-"Bella"- me llamó una voz a lo lejos-"Ya hemos llegado"- dijo la voz de nuevo zarandeándome.

-"Umm"- me removí en mi lugar y abrí los ojos poco a poco, para encontrarme con mi Dios personal. Sonreí involuntariamente.

-"Por fin abres esos preciosos ojos chocolate Bella durmiente"-dijo acariciando mi mejilla. Dejé el pesó de esta sobre su mano y volví a sonreír como boba-"Eres preciosa"

-"Deja de decir eso. Sabes que me sonrojo y no me llames Bella durmiente, así lo hace Alice y me molesta"- dije escondiendo mi cabeza en su cuello.

-"Me encanta que te sonrojes. Lo adoro"- dijo riendo.

-"Cállate"- dije dándole un golpe en el hombro. Soltó una carcajada-"¿Quieres subir un rato?"- le pregunté.

-"No puedo cariño"-dijo haciendo un pequeño puchero-"Además las chicas te estarán esperando y tenéis mil cosas que contaros. Ya me imagino a Alice"-dijo bajito riendo.

-"No me van a dejar tranquila en toda la noche"- dije-"¡Secuéstrame!"- le pedí fingiendo desesperación.

-"¿Cómo te voy a secuestrar?"- me contestó soltando una gran carcajada-"Las chicas me buscarían y me torturarían hasta la muerte"- dijo asustado. Reí

-"Tienes razón. Será mejor que lo afronte yo sola"

-"¡Esa es mi chica!"-dijo revolviéndome el pelo-"Mañana nos veremos cariño" me besó suavemente pero poco a poco el beso fue subiendo de intensidad convirtiéndose en un beso totalmente apasionado.

-"Como me encantas"- dije cuando nos separamos-"¿Qué me has hecho?"

-"Yo nada"- dijo levantando sus manos que en ese momento se acercaban peligrosamente a mi cadera-"Aún"- dijo picadamente y yo reí.

-"Eres increíble"- dije volviéndolo a besar.

-"Igual que tu"- me contestó contento.

-"Creo que es mejor que me vaya ya"- dije con un puchero.

-"Si, no quiero represarías de las chicas"-dijo volviendo a besarme.

Cuando entré en el portal de casa escuché el coche de Edward arrancar y salir a toda velocidad. Suspiré sonriendo, este hombre nunca cambiaria.

Abrí la puerta de casa con cuidado para no hacer ruido y despertar a las chicas, ya que la luz estaba apagada. Cerré la puerta con cuidado, cogí bien mi maleta en peso e intenté andar de puntillas mirando bien por donde iba para no matarme. Ya era bastante torpe durante el día para tener que andar con la luz apagada y no torcerme un pie o algo peor. No había cruzado ni medio salón cuando se encendió la luz de la lámpara de la mesita del comedor. Grité y solté la maleta.

-"Bella durmiente ya está aquí"-dijo Alice sonriendo. A su lado estaba Rosalie con la misma expresión.

-"¿Queréis matarme?"- casi grité con una mano en mi pecho-"Por poco me da un infarto, ¿Vale? Cada día estáis peor"-bromeé

-"Cállate y dame un abrazo"-dijo Alice y antes de lo que esperaba ya la tenía medio colgando de mi cuello. Reí-"Felicidades mi pequeña Bella"

-"¿Pequeña?"-le pregunté con una sonrisa-"¿Tu te as visto?"

-"En eso tiene razón duende"- dijo Rosalie acercándose a nosotras sonriendo.

-"¡Ey!"- dijo Alice haciendo un puchero.

-"¡Felicidades Rose!"- le dije a Rosalie dándole un gran abrazo-"¿Ya se lo has dicho a Emmett?"

-"Esta tarde"- dijo sonriendo más si era posible-"Se lo ha tomado muy pero que muy bien. Creo que ni en sueños creía que se iba a alegrar tanto."

-"Emmett te quiere demasiado y yo sabía que la noticia se tener un bebe le iba a alegrar mucho!"- el acaricié el brazo.

-"¡Voy a ser tía!"-grito Alice a nuestro lado y abrazándonos a las dos-"Abrazo en grupo"- reímos las tres.

-"Por cierto Bella, felicidades que no te dije nada"- dijo Rosalie sonriendo de nuevo.

-"Gracias, gracias"- bromeé.

