Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.
Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.
Edward observó por la ventana de su hotel suspirando. Estaba cansado de viajar, de vivir en hoteles y de estar lejos de Bella. Por lo menos ya habían llegado el momento que tanto deseaban. Ya ese día se acababa todo.
-Edward…
Él se volteo y sonrió a Seth en forma de saludo - Dime Seth.
Seth se acercó a la ventana a ver el paisaje al igual que Edward - Hablé con Charlie, él y Carlisle irán directamente al sitio con todos los demás.
-Entiendo - asintió alejando cualquier expresión en su cara y enfocándose en lo que iba a suceder - ¿en cuánto tiempo tenemos que estar allá?
-Una hora - contestó quitándose la chaqueta - salimos en media hora por lo que me voy a alistar, ya que así no vaya a entrar esto no me lo pierdo por nada.
Edward se rió - Te dije que podías entrar si querías…
Negó con la cabeza - Sabes que Charlie no lo va a permitir, eso es cosa de los jefes.
Sonó su teléfono y él asintió a Seth a la vez que sonreía al ver quien lo llamaba.
-Ay Edward… - se quejó Seth mitad resignado, mitad jocoso - nunca pensé que te vería tan sometido por una mujer… es triste… - se colocó una mano en el pecho para dar más dramatismo y Edward se carcajeó a la vez que lo empujaba fuera de la habitación.
-Hola amor - saludó cerrando la puerta que comunicaba las habitaciones observando como Seth lo miraba burlonamente y antes de trancarla completamente escuchó su carcajada.
Demonios hasta en Canadá debieron escuchar esa carcajada.
Edward no creía que alguna vez iba a llamar a alguien con ese tipo de apodos. Los odiaba. Ella también, siempre se habían burlado de las personas que los usaba y nunca había sentido la necesidad de llamar a alguien así. Pero con ella salía involuntariamente.
-Hola cariño - respondió Bella riendo y él se imagino que estaba pensando lo mismo – ¿en dónde estás ahora?
Suspiró - En Nueva York.
-¿De nuevo? - Preguntó confundida - ¿Ya no habías inspeccionado esa sucursal hace tiempo?
-Si, pero es por otros motivos por los que estoy aquí…
-¿Por los mismos motivos por los que papá viajó sin decirme a dónde hace una semana atrás? - preguntó con voz curiosa y Edward sonrió.
-Por Victoria - confirmó por fin a la vez que se sentaba en el mueble.
Bella suspiró - Estoy desesperada porque todo esto se solucione.
-Yo también… aunque estoy más desesperado por verte…
Escuchó que reía - Esa es una de las razones también…
Sonrió a su vez - Este mes se ha hecho interminable.
-Pero ha sido divertido…
Edward se carcajeó ya que sabía que estaba pensando - ¿Te gustaron esas llamadas entonces? - preguntó y se la imaginó completamente sonrojada.
-Mucho - afirmó con voz avergonzada y él rió más fuerte.
-A mi también, aunque solo pude escuchar como gritabas de placer por mi… me gusta también ver tu cara cuando lo haces…
-¡Edward! - Gritó para que se callara y sonrió divertido. Le encantaba molestarla con esos temas que sabía no dominaba bien, además que era delicioso imaginarla sonrojada, avergonzada y alejándose de todos en el caso que haya personas cerca.
-Bella… - dijo inocentemente.
-¿Te dije cuánto me gusto nuestra primera cita? - le preguntó coqueta y tratando de alejar el tema anterior por completo a lo que él sonrió ligeramente - pero ya fue hace un mes, quiero otra…
Edward rió y negó con la cabeza - Yo también - Suspiró hondo y cerró los ojos dejándose caer en el sofá, pensando en cómo nunca imagino que una cita podría ser así; aunque debió entender que como con todo lo referente a ella en esa nueva era que empezó entre los dos… era distinto y maravilloso.
