DEVUELVEME MI CORAZON
CAPITULO 26
Mientras iban rumbo a Chicago, Candy vio que Dorothy dormitaba y decidió sacar la carta que Albert le había escrito, tenía mucha curiosidad y la abrió muy despacio, se quedo sin habla al mirar que Albert había dibujado su rostro muy levemente sobre la carta y pensó – no sabía que Albert dibujara tan bien, entonces comenzó a leer la carta muy emocionada.
MI AMADA CANDY
Quiero que sepas que te voy a extrañar muchísimo, llevo tu aroma impregnado en la piel, jamás había disfrutado tanto de un vino, ¿sabes por que? Porque el vino es mejor en tu boca, escucharte decirme te amo, es tierno en tu voz.
Antes las noches se me hacían eternas, pero ahora en tú cuerpo me doy cuenta que son muy cortas, estoy enfermo de amor, quiero caminar tu pelo, quiero ser noche en tu piel, después pensar que todo fue un sueño para después descubrirte otra vez.
Tantas veces me soñé amándote, pero ninguna se compara a lo que hemos vivido, es tan maravilloso, que aún me cuesta trabajo creerlo, eres tan mía que… ahora ya eres parte de mi piel, amarte es un delicioso placer, ahora mismo quisiera beber de tu pecho la miel del amanecer, recuerdo mis dedos buscando senderos hasta llegar al final de tu ser.
Hemos bailado el vals de las olas cuerpo a cuerpo tú y yo, nos hemos fundido en las sombras, hemos hecho un poema del amor, nunca olvides Candy que te amo hasta lo locura, soy tu esclavo, soy tu dueño, mi corazón te pertenece desde hace muchos años, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, me envuelves en tú pasión, estaré esperando ansioso tu regreso.
Tuyo siempre…
Albert.
Candy sentía que su corazón explotaría de alegría, se había enamorado de un hombre maravilloso y el le correspondía, además de ser un muy buen mozo, tenia un corazón invaluable y se lo había entregado a ella.
Tenía ganas de salir y gritarle a todo el mundo que el hombre mas maravilloso y guapo la amaba, sus ojos estaban cristalinos por tanta emoción contenida, tenía que contárselo a alguien, entonces despertó a Dorothy y esta asustada pregunto –
- ¿Pasa algo Candy?
- Si Dorothy, Albert me ama
- Bueno, creo que eso no es ninguna novedad Candy
- ¿Tanto se nota?
- Si Candy, todo mundo desaparece cuando Uds. están juntos
- Es que todavía no puedo creer lo afortunada que soy
- Candy, el Sr. Andrew te ama muchísimo
- Dorothy, en todo el tiempo que estuvimos separados ¿sabes si hubo alguna chica importante para el?
- Ay Candy, claro que no, de hecho desde que se separaron el no volvió a ser el mismo, siempre estaba triste, pero ahora es muy diferente
- Yo lo amo con todo mi corazón ¿sabes?
- Estoy segura de que así es Candy.
Entonces Candy se sintió un poco culpable por haber despertado a Dorothy, miro la muñeca que está tenía abrazada y le dijo –
- Dorothy, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Claro Candy, dime
- ¿Te gusta Bill?
- Es muy amable conmigo
- Dorothy, ¿Por qué me preguntaste que se sentía estar enamorada?
- Simple curiosidad
- No te creo Dorothy, anda dime ¿Qué sientes cuando lo miras?
- Ay Candy, eres muy curiosa
- Anda, no sea mala
- Esta bien Candy, pues la verdad siento que el corazón se me quiere salir del pecho, siento como si un hueco se formara en mi estomago y cuando el me mira siento como me sonrojo
- ¿Jamás habías sentido eso? – preguntaba Candy muy emocionada
- Nunca Candy, es una sensación muy extraña
- Te gusta Dorothy
- ¿Cómo lo sabes?
- Por todo lo que acabas de decirme, además yo creo que tu también le gustas a el
- No quisiera hacerme ilusiones Candy, prefiero tratarlo como un amigo, el y yo somos tan distintos, el pertenece a otra clase social
- Ay Dorothy, ¿Qué me dices de Albert y yo?
- Es diferente Candy
- Mira Dorothy, para el amor no existen las clases sociales
- ¿De veras Candy?
- Seguro que si, bueno Dorothy te pido una enorme disculpa por haberte despertado, ¿que te parece si dormimos un poco y luego pedimos algo para desayunar?