-"Bueno, cuéntanoslo todo"- dijo Alice arrastrándonos a las dos al sofá-"¿Cómo te lo pidió? ¿Fue bonito? ¿Romántico? ¿Cómo es el anillo?"- dijo cogiendo mi mano y ahogando un grito llevándose la mano a la boca

-"Tranquila Alice, respira"- dije riendo. Rose rió conmigo.

-"Es precioso"- dijo Alice mirándolo fijamente.

-"Es verdad. Es realmente bonito"- dijo Rose.

-"Gracias chicas"- dije mirando yo también el anillo. La verdad es que era precioso. No me había parado a mirar muy bien el anillo pero ahora me daba cuenta de algunos detalles en los que antes no me había fijado. Una sonrisa tonta se formó en mi rostro al pensar en Edward-"¿Queréis que os lo cuente?"

-"¡Claro!"-dijeron las dos a la vez en un grito. Reí por lo impaciente que estaba.

Estuvimos hablando durante más de dos horas sobre todo lo que había pasado este fin de semana. La verdad es que nos había cambiado la vida a las tres. Una iba a ser mamá, otra iba a ser tía y yo iba a casarme.

Casarme… que raro sonaba eso en mí. A pesar de creer mucho en el amor, siempre creí ser la eterna soltera. Todo eso de la vida feliz, el amor verdadero y los casamientos era mas de Alice y de Rose que de mi. Cuando estaba con Jacob yo sabía que el no era el amor de mi vida, que el no me iba a pedir matrimonio. No me equivoqué. Ahora sabía que Edward era el indicado. No podía vivir sin el, era una realidad.

Nos acostamos las tres en la cama de matrimonio de Alice, como hacíamos cuando éramos pequeñas en su casa y nos quedamos durmiendo hablando y riéndonos como niñas.

A la mañana siguiente no había quien me levantase de la cama, ni a mi ni a Rose. Alice nos amenazó a las dos con echarnos un cubo de agua en la cara para poder espabilarnos. Poco le falto la verdad, cuando la vimos entrar con dos tazones llenos de agua ambas nos incorporamos rápidamente riendo. Con Alice no se bromeaba.

Había llegado un poco tarde a trabajar. Brenda me echo una mirada envenenada pero para poder entretenerla y que olvidase el asunto de mi tardanza, le dije que me casaba y ella abrió los ojos totalmente sorprendida y dejó caer el libro que tenia en las manos.

-"¿Qué te casas?"- gritó.

Reí internamente, sabía que se lo iba a tomar así.

Muchos de los clientes levantaron la cabeza de sus libros por el grito que acababa de dar y nos miraron asombrados.

-"Baja la voz"- le susurré sonrojada-"Si me voy a casar pero no hace falta que lo publiques. Mira"-dije enseñándole el anillo sonriendo.

-"Vaya pedrusco"- dijo acercando mi mano a sus ojos-"¿Cuánto le ha costado esto?"

-"Claro, cuando me lo pidió le dije que me diese el recibo donde lo había comprado para poder ver el precio. ¿Cómo voy a saber eso?"- dije riendo-"Eres única"

-"Yo quiero un hombre así"- dijo Brenda suspirando.

-"¿Así como? ¿De que habláis?"- escuché una voz a mi lado y me giré con una mueca en la cara al reconocerla.

Lauren, una de mis pesadillas, ¿Por qué tenia que meterse siempre donde no le llaman? Iba a decirle eso mismo pero Brenda se me adelantó.

-"Un hombre como Edward. Su novio"- dijo señalándome-"¿Te acuerdas de el?"

¿Cómo no se iba a acordar? Ella y su gran amiga Tanya estaban intentando llevárselo a la cama desde que lo habían visto por primera vez.

-"¿Edward?"-dijo con una sonrisa burlona-"ah si… ¿como no acordarme de él?"- respira Bella… pensé internamente.

-"Bueno pues ahora ya no es novio, es prometido"- me volvió a interrumpir Brenda en el momento en el que iba a cogerla de los pelos y arrastrarla por toda la estancia.

-"¿Su prometido?"-dijo asombrada yo sonreí burlona.

-"Si"- dije levantando mi mano para que viese bien el anillo. Quería restregárselo por toda la cara pero me resistí y forcé mi mayor sonrisa. Esperaba que se lo dijese a Tanya cuando mismo la viese, aunque pensándolo bien era yo la que quiera decírselo y restregárselo como a ella. Edward era mío y de nadie mas. Solo quería que quedase claro-"Es bonito ¿verdad?"

