Eclipse de sol

"Nena tu eres todo lo que quiero
Cuando descansas aquí en mis brazos
Encuentro difícil de creer
que estamos en el cielo
Y amor es todo lo que necesito
Y lo encontré ahí en tu corazón
No es muy difícil ver
que estamos en el cielo"

Heaven- Bryan Adams

El día de la luna nueva, el día del eclipse de sol, Simon se levantó temprano, relacionarse con demasiados cazadores de sombras empezaba a transformar sus costumbres, todavía le dolía un poco el hombro derecho y le dolía la cien, justo en el lugar donde le habían dado 10 puntos de sutura en el hospital la noche anterior.

La noche anterior había comido en su casa después de días, su madre había estado reprendiéndolo una y otra vez porque persistía en quedarse donde Clary por tantos días, sin embargo no le había revocado el permiso, Simon sabía que se sentía sola, que Rebecca nunca estaba en caso, sabía que su madre había notado que lo estaba perdiendo. Eso hizo que le doliera el alma.

Clary y Jace no lo habían perdido de vista ni un minuto, estaban fuera de la casa sentados en las escaleras de la entrada usando la runa de la invisibilidad, la verdad no se quejaron cuando Isabelle les pidió que acompañaran a su novio, aprovechando la soledad se la habían pasado besuqueándose como no habían podido desde que Simon había descubierto el truco de la luna, los últimos rastros de Cuarto Menguante iluminaban el cielo de NY en ese momento.

Isabelle había insistido en que Simon saliera del Instituto, practicara con su banda y fuera donde su madre, que no se quedará aburrido metido en su habitación viendo como ella sobrellevaba el veneno del Scorpio. Simon se había negado tantas veces como ella había insistido, finalmente lo había convencido diciéndole que él se quedaría todo el día con ella mientras todos iban a cazar el día del cambio de fase lunar, que la tendría que soportar malhumorada todo el día y que aprovechara para pasar tiempo con su familia. Simon había accedido, primero ensañando con la banda y ahora cenando con su madre, Elaine le había dado una hora completa de reprimendas.

Jace estaba enfocado en los labios de Clary cuando escuchó un ruido al otro lado de la calle, se quedó muy quieto con la mirada fija en la oscuridad, luego se levantó con gracia sacando un cuchillo serafín de su bota y empezó a avanzar.

- Quédate aquí y llama al mundano, dile que es hora de regresar a tu casa

- OK. ¡Es Simon! - Respondió Clary marcando el número de Simon, cuando vio a Jace salir corriendo al fondo de la calle como si estuviera siguiendo a alguien.

Simón estaba terminando de lavar los platos cuando Clary lo llamó, el chico se despidió rápidamente y salió de la casa. Su madre se quedó con su efusiva despedida en los labios, diciéndole que debía regresar pronto, que no iba a tolerar por mucho tiempo su ausencia, que cuando regresara a la escuela no iba a permitirle salir.

- ¿Qué sucede? Olvide las gafas para observar el eclipse. - Dijo Simon saliendo.

- Descuida, tengo de esas en casa, Jace dijo que nos teníamos que ir, acaba de salir corriendo. ¡Vámonos! - Clary tomó a Simon del brazo y lo estaba prácticamente sacando de la casa, Elaine observaba por la ventana, y por un momento le pareció ver a su hijo hablar solo en la entrada de la casa.

Era un día de semana, es decir que el tradicional vecindario de Brooklyn estaba silencioso y solitario a esa hora de la noche, era extraño pero las bombillas no estaban funcionando bien.

- No sé si fue buena idea que salieras justo hoy. – Dijo Clary.

- Creo que Isabelle se sentía culpable de tenerme rondando todo el día cuidándola, además no le gusta sentirse inutil, y menos que yo la vea así.

Simon estaba terminando de decir esa frase cuando un hombre pálido apareció delante de Clary, tenía ojos encendidos como si estuviera viendo una presa y a Simon le pareció tremendamente familiar, pero no pudo recordar de dónde.

- Apártate nefilim. - Le dijo entre colmillos. - me llevo a Simon el mundano, Ex-daylighter.

- Lo intentarás. - Le respondió Clary sacando un cuchillo serafín.

- Soy más rápido que tú y estas sola. ¿Enserio vas a intentarlo?

- Olvidaste que enfrentamos a Valentine, sus demonios y a Sebastián y sus Oscuros, no te tengo miedo.

Simon se sorprendió por la valentía con la que Clary habló, era otra persona en ese momento, no una pequeña y dulce muchacha de cabello rojo, sino una cazadora de sombras. Clary sacó un segundo cuchillo y se lo entregó a Simon sin quitarle la vista ni un momento al vampiro cuando una figura apareció detrás de Simon, era más grande que un perro, era un lobo y lo miraba amenazante mostrándole los dientes.

- ¿Cuáles son tus probabilidades Nefilim? - Le preguntó el vampiro

- he estado en peores situaciones. - Respondió Clary - Aunque me alegra ver a dos submundos trabajando tan unidos. ¿Qué quieren con él?

- No tenemos por qué charlar con usted.

Habiendo dicho esas palabras el vampiro y el lobo se abalanzaron sobre ellos.

- No dejes que te muerda Simon, no lo permitas.

Simon logró esquivar al lobo porque era más lento que el vampiro, pero Clary se golpeó la cabeza al caer, el vampiro sobre ella. Simon le dio una patada al lobo que está arremetiendo por segunda vez y corrió a socorrer a Clary que tenía encima al vampiro, Simon se lanzó sobre él pero cuando lo alcanzó fue como si se encontrara con una pared de mármol. Sin embargo no desistió clavándole el cuchillo en el costado logrando quitárselo de encima a Clary, el vampiro dio un alarido de dolor, Clary aprovechó la distracción apuntando con su cuchillo serafín al corazón, el vampiro era más rápido, por tal razón Clary falló hiriéndolo solo en el hombro.

