Se ilumina la sala del trono donde se ve un pequeño río de agua, que va por el pasillo central hasta el trono, una autora desmayada está dejando tal río de babas, se levanta y se limpia con disimulo, se asicala y mira el besazo que comparten los amantes, sin pensarlo mucho, da una ligera patadita a la protagonista femenina quien cae por el balcón, y se abalanza sobre el príncipe mas bello de sailor moon para ocupar el lugar de la desplazada protagonista, total, que tiene…su rato de besos, después, muy sonrojada enfrenta a sus lectoras.

Hola mis queridas seguidoras, después de mi bochornoso espectáculo, ejem, no lo pude evitar ¡yo quería estar en el lugar de ella!

Diamante: no la debiste empujar.

Andrómeda: tu cállate, de todas y no se hizo daño.

Diamante: igual, no es justo.

Andrómeda: sácamelo ya.

Ajá ¿por donde iba? ¡Ah si! ¡Yo quería estar en el lugar de ella! Es que lo último quedó taaan romáaaaantico (Andrómeda regala a sus lectoras botecitos propios y un clon de Diamante) que no lo pude evitar.

¡Extra! ¡Extra! regresan ya los cazadores de la muerte ¿Quién los extrañó? No estaban muertos, sinó de parranda ¡jajajajajaja! Mmm les presento la copa negra, mas detalles posteriormente.

¡Gracias a mi nueva follower y reviewer! ¡Gracias Starmoon! ¡Y gracias a Mirel moon igualmente! ¡Y a todos los que leen desde las sombras! ¡Gracias! ¡Ya somos 1.468!

Todo lo que no conozcan es mío, si lo van a usar, avisen.

¡DENME ÁNIMO! ¡CON UN BELLÍSIMO review!

Sailor moon es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo les doy historias para enamorarnos mas de el.

El demonio cenicienta.

Cyndy estaba sentada en mi cama, muy enfadada, pero no tanto como lo estaba yo esa vez, Zafiro le había ordenado que limpiara mi habitación y al ver lo que quería tirar se escandalizó de manera tal, que le tuve que recordar que las cosas eran mías, no suyas –señor Diamante. Gruñí –Diamante. Se corrigió enseguida –yo entiendo su afán de re inventarse pero no creo que deba tirar toda esta ropa, ya que no sabe cuando irá a una fiesta de esas elegantes a las que usted debe asistir por porte. Negué –Cyndy, te lo voy a explicar de manera suave, jamás, óyelo bien, nunca, jamás regresaré a ninguna fiesta, ni ningún centro nocturno ni nada. Ella parpadeó confundida –no entiendo porqué es tan necio. Golpeé mis apoyabrazos con frustración y me pasé las manos por mi cabello, suspiré por la necesidad de reventar a esta insolente mujer con una centella de las tinieblas, cerré los ojos y repetí el pasarme las manos por mi cabello, abrí los ojos y le tomé las manos tras acercar mi silla al frente de ella.

-Cynndy, cuando yo iba a fiestas, era el centro de ellas, siempre he sido…había sido un gran bailarín, y las fiestas me encantaban por esa oportunidad, de hecho, todos los que me conocen pueden atestiguar que yo me la pasaba casi toda la velada bailando con chicas realmente bellas en mis brazos. Ella sonrió –he notado que solo utiliza para las chicas las palabras: "linda", "bonita" y "bella" pero jamás hermosa. Reí –solo hay una mujer hermosa para mi, la que amo. Ella me guiñó el ojo.

- ¿es la señorita Mina? Asentí con sonrisa indulgente nadie mas que Vergerite, el conejo, Zafiro y yo debíamos saber mi enredo sentimental (eso saca a Rey y al resto del equipo que ya lo saben de primera fila) –y bueno Cyndy, entenderás que para mi es muy duro y humillante que en uno de los sitios donde era sol, pasar a ser una enana blanca es deprimente. Ella asintió y se le escapó algo que a ninguna enfermera se le debía escapar.

