Capítulo 25.- Vs Kazegumi.
Ya era algo tarde, al día siguiente sus compañeros tendrían un combate con un equipo enemigo, todos se habían ido a dormir después de un día aburrido, excepto él. Estaba recostado en su futon con el pecho y el abdomen descubiertos, no conseguía conciliar el sueño pensando en ella y en cómo podría sacar ventaja de la situación. Era tan hermosa, tan perfecta, tan fría y cálida a la vez, un enigma que sin duda deseaba descifrar. El calor hacía menos posible el conciliar el sueño, esa noche se sentía peculiarmente cálida, no era una temperatura insoportable como la del desierto, aún así con todos los pensamientos que vagaban por su cabeza en esos momentos sólo podía sentir más calor. Sus pensamientos lo tenían tan atrapado que no escuchó los pasos que anunciaban que alguien se acercaba cautelosamente a su futon. No dejaba de ser el shaman más fuerte del torneo, nadie podría sorprenderlo tan fácilmente, con la mirada en el techo sintió una presencia poderosa dirigiéndose hacia él, tan rápido como pudo se puso de pie y sometió a la persona que se había acercado tan imprudentemente…
Hao: Anna? –sosteniendo de las muñecas a la itako, quien está debajo de él recostada en el futon.
Anna: Qué te pasa? –con una expresión de molestia- Por qué estás tan alterado? Suéltame!
Hao: Lo siento –se levanta soltando a la joven y se sienta a su lado- creí que sería alguien más.
Anna: No creo que ningún shaman en el torneo se atreva a querer atacarte por sorpresa –sentada a su lado.
Hao: Tienes razón –le sonríe- pero qué haces despierta?
Anna: No podía dormir.
Hao: Yo tampoco…alguna razón en especial?
Anna: No, sólo estaba pensando. –desvía la mirada.
Hao: En qué?...en Yoh? –con una mirada seria.
Anna: …no dejo de pensar en lo que vi. –mirando hacia el suelo.
Hao: Anna, déjalo –la joven lo mira confundida- quédate conmigo, jamás te hará falta nada…
Anna: Hao, es que –la joven se ve sorprendida por un rápido y audaz movimiento del shaman atrapando sus labios con los suyos.
Tomó una de sus mejillas con una mano, sin temor a recibir una bofetada como la primera vez que intentó besarla, sorpresivamente para él, la joven no se retiró, y comenzó a responder sus ardientes besos mientras acariciaba su cuello. En verdad la deseaba, no quería dejar pasar esa valiosa oportunidad, sintió cómo un calor ardiente llenaba su cuerpo impulsándolo a ser un poco salvaje. Con un movimiento rápido recostó totalmente a la itako en su futon, la deseaba, besaba desesperadamente su cuello, sus labios, sus hombros, escuchar la respiración agitada de la itako lo excitaba aún más, era un sonido irresistible. Poco a poco sus manos comenzaron a acariciar salvajemente sus senos, su cintura, sus piernas, su entrepierna… de un minuto a otro ya no lo soportaba, sin dudar un minuto arrancó el vestido negro de la joven, el verla en ropa interior alimentó sus deseo y comenzó a besar, morder, acariciar cada parte del delicado cuerpo de la itako. Ya no podía contenerse, con movimientos rápidos la despojó de su ropa interior, sin darse cuenta, él ya también estaba desnudo sobre la joven, respirando agitado y acomodándose entre sus piernas, mirándola a los ojos, esos ojos que lo miraban en esos momentos con deseo. Después de mirarla embelesado no lo pensó más, la besó, con una mano tomó a la itako de las caderas levantándola un poco, y con otra dirigió su virilidad hacia el interior de ella, al momento la joven soltó un gemido que creyó todos en la bodega escucharían, pero no le importó, y continuó embistiendo a la itako lo más fuerte que pudo. Aquello era un frenesí, lo disfrutaba demasiado, la estrechez de la itako le proporcionaba tanto placer que sólo podía continuar penetrándola tan fuerte como su cuerpo se lo pedía. Estaba loco de placer, por fin podía poseerla, por fin era suya la mujer que tanto deseaba. Se deleitaba sintiendo las uñas de la itako enterrarse en su espalda mientras la escuchaba gemir y decir su nombre, era una sensación exquisita, lo que tanto había deseado se había vuelto realidad…
Bañado en sudor, con la respiración agitada y el corazón latiendo tan rápido como nunca, miró al techo intentando tranquilizarse después de despertar a la realidad. Era demasiado bueno para ser cierto, la itako no estaba más entre sus brazos, sólo había sido un sueño maravilloso que cruelmente lo había torturado, ¿tan desesperado estaba?, ¿tanto la deseaba?, en ese sueño se había portado como todo un animal, estaba fuera de sí, no se mostraba como el poderoso shaman que imponía respeto, aquel legendario y temible shaman conocido por su sabiduría, había reaccionado de una manera totalmente ajena a él. A pesar de su temple, tal vez ese sueño sólo reflejaba sus deseos por la itako, realmente estaba desesperado, realmente la deseaba.
