Recomendación Musical: "Prophecy" – Adrian von Ziegler
Al igual que los varones, todos los equipos femeniles que llegaron a ingresar a la Copa de Invierno debían de reunirse para la ceremonia de apertura a pesar de que no jugaban. Dado a que el número de equipos era sumamente menor al de los hombres, las mujeres comenzaban con su propio torneo en el tercer día al mismo tiempo que los juegos varoniles llegaban a la tercera ronda. Después de que los jugadores abandonaran el edificio, era turno de las chicas de ingresar dentro, incluyendo a la Preparatoria Tensai.
Una chica respectiva se había separado del grupo (puesto que salió a comprar una bebida), por lo que aumentó rápidamente su velocidad al divisar como las jugadoras se adentraban en el lugar. Mientras bajaba la lata a la altura de su cadera, observó de reojo a ciertos jóvenes reunidos en unas escaleras. Ella sonrió para sí misma al notar como estaban cuatro de los prodigios ahí, al parecer teniendo una charla. Pese a querer saludarlos por un momento, la oji-naranja supo que tenía que llegar a tiempo para la apertura, así que comenzó a correr hacia aquel edificio.
Para su suerte, la ceremonia todavía no comenzaba, por lo que se encaminó a la fila en donde su equipo estaba.
―Suerte que llegaste, mocosa ―su capitana le exclamó tras tenerla delante suyo, en el espacio que habían dejado para cuando la peli-naranja llegara―, estaba a punto de ir a buscarte yo misma. ―le declaró en un tono que hizo que la más alta tuviera unos ligeros pero penetrantes escalofríos.
Tras controlar sus escalofríos, la americana miró de reojo a la castaña― Yu-chan ―le llamó para hacerle mirar hacia ella, lo cual la oji-marrón hizo―, ¿crees que Hisame-sensei nos permita ver los juegos de hoy? ―preguntó un tanto curiosa.
Shuyō soltó un bufido divertido y rodó los ojos ante la pregunta de la Ala-Pívot― Gracias a las súplicas de alguien, accedió a que todos veremos los partidos hasta el más esperado ―le respondió un poco irritada―, después del juego entre Seirin y Tōō nos retiraremos, ¿entendido? ―cuestionó autoritaria, a lo que la extranjera asintió sonriente.
Katomi volvió a posar su atención en su alrededor, logrando observar los pocos equipos que se encontraban reunidos en el mismo lugar: por el poco número de escuelas femeniles, en total sólo eran dieciséis equipos (dos de cada prefectura). Tras mirar las dieciséis filas, ella pasó por "estudiar" a las dos representantes de cada prefectura: Tengoku y Kankei de Tōhoku, Jitaku y Guteiteki de Shikoku, Hitsuyō y Nozomu de Kyūshū, Hikari y Akuma de Chūbu, Rūkī y Kussaku de Chūgoku, Fukushū y Chitan de Hokkaido, Shutsu y Yōkoso de Kansai, y por último Togimasu y Tensai de Kantō. Entre todos esos equipos, las cinco Reinas se encontraban reunidas, siendo Tensai, Shutsu, Hikari, Jitaku y Nozomu.
Muchos creerían que una chica debería estar alegre por estar en aquel lugar, pero la as de Tensai estaba más seria que feliz; cierto era que habían muchas chicas con las que se llevaba bien (como Shutsu, Rūkī o Togimasu), pero también habían con las que no lo hacían (como Hikari), y con las que tenían una asesina rivalidad (que era el caso con Fukushū y Akuma).
Las palabras de Hanamiya resonaron en su mente al ver a todas esas jugadoras; la chica a la que el azabache se refería tenía que estar entre todas ellas, sólo que iba a ser muy difícil averiguar su identidad.
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Después de muchos juegos, el tan esperado partido de Seirin contra Tōō comenzó; Katomi, a pesar de las quejas y refunfuños de los demás integrantes de su equipo, arrastró a todos y cada uno de ellos a las butacas más cercanas que encontraron (tomando lugar en las gradas medias).
La americana había invitado a Nijimura, pero el azabache tuvo que negarse, puesto que tenía trabajos que realizar.
Cinco minutos habían pasado desde que comenzó el primer cuarto y la peli-naranja tenía toda su atención clavada en los jugadores presentes en aquella cancha.