-usted es demasiado guapo para esa silla, ojalá nos hubiéramos conocido en algún centro nocturno, ya que yo… se ruborizó –a mi me encanta bailar. Le apreté la mano –hubiera sido un placer ser tu compañero de baile. Dije, ella suspiró –de acuerdo Díam, me llevaré la ropa, pero para un chico llamado Kenchin, es de tu talla y le encantará, es un poco tímido pero seguro con esto se sentirá mas varonil. Me reí - ¿es tu novio? Pregunté guiñándole el ojo, ella se puso mas colorada si era posible

-as…así es. Dijo orgullosa, sacó una foto de un chico rubio con melena medio alargada, por lo menos, era mas larga que la mía, miré sus ojos.

- ¿es invidente? Pregunté, ella asintió asombrada - ¿Cómo te diste cuenta? Preguntó –tengo una amiga como el. Respondí - ¿Dónde lo conociste? Pregunté interesado, ella se rió –no te lo creerías. Dijo mientras se guardaba la foto, sonreí –si lo haría. Dije enfático, ella se rindió.

-en clases de baile. Me quedé sorprendido eran casos muy aislados los que se atrevían a lanzarse al mundo regular y no quedarse protegidos por sus carencias en el mundo de los ciegos, pensé: "querida Nix, si haces que funcione mi cristal, juro que me haré mas amigo de Cyndy y su novio"; me dediqué a escuchar las anécdotas de Cyndy mientras ella recogía mi ropa en una bolsa negra, no pude dejar de mirar el echo con nostalgia y me encontré a la hora, relatando cada historia de los conjuntos que vaciaba.

Mi princesa después de haberse hecho una desintoxicación y un lavado estomacal, había regresado a sus rutinas, pero con una gran diferencia, se la pasaba taciturna, callada y seria, comía si le daban comida, hablaba cuando le hablaban y respondía a las preguntas, se dirigía a donde debía y hacía lo que debía, pero sin su risa habitual y sin su entusiasmo.

-querido. Dijo mi suegra –estoy preocupada por Serena. Soltó mientras ellos tomaban el te –si querida. Dijo Kengi –yo también, parece muerta en vida. Ikuko asintió –no se porqué. Dijo, Kengi apretó su taza –si fue ese maldito de Darien, lo desollaré. Ella asintió y siguieron discutiendo el tema de mi princesa.

En el mismo laboratorio que seguimos sin saber en que parte se encuentra, Kaolinette prepara un juego de te, con tetera, lechera, azucarera y demás –el profesor está muy ocupado realizando demonios que derroten a esas niñas, es mejor consentirlo con un poco de te. Dijo mientras lo alistaba y se alejaba al salón donde el mismo hombre levantaba orgullosamente un tubo de ensayo –los nuevos demonios están listos. Dijo, Kaolinette le colocó la bandeja de plata en frente –tenga profesor. Dijo mientras sonreí, cuando una voz femenina la interrumpió, otra chica que tenía múltimples coletas pelirrojas apareció.

-así que has fallado Kaolinette. Dijo con diversión –no tienes derecho a juzgarme Biuyuí, mejor dedícate a seguir trapeando el suelo. La aludida rió al comentario de Kaolinette –no lo creo querida, tengo el presentimiento. Dijo mientras aparecía un hilo y una tijera –que hoy tu vida se cortará así como yo he cortado este hilo, así que ve resignándote. Kaolinette rió.

-no lo creo querida, piérdete. Dijo mientras la otra se colocaba de brazos cruzados en la pared –descuida Biuyuí, tu tendrás tu oportunidad. Dijo el ser extraño, Kaolinette abrió mucho los ojos.

-pe, pero profesor. Dijo el rió –no desesperen, todos tendrán la oportunidad de desafiar a las protectoras de la tierra. Dijo entre una malvada carcajada, las 2 brujas rieron secundándolo.