Habían pasado todo el día juntos, caminaron por la bahía, se sentaron a almorzar en un restaurante pequeño, luego satisfizo su deseo de hacerla ver una película rosa y mala de las que tanto le gustaba, deseaba verla sonreír en cada escena. Aunque no fue lo que ocurrió en esa oportunidad. Ella eligió una comedia afirmando que necesitaban un poco de humor en su vida, se sentaron en las butacas y él la atrajo a su cuerpo, lo cual había sido la regla en todo ese encuentro. No podía dejar de tocarla. Quizás sentía esa necesidad ya que con tanto tiempo separado y los múltiples problemas que han tenido, requería palparla para entender que efectivamente estaban allí, que no era mentira o una ilusión.
Ella sonrió un poco y miraba las escenas de amor con emoción, aunque no con la misma de antes, tal vez todo lo que había sucedido le mató un poco ese romanticismo nato que sabía que ella poseía. A mitad de la película Bella lo acarició en la barbilla y lo miró sonriendo. Por primera vez ella se permitió mostrarle cuanto lo amaba y él también lo hizo, con miradas, gestos, con algo en el ambiente que lo declaraba a todos los vientos, así que allí, como un par de adolescentes hormonales se besaron como locos hasta que encendieron las luces del cine y cuando se separaron, se percataron que los únicos que quedaban en la sala eran ellos.
Fue lo más extraño que había vivido, ya que él nunca se comportaba así, eso aunado al hecho de que poco a poco se fueron relajando y siendo ellos mismos de nuevo, hizo que esa fuera el mejor día que había tenido en mucho tiempo. Lo único malo de ese día es que nunca se había sentido tan excitado antes. Quería poseerla en todas partes, en la playa, en el restaurante, en el cine, en el baño – demonios - cree que ese fue el día que más imagino a Emmett usando una tanga rosada en toda su vida… pero se controló; porque quería que ellos tuvieran un día tranquilo y generalmente, desde la primera vez que habían estado juntos, cada vez que tenían una situación de estrés terminaban en la cama por lo que quería evitar que eso sucediera.
Además ella necesitaba tiempo y él también, así hayan partes de su cuerpo que todavía le reclamaran ese acto como inhumano, eso fue lo que decidió en ese momento y no se arrepiente, por lo menos no completamente.
Ella lo llevó al aeropuerto, diciéndole que quería que tuvieran una despedida dramática tipo película en un lugar así y Edward sonrió ampliamente ya que eso significaba que Bella estaba volviendo a ser un poco como sí misma. Cuando llegó el momento de despedirse, ella se quedó estática mirándolo, sin saber bien qué hacer y él le sonrió un poco acariciando su barbilla, besó su frente, sus mejillas, mientras con una mano acariciaba su cuello lentamente. Varios segundos después rozó sus labios ligeramente haciendo que se estremeciera y le susurró un te quiero contra ellos antes de poseerlos por completo y besarla profundamente, a la vez que la tomaba por la cintura y la cargaba unos cuantos centímetros para que estuvieran más cómodos.
Cuando el beso terminó ella estaba toda sonrojada, sonriendo avergonzada por esa muestra de afecto tan pública, y miraba hacia abajo a la vez que trataba de recuperar el aliento. Edward besó su frente y se volteó para entrar en el área restringida, a fin de esperar que saliera su vuelo, pero nada más pudo caminar dos pasos ya que Bella lo jaló por su chaqueta de cuero.
Él se acercó a ella extrañado, Bella le tomó la cabeza entre sus manos e hizo que bajara a su altura y que la viera fijamente, le sonrió y le dijo en un susurro "cuídate, llámame, confía en mi por Dios, si Victoria vuelve a besarte cuéntamelo para viajar a patearle el trasero - suspiró hondo mientras lo acariciaba suavemente - y vuelve a mi pronto". En ese momento él la abrazó fuertemente, sintiendo como su pecho se expandía por sus palabras y la cargó de nuevo. Ella rió divertida mientras negaba con la cabeza pero le respondió el abrazo con la misma fuerza, y después se fue a seguir con su misión.
Hace un mes de eso. Ya quería volver a verla. Aunque en ese tiempo se llamaban varias veces al día, sobre todo en las noches, que pasaban varias horas hablando y que fue la protagonista de varios actos fogosos, algo nuevo para ambos y que ahora usaba para avergonzarla al jugarse con ella.
-Extraño verte - se encontró diciendo y se golpeó la cabeza, sinceramente, ella lo había sometido. Seth tenía razón.