El lobo estaba presto para atacar otra vez y se lanzó a la espalda de Simon, que estaba indefenso, cuando estaba a punto de morderlo un cuchillo serafín voló por los aires y se clavó justo en la frente del lobo. Simon buscó con su mirada quien había lanzado el cuchillo, cuando de la oscuridad emergió la figura de Jace quien estaba nombrando un segundo cuchillo serafín y se lanzó sobre el vampiro que a pesar de ser muy rápido no había podido escaparse del lugar. Jace le puso el cuchillo en el cuello.

- Dime tu nombre hijo de la noche.

- Josiah. – Contestó el vampiro.

- ¿Qué quieren con el mundano?

- No te lo diré. Tendrás que matarme.

- Atacaste a un mundano amenazando con secuestrarlo, y a una nefilim, no dudes que te mataré si tengo que hacerlo. Dime ¿Qué quieren con el mundano?

En medio de la oscuridad emergieron tres demonios rapiñadores para atacarlos, Jace sostenía todavía el cuchillo en el cuello de Josiah. Clary sacó su espada y se avalanzó sobre el primero, pero Jace sabía que la probabilidades eran pocas, tres rapiñadores para Clary y para un mundano, entonces dejó ir al vampiro y se fue a ayudarle a su novia cubriendo a Simon.

Clary se encargó del rapiñador con un poco de inconvenientes pero logrando exiliarlo tras varios intentos. Simon no la tuvo tan fácil, primero la imagen del primer demonio que había visto en su vida era una impresión poco agradable, el demonio era asqueroso. Segundo, porque a pesar de que se movía no tan rápido, él no poseía las runas que Clary y Jace sí, las que le daban agilidad ó fuerza. Así que prácticamente lo que estaba haciendo era defenderse, evitando que lo matara. En un momento sintió golpearse la cien y supo que había empezado a sangrar, aunque la adrenalina no le permitió concentrarse más en eso. Clary después de terminar con su rapiñador corrió para ayudarle a Simon, devolviéndole el favor, Jace había terminado con el otro rapiñador ya, había salido corriendo en busca del vampiro.

Clary le dio un golpe en la cola al demonio quitándole la atención de Simon, y en ese momento el chico reaccionó rápidamente, algo que lo sorprendió porque siempre se había considerado un poco cobarde para todo, no supo si era por el afán de defender a Clary, evitar que algo malo le sucediera, ó porque su cuerpo recordó lo que su mente no podía hacer, que le clavó el cuchillo serafín con gracia al segundo rapiñador exiliándolo para siempre de este mundo. Clary ni se tomó la molestia de mirarlo con admiración, ella sabía perfectamente lo que él era capaz de hacer.

- Fray, eso fue extremo.

- Lo sé Lewis, bien hecho. – Respondió ella limpiando su cuchillo en la ropa. – Simon tienes sangre en la cabeza. - Clary se le acercó para observar la herida. – Necesitarás sutura. – Añadió pensativa, Jace estaba regresando.

- No pude atraparlo. Eso estuvo muy cerca.

- Alguien lo ayudó, alguien convocó los demonios.

- Lo sé. – Dijo Jace. – regresemos a casa de Clary es peligroso acá afuera.

- Simon necesita sutura Jace, debemos ir al hospital.

- ¡mundanos!

Catarina estaba terminando de suturar a Simon, Clary y Jace estaban comiendo Doritos mientras esperaban cuando Clary tuvo una idea.

- ¿Quién va a llamar a Isabelle para contarle?

- Yo no lo haré. – Dijo Jace

- Yo tampoco. – Respondió Clary

- Yo estoy herido. – Añadió Simon. – Se va a poner furiosa.

- Fue su idea que fueras donde tu madre, ¿de qué va a estar enojada? – Dijo jace.

- ¿Entonces porque no le avisas tú? – Le preguntó Clary y Jace accedió a llamarla.

Isabelle lamentó haberse levantado de la cama de un salto cuando Jace le explicó que estaban esperando que suturaran a Simon para llevarlo a casa. Lo lamentó porque le dolió hasta el alma con un movimiento tan brusco, no obstante, lo que más le preocupó fue la idea de Simon enfrentando vampiros, hombres lobo y demonios como mundano, cuando era vampiro y tenía la marca de Caín no tenía absolutamente nada de qué preocuparse respecto a la seguridad del chico que amaba. Después de que la marca había sido tomada por el Ángel, preocuparse por él había sido una constante que iba en aumento, la idea de perderlo otra vez hacía que el dolor del veneno del Scorpio fuera como un juego.

Jace no fue nada paciente en explicarle lo que había sucedido, Isabelle le había preguntado dos mil veces si el vampiro o el lobo lo habían mordido, si se habían cerciorado de eso, si el rapiñador no lo había herido, ya que una herida de un rapiñador podía ser mortal para un mundi. Finalmente Jace solo había cerrado con una frase muy de él: - Tiene una herida en la cien, está siendo suturado. Relájate Isabelle, el mundano no se va a morir por una herida en la cien. Adiós.

Simon se había acostado a dormir en su cuarto en la casa de Luke, después de dos acetaminofén y una correspondiente y más comprensiva llamada a Isabelle en la que él mismo le explicaba que estaba bien, que la iría al día siguiente para ver el eclipse juntos.