Se levantó sin ánimos, caminó hacia el punto de reunión de todas las mañanas y ahí estaba, de pie entre sus camaradas, dándole la espalda y hablando con Luchist, la miró de pies a cabeza tan lento como quiso, con un semblante bastante serio, era simplemente hermosa, perfecta para él, ya despierto controlaba su sed de ella, sin embargo era una sed que no desaparecería por sí sola, debía hacer algo para tenerla.
Luchist: Muy buenos días señor Hao –mira al shaman interrumpiendo su plática con la itako y hace una reverencia- espero que haya dormido bien.
Hao: No del todo –aún con una mirada seria, suspira cerrando los ojos y al abrirlos su expresión cambia, mostrando una pequeña sonrisa- dormiste bien Anna?
Anna: Mejor que ayer ahora que tengo mis pertenencias, pero aún no me acostumbro.
Hao: Me alegro –le sonríe un poco y vuelve su mirada hacia Luchist- si no me equivoco hoy es el combate del Kazegumi, cierto?
Luchist: Así es señor Hao, el equipo ya se está preparando, el combate será a las 2 de la tarde.
Hao: Muy bien –mira a la itako- sé que puede ser difícil para ti y por eso debo preguntarte, ¿quieres ir con nosotros a observar el combate, o prefieres quedarte aquí?
Anna: …no lo sé –desviando la mirada.
Hao: Si decides quedarte haré que alguien se quede contigo para que no estés sola, si decides ir todos estaremos custodiándote, así que no tendrás ningún problema, piénsalo bien.
Anna: Sí…
Tenía mucho qué pensar la itako, pero debía hacerlo pronto, el combate sería por la tarde y para entonces debía tener una respuesta, quería verlo, saber cómo estaba, hasta cierto punto espiarlo, saber si estaba con Vanya…pero al percatarse de sus pensamientos no pudo hacer menos que molestarse consigo misma e intentar cambiar el objeto de sus pensamientos. No estaba bien que estuviera teniendo esos pensamientos, ¿qué ganaría espiando?, seguro lo único que obtendría sería otra herida si los veía juntos, pero tenía tantas emociones mezcladas, rabia, tristeza, decepción, celos…no sabía qué hacer con todas esas emociones, cómo manejarlas. En el pasado ya había existido confusión, tristeza y enojo en su corazón, pero el nuevo sentimiento eran los celos. No eran la clase de celos que sentía cuando Vanya le hablaba a Yoh, o cuando sabía que salían a comer juntos, eran muy diferentes, eran celos mezclados con un sentido de pertenencia, inferioridad y miedo, se sentía amenazada, y no era para menos, Yoh era prácticamente todo lo que tenía en el mundo, y alguien más se lo estaba quitando, y si se quedaba sin aquello que tanto amaba y por lo que había decidido luchar para proteger y ayudarlo, ¿qué haría entonces?...¿qué sentido tendría su existencia?...
Choco: Hmmm…Yoh no es por molestarte pero –fuera del dormitorio, de pie frente a un árbol y detrás del joven shaman- has estado muy serio desde el desayuno.
Yoh: Lo siento –suspira sentado en el pasto- es que toda ésta situación me tiene confundido.
Choco: No es para que estés así, ánimo! Recuerda lo que dijo Avaf, tal vez puedas verla después de la batalla.
Manta: Tiene razón Yoh –sentado al lado del joven shaman, a un metro de distancia- ella no te dejaría solo en un momento tan importante.
Yoh: No, es que no lo entienden –se pone de pie y mira hacia el horizonte- se lo prometí…
Manta: Qué le prometiste? –mirando con curiosidad a su amigo.