―Veo que realmente te importa este juego ―logró escuchar como su entrenador le hablaba desde atrás, haciéndole girar y encontrarse con la expresión seria del hombre―. Fueron tus compañeros, ¿o no? ―le cuestionó, recibiendo una corta afirmación de parte de la menor―. ¿Quién crees que gane? ―preguntó.
La oji-naranja hizo una mueca de concentración ante esa pregunta y posó su mirada de nuevo en los jugadores. Podía notar como los cinco titulares de Seirin habían mejorado de manera increíble (algunos eran más rápidos y más perspicaces, otros habían pulido nuevas habilidades), pero todavía veía como las habilidades de Tōō sobrepasaban a las del otro equipo. Luego de estudiar un poco las auras de los diez chicos, supo que no tenía la menor idea de quién sería el ganador.
―No lo sé ―declaró, ganándose una expresión sorprendida de parte del oji-avellana―. Los chicos de Seirin han entrenado muy duro y han logrado mejorar, pero ―mientras hablada, no se percató de que todos los demás posaron su atención sobre ella―, Tōō sigue teniendo la misma fuerza.
Sólo fueron tres personas quienes entendieron aquello, sonriendo ante la respuesta que la Ala-Pívot les había dado.
El juego entre ambos equipos de Tokio prosiguió, dejando a la extranjera ver lo que Seirin había adquirido: el nuevo pase de Kuroko y su drible, y la 'Barrera de Salto' de Hyūga. Cuando menos se lo esperó, el primer cuarto había llegado a su fin.
La peli-naranja alejó su atención lejos de la duela y movió sus orbes alrededor del edificio, intentando buscar a alguno de sus viejos compañeros, pero como la multitud era demasiada, le fue imposible encontrara la cabellera de alguno de ellos; algo que logró captar, fue la presencia de cierta azabache viéndola fríamente. Katomi se tensó un poco ante la hostilidad que la oji-marrón le mandaba, pero logró tranquilizarse un poco y le devolvió la misma mirada. Así ambas se quedaron por unos segundos, cuando la americana observó como un chico azabache se le acercaba a la japonesa. Sus ojos se abrieron más de lo normal al ver el rostro de aquel jugador de Kirisaki Daīchi mientas que este último la volteaba a ver con una expresión sádica. Fue entonces que recordó las palabras que Hanamiya le había dicho.
Se aclaró la garganta para atraer la atención de los demás miembros, lo que fue un poco difícil dado el escándalo que se escuchaba por todo el gimnasio― Hay que tener mucho cuidado con Akuma ―exclamó cuando ya tenía todas las miradas sobre ella―, puede que en la Copa de Invierno revele una estrategia peligrosa ―al escuchar todos los murmullos confusos de Tensai, la Emperatriz señaló con la mirada a la dirección en donde Hosoku se encontraba junto con el capitán varonil―. Como ya saben, aquel chico es Hanamiya Makoto, también conocido como 'Akudō' o 'Chico Malo', uno de los 'Reyes sin Coronar' ―comenzó a explicar―; sus tácticas son sucias y violentas, las cuales terminan hiriendo de gravedad a algún jugador. ―les recordó, ganándose las miradas serias de todos los demás.
―¿A qué quieres llegar con todo esto, Katomi? ―Heishi, quien estaba sentada a un lado de Shijima, preguntó desde atrás.
Katomi suspiró una sola vez y miró de reojo a la morena― El hecho de que Arale lo conozca da a entender que no sólo pasa tiempo con él para charlar ― empezó, dando una idea de lo que se refería―; ella no es estúpida y va a hacer que Makoto le enseñé cada táctica que utiliza para dejar fuera a sus oponentes, cosa que a Akudō no le molestará compartir. ―declaró en un tono preocupado.
Pese a que todos escucharon como el partido tomaba continuación, ninguno de ellos se preocupó por enfocarse de nuevo en él (pasando por desapercibido el hecho de que Aomine había detenido por completo al peli-celeste), dado a que las palabras de su mejor chica les había mantenido dentro de sus pensamientos. Cada uno de ellos pensaba diferente a la revelación de la americana, pero todos tenían la misma afirmación en mente: la Academia Akuma iba a ser responsable de muchas bajas en casi todos los equipos con los que se enfrentase.