Isabelle tenía un mejor semblante ese día, podía moverse mucho mejor, aunque con un poco de dolor había logrado levantarse por fin de la cama sola y llegar hasta el vestíbulo, su madre sabía que ella estaba esperando que Simon apareciera en el Instituto pero no le dijo nada. Nadie le diría nada después de todo. Cuando por fin el chico apareció con la guitarra colgando de su hombro derecho, Isabelle le dio una sonrisa brillante y lo abrazó aliviada.

- Dime que no te pasó nada.

- Estoy bien. Lo prometo.

- Nunca debí haber sugerido que salieras anoche, era peligroso.

- Ver a mamá me hizo bien, también a mis amigos, fue una gran idea.

Jocelyn y Clary entraron y solamente dijeron un: Hola Isabelle. – Al unísono, luego siguieron adelante para darles privacidad. Isabelle le estaba dando una ojeada al lugar donde lo habían suturado, no era una herida fea tampoco, lo que pasaba era que ella quería evitarle todas las heridas posibles, y al mismo tiempo quería que fuera cazador de sombras, eso era todo un predicamento.

- ¿Dijo que quería el vampiro?

- Querían llevarme Iz. Estaban buscando una víctima para esta noche.

Isabelle lo estaba abrazando otra vez, esta vez con más fuerza,

- Supe que mataste un rapiñador anoche. Eres todo un héroe.

Simon sonrió, tenía la barbilla apoyada en la cabeza de Isabelle y estaba oliendo su delicioso shampoo de gardenias.

- Tal vez después de todo sí sirva para ser nefilim. – Isabelle ahora lo estaba mirando fijamente intentando hallarle más significado a esas palabras.

- Tu cuenta de demonios exiliados es impresionante, he asesinado suficientes demonios y sin embargo mi lista nunca igualaría la tuya. Eres muy sexy Simon Lewis.

Simon abrió los ojos de par en par, porque nunca se había considerado sexy, Isabelle lo miraba como si fuera un caramelo provocativo que ella necesitara devorar. No obstante duró poco, el vestíbulo empezó a llenarse del ruido de todos aquellos que iban a colaborar con la misión, era una misión que requería cuidado y silencio, mucho silencio. Si una persona que no era digna de confianza llegaba a oir acerca del plan, echaría todo a perder, Maryse solamente había contado con aquellos que consideraba confiables, la lista era corta. Eso era algo que precisamente le había molestado tanto a Maryse respecto a Isabelle saliendo a cazar sin permiso, porque su hija era alguien que consideraba confiable y efectiva, una combinación perfecta para la misión. Izzy estuvo a punto de empezar a resongar acerca de que ya estaba lista, que se sentía casi perfectamente, cuando el dolor de cabeza regresó, el mareo, el dolor en las costillas y articulaciones, la sensación debilidad.

- Ni lo pienses. - Dijo Simon notando como Isabelle se había quedado mirando a los otros hablar con la correspondiente camaradería de una buena caza cerca mientras cargaban armas, miraban el mapa una y otra vez dando datos interesantes del lugar al que irían, como harían la guardia, quien iría al frente de ataque. Simon habían podido jurar que Isabelle se le había hecho agua la boca, la chica era adicta a la caza. Una adicta sin remedio.

Isabelle le dio una mirada fría, dio la vuelta y se metió en el ascensor, quedándose allí plantada esperando a que él se metiera, Simon la siguió en silencio, iba a ser un día muy largo con Isabelle malhumorada.

- Lo siento. - Dijo Simon. Isabelle blanqueó los ojos.

- Tú no tienes la culpa, se supone que debía aprender la lección, si mamá dice que no haga algo y decido hacer lo contrario, tendré la mala suerte de que las cosas no vayan bien. – Simon le dio una sonrisa.

- Sé que se siente que te protejan y tener que quedarte a esperar sin saber qué pasa. Es lo que ha pasado todos estos días.

El chico enredó sus dedos con los de Isabelle, la mano de él era cálida y un poco sudorosa, Isabelle se permitió disfrutar de esa sensación por unos sacando todo el aire que tenían en sus pulmones para relajarse, todo al lado del Simon era más fácil.

- Gracias. - Le dijo acercándose un poco más a él. - Por estar aquí conmigo.

Simon apenas había empezado a detallar como estaba vestida, tenía una blusa semi deportiva que dejaba los hombros descubiertos, y un top de esos que se sostienen del cuello, unos jeans cortos que dejaban ver sus largas piernas, llenas de runas y algunas cicatrices, tenía el cabello semihumedo, la melena negra caía sobre su hombro derecho hacia adelante, dejando ver una parte del cuello, la parte en la que se veían todavía los dos puntitos de la mordida de vampiro, estaba descalza y por ende mucho más baja que él, y se había recostado sobre uno de sus hombros, no llevaba ropa ostentosa ni maquillaje y estaba todavía un poco pálida pero se veía hermosa. Simon sintió una punzada de deseo, algo a lo que no estaba acostumbrado aun. - Me estas mirando de arriba abajo descaradamente Simon. - Simon se sonrojo.

- No es mi culpa.

- Debe ser tremendo sacrificio para ti. - Respondió ella besándole la mejilla para tentarlo, Simon mordió el anzuelo porque inmediatamente la besó en los labios aprovechando el momento para deslizar suavemente su mano libre por la cintura de la chica, luego un poco más abajo, entonces el ascensor se abrió, Luke estaba en la puerta con una caja de cartón y se quedó mirándolos medio sorprendido. Isabelle no dijo nada solo salió del ascensor, Simon se sonrojó siguiéndola sin mirar a Luke directamente a los ojos.