Yoh: Le prometí que jamás le haría daño, que la ayudaría, y que cumpliría sus sueños –frunce un poco el seño, aún mirando al horizonte con molestia y nostalgia- ahora seguro cree que soy un traidor mentiroso y me odia.
Choco: No digas eso!
Manta: Yoh sabes que Anna no te odia, apuesto a que está tan confundida como tú porque no sabe la verdad sobre la situación.
Yoh: Pero hay algo que no entiendo… por qué no leyó mi mente? Con eso estaría segura de que eso no fue mi culpa.
Avaf: Por una sencilla razón –aparece al lado de Chocolove- está confundida, molesta, su corazón y su mente están en desorden, su habilidad está bloqueada como una especie de mecanismo de defensa automático, para que ella no sufra ni se dañe.
Manta: Por eso no pudo leer la mente de Yoh…
Ryu: Don Yoh –saliendo del dormitorio junto con Fausto, con su espada de madera sobre la espalda- debemos prepararnos, dentro de dos horas será nuestro combate.
Fausto: Deberíamos calentar un poco –se acerca en silla de ruedas- le hará bien a nuestros músculos antes de pelear.
Avaf: Su oponente es fuerte y puede que les de problemas, pero no creo que represente una amenaza para ustedes.
Ryu: Aún así yo creo que doña Anna querría que entrenáramos antes del combate.
Yoh: Tienen razón –suspira- no nos vendría mal un poco de entrenamiento –dice el joven sonriendo un poco.
Entrenaron un poco antes del combate, tampoco podían agotar sus energías por completo, desconocían al enemigo, así que debían ser precavidos en todo momento, y más aún porque Anna no estaba ahí para orientarlos.
Hao: Bueno, volveremos en cuanto termine el combate, te diremos quién ganó –ríe un poco- aunque creo que ya sabemos el resultado.
Anna: Ese equipo no tiene muchas posibilidades, aunque su estrategia es interesante –cruzada de brazos frente a él- ya sé cómo terminará así que no tiene caso ir, será aburrido verlo.
Hao: Está bien, te quedarás con las Hannagumi por si alguien viene a molestarte –da media vuelta y camina hacia la salida con sus camaradas- si llegan a tener problemas no duden en llamarme.
Anna: Como sea –suspira y camina hacia otro lugar de la bodega, mientras camina pasa frente a las Hannagumi, que están sentadas sobre algunas cajas apiladas.
Kanna: Qué te hizo no querer ir a ver un combate? –dice la joven de cabello azul sin mirarla mientras intenta encender un cigarrillo que sostiene con los labios.
Anna: No es de tu incumbencia –continúa caminando.
Kanna: Creo que la pregunta correcta es, ¿por qué estás aquí? –finalmente enciende el cigarrillo y deja escapar un poco de humo de su boca.
Anna: A caso te molesta que esté captando toda la atención de Hao? –se detiene un momento- estás celosa?
Kanna: No, pero me sigue intrigando qué es lo que ve en ti el señor Hao para seguir insistiendo en tenerte de su lado –inhala un poco el cigarrillo- no sólo tiene que ver con atracción física o emocional, hay algo más…
Anna: Sabe que soy fuerte, es todo –mira un momento a la joven de cabello azul- y ni siquiera sé por qué estoy teniendo ésta conversación –termina tajantemente para continuar caminando.
El sol estaba en lo más alto de cielo, proporcionando una temperatura cálida pero agradable. El estadio estaba lleno, el equipo Funbari Onsen había ganado popularidad entre los espectadores y otros participantes del torneo, el peculiar estilo de Yoh y sus compañeros habían logrado captar la atención de más de uno en los meses que llevaba el torneo. A diferencia de ellos, su equipo oponente no era popular, de todos los camaradas de Hao, éste era el equipo menos conocido por todos, especialmente dos de sus integrantes, pues al integrante de menor tamaño todos lo ubicaban bastante bien, Blocken, el seguidor de Hao que utilizaba un atuendo bastante original, una especie de armadura hecha con bloques de juguete. Los otros integrantes, dos hombres adultos -uno más alto que el otro- no eran tan conocidos, el más bajo tenía un aspecto curioso, su cabello negro estaba peinado en dos picos pero no muy grandes, y su barba y bigote eran delgados, vestía una gabardina negra y pantalones negros. El más alto tenía un aspecto extraño y misterioso, apuesto a los ojos de las mujeres pero raro ante los de los hombres, cabello rubio arriba del hombro algo alborotado con dos mechones cayendo a los lados de su rostro, ojos azules y piel muy blanca, su vestimenta parecía antigua, tenía una gran capa negra y una especie de corbata de holanes como las que se usaban muchos siglos atrás, muchos pensaron que su ropa parecía la que usaban los vampiros en los libros.
