DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko.
PREVIAMENTE…
El hermoso crepúsculo pintaba de bellos colores el cielo, el cual podía verse a través de los ventanales de la cafetería del hospital, haciendo recordar a Sesshoumaru la charla de la mañana con su padre…
-"… La última vez que ví a Izayoi Kaijinbo, fué sumergiéndose en medio de las aguas del mediterráneo, huyendo de los cazadores del grupo "Thorwald", justamente mientras me ayudaba a escapar con su recién nacida… La bebé que acababa de parir…"
- "Izayoi…"
- "…Desde entonces, te dí por muerta…"
- "…Hasta ahora."
CAPITULO 26
Bebió un sorbo de su taza de té y rememoró aquel atardecer, muy parecido al que ahora disfrutaba, con la diferencia que era desde un crucero por las islas griegas.
Era el último día de sus vacaciones y mañana llegaría a Mallorca, para presentarse a su primera misión en Europa. El atardecer le recordaba mucho a otro que había observado desde la hermosa playa de Cozumel en México, hacía poco menos de un año, en sus últimas vacaciones.
La diferencia consistía en que, en Cozumel, estaba acompañado. Había encontrado por casualidad a Izayoi Kaijinbo en el mismo hotel y habían disfrutado mucho el reencuentro, luego de casi doce años de no verse. Habían sido casi tres semanas de mucho amor y sexo sin explicaciones. Una entrega total y apasionada entre dos amantes… La luna de miel que nunca habían tenido.
Pero, luego de la última noche, sin explicación alguna, Izayoi desapareció del hotel. Sólo le dejó una nota diciéndole que lo amaba… y que esperaba volver a verlo algún día.
Tenía esa misma nota en sus manos, mientras observaba el atardecer, desde la proa del crucero. La arrugó y arrojó al mar, pensando que con eso acabaría con el recuerdo de esa mujer que había perdido… por segunda vez.
Pensando firmemente en reiniciar su vida, se dio la vuelta y se encontró… con ése recuerdo.
Envuelta en un chal color oscuro, pudo divisar la silueta de la bella joven de sus recuerdos ¡Pero qué juegos del destino de ponerla nuevamente al alcance de sus manos, justo cuando ya había decidido olvidarla!
Se acercó lentamente hacia ella, rogando porque no se tratara de un sueño o una cruel coincidencia. Poco antes de tenerla a un paso, decidió probar si efectivamente se trataba de ella y, sigilosamente, extrajo del interior de su costado su navaja y se preparó para atacarla.
Al momento, la joven se dio la vuelta y, con una rápida maniobra lo desarmó y contraatacó, barriéndole los pies para que cayera. Al verlo en el suelo lo reconoció, pero una inusual sorpresa se reflejó en sus ojos y decidió alejarse de él.
Rápidamente, Sesshoumaru se levantó y corrió tras ella. Le extrañó que no saltara dando giros, como solía hacerlo, pues así aumentaba la distancia entre ella y su perseguidor, pero la chica sólo corrió y al llegar al barandal del segundo piso, decidió saltar hacia el primero. Nuevamente no giró y Sesshoumaru se preguntaba el porqué se notaba algo… ¿Lenta?
Decidió atajarla y al encontrarse frente a ella supo la razón…
Minutos después, se encontraban los dos en el bar, bebiendo sodas.
- Ha sido… una verdadera sorpresa verte… - Le dijo a la chica.
- Sí… - Asintió ella con timidez:- También lo ha sido para mí…
- Te ves… muy hermosa. – Le dijo, con sinceridad.
- Gracias, eres muy amable… - Le contestó ella, dándole un beso en la mejilla.
Él tomó un sorbo de su bebida y la observó. A pesar de los pensamientos que había tenido hacia ella hacía poco menos de una hora, en ese momento no los recordaba. La sola presencia de ella eliminaba todo su entorno. Sólo existían ellos dos…
- ¿Sabes? Justo antes de verte pensaba en ti… y en lo bien que la pasamos la última vez que nos vimos en Cozumel. ¿Recuerdas?
