Por que me siento atrapada en un cuerpo que se supone que es mío pero se ha convertido en mi prisión...
Robert
El elfo miro a la castaña con algo parecido a ternura y se giro hacia los demás- Deben caminar directo 101 pasos por ese pasillo y luego girar a la derecha justo donde se encuentra colgada la cabeza de mi padre… ahí encontraran un túnel pequeño por el que pueden escapar.
- Gracias Robert- musito Hermione intentando tomar al elfo de la mano pero la criatura retrocedió unos pasos con expresión cansada.
Las llamas crecían a su alrededor llenando de humo los pasillos y creando sombras aterradoras contra la pared- No sé ustedes pero yo no tengo intenciones de convertirme en un antorcha humana- les urgió Pansy echando a andar con Blaise siguiéndola de cerca.
- Tiene razón debemos irnos de una vez- acoto Theo lanzándole una mirada alarmante al rubio para luego clavar la mirada en las llamas que pronto alcanzarían el pasillo en el que ellos se encontraban.
- Hermione. Hermione- la llamo Draco- debemos irnos- dijo tomándola del brazo
- Robert vámonos- dijo la castaña estirando la mano hacía el elfo.
- Robert no puede irse, no… no puede. Robert debe quedarse a cuidar al amo- Contesto el elfo caminando hacía el cuerpo inerte de Nahuel que hasta entonces había permanecido olvidado. La única familia que le quedaba era él y no podía dejarle, su destino era morir a su lado. Si la familia Greengas tenía que extinguirse ahora; Robert también debía perecer. No lo hacía por el contrato, no claro que no… pero ¿qué sería de su vida sin un amo al que servir, que sería de él sin su adorado amo Nahuel? Lo había cuidado desde su nacimiento, lo había visto crecer era natural que ahora quisiera morir a su lado. ¿Por qué la ama Jean no podía entenderlo? Esa era la tradición, la forma correcta de hacer las cosas, por siglos.
- Draco, no podemos dejarlo aquí- rogo Hermione y el rubio contuvo una maldición al comprender que ella tenía razón.
- Petrificus… - el elfo detuvo el hechizo y sonrió con melancolía.
- Lo siento señor Malfoy pero Robert no puede permitir que ustedes lo saquen de la mansión. Robert debe quedarse aquí…
- Y cuidar a su amo- dijo Nahuel que apuntaba su varita hacía ellos con una sonrisa torcida - Es hora de que aprendas que tu lugar es a mi lado Jean.
- Estas loco Greengas- grito Draco apresurándose a cubrir con su cuerpo el de su esposa.
- Oh vamos Malfoy… te haría un favor al quedarme con ella. Es una sangre sucia; una impura que no merece pertenecer a la ilustre y noble familia Malfoy- se burlo mientras caminaba con dificultad hacía ellos.
- Avada…
- Crucia…
Ambas maldiciones fueron interrumpidas por una ola de energía mágica que mando a los dos brujos a volar haciéndoles chocar contras las paredes del estrecho pasillo.
- Debo proteger al amo- repuso el elfo poniéndose frente a Nahuel- pero no puedo permitir que siga haciéndole daño a la señora.
- Robert, detenlos- grito Nahuel histérico desde el piso pero el elfo se limito a observar como el rubio se ponía en pie con ayuda de Hermione.
- Debemos salir de aquí antes de que el fuego comience a consumir este pasillo- grito Hermione asiéndose escuchar por sobre el crepitar de las llamas y el sonido amortiguado de las paredes derrumbándose.
- Vámonos Hermione- la apresuro el rubio tomándola por el brazo posesivamente.
- No, no podemos dejarlo aquí- replicó ella mientras Draco la arrastraba por el pasillo que poco a poco iba llenándose de humo- Robert- grito desesperada, no podía dejar al elfo no podía irse sin él.
- No irán a ningún lado… no vas a dejarme. Eres mía Jean, mía para siempre- grito soltando una carcajada.
