Capítulo 26: Aunque duela… el tiempo y la vida no se detienen
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Se dirigía a la salida a paso lento, a pesar de que la tristeza seguía a su lado, de algún modo estaba segura de que no sería por mucho tiempo. Ella se encargaría de mantenerlo vivo, él podía estar seguro de eso. Se quedó parada unos instantes parada en el umbral de la puerta para sentir el suave viento que acariciaba su piel y revolvía su cabello. Cerro sus ojos, sonrió y dijo: ―Hasta pronto… Kaien.
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Ya habían pasado casi dos semanas desde que ellos se fueron a Nueva York y empezaba a preocuparse por ellos. En clases, miraba los pupitres vacíos preguntándose cómo les estaría yendo. Tan inmersa estaba en sus pensamientos que dio un brinquito de susto cuando Ishida toco su hombro:
―Inoue ¿Estas bien?
―Uryu… me asustaste… No, estoy preocupada, debían haber regresado el domingo y ya es martes y aun no vuelven.
―No te preocupes, recuerda que las malas noticias llegan primero, ellos están bien.
―De acuerdo, tratare de ser paciente.
Mizuiro, Keigo y Chad habían escuchado la conversación que Orihime e Ishida tenían. Eso provoco que Keigo dramatizara, como todos los días, corriendo y gritando el nombre de Rukia por los pasillos. Para suerte de Mizuiro y Chad, sus amigos estaban por volver, desde luego que aún no lo sabían.
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― ¡Rukia! ¡Apresúrate ya vamos tarde! ―Ichigo corría con los boletos en mano hacia la puerta de abordaje.
― ¡Espérenme!... van… van muy rápido. ―se le estaba yendo el aire no tanto por correr, sino por tratar de evadir a toda la gente que le complicaba poder ir más rápido.
― ¡Vamos! ¡No se supone que…las personas de baja estatura como tú… van más rápido! ―a Renji se le iba el aire por reírse, deRukia, mientras corría.
― ¡Cállense! ¡Ya casi llegamos! ―Ichigo los apresuraba al ver que estaban a punto de cerrar la puerta de acceso. ― ¡Esperen! ¡Esperen!―gritaba agitando los boletos para que las señoritas del aeropuerto no cerraran.
Llegaron jadeando tratando de recuperar el aliento, e Ichigo, quien estaba encorvado y apoyándose en sus rodillas, levanto la mirada y la mano con los boletos para dárselos a la señorita:
―Aquí… aquí están… los boletos. ―aun le costaba respirar bien.
―No se preocupen, llegaron justo a tiempo. ―la señorita cogió los boletos y al revisar que todo estaba en orden los dejó ingresar al avión. ―Todo en orden, que tengan un buen viaje. ―les sonreía al tiempo que le indicaba con la mano que pasaran al pasillo.
―Gracias. ―dijeron al unísono los tres jóvenes.
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Ya instalados en sus respectivos asientos, Rukia no perdió oportunidad de reprocharle a Ichigo que por su culpa el equipaje llegaría después a Karakura:
―Si no te hubieras quedado dormido no tendríamos que haber llegado corriendo y sin maletas.
― ¡Tsss! ¿De quién fue la culpa realmente? ―Ichigo la miraba un poco molesto, a pesar de eso se veía cómica la discusión.
― ¿Co… como que de quien es la culpa? Es claro que tuya. ―Rukia se había sonrojado.
La noche del domingo, al regresar al hotel, Rukia se sentía un poco sensible, por lo que le pidió a Ichigo que la acompañara de nuevo hasta que se quedara dormida. Como siempre, él no se negó y velo su sueño, por alguna razón no pudo conciliar el sueño hasta ya entrada la madrugada. Por supuesto, eso provoco que se quedara dormido, y por más que Rukia lo sacudía, o le diera golpecitos en la mejilla, para despertarlo él se negaba. Fue así que ella tuvo que llamar a Renji para que lo despertara: como él ya estaba molestándose porque se les hacía tarde, cogió una jarra con agua y se la arrojo al rostro despertándolo.
―Claro que fue tu culpa, ¿Acaso no recuerdas que fue por ti que ese tonto de Renji casi hace que me ahogara con esa agua helada?
― ¡Hey! ¿Qué querías? ¿Qué te despertara con un beso? Ni que fueras la bella durmiente. ―Renji le dedicaba una gran sonrisa traviesa.