- Sí… Lo recuerdo.- Dijo ella:- Fueron las mejores vacaciones de mi vida…
- No te creo…- Le respondió él, bromeando:- Seguro has pasado mejores momentos con otra persona… - le dijo esto último, con un tono de tristeza:- Pero no me importa ¿Y sabes por qué?
Ella sólo acertó a sonreír y tomarle las manos…
- Porque en éste momento estás conmigo y pienso disfrutarte… como siempre… como nunca… mi dulce Izayoi. – Dijo mientras le acariciaba tiernamente la mejilla.
La joven sonrió dulcemente y sus ojos empezaron a humedecerse:- Oh, Sesshoumaru… yo quisiera…
- No me digas nada… me basta con saber que estás bien. Estuve preocupado estos últimos meses al no saber de ti. Pero me siento feliz. Al verte así, sé que te ha ido muy bien…
Izayoi se acarició suavemente su vientre:- ¿De verdad estás feliz al verme así?
- De verdad… - Le confirmó, con sinceridad:- Sé que era tu sueño convertirte en madre. Quiero que felicites de mi parte al padre de tu bebé… si realmente lo merece.- Le dijo mientras se acercaba a abrazarla con ternura:- Y si no lo merece, sólo dime qué tan grave quieres el accidente, que yo me encargaré personalmente.
Esto último hizo que Izayoi se riera y las lágrimas se desvanecieron. Su rostro resplandecía de una felicidad radiante que la embellecía a los ojos de él.
- En ése caso, permítame felicitarlo, mi lord Sesshoumaru…- le dijo, reverenciándolo. Sesshoumaru se extrañó por el gesto y lo tomó a broma.
- ¿Felicitarme? ¿Por qué? – Le preguntó, fingiendo ignorar la clara insinuación que se trataba de "su" bebé.
- Porque me acabas de sugerir que…
No pudo terminar la frase. Una explosión hizo que el crucero se estremeciera, provocando el pánico entre los pasajeros. Una oleada de hombres enmascarados y vestidos en color caqui camuflajeado, abordaron el crucero. Iban fuertemente armados y hablaban en tosco alemán.
Al momento, Izayoi tomó a Sesshoumaru y lo jaló hacia detrás de la barra del bar. Abrió una trampa por debajo y se escabulleron, ante el griterío y los disparos. Sesshoumaru iba a decir algo, pero ella le shitó, para que no hiciera ruido.
Bajaron hacia lo que parecía una bodega y ahí se acomodaron, tratando de no hacer ruido.
- ¿Viste quienes eran? – Le preguntó ella.
- Sí…- Le respondió él:- Era el escuadrón de cazadores del grupo Thorwald. Tienen la orden de capturar a quien saboteó el proyecto "Walhalla".
- Sí… lo sé.- Dijo Izayoi. Eso le indicó a él la verdad.
- ¿Fuiste… tú?
Izayoi asintió. Sesshoumaru supo que su mujer estaba en peligro de muerte. Ella… y su bebé.
- ¡Oh… Sesshoumaru! – Le escuchó decir, mientras la abrazaba. Temía perderla ahora que la había encontrado.
- No temas, mi amor. Te protegeré con mi vida. A ti y a tu bebé.
- No es eso…
- ¿Entonces?
- S-Se me rompió la fuente…
Sesshoumaru se sorprendió. De hecho, no se había tragado el cuento de que el bebé era suyo. Creyó que Izayoi lo bromeaba, pero, aunque no fuera suyo, él estaba dispuesto a aceptarla con todo y bebé si con eso evitaba perderla de nuevo.
Rápidamente hizo un cálculo. Las cuentas coincidían.
- ¿Estás… a término?
- S-Sí… - Dijo ella:- Justamente para eso hice el viaje. Para que el bebé naciera en aguas internacionales y no hubiera registro. Así… podría registrarle en cualquier país.
