Disclamer: La mayoría de los personajes no son míos, la historia sí.

El capítulo está sin betear, lo digo porque si encontráis algún error no me lo tengáis en cuenta. No quería acabar el año sin haber actualizado, y dado que la naturaleza tiene en vilo a Melina, pues no la quiero molestar con esto, así que aquí os dejo el capítulo.

Solo quiero desearos un feliz 2017, que el año venidero sea mejor que el que dejamos atrás.

Ahora disfrutar de la lectura y nos vemos abajo.

Outtake Emmett y Rose

De como Emmett y Rose se dan el si quiero.

POV Emmett

Hoy he venido de nuevo a Los Ángeles para la graduación de mi hermana y sus amigas, estamos todos aquí como en los viejos tiempos, solo que ahora han cambiado muchas cosas. Hace tres años me comprometí con Rose, y estoy a un mes de convertirme en un hombre casado. Nos lo hemos tomado con mucha calma desde entonces, aunque lo tengamos todo preparado, lugar de banquete, alianzas y un largo etcétera de preparativos, queríamos ahorrar un poco, para la gran luna de miel que le tengo preparada a mi flamante y sexy prometida.

Estoy nervioso porque llegue ese día pero de momento estoy esperando ver a mi pequeña hermanita convertida en toda una licenciada en economía y finanzas. Mientras espero que comience el evento, me pierdo en los recuerdos de cómo fue que me eché la soga al cuello.

Llevábamos un año viviendo juntos, en nuestro pequeño apartamento que para nosotros dos, es más que suficiente. Era nuestra segunda navidad en nuestra casa. Como suele ser costumbre, después de cenar junto a nuestros padres y sus amigos, lo más jóvenes salimos de marcha.

Las chicas salieron a bailar, nosotros decidimos quedarnos en la mesa, los demás porque son unos sosos sin cuidado y yo porque no quería perder el anillo que llevaba desde la mañana en el bolsillo derecho de mi pantalón. De repente un chico latino, se acercó a ellas y se puso a bailar de manera sensual con MI Rose. Se me llevaban los demonios, tanto que si no hubiera sido por los chicos que me retuvieron le hubiera partido la cara, consiguiendo que nos echaran del local.

En su lugar, decidí respirar hondo y tomar la decisión más importante de mi vida, pedirle matrimonio. No podía hacer una pedida con la música que había en ese momento, una canción bastante sensual. Me acerqué al DJ para pedirle que pusiera A Sky Full os Stars de ColdPlay, una canción especial para los dos.

Cuando comienza a sonar la canción, me dirijo al centro de la pista donde está mi osita mirando con cara de poquer. Me arrodillo ante ella con la mirada de todo el local puesta en mí.

—No tenía pensado hacer esto así y aquí —digo aunque llevara el anillo en bolsillo unas cuantas horas. Mis palabras ocasionaron algunas risitas —pero las circunstancias me han hecho actuar contra corriente.

—¿Qué estás haciendo Emmett? —pregunta Rose que parece que quiere esconderse.

—Para mí eres más que un cielo plagado de estrellas, llevamos juntos cinco años y yo ya no concibo mi vida sin ti. Para mi eres la madre de mis hijos, sé que cuando los tengamos me regañarás porque seré peor que ellos, pero aunque me riñas y me castigues sin sexo, quiero que me hagas el hombre más feliz del mundo, diciéndome que sí —termino estoy muy nervioso.

—¿Sí a que Emmett? —pregunta Bella que es la que está más cerca de mí —pregúntaselo.

—Ay es verdad —las risas inundan el espacio —Rose, ¿Aceptarías a este bobo como tu marido?¿Quieres casarte conmigo?.

Ella tarda en contestar pero el rotundo "Sí" que sale de su linda boquita, arranca los aplausos del local. Y no pude hacer otra cosa que fundirme en un apasionado beso, un beso de película.