Escuchó que se reía - Yo también… - se rió de nuevo y escuchó como susurraba un basta y un no.
-¿Con quién estas? - preguntó ansioso. Odiaba ser celoso, pero con ella lo era en extremo y posesivo, se encontraba siendo lo más egoísta posible, ese sentimiento no le gustaba.
Bella suspiró - Con Jacob - dijo por fin con voz resignada.
Edward no se dio cuenta que estaba haciendo hasta que sintió que rompía el mueble, al parecer había apretado su mano tan fuerte que atravesó la tela. Soltó el agarre del mueble y se levantó del asiento sintiendo su cuerpo completamente tenso - ¿Cómo esta Jacob? - preguntó con voz seca, tensa, controlada.
Debería existir algo que la detenga de hacerse amiga de todos los hombres que están enamorados de ella. Hombres con los que ha intimado físicamente… alejo ese pensamiento. Se había obligado a olvidar esa idea, a dejar de imaginarla con él, en sus brazos. A dejarlo en el pasado. Sería injusto de su parte hacer lo contrario, ella era libre de hacer lo que quería, de estar con quién quisiera. Aunque su lado egoísta y posesivo le gritara que no lo era, que era suya, pero él no puede de ninguna forma culparla por lo que paso.
Una de las cosas a lo que se comprometieron fue a dejar el pasado atrás, tanto el de él, como el de ella, ella lo perdonó por todo lo que hizo. Y él… él no tiene nada que perdonarle, su parte consciente dice eso, la parte inconsciente y egoísta decidió perdonarla por estar con Jacob de la misma forma que ella lo acusó de estar con Victoria. Pero no es igual… eran situaciones distintas, así hayan tenido un mismo resultado y si Bella lo perdonó por haber estado con Victoria, así él no sepa si estuvo o no, él olvidara el hecho de que ella tuvo sexo con Jacob. Así lo carcoma por dentro la inseguridad al saber que el perro sarnoso está con ella cuando él no puede estarlo.
Pero ella era suya… maldita sea, era todo un cavernícola, no hace ninguna diferencia que haya nacido en un siglo moderno, cuando se trataba de Bella él no era nada distinto al hombre machista y dominante de antaño.
Mierda.
Debía controlarse, porque además del acuerdo de dejar todo en el pasado, hablaron que iban a tenerse confianza. Ella confía en Edward y él debe hacerlo con ella. Así que cuando una semana después de su cita, le contó que había hablado con Jacob y que ahora eran solo buenos amigos, nada más, él tuvo que tragarse la orden de que no se acercara a Jacob por lo menos a mil kilómetros de distancia, respiró hondo y solo le respondió que le parecía bien que fueran amigos… que él confiaba en ella.
Claro que confiaba en Bella… no confiaba era en Jacob.
Respiró hondo de nuevo alejando los pensamientos asesinos, las imágenes mentales de ellos dos intimando y cerró los ojos bloqueándolo, de nuevo, como tiene haciendo todo el maldito mes anterior - Envíale saludos de mi parte - contestó lo más diplomáticamente posible.
Bella rió ligeramente y escuchó cómo le decía a Jacob que él le mandaba saludos. Unos segundos después Jacob le contestó algo parecido a "que se los meta por el culo", y Bella le gritó un ¡Jacob! que hizo que Edward apartara el teléfono de su oreja y rodara los ojos. Cinco segundos después Bella suspiró - Te envía sus mejores deseos - rodó los ojos de nuevo, estaba seguro de cuáles eran los buenos deseos que le enviaba y tenía que admitir que eran recíprocos.
-¿Y qué vas a hacer con Jacob? - preguntó tratando que la entonación fuera cordial aunque al final casi gruñe las palabras.
Bella suspiró de nuevo - No lo sé - dijo ignorando sabiamente su tono - solo estará unas horas más, así que tal vez saldremos a comer y después me iré a casa.
-¿Sola? - preguntó antes de morderse la lengua. Maldijo internamente, no podía controlarse.
Bella respiró hondo y él sabía que estaba tratando de calmarse - Si - respondió al fin y Edward sonrió tratando de imaginarse las mil y un respuestas que podría darle por esa pregunta; desde enviarlo al mismo sitio donde lo envío Jacob minutos atrás, hasta insultarlo y decirle que iban a ir a su apartamento Jacob, James, el cantinero y todos los hombres que se encontrara a rendirle placer ilimitado. Sabía que las había pensado, aunque agradeció que no las dijera.