Ella empezaba a sudar… y a quejarse quedito.
- A-Ayúdame… por… favor.- Le suplicó.
Sesshoumaru encontró unas colchonetas en la bodega. También sábanas limpias y nuevas, así como un juego de cuchillos esterilizados. Preparó todo y ayudó a Izayoi a acostarse.
- ¿S-Sabes qué hacer? – Le peguntó ella, con inquietud.
- ¡Claro que sé! Fui entrenado para esto.- Le contestó, fingiendo enojo hacia ella por dudar de él. Pero se acercó a besarla. Fue un beso intenso, lleno de amor y ternura.
- ¡Ánimo, mi amor! Estoy contigo…- Le dijo.
Los minutos pasaron. Entre contracciones, empezaron a charlar.
- Quiero preguntarte algo…- Le dijo él, mientras le tomaba la mano.
- Pregunta…- Le respondió ella.
- Me pareció que llorabas hace un momento, cuando estabas en el balcón de proa…
- Sí…
- ¿Llorabas por alguien?
- De hecho sí… Recordaba a alguien.
- ¿Un hombre? – Preguntó, tratando de ser indiferente.
- Más bien… una mujer.
Sesshoumaru se extrañó. No recordaba que hubiera mujeres en la vida de Izayoi… a menos que…
- ¿Tu pareja?
- ¡No tonto! – Le dijo, fingiendo enojo:- ¡Ouch! Mi…
Pero ella se calló. Ése silencio le hizo dudar.
- ¿Qué mujer hace llorar así a otra? – Le preguntó. Sesshoumaru podía ser tan insistente.
- Una hija…- Le respondió, con tristeza:- Una que tuve que dejar…
- ¿Por qué la dejaste? – Le preguntó mientras la abrazaba nuevamente, para confortarla.
- Tuve que hacerlo. No podría traerla conmigo…
- ¿Qué edad tiene? – Preguntó, tratando de aparentar indiferencia.
- Ya debe haber cumplido doce…
"¡Doce años!" Pensó "¡Nos casamos hace doce años!" ¡Y habían hecho el amor muchas veces! Sesshoumaru tragó antes de preguntar.
- ¿Es… mía?
Izayoi guardó silencio. Ése silencio podía significar muchas cosas.
- Es… una Taisho.- Dijo, finalmente.
Sesshoumaru iba a decirle, a reclamarle, pero justamente en ése preciso momento, empezaron las contracciones a hacerse más frecuentes… y dolorosas.
El trabajo de parto fue relativamente rápido. En tres horas, Sesshoumaru tenía en sus brazos a una hermosa niña, de ojos acaramelados, la que afortunadamente, no lloró muy fuerte.
- Es hermosa… y perfecta.- Le dijo a Izayoi, quien lucía cansada, pero sonriente.
Pero, su sonrisa se desvaneció, al escuchar pasos fuertes y voces sobre ellos. Evidentemente SI habían escuchado el llanto del bebé.
Con mucho esfuerzo, Izayoi se levantó. Aún se sentía mareada por la pérdida de sangre, pero Sesshoumaru era paramédico calificado, así que la había atendido adecuadamente y la ayudó a ponerse de pie.
- ¿Qué planeas mujer? ¿Entregarte? – Le preguntó, casi susurrando, enojado.
- No tonto. Planeo escapar.- Le dijo:- Sobre éste lado hay un bote salvavidas, con motor. Si logramos abrir la compuerta, podremos salir sin ser vistos.
El plan parecía perfecto. Salvo que, por el llanto del bebé, fueron descubiertos.
Los hombres armados, sin piedad, empezaron a dispararles.
Sesshoumaru las protegió cuanto pudo. Con mucho trabajo, logró abrir la compuerta y se sumergieron en el agua. Sesshoumaru estaba preocupado por la bebé, pero Izayoi lo tranquilizó. Al emerger, las dos estaban bien, pero apenas tuvieron tiempo se subirse al bote inflable con motor. Los cazadores los acechaban.