Después de eso, cuando mis padres y mis futuros suegros se enteraron nos vimos envueltos en una vorágine de preparativos, y organización de la mesa de los invitados, eso junto a mi traje y el vestido de Rose es lo único que no tenemos claro todavía.

Pero lo que importa en este momento es la ceremonia de graduación. Me trae buenos recuerdos de la mía, debido a que nadie daba un dólar por mí, y ya soy un abogado casi casi de renombre.

Nos hacen sentarnos en las sillas que están situadas en los jardines de la universidad, somos muchos y no cabemos en el salón de actos, por lo menos hace buen tiempo. Comienza a hablar el rector de la universidad, el mismo discurso de todos los años son muy pocas las modificaciones que hace.

Varias horas después, lo que ha durado el evento, nos vamos a cenar todos juntos, somos tantos que hemos tenido que reservar un salón de banquetes para nosotros. La cena pasa entre risas y charlas entre todos. Por la noche terminamos con las chicas en la fiesta que organizan las hermandades a manera de despedida, aunque Rose y yo pronto nos vamos a dormir, mañana temprano volamos a casa.

De vuelta a la rutina, estoy algo estresado en el trabajo debido a que estoy terminado todos mis casos cerrados para poder irme a la luna de miel. Para eso hemos pasado de coger vacaciones todos estos años.

Estoy en el despacho pasando un informe en el ordenador, tengo que entregarlo hoy al juzgado. Dos golpes en la puerta me distraen, por ella aparece la cara de mi madre, que está como loca por mi próximo enlace.

—Hola cariño, recuerda que has quedado a comer conmigo —me dice — ¿Te queda mucho?.

—Termino con este informe y nos vamos.

Mi madre quiere que empiece a mirar ya trajes de novio, la verdad que Rose ya ha mirado algunos, por supuesto que yo no he visto, pero tampoco se decide por ninguno. Pongo el último punto al documento, el cual guardo e imprimo para firmarlo.

—Mamá antes de ir a comer tengo que ir al juzgado a entregar este documento, ¿No te importa verdad?

—Claro que no cariño —me dice sonriéndome.

—¿Has venido en coche? — ella asiente, algo bueno para mí ya que yo he venido esta mañana con Rose y no la quiero dejar sin coche porque me mata si lo hago — ¿Te importa si yo conduzco?

—No —dice tendiéndome las llaves de su coche.

Nos encaminamos en primer lugar al juzgado, no tardo más de diez minutos y luego conduzco hasta uno de los mejores restaurantes de la ciudad. La comida pasa entre anécdotas, mi madre está de lo más sentimental.

Me entran escalofríos cuando llegamos a la tienda donde tengo que comprarme el traje de pingüino, ahora empieza la verdadera tortura. Después de una hora y unos cuantos trajes, salimos de la tienda ambos satisfechos, por fin tengo el vestuario para el gran día.

Me voy directo a casa, mi madre me deja en la entrada, saludo al portero que me informa que Rose aún no ha vuelto, algo que yo ya sé porque tenía que ir hoy a decidirse por su vestido y el de las damas de honor.

Los días van pasando solo queda una semana para el enlace y los cabrones de mis amigos me van a preparar una despedida de soltero a pesar que les he dicho que no quiero nada, porque Rose no la va a tener, ya que las chicas con eso de la mudanza no le han preparado nada. Pero ellos no me escuchan.

La noche comienza bien, con una cena tranquilita en un restaurante, me han disfrazado de preso, ellos solo llevan una gorra de policía. Después de la cena, vamos a una discoteca, donde bebemos hasta perder el sentido. La fiesta termina en casa de Matt, yo ya estoy muy borracho, lo que indica que mañana me dolerá la cabeza por la resaca. Una chica con un disfraz de policía muy sexy, llega un rato después y comienza a desnudarse delante de nosotros.

