Regina temía esa respuesta de la rubia. Había notado que Emma la miraba y la trataba de una manera especial y diferente de lo que lo haría una amiga pero escucharlo de su boca fue darse un golpe contra la realidad.
-No tienes que decir nada.- Dijo Emma que vio como Regina intentaba hablar.- Sé que no sientes lo mismo y sé que no es el momento pero has preguntado.- Soltó la rubia que no quería oír el rechazo de Emma.- Ahora quiero que olvide todo lo que he dicho y que nos centremos en recuperar a Henry.
Regina quería decir algo, quería hacer algo pero su cuerpo estaba bloqueado. La situación la estaba superando por mucho. No estaba preparada para escuchar una declaración así aunque no podía negar que Emma no le era del todo indiferente.
-Vamos a ver a Graham.- Dijo Emma levantándose del banco unos minutos después.
La morena no dijo nada simplemente se levantó y siguió a la rubia hacía su casa. Esos minutos fuera, notando el aire en su cuerpo hizo que se despejase un poco y que viese las cosas con una mayor claridad aunque el miedo seguía atenazando sus músculos.
Regina se sentó en el sofá junto con su madre y su padre mientras que Emma y Graham hablaba y se ponían de acuerdo con lo que deberían de hacer en esos momentos. El teléfono sonó escandalosamente haciendo que todos se sobresaltasen.
-Cójalo, usted.- Dijo Emma mirando a Regina que se había levantado.- No lo presione, e intente mantenerlo ocupado el máximo tiempo posible.- Regina asintió y cogió el teléfono.
-Capitán Mills.- Soltó ella aunque su voz se quebró un poco.
-Así que al final tengo el gusto de hablar con la señora Mills.- Soltó la voz al otro lado de la línea.- Aunque en esta ocasión creo que quiero hablar con la detective Swan, está por ahí. ¿Verdad?- Peguntó él soltando una carcajada.
Regina alzó la cabeza, Emma estaba escuchando por la otra línea. La rubia asintió y la morena le tendió el teléfono sin demasiado gusto pero sabía que no debía de contradecirlo o hacerlo enfadar, al menos de momento.
-Detective Swan.- Soltó Emma demostrando una seguridad que no sentía.
-Sabía que estaría por ahí. Quiero como ya he dicho que se libere al fiscal, además de que se le devuelva el pasaporte. En cuanto esto se haga el pequeño incordio quedara libre y a salvo.- Dijo el hombre al otro lado de la línea.
-¿Cómo sé que él está bien?- Peguntó Emma escuchando el llanto de los tres a sus espaldas, sabía que eso dolía pero tenía que preguntarlo.
-Le llegará una foto a su teléfono móvil en cuanto colguemos, por cierto. No intente encontrarme, no soy tan tonto.- Espetó él.
-Sabe que no podemos liberar a un detenido.- Soltó Emma calmadamente, intentaba ganar tiempo para rastrear el teléfono.
-Eso es cosa vuestra.- Soltó el hombre.- Tenéis 48 horas para hacerlo, y espero que le dejen vía libre para salir del país sino tendremos problemas.
Tras decir esas palabras colgó. Emma estuvo a punto de tirar el teléfono contra la pared pero se tuvo que controlar. Sabía que con eso no solucionaría nada y que era ella la que debía de mantener la mente fría.
-¿Lo has localizado?- Preguntó Emma mirando a Graham.
-Estaba en movimiento.- Contestó Graham.- Iba en un coche, rodeó la comisaria un par de veces.
-Ve con Killian, quiero que reviséis las cámaras de tráfico y que busquéis su coche.- Ordenó Emma y él solo asintió dirigiéndose a la salida.
El móvil de Emma sonó y lo sacó rápidamente, cuando abrió el mensaje encontró una foto del pequeño Henry. Estaba sentando en su silla, por suerte parecía tranquilo y no tener ningún daño. En el fondo se podían ver las noticas en directo por lo que se mostraba una imagen real del pequeño.
