Amor.
Amor es una palabra tan linda, pero al mismo tiempo es tan fuerte. El amor nos puede hacer sentir de distintas maneras, porque el amor te puede hacer sentir como en las nubes o también sentir mal, que estás cayendo cada vez más.
El amor es uno de los sentimientos más complejos y al mismo tiempo más maravillosos de todo el mundo.
Chat Noir amaba a su Lady, no le importaba desconocer la identidad de la joven que se encontraba debajo de esa máscara. Él sentía que ya la conocía, pues peleaba a su lado día tras día. Sabía de su inteligencia, de su habilidad, de su carisma y veía lo hermosa y gentil que era con todos los demás.
Sabía que sin importar quien se encontrará bajo esa máscara él ya amaba a esa chica.
Solo que... ella a él no lo amaba.
Marinette desde hace tiempo no podía dejar de analizar las actitudes de Chat Noir.
Pensaba que Chat Noir coqueteaba con todo el mundo, que aquello era parte de su identidad como un súper-héroe. Pero últimamente se había dado cuenta de que no era así.
Con la llegada de sus nuevas compañeras, jamás coqueteó con alguna de ellas. Se mantenía fiel a ella, siempre le decía piropos lindos, con ella contaba chistes estúpidos o simplemente, era detallista. Le regalaba rosas o besaba su mano.
Solo con ella.
Marinette se sentía confundida. Jamás había pensado en que quizás, ese amor que le profesaba a Ladybug era real, que solo sentía eso por ella.
—Él te lo dijo —le recordó Tikki —. Fue cuando pelearon contra Glaciator.
Y fue en ese momento en el que Marinette recordó todo.
El lugar especial, la cita, Chat Noir, la rosa y su confesión.
Él realmente la amaba, pero ella simplemente estaba cegada por Adrien. Amaba a Adrien. Adrien era el chico más carismático, amable, compasivo, compresivo y genial que alguna vez pudo haber conocido.
Adrien poseía muchas virtudes, Adrien era excepcional.
Sin darse cuenta se dejó caer en su cama y se quedó observando el techo, no estaba segura de lo que sucedía.
—El amor es complicado... —dijo mientras no observaba nada en específico.
Tikki quería acabar con las dudas de su portadora y contarle toda la verdad que ella sabía, pero no podía, eso iba en contra de las reglas.