A la mañana siguiente despierto en la cama de un hotel como mi madre me trajo al mundo, en el suelo un tanga y un disfraz de policía sexy. No sé qué hago aquí, hasta que una lucecita me hace abrir los ojos como platos. No puede ser que a estas alturas le haya sido infiel a Rose.

Me levanto y escucho el sonido de la ducha, como puedo me visto y salgo como si me persiguiera el diablo. Pido un taxi que me acerca hasta casa, no puedo entrar y mentir a Rose, antes necesito hablar con alguien, solo me queda una opción que es Matt.

Me planto delante de su puerta y comienzo a llamar al timbre y aporrear la puerta hasta que mi primo muy adormilado me abre la puerta en calzoncillos.

—¿Emmett? —pregunta.

—He hecho algo imperdonable —digo entrando en su casa, sin ser invitado —Necesito hablar con alguien antes de ir a casa.

—Vale, habla pero no grites —me dice cerrando la puerta detrás de mí —¿Qué ha pasado?.

—Me acabo de levantar en una habitación de hotel.

—¿Y?

—Que no estaba solo, creo que me acosté con la chica que nos hizo el stripteasse —confieso por fin, escondiendo mi cara entre mis manos.

—No jodas, Emmett que te casas dentro de nada.

—Pues como lo oyes, no sé qué hacer. ¿Se lo confieso a Rose? —pregunto desesperado.

—Entonces en vez de a tu boda iremos a tu funeral.

Subo a casa esperando ver a Rose e intentando aguantar su mirada, pero para mi sorpresa la casa está vacía. Me ducho desechando el disfraz en la basura, despejo mi mente antes de ir a comer a casa de mi madre, para terminar los últimos detalles. Llamo a Rose al móvil pero me sale apagado o fuera de cobertura.

El tiempo sigue pasando y por suerte ya lo tenemos todo listo, incluso nuestras maletas. Hoy es la cena de ensayo, solo vamos los más cercanos. Así que no tiene porque salir nada mal, he intentado en varias ocasiones decirle a Rose lo que pasó en mi despedida de soltero pero no encuentro bien las palabras.

La mañana llega muy pronto, aunque cuando miro el reloj son las once de la mañana. Anoche dormí sin Rose, ya que ella está en casa de sus padres. La ceremonia la celebraremos en los jardines del hotel de los Hale, que tienen vistas al mar. El banquete también será en el mismo emplazamiento.

Me levanto y me preparo un rico desayuno, desde que estoy viviendo con Rose he mejorado bastante mis dotes culinarias y mis dotes de amo de casa. Mi madre llega unos minutos después, obligándome a darme una ducha y a afeitarme. Me insta a que la acompañe ya que tiene que hacer unos últimos trámites por lo de la boda.

A las dos de la tarde, comemos en casa, estamos todos tan nerviosos que decidimos pedir comida a domicilio. Para acto seguido salir hacia el hotel, donde me espera mi traje de novio y los vestidos de las damas de honor y de mi madre, ya que nosotros nos cambiaremos allí, donde supongo que Rose ya debe estar.

Me encierran en la suite con mis amigos vigilando que no salga corriendo en busca de Rose, no sé si vestirme ya o esperar a que sea la hora, porque cuando estoy nervioso sudo mucho, y ahora estoy muy muy nervioso.

Cuando falta media hora para el enlace, mi madre me insta a que me vista y baje al pequeño altar donde ya nos está esperando el párroco que nos casará. De camino al altar, saludo a todos los invitados que me encuentro, que a mi paso me felicitan.

—Estoy muy nervioso —le digo a mi padre que está hablando con sus amigos —espero no meter la pata.

—Tranquilo hijo, yo el día que me casé con tu madre también estaba muy nervioso y míranos más de veinte años juntos.

—Espero tener un matrimonio tan duradero como el vuestro.

El reloj indica que ha llegado la hora que Rose y yo nos demos el sí quiero. Así que me dirijo delante del altar. Canon in D de Pachbell suena por los altavoces y yo dirijo mi mirada hacia el comienzo de la alfombra azul.