-"No esta mal"- dijo restándole importancia. Pero sabía que le había encantando. La envidia le corroía en aquel momento, se lo vi en la mirada-"Bueno voy a seguir trabajando. Algo que tu también deberías de hacer, ya que has llegado tarde"- escupió con maldad.

-"Lauren a lo tuyo"- le respondió Brenda seria por mi-"Si Bella llega tarde o no es asunto mío, no el tuyo. Así que a trabajar y ocúpate de lo tuyo como ya te he dicho. Ale, de vuelta al trabajo"- dijo ahuyentándola con la mano. Reí disimuladamente.

-"Gracias"-le susurré cariñosamente una vez que Lauren se había alejado lo suficiente.

Brenda me dijo que habían llegado tres cajas que tenia que poner en las estanterías, por lo que a eso me dediqué toda la mañana.

Cuando salí me dolía todo, la verdad es que mi trabajo me apasionaba, solo que tenia cierta envidia por Brenda, era su propio negocio algo que yo nunca podría tener. Se necesitaba mucho dinero para ello. Local, libros, proveedores, contactos… cosa que yo como ya dije no tenia.

Rosalie me había llamado a media mañana para decirme que habían preparado una comida en grupo en casa para celebrar la noticia de que ella y Emmett iban a ser padres y el compromiso de Edward y mío. Me alegré mucho ya que tenía ganas de darle un gran abrazo al oso a Emmett.

Cuando llegué estaban Rosalie, Jasper y Emmett, el cual me cogió en peso y comenzó a dar vueltas conmigo por todo el salón mientras Rose y Jasper soltaban carcajadas.

-"Emmett para que voy a vomitar"-le dije asustándolo.

En ese mismo momento paró y se alejó todo lo que pudo de mí. Solté una gran carcajada. Emmett era un caso único. Rosalie en lugar de tener un bebé tendría dos contando con su novio.

-"Emmett era broma idiota"- le dijo Jasper con una sonrisa mientras se acercaba a mi y me daba un gran abrazo-"Hola Bella. Felicidades por el compromiso. Ahora estamos todos comprometidos"- sonreí

-"Gracias futuro tío"- dije dándole un suave golpe en el hombro. El rió.

-"¿A mí no me dices nada?"- dijo Emmett con un puchero.

-"Pues claro papá"- dije corriendo hacia el y dándole un gran abrazo-"Muchas felicidades. Me alegro mucho por los dos"

-"La comida ya esta casi echa"- dijo Rosalie yendo a la cocina-"¿Me ayudas? Tu cocinas mejor que yo y Alice no se donde se ha metido"

-"Claro. Sin problema"

-"Nosotros pondremos la mesa"- dijo Jasper cogiendo a Emmett del cuello de la camiseta y arrastrándolo detrás de nosotras. El muy gandul ya estaba cogiendo el mando de la tele para poner su culo cómodo. Reímos al ver la cara de fingido sufrimiento de Emmett.

Un cuarto de hora mas tarde, estábamos todos sentados en los sofás esperando a Alice y Edward que eran los únicos que quedaban.

Me dijeron que a Edward lo había avisado Jasper y a Alice… bueno Alice era la organizadora de todo por lo que no sabíamos por que no habían llegado ya. Bueno rectifico, creo que Jasper si sabía perfectamente donde estaban ambos ya que cada vez que los nombrábamos o hacíamos algún comentario sobre lo pesados que estaban siendo y lo que se estaban haciendo de rogar, él sonreía disimuladamente y no hacia ningún comentario.

Emmett estaba muy impaciente y más de una vez Rosalie había tenido que darle un manotón en la mano para que apartase sus garras de la comida que estaba en la mesa ya lista. Yo también tenía hambre y por una vez en mi vida entendía su desesperación por comer. Pobrecito si era todos los días igual, creo que nunca más me iba a meter con él cuando se tratase de hambre y comer.

Escuchamos la puerta abrirse y todos miramos a ella por la cual entraban hablando amenamente Alice y Edward. Parecía que ninguno se había dado cuenta de que estamos allí, ya que estaban inmersos en su conversación.

-"Me han dicho en la imprenta que todo esta listo. Me he pasado a recogerlo y ya esta en el sitio perfecto"- contaba Alice quitándose el abrigo y colgándolo en el perchero.

-"Es perfecto. La iluminación, los muebles todo… muchas gracias Alice, sin ti no habría conseguido nada"- decía Edward sonriendo.