Cuando la as de Tensai regresó su atención al juego, ésta se posó de inmediato en la escena que tenía enfrente de ella: Kagami había bloqueado uno de los tantos tiros sin forma del peli-azul (el cual ella se lo había enseñado). Una expresión de sorpresa iluminó su rostro al captar el aura que emanaba del oji-carmín, encontrándose con una parecida al de una bestia salvaje. Aquella aura la había perdido desde mucho tiempo atrás, puesto que había pasado demasiado tiempo desde que lo volvió a ver así de enfocado.
―Baloncesto de apuestas, ¿eh, Tai-chan? ―murmuró para sí misma después de soltar una corta risilla.
Lo primero que se le vino a la mente fue que su hermano había recuperado aquel "instinto animal" que solía tener…, y aquello se demostró con el último rebote que consiguió para tomar el contraataque. Quedaban sólo tres segundos para que acabase la primera mitad y el oji-azul le seguía el paso al peli-carmín.
La peli-naranja soltó un corto grito de sorpresa al observar como Kagami intentaba realizar un 'tiro sin forma', pero era detenido por Aomine, quien lo rozó con la yema de uno de sus dedos.
―I-Increíble ―logró escuchar una voz a su lado, giró y observó la expresión fascinada de la otra Ala-Pívot: Yoyaku―. L-la rapidez con la que reaccionó Aomine era inhumana ―exclamó sorprendida segundos antes de voltearse de manera repentina hacia la oji-naranja―. Dime, Katomi ―la rubia comenzó, atrayendo la atención de todos los demás hacia ella―, si nosotras nos enfrentáramos contra Tōō, ¿quién crees que ganaría? ―le preguntó esperanzada.
De un instante a otro, todas las miradas se centraron en la oji-naranja, quien se quedó con la boca ligeramente abierta. No pasaron muchos segundos cuando la más alta comenzó a reír de manera inesperada, confundiendo a sus demás compañeras, en especial a la oji-ámbar.
―Vaya que es curiosa tu pregunta, Oshi-chan ―exclamó todavía soltando carcajadas; pasaron unos momentos más y éstas cesaron al mismo tiempo que la expresión de la chica se cambiaba a una seria―. Las habilidades de cada uno de sus jugadores sobrepasa a las nuestras, pero…, en un partido, a pesar de que seamos mujeres, sin necesidad de que yo entre a la "Zona" y todas jugando a todo lo que tenemos ―guardó silencio unos momentos para recuperar el aire, dejando a todos intrigados por lo que iba a ser su respuesta―: ganaríamos con una considerable ventaja ―casi todos se sorprendieron ante aquella respuesta, expresándolo con cortos gritos―. No importa si ellos son uno de los mejores equipos varoniles ―la peli-naranja habló de nuevo y atrajo las miradas hacia ella otra vez―, tampoco importa por donde lo veas, Tōō es un equipo egoísta que utiliza las habilidades de cada quien en lugar de juntarlas, y es eso lo que hace la diferencia entre sus habilidades y las nuestras; es como si nosotras cinco nos enfrentáramos solamente contra uno en lugar de los cinco juntos, haciendo que las aberturas que cada uno deje nos sea más favorables a medida que avanzaría el juego. ―terminó de explicar.
Todo el mundo permaneció en un extraño silencio, sin saber cómo responder ante lo declarado, puesto que todos esperaban que la extranjera dijese todo lo contrario, pero luego entendieron a lo que se refería la joven y sonrieron victoriosos.
―¿Estás segura que tendríamos que jugar a todo dar? ―Yūgana preguntó curiosa, haciendo que su amiga girase su mirada hacia ella―. Recuerdo la vez en que me obligaste a ir a Tōō para visitar a tu amigo y que después de eso jugaste un Uno a Uno contra Aomine ―le recordó, a lo que Katomi asintió un poco confundida―, y lo venciste por completo. ¿Eso no daría a entender lo mucho mejor que eres? ―cuestionó decidida.