La primera en entrar es Emily con su cestita con pétalos de rosas de todos los colores inimaginables, a sus cinco años es toda una princesa y lleva de calle a Ray, ella es peor que Ana cuando tenía esa edad. Le sigue su hermano Paul que es el encargado de llevar las alianzas que llevaremos Rose y yo hasta que la muerte nos separe y Sam que es el portador de las arras.

Luego ya vienen las damas de honor y sus acompañantes, que no son más que mis amigos, los primeros en aparecer son Kate y Elliott, seguidos de Christian y Mía, Alice y Edward, Matt y Ana, y al final como familia directa de los novios, Jasper y Bella, algo que ocasionó el enfado de la pequeña Cullen. Y detrás, la persona más importante en este día, del brazo de su padre. Mi futura mujer con un vestido original.

El párroco da una pequeña misa por los familiares que no han podido estar con nosotros y una charla sobre lo que es el matrimonio, yo estoy tan pendiente de Rose que me tienen que pegar un codazo cuando llega el momento de decir mis votos.

—Yo, Emmett Swan, me entrego a ti este día, para compartir mi vida contigo. Puedes confiar en mi amor, porque es real. —respiro profundo —. Prometo serte un esposo fiel y compartir y apoyarte en tus esperanzas, sueños y metas. Mi voto estará contigo para siempre —para mi estupor, estoy muy tranquilo —. Cuando caigas, te levantaré, cuando llores te confortaré, cuando rías compartiré contigo tu gozo. Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo desde este momento hasta la eternidad.

—Desde este momento, yo Rosalie Lilian Hale, te tomo a ti como mi mejor amigo para toda la vida. Prometo honrarte, animarte y apoyarte durante nuestro caminar juntos. Cuando el camino se haga difícil, prometo permanecer junto a ti y alentarte para que , a través de nuestra unión, podamos lograr más de lo que podríamos logar solos. —una lagrima se escapa de sus ojos —Prometo trabajar nuestro amor y siempre hacer de ti una prioridad en mi vida. Te amaré con toda mi alma. Este es mi voto solemne.

El sacerdote pide los anillos y Paul se acerca a entregarlos.

—El señor bendiga estos anillos que van a entregarse el uno al otro en señal de amor y de fidelidad —dice con los anillos en las manos.

—Rosalie, recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti —digo colocando el aro en su dedo.

—Emmett, recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti —ella repite el mismo acto que yo minutos antes.

—Si así lo desean, pueden realizar la entrega de las arras como símbolo de los bienes que van a compartir. Bendice estas arras, que pone Emmett en manos de Rosalie y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes. —dice el sacerdote poniendo las arras en mi manos.

—Rosalie —digo poniendo las arras en las manos de mi mujercita — recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

Rose hace lo mismo que yo. Luego el cura dice unas palabras más, para mi consuelo no pregunta si alguien está en contra de este matrimonio que hable ahora o calle para siempre porque me hubiera muerto de un infarto si alguien decía que no podíamos casarnos.

—Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre —dice por fin —. Por el poder que me ha sido otorgado, yo os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia

—Por fin —exclamo antes de fundirme en un beso de película que levanta los silbidos de mis amigos y los aplausos del resto de los invitados.

Después de las fotos pertinentes pasamos al salón, donde ya nos están esperando los invitados, para la entrada suena nuestra canción. Soy el hombre más feliz de la faz de la tierra. Cogido del brazo del amor de mi vida me dirijo a la mesa principal, donde ya nos esperan mis padres y mis suegros.

Los camareros comienzan a repartir los platos entre todos los invitados, son alrededor de doscientas personas, de las cuales una parte no conozco ya que son compromisos de mi padre y mi suegro. Rose y yo queríamos una boda sencilla y con pocos invitados.