Estaba sentado en mi silla (raro) en frente del espejo tomando aire, la puerta sonó, mi conejo abrió al ver que no respondía - ¿estás listo papá? Preguntó con su bello uniforme de colegio, asentí mientras me limpiaba el sudor de las manos –diablos. Me dije –componte Diamante con un demonio. Ella sonrió –tranquilo, todo estará bien, Cyndy irá contigo. Sonreí –gracias a Nix. Dije, salí de mi dormitorio a la sala, donde Cyndy con un traje muy lindo de enfermera esperaba con una gran sonrisa.

-hey Cyndy. Dije mirándola con atención, estaba tan radiante, cambiada, parecía que la iluminaba una gran luz - ¿pasó algo? Pregunté, ella se acercó a mi –Kenchin me pidió matrimonio. Me informó mientras me tomaba las manos, sonreí sinceramente complacido –que gusto, felicidades. Dije alegre, Zafiro llegó.

-el desayuno está listo. Anunció, me dirigí al comedor y desayunamos muy contentos comentando la noticia de Cyndy y los deberes de arte de mi conejo, en los cuales, Zafiro la había ayudado, llegamos sin inconvenientes a la universidad, pasé el día en clases lo mas normal que se pudo, muchos me dieron el pésame por mi situación y lo agradecía sinceramente, a la salida, no me esperaba lo que pasó, Cyndy me dijo:

-allí te espera un amigo. Al lado de mi auto, estaba el yo pasado del rey Endimiun, sonreía de manera petulante mientras me miraba –vaya, vaya, vaya. Dijo, me tensé - ¿Cómo estás después del accidente? Preguntó –repuesto. Dije altivo, no le iba a comentar de todo el calvario que había pasado –me lo imagino. Dijo el con sorna –señor, no le permito que. Comenzó Cyndy –espera. La interrumpí, ella solo se quedó callada –si pensabas que iba a ser un despojo de mi mismo, te equivocaste maldito gusano. El sonrió –puede ser que te hayas recuperado, pero ¿crees que alguien va a amarte como estás? Postrado en una silla, menos ella. Dijo el –la señorita Mina lo ama. Defendió mi enfermera como una mosquetera - ¿el te hace creer que ama a Mina? Preguntó el yo pasado del rey Endimiun divertidísimo –que hipócrita eres. Reí –no tanto como tu. Dije, el sonrió con frialdad.

-Serena no lo hará, no querrá a un maldito paralítico que no pueda correr bajo la lluvia ni bailar. Apreté los puños con indignación - ¿Qué harías si te llegaras a casar con ella? Ella solo podría ser tu cuidadora porque ni serías capaz de… su sonrisa maliciosa era algo repugnante, apreté mucho mas los puños y miré a Cyndy como se ponía roja de indignación –buscará a otro que le pueda dar lo que tu nunca podrás en el lecho, a otro que nade con ella, a otro que viva con ella. Escupí mis palabras antes de poder evitarlo.

-el cual, nunca serás tu, porque ella prefiere morir antes de tener que estar contigo maldita bestia, se lo que hiciste y cuando pueda, me vengaré. El rió –suerte con eso invalidito, mejor es que sigas tu camino porque nadie va a querer estar con un maldito chico florero como tu, resígnate a que nunca podrás hacerla feliz. Intenté levantarme pero está de mas agregar que no pude, pero Cyndy (mi muy amada enfermera) a la cual no le conocía su faceta violenta, se le plantó en frente y le dio un puñetazo por la mandíbula especialmente satisfactorio –ojalá se lo hubiera podido dar yo. Dije entre dientes –haí tiene ¡por meterse con alguien tan especial! Usted es un bruto del demonio, mire que sacar esas cosas, es imperdonable, pero si lo querrán, mas que a usted, porque aunque usted si pueda caminar, su frialdad lo hace ser mas estático que el. Me reí ¡y lo decía una enfermera! No podía dejar de disfrutarlo –así que métase esa lengua viperina por donde mejor pueda señor, que no es precisamente el bolsillo y deje a este hombre que ha logrado reinventarse en tiempo record. Ella tomó las manillas de mi silla y me ayudó a entrar en el auto, el yo pasado del rey Endimiun sonrió:

