Gracias por leer y por sus reviews :D
Glee y sus personajes no me pertenece.
Chapter 26
Quinn se despertó la mañana siguiente y se encontró sola en la cama. Entraba bastante luz en la habitación y estuvo a punto de tirarse boca abajo y taparse con la almohada pero no lo hizo. Gruñendo se levantó y volteó hacia el balcón, podía ver el mar desde allí, podía sentir el olor a sal y sonrió. Le dio un vistazo a la habitación y sonrió aún más, parecía la habitación de una adolescente, color amarillo, rosa y posters de Broadway en las paredes. Los padres de Rachel nunca cambiaron su habitación. Vio una nota sobre la mesita de noche y rápidamente la tomó.
"Estaré toda la mañana con Kurt. No quería despertarte. Nos vemos en la fiesta, no te pongas más hermosa de lo que eres o Kurt se enojara por robarte la atención. Te amo.
Rachel"
Quinn soltó un suspiro y se levantó. Luego de revisar la maleta de Rachel se colocó una playera y un short para salir de habitación pero antes fue al baño a lavarse la cara y los dientes. Cuando se miró en el espejo no pudo evitar pensar que su cara transmitía un solo mensaje: "Tuve sexo toda la noche"
Salió de la habitación rumbo a la habitación de su hija pero ésta ya se encontraba fuera de la cama por lo que bajó las escaleras y la encontró en sentada en la cocina con Hiram mientras comían.
Q.- Buenos días - Saludó entrando a la cocina y llamando la atención de los otros dos que parecía estar concentrados en una conversación.
Be.- Buenos días, mami - Saludó sonriente.
Q.- ¿De qué tanto hablan? - Preguntó mientras se sentaba a su lado.
Be.- Desde mi habitación se ve la playa - Dijo emocionada y Quinn asistió - Mami dijo que mañana iríamos.
H.- ¿No regresan mañana a New York? - Quinn negó.
Q.- A mi me dieron un día libre y Rachel también dejó todo en orden para poder irnos el lunes.
H.- ¡Entonces mañana iremos todo el día a la playa! - Dijo emocionado y Beth se le unió.
L.- Buenos días, familia - Decía mientras entraba a la cocina. Dejó un beso en la cabeza de Beth, uno en la de Quinn y luego un beso en la mejillas a su esposo - ¿Cómo durmieron? - Preguntó a sus invitadas sentándose mientras Hiram se levantaba para servirles desayuno.
Be.- Bien, la cama es muy cómoda - Sonrió - Y se ve la playa - Aún no lo superaba. Leroy asintió riendo.
L.- ¿Y tú, Quinn? - Miró a la rubia mayor.
H.- ¿La cama de Rachel es cómoda? - Preguntó pícaramente y la rubia se sonrojó furiosamente.
Q.- Bu-bu - Balbuceó nerviosa. Que incómodo - Lo siento.
L.- No te preocupes, no le hagas caso - Dijo riendo viendo como su esposo colocaba un plato con desayuno delante de cada uno - Sé que teníamos reglas pero ustedes son jóvenes y eso es normal - Se encogió de hombros.
Be.- Mamá y mami siempre duermen juntas - Dijo con la boca llena de cereal y Quinn la miró con los ojos muy abiertos - Y a veces yo duermo con ellas porque la cama en casa de mami Rachel me da miedo.
L.- ¿Por qué? - Frunció el ceño.
Be.- Porque es muy grande - Abrió sus brazos tratando de indicar de que tamaño era - Y siento que me hundo - Dijo llevándose otra cucharada de cereal a la boca y los tres adultos rieron.
Continuaron el desayuno en silencio o hablando sobre cualquier tema. La que más hablaba era Beth, la pequeña estaba bastante emocionada con sus nuevos abuelos y siempre le contaba cosas de la escuela, de sus amigos, de su vida en New York, e incluso le contó sobre el pelotazo al pobre Billie y de su amiga Alice. Beth justo al terminar su desayuno dio las gracias e hizo que sus abuelitos se inclinaran hacia adelante para dejarle un beso en la mejilla a cada uno para luego retirarse corriendo seguida de una bola de pelo dorada.
La cocina quedó en silencio después que Hiram se negara a que Quinn lavara los platos. El hombre los dejó en el fregadero y luego sirvió tres tazas de café y volvió a sentarse.
Quinn tenía algo de miedo. Los hombres no dejaban de verla y ella se sentía algo intimidad, era sus suegros, los padres de su novia y ella no estaba allí para ayudarla a salir del incómodo momento.
