Fanfic Gundam Wing
By Karin2
De fans para fans
Lazos de sangre, lazos de Gundam.
El reencuentro.
Epílogo parte uno.
Aproximadamente unos días después del término de conflicto, cada uno de nuestros protagonistas volvieron a sus rutinas, tratando de olvidar las tensiones provocadas por las organizaciones Jenny y Sarmi. Ésta última, se disolvió, puesto que el líder y gobernador de la colonia L5, James Worst, había muerto, de modo que nadie quiso seguir el legado de los ideales Marimellanos.
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Wu Fei, fastidiado, daba por término las declaraciones a cada uno de los canales que le pedían una entrevista sobre lo que había ocurrido en su nave. Estaba tan harto de todo eso, que en un momento, se le cruzó por la cabeza renunciar... pero cuando soltaba la idea en un arrebato de furia, Sally Po le sonreía, asegurándole que no sería capaz; y él refunfuñaba, porque era cierto: no renunciaría a Prevención por nada en el mundo.
- ¿quieres que los saque de aqui?- le preguntaba Sally Po con una sonrisa, viendo cómo llegaban naves y naves con periodistas y camarógrafos.
El chino asentía huraño y silencioso, mientras digitaba velozmente la última parte del informe para la Tierra. De pronto miró a Sally Po, y se dio cuenta de que ella despachaba a los periodistas de una manera fenomenal, a diferencia de él, que sólo les fruncia el ceño y los amenazaba entre palabrotas y mal genio con encerrarlos. Una tímida sonrisa se asomo por sus delgados labios y sus ojos brillaron fugazmente.
Sally entró a la sala de comandos muy tranquilamente, se acercó al chico y le dijo:- listo... ya puedes respirar...-
-gracias...- le contestó él algo más cortés-... pero yo pude haberlo hecho perfectamente.- Wu Fei no dejaba su orgullo frente a las mujeres que le rodeaban, y en especial ante la que era la vicepresidenta de Prevención.
Ella levantó una ceja, se apoyó en la mesa con las caderas y lo miró fijamente, sin sacarse la sonrisa, antes de volverle a decir:- has estado todos estos días tratando de echarlos y no has conseguido resultados... creo que no tienes capacidad para la comunicación.
Wu Fei asomó una vena por su cuello y levantó la cabeza para mirarla con los ojos entrecerrados. Dejó lo que estaba haciendo, se cruzó de brazos y continuó su defensa:- No es que no tenga capacidad... sino que no los tomé tan enserio como lo hiciste tú...
Ella soltó una risita traviesa.
- los niños nunca toman en serio las cosas importantes- soltó Sally dando en el blanco nuevamente pues la palabra "niño" aludía a su compañero de trabajo, quien odiaba que fuera tratado como tal. Éste resopló fastidiado, ofendido y frunció el ceño.
- no soy un niño... y lo sabe Señorita Sally...- habló Wu Fei, marcando lo de señorita como indicador de proximidad entre Presidente y subordinado. Este juego de ofensas sutiles les provocaba sucesivamente "algo" en varios aspectos.
- entonces, Señor Presidente, lo espero en la cafetería en unos minutos más, para tomar un café y hablar de madurez ¿Le parece? Lo invito yo, pues usted está tan ocupado con cosas importantes, que no se le ocurriría. Lo espero, Señor Presidente...- Y Sally se giró en sus talones y caminó triunfante y bien erguida hacia la salida y aún con la sonrisa en su rostro. Pero antes de cruzar el umbral, volteó y le habló a su superior:- Debo informarle que tiene una conferencia de prensa universal mañana al medio día, en donde asistirán absolutamente todos los interesados en su entrevista... de ese modo, no lo seguirán molestando.