El combate del equipo Funbari Onsen contra el equipo Kaze Gumi está por comenzar –habló Radim por su micrófono- el participante que pierda su oversoul está fuera de combate, al igual que el participante que por alguna razón salga del cuadrilátero. No hay más reglas, el combate se detendrá hasta que algún equipo se rinda, sus integrantes mueran o dejen sin furyoku a sus oponentes...
Las reglas eran bastante claras, prácticamente cada batalla, era una batalla a muerte, por supuesto que no era su intención ni la de sus amigos el matar a sus oponentes, incluso si éstos eran aliados de Hao, pero debían tener mucho cuidado y estar alertas ante cualquier movimiento sospechoso.
Radim: Listos? –el oficial alza la mano en el aire- Comiencen! –hace una señal y sale del cuadrilátero.
¿?: Con que éste es el hermano del señor Hao –dice el hombre de cabello negro- por supuesto el señor Hao lo supera por mucho en poder –sonríe un poco mirando a Yoh- incluso lo supera aquella jovencita.
Yoh: Eh? –el joven castaño reacciona ante sus palabras- te refieres a Anna?
¿?: Vaya que es poderosa esa jovencita –mirando a Yoh- ahora entiendo por qué le interesa tanto al señor Hao, tal vez le convendría más estar de su lado que con ustedes, tiene mucho potencial.
Yoh: Anna no es como ustedes –su mirada había cambiado, mostraba algo de enojo- jamás aceptaría trabajar con ustedes.
¿?: Oh, pues yo creo que… –el hombre de cabello negro es brutalmente interrumpido por la espada de su compañero rubio, lo había atacado por la espalda clavándola justo al centro de su pecho sin darle posibilidad de reaccionar.
Ryu: Qué demonios! –exclamó Ryu asombrado por la acción de su oponente mientras Yoh solo miraba extrañado y sorprendido.
¿?: Creo que hablaste demasiado Damayaji –dice el hombre mientras saca rápidamente la espada del pecho de su compañero- eso no le gustará al señor Hao –dicho esto, su compañero cayó al suelo comenzando a dejar una mancha de sangre- oh…creo que el señor Hao ahora me odiará por haberte matado también, pero no te preocupes, no desperdiciaré tu valiosa sangre, me ayudarás a terminar con éstos sujetos –el equipo Funbari Onsen miró asombrado cómo aquél hombre tomaba entre sus brazos el cuerpo inerte de su compañero, para después acercar su rostro y dar una fuerte mordida en el cuello del cadáver.
Ryu: Qué demonios está haciendo! –Ryu miraba horrorizado la escena- realmente está bebiendo la sangre de su compañero?
Fausto: Al parecer es un hematófago –dice con un tono calmado el doctor del equipo.
Yoh: Ematrofágo? –pregunta el líder del equipo mirando confundido a Fausto- Es una especie de enfermedad? Es grave? Va a curarse? Ò ó
Ren: Lee un poco idiota inculto! –grita desesperado su amigo de ojos dorados desde las tribunas- Se refiere a que come sangre, es un vampiro!
Yoh: Ah, gracias Ren! n n –saludando alegremente a su amigo desde el campo de batallas- Que queeeé O ó? Es un va-vampiro? –mirando asombrado a su oponente.
Ryu: Oh! Vamos, los vampiros no existen! –exclama son sospecha, el bandido de la espada de madera podía ser noble en el interior, pero no demasiado ingenuo como para creer en esos cuentos- solo son un invento.
Blad: Lo estás viendo con tus propios ojos –miran a su oponente, quien ha drenado por completo el cadáver de su compañero- soy un vampiro –se pone de pie lentamente- mi nombre es Blad Thepes Drácula,
Vanya: Se dan cuenta? Anna no está entre el público –dice la joven rubia mirando a través de unos binoculares.
Sheena: Pues, supongo que así debía ser, después de todo lo que hiciste algo así debía pasar, Vanya –su acompañante de mayor edad responde sin mucho interés para después beber de un vaso de refresco.
Vanya: Cierto! Jiji, y aunque Yoh haya dicho que no vuelva, sin Anna de por medio puedo actuar para que de alguna forma le hagan entender que yo soy su mejor opción como esposa –sonríe amplia y extrañamente la joven rubia sin dejar de mirar con los binoculares.