Una mueca de disgusto apareció en el rostro de la americana, pues no le gustaba recordar aquel día― Si observaste bien ―comenzó―, tuviste que haber visto lo…, injusto que fue ese partido ―le dijo, confundiendo un poco a la menor―, jugar con "zapatos de interior" retiene mucho el poder que posees ―declaró en un tono triste, sorprendiendo a todos los demás, dado a que no hubiesen creído que el viejo as de Teikō le había dejado ganar a la chica…, a pesar de no haberse dado cuenta―. Cambiando de tema, Ma-chan ―la llamó de nuevo, haciendo que la oji-zafiro girase de nuevo hacia ella―, ¿qué tan bien te sientes usando esa chaqueta que te regaló Kōsu-chan? ―le preguntó en un tono burlón.
Yūgana se ruborizó notoriamente por la pregunta de la mayor, así que alejó su mirada y recorrió las bocamangas de la chaqueta que tenía puesta, la cual tenía estampado el ensamblaje de la Academia Tōō― ¿E-es malo apoyar el equipo en donde juega tu novio? ―le preguntó en lugar de responderle mientras todos los demás rodaban los ojos ante su rostro ruborizado.
Habían pasado unas cuantas semanas desde el evento en el Instituto Josei y, cierto día, Wakamatsu llegó al gimnasio de Tensai buscando a la Base. Después de terminar atado a una silla, recibir unos cuantos golpes de Shuyō y escuchar el interrogatorio de Shijima, Yūgana apareció y le explicó todo a su equipo. Luego de dejar ir al oji-marrón, el entrenador se cercioró de incrementar el entrenamiento de la vice-capitana por dos semanas, aunque aceptó la relación de ambos sin otra opción…, tal y como un padre sobreprotector.
La Emperatriz alejó su mirada de la rubia y la centró de nuevo en la cancha, en donde ambos lados estaban ingresando nuevamente.
―Al contrario de lo que sucedería contra Tōō ―habló de nuevo, atrayendo toda la atención hacia ella―, si nos enfrentáramos contra Seirin, pienso que lograrían duplicarnos el puntaje.
Ninguno de los otros pensó en decir algo más, puesto que la información con la que sacaba aquellas declaraciones les era desconocida. El equipo regresó a prestarle atención al partido que continuaba.
Con el paso de los minutos, Tōō les demostró la brecha de poder con la que les ganaban, haciéndolos terminar caídos, exhaustos y vencidos. Incluso Yūgana, quien sólo estaba presente para apoyar al Pívot de Tōō, se entristeció al observar el aura que aquellos cinco emanaban; pero inesperadamente Seirin recobró energías y continuó retando al otro equipo. Imayoshi ya no marcaba a Kuroko, sino a Izuki cuando este último lo pasó y pareció ser que el mayor no reaccionó, dado a que se quedó en su lugar; pasó lo mismo con Hyūga, quien atravesó a Sakurai.
Desde Shijima hasta Henkō gritaron sorprendidos por lo que veían ante sus ojos.
―¿¡Qué demonios!? ―Shuyō gritó a todo pulmón―. Ni el Base ni el Escolta de Tōō son tan lentos para dejarse atravesar por los de Seirin. ―recalcó todavía sorprendida.
Pero antes de que otro pudiese responder, se escuchó como la oji-naranja comenzó a carcajear aún más fuerte que la vez anterior. Pasaron unos momentos cuando dejó de reír y se pasó una mano por sobre la nuca― "Preocúpate por el futuro cuando llegue" ―ella murmuró para sí misma, antes de reposar su barbilla sobre sus dos puños cerrados―. Realmente te tomaste eso enserio, Tetsu-chan. ―exclamó sonriente, descubriendo como aquel equipo había abandonado toda oportunidad de ganarle a Tōō en el futuro.
Al igual que sus superiores, Kagami atravesó a Aomine y realizó un mate, aunque ninguno de los jugadores del otro lado pensó en doblegarse, ya que continuaron con la misma energía hasta los últimos momentos del tercer cuarto. La espera por el último cuarto comenzó y ambos equipos se dirigieron a sus lados.
―¿A qué te referías con eso, Katomi? ―la extranjera escuchó como su mánager le preguntaba, haciéndola mirar detrás de ella y encontrándose con el chico sentado a un lado del hombre―. ¿Cómo que 'realmente se lo tomó enserio'? ―le volvió a preguntar.