Isabelle entró a la biblioteca para discutir nuevamente con su madre, no estaba dispuesta a quedarse, necesitaba intentarlo tantas veces como fuera posible, decirle que ya no le dolía la cabeza, que sus huesos no la estaban matando, que no estaba intentando parecer fuerte, decirle que podía ir. Pero Maryse la conocía suficientemente bien, así que apenas cruzó la puerta su madre le dio una mirada fulminante con sus ojos de cristal, mientras permanecía sentada detrás de la inmensa mesa

- Ni lo intentes Isabelle Sophia Lightwood TrueBlood. ¡Dije que no irías!. No me hagas perder más tiempo.

- Te juro que estoy mejor. - Jocelyn estaba sentada del otro lado de la mesa se volvió para mirarla.

- Si no sacas todo el veneno de tu sistema, el dolor podría regresar intensamente en cualquier momento. Si estas de pie es por la ayuda de Magnus y de la medicina, pero se requiere por lo menos una semana para recuperarse. Nada de actividad física intensa. - Isabelle blanqueó los ojos dispuesta a salir derrotada de la biblioteca. - Eso incluye sexo con tu novio.

Jocelyn hizo un gesto de sorpresa como si Maryse hubiera dicho algo realmente escandaloso, pero Izzy no se sorprendió de lo directa que podía ser su madre.

- No estamos teniendo sexo aun, aunque esta noche no parece una mala idea, ya que te vas a ir a cazar dejándome abandonada.

- No te preocupes. Jocelyn se quedará encargada del Instituto y de ti si es necesario, además he sido muy clara en decirles que nada de sexo en el Instituto, búsquense su propio lugar.

Isabelle le devolvió la mirada asesina a su madre, odiaba que la tratara como un infante irresponsable, pero no dijo nada, su cabeza había empezado a martillar otra vez, las costillas y las piernas la estaban matando. Entonces salió de la biblioteca para irse a su cuarto otra vez, Simon la estaba esperando con la espalda recostada a la pared, él pensó un segundo en preguntarle cómo le había ido pero por su expresión sabía que había fallado. Isabelle ingresó a su cuarto y regresó a la cama, Simon detrás de ella.

- Deja la puerta abierta. - Simon obedeció y se sentó a su lado acariciándole la cabeza. - ¿A qué hora es el eclipse? ¿Querías que lo observáramos juntos verdad?

- Sí, es al medio día.

- ¿Te molestaría si intento dormir un rato? el dolor está azotándome otra vez.

- No. - Dijo el chico recostándose a su lado, ella automáticamente lo abrazó recostándose en su hombro. - ¿Una lectura? - Isabelle hurgó debajo de la almohada para entregarle un ejemplar de El Caliz de Fuego.

- Me encantaría.

- ¿Ya vas en el Caliz de fuego? Eres muy rápida.

- Leo cuando no puedo dormir, te imaginarás cuantas noches no puedo dormir.

- Lo siento

Maryse había tenido una conversación más con Jia, la Cónsul estaba dándole un pequeño adelanto de cómo iban los planes en los otros Institutos, en algunos la noche estaba más cerca, pronto sabrían si había sido cierta la predicción de Simon. Junto con Jocelyn habían estado atendiendo la estadía de los refugiados en el Instituto, en la estación de policía, coordinando todo perfectamente para que tuvieran comida suficiente para todos, planeado quien se encargaría de la cocina entre otras cosas, había sido un total exito. Maryse le había pedido que se quedara encargada esa noche del Instituto mientras ellos iban a intentar atrapar al responsable

Jocenlyn y Maryse conversaron un rato más acerca de los últimos detalles del plan, Luke se encargó de traer los miembros más confiables de la manada junto con Maia mientras el resto de lobos harían guardia para los refugiados. Por parte de los vampiros, nadie más que Lily conocía el plan, no se fiaba de los hijos de la noche en este caso. Cuando todo quedó listo, Jocelyn decidió preguntarle algo que no tenía absolutamente nada que ver con el tema, pero que le había causado curiosidad.

- Maryse, ¿Tú estás bien con Isabelle y Simon teniendo sexo? ¿no crees que son demasiado jóvenes? - La mujer le dio una mirada sorprendida y confundida al mismo tiempo, arqueando las cejas.

- Tú la oíste no están teniendo sexo aun, Robert era demasiado tradicional en el asunto y Alec nunca tuvo la libertad de decirnos lo que pasaba. Respecto a Iz, al principio no hablaba conmigo y me costó ganarme su confianza, prefiero hablar con ella y que sea sincera conmigo a que busque consejos en personas que podrían solo confundirla.

- Acerca de Clary y Jace, ¿tú crees que ellos dos… ?

- Jocelyn… creo que deberías hablarlo con ella directamente. - Maryse se arrebujó en su asiento incómoda.

- Tengo mi respuesta entonces.

- Jace es como mi hijo y sé que es un buen chico, sé que cuidaría a Clary con su vida.

- hablaré con Clary.

- Isabelle empezó a los 15, lo hizo por curiosidad. - Maryse estaba haciendo un gesto resignado, como si no pudiera hacer más por el asunto. - Por lo menos ahora sé que está enamorada y parece ser algo permanente.

- Si Simon se decide por ser nefilim, sino Isabelle estaría rompiendo la Ley. - Maryse le dio una mirada prevenida

- Debo irme. Es hora de hacer los preparativos, recuerda la medicina de mi hija en la noche.

- Lo haré.

Izzy se despertó y Simon ya no estaba a su lado, el dolor de cabeza se había ido por lo menos, le había sentado dormir. Lentamente se levantó de la cama y después de mojarse la cara en el baño, salió de su habitación para encontrarse con Simon, Jocelyn y Clary hablando en la cocina.