En ese momento entró Seth apurándolo con la hora y Edward rodó los ojos, había olvidado lo que iba a hacer ese día - Bueno amor, tengo una reunión.
-Está bien - contestó con tono desilusionado - hablamos en la noche.
-Dile a Jacob - dijo mordiéndose la lengua porque solo pensaba en un… que se muera, que deje a mi mujer en paz, que sirva de experimento médico a ver cuánto tiempo resiste un hombre al ser colgado por sus testículos, que… maldita sea - que le vaya bien en su viaje de regreso a casa…
Bella se carcajeó por unos segundos - Sutil Edward… eres muy sutil y se lo diré, tranquilo cariño.
-Te amo - dijo marcando territorio, no podía contenerse.
-Yo también te amo - contestó con voz divertida como si supiera porque lo hacía. Y tal vez lo hacía, solo Dios sabe que él no está siendo nada disimulado en ese asunto.
Cerró el teléfono y lo tiró contra la cama frustrado - Vámonos - gruñó sin ver a Seth a la vez que tomaba la chaqueta para terminar de alistarse y guardaba el teléfono en su bolsillo.
Se montaron en el carro sin decir palabra, él perdido en su mundo alejando los pensamientos de Bella y Jacob juntos, mientras Seth lo miraba serio - Tienes que decírselo - dijo su amigo por fin unos minutos después.
-¿Qué? - preguntó Edward confundido despertando al mundo real.
-Tienen que hablar de lo que sucedió entre ella y Jacob.
-No hay nada que hablar - dijo cortantemente.
-Claro que si - afirmó enrollando sus brazos debajo del pecho - y eso te esta atormentando todo el tiempo.
-Ella era libre, podía estar con quien quisiera, me notificó que estaba con él… no hay nada que hablar.
-Hizo lo mismo de lo que te acuso… - empezó a enumerar Seth.
-No lo mismo - contestó frunciendo el ceño.
-Tienes razón - dijo golpeándose la frente como si recordara algo importante - peor, porque lo de ella fue un acto de revancha mientras que lo tuyo fue inconsciente porque estabas tomado y ni siquiera sabes si lo hiciste o no – terminó indignado.
Edward lo miró molesto - ¿Y acaso eso lo hace mejor? ¿Tengo disculpa porque estaba bebido?, ¡no me jodas Seth! - gritó furioso y agradeció que la ventana que los comunicaba con el chofer estaba cerrada - Bella no hizo nada malo.
Seth se encogió de los hombros - Entonces deja de recordarlo como un imbécil y supéralo, ella es amiga del tipo ese ¿no?
-Si - contestó entre dientes respirando para tranquilizarse - y confió en ella, así que deja de pensar estupideces…
-Yo solo digo, que si quieren empezar una verdadera relación, finalmente, debería ser sin confusiones y con todos los puntos aclarados… pero si eres tan imbécil como para seguir en lo mismo, y no hablar… pues sigan siendo idiotas.
Edward suspiró y cerró los ojos. Tenía razón y lo sabía, debía hablar con ella, tal vez para dejarlo todo atrás, aunque sabía que no iba a ser una conversación tranquila o simple, sobre todo porque no quería escuchar cómo ella le confesaba que el tal Jacob la había tocado, así ya hubiese admitido que se acostó con él - Cuando vuelva hablaré con ella – admitió unos segundos después.
-Por Dios - declaró Seth feliz - ¡mi hijo está madurando! Nunca creí que llegaría este momento…
Edward se carcajeó y negó con la cabeza - ¡Perro entrometido!
-Llegamos - dijo Seth al ver la ventanilla, eliminando en un segundo y con una sola palabra toda la jocosidad del momento.
Edward asintió, dejó de sonreír y salió del carro. Había entrado varias veces a Grant's Contruction, era una buena empresa y la competencia de la suya. Como tal, algunas batallas la ganaban ellos y otros Swan & Cullen Enterprise, pero siempre o casi siempre tenían un trato cordial y de respeto.