Sheena: No entiendo qué ganes con eso –dice la mayor soltando un suspiro pesado- pero si eso te hace felíz…
Vanya: Más que eso, si obtengo lo que quiero, seré la esposa del Shaman King –sonríe decidida mientras se retira de los ojos los binoculares.
El tiempo corría y los contraataques de Funbari Onsen parecían no servir de mucho, menos por el hecho de tener a uno de sus integrantes en su contra. En un movimiento rápido Blad había mordido el cuello de Fausto, quien parecía haberse transformado. Intentaban recordar historias sobre vampiros, según éstas, cuando un vampiro mordía a alguien, esa persona se transformaría inevitablemente, pero, ¿era eso realmente lo que le había pasado a Fausto? Todo parecía indicar que sí, pero no querían creerlo, todo era parte de las habilidades de su oponente, y si comenzaban a sugestionarse él tendría la ventaja sobre la batalla.
Horo: Pero cómo demonios logró poner a Fausto en su contra solo con morderlo? –mirando asombrado la batalla.
Choco: Eso es parte de sus trucos, no creo que en verdad Fausto ahora sea un vampiro.
Ren: Por supuesto que no lo es, ese truco tiene que ver con su oversoul… -mirando la escena de brazos cruzados.
Horo: Con su oversoul? Pero qué demonios habrá hecho? No logro explicarlo, creí que el oversoul de ese sujeto sólo se trataba de…
Ren: Je, eso no nos corresponde pensarlo –interrumpe el joven de ojos ámbar soltando una pequeña risa- no vamos a resolverles la batalla, o sí?
Choco: Tiene razón, deberán averiguarlo por su cuenta –sonriendo un poco.
Horo: Je, sólo espero que esos tontos lo logren a tiempo, después de todo tienen que enfrentarse a nosotros en las rondas finales –dice el joven ainu con una enorme sonrisa.
Hao: Parece que Blad logró confundirlos –dice el shaman con la mejilla descansando sobre una de sus manos- al parecer Kazegumi sí les dará batalla, a pesar de la muerte de Damayaji, y de que Blocken no desea pelear hoy –termina con una sonrisa algo divertida.
Luchist: Tiene razón señor Hao –mirando al campo de batalla- pero esos tres podrán vencer fácilmente a Blad, no lo cree?
Hao: En efecto, pero eso no afecta en nada a las futuras rondas, necesito que Yoh avance y se vuelva fuerte.
Luchist: Sin duda el joven Yoh se ha vuelto muy fuerte, el hecho de que siga avanzando quiere decir que es digno de trabajar con usted señor Hao.
Hao: Je, me temo que mis planes son un poco diferentes Luchist, pero aún así, el progreso de Yoh nos beneficia…
Kino: Hmm…con que eso fue lo que eso fue lo que sucedió –cerca de los dormitorios, la líder de la familia Asakura entablaba una seria conversación con dos preocupadas señoritas.
Tamao: A-así es señora Kino, por esa razón la señorita Anna no se encuentra con nosotros, ni siquiera estamos seguros de dónde pueda estar –explicó la joven pelirosa ocultando las sospechas que tenían para evitar alarmar a Kino.
Kino: Ya veo –suspira pesadamente y guarda silencio unos momentos- ese tonto de mi nieto, siempre metiéndose en problemas, le entregué como futura esposa a mi mejor aprendiz y se da la libertad de no cuidarla como se debe.
Jun: Pero señora, esto para nada fue culpa de Yoh, esa niña no deja de molestarlo desde que llegó a la aldea, no ha sido más que una molestia para Yoh y Anna desde un principio –alega la joven con preocupación.
Tamao: Tiene razón señora Kino, además esa joven es fuerte también, y supongo que el joven Yoh intentaba llevarse bien con ella para que no le diera problemas a la señorita Anna, aunque eso de cierta forma le molestaba…
Kino: Esa niña sólo es un obstáculo que ambos deberán superar…esos dos son unos tontos, pero han crecido bastante, y estoy segura de que arreglarán esto de alguna forma, después de todo se aman…
Tamao: Señora Kino…
Jun: Entonces, está diciendo que nosotros no podemos ayudar en nada para que Anna vuelva?