-ya veremos si ocurre tu milagro. Dijo mientras se alejaba, de pronto lo entendí –el lo bloqueó. Murmuré para mi mientras Cyndy despotricaba contra el a viva voz.

Mi princesa como todas las tardes después de la pelea y el intento de suicidio estaba acostada en su cama mirando los regalos que le había dado, las chicas habían intentado animarla haciéndole una reunión por su fiesta, pero la cuestión no salió muy bien que se diga, ella miraba el vestido colgado en el closet, las zapatillas en su peinadora, recordatorio de tantas cosas para ella, cuando de repente, se incorporó y las tomó.

-este es el recordatorio de que Diamante me ama y ha estado pendiente de mi o lo había hecho hasta hace poco. Dijo mientras se levantaba y se las colocaba, sintió como le quedaban perfectas –que tristeza que no me las pudiste colocar mi príncipe, que tristeza que no pude ser tu Cenicienta. Dijo mientras lloraba, cuando de repente, las zapatillas brillaron –así que eras tu la siguiente. Dijo Kaolinette, mi princesa la miró.

- ¡eres tu! Exclamó –así es. Dijo ella con triunfo –no podrás escapar niñita. El demonio se había formado de la unión de ambas zapatillas y a mi princesa, no le dio tiempo de hacer otra cosa, que correr, correr por el cristal de su corazón - ¡no la dejes escapar Cenicienta! Exclamó Kaolinette reía, el demonio la persiguió y la acorraló en un rincón.

-muéstrame tu mientras corazón puro. Dijo mientras alzaba su brazo, en su axila tenía la estrella que mi princesa no pudo dejar de ver, gritó mientras su corazón caía y brillaba intensamente.

- ¡que puro es! Exclamó Kaolinette atónita, lo tomó y desapareció con el junto al demonio y dejando el cuerpo de mi princesa.

Estaba en la casa con el conejo y Cyndy, los 3 estábamos jugando la vuelta al mundo cuando el teléfono sonó –si, diga. Dije a velocidad astronómicamente rápida, escuché un sollozo –Rey, Rey. Dije –Serena Díam, Se, Serena murió, no, no está. Comenzó pero la interrumpí - ¡que has dicho! Pregunté con un grito –Se, Serena murió, no, no está, el, el corazón de ella, hay Díam, hay. Dijo mientras lloraba mas y mas - ¿Dónde estás Rey? Pregunté casi a punto de quebrarme, ella respondió entrecortada.

-en la morgue del hospital. Asentí y colgué, saqué mi broche y lo activé, el cristal durmió a Cyndy –nos vamos conejo. Dije fríamente –pe, pero papá, tu no puedes, no puedes. Dijo ella asustada –si lo puedo hacer, no dejaré, no dejaré que mi princesa muera, no la perderé, no la perderé ¡no lo haré! Grité, una luz negra lo envolvió todo y sentí el poder pleno de mi cristal resplandecer, desaparecí por un momento.

Estaba en los jardines del Milenio de Plata de la Luna, delante de mi, con mi mismo traje, mi padre.

-papá. Dije, el sonreía –hijo, lo lograste. Dijo con orgullo paternal - ¿Qué pasó? Pregunté –tu ya lo sabes, no te hagas el idiota. Sonreí –recuperé mis poderes pero ¿Cómo? Pregunté –sigues haciéndote el idiota. Me reprendió –el amor, el amor a mi princesa. Dije alborozado –así es, tu determinación de salvarla y el dolor por perderla, hicieron que fuera posible romper el sello del cristal que te había colocado el yo pasado del rey Endimiun el día que estripó tu corazón. Puse mala cara –trituró, es mejor. Dije, el asintió –no tienes tiempo hijo, debes ir por el corazón de tu princesa. Dijo - ¿Por qué se lo han llevado? Pregunté, el me miró con tristeza.