Después del postre, nos dirigimos a la pista de baile, ponen nuestra canción y ambos nos emocionamos. Se me hace raro no ver a los chicos por ningún lado. Miro mejor y las chicas tampoco están.

—Osita ¿no te parece raro que no estén ni los chicos ni las chicas?

POV Rose

No me puedo creer que haya llegado este día, el día que he unido mi vida para siempre con Emmett. Estamos bailando nuestra canción, pero no sé qué se está diciendo porque estoy pensando en mis cosas.

Han sido unos años bastante complicados porque al volver de la universidad, me instalé en casa con mis padres la casa se me quedaba grande, después de vivir con tanta gente. Por suerte ambos nos pusimos a trabajar y con nuestro primer sueldo alquilamos un piso, de dos habitaciones pero para nosotros estaba bien, cerca del trabajo, con una cuota asequible para nosotros.

Otro momento destacable fue la propuesta de matrimonio que me hizo Emmett, habíamos hablado de eso pero no habíamos dejado nada claro. Por eso me sorprendió tanto, además que también me lo pidiera delante de tanta gente. No sé si porque quería evitar que le dijera que no, como si pudiera decirle que no al bobo de Emmett, que robó desde hace años mi corazón.

Luego las chicas se graduaron y aunque yo ya no tuviera a nadie allí, acudí con Emmett. Desde hace poco mi amistad con las chicas ha mejorado, sobre todo desde que Alice está con mi hermano y yo me he acercado a ella.

Cuando volvieron sin que yo supiera nada me prepararon una despedida de soltera, no quería nada, o más bien quería algo con Emmett, pero ellas me llevaron a cenar a un bar con espectáculo, luego me llevaron a una charla tuppersex donde además de regalarme ellas algo de lo que la chica nos enseñó, me hicieron comparar algo que me gustara.

Después fuimos al mismo pub donde Emmett me pidió que me casara y bebimos y bailamos toda la noche. Estaba borracha, pero no tanto como para olvidar lo que estaba haciendo. Alice recibió una llamada haciéndoles una seña a las demás. Enseguida me vendaron los ojos y me subieron a un coche.

Me metieron en una habitación de hotel y las muy zorras se marcharon sin decirme nada. Al poco se abrió la puerta y olí la inconfundible colonia de la persona que dormía conmigo todas las noches. Este recuerdo me saca una sonrisa, porque él estaba tan borracho que ni siquiera supo que era yo, y no lo pienso sacar de su error, esperaré a que él me diga algo, porque desde ese día lo noté nervioso cuando trataba conmigo. Sabía que estaba indeciso en si decirme que se había acostado con alguien o no.

Con todos los preparativos ya listos, solo hacía falta que llegara este día. Y ha llegado ese gran día, he perdido el apellido Hale, para empezar a usar el Swan.

—Osita ¿no te parece raro que no estén ni los chicos ni las chicas? —esas palabras de Emmett me sacan de mi ensoñación.

—Pues es un poco raro la verdad, yo tampoco me había dado cuenta.

—Espero que no estén emborrachándose por ahí con nuestros padres cerca.

—Yo también lo espero.

De pronto la música se para, como si el disco se hubiera rayado, se apagan las luces y solo hay dos focos apuntando a las dos puertas pequeñas que están al lado de la de entrada al salón. Comienza a sonar la canción Gamna Style, cuando el cantante comienza a cantar, salen nuestros amigos, alguien nos ha hecho sentar. El primero en salir es Matt seguido de Ana. Sin perder tiempo salen los otros detrás, los últimos en salir son Bella y Jasper, supongo que por ser nuestros hermanos.

No están mucho rato con esa canción algo que agradezco porque no me gusta mucho. A continuación los chicos que se han quedado delante comienzan una coreografía de la canción Uptown Funk, para mi sorpresa van muy acompasados. Se han quitado la chaqueta del traje y llevan la corbata atada a la cabeza.