Kino: Así es –afirma tranquilamente- pero si quieren ayudar en verdad, cuando vuelvan a ver a Anna no hablen del asunto con ella, Yoh se encargará de alguna forma de traerla de vuelta, déjenselo todo a él…el único que la conoce bien es Yoh.
La batalla seguía, ésta vez a favor del "Funbari Onsen". Gracias a la observación, que de cierta forma se manifestó como una especie de milagro para Yoh y Ryu, pudieron descubrir el modo de batalla de su oponente. El oversoul de Blad sí estaba involucrado en el cambio de Fausto, su espíritu acompañante era quien tenía control sobre él, por lo que lograron revertir el efecto fácilmente con ayuda de Eliza. Tras una confusa batalla, el equipo ganador fue proclamado.
Radim: El equipo Kazegumi se quedó sin oversoul, el equipo ganador es el equipo Funbari Onsen! –anuncia Radim señalando al ganador con el brazo extendido.
Manta: Lo lograron! –dice saltando de su asiento.
Ren: Se tardaron demasiado, cómo no pudieron descubrir algo tan sencillo más rápido? –de brazos cruzados.
Horo: Pfff qué dices? Si a penas hace unos minutos seguías pensando! –riendo burlonamente.
Ren: Claro que no idiota! Lo supe desde un principio! –grita alterado y avergonzado.
Horo: JAJAJA! Ren no sabía nada! –ríe burlonamente- ya acéptalo, te costó trabajo también!
Ren: Calla idiota! –se abalanza sobre su compañero de equipo golpeándolo, e involucrando sin querer a Chocolove en su pequeña disputa.
Manta: Jejeje, creo que es lo que menos importa ñ n, al final Yoh lo logró –sonríe para después mirar a su amigo, aún en la arena de batallas.
Ryu: Esto amerita un festejo don Yoh –caminando con su espada de madera sobre el hombro.
Fausto: Muchas gracias por haberme salvado n n –dirigiéndose a ambos compañeros, sonriendo y caminando abrazando a Eliza.
Yoh: Jeje, nos costó algo de trabajo descifrar el oversoul de ese sujeto, pero me alegra que al final pudimos ayudarte n n –rascándose un poco la cabeza y caminando junto con sus compañeros.
Fausto: Has tenido un gran progreso Yoh, ese no era un oponente tan débil –caminando de la misma forma.
Ryu: Exacto Don Yoh, apuesto a que Doña Anna está orgullosa…! –guarda silencio al notar lo que había dicho, después de todo, no habían visto a Anna en toda la batalla.
Yoh; Je…es verdad…ojalá Anna hubiera visto ésta batalla –sonríe melancólicamente para seguir caminando con la mirada al frente.
Se estaba esforzando, en verdad lo hacía, y no sólo por él y su sueño, sino por ella, a quien le debía prácticamente todo, Anna, quien desde que comenzó su viaje al lado de Yoh, no había hecho otra cosa más que dedicarse a él y a ayudarlo a progresar para cumplir sus sueños. Le habría gustado que ella estuviera ahí, mirando su sonrisa cuando su victoria fuera anunciada, sonreírle al regresar victorioso y hacerle saber que todo iba muy bien…
Yoh: Hm… -se detiene un momento mirando a su alrededor.
Fausto: Qué pasa? –mirándolo.
Ryu: Sucede algo Don Yoh? Olvidó algo? Lo llamaron? –mirando a su joven líder.
Yoh: No…me pareció sentir a…je, no es nada, vámonos –dice para continuar su camino.
Entre las sombras de un túnel de acceso bajo las gradas, escondiéndose de la vista de todos, se hallaba la presencia que Yoh había logrado notar. Aunque no lo creyera, había acertado, Anna se había escabullido hasta el estadio para ver la batalla de Yoh. Con temple serio observaba a su prometido y a su equipo alejarse para encontrarse con los demás. Estaba satisfecha con el desempeño de Yoh durante la batalla, más que eso, estaba feliz, y aunque no era precisamente el sentimiento que deseaba en esos momentos, no podía evitar alegrarse por su victoria. Mirando melancólica alejarse al joven shaman, no pudo hacer otra cosa que sonreír un poco, inmediatamente su rostro se tornó sombrío, alejándose de la pared que la cubría un poco, dio media vuelta y caminó también para salir del lugar antes de ser descubierta.
Anna: Has progresado bastante…buen trabajo Yoh –dice mientras se aleja caminando, ignorando el bello atardecer frente a ella.
Continuará…