-tiene algo que es tuyo pero ahora no hay tiempo, corre, corre. Dijo mientras desaparecía.

Al reaparecer en el apartamento con mis ropas y mi sonrisa, de pie y erguido, el conejo sonrió - ¡lo lograste! ¡Lo lograste! Canturreó, asentí –no tengo tiempo conejo, busca a Zafiro y ve con las chicas, yo rescataré a mi princesa. Ella asintió y salió corriendo del apartamento, yo desaparecí.

En una dimensión alterna, cuyos colores eran rojo y negro, estaba Kaolinette –no lo puedo creer. Dijo atónita –es la diadema de la luna negra, uno de los instrumentos que porta la familia de la luna negra, esa vez que atacamos, solo logramos tomar la lanza, pero la diadema y el espejo desaparecieron, pero. Rió con diversión –aquí están. Suspiró –ya podemos tener la copa negra. Miró la hermosa diadema de oro con una luna negra en su centro acompañada de joyas –y nada nos podrá detener. Dijo.

¿en serio? Pregunté –príncipe. Dijo ella –el corazón que tienes en la mano, es el de mi princesa. Ella me miró atónita –no puede ser, esa niña, es, es ¿es sailor moon? Preguntó, reí –eso es lo último que sabrás. Dije mientras le lanzaba un rayo negro que ella combatió con uno rojo.

¡destello rubí! Lanzó - ¡centella de las tinieblas! Lancé yo, ella esquivó –no podrás huir por siempre pelirroja. Dije –no, no tengo pensado huir ¡fuego rubí! Esquivé - ¡trueno obscuro! Lancé y le di de lleno, ella me lanzó otro rayo rojo y yo, le regresé un rayo negro.

- ¡enredaderas eléctricas de las tinieblas! Lancé, esas la atraparon y comenzaron a electrocutarla - ¡destellos rubí! Lanzó para liberarse –eres fuerte, eso me gusta. Dije divertido y exultante - ¡lágrima negra! Lancé, una lágrima hecha de agua obscura le dio de lleno –y lo final, imbécil, lo pagarás. Dije triunfante mientras acumulaba un rayo negro gigantesco en mis manos - ¡espera! Dijo ella - ¡he mandado a mi demonio a acabar con tus chicas! Reí –ellas podrán solucionarlo todo ¡consumisión obscura! Lancé, el rayo negro, la envolvió como una coraza donde los gusanos se convierten en mariposas, y luego, explotó con ella allí.

-adiós Kaolinette. Dije seriamente mientras tomaba el corazón de mi princesa y desaparecía de esa funesta dimensión.

Las chicas por su parte, se las estaban viendo con el demonio Cenicienta –sin Serena. Dijo Amy resistiendo –no podremos hacerlo. Rey, la cual seguía enfrascada en los puños y las patadas contra el, añadió:

-debemos hacerlo, por Serena, por Diamante y por la tierra. Lita asintió –así muramos todas en el proceso. Mina la siguió –así es chicas. Dijo mientras sonreía.

-demos nuestro mejor esfuerzo. Todas asintieron –todas juntas, nuestros poderes mas fuertes. Dijo Rey - ¡fuego de Marte! ¡Enciéndete! lanzó - ¡fulgor del agua de Mercurio! Lanzó Amy - ¡centella relampagueante de Júpiter! Lanzó Lita - ¡cadena de amor de Venus! Lanzó mi diosa - ¡aún no es suficiente! Gritó Rey – ¡así es! Corroboró Amy - ¡debemos hacerlo! Gritó Lita - ¡por la tierra y por todos! Gritó Mina, 2 rayos para completar el ataque se vieron - ¡tierra tiembla! Lanzó sailor Uranus - ¡maremoto de Neptuno! Lanzó sailor neptiún, así, todas pudieron equiparar el poder sobrenatural del báculo y derrotar al demonio, las 4 primeras cayeron de rodillas.