Con la siguiente canción las chicas pasan delante, mientras los primeros acordes de Ain't your mamma, suenan, ellas se han puesto un vestido más corto, pero de color azul. Esta es una canción que le podría cantar perfectamente a Emmett, porque a veces me toca a mí hacerlo todo, quien dice a veces dice siempre.

La canción es corta, la siguiente la bailan en pareja, es la canción I Need to Know, las parejas no son las mismas que han salido, es decir Bella y Jasper habían salido juntos, y ahora ella está con Edward y mi hermano con Alice, al igual que Matt y Ana, que están con Rachel y Christian respectivamente, y Kate y Ethan, que están con Elliot y Mía.

—Yo creo que han ido a clases de baile —le digo a Emmett.

—Si porque no es normal que bailen tan bien y tan acompasados.

—¿Y no nos hemos enterado de nada? —me quejo —o hemos estado muy abstraídos o han sabido distraernos muy bien.

—Yo creo que lo siguiente.

La canción cambia esta vez a Everybody, está ya la bailaron en aquella cena benéfica que dio que hablar, al menos fue en la que más dinero se recaudó. Y desde entonces todos los años piden que salgan otra vez los chicos, pero se plantaron. Para nuestra suerte y la tranquilidad de nuestras madres, esta vez solo bailan la coreografía original de la canción.

Las chicas se plantan detrás con unas sillas, supongo que ya han terminado, pero me sacan de mi error cuando los chicos se alejan y comienza a sonar Crazy, antes de que suene el estribillo de la canción le dan un empujón a la sillas, que los chicos se encargan de apartar.

Para mi sorpresa los chicos vuelven a formar parejas, mientras suena la Lambada, ahora entiendo porque no están formando las mismas parejas al principio, y es que a mí tampoco me gustaría refregarme con mi hermano como lo está haciendo Alice con Jasper.

Cuando terminan de bailar, están agotados, pero han arrancado el aplauso del resto de invitados y por descontado el de Emmett y el mío. Son unos artistas como la copa de un pino. La velada pasa sin más, entre bailes copas y charlas con unos y otros. Por suerte nuestra luna de miel no empieza hasta mañana que sale nuestro vuelo con rumbo desconocido para mí.

A las seis de la madrugada nos retiramos a la suite del hotel, que mi padre nos ha cedido amablemente, por suerte no tenía ningún huésped. Dormimos un rato y sobre el medio día, nos levantamos, pedimos comida a la habitación y nos arreglamos para marcharnos, por suerte para nosotros, nuestro equipaje está en el coche de Emmett que nos está esperando en el parking del hotel.

No sé qué es lo que llevo de equipaje, porque las maletas las ha hecho Emmett, teniendo en cuenta que ni siquiera sé dónde voy. Solo espero que haya puesto todo lo que yo suelo llevarme cuando salimos de viaje.

En el aeropuerto nos subimos en un avión con destino Tokio, no sé qué tendrá pensado este hombre para nuestra luna de miel pero desde luego ir a la capital nipona a pasar unas vacaciones de luna de miel no me apetece nada.

El vuelo dura diez horas, cuando llegamos a destino, me ha dado tiempo de dormir para recuperar las horas de sueño perdidas y leer un par de libros del ebook que me regaló mi flamante marido por mi cumpleaños.

Nos alojamos en el hotel Hale que mi padre tiene aquí. Estamos cinco días, donde aprovechamos para hacer turismo, bueno mejor dicho Emmett me obliga a hacer turismo. Al quinto día embarcamos en otro avión con destino, Pekín. Cinco días después estamos descansando en las preciosas playas de Bali, esta vez pasamos diez días. Terminamos nuestra estancia en Asia, visitando Bombay y Dubái, en cada ciudad hemos pasado otros cinco días, y sin que nos demos cuenta ya ha pasado un mes de nuestra boda.

Pasamos mes y medio recorriendo algunas de las ciudades más importantes de Europa, como Londres, París, Mónaco, y un largo listado más. Luego llega el turno de los safaris por África y una visita a Marruecos y Egipto.