Después del grito de Nahuel todo paso demasiado rápido a los ojos de Hermione, vio un rayo azul salía de la varita del mortifago yendo a impactar directamente contra su pecho. Inmediatamente Greengas salió disparado contra la pared al tiempo que alguien la tomaba del brazo y la arrastraba lejos de su pesadilla sumiéndola en la inconsciencia.
Ardía, sentía como cada parte de su cuerpo que ardía y sin embargo sabía que el fuego maldito no la había alcanzado pero entonces… ¿Por qué experimentaba la sensación de que en cualquier momento su cuerpo se terminaría derritiéndose? Quiso gritar pero comprobó con horror que era incapaz de separar los labios, como si se hubieran fundido producto del calor abrazador que la embargaba; ni el más mínimo quejido escapo de sus labios. Aterrada intento mover los brazos y piernas pero no consiguió más que aumentar su miedo. ¿Eso era la muerte? ¿Estaba muerta?
- No puedes detener el fuego maldito con un finite incantatem- chillo Pansy sacudiendo a Blaise que mantenía su varita apuntada hacia la mansión.
- No se pierde nada con probar- replico el moreno bajando la varita vencido. El aliento jadeante y las voces de los Slytherin sonaban lejanos y antinaturales para ella; fue justo entonces cuando sintió como su cuerpo se movía por cuenta propia golpeándose contra la hierba del jardín.
Hermione se convulsionaba frente a ellos sin que ninguno pudiera hacer nada, Draco parecía al borde de la desesperación mientras recitaba uno tras otro diferentes hechizos en un vano intento por romper el hechizo que Nahuel había lanzado sobre su esposa.
Él no supo que fue lo que le impulso a hacerlo y nunca sabrían si ese gesto fue lo que detuvo la maldición pero ni bien Draco se arrodillo en la hierba y la hubo envolvió en sus brazos a Hermione, esta dejo de moverse.
Con la ayuda de los demás Hermione se puso de pie y por un momento se tambaleo al encontrarse sin apoyo pero luego se quedo estática mirando fijamente como el fuego consumía la mansión, sintió algo extraño moviéndose por su mejilla y llevo la mano hacía ella sorprendiéndose al notar como una lágrima se deslizaba hacía sus labios, sin que ella pudiera comprender el por qué, otras lágrimas siguieron a la primera; su rostro se convulsionó en un llanto silencioso. Sus ojos ardían y se desbordaban, reflejando las inmensas llamas que ahora deban cuenta de que hasta hace unas horas había sido su habitación.
Algo choco contra su espalda y se mantuvo allí enviando un calorcillo agradable a su cuerpo pero las lágrimas aún no se detenían, era como si todo aquello no fuera más que un maldito sueño… o el final de una pesadilla. Se giro para encontrar la fuente de calor y su mirada fue atrapada por la de él, tan llena de ternura, de cariño… de amor. Su boca estaba abierta, como si quisiera decir algo pero no encontrara las palabras.
Hermione soltó una pequeña sonrisa cuando pensó que ni en sus más locos sueños hubiera imaginado que Draco Malgoy podría mirarla así pero entonces recordó que ahora ella también era una Malfoy… al igual que su hijo; más lágrimas escaparon de sus ojos ante el recuerdo de su hijo pero esta vez ella sabía que lloraba de felicidad y agradeció internamente al elfo por la oportunidad que le había brindado a costa de su vida.
Se abrazó a él con fuerza, rodeándolo con sus brazos como si quisiera asegurarse de que nadie nunca pudiera volver a separarlos. En respuesta el rubio hundió la cabeza su cuello y deposito un breve y delicado beso en el.
La pesadilla había terminado, por fin podía volver con su familia.
- Es hora de irnos tortolitos, ¿o es que quieren pasarse el día mirando las llamas a ver si logran leer el futuro en ellas?- les grito Blaise.
- Granger déjame decirte que un cambio de imagen no te vendría nada mal- se apresuro a acotar Pansy- ese vestido chamuscado no te favorece en nada.
- Creo que lo que menos importa ahora es el vestido Pansy- replico Theo
- Es hora de que conozca su hijo, señora Malfoy- susurro Draco al oído de la castaña sin hacer el mínimo intento de soltarla.- Vamos a casa- dijo apretándola con más fuerza a su cuerpo.
