CAP 26

Helga se encontraba en el avión y observaba a Albert, quien se encontraba dormido, mientras una lágrima rodaba por su mejilla, ya que sentía que la separación con el pequeño era inminente

-Tarde o temprano sucederá – dijo en voz baja, mientras le acomodaba una mecha rebelde que caía sobre el rostro del niño – mereces estar con quien te trajo al mundo…lástima que tu padre sea un completo estúpido

Rato después, el avión aterrizó y Helga bajó, empezó a caminar de la mano del pequeño Albert, al salir del aeropuerto, se detuvo en seco, sin quererlo cerró los ojos y empezó a sentir una brisa que la envolvía, sus sentidos parecían adormecerse, ya que estar nuevamente en Hillwood, la embargaba de una combinación de sentimientos que no podía describir

-Mami...¿estas durmiendo parada? – preguntó el niño, mirándola con curiosidad

-No cariño, solo me quedé pensando… vamos a tomar un taxi – dijo la rubia, empezando a caminar nuevamente

1 hora después, la ojiazul llegó a su antigua casa y como era algo tarde, decidió dejar sus maletas en la sala y luego subir directamente a la habitación con el pequeño en brazos

A la mañana siguiente, Helga bajó a la cocina para poder preparar el desayuno, cuando de pronto se sorprendió mucho al ver a alguien

-¿Olga?

-¡¿Helga?! – habló con la misma sorpresa que su hermana

-¡Olga!...¿qué haces aquí?

-¿Yo?...este…mejor dime tú…¿qué estás haciendo aquí? – preguntó nerviosa

-Vine a hablar con Arnold…estoy dispuesta a decirle toda la verdad – manifestó con una expresión que denotaba firmeza

-¿En serio?...eso me alegra mucho hermanita – dijo con sinceridad la rubia mayor – ¿y…que te hizo tomar esa decisión?

-Bueno…entre muchas cosas…pues, Dafne vino a buscar a Albert

-¿Dafne?...y…¿Quién es Dafne?

-La madre de Albert – dijo con poco entusiasmo y mucha preocupación

-¡¿Qué?...¿la madre de Albert?...¿pero, no estaba muerta?! – habló con desconcierto

-Eso es lo que Mathew nos hizo creer a todos, pero no era cierto…recibí la visita de ella y me contó toda su historia

-¿Y…cuál es su historia?

-Pues Mathew, mantenía una relación con ella en Australia y le hizo creer que perdió a Albert, el día en que tuvieron el accidente

-¿Quiere que le devuelvas al niño?

-Pues, me dijo que si es lo que desea, pero que no lo hará, porque implicaría que Albert sufra…lo que ella quiere, es que yo deje que lo frecuente, quiere ganarse la confianza y el amor de él

-Y…¿estas segura de eso?...¿no te estará mintiendo?

-No lo sé, pero se escuchó tan sincera…quedamos en que yo me vendría primero a Hillwood, porque tenía que arreglar unos asuntos acá…y ella aceptó

-Eso quiere decir, que volverás pronto a Londres

-No, ella vendrá…en unas semanas llegará…de todas formas, buscaré algunos consejos de abogados…iré a buscar a Brayni

-Cierto, él es un muy buen abogado y estoy segura que estará dispuesto a ayudarte, nunca dejó de amarte

-Lo siento mucho por él, pero jamás pude corresponderle…yo amo a Arnold y lo amaré por el resto de mi vida

-Es cierto…¿y cuando piensas hablar con Arnold? – preguntó alarmada

-Quiero hacerlo hoy mismo, iré a buscarlo en un rato

Olga se quedó en silencio y empezó a caminar de un lado hacia otro, con mucho nerviosismo

-Helga…tengo que decirte algo – dijo con intranquilidad

-¿Qué te pasa?...¿por qué te pones así?

-Es que…Arnold, ya lo sabe – respondió sin mirarla a los ojos

-¡¿Qué?...¿de qué me estás hablando?! – exclamó atemorizada

-Me escuchó hablando con Phoebe y tuve que contarle toda la verdad

-¿Quieres decir que…Arnold sabe que el hijo que estoy esperando es suyo?

-Así es Helga…él ya lo sabe

-Olga…no debiste hacerlo – exclamó con desazón –

-Perdóname Helga…déjame explicarte cómo sucedieron las cosas

-…¿Cuál fue su reacción? – preguntó expectante

-Se enfureció, se indignó…quiso ir a buscarte a Londres para que le des una explicación – le contaba con preocupación, lo acontecido aquella mañana, en casa de Phoebe

Mientras las hermanas seguían conversando, sonó el celular de rubia mayor, Olga tomó su celular y vio que era Phoebe

-Hola…Phoebe…¿Qué paso?...¿ahora?...si, está aquí – hablaba por el dispositivo, mientras la rubia menor, escuchaba atentamente – está bien, se lo diré…no te preocupes…adiós

-¿Qué pasó?