Para finalizar nuestro recorrido, terminamos en América del Sur con nuestro paso por diversos países y culturas, como Brasil, Argentina, Perú, y un largo etcétera. Nos detenemos en la Riviera Maya, para descansar estoy agotada, entre el turismo y la marcha que lleva Emmett por las noches cuando estamos en la cama, me tienen cansada.

Al volver a casa todos nos están esperando, yo no soy de llorar, pero al verlos allí, se me saltan las lágrimas, Emmett me abraza dejando un beso en el tope de mi cabeza. Saludo a mis padres y mi hermano que lleva colgada del brazo a Alice. Después saludo a la familia de mi marido y por ultimo a nuestros amigos.

Los días pasan y cada vez estoy más cansada, pero es normal, después de todo el trajín de la luna de miel, la vuelta al trabajo y el estrés de limpiar nuestro apartamento aunque Emmett me ayude a ello. Dos semanas después, me despierto con ganas de vomitar, pienso en lo que cené la noche anterior y en que Emmett no está igual que yo, pero claro él puede comer carne cruda sin que le siente mal.

—¿Emmett crees que podría estar embarazada? —le pregunto cuando me lo encuentro en la cocina haciendo el desayuno.

—¿Por qué piensas eso? —me pregunta de vuelta.

—Me acabo de levantar para vomitar. Llevo un largo tiempo que estoy muy cansada y me duermo por las esquinas.

—Será el estrés, osita.

—No me ha bajado el periodo —eso puede ser un síntoma.

—Cariño tu periodo es muy irregular.

—Y por eso me estoy tomando la píldora.

—Hace unos días sangraste, así que es imposible que estés embarazada.

Desayúnanos aunque yo sigo preocupada. La mañana laboral pasa sin complicaciones, el día en el trabajo es un día tranquilo. Por la noche cenamos con mis padres. Cuando entro huele demasiado bien y se me hace la boca agua.

Ayudo a mi madre a poner la mesa y cuando la cena está ya lista, llamamos a los chicos que están en la sala viendo la tele. Desde siempre mi padre y Emmett se han llevado bien, pero con nuestra boda, su relación se ha afianzado tanto que la mayoría de las veces que venimos a ver a mis padres, es porque Emmett queda con mi padre.

El pollo que ha hecho mi madre, tiene muy buena pinta. Me llevo el primer trozo a la boca y enseguida tengo que ir al tocador, porque se me revuelve el estómago.

—¿Estás bien hija? —oigo la voz de mi madre a través de la puerta.

—Si, debe ser que la cena de ayer me sentó mal, esta mañana me he despertado con náuseas y he terminado vomitando lo que tenía en el estómago —respondo saliendo del aseo.

—Podrías estar embarazada —dice mi madre.

—Mamá estoy tomando la píldora por mis periodos irregulares.

—Pueden fallar a veces o se te puede olvidar tomar alguna.

La charla con mi madre me sorprende, no había pensado en eso. Los días que estuvimos de vacaciones, tenía varias cajas, supongo que Emmett las compraría para estar surtidos, pero todo el ir y venir puede que se me olvidara tomar alguna, ya que al llegar a Seattle y deshacer la maleta encontré la cajita.

Al día siguiente, concreto una cita con mi ginecóloga. Evelyn es la que me recetó la píldora, cuando con dieciséis años y a espaldas de mi madre, me aparecí por allí para pedirle la píldora porque me había acostado con Emmett por primera vez. Aunque no era mi primera vez.

Por aquel entonces, ella estaba recién graduada de su carrera de ginecología-Obstetricia. Me cita para esa tarde, no le he dicho nada a Emmett porque no quiero que se haga ilusiones si en realidad no hay embarazo.

—¿Qué te trae por aquí? — me pregunta cuando entro en la consulta.