- Claro que si Candy.
Mientras Candy y Dorothy se disponían a dormir en el camarote, Annie, Patty, Albert y Terry, desayunaban en un lindo restaurant, Annie conversaba amenamente con Albert, mientras Terry trataba de hacerle conversación a Patty, pero esta solamente contestaba con pequeños monosílabos, entonces a Terry le pareció que si le contaba sobre sus giras y el éxito que estaba teniendo tal vez Patty se mostraría un poco mas interesada.
Pero al parecer a Patty no le impresionaba para nada todo lo que Terry le estaba contando sobre su carrera, se mostraba bastante distante y finalmente dijo -
- Annie ¿podrías prestarme las llaves de tu auto? no me siento muy bien y deseo regresar
- Permíteme llevarte Patty por favor – dijo Terry
- No es necesario que te molestes Terry, me se el camino de memoria
- Pero si no es ninguna molestia, yo encantado de acompañarte – dijo Terry en tono por demás amable
- No insistas por favor, además quiero ir a visitar a alguien muy importante para mí, tenemos mucho tiempo sin vernos.
Annie volteo a mirarla con ojos suplicantes, sabía a quien se estaba refiriendo su amiga, de nuevo Patty hablaba de Stear en presente, cada que iba a visitarla era lo mismo, llegaba llena de alegría y muchísimos planes, pero en cuanto pasaban uno o dos días se volvía melancólica y ausente.
Se perdía por largos ratos, luego regresaba con el ánimo por los suelos, aunque había cambiado su apariencia tratando de parecer rebelde y se mostraba fuerte ante los demás solo unos pocos conocían el gran dolor que ella cargaba, de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por Patty que pregunto –
- Annie ¿me vas a prestar las llaves?
- Desde luego que si Patty, maneja con cuidado ¿quieres?
- No te preocupes Annie estaré bien, Albert, Terry luego los veo, con su permiso.
En cuanto se despidió, rápidamente subió al auto y fue directo a comprar un hermoso ramo de flores, luego se dirigió a visitar la tumba de Stear, cuando llego vio que estaba llena de flores, puso encima las que ella le había comprando y se quedo por un momento en silencio.
Soplaba un viento cálido, entonces recordó aquella carta que el le escribió donde le prometía que iba a volver, entonces sus ojos se llenaron de lagrimas y dijo –
- No cumpliste tu promesa Stear, no regresaste, ni siquiera te despediste de mi, para ti fue mucho mas importante marcharte a esa maldita guerra., aún recuerdo cuando nos conocimos en el colegio, yo me sentía tan sola hasta que en aquel baile nuestras miradas se cruzaron, me ofreciste tu mano para bailar y a celebrar la vida tu me invitabas, aquel día estuve a punto de que las lagrimas me traicionaran por la emoción, ahora una y otra vez, día tras día me pregunto ¿Por qué alguien como tu tuvo que marcharse para siempre? Me doy cuenta que la vida es algo compleja, pero mas complejos son los designios de Dios.
- A veces puedo percibir tu presencia, me hiciste una promesa y no la cumpliste, me es tan difícil aceptar que no estés mas a mi lado… yo jamás volveré a enamorarme Stear, dime ¿como hago para que mi corazón sane de este dolor tan inmenso? cada año prometo que no volveré a venir y vuelvo a caer en lo mismo, en realidad no se si estoy molesta contigo.
Después de un rato de llorar sobre la tumba de Stear, subió al auto para regresar a casa de Annie.
En cuanto Albert y Terry dejaron a Annie en su casa, Terry miro que el auto en que se había marchado Patty no estaba, imagino que ella todavía no llegaba, entonces ya camino a la mansión no pudo evitar preguntarle a Albert –
- Albert ¿tú sabes a quien iba ver Patty con tanta prisa?
- Me lo imagino ¿Por qué la pregunta?
- Tengo que ser honesto contigo Albert, quede muy impresionado por Patty
- Me pude dar cuenta – sonrió un poco Albert
- Bueno, en realidad se convirtió en una mujer muy hermosa, de verdad jamás me lo hubiera imaginado, pero hay algo en la actitud de ella que me intriga, me causa mucho interés
- ¿Qué clase de interés Terry?
- Todavía no lo se, pero siento que hay un misterio que la envuelve, además su manera de vestir no es muy normal que digamos
- Bueno es cierto, no es muy común ver a las chicas de sociedad vestidas con pantalón a no ser que vayan a montar
- Así es Albert, además se notaba ansiosa por regresar, pero pues me fije cuando llevamos a Annie y ella todavía no había regresado
- ¿No te parece que te estas preocupando demás por ella?