-Benjamín - saludó Edward al entrar junto a Seth en la oficina pautada y estrechando su mano.
-Edward - dijo él asintiendo y volteando hacía Seth con una sonrisa en los labios - ¿cómo estas Seth?
-Bien - contestó él abrazándolo amistosamente - ¿lograste hackear el sistema operativo de Swan & Cullen como me prometiste una vez?
Benjamín los miró un poco avergonzado y un segundo después casi asesinó a Seth con la mirada, para luego reír acompañado por él y del mismo Edward. Todos sabían que esa era el motivo de la amistad de ellos dos, y que había empezado cuando eran apenas adolescentes - Casi lo logro - declaró Benjamín un minuto después.
-Sigue soñando, ya ordene que lo reforzaran en contra de sabelotodos como tú.
-¡Hey! - dijo Benjamín - ese no era el trato, tú entraste a la de Grant's Contruction yo debería entrar a la tuya.
-No tengo culpa que tu sistema colapsara y que el firewall sea una mierda - dijo levantando las manos conciliatoriamente - perdiste tu oportunidad…
En ese momento entraron Charlie, Carlisle y Kebi Grant a la oficina, se saludaron cada uno de ellos. Benjamín y Seth salieron de la sala rumbo a la oficina del primero y varios minutos después Charlie tomó la palabra - Debe llegar en diez minutos, se reunirá con Grant y después entraremos nosotros - anunció calculadoramente - Gracias Kebi por permitirnos usar tus instalaciones.
Grant asintió - Lo que necesiten, odio el espionaje industrial, me da asco que esas pequeñas lagartijas vengan a vender secretos de empresas competidoras… quita toda la diversión al juego.
Edward sonrió y agradeció que ninguna de esas dos empresas siguiera esa práctica. Unos años atrás, cuando Charlie y Carlisle todavía fungían en la presidencia de la compañía, y él estaba aprendiendo el negocio, llegó a sus oficinas un empleado molesto de la empresa de Grant a vender información sobre unos contratos y material confidencial importante para su gerencia. Para su sorpresa ellos no compraron la información sino que avisaron a su competidor y eliminaron la posibilidad de que alguien más pudiera poseer esos secretos.
No entendió esa actitud. Para él lo importante era la competencia y ese era un buen método para eliminar a Grant's Contruction de una vez por todas, así se lo hizo saber a Charlie y a su padre. En ese momento quien le contestó fue Carlisle y le dijo que para crear un buen negocio no había que ser desleal, ni utilizar juegos sucios, que esa no era la empresa que él había construido. Más tarde ese mismo día llamó a Charlie aparte y le preguntó lo mismo, sabía que el padre de Bella no se guiaba por los mismos principios que su padre, era una buena persona, pero despiadado en los asuntos de negocios. La respuesta de Charlie fue simple y tan obvia que no entendía como él no lo había comprendido así antes "Muchacho, cuando se trata de negocios hay que ser estratega, puedes dañar a tu competidor hoy con una información que no va a sacarlo de funcionamiento y volver así relaciones medianamente cordiales a completamente inestables y vengativas; o puedes usar lo que tienes, y pautar una especie de alianza que te beneficia… ya que te deben favores, eso siempre es bueno"
En el transcurso de su carrera entendió a qué se refería y lo que ha sucedido en esas últimas semanas solo reiteró que su familia tenía razón ya que esa extraña alianza había resultado en una unión con la misión de acabar con la amenaza de Swan & Cullen Enterprise.
Todo empezó cuando Benjamín y Seth se reunieron unos días después a hablar sobre lo que quería Victoria. Al parecer Benjamín le indicó a ella que no estaban interesados en una alianza para adquirir acciones o en obtener información privilegiada. Cuando Charlie se enteró de lo que pretendía Victoria utilizó a Grant's Contruction para colocarle una trampa por lo que la citaron a fin de continuar la conversación y el plan que Benjamín había descartado. Y allí estaban. Esperándola. Ella pensaba que iba a discutir la alianza, que estaba ganando, pero ese día la persecución de Victoria con la empresa se acababa. Para siempre.
-Ya llegó – notificó una secretaria a Grant – está esperando en su oficina como me ordenó señor.