H.- Entonces... - Dijo ante el silencio - Aún no hemos hablado como se corresponde.
L.- Hiram - Susurró dándole un codazo pero su esposo lo ignoró.
H.- Rachel dijo que eres de Ohio - Quinn asintió bajando su taza.
Q.- Soy de Lima, Ohio - Los hombres asintieron.
H.- Sí, Lima. Fuimos muchas veces allí, tenemos varios amigos aún que viven en Lima - Dijo recordando y su esposo asintió.
Quinn dejó el miedo a un lado y le contó a sus suegros cosas sobre su vida en la secundaria, les habló sobre Beth y su embarazo. No era que quería complacer a sus suegros y ser la perfecta novia para su hija, solo estaba siendo ella misma, dejando salir esa Quinn que Rachel tanto amaba.
H.- ¿Y tus padres? - Quinn se aclaró la garganta algo incómoda. Sus padres, un tema del que no le gustaba hablar.
Q.- No sé nada de ellos - Ambos hombres se miraron - Cuando quedé embarazada ellos me quitaron todo el apoyo, me echaron de casa y no supe nada de ellos - Fue tajante. Ese era su disco, el mismo que repetía siempre ante la misma pregunta.
L.- De acuerdo - Asintió ante el incómodo momento - Rachel también dijo que trabajas en una cafetería. Donde según ella hacen los mejores panqueques - Se burló de su hija y la rubia río asintiendo.
Le contó sobre su trabajo y de como fue que en esa cafetería se encontró con Rachel luego de que ella saliera corriendo por sus miedos. Los hombre le preguntaron acerca de eso y ella les contó cuales fueron sus temores, y cuales seguían siendo. A veces no podía evitar pensar que nunca sería suficiente para ella. Y agradecía a Rachel por estar siempre allí para sacudir esos pensamientos.
H.- Yo estoy feliz de que seas tú quien está con mi hija - Leroy asintió - Tú la haces tan feliz, Quinn, y eso es lo único que me importa. Y sé que eres una chica muy buena y la amas.
Q.- Sí, la amo.
L.- Y si Rachel está contigo es porque de verdad lo vales - Le dijo sonriendo - Ella siempre ha sido muy desconfiada. Las personas siempre quieren algo de ti y a veces muchas personas que te rodean solo lo hacen por interés, por esperar cosas a cambio.
Q.- Yo no soy así - Dijo muy segura. De eso no había ninguna duda - Yo nunca he esperado nada de ella más que me quiera. Lo demás no me importa.
H.- Sí, eso lo sabemos - Dijo riendo y Quinn lo miró - ¿Nunca has pensado en volver a estudiar?
Q.- Sí, lo intenté - Dijo recordando - Me habían aceptado en Yale, tenían un buen programa de artes y me llamaba mucho la atención las artes audiovisuales, en especial la fotografía - Dijo con un brillo especial y los hombres asintieron y sonrieron ante su entusiasmo - Pero luego quedé embarazada y por el problema con mis padres no pude ir. No pude costear los gastos y embarazada era el doble de difícil - Hizo una mueca - No hace mucho lo intenté de nuevo en la universidad de Ohio, no tenía el mejor problema pero algo era algo.
H.- Hey - Se quejó - Nosotros nos graduamos en la Universidad de Ohio - Dijo con fingido enojo y Quinn rió.
L.- Continua - Le animó a la rubia entre risas.
Q.- Bueno, lo intenté un semestre pero no lo continué. Noah siempre quiso que continuara pero fue muy difícil - Pensó por un momento - Tenía una hija y ella dependía de mí. No teníamos mucho dinero para la universidad y para mantener nuestra familia, y sus necesidades estaban primero que las mías por lo que busque un trabajo y dejé la universidad - Resumió.
L.- ¿Y ahora? Ella ya está más grande y podrías intentarlo.
Q.- Lo sé, pienso en eso muchas veces y Rachel me lo dijo en una oportunidad. Pero no creo que vuelva a intentarlo, en mi trabajo tengo que hacer horas extras para apenas poder sacar a Beth adelante y estudiar sería una locura.
L.- Pues déjeme decirle algo, Señorita Fabray - Intentó colocar un tono serio y la rubia por un momento no pudo evitar ponerse nerviosa. Ya iban a decirle que era a buena para nada - Tú ahora eres parte de esta familia.
H.- Y nosotros estamos un poquito locos.
L.- Sí, eso también - Apoyó a su esposo - Y los Berry nos apoyamos entre nosotros. Así que no estas solas.
H.- No están solas - Corrigió y Leroy asintió.