Ella se dejo abrazar disfrutando del contacto de su piel y la sensación de inmensa felicidad que la invadía al pensar en que podría ver a su hijo, a sus amigos a todos aquellos que amaba.
Narcissa Malfoy soltó un grito de asombro que casi acaba con los vidrios de las ventanas, al ver entrar a su nuera por la puerta principal envuelta en los brazos de su primogénito.- Oh, por Merlín…. Exclamo cuando fue capaz de cerrar la boca acercándose a los recién llegados como si no terminara de creerse que quien estaba en la mitad de su sala no era otra que Hermione Jean Malfoy.
- Narcissa querida, si no cierras esa boca se te van a entrar las moscas- dijo Pansy con aire burlón- Creo que tus planes de casar a Draco con la hija de ese magnate de la sangre de dragón, nunca podrán ser. Una lástima si me lo preguntas.
- ¿Dónde está Scorpius?- pregunto Draco con una sonrisa ayudando a Hermione a tomar asiento en uno de los finos sillones de la mansión.
-¿Scorpius?- pregunto Narcissa con expresión culpable.
- ¿Dónde está mi hijo madre?- repuso el rubio en un tono autoritario que a Narcissa le recordó a Lucius en los buenos tiempos.
- En el parque, con…- dudo la bruja.
-¿Con?- le apresuro Pansy casi segura de la respuesta que ella iba a darles.
- Con Ariana, creí que sería bueno para el niño que pasara tiempo con ella… no pensé que tú… que ustedes- balbuceo dejándose caer sobre el primer sillón que tuvo a su alcance, temiendo la reacción de su hijo. El timbre sono distrayéndolos a todos.
Un elfo pequeño y orejón vestido con un extraño traje entro en la sala seguido de una hermosa joven enfundada en un túnica verde que intentaba llevar de la mano a un esquivo niño rubio- ¡Tú no eres mi mamá y nunca vas a ser mi mamá¡- grito el niño mientras corría al encuentro de su padre.
Hermione que hasta entonces se había mantenido callada observo enternecida a la pequeña copia de su esposo, su hijo… ese era su hijo. El corazón comenzó a latirle tan rápido y fuerte que parecía que una estampida tenía lugar en él.
Antes de que nadie pudiera reaccionar, Pansy se acerco a la joven rodeándola con un brazo mientras la conducía hacía la salida- Lo siento querida pero aquí ya no hay lugar para otra madre, como bien lo ha dicho mi sobrino: Tú nunca podrás tomar el lugar de su madre; así que lo mejor que puedes hacer es irte y nunca volver- dijo cerrándole la puerta en las narices a la joven.
La castaña ni siquiera noto la escena, estaba ocupada memorizando cada rasgo de su hijo, temerosa de su rechazo- Scorpius- dijo con un hilo de voz.
- ¿Recuerdas que papi te prometió traer a mami de vuelta?- Le pregunto Draco a su hijo acariciando su mejilla.
- Si- contesto el niño curioso
- ¿Y recuerdas que papi te ha dicho que siempre debes cumplir tus promesas?
- ¡Si!- exclamo el niño volteándose a ver a la mujer que se encontraba sentada su sillón favorito- ¡Mamá!- grito el niño corriendo a los brazos de Hermione, había visto su foto tantas veces que la reconocería incluso aunque tuvieran que pasar seis años más.- ¿Terminaste tu misión mamá?- pregunto el niño entusiasmado.
- Si- balbuceo la castaña conteniendo el llanto.
- ¿Y nunca, nunca, nunca vas a volver a irte lejos?
- Nunca, nunca- repitió ella abrazando el frágil cuerpo de su pequeño.
Hola, sé que los he tenido abandonados pero es porque estoy enferma y el brillo de la pantalla de la compu hace que me ardan los ojos.
Realmente me gustaría poder escribir pero es algo difícil, ya estoy en tratamiento y espero estar mejor pronto ya que esta historia casi llega a su fin