- Clary ¿Qué haces aquí? ¿Creí que irías a la cacería

- Yo también. – Respondió ella dándole una mirada de reproche a su madre. – Parece que no se me puede requerir en una misión oficial hasta que tenga 18 años

- ¿Peleaste? – Isabelle estaba sentándose.

- ¿Tú que crees?

- Lo siento. Sinceramente. - Clary blanqueó los ojos colocándose de pie.

- Voy a ir a ver cómo están nuestros huéspedes en el Instituto.

- Deben de andar curioseando en todos lados, los chicos son realmente traviesos, corren de aquí para allá como un terremoto. – Dijo Jocelyn

- ¿Cómo han podido lidiar con toda la gente aquí? – Preguntó Isabelle.

- Hubo un momento en que creímos que Maryse y Jace enloquecerían. – Respondió Simon divertido. – Pero luego decidieron solo relajarse, no podía controlar a todos.

- Además descubrimos que Alec es increíble para organizar. Estoy sorprendida.

Isabelle sonrió orgullosa de su hermano mayor.

- El eclipse está a punto de empezar. ¿Vamos arriba?

- Seguro.

- Usen las gafas. – Dijo Jocelyn preocupada.

- ¿Cuáles gafas?

- Se necesitan gafas para ver un eclipse de sol, es por seguridad. - Isabelle arqueó las cejas, no se le había ocurrido. – Y sí traje las gafas.

Isabelle se quedó mirando por un momento la dinámica que Jocelyn y Simon habían logrado en semanas, parecían familia. Tal vez lo eran, de una manera diferente.

Simon recogió las gafas y una manta extra grande y se unió en el ascensor a su novia para subir hasta lo más alto del Instituto. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, él se quedó abrumado por la vista que tenían desde allí de todo Manhattan, era impresionante, estaban suficiente alto para ver a lo lejos Brooklyn, era tal cual como lo veía desde allí una gran mancha a lo lejos, Simon se imaginó a su madre sola en casa.

- Esto es hermoso, tienen una gran vista desde aquí

- ¿Estás pensando en tu casa verdad? - Simon asintió con cierta tristeza. – Si todo termina hoy podrás regresar esta misma noche.

- Mi mamá me preguntara si escogí universidad, así como todos me preguntan si voy a ascender. No quiero mentirle.

- Simon… yo no te estoy preguntando eso, ¿no vale?

- Ni tú, ni Clary. Pero los demás sí. Sé que estas rompiendo la Ley al hacer esto. – Isabelle blanqueó los ojos.

- ¿Cuándo va a empezar el eclipse? Explícame de que se trata. – Simon le dio una mirada desesperada, pero luego accedió a cambiar de tema. Tendió una manta en el piso de cemento y los dos se acostaron allí, Isabelle escuchando su corazón como siempre y el acariciándole el cabello.

- Usa las gafas. Vas a verlo en cualquier momento. – Isabelle le dio una mirada curiosa a las pequeñas gafas de cartón y luego se las puso

- Explícame por qué tengo que usarlas.

- Porque si observas el eclipse directamente por mucho tiempo podrías quedarte ciega.

- No es cierto. – Dijo Isabelle quitándose las gafas.

- Iz…

- Sonríe para mí. - Simon le dio una de sus sonrisas favoritas, y se veía divertido usando las gafas aquellas. – Yo solo quiero que seas feliz ¿ok? Yo seré feliz si tú eres feliz.

- Allí viene. Ponte las gafas.

Era cierto porque en ese momento el cielo empezó a oscurecerse, Isabelle rara vez se tomaba el tiempo entre caza y caza para admirar algo así, pero allí, en compañía de Simon mirando algo tan asombroso no envidió ni un minuto estar en la misión, era la primera vez que se le cruzaba un pensamiento así, que tal vez no todo era cazar. A ella le encantaba cuando él manifestaba su estilo tan nerd.

- Explícame que está sucediendo.

- Es una conjunción perfecta. – Dijo Simon y su voz era soñadora. – un momento perfecto, como este. La luna se interpone entre el sol y la tierra eclipsando su luz, por un momento será noche en medio del día. - Isabelle sonrió brillantemente ante la idea, escuchar la voz de Simon hablar así era como una melodía para curar el alma. – Solo ocurre cuando es luna nueva.

Simon se quedó callado, pensativo por unos segundos mientras observaban como la luna empezaba a oscurecer el sol. Isabelle se levantó un momento para mirarlo, y él tenía un aspecto de estar demasiado concentrado, como fuera del mundo.

- ¿Sucede algo?

- Nada. Estaba pensando en que hoy es luna nueva, en la misión.

- Espero que todo termine esta noche.

- Lo sé, no lo digo solo por ir a casa, lo digo por las personas que estaban siendo asesinadas.

- Volvamos al eclipse, no pensemos en eso. ¿Esto lo pueden ver en todos lados donde sea de día?

- No realmente, acá solamente estamos viendo un eclipse parcial, creo que algunas partes de Europa oriental podrían ver un eclipse total de sol. Es tan romántico… un momento en el que pueden coincidir la luna y el sol, dos amantes prohibidos. – Izzy le dio una mirada tierna acariciándole suavemente el rostro

- Suena muy lindo si lo dices así, en ese caso tú brillas para mí como el sol. - Simon sonrió ante la analogía. Estaba seguro que nadie había escuchado decir a Isabelle Lightwood un comentario tan tierno.

- Eso fue muy dulce.

- Solamente puedo ser así contigo Simon… - Ella se permitió un momento para ser vulnerable delante de él.

- Tú eres tan hermosa como la Luna. Gracias por dejarme ver esa parte que a nadie más le dejas ver. Es como el lado oculto de la luna.