El ruido del motor los alertó. Ahí fue donde ella tomó la decisión más importante de su vida.
- ¡Me buscan a mí! ¡Tú debes escapar con Rin! ¡No te conocen y no te buscarán! ¡Debes huir para ponerla a salvo!
- ¿Rin?
- ¡Debes llamarla Rin! ¡Sólo así podré reconocerla!:- Le dijo.:- ¡¡Protege a nuestra Rin!!
- ¿Y qué hay de la otra niña? ¿Cómo se llama?
Planeaba sumergirse para despistar a los cazadores. Y le dio un beso de despedida en los labios:- Izayoi… Se llama Izayoi Taisho… pero de cariño, le decimos Kag… ¡¡AAAHHH!!
No pudo terminar, pues una bala le rozó justo en el hombro, haciéndola caer al agua.
- ¡¡IZAYOI!! – Gritó él, al verla desaparecer en medio del agua, seguramente en una mancha de sangre, en la oscuridad de la noche.
Se aferró a su bebé y arrancó el motor, escapando oportunamente, mientras el crucero estallaba, como consecuencia de los explosivos colocados por los cazadores.
Al amanecer, llegaba a las costas de Mallorca. Lo primero que hizo, fue llevar a la niña a un hospital de primer nivel. Ahí la examinaron y practicaron análisis. La pequeña estaba muy sana.
Y la prueba de ADN le demostró que Izayoi no le mintió.
Efectivamente, Rin era su hija… su bebé.
El recuerdo de su esposa estaba vivo. Tenía con él al fruto de su amor.
Entonces, recordó que tenía un pendiente.
Encontrar a su primogénita…
Izayoi Taisho.
Sesshoumaru volvió en éste punto de sus recuerdos…
"Izayoi trató de decírmelo:- … Se llama Izayoi Taisho… pero de cariño, le decimos Kag…"
"¿Kag?"
Recordó entonces, lo que había leído en el acta de nacimiento de Kagome.
"…Nombre del menor: Kagome-Izayoi Taisho…"
"¿Kagome-Izayoi?"
Mientras tanto, la oscuridad ya se había extendido. En la azotea del edificio principal del hospital, una figura vestida de negro, saltaba ágilmente, hasta llegar frente a otra que la esperaba, vestida también de negro.
- ¿Estás segura? – Le dijo, al llegar.
- Lo estoy.
- ¿Esta noche?
- Sí.
En ése momento, le entregó un conocido bulto alargado, el cual ató a su espalda.
- Ten cuidado… Katana.
- Lo tendré… - Le respondió, mientras se alejaba, hacia la puerta de servicio del hospital.
- Si me necesitas… - Le dijo, sin estar segura si le habría escuchado. "Estaré cerca de ti, mi pequeña"
Mientras, Inuyasha le hacía la última visita del día a su padre.
- Me costó mucho pasar la seguridad del hospital, pues Sesshoumaru mandó a poner guardias por todos lados, pero aquí la tienes… - Dijo, mientras le entregaba a su padre una espada, bellamente enfundada.
- Gracias hijo. Sin mi Sounga no me siento seguro.
Inuyasha le sonrió a su padre. A veces no podía creer lo supersticioso que era.
"Que las noches de eclipse lunar, son las noches ideales para matar mononokes".
Bueno… Eso le solía decir Takemaru cuando era niño.
- Y dime hijo… ¿Trajiste a Tessaiga? – Le preguntó su padre, sacándolo de sus pensamientos.
- Sí padre. La traje conmigo.- Le dijo, para tranquilizarlo:- La dejé en el carro.
- Pues ve por ella, tonto. En el carro no te sirve.
Inuyasha suspiró, cansado. Salió de la habitación de su padre y se dirigió al ascensor.
Acababa de entrar en él, cuando de reojo, le pareció divisar una sombra oscura, escabulléndose a la habitación de su padre.