- Claro que no, ella y yo somos amigos
- ¿A sí? y ¿desde cuando? si mal no recuerdo todavía el día de ayer le llamaste ratón de biblioteca
- Albert, dime por favor a quien iba ver Patty
- Esta bien, supongo que iba a visitar la tumba de Stear
- Pero ella hablo en presente, no comprendo
- Terry, Patty aún no se resigna a haber perdido a Stear
- Pero ya han pasado algunos años.
Faltaba poco para llegar a la mansión cuando de pronto vieron no muy lejos el auto en donde venia Patty y Terry le pidió a Albert que detuviera el auto para ver como se encontraba ella, Albert quiso protestar pero Terry insistió y esperaron.
Terry bajo e hizo señas para que el auto se detuviera y ella así lo hizo y pregunto –
- ¿Pasa algo?
- No, nada es solamente que queríamos saber si te encontrabas bien – dijo Terry percatándose de que Patty tenia los ojos un poco hinchados
- Si, me encuentro bien gracias, Albert ¿le podrías decir a la Sra. Elroy que mañana iremos Annie y yo para ayudarle con lo de la fiesta de compromiso?
- Desde luego que si Patty, de verdad que se los agradezco muchísimo
- Bueno, pues entonces los veo luego – se despidió rápidamente Patty
- Hasta mañana Patty – se despidió Terry.
El día transcurrió tranquilo para casi todo mundo, a excepción de Albert quien se sentía inquieto por Candy, la extrañaba mucho, hacía solo apenas unas horas que se había marchado y ya la extrañaba, Terry estaba en su recamara tratando de ensayar la próxima obra en la que actuaría, Albert estaba con Archie y Bill viendo lo de algunas inversiones, pero la verdad era que no podía concentrarse entonces Archie le dijo –
- ¿Por qué no sales un rato a montar? Creo que te haría muy bien despejarte
- Estoy bien Archie ¿en que estábamos?
- Necesitamos hacer algunas trasferencias, pero Bill y yo nos podemos hacer cargo, no te preocupes anda ve a distraerte
- Gracias chicos.
Albert se dirigió un rato al jardín y miro a su tía sentada tranquilamente contemplando los hermosos rosales de Anthony, entonces el se sentó a su lado y la abrazo cariñosamente para luego decirle –
- Muchas gracias tía
- ¿Por qué hijo?
- Por haberse dado la oportunidad de conocer a Candy, pero sobre todo muchas gracias por haberla traído de regreso a mi vida
- William, tal vez fui demasiado estricta y cometí muchos errores en el pasado, ahora que estamos los dos aquí sentados, quiero decirte que comprendo perfectamente el por que te enamoraste de esa chiquilla
- ¿De verdad tía?
- Claro que si, me doy cuenta que Candy esta enamorada de ti y no de tu apellido ni del dinero del los Andrew
- Ella es única para mi tía
- Me doy perfectamente cuenta de eso William, ahora dime una cosa ¿Qué hubieras hecho si yo no hubiera aceptado a Candy?
Albert respiro profundamente y se rasco un poco la cabeza y por fin dijo –
- Me hubiera ido a buscarla y hubiera renunciado a ser el cabeza de los Andrew
- ¡Vaya! Por lo visto estas muy enamorado de ella
- Tía, Candy es como el aire que respiro, sin ella siento que muero lentamente, de hecho me estaba muriendo lentamente
- Ay hijo, creo que ya se te pegaron algunas frases de tu amigo el actor – sonrió levemente Elroy
- No bromee tía, en verdad sentía que mi vida sin ella no tenía sentido
- No necesitas recordarme el lamentable estado en que te encontrabas
- Tía ¿por eso fue por Candy?
- Así es William, no soportaba ver mas tu sufrimiento
- ¿Y ella… ella se veía feliz en Chicago?
- La verdad William, cuando fui a ver a Candy al hospital discutimos tan acaloradamente que ni siquiera puse atención en su estado de ánimo, ella tiene un carácter fuerte, jamás me lo hubiese imaginado
- Pues supongo que todo lo que le ha pasado la ha hecho ser mucho mas fuerte cada día
- Lo mas probable es que sí, ahora hijo ¿Por qué invitaste al antiguo enamorado de Candy a quedarse?