- Eso fue muy romántico. - Isabelle empezó a besarle el cuello lentamente, luego la barbilla y luego encontró los labios, logrando que él hiciera uno que otro sonido de placer. – Yo seré tu luna y tú serás mi sol. – El beso se volvió cada vez más intenso, hasta que Jocelyn y Clary aparecieron con la comida.

- Es una excelente manera de observar el eclipse chicos. – ellos se separaron sorprendidos. – Ya veo que no se pueden dejar solos ni un momento

- No somos niños Jocelyn. – Dijo Isabelle.

- Sí eso puedo notarlo. Ahora a comer, especialmente tú Isabelle que necesitas alimentarte bien y como dijo tu madre "nada de actividad física" - La chica le dio una sonrisa divertida.

Clary seguía enfadada con el mundo, la pelirroja solamente se sentó al lado de ellos con su cuaderno de dibujo y las pinturas que le había regalado Simon el año pasado, estaba intentando plasmar algo del eclipse, ella también estaba usando las mismas gafas para observar directamente al sol.

Isabelle se quedó dormida gran parte de la tarde, ya que el dolor volvió a aparecer no había comido demasiado tampoco, pero Jocelyn no quiso presionarla con eso tampoco, aunque tenía toda la intención de obligarla a cenar todo antes de la medicina.

- Lamento hacerte pasar un tiempo tan aburrido. – Dijo ella despertándose como a las 19:00

Simon había estado trabajando en una canción todo el tiempo, intentando no hacer demasiado ruido para no despertarla, lo bueno era que cuando él estaba allí, Isabelle podía dormir profundamente sin interrupción.

- Tú nunca me aburres ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?

- Estaba pensando en mi libro, en que Cedric murió, él no tenía nada que ver en la guerra entre Harry y el señor oscuro y sin embargo murió.

- Lo sé, a Clary la traumatizó de por vida la muerte de Cedric Digory. – Simon se acercó hasta donde ella estaba. - ¿Cómo te sientes?

- Mucho mejor. ¿Tenemos noticias?

- Sí. Jocelyn recibió noticias del Instituto de Londres y Tokio, era cierto, acertamos Iz.

Isabelle abrió los ojos con sorpresa colocándose de pie, de repente se sentía mucho mejor.

- ¿Lograron salvar a alguien? - Simon sonrió brillantemente.

- Ni una víctima más en Londres. – Isabelle lo abrazó emocionada

- Eres brillante Simon Lewis, eres tan brillante como el sol. – Isabelle le dio un profundo beso, el beso estaba embargado de una sonrisa por parte de los dos.

- Me siento aliviado, creí que me había equivocado

- No lo hiciste, ¿Por qué creíste eso? Yo estaba segura de ti. – Isabelle volvió a llenarlo de besos, él nunca la había visto tan feliz. Los dos estaban en medio de su celebración privada cuando el timbre del Instituto sonó, lo cual era extraño porque nadie llamaba al timbre en una iglesia vieja abandonada.

- ¿Quién será?

Isabelle no respondió nada, sino que se dirigió al lugar donde el látigo colgaba y se lo enrolló en el brazo izquierdo.

- No lo sé. Pero nunca tocan el timbre, yo atenderé. – Isabelle salió de su habitación descalza nuevamente y arreglándose un poco el cabello para no lucir tan indecente. En el pasillo halló a Jocelyn. - ¿sabes quién es?

- No. – La respuesta se ahogó en el murmullo de los huéspedes que también habían salido al pasillo para enterarse, fue el único momento en que los niños se quedaron quietos y en silencio.

- Yo iré.

- No. Tú estás débil Isabelle, yo atenderé. Debes comer y tomarte la medicina

- Iremos las dos. Comeré luego.

Clary se les unió en el pasillo y por primera vez Isabelle la escuchó decir algo.

- Iremos las tres. – Clary llevaba un cuchillo serafín en la mano derecha.

Simon las siguió silencioso, Isabelle quería gritarle que se devolviera pero estaba intentando practicar no dejarlo atrás en todo por sobreprotegerlo, eso no le haría bien a su confianza. Los cuatro salieron del elevador, Isabelle le permitió a Jocelyn tomar la delantera mientras el incesante sonido del timbre no paraba, quien estuviera afuera era bastante impaciente.

Jocelyn abrió la puerta del Instituto a la entrada estaba un hombre alto y corpulento, rubio de piel rosada, de unos 45 años, con un rostro poco amable y unos ojos azules inyectados de sangre, estaba sudando. El hombre estaba vestido con una camisa a cuadros medio desabrochada, jeans y botas, tenía casi un aspecto campesino.

Chad había sido nefilim la mitad de su vida, hasta que había conocido una mundana y la historia no era difícil. Él había elegido por la vida mundana y había dejado la Clave, había trabajado rastreando traidores, sabía exactamente como esconderse, cuales eran los métodos que utilizaban para encontrarlos, los hechizos que sus amigos los brujos hacían por ellos, los rastros que seguían. Desde su renuncia al mundo nefilim se la había pasado escondiendose. Había tenido 3 hijos con su esposa, 2 chicos y una niña, todos con la Visión, su vida familiar se resumia en haber vivido en muchas ciudades y en habersela pasado escondido todo el tiempo, su esposa Amanda, no había sobrevivido al último parto, desde hacía 5 años eran solo él y los niños: Steven el mayor de 15 años, Mike de 7 años y la pequeña Mandie de 5 años, era la viva imagen de su madre, era como el pegamento que unía a la familia. Después los 4 habían empezado a vivir como nomadas de ciudad en ciudad hasta que se habían mudado a NY dos años atrás habían vivido tranquilos, gracias a que era una gran ciudad y la Clave con muchos más problemas que ubicar un desertor les había quitado toda atención. Además, la guerra contra Valentine y Sebastian les había dado un respiro, nunca se habían quedado tanto tiempo en un sitio.