Regina se lanzó contra Emma y cogió el móvil en sus manos. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando vio a su pequeño en esa foto.
El móvil de la rubia empezó a sonar en la mano de Regina. Emma lo cogió antes de que se diese cuenta. Cora y Henry estaban tan destrozados que no podían decir absolutamente nada.
-Voy para allá.- Espetó ella muy segura.
-¿Qué pasa?- Preguntó Regina.
-Han encontrado el coche.- Contestó Emma.
La rubia salió de la casa rápidamente cuando se subió a su coche notó la puerta del copiloto abrirse. Regina ya se había subido en el asiento.
-No es conveniente que venga. Podría entorpecer el rescate.- Soltó Emma mirando a Regina.
-Es mi hijo.- Casi gritó Regina.- Voy a ir sí o sí. No tiene nada más que añadir, la que manda soy yo.
Emma no dijo nada más. No le gustaba esa parte de la morena pero la entendía perfectamente. Al darse cuenta de que no podría hacerla cambiar de opinión. Metió la dirección que Killian le había enviado en el GPS, no sabía exactamente donde era.
-Llamé a Graham.- Soltó Emma tendiéndole su móvil.- Pídale que se reúna con nosotras en el lugar y que lleve un equipo de asalto.
Regina cogió el móvil de Emma y al desbloquearlo se encontró con una foto de la mujer que había estado besando en la puerta de la comisaria. No podía negar que las palabras de Emma resonaban en su cabeza aunque no llegaba a entender como decía sentir eso mientras estaba con otra persona.
-¿Capitán?- Intento captar la atención de la mujer.
Regina seguía enfrascada en sus pensamientos, realmente ella había obligado a Emma a alejarse. Eso había hecho que esta hubiese seguido con su vida, y eso incluía una pareja. La idea no le gustaba nada, y si no estuviese tan preocupada por el secuestro de su hijo seguro que le habría dicho algo.
-¿Regina?- Emma llamaba a la mujer por cuarta vez.
-¿Qué?- Soltó ella molesta.
-Haz la llamada.- Espetó Emma que intentaba tenerle paciencia.
Regina hizo lo que le había pedido y llamó a Graham y le pidió que se reuniese con ellas y que además llevase al mejor equipo para que las apoyase. Emma entendía el nerviosismo de Regina pero necesitaba que estuviese en sus cinco sentidos para poder rescatar a Henry bien.
-Estamos llegando.- Dijo Emma observado los almacenes abandonados que rodeaban el coche.- No puede intervenir.- Soltó después de que Regina no dijese nada después de sus palabras.
-¿Qué?- espetó furiosa la morena.
-Que no puedes intervenir, no te puedo dejar entrar…- Emma iba a continuar cuando escuchó una carcajada ácida por parte de la morena.
-No me vas a decir lo que puedo o no puedo hacer. Sigo siendo su jefa.- Espetó Regina con tono de superioridad más por los nervios que por otra cosa.
-Sé que sigue siendo mi jefa y por lo tanto espero que recurra a la sensatez que sé que tiene.- Dijo Emma jugando su última carta, estaban a tan solo unos segundos del lugar donde posiblemente tuviesen a Henry.- Sí usted entra perderá el control al ver a su hijo y sabe que en esos casos cualquier error se paga muy caro.- Aseguró la rubia que noto como Regina bajaba la cabeza.
Ninguna de las dos añadió nada más, una vez que llegaron al lugar donde indicaba el GPS, Emma estacionó a unos metros para evitar ser vistas. Aunque la rubia estaba deseando entrar tenía que esperar a que el equipo de apoyo llegase y la acompañase para esa operación.
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En unas horas subiré el otro capítulo (necesito tiempo para escribirlo y corregirlo) por aquello de la doble actualización de los 300 capítulos.
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