¿Qué me estaba perdiendo? Mire a mi alrededor y todos parecían estar enterándose de todo, menos Emmett que estaba pendiente de la comida y yo…

-"De nada, ya sabes que yo haría todo lo que fuese…"-le decía Alice.

-"Hola mi amor"- la interrumpió Jasper alzando un poco la voz y acercándose a ella depositando un tierno beso en los labios

-"Hola"- dijo Alice feliz.

-"¿Dónde os habéis metido?"- casi gritó Emmett desde su sitio-"Por poco me muero de hambre. Si se dice a una hora no lleguéis media hora tarde por favor. Respetad las horas de la comida"- dijo enfurruñado como un niño. Todos reímos-"No se que os reís"- dijo a la vez que se metía un trozo de carne a la boca.

-"¡Emmett!"- dijo Rosalie sentándose a su lado con una ceja alzada.

-"¿Qué? Tengo hambre"-siguió comiendo como si nada.

Volvimos a reír.

-"Bueno vamos a sentarnos. Me muero de hambre"- dijo Edward cogiéndome de la mano y dándome un sonoro beso en la mejilla-"Hola guapa"

-"Hola"- dije sentándome a su lado en la mesa-"¿Cómo que has tardado tanto?"

-"Me han entretenido en el hospital"- se encogió de hombros mientras se echaba un trozo de carne al plato.

-"Cuando venia nos hemos encontrado en la escalera. Una casualidad, ¿no?"- dijo Alice alegremente

-"Si… que casualidad"- dije yo mirándola-"Por cierto, ¿de que hablabais?"

-"De una cosa del trabajo"- dijo Alice encogiéndose de hombros.

-"¿Una cosa del trabajo?"- pregunté mirando a Edward y luego a Alice.

-"Si. Alice me esta ayudando a decorar mi despacho"- contestó.

-"Ah"-dije un poco mas convencida.

La verdad es que me resultaba un poco, bastante, raro la actitud que tenían estos dos. Primero en su casa hablan con secretitos por teléfono y ahora vienen los dos tarde, juntos y hablando de algo que no tenia ni la menor idea. Me sentía un poco apartada. Parecía que me estaban ocultando algo, pero bueno, decidí creerme su versión, no tenían por que mentirme.

Comimos entre risas y confidencias. Nos lo pasamos muy bien y todas las pequeñas preocupaciones que traíamos del trabajo se disiparon. Siempre pasábamos buenos momentos juntos. Emmett se puso a decir nombres para sus futuros hijos y nos reímos muchísimo con sus ocurrencias. Cada nombre era más feo que el anterior, Rosalie negaba con la cabeza energéticamente y funcía en ceño, mientras que nosotros cuatro reíamos sin parar.

Ya era más de mas media tarde y después de ver una película todos, Edward y yo entramos a mi habitación para pasar un rato a solas. Los chicos hicieron lo mimos y todos nos metimos a las habitaciones.

-"Esta noche quiero enseñarte algo"- me dijo Edward mientras me acariciaba el pelo.

Estábamos los dos tumbados en mi cama. Él tenía su espalda apoyada en el cabecero de mi cama y yo tenia mi cabeza en sus piernas. Me sentía muy a gusto entre sus brazos, como siempre.

-"¿Qué cosa?"- dije incorporándome un poco parar mirarlo.

-"Pues una cosa cotilla"- dijo dándome en l apunta de la nariz-"si te lo digo no ya no tiene sentido"-bufé

-"Siempre estas con el misterio"- lo miré mal-"Aún sabiendo que odio el misterio y las sorpresas"

-"Pero siempre merecen la pena, ¿O no?"- dijo sonriendo y estirando de mi un poco parar acercar sus labios a los míos. No se si había dicho ya que sabia delicioso, era algo increíble. Suspiré en sus labios.

-"La verdad es que si. Siempre me ganas"- hice un puchero y el rió

-"No seas victima. En realidad no es una sorpresa, solo quiero enseñarte algo… ¿Vale?"

-"Está bien"- acepté.

-"Ya es tarde entonces. Me voy a ir a casa a ducharme y arreglarme. A las nueve y media paso por ti para cenar"- se levantó y me volvió a besar, esta vez un poco mas apasionado-"Hasta ahora"- dijo con una sonrisa torcida.

-"Hasta ahora"- dije derritiéndome. El rió antes de cerrar la puerta de mi habitación y yo me tiré en mi cama sonriendo como una adolescente.

Poco después mire mi reloj y me di cuenta de que tenia una hora y media para elegir lo que ponerme, ducharme y sacarme el mayor partido posible. Quería estar guapa para Edward, por lo que me puse en marcha en ese mismo instante.