-Phoebe ya sabe que estas aquí, me dijo que te estuvo llamando al celular, pero que estaba apagado, entonces llamó a casa de nuestros padres y le dijeron que habías venido para acá

-Es cierto dejé el celular en casa…no quiero que me llame Mathew

-Pero hay algo más que me dijo Phoebe

-¿Qué mas dijo?

-Me dijo que estaba en el hospital, está con las contracciones y en cualquier momento dará a luz

-¿Qué?...criminal, Olga, debiste empezar por allí…iré a verla…encárgate de Albert, por favor

-Claro que sí, hermanita…ah Helga – llamó a su hermana – perdóname por adelantarme y haberle contado a Arnold todo

-No te preocupes Olga…lo único que necesitaré es tu apoyo

-Sabes, que eso lo tienes…y otra cosa, tienes que hablar inmediatamente con Brayni, pues en cualquier momento vendrá Mathew a buscarte y también Dafne…tienes que estar prevenida, ante cualquier sorpresa

-Si tienes razón, después de ver a Phoebe…iré a buscar a Brayni…nos vemos luego – dijo la ojiazul, saliendo de su casa en dirección hacia el hospital

Minutos más tarde, Helga había llegado al hospital y para su tranquilidad no se había encontrado con Gerald, pues el moreno había salido un momento

-Hola Phoebs… - saludó la rubia, entrando a la habitación

-¡Helga!...¿cómo estás? – preguntó la morena, ella estaba calmada, pues las contracciones le venían cada cierto tiempo

-Phoebe – dijo empezando a llorar – Olga, ya me contó todo

-Perdónanos Helga…¿eso te hizo volver?...¿hablarás con Arnold?

-Eso no me hizo volver, pero si hablaré con Arnold

-¿Y cuál fue la motivación?

La rubia le contó, todo lo acontecido a su amiga, todo con respecto a Dafne y a su historia y también acerca de las intenciones que tenia de ir a hablar con Brayni

Phoebe se había quedado sumamente sorprendida con el relato de su amiga, tanto así que una contracción hizo su aparición

Minutos después

-¿Ya te encuentras mejor?

-Si Hell…gracias, por estar conmigo…pero te aconsejo que vayas cuanto antes a buscar a Brayni

-Quiero estar contigo Phoebs…quiero estar aquí, para cuando mi sobrino nazca

-Pero aún falta mucho, según el doctor nos dijo que quizá sea en la madrugada, ya que las contracciones se están demorando en aparecer

-Entonces, volveré más tarde…y Phoebe, por favor, prepara emocionalmente a tu esposo, para que cuando me vea no se sorprenda, él es muy amigo del cabeza de balón y estoy segura que en estos momentos me debe estar odiando

-Tienes razón Helga, pero no te preocupes por eso ahora

-Está bien…te veré luego – dijo la rubia, saliendo de la habitación

Media hora después

-Doctor, una señora lo está buscando – dijo la secretaria, entrando a la oficina de Brayni

-¿Señora?...¿dijo cómo se llamaba? – preguntó

-Sí, se llama Helga Pataki

-¿Helga? – dijo emocionado – hazla pasar

-Enseguida

Segundos después, una rubia embarazada hizo su aparición

-Helga…¿Cómo has estado?...toma asiento por favor – hablaba el hombre con mucho nerviosismo

-Hola Brayni, vengo a hablar contigo de algo muy personal y delicado…pero sé que puedo confiar en ti, ciegamente

-De eso no tengas duda, Helga…yo estoy para ti, en lo que necesites, aquí me tienes – le dijo mirándola fijamente a los ojos

-Te lo agradezco – respondió la rubia, conmovida por las palabras de su amigo de la infancia

Helga, le contó absolutamente todo a Brayni, sin guardarse nada. El hombre la escuchó atentamente y muy triste por la historia que le relataba

Después de contarle todo, la rubia dijo

-Necesito que me ayudes…quiero estar preparada, para cuando llegue Dafne, por si quiere traicionarme, no sé qué tanto puedo confiar en ella y también quiero estar lista para cuando Mathew, venga

-¿Él en donde está en estos momentos?