-Es hora – dijo Kebi asintiendo a cada uno de ellos y saliendo rumbo a su oficina.
Edward se sentó al lado de Carlisle con Charlie frente a él - ¿Cómo esta mamá? – preguntó colocando su mano en el hombro de su padre.
-Te extraña – dijo como toda respuesta – quiere que regreses a casa.
Edward asintió y miró a Charlie fijamente – Después de esta reunión y que todo el asunto de Victoria este resuelto regresaré a casa…
Charlie lo miró fijamente y se acercó hacia él - ¿Ella ya lo sabe?
Asintió – Ella ya me permitió volver…
Charlie lo miró analizándolo fijamente y luego sonrió mínimamente – Espero que hayas pensado lo suficiente y hayas entendido todo…
-¿De qué hablan? – preguntó Carlisle confundido.
-Quiero estar con su hija señor – dijo Edward levantándose – espero tener su autorización porque sé lo importante que es su opinión para ella, pero si no la tengo igual lo haré.
-Edward ¿vas a volver con Victoria? – Preguntó Carlisle colocándose a su lado – nunca me he metido en tu vida privada hijo pero…
-Solo quiero que sea feliz Edward – continuó Charlie interrumpiendo a Carlisle – y que me prometas que no le harás daño nunca más.
Edward asintió solemnemente y levantó la mano para estrechársela – La haré feliz y nunca más le haré daño…
Charlie tomó su mano y la estrecho fuertemente, tanto que podría hacerle daño fácilmente, pero Edward no se quedó atrás, presionó con igual fuerza sin dejarse dominar. Unos segundos después Charlie sonrió – Si fuera por mí te mandara al demonio, pero Bella es testadura y se decidió por ti hace muchos años… - terminó soltándolo.
-¿Bella? – preguntó Carlisle confundido mientras se sentaba de nuevo.
Edward se pasó la mano por el cabello y se sentó al lado de su padre – Si padre, Bella…
Carlisle asintió y sonrió un poco – Tu madre estará muy feliz sin duda… siempre quiso que se juntaran y tuvo la teoría que estabas secretamente enamorado de ella toda tu vida…
Edward sonrió y cerró los ojos dejándose caer en el respaldar del asiento – No era una teoría, era la realidad… sólo que no me había dado cuenta de eso antes…
-Idiota – farfulló Charlie molesto a la vez que se movía alejándose de Edward, imaginaba que para no golpearlo.
Carlisle le colocó una mano en el hombro. Volteó a verlo y lo encontró sonriendo – Me alegra por ti… ¿ella te ama? – Edward asintió y su padre lo miró serio unos segundos después – No lo arruines, es una buena muchacha y creo que tu madre nunca te perdonaría…
Sonrió y negó con la cabeza – Yo nunca me lo perdonaría – dijo suspirando hondo y levantándose del asiento – Ya es hora.
Charlie asintió. Se levantaron y se encaminaron a la oficina de Kebi. Charlie abrió la puerta y entró rápidamente, seguido por su padre y por último Edward.
La oficina era grande y blanca, los muebles acogedores, de madera y cuero, era elegante y extrañamente acogedora. En la mitad de la estancia estaba un gran escritorio de roble oscuro y sentada en una de las sillas de visitante estaba una sorprendida Victoria que los miraba con los ojos abiertos llenos de terror y duda.
-Hola hija – saludó Charlie colocándose frente a ella, detrás del escritorio de Grant, quien se levantó para darle su puesto y con eso hacer que empezara todo.
-Padre… ¿Qué haces acá? – preguntó inocentemente.
Charlie respiró hondo y se sentó en la silla apoyando sus codos en el escritorio – Esa es una frase curiosa "padre" ¿no te parece? – preguntó mirándola fijamente.
-Claro que no – dijo ella volteando a Carlisle y Edward – Suegro, ¿cómo esta? – miró a Edward fijamente – Hola amor, te he extrañado mucho.
Edward suspiró hondo, gracias a Dios que ese mes la ha evitado y no la había visto antes - ¿Cómo estas Victoria?
-¿Me consideras tu padre Victoria? – preguntó Charlie haciendo que retornara su atención a él.
-Claro – contestó sonriendo – así me pediste que te llamara cuando entré en tu casa y significó mucho para mí.
