos para dejarla en el suelo desnudo. "Y por cierto, los lobos estan con nosotros, asi que no se les ataca."