-Pues según lo que me dijo, está en viajes de negocios…volverá en unos días más y es obvio que se dará cuenta que yo me fui

-Está bien Helga, lo primero que debemos hacer, es redactar un documento contando toda esta historia, necesitamos tener de nuestro lado a Dafne porque con su versión, será más sencillo, obligar a Mathew que te dé el divorcio, con respecto a Albert, tú tienes derechos sobre él, pero a la larga, de confirmarse la versión de Dafne, ella quedaría con la patria potestad del menor

-Era lo que me temía – dijo con tristeza

-Tranquila, haremos que te hagan un régimen de visitas…lo malo de todo esto es que estas embarazada de un hombre que no es tu esposo y eso implica infidelidad – dijo mientras una espina se le clavaba en el corazón – pero alegaremos que se te fue el amor, por quien era tu esposo, ya que él siempre te maltrataba…¿tienes testigos?

-Phoebe…y mi familia me apoya

-Excelente…ahora puede haber un problema con el hijo que esperas

-¿Mi hijo?...¿qué tipo de problema? – dijo con temor

-Pues, por lo que me has comentado…Phoebe te dijo que Arnold está muy molesto, contigo…¿no?

-Sí, yo aún no he hablado con él…pero estoy segura que Phoebe tiene razón, quizá él ya no quiera saber nada de mi

-Bueno, es muy probable, que después de contarles todos estos problemas a los jueces, ellos exijan que tu hijo nazca en un hogar conformado, pues si se enteran, que estás soltera, pueden asumir que eres tú la del problema y te quiten la custodia de tu hijo

-¡¿Qué?!...no puede ser

-Habla con Arnold, cuanto antes…arreglen su situación…el tiempo está en contra nuestra

-Hablaré con él, hoy mismo…Brayni, te dejaré el número de celular de mi hermana, yo no tengo celular, lo dejé en Londres, en estos días me compraré uno, pero mientras tanto te podrás comunicar conmigo, a través de ella o Phoebe

-Está bien Helga…y por favor mantenme informado, yo buscaré opiniones de mis colegas…ah y no te preocupes, por mis honorarios, no te cobraré

-¡¿Qué?…estás loco Brayni, eso no lo permitiré!

-Es en serio Helga, con verte feliz, me doy por bien servido y pagado – le dijo acariciándole el rostro instintivamente

-Gra...gracias Brayni – respondió nerviosa – tengo que irme…

-Nos vemos Helga…adiós

La rubia salió de la oficina de Brayni, muy preocupada, por lo que éste le había dicho, vio su reloj y eran las seis de la tarde, así que decidió ir al hospital un momento, para ver como seguía su mejor amiga y luego iría a buscar a Arnold.

Cuando llegó al hospital, el corazón se le paró al ver quien se encontraba en el pasadizo, conversando con personas que ella conocía muy bien

-¿Helga? – preguntó Lila, quien fue la primera en verla

Arnold se sorprendió al escuchar eso de los labios, de su amiga y pensó que quizá se había equivocado

-Sí, es Helga – gritó Nadine – hola Helga

-Hola a todos – dijo tartamudeando

La voz de la ojiazul, se filtró en los oídos de Arnold y se quedó paralizado, volteó y pudo mirarla, ella se encontraba parada, él la observó de pies a cabeza y se detuvo a admirar su vientre abultado, sintió un palpitar fuerte en el pecho, pero a la vez sintió dolor y el resentimiento hizo su aparición

La rubia se empezó a acercarse lentamente y mientras lo hacía, miles de lágrimas se agolpaban en sus zafiros, pero ella no los dejó brotar

-Buenas noches – dijo una vez que estuvo cerca de sus amigos

-Hola Helga – respondió Lila, abrazándola e hicieron lo mismo, Nadine, Sheena y Rhonda, quienes también se encontraban en el lugar - ¿Cuándo llegaste?

-Llegué ayer en la noche

-Hola Pataki – saludó escuetamente Gerald

-Hola Gerald – respondió tímidamente

Los ojos azules de la rubia fueron a dar con los ojos verdes de Arnold, estaba esperando que le dijera algo, pero…

-Gerald, tengo que irme – dijo el rubio – me avisas como se encuentra Phoebe, ya que por lo visto, no creo que dé a luz hoy

-¿Ya te vas Arnold?...pero aún es temprano – habló Rhonda – por lo menos, espera que Helga salude a Phoebe, para que luego la acerques a su casa con tu carro, pues tú eres el que más cerca vive a su casa, de todos nosotros