-¿Y cómo me has pagado Victoria? – Preguntó levantándose ligeramente – queriendo dañar el trabajo de toda mi vida…
-No – negó rápidamente.
-Queriendo apoderarte de algo que no te pertenece.
-Claro que no – continuó ella.
-¿Qué haces aquí entonces?
Victoria bajó la cabeza y apretó con sus manos el vestido blanco a media pierna que estaba usando en ese momento – Yo solo quiero recuperar lo que me pertenecía… lo que debiste darme a mí y no…
Charlie negó con la cabeza y la interrumpió – Tú lugar nunca fue en la empresa Victoria, ya habíamos hablado de esto, y utilizar estas estrategias para adquirirla no parecen cosas de una hija que respeta y quiere a su padre.
Victoria negó con la cabeza y apretó más fuerte el agarre – Yo debí pertenecer en la junta directiva, debió ser parte de mi herencia…
-No – negó levantándose completamente – Te lo dije cuando me lo pediste antes de irte a Francia, tú no vas a pertenecer allí, tú querías otras cosas, ser diseñadora, ser modelo, te di el derecho de decidir, ¿por qué me pagaste así?
-Yo… - dijo ella mirando al suelo. Edward estaba asombrado, era como si se creyera sus palabras, es una manipuladora nata, de eso no tenía duda.
-Esto se acaba hoy – siguió mirándola seriamente – Hasta aquí llegan los rumores y las estrategias para arruinar mi negocio.
-Yo no he hecho nada de eso – dijo levantándose a su vez exaltada – nada de eso…
-Basta – contestó Charlie - ¿crees de verdad que vendría aquí sin pruebas?
-Pero es falso… - dijo mirándolo asombrada, aunque si se notaba que estaba nerviosa debajo de su charada, asustada por dónde se dirigía Charlie.
-Cállate – gruño Charlie mirándola furioso – Tenemos pruebas Victoria, ¿quieres que las enumere para ti?
-Es mentira – continuó ella terca a su versión, tal vez creyendo que no era verdad lo que le decía Charlie, que no contaba con evidencia.
-Tengo fotos, declaraciones de personas a las que trataste de embaucar con tus inventos, testimonio de Benjamín Platt a quien intentaste unir a tu plan absurdo, así como también debo de contar con la declaración de mi amigo Grant de lo que hablaron antes de que llegara.
-Cierto – interrumpió Kebi – declararé de cómo me pedias una alianza para entrar en la Junta directiva de Swan & Cullen Enterprise por medio de compra de acciones a bajo precio.
Victoria miraba a la pared, se veía molesta, furiosa, pero no contestaba nada, ya que estaba completamente expuesta, sin ningún tipo de defensa.
-Además está la declaración de tu buen amigo Aro Vulturi – continuó Charlie y Victoria alzó la mirada unos segundos completamente asombrada para luego volver a su coraza natural.
Ese último dato fue sorprendente y motivo de orgullo para Edward. Solo le costó a Charlie una hora con Aro Vulturi para doblegarlo y hacer que firmara una declaración sobre todo lo que hizo por Victoria, así la misma lo perjudicaba ya que confesaba que tenía intenciones de vender secretos que tenía prohibido revelar. Pero el chantaje es efectivo y Charlie Swan utilizó todas las artimañas para hundirlo. Hubiese sido un excelente detective. Claro, el documento no iba a ser utilizado en ninguna corte del país, pero por él, ellos poseían a Aro Vulturi por completo, ya esa amenaza había sido eliminada.
Solo faltaba la que estaba sentada frente a Charlie pálida y molesta. Charlie lo miró unos segundos y Edward asintió, sabía que debía hacer ahora. Salió unos segundos ordenando que entrara la última parte del plan y se encaminaron a la oficina.
Edward entró a la oficina acompañado de la mujer y se colocó al lado de Charlie – Te presento a Rebecca Bunner – dijo Charlie – ella pertenece a la Fiscalía Pública.
Victoria lo miró asombrada por unos segundos - ¿Fiscalía? – murmuró.