Decidió apresurar el paso. Si su padre estaba en peligro, sabría defenderse, pero por si las dudas, debía ir por su espada.
Bajó hasta el estacionamiento. Llegó rápidamente hasta su carro y tomó su espada. La ató a su cintura y regresó al ascensor. Debía darse prisa.
Cuando llegó a la puerta de la habitación de su padre, la encontró abierta. Se asomó y alcanzó a distinguir, entre las penumbras, una silueta a punto de descargar un golpe con un sable sobre la cama. Rápidamente tomó la empuñadura de su espada, pero no pudo desenfundarla.
No pudo moverse… Ni siquiera respirar.
El filo de una katana se posaba justamente a la altura de su mentón, con la clara amenaza de cortarle la cabeza al menor movimiento.
Sus ojos se fijaron entonces en la abertura de la puerta. Logró distinguir, entre las vestiduras del agresor, la figura de una araña.
"Una araña"…
La marca de Naraku…
Cerró los ojos, en el momento justo en el que el agresor se disponía a clavar sin piedad su sable en el cuerpo que yacía en la cama.
Decidido a salvar a su padre aún a costa de su vida, tragó con fuerza. No iba a permitirlo.
Quien le había puesto el arma en el mentón dejó escuchar su voz, susurrante y dulce.
- Ni siquiera lo pienses…
Inuyasha se sorprendió. No esperaba que su agresor tuviera tan dulce voz.
Sus recuerdos se removieron. "Esa voz… Creo que la he escuchado antes…"
CONTINUARA…
N/A: Quiero agradecer con todo mi corazón el apoyo de todos los lectores y su infinita paciencia. Procurare ser un poco más constante, pues me he dejado llevar por mis actividades y quienes estudian alguna carrera universitaria saben de lo que escribo: desde exámenes finales a exámenes de admisión, nuevos trabajos y otras actividades que si les describo, llenarán todo un capitulo. Solo me resta invitarles al siguiente capítulo y hacerles una pregunta: ¿Les gustaría un capitulo de resumen?
Respuesta de la trivia: A quienes me contestaron correctamente la trivia les mando un beso, un abrazo y un avance del siguiente capítulo. La respuesta correcta es:
"… A pesar de los múltiples hematomas en las mejillas y brazos, una ceja abierta, la nariz y los labios heridos, aún podía apreciarse en sus facciones su belleza. Tenía fisurado el cúbito derecho y el fémur izquierdo, aparte de dos costillas rotas. Pero al médico le había impresionado la fortaleza de sus músculos tóraco-abdominales…" Capítulo 20 de Furia Ciega.
El hueso cúbito se encuentra en el antebrazo, junto con el radio, por lo tanto, el brazo lesionado de Kagome es el brazo derecho.
Con ustedes… el spoiler:
…Desenfundó su espada Tessaiga y empezó a combatir. Rememoró la pelea en el parque y la del dojo. Ahora se sentía en igualdad de circunstancias y estaba seguro de ganarle.
- ¡Una vez que te derrote sabré tu verdadera identidad! – Exclamó mientras agredía "Aunque casi estoy seguro que se trata de ti… Kagome" Pensó, mientras su oponente, con gran destreza, respondía cada ataque con aparente calma y frialdad. Esa actitud le hizo recordar las veces que había practicado con Sesshoumaru.
- ¡Inuyasha detente! – Gritó Inu Taisho, tratando de bajarse de la cama y parar el combate. Inuyasha desvió brevemente la mirada.
Ése breve movimiento de ojos distrajo su atención. Grave error.
De un golpe, Katana desarmó a Inuyasha y le colocó su arma, justo bajo el mentón, disponiéndose a finalizar el trabajo encomendado.
Taisho se deslizó entre las sábanas:- ¡No lo mates, por favor!
Inuyasha sintió que la sangre le hervía en la cara. ¡Su padre suplicando por su vida! Eso no podía permitirlo.
¡Muchas gracias por leer!
Un beso a cada lector.
Lolichan36