L.- Así que deja de pensar que apenas podrás sacar a Beth adelante. Porque el día que a esa niña le falte algo dejo de llamarme Leroy Berry. Y estoy seguro que Rachel daría lo que fuera por ustedes.
Quinn solo se quedó mirándolo y asintiendo. ¿Donde había encontrado a estas personas? ¿Cómo fue que llegaron a su vida? Le estaban ofreciendo a ella y a su hija todo el apoyo que sus propios padres nunca le dieron y no podía evitar emocionarse y que sus osos se le llegaran de lágrimas. A veces se sentía mal porque habían cosas que ellos no sabían de ella, pero ella simplemente no podía hablar de eso.
H.- No tengas miedo o vergüenza de pedir ayuda, eres una chica muy fuerte y has dado todo por tu hija, pero hay veces que las personas necesitan una mano. Y eso es lo que hace la familia, ayudarse los unos con los otros.
L.- Puedes contar con nosotros en lo que sea.
Q.- Gracias, de verdad muchas gracias - Dijo retirando una lágrima que comenzaba a deslizarse por su mejilla - No sé que decir, muchas gracias. ¿Puedo darles un abrazo? - Preguntó algo tímida y los hombres sonriendo se levantaron para luego los tres fundirse en un abrazo.
L.- No tienes que decir nada - Dijo una vez que se separaron y le secó una lágrima.
H.- Y sabes que sí le rompes el corazón a mi hija te buscaré donde sea - Trató de sonar amenazante.
L.- No das miedo - Le dijo a su esposo y éste giró los ojos, estaba arruinando su momento.
Q.- Nunca sería capaz de romperle el corazón a Rachel. La amo demasiado como para hacerle daño. Ella nos hace muy feliz y nunca me cansaré de hacerla feliz.
L.- Eso es lo único que pedimos - Quinn asintió.
H.- Ella es otra desde que te conoció y somos nosotros quienes estamos agradecidos por eso.
Q.- Yo...
Be.- Mami, mami - Decía entrando en la cocina corriendo.
Q.- ¿Qué pasa? - Volteó a verla.
Be.- ¿P... Estas llorando? - Quinn negó y ella asintió no muy segura - ¿Podemos meternos en la piscina? Todavía queda mucho tiempo para la fiesta - Se le adelantó cuando la vio con intenciones de hablar - Por favor - Hizo un puchero.
H.- Está jugando sucio - Murmuró.
L.- Así nadie le puede negar nada.
Be.- ¿Abuelitos? - Intentó por otro lado. Los hombres miraron a la rubia y ésta suspiró ante sus miradas. Padres de Rachel tenían que ser.
¿Acaso era muy difícil que le negaran algo o su hija sabía jugar bien sus cartas?
Vio a su hija mirándola como perrito mojado, y tampoco ayudaba que junto a ella estuviera esa bola de pelos también esperando por la respuesta.
Q.- Vamos a cambiarnos - Dijo finalmente y la pequeña comenzó a saltar emocionada.
Quinn le dio una mirada a sus suegros antes de salir de la cocina y estos le sonrieron. Ella también sonrió. Después de tanto tiempo por fin se sentía parte de una familia.
Rachel estaba en casa de los padres de Blaine dando vueltas de un lado a otro en una habitación. Esa mañana había salido temprano rumbo a la casa de Kurt y luego se fueron a donde estaban en ese momento.
K.- ¿Sabes que soy yo quien se va a casar, no? - Le preguntó a su amiga mientras también daba vueltas en la habitación pero en sentido contrario - Estoy tan nervioso.
R.- Todo saldrá bien - Lo tranquilizó.
K.- ¿Tú por qué estas tan nerviosa?
R.- Quinn no me dejó ver el vestido que usará y quiero verla ya - Kurt giró los ojos y se sentó en una silla cuidadosamente evitando arrugar su impecable traje blanco.
K.- Rachel está enamorada - Se burló y la morena sonrió.
R.- No sabes cuanto - También se dejó caer en una silla - Mírame aquí nerviosa y emocionada solo por verla - Negó riendo.
K.- Eso es lo que te pasa cuando te enamoras - La morena asintió y soltó un suspiro - Quiero verlo - Dijo luego de una pausa - Necesito verlo - Dijo parándose de la silla y caminando rumbo a la puerta.
R.- Hey, hey espera - Se le metió en el camino.
K.- Sé que él está en la última habitación y necesito verlo.
R.- Tú no vas a ningún lado - Dijo muy seria.
Kurt intentó sacarla del camino pero la morena se mantenía fuerte hasta que unos toques en la puerta hicieron que dejaran su tonto forcejeo.