Katomi le sonrió al oji-miel y se giró por completo hacia él― Hubo una vez, en Teikō, cuando Tetsu-chan me preguntó acerca de lo que a mí me aguardaría el futuro ―comenzó a explicar―, pero yo le respondí que era algo que trataba de no pensar, puesto que me preocuparía de él cuando llegase ―le respondió sonriente, haciendo que el mayor copiara el gesto―; pero nunca creí que ocuparía mi "filosofía" en un partido tan importante. ―le declaró en un tono burlón, seguido por unas cuantas carcajadas.
Sus risas se vieron interrumpidas cuando ambos lados ingresaron nuevamente en la cancha.
Hyūga no esperó ni un momento más y acortó la brecha de puntos a un solo dígito, pero Aomine logró obtener dos puntos más a su favor, sólo para ser recuperados por el capitán de Seirin. Los minutos continuaron a la normalidad hasta el momento en que el moreno fue marcado por el número siete, diez y once del otro equipo. Gracias a su increíble habilidad, el as de Tōō logró pasarlos y se preparó para realizar un tiro…, el cual inesperadamente falló y permitió que el puntaje tuviese una diferencia de seis puntos. Siguiendo el avance de Seirin, Sakurai hizo una falta ofensiva a la Escolta contraria, permitiéndole dos tiros libres, de los cuales obtuvo los dos.
Los ojos de Katomi se abrieron más de lo normal al posar su atención sobre su viejo compañero peli-azul. La aura del menor era bastante diferente a la que tenía momentos antes y eso lo notó casi todo Tensai.
―O-oi ―Shuyō exclamó sorprendida con la misma expresión que su jugadora―, n-no me digan que esto es…, es…
―Hai ―la oji-naranja afirmó interrumpiéndola con una extraña sonrisa en rostro―, Aomine Daiki ha entrado a la "Zona" ―confirmó a las sospechas de sus compañeras, observando el cambio que tenía el Ala-Pívot en su juego.
Todos los demás soltaron gritos cortos ante tal remarcación, mirando también como el viejo as de Teikō se movía por el lugar.
―Cielos. Ya era inhumanamente rápido, pero ahora ni siquiera logro seguirle con la mirada ―Shijima exclamó con una mezcla de vergüenza y diversión―. ¿Así te verías si entrases en la "Zona"? ―le preguntó interesado a su jugadora.
La menor se sorprendió un poco por la pregunta del azabache, pero luego se relajó y negó con su cabeza― Cada uno de los prodigios tiene diferentes formas de utilizarla ―empezó, antes de recordar a ciertos chicos que no encajaban con aquello―, bueno, casi todos ―murmuró en un tono completamente inaudible para los demás―; en el caso de Dai-chan, su "instinto animal" toma la mayor parte del control y deja que él realice esos movimientos tan ridículos ―continuó explicando―. Ninguna persona que logre abrir las puertas revela el mismo po… ―su explicación se vio interrumpida por cierto "llamado" que sintió dentro de ella al mismo tiempo que escuchaba el sonido de una puerta abrirse…, el mismo sonido que había escuchado un tiempo atrás…, aquel sonido que revelaba que alguien había abierto aquellas puertas―. Están por ver lo mucho que se puede parecer el poder, pero jamás será igual. ―les dijo después de soltar unas risillas y girar su atención hacia abajo.
Copiando la acción de la oji-naranja, los demás a su alrededor movieron su vista hacia la duela, encontrándose con una increíble escena: al igual que Aomine, Kagami había ingresado a la 'Zona' y ambos estaban luchando por la victoria. Tal y como la Ala-Pívot había mencionado, ambos japoneses parecían moverse de la misma forma…, sólo que el oji-carmín era mejor.
La conversación que estaban teniendo momentos antes fue olvidada por completo, puesto que el partido estaba a treinta segundos de terminar y la batalla entre ambos ases no tenía comparación.
Quince segundos y Aomine ganó dos puntos, seis segundos y Kiyoshi obtuvo dos puntos…, y el novio de Yūgana realizó una falta ofensiva. La preparación para el tiro libre pareció durar eternidades, dejando que las chicas dedujeran (al igual que muchos más equipos experimentados), que Seirin tenía que fallar ese tiro y obtener la victoria. Cuando el número siete lanzó el balón, este parecía ir en cámara lenta, pero la velocidad se normalizó cuando este rebotó en el aro.