-No – dijo nerviosa – no es necesario, yo puedo tomar un taxi

-Estás loca… además está empezando a llover, deja que él te lleve – dijo Sheena

-Te esperaré – le dijo serio el rubio

-Si Helga, es mejor que él te lleve, ve a saludar a Phoebe – dijo Nadine

-Está bien – dijo la rubia muy intranquila

Minutos después, la ojiazul salió de la habitación de Phoebe y se dio con la sorpresa que todos sus amigos se habían retirado y como no vio a Arnold, pensó que también había hecho lo mismo, afuera estaba lloviendo fuerte y para su desgracia no había llevado paraguas, sin importarle, empezó a caminar y se paró en el pórtico tomando aliento para salir a la calle, ya que estaba haciendo mucho frio, iba a dar un paso más, cuando de pronto, alguien la cubrió con una paraguas verde, ella volteó a ver quién era y se asombró al ver que era Arnold

-Pensé que ya te habías ido – dijo con vergüenza

-Dije que te esperaría – respondió con impasibilidad – vamos

El rubio le abrió la puerta de su auto, para que la mujer entrara, una vez que ambos, estuvieron dentro, un silencio incómodo los cubrió

-Arnold…yo – dijo rompiendo aquel silencio – necesito hablar contigo – dijo con el corazón en la mano y con grandes deseos de acurrucarse en sus brazos

-¿Ah sí? – respondió con una voz tan fría, que heló el corazón de la mujer

-Si – dijo sin amilanarse por la expresión del rubio – ¿podrías detenerte un momento?

-Me detendré, cuando lleguemos a tu casa – dijo sin mirarla

Minutos después llegaron a su destino

-Listo, llegamos – empezó a hablar el rubio, mientras apagaba el motor

-¿Ahora si podemos conversar?

-A ver Helga…para resumir toda una incómoda e innecesaria conversación… te diré que ya sé que el hijo que esperas es mío

-Si…Olga te lo dijo…¿verdad? – dijo con remordimiento

-Así es…tu hermana tuvo el valor de decirme la verdad y si no hubiese sido por ella…quizá hoy no estarías aquí – le respondió con palabras llenas de resentimiento que la rubia pudo percibirlo

-Déjame explicarte que fue lo que paso…Arnold…por favor

-¿Explicarme? – dijo riendo sarcásticamente – ¿explicarme que…?...yo no quiero ninguna explicación Helga…de ahora en adelante lo único que querré saber…es sobre mi hijo

-Arnold escúchame – dijo mientras algunas lágrimas hacían su aparición – necesito explicarte

-Helga, al principio, cuando me enteré de todo, si quería explicaciones…pero hoy ya no me interesan…pues yo sé que fue lo que pasó…tú nunca me amaste

-¿Qué? Estas equivocado…Arnold yo siempre te amé…es más, aún te amo

-...¿Me amas?...no me hagas reír Helga…tú no sabes lo que es amar, así que no me mientas más – habló con dolor, pero tratando de disimular

-Arnold yo te amo, nunca he dejado de hacerlo…me fui porque Mathew me tenía amenazada…me dijo que si te contaba la verdad, entonces me iba a quitar a Albert...porque…

-Te importó más Albert…¿que mi hijo? – interrumpió abruptamente – acaso...¿no te interesó llevártelo lejos y dejarme destrozado?…¿y así dices amarme?

-¡Entiéndeme! – gritó mientras se abrazaba a sí misma y dejaba salir todo lo que llevaba dentro por medio de miles de lágrimas

Arnold se moría de las ganas por atraparla entre sus brazos, pero su resentimiento y rencor hacia ella pudo más

-Entiéndeme tú a mi…lo siento, pero no puedo perdonar lo que me hiciste...ah y te dejo en claro que estaré al pendiente de ti, solo por mi hijo…después que nazca, ya no será así – dijo mientras encendía su auto, dispuesto a irse del lugar, ya había parado la lluvia, así que no era necesario cubrir con el paraguas a Helga

-¿Solo por tu hijo? – preguntó con dolor – entonces…¿ya no quieres nada conmigo?

-No – mintió – y para hacerte recordar, así era como tu querías…¿no?...además, volví con Hilda

-¡Esta bien! – exclamó limpiándose las lágrimas y con los celos a flor de piel – no me arrodillaré ante ti y si no quieres escuchar lo que quiero decirte…no insistiré

-Me parece excelente – contestó aparentando serenidad – te llamaré mañana para llevarte al ginecólogo…quiero saber todo acerca de mi hijo…o hija…

.CONTINUARÁ…..

Holaaa a todos, aquí les traigo un capítulo más de mi historia, quiero anticiparles que yo no sé nada de leyes xD…así que no me maten por las soluciones que estoy dando con respecto a la tenencia de Albert, o a todo lo demás jejeje…por favor no se olviden de comentar…gracias por todo…nos leeremos pronto!