K.- Oh Dios, si es Blaine no lo dejes entrar - Dijo mientras salía corriendo a encerrarse en el baño.
La morena frunció el ceño, no lo entendía.
La puerta se abrió y vio a su padre Leroy asomarse para luego terminar de abrir y entrar, el hombre vestía un pantalón blanco y una camisa remangada hasta los hombros del mismo color con un chaleco.
L.- Alguien quiere verte - Hizo un movimiento de cejas y la sonrisa de la morena se borró cuando las vio entrar.
Mierda, casi se cae. Estaba segura que en ese momento se enamoró aún más. Sus dos rubia entraron tomadas de la mano y una sonrisa se plantó en sus labios. Beth parecía una princesita con su vestido blanco y Quinn también lucía hermosa con su vestido blanco, simple pero muy bonito. Tal vez para otras personas podrían lucir algo sencillas, después de todo era una boda en la playa, pero ante los ojos de Rachel eran lo más hermoso.
¿Kurt se molestaría sí utilizara su boda para casarse con Quinn?
Be.- ¿Y? ¿Cómo nos vemos? - Giró en su lugar esperando la respuesta de su mamá.
R.- Ustedes son lo más hermoso que tengo el vida - Dijo mientras se acercaba a ellas.
H.- Eso lo sabemos cariño - Dijo desde el marco de la puerta. También vestía de blanco pero él le agregó un saco a su atuendo. La morena giró los ojos y volvió a mirar a las dueñas de su corazón.
Q.- Tú también estás hermosa - Decía mirando a la morena en su vestido blanco y ella sonrió.
K.- ¿Quién es? - Preguntó desde el baño y la morena resopló, había olvidado a su amigo.
L.- Somos nosotros muchacho, sal de allí - La puerta del baño se abrió y el chico salió y saludó a cada uno pero su mirada se clavó en una pequeña rubia.
R.- Tú eres el único que falta por conocerla - Tomó a su amigo del brazo - Beth, él es Kurt, mi mejor amigo.
Be.- ¿Tío Kurt? - Le preguntó sonriendo y el chico abrió los ojos como platos cuando vio a la morena asentir.
K.- ¿Tío? - Preguntó mirando a la morena y luego a la niña.
Beth lo abrazó por la cintura y él se sobresaltó un poco haciendo reír a todos. Él fue el primero que le había dicho a la morena que estaba loca por involucrarse con una mujer con hijos pero ahora empezaba a comprenderla. Nada más con la mirada que le daba esa niña sentía que caía ante ella. Beth sonrió y a él casi le tiemblan las piernas. Quinn frunció levemente el ceño. Demonios, esa niña sabía jugar sus cartas para encantar a cualquier persona. Algo le decía que otra persona se agregaba a su lista de los que no le niegan nada.
K.- Eres muy linda - Sonrió agachándose - Y tu vestido me encanta - Dijo absolutamente fascinado.
Be.- ¿Verdad que sí? - Preguntó mirándose - Parezco una princesa - Movió graciosamente su vestido y Kurt asintió sin borrar su sonrisa.
Todos miraban la escena y se miraban entre ellos. Rachel y sus padres sabían que Kurt no era muy fan de los niños y verlo caer ante el encanto de Beth fue muy gracioso.
Q.- Siempre me pregunto cómo lo hace - Decía mirando a su hija hablar con el chico. La morena se acercó a ella y la abrazó por la cintura atrayéndola hacia ella.
R.- ¿Qué cosa?
Q.- Siempre logra eso - Señaló la escena - Por eso nadie le niega nada y siempre deja a todos como bobos - La morena riendo la abrazó.
R.- Eso es porque es hija tuya - Dijo mirándola.
Q.- Pero yo no soy así... ¿o sí? - Frunció el ceño.
R.- ¿Acaso no ves como me tienes? Incluso hiciste que mis padres se enamoraran de ti - Miró a los hombres que las miraban pero que luego se hicieron los desentendidos mientras retiraban la mirada - Ese es el encanto Fabray - La rubia frunció los labios y luego sonrió.
Q.- ¿Y no hay un encanto Berry? Porque tú me tienes como boba - La morena negó sonriendo y le dejó un beso en los labios.
H.- Los Berry son muy cursis y cualquiera cae ante la cursilería de un Berry - Se acercó a su esposo y lo abrazó. Las chicas rieron separándose - Pero solo los afortunados son capaces de sacar ese lado de un Berry.
Q.- Entonces me siento la mujer más afortunada del planeta - Dijo antes de besar nuevamente a la morena.