Una de las cosas que más amaba Steven en su vida era el beisbol, una de las cosas que más amaba de NY era ver a los Yankees, así que cada que su economía se lo permitía iba hasta el bronx y se sentaba a ver el juego, aquella noche había convencido a su padre para que fuera algo familiar, la noche había terminado en mucho drama. Chad notó a una nefilim hablando con un fantasma, él estaba seguro que estaban hablando de ellos. Lo primero que hizo fue enloquecerse, amenazar a una nefilim que no era ni siquiera mayor de edad, un error grave.

Steven sabía perfectamente como funcionaba el asunto, llegaban a una nueva ciudad y él era el marginado y extraño del lugar, siempre lo era porque era demasiado silencioso o retraído, porque no podía hablar con nadie de lo que veía. Luchaba por integrarse, por hacer nuevos amigos, a veces lo lograba, a veces solamente soportaba el matoneo, como cualquier chico que no lograba encajar en la secundaria. Y eso que para la mayoría de las chicas era bien parecido. Con NY pasaba algo particular, había suficiente gente extraña y excentrica para que no notaran que era diferente, así que le gustaba NY. Justo cuando empezaba a gustarle, sucedió el episodio en el estadio de beisbol. Chad empezó a hacer sus correspondientes averiguaciones antes de mudarse, hallar si la amenaza había sido suficiente. Habló con sus amigos submundos, preguntó si el Instituto de NY había notificado a la Clave un desertor con 3 hijos. Finalmente se enteró de que nadie había dicho nada.

Chad se quedó tranquilo aunque atento a cualquier novedad, todo estuvo bien hasta que recibió un mensaje de fuego, un rumor empezaba a esparcirse por toda la ciudad: Aquellos que tenían la Visión estaban en peligro, la Clave ofrecía refugio a todos los que quisieran ir. Chad supo que era una trampa, no iría, no expondría a sus hijos al peligro de las sombras, no los pondría en tremendo riesgo. Él conocía los metodos de la Clave cuando estaban desesperados, si necesitaban ahora algo era chicos con la Visión, chicos para poner como carne de cañón en su batalla contra los demonios, Chad se creyó más listo que todos. A pesar de que Steven el mayor de sus hijos siempre tenía una opinión al respecto de todo, durante días intentó persuadir a su padre de que fueran, lo hizo tantas veces que habían terminado discutiendo. Chad era un padre duro criado por una de las familias más tradicionales de la la Clave, había silenciado a Steven con una bofetada.

El día del eclipse hicieron lo que siempre hacían, Chad llevó a Mandie a su escuela, mientras que Steven se fue con Mike a la de ellos. Nadie notó nada extraño, nadie vio que sucedió. Solo supieron que cuando Chad fue a recoger a la niña, no estaba, nadie sabía quien se la había llevado. Entonces comprendieron que el mensaje que había enviado la Clave era cierto. Chad, Steven y Mike recorrieron los lugares donde frecuentaban submundos, preguntaron, rastrearon y no lograron encontrar quien se la había llevado. Esta vez Steven no tuvo miedo a las bofetadas de su padre, ni a sus gritos, irían al Instituto de NY y pedirían ayuda. Chad accedió, sabía que tras horas de haberla perdido si la había secuestrado un submundo las probabilidades eran escasas. Fue así como Chad llegó a la puerta del Instituto de NY, cuando tocó esa puerta era un hombre diferente, el tipo seguro que había amenazado a Isabelle ya no existía, era alguien desesperado, Steven nunca había visto llorar a su padre en 15 años.

Steven sabía vagamente que eran los cazadores de sombras, su padre rara vez hablaba de ellos y cuando los describía dejaba entrever que eran seres odiosos y egocentricos que se creían superiores al resto del mundo por tener la sangre del Ángel, dedicados no solo a cazar demonios sino a separar familias al rededor del mundo, tal vez eso era lo que había hecho Chad toda su vida, tal vez era por eso que lo decía. La primera vez que dudó de la información que le había dado su padre fue cuando vio a Isabelle, era una chica preciosa algunos años mayor que él y estaba con un chico que parecía muy normal con gafas y una camiseta de Batman, se veían como una pareja de chicos enamorados teniendo una cita, su padre la había amenazado de una manera tan grosera y absurda, que Steven nunca había tenido tanta vergüenza en su vida, la chica ni siquiera se había defendido. ¿Esos eran los seres despreciables de los que había huido toda su vida? Ahora estaban frente a las puertas del Instituto de NY intentando que alguien los ayudara a encontrar a su hermana menor.

- Mi nombre es Chad, estoy buscando a los nefilim de Nueva York. - Dijo el tipo con una voz total y absolutamente desesperada, Isabelle se asomó para encontrar la voz que le pareció extrañamente conocida, era cierto ella y Simon lo habían visto tan solo una vez semanas atrás. La reacción de Isabelle fue inmediata.

- ¿Qué diablos está haciendo aquí? Hasta donde sé lo único que quería era esconderse de nosotros.

- Iz cálmate. - Le dijo Simon dando un paso adelante para ponerse al lado de ella ante la mirada confundida de Jocelyn y Clary.

- ¿Quién es él Isabelle? – Preguntó Jocelyn

- Traidor a la Clave. - Respondió Isabelle mirando al hombre tan implacablemente como pudo, sin embargo él parecía no importarle.