- Tía, Terry es un muy buen amigo de Candy y mío
- Eso es mas que obvio William, lo que pasa es que para serte honesta no me parece muy bien que el antiguo novio de tu prometida este instalado aquí
- Tía, yo confió en Candy
- ¿Y en el joven Grandchester?
- También tía, no se preocupe
- Como tú digas William.
Mientras George y Eliza desembarcaban en Irlanda para dirigirse al asilo de las Magdalenas, ella iba sumamente callada y George le dijo –
- Srita. Eliza ¿me permitiría darle un consejo?
- Supongo que de cualquier modo me lo darás, así que dime
- Pórtese bien en ese lugar, estoy seguro que si hace todo lo que le pidan William mandara por Ud.
- George, tu solamente eres un criado, ¿crees que por haber trabajado tantos años para los Andrew ya te consideran miembro importante de la familia?
- Lamento mucho Srita. Eliza que durante el camino no haya reflexionado y se haya arrepentido de lo que hizo
- ¿Sabes George? En realidad si hay una cosa que lamento mucho
- ¿Qué cosa?
- Haber fallado en mi intento por separar a Candy de William.
George solamente movió la cabeza en señal de resignación, Eliza estaba llena de odio hacia Candy, tomaron un coche y George le indico al conductor a donde los llevara, durante el trayecto ninguno de los dos dijo nada, cuando llegaron Eliza se sorprendió al ver que era un lugar enorme, miro a varias chicas limpiado, todas estaban uniformadas, los recibió una monja un poco mas grande que ella y los condujo a la oficina de la madre superiora.
En cuanto entraron los recibió una mujer de edad, con un rostro totalmente inexpresivo, era alta y corpulenta, mientras George platicaba con ella y le entregaba el sobre que Albert había escrito, Eliza pensaba – yo no soy como toda la chusma que vi cuando entramos, yo soy muy diferente, a mi me trataran diferente, se nota a leguas que yo si tengo clase sonrió un poco y la monja se dio cuenta, pero hizo como que no vio.
George se despidió rápidamente y de todas formas se dirigió a Eliza diciendo – piense en lo que le dije Srita. Eliza ahora me voy, con su permiso hermana.
En cuanto George salió la monja se dirigió a Eliza dedicándole una mirada que hizo que a esta se le helara la sangre, entonces esta se volvió un poco hacía la puerta para ver si todavía veía a George, pero la monja le dijo –
- Escúchame muy bien muchachita, de ahora en adelante quiero que cuando te hable bajes la cabeza y respondas a todo: si hermana Grey
- ¿Pero porque? ¿Acaso no sabe Ud. quien soy yo?
La monja le dio un fuerte bofetón y le dijo –
- ¿Acaso eres estúpida? Acabo de decirte que de ahora en adelante me tienes que contestar que si a todo ¿comprendes? a todo
- Si hermana Grey, comprendo
- Así esta mucho mejor, ahora deja tu maleta aquí, no la vas a necesitar, aquí se te proporcionara todo lo necesario para tu aseo personal, no nos gusta la mugre, aquí te enseñaremos a limpiar tu alma de los pecados cometidos, el Sr. Jhonson me dijo que tu nombre es Eliza y el Sr. Andrew me pide que hagamos de ti una persona humilde y de buen corazón, así que lo vamos a complacer
- Si hermana Grey, mi nombre es Eliza Leagan
- Aquí ninguna tiene apellido, así que solamente eres Eliza ¿entendido?
- Si hermana Grey
- Pues bien, ve a que la hermana Cristina te indique cuales serán tus labores de ahora en adelante
- ¿Como voy un saber donde encontrarla?
- Te esta esperando afuera, anda ve y no me quites mas el tiempo.
En cuanto Eliza salió de la oficina, miro una monja con semblante duro, pero le sostuvo la mirada, entonces la monja le entrego bruscamente una caja, miro dentro y vio que dentro había un uniforme, un pequeño jabón, papel higiénico y un peine, entonces Eliza no pudo evitar decir –
- Hermana, hacen falta varias cosas
- ¿De verdad? - se mofo la monja y enseguida pregunto - ¿que cosas hacen falta?
- Hace falta shampoo, toallas, cremas, ropa interior…
- ¿Que mas le hace falta a la princesa?
- Bueno, Pues solamente lo necesario para verme presentable
- Eres una imbécil, aquí no vienes de vacaciones, así que ven y sígueme.