―¡Rebote, Seirin! ―absolutamente todo Tensai gritó en unísono, ganándose las miradas extrañadas de los demás espectadores a su alrededor y haciendo que todos observaran confundidos a la vice-capitana, puesto que se supone que esta última apoyaba a Tōō.
Ninguno se molestó en sentarse de nuevo, por lo que se quedaron de pie observando los últimos cinco segundos de aquella batalla: Kuroko pasando el balón hacia donde Kagami y Aomine se colocaron (aunque aquello sólo lo observo la extranjera, dado a que era la única persona quien era inmune a la 'Redirección' del peli-celeste), ambos ases saltando para ganar el objeto, el oji-carmín tomando posesión del balón y clavando este dentro de la canasta.
El lugar entero se quedó en un notorio silencio, ni un solo suspiro logró escucharse― ¡Tiempo! ―pero aquella afirmación fue todo lo necesario para que el público se uniera al grito de victoria de Seirin, incluyendo a Tensai.
Desde las jugadoras hasta los varones chocaron palmas ante la victoria de aquel equipo. Katomi estaba por hacer lo mismo con la Base rubia, cuando la observó "diferente"― ¡Eh! ¿Ma-chan? ―la llamó primero, haciéndola ladear su cabeza hacia un lado―. ¿De dónde sacaste esa sudadera? ―le preguntó confundida.
Yūgana bajó su mirada hacia la prenda que traía puesta, solamente que aquella era blanca, tenía franjas negras y rojas, y el nombre de Seirin en la parte trasera― La encontré en tu armario. ―le respondió inocente.
―¡Es la chaqueta que me regaló Tai-chan! ¡Con razón no la encontraba! ¡Devuélvemela!
―¡No! ¡Me queda grande y es perfecta!
―Acaba de cambiarse de chaqueta por la victoria de Seirin. ―las demás jugadoras exclamaron en unísono al ver la otra chaqueta negra arrugada bajo su asiento.
―¡Maldita acumuladora de chaquetas! ―Katomi soltó por último, causando una mirada graciosa y culpable de parte de la oji-azul. Después de soltar un suspiro rendido (y darse cuenta que no iba a volver a recuperar su chaqueta), pasó a copiar las acciones de sus demás compañeros y colgó la mochila que traía consigo sobre su hombro.
―El resultado fue tal y como había mencionado en un principio ―exclamó sonriente, a lo que la mayoría se confundió―, Seirin fue el vencedor.
―¡Espera, Katomi! ―Heishi le gritó desde su lugar, haciéndola levantar la mirada―. Tú dijiste que no lo sabías, y que Seirin había entrenado y mejorado, mientras que Tōō era igual de fuerte ―le recordó, a lo que la más baja asintió―, nunca mencionaste algo de quien iba a ser el ganador. ―exclamó confundida.
Katomi sonrió ante las palabras de la encrespada y reacomodó la correa de su mochila ―Es que es eso mismo, Chi-chan ―le exclamó sonriente, haciendo que la mayor se confundiera aún más―, entre alguien que logró mejorar y alguien que permanece igual, ¿quién crees que tiene mayor ventaja? ―le preguntó curiosa, callando a la morena en el instante.
Sin decir algo más, las Reinas se encaminaron hacia la salida con dirección a su gimnasio. Mientras caminaba a lado de sus compañeras, la Emperatriz tomó su celular en manos y comenzó a marcar el número de cierta familiar suya. Pasaron unos segundos y la mujer del otro lado del mundo no le contestó, por lo que decidió guardar su aparato y averiguar luego su ausencia; lo que no sabía era que ella no podía contestar dentro de un aeropuerto.
¡Y fin! Okno :/ Hay solamente dos cosas que realmente debo revelar en este momento: nombres de los colegios recién presentados (Preparatorias Guteiteki y Hitsuyō, Academia Yōkoso, Institutos Jitaku, Kussaku y Chitan; Escuelas Medias Superiores Kōfuku, Tengoku, Kankei y Nozomu) [Qué flojera escribir en forma de lista XD], y que… ¡en el próximo capítulo, Kati por fin se enterará de la verdad sobre la "Kiseki no Sedai! Quería que fuese sorpresa…, pero a la m¡3?0a los secretos y esperen por los corazones rotos. ¡Muajajaja! Etto~~ nos leemos en el siguiente capítulo. Chao.