Wu Fei abrió los ojos impresionado por el actuar de la chica y luego frunció el ceño, pues no esperaba que tendría que dar una conferencia nuevamente... pero esperaba que fuera la última... reconoció para sus adentros no era muy bueno para las comunicaciones... Vio la silueta de Sally perderse por el pasillo y sonrió con regocijo, mirando algún punto cualquiera en el monitor que tenía enfrente. Luego agachó la cabeza y la sonrisa se disolvió. Miró hacia todos lados y halló un florero con rosas rojas en una mesa más allá, que seguramente habían sido puestas por alguna de sus secretarias. Caminó hacia ella, mirándolas fijamente. Tomó una y luego de una pausa, pensó: "esto es cosa de chicas", de modo que dejó la rosa en su lugar y se encaminó hacia la salida, para luego ir a la cafetería donde su subordinada lo esperaba. Pero antes de llegar, volteó y las miró de nuevo...
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Como la colonia L1 estaba completamente destruida y consumida por la explosión causada por Sarmi cuando se llevaron a nuestros pilotos, Relena y Heero no tenían donde llegar, a menos de que se dirigieran a la Tierra, en donde Relena tenía alguna propiedades heredadas de la familia Peacecraft y de la familia Darlian. Y así lo hicieron, de manera que el día en que llegaron, tuvieron que hacer todo de nuevo, como instalar el sistema para el Wing Zero, restaurar documentos que se perdieron con la explosión de la colonia L1, etc.
La situación entre ellos se hallaba más relajada que en las primeras horas en que terminó el conflicto con Sarmi. El intercambio de palabras, considerando lo poco comunicativo que era Heero, se daba de modo fluido.
Mientras Heero trabajaba en la reconstrucción de algunas partes de su Gundam perdidas en Norteamérica, llegó Relena de una conferencia sobre el nuevo elegido para ministro. de relaciones exteriores. Heero la nota extraña, or lo que desde su puesto le pregunta:- ¿qué sucede?-. Relena se sobresalta y niega con la cabeza, al tiempo en que deja sobre una mesa, algunos papeles junto con carpetas y documentos variados.
- es que...- vaciló- ... estoy algo triste porque no seguiré siendo la ministra de Relaciones exteriores... es sólo eso...
- pero podrías trabajar en Prevención... serías de gran ayuda ahí...- dijo Heero cuando digitaba unos comandos en el sistema.
- mmm...- asintió ella dubitativa- Quería seguir el legado de mi padre... el finado ministro Darlian...
- cuando fuiste ministra, hiciste un gran trabajo... creo que tu padre estaría orgulloso de ti...
A Relena le brillaron los ojos y una tímida sonrisa se asomó en sus comisuras. Heero sintió un escalofrío extraño por su espalda y hombros.
- ¿tú lo crees Heero?, ¿crees que él estaría orgulloso de mí?- le preguntó incrédula.
- Ehh... si... creo que si...- contestó vagamente el chico, tratando de no darle importancia a su palabras, pero Relena cambió su ánimo a uno más alegre.
- ¿y tú estás orgulloso de mi?
Heero no contestó, mas, seguía digitando números y palabras con suma velocidad en su laptop conectada al sistema del Wing Zero. Los segundos pasaban. Relena agachó la cabeza y caminó frustrada hacia una oficina cerca de allí. Heero la detuvo rápidamente tomándola de un brazo y la miró a los ojos, reflejándose en la profundidad azulina de la mirada de la rubia.
- toma...- le dijo él, soltándola de pronto, atrincherando sus emociones y sentimientos. Luego agregó: sabes que no creo en estas cosas pero... aquí lo tienes...- y Heero se marchó expedito hacia la salida del hangar, como si huyera de algo. Relena vio con detenimiento lo que había en sus manos y recordó que tenía un parecido con el paquetito que ella le había regalado antes...
- Heero...- dijeron sus labios rosados.
Mientras tanto, la figura del chico, algo avergonzado, se encontraba tras la puerta del hangar, viendo cómo los ojos azulados de la chica brillaban conforme deshacía el lazo que cubría el pequeño regalo. Y dijo con voz pasiva: misión cumplida...
Esperen la última parte del epílogo de "Lazos de sangre, lazos de Gundam. El reencuentro"