Enseguida entraron por un largo pasillo hasta que se detuvieron frente a una enorme puerta, era como un tipo dormitorio porque miro que había varios catres y la monja le indico cual seria el suyo, Eliza se quedo helada y no pudo evitar decir en tono molesto a la monja –
- Ud. debe de estar bromeando, yo no pienso dormir en este cuchitril
- Bueno, eso se lo tendrás que decir personalmente a la hermana Grey.
En eso iba entrando la Madre superiora y pregunto -
- ¿Pasa algo?
- Lo que pasa madre es que aquí la nueva dice que no va a dormir en este cuchitril
- ¿Así que te parece un cuchitril?
- Pues si hermana Grey
- Bueno no hay ningún problema por eso, ahora mismo vamos a resolver este asunto
- ¿De verdad hermana?
- Claro Eliza.
Entonces la monja desarreglo todas las camas y tomando a Eliza por los cabellos le dijo -
- Ahora si es un cuchitril, arréglalo inmediatamente ¿me entendiste?
- Si hermana Grey – dijo Eliza con los ojos llorosos
- ¿Por qué lloras? Solamente te estamos dando la bienvenida, hermana Cristina en cuanto Eliza termine de arreglar todo este mugrero quiero que se cambie y por favor le indica cuales van a ser sus labores de ahora en adelante
- Claro que si hermana Grey.
Mientras Eliza arreglaba las camas, no podía creer el recibimiento que había tenido, todo parecía una horrible pesadilla, no tenia ni diez minutos en ese lugar y ya se le hacía una eternidad ¿Por cuanto tiempo estaría en ese horrible lugar? ¿Esas mujeres realmente eran monjas? Eran muy malas, ahora comprendía el enorme error que había cometido al tratar de matar a Candy.
Tenía ganas de ir y pedirle perdón a todos y suplicarle a Candy que intercediera ante William para que la sacara de aquel espantoso lugar, por el momento seguiría el consejo de George, se portaría bien y en cuanto saliera de ahí desaparecería para siempre de la vida de los Andrew.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la hermana Cristina, quien al ver que Eliza estaba tardando demasiado en hacer las camas dijo -
- Veo que eres una inútil, jamás en tu vida has hecho una cama ¿verdad?
- Hermana lo siento, le prometo que tratare de mejorar
- Pues mas te vale, porque detestamos el desorden, te estaré esperando afuera - dijo la monja mientras desarreglaba nuevamente las camas mientras con una sonrisa irónica decía - es para que practiques
- Si hermana como ud. diga.
En cuanto la monja salió Eliza se soltó a llorar en silencio y pensaba para si misma –
- Por favor perdónenme Candy, William, pero por favor sáquenme de aquí, no creo poder soportar un día completo en este horrible lugar.
Cuando por fin termino de hacer las camas, se mojo un poco la cara para poder tranquilizarse, se cambio su hermoso vestido y se puso el austero uniforme que le habían entregado, salió y la monja la llevo donde había muchas chicas, todas llevaban uniforme igual al que le habían entregado a ella, se miraban tristes y ninguna se hablaba entre si, entonces la monja le entrego un enorme canasto lleno de ropa sucia con todo lo necesario para lavar luego le dijo -
- Este será uno de tus trabajos de ahora en adelante
- ¿Por cuanto tiempo?
- Por el tiempo que tengas que estar aquí, ahora no pierdas mas el tiempo y ponte a trabajar.
Eliza se dio cuenta que tal vez le esperaban meses o años en aquel espantoso lugar, pero se prometió a si misma que trataría de ser fuerte y en cuanto saliera, nadie sabría mas de ella, su padre siempre se había mostrado débil ante su madre, ni siquiera trato de defenderla de los ataques de Sara el día que William los cito en la mansión, solamente se limito a decir - no te preocupes hija ya se le pasara, había despreciado una chico bueno como Bill todo por complacer a su madre, por ir en busca de la fortuna de los Andrew ¿Y que había hecho Sara cuando se entero del fracaso de su plan? Despreciarla.
Decidió que trabajaría arduamente sin oponer ninguna resistencia para poder salir pronto de ese lugar, se iría muy lejos a comenzar una nueva vida, lejos de los Andrew, pero sobre todo lejos de los que alguna vez pensó eran verdaderamente su familia, los Leagan, tal vez se cambiaria de apellido, no quería llevar mas el apellido de alguien que nunca se preocupo por corregir sus errores.
CONTINUARA…