Charlie asintió y caminó a donde ella estaba apoyándose en el escritorio – La única razón por la cual no estás detenida y esta conversación no se está llevando a cabo en una comisaria, es por respeto a tu madre y porque por más de diez años has sido mi responsabilidad.
-Charlie… – dijo ella en ruego.
-No hagas que me arrepienta de mi decisión Victoria, esto se acaba hoy. Si vuelves a tratar de ir en contra de mi empresa o de algo que quiero no seré igual de magnánimo… te consideré mi hija o no…
Victoria asintió y lo miró fijamente – Yo sólo quería participar en la empresa, no hacerle daño.
-Yo sólo quería que me respetaras a mí y a lo que me pertenece, pero no lo has hecho – refutó Charlie
Victoria negó con la cabeza y se levantó del asiento – Esto es culpa de ella… fue por Bella que no me incluyeron en la empresa, ella lo arruinó todo…
-Claro que no, Bella no tiene nada que ver con esto – contestó Edward molesto, no quería que la incluyeran en ese asunto.
Lo miró furiosa y asintió – Si lo tiene, ella no quiso que me incluyeran…
-Cállate Victoria – dijo Charlie molesto y sacó de su bolsillo la última parte de esa pesadilla – te vas del país…
-¿Qué? – preguntó palideciendo aún más.
-En exactamente tres horas saldrá el vuelo que te llevara rumbo a Paris, donde vivirás indefinidamente.
-No puedes hacerme eso…
-Si puedo – dijo Charlie colocándose frente a ella – No volverás a Estados Unidos Victoria, nunca más.
-Pero… - dijo respirando entrecortadamente.
-No te faltara nada, tienes dinero y yo te enviare mensualmente una cantidad más que suficiente, pero no te quiero cerca de mi ni de mi familia.
-Yo soy parte de tu familia – dijo ella tomándolo por los bordes de su chaqueta – no es solo ella, pero esto es por Bella… quiere que me aleje, porque es una manipuladora y una cual…
-Cállate – dijo Charlie tomándola por el antebrazo y evitando que siguiera calumniando a su hija. Era asombroso como siempre quería atacar a Bella, aunque siempre ha sido así, solo que él no se había dado cuenta antes – Hoy se acaba todo, iremos a tu habitación de hotel a recoger lo imprescindible y después saldremos al aeropuerto, te acompañare hasta que salga el avión.
Victoria volteó hacia Edward y lo miró fijamente - ¿Por qué estas permitiendo que me hagan esto?
Edward suspiró y se apartó más de ella – Haz lo que Charlie dice Victoria, es lo mejor para todos.
Victoria negó con la cabeza y miró a su padre – ¿Por qué hacen esto?… no lo entiendo.
Charlie negó con la cabeza y la tomó del antebrazo – Nos vamos Victoria, ya es hora.
Ella negó con la cabeza unos segundos, mirándolos dolida, pero sabiéndose vencida salió de allí con Charlie. No tenía otra salida y sabía que no tenía defensa, el juego había acabado
Carlisle se acercó a Edward y lo tomó del hombro – Ya todo ha terminado
Él asintió pasándose la mano por la cabeza. Ya era libre - Gracias a Dios – declaró – Voy al Hotel a arreglar todo…
Su padre asintió – El vuelo sale en cinco horas, nos vemos en el aeropuerto, yo me reuniré con Grant un rato, tenemos mucho de qué hablar.
-Le dices a Seth que me fui al Hotel.
-Claro – afirmó Carlisle y Edward asintió. Dejó a su padre para que agradeciera la colaboración a la fiscal, se despidió de Grant y salió de la oficina sintiéndose aliviado y tranquilo.
Por fin la Empresa estaba a salvo. Les había costado sudor y trabajo, imaginaba que sobre todo a Charlie, no sólo enumerar las pruebas para lograr su objetivo, sino ver a quien considero su hija actuar como la más inocente paloma, cuando sabían que no lo era.
Tomó su teléfono y marcó el número que sabía de memoria a la vez que salía del edificio para montarse en el vehículo – ¿Edward? – preguntó Bella confundida. Tal vez porque era muy pronto para llamarla, ella sabía que él estaba ocupado
Edward suspiró aliviado y sonrió como no lo había hecho desde que empezó esa reunión – Mañana estaré contigo amor… volveré a casa.
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