- Necesito que me ayuden, mi pequeña bebe desapareció ésta mañana, Mandie desapareció

Isabelle se percató entonces de lo que sucedía, fijándose en la camioneta aparcada frente al instituto donde se asomaban dos chicos, uno de 15 y uno de 7, evidentemente faltaban los pequeños ojos azules de la niña que la había mirado con tanta preocupación aquella noche fuera del estadio Yankee, los ojos que habían evitado que ella golpeara al hombre que ahora tenía en frente desesperado. Isabelle y Simon se miraron sobrecogidos con la información.

- Les enviamos una notificación de que todo el que tuviera la Visión corría peligro, ¿Por qué no atendió nuestro aviso?

- porque creí que era una trampa para atrapar traidores de la Clave, ahora que están desesperados por obtener gente con la Visión. - Isabelle le dio una mirada fría llena de resentimiento.

- Deberíamos parar de discutir. Tal vez deberíamos intentar contactar a Maryse y saber si la niñá entre las víctimas de esta noche. - Jocelyn intervino por primera vez en la conversación. – Entren, intentemos averiguar que está sucediendo.

El hombre y sus dos hijos ingresaron al Instituto, los chicos estaban maravillados con lo impresionante del edificio, cuando llegaron al piso donde estaban alojados el resto de refugiados, varias cabezas de grandes y pequeños se asomaron para ver quiénes eran los nuevos visitantes. Jocelyn tomó su teléfono para llamar a Luke.

El equipo había tenido poco tiempo para peinar el área que Simon había señalado en el mapa, y las 6 millas daban exactamente en la pequeña Isla Duke dentro de Prospect Park en Brooklyn, era muchos kilómetros más adentro del área del parque que se usaban para espectáculos, una zona que era prácticamente considerada reserva natural. Duke Island estaba ubicada dentro del lago del parque lo cual había dificultado la logística de toda la operación ya que tenían que ser silenciosos y de igual manera debían de cruzar el lago, todo aquello realmente era engorroso, pero no imposible. Finalmente se habían decidido por usar los árboles para camuflarse, de otra manera serían demasiado evidentes. Cuando Luke atendió la llamada de Jocelyn estaba en lo más alto de un árbol observando toda la situación desde allí, en medio de la oscuridad de la noche. Esa zona del parque no tenía iluminación en la noche, y ellos no podían usar las piedras mágicas para no delatar su posición, tenía a unos pocos metros de distancia a Alec listo con su arco en caso de necesitarlo, y Jace estaba por delante de ellos esperando para dar la señal

- Jocelyn ¿Que sucede? no puedo hablar en este momento.

- Escucha Luke, necesito preguntarte algo importante, ¿Has visto alguna de las víctimas?

- Solo es uno está amarrado y con los ojos vendados, hay un par de vampiros y hombres lobos, no hay brujos aun ¿Por qué?

- Dime si tienen una niña, aproximadamente de 5 años de edad, rubia.

- La victima es un chico, tiene aproximadamente 15 años, no hay más víctimas aquí. - Jocelyn suspiro.

- Gracias. Estamos pendientes de lo que suceda. - la mujer colgó el teléfono para dirigirse a Isabelle, Simon, Clary, Chad y su hijo mayor que se había identificado como Steven, estaban reunidos en la biblioteca, el otro chico se había quedado afuera de la conversación por ser muy pequeño. - Mi esposo está con ellos, dice que la víctima para ésta noche es un chico, no es la niña

Clary e Isabelle exhalaron liberándose de la carga, pero el padre de la niña no parecía aliviado.

- El secuestrador es un vampiro, lo sé. Cuando estaba en la Clave trabajaba rastreando a los traidores, estuve rastreándolas mucho tiempo pero sé que tenía amigos brujos poderosos, amigos que nunca permitieron que las encontrara - Dijo señalando a Jocelyn y a Clary. - sé cómo funciona, por eso pude esconderme tanto tiempo. Sé que quien secuestró a mi hija es del mundo de las sombras, necesito que me ayuden a buscarla

Simon permaneció pensativo unos minutos escuchando a todos hablar, había algo de todo lo que estaba escuchando que no parecía encajar en su cabeza.

- Podría ser un vampiro que trabaja independiente del clan de NY, si ese es el caso la niña podría estar en cualquier lugar. – Respondió Isabelle.

- Los acuerdos son frágiles. No creo que ningún vampiro corra el riesgo de romper los tratados, a no ser que sea algo tan organizado como el plan que hemos presenciado. Adicionalmente la niña tiene la Visión es demasiada coincidencia. - Dijo Jocelyn reflexiva.

- ¿Cuál es la parte del rompecabezas que falta entonces? - Preguntó Clary y entonces Isabelle se volvió para ver a Simon, ella fue la que pudo decirlo en voz alta antes que él

- No hay eclipse de sol sin luna nueva Simon. - Dijo ella.- ¿Crees que podría haber un segundo evento? - Simon no respondió, era algo que su mente había intentado de decirle pero él no había podido reconocer.

- Tiene sentido. - Dijo Clary. - Que hubiera una segunda víctima la misma noche, cambio de fase y eclipse el mismo día, dos eventos, dos victimas.

Simon reaccionó entonces, apresurándose a abrir el laptop de Maryse que reposaba todavía encima del escritorio, tamborileando sus dedos sobre la mesa mientras esperaba para cargar el sistema operativo. En unos minutos ya había accedido al mapa que tantas veces habían visto los últimos días.

- Si hay un segundo evento y están siguiendo el mismo patrón, entonces estaría ubicado a 3.3 millas al oeste de Duke Island, ese lugar sería el Cementerio de Green-Wood.