—Pues creo que estoy embarazada, he tenido síntomas que tiene una embarazada, como nauseas o cansancio, además de falta del periodo.

—Pero te estabas tomando la píldora —me mira extrañada mientras va revisando mi expediente.

—Hace tres meses me casé, estuve tres meses más o menos de luna de miel, y al parecer fue cuando me olvidé de tomar una que otra pastilla.

—¿Sangraste en esos días?.

—Sí, pero de manera muy leve.

—Vamos a ver.

Me insta a levantarme y voy con ella para hacerme un análisis de sangre, que le indica a su secretaria que es bastante urgente. Luego me hace una ecografía y la veo sonreír, así que si no estoy embarazada, por lo menos no tengo nada malo.

—¿Qué pasa? —le pregunto al fin cuando ella no dice nada.

—Felicidades vas a ser mamá —dice señalando la pantalla, donde yo solo veo sombras —Este de aquí es uno de tus bebes.

—¿Dos? —ella asiente.

—Estás de unas diez semanas de gestación, y podemos oír el latido de sus corazones.

El bum-bum de dos corazoncitos se escucha enseguida. Son mis dos bebés, ahora entiendo por qué me había vuelto más llorona de lo normal, y ese asco o nauseas que me provocaban algunos alimentos.

Con una copia en mis manos para enseñársela a Emmett y las recomendaciones de Evelyn me marcho a casa. Preparo una cena rica para darle la noticia y me arreglo un poco. Emmett llega poco después y se sorprende. Cenamos tranquilamente entre charlas sobre trabajo.

—Rose ¿A qué se debe todo esto? —me pregunta una vez hemos recogido todo y nos hemos sentado en el sofá.

—Hoy he ido a ver a Evelyn —digo mientras pongo el DVD que me he traído de su consulta.

—¿Qué significa eso? —pregunta asombrado.

—Felicidades papá, vamos a tener dos mini ositos.

—¿Dos qué?.

No me da tiempo a decir nada más porque Emmett se desmaya o hace como que se desmaya, no lo sé. Por suerte para mí era lo segundo, una gran sonrisa aparece en su cara mientras se pone de pie, y me coge para dar vueltas conmigo en brazos.

—Me vas a hacer papá, gracias Rose —me deja en el suelo cuando le digo que me estoy mareando —me haces el hombre más feliz del mundo. Te quiero, te amo, te adoro.

—Yo también Emmett —la sonrisa de mi cara es la misma que se refleja en la suya.

—Habrá que contarle a la familia y a los chicos.

—Hagamos una cena, e invitaremos a todos.

—Nuestra casa es pequeña.

—Hablaré con mi madre para que me deje hacerla en su casa.

—Por favor que sea cuanto antes, dentro de unos días tengo que salir de viaje, y me gustaría que lo supieran para que cuidaran de ti.

Me hace gracia como mi marido se preocupa por mí. Intentaré que cuanto antes, aunque no hace falta que me cuide nadie, no quiero que el corazón de mi marido sufra un paro cardiaco. Lo tranquilizo y nos vamos a dormir, hoy el día ha sido bastante movidito. Mañana espero que sea más tranquilo por mi bien.

Bueno esta pareja, ya casi la teníamos formada desde el principio pero no por ello debería quedarse sin su outtake, así que lo único que se me ocurrió fue pues hacer el capítulo sobre su boda y posterior luna de miel, espero que os haya gustado, y ya sabéis que podéis decírmelo mediando comentarios, no cuestan nada.

Gracias a todas aquellas personas que se toman un tiempo para leer esta historia, sé que voy muy lenta y no me gusta, a ver si el año que entra me da un chute de inspiración y escribo de forma más veloz.

De manera especial, nombrar a aquellas chicas que se toman su tiempo para dejarme sus palabras: Jupy, paosierra, TataXOXO, Kath Morgenstern,Karolay28

Por último y aunque suene muy repetitiva, FELIZ 2017.