Tarde muy poco en ducharme y arreglarme el cabello y salí del cuarto de baño directa a mi armario. Elegí un vestido color canela de cuello alto y hombros descubiertos, una chaqueta de punto marrón y unos tacones, no muy altos, del mismo color de la chaqueta. Una vez vestida me maquille muy poco, no quería recargarme mucho.

Una vez arreglada me di cuenta de que faltaban diez minutos para que Edward pasase por mí.

Decidí ir a la habitación de Alice para que me diese su aprobación sobre como iba vestida. Me gustaba mucho como me había arreglado hoy y encima yo sola. Me sentia orgullosa y sabia que Alice lo estaría también.

Sonreí mientras abría la puerta de su cuarto.

-"Hola Alice, ¿puedo pasar?"- dije asomando la cabeza.

-"Claro"- dijo mientras dejaba lo que tenia en las manos a un lado.

-"¿Qué haces?"- pasé y me senté a su lado-"¿Estás dibujando?"- dije intentando mirar pero ella me lo negó

-"Es una sorpresa"- dijo enfurruñada.

-"¿Tu también?"- dije exasperada-"¿Qué os pasa a todos con las malditas sorpresas?"- ella rió-"Por favor Alice… no me dejes así, sabes que odio las sorpresas, me ponen enferma, enséñamelo"- puse carita de perrito degollado, intentado que tuviese el mismo resultado que cuando ella lo hacia conmigo. Y veía que estaban teniendo sus frutos.

-"Esta bien"- dijo cansada. Mi yo interior saltaba de felicidad. Por una vez había conseguido hacer lo que yo quería con Alice. Cogió el blog y me lo dio con malas ganas fingidas.

-"Alice"- dije ahogadamente.

No tenía palabras. Alice había estado dibujando un vestido de novia, mi vestido de novia… era precioso. Más que precioso. No tenía palabras para describirlo.

-"¿Te gusta?"- dijo expectativa.

-"¿Qué si me gusta? Me encanta, bueno no me encanta, me fascina. No tengo palabras la verdad, ¿es mío?"- le dije esperanzada.

-"Eso espero"- dijo encogiéndose de hombros.

-"Oh Alice"- dije abrazándola fuertemente. Luchaba por no soltar algunas lágrimas traicioneras que querían salir.

-"No llores tonta que estas muy guapa. Te vas a estropear el maquillaje"- me dijo-"Estoy orgullosa de ti, ya vas aprendiendo a combinar y todas esas cosas"- dijo bromeando, reí iba a decirle algo cuando escuché el timbre de la puerta-"Pásalo bien esta noche"- me dio el ultimo apretón y un beso en la mejilla. Se lo devolví y baje a la calle para encontrarme con Edward.

Me llevó a cenar a un restaurante muy bonito. Todo estaba delicioso, sobre todo Edward. Desde que lo había visto lo único que quería era escaparnos a su apartamento y arrancarle la ropa a bocados.

-"¿Te ha gustado la comida?"- me preguntó acabando de beber el vino que quedaba en su copa. Le imité.

-"Todo estaba delicioso cariño. Gracias, hacia tiempo que no salíamos así"

-"Me alegro de que hayas comido bien. Tienes razón tenemos que salir mas a menudo"- sonrió-"Voy a pedir la cuenta"- me dijo.

Una vez que pidió la cuenta fuimos al volvo. No sabia muy bien por donde íbamos. Parecía que me estaba llevando a casa pero yo no quería ir a casa.

-"¿Dónde vamos?"- dije. Lo único que hizo fue sonreír de aquella manera arrebatadora. Lo que me dio a entender que no iba a soltar prenda. Pues estábamos bien. Suspiré-"Sorpresa, ¿no?"

-"Exacto"

Volví a suspirar.

No hablamos en los siguientes cinco minutos. Me di cuenta de que pasamos de largo mi casa, me alegré enormemente por ello. Pero tampoco íbamos a la suya ya que había que tomar otra dirección para ir allí. Decidí permanecer callada el resto del tiempo.

Edward paró en una calle que no me sonaba de nada.

-"¿Dónde estamos?"- le pregunté extrañada.

-"Ya lo verás"- volvió a reír. Odiaba eso. Quería saber lo que pasaba por su cabeza en ese momento-"Estate quieta, voy a ponerte esto"- me dijo enseñándome una venda negra.