-lo logramos. Dijeron agotadas, las otras 2 se acercaron –bien hecho. Dijeron a coro –ojalá Díam haya logrado algo. Dijo Lita –he. Dijo Mina - ¿Qué pasa? Preguntó Amy –las zapatillas han desaparecido. Respondió Rey, sailor Uranus y neptiún se sonrieron y desaparecieron sin decir mas mientras las chicas, se consultaban unas a otras la extraña desaparición.

Yo, llegué al lugar donde estaba el cuerpo de mi princesa, con su cristal del corazón intacto y la diadema dentro de el, estaba en esa asquerosa morgue, puse una mano sobre su frente y nos desaparecí a Némesis, estábamos en mi habitación, acerqué su corazón hacia su pecho y este entró, miré las zapatillas de cristal a los pies de mi cama mientras ella despertaba.

-Díam. Dijo, abrió los ojos –puedes caminar. Logró articular tras mirarme después de un rato, sonreí –así es. Dije mientras me recostaba a su lado, ella me dio la espalda - ¿vienes a hacerme daño? Preguntó –jamás hermosa. Dije mientras acariciaba su cabello, ella se dio la vuelta para mirarme nuevamente –pero tu dijiste. Asentí –estaba herido y enojado pero jamás he dejado de amarte, mi corazón y todo yo te pertenece, hermosa, solo hipnotizado podrían separarme de ti, porque ni muerto lo lograríam. Ella comenzó a llorar.

- ¿de verdad me amas? Preguntó, bufé –traté de hipnotizarte 2 veces para que te quedaras conmigo. Ella rió –fueron 3. Puntualizó –no, 2. Refuté –no, 3. Repitió –que no, fueron 2 porque cuando el cristal de plata te liberó, no cuenta. Me acerqué mas a ella y me coloqué encima suyo –y todo lo que hemos pasado ¿Cómo vas a decir que no te amo? Si adoro estar contigo, siempre he corrido para lo que sea que quieras o necesites ¿y las flores? ¿Y el gigantesco conejo de peluche? Pregunté, ella me abrazó.

-te amo. Dijimos al tiempo, nos reímos y nos besamos con dulzura, pasión pero totalmente en calma, nos soltamos, ella besó mi frente y yo besé la suya y luego la punta de su nariz.

-tengo algo que te pertenece. Dije, ella parpadeó –mis zapatillas. Dijo –feliz cumpleaños hermosa. Murmuré mientras me arrodillaba y se las colocaba, una luz azul producto de mi poder la iluminó y al cesar esta, ella llevaba un vestido rosado como el de la película que le gusta a mi conejo "la bella y la bestia" de cuando los protagonistas bailan, ella sonrió.

- ¿para que es esto? Preguntó mientras me acercaba a ella –para que Némesis sea el testigo de nuestro amor, porque con nadie mas en el universo querría compartir mi primer baile. Ella asintió mientras yo le daba un beso –te amo. Le susurré al oído –y yo a ti Díam, estoy encantada de poder disfrutar tu primer baile, sonreí mientras la besaba nuevamente a continuación y comenzamos a bailar en el medio de esta noche nemesiana con música aparecida por mi mágicamente, en el medio de mi habitación, luego, salimos al balcón, tomé su mentón.

-hermosa, eres tan hermosa. Dije mientras me acercaba, ella sonrió –te amo. Susurré –y yo a ti príncipe Díam, mi príncipe. Dijo ella mientras sellábamos esas palabras con un beso dulce, apasionado y enamorado.