-"Oh no, no me vas a vendar los ojos"- dije negando con la cabeza rotundamente.

-"Tengo que hacerlo Bella durmiente"- dijo intentando vendarme los ojos. Lo esquivé.

-"Creo que estas pasando demasiado tiempo con Alice"- él rió.

-"Venga Bells déjame vendarte"- dijo intentando convencerme

-"¿Pero para que?"- medio grité-"¿No puedo ir sin taparme? Por favor…"

-"No Bella, tengo que ponértelo. Por favor déjame hacerlo si no nada de lo que e echo tendrá resultado. Por favor mi amor"

-"Esta bien"

No podía negarme a sus encantos. Era algo insoportable… Me vendó los ojos y se bajó del coche. Me sentí un poco desprotegida en ese momento.

-"¿Edward?"- dije al escuchar mi puerta abrirse. El corazón me latía a mil

-"Tranquila cariño"-dijo en mi oído-"Estoy aquí"

Edward me dio la mano y me ayudó a bajar el coche. Cerró la puerta y me arrastró hacia delante. O eso creía.

Habíamos andando más bien poco cuando Edward se paró en seco y me cogió de la cintura.

-"Espera un momento"- me susurró. Me dio un escalofrío al sentir su aliento en mi nuca.

-"¿Dónde vas?"- pregunté-"¿Edward?"- dije al ver que no me respondía-"¿Ya puedo quitarme la venda? ¿Edward, estas ahí?"- me estaba empezando a angustiar.

No sabia donde estaba y encima con los ojos vendados y sin Edward.

-"Estoy aquí"- dijo a mi izquierda. No lo había escuchado venir y me asusté-"Tonta Bella"- rió entre dientes-"Vamos solo unos pasos mas"- bufé.

Dimos unos pasos mas como había dicho Edward, me sujetó de la cintura y me paró delante de él.

-"Ahora te voy a quitar la venda, ¿vale?"- asenté nerviosa. Quería saber ya de que se trataba todo este misterio.

Sentí como sus manos desenredaban el nudo que me había hecho para que no se cayera la venda y la quitó.

Al principio todo lo veía oscuro. No veía muy bien solo algunas luces pequeñas que estaban por todos lados. Me froté débilmente los ojos para no estropearme el maquillaje y cuando fije de nuevo me di cuenta que estábamos en una habitación. En una habitación llena de velas y de libros… ¿Libros? Miré a Edward con la boca abierta, ¿Qué era esto?

-"¿Te gusta?"- me preguntó mirándome a los ojos.

-"¿Qué si me gusta el que?"- dije volviendo a mirar todo lo que había a mi alrededor.

Había mesas en una esquina y estaban separadas de las estanterías con un precioso biombo transparente. No sabía muy bien su color ya que estaba oscuro y la única luz provenía de las velas. En la otra parte había varias estanterías repletas de libros. En la parte más cercana a nosotros había un mostrador de cristal con dibujos de flores. Era todo precioso. Me encantaba, pero no entendía nada.

-"¿Qué es todo esto?"-le dije mirándolo con los ojos abiertos.

-"Todo esto es tu librería"- me respondió como si nada.

-"¿Mi que?"- grité.

-"Tu librería"- dijo riendo-"Y aun queda lo mejor"- dijo acercándose al mostrador. Cogió algo que parecía un libro y se acercó cauteloso. Se le veía nervioso pero yo si que estaba nerviosa-"Este libro es el mas importante que hay en toda esta habitación, se que es una tontería, pero para mi es el que más importancia tiene de todos. Espero que para ti también"

A mi definitivamente me había comido la lengua el gato. Me había quedado sin palabras no sabia que decir y aunque quisiera decir algo sabio que no me saldrían las palabras. Cogí aquel libro y leí el titulo.

"Amor entre libros"

-"Nuestro libro"-susurré.

El asintió.

-"Nuestro libro y tu librería, Bella ya puedes cumplir tu sueño"- dijo dándome un casto beso en los labios.

¿Todo esto es real? No, no puede ser… ¿Mi librería? Tenia que ser una broma…

Perdón. Se perfectamente que me he retrasado muchísimo y no tengo perdón.

Este capitulo me ha costado un poco escribirlo y en realidad creo que me ha quedado bien, no se lo que opinais, por lo que ya sabeis!^^

Como ya dije a esta historia le queda poco y querria pediros a las lectoras de este fic que le dieseis una oportunidad a mi otro fic. Solo llevo 5 capitulos y me gustaria que lo leyeseis.

Un beso