―No es para tanto, en todo caso sigue siendo tu culpa, por más que te hablara no hacías caso.
―Claro, por eso también quede con la mejilla muy roja…¡Aun me duele! ―Ichigo se veía gracioso con la marca roja en su mejilla.
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La pelea continuaría si no fuera porque las aeromozas los interrumpieron para que prestaran atención a sus indicaciones antes del despegue.
Ellos partieron de Nueva York el lunes a las 9:00 dela noche, por lo que su vuelo llegaría alrededor de las 10:00 u 11:00 de la mañana a Karakura. Pronto estarían en casa.
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Caminaba de un lado a otro, no dejaba de ver su celular o el teléfono de la casa, de vez en cuando se asomaba por la ventana a observar la calle algo angustiada. Los minutos le parecían horas, y las manecillas las veía con un lento andar, como si tuvieran pereza de seguir su ciclo interminable. Las ansias no le permitían quedarse sentada por mucho tiempo.
― ¿Hisana? ¿Qué haces? ―Byakuya miraba como ella caminaba de un lado a otro por toda la sala.
― ¿Eh?… Es que… estoy un poco preocupada, ya casi son las 10:30 y aun no llegan.
―Tranquila, probablemente ya estén por llegar.
― ¿Quiero abrazarla? ―Hisana estaba triste recordando como uno de los investigadores de Byakuya les informaba sobre el fallecimiento del joven Shiba Kaien, ya que Rukia no les llamo para decírselos.
―Lo sé. Debió ser un golpe muy duro para ella.
Como Hisana se había acercado a la ventana pudo ver un auto estacionarse: era el de Renji. Ella se emocionó, por lo que salió casi corriendo para recibir su hija con un fuerte abrazo.
―Rukia, cariño… me alegra que estés de regreso. ―parecía que no la soltaría por un rato.
―Mamá… me hiciste mucha falta. ―Rukia derramo algunas lágrimas, mismas que su padre limpio con su mano.
―Bienvenida… hija. ―la respuesta de ella fue abrazarlo con fuerza.
―Papá…
―Lo sabemos cariño, como no llamaste contratamos personal en Nueva York para que nos informaran sobre la salud de Kaien. ―Hisana acariciaba el cabello de su hija.
Rukia se soltó del abrazo para limpiarse las lágrimas con el dorso de su mano oculta bajo la manga de un suéter, amarillo claro, que tenía puesto. Ella entendió por un segundo la preocupación de sus padres, además de que no deseaba pelear ese detalle de que fue investigada.
Ichigo y Renji ya habían sacado las maletas de Rukia del maletero, ahora contemplaban aquella escena serena. Solo algunos minutos después, Byakuya rompió aquella pacifica barrera para dirigirse a los jóvenes:
―Kurosaki Ichigo… agradezco que te encargaras de Rukia. ―tenía el brazo extendido para estrechar su mano con la de él.
―No tiene que agradecer, como lo dije el día que fueron a casa de mis padres, amo a Rukia y haré lo posible por protegerla…aunque… he de admitir que en este viaje no pude hacerlo. ―Ichigo estrecho la mano de Byakuya, esperando alguna queja.
―Eso no estaba bajo tu control, de cualquier forma la protegiste al estar siempre con ella y procurarla.
Hisana, que aun abrazaba a su hija, miraba orgullosa a su esposo; por fin dejaba ver que no todo se arregla con dinero u orgullo.
Por otro lado, Renji se acercó a las ojivioleta para despedirse:
―Rukia… te veré pronto.
― ¿Te vas tan pronto? ―Hisana quería que ambos se quedaran para que descansaran un poco.
―Gracias, pero… aún tengo cosas que resolver sentimental y emocionalmente.
―Renji… gracias. ―Rukia estiraba su brazo hacia él.
Él cogió la mano de Rukia y la soltó lentamente mientras le dedicaba una mirada seria, sin una sonrisa dibujada. Camino hacia Ichigo y Byakuya para despedirse, con ellos no intercambio muchas palabras puesto que ya quería retirarse. El pelinaranja comprendía el porqué de su ansiedad por retirarse.
Después de verlo partir, Hisana les indico que entraran a la casa para que desayunaran, ya que había preparado todo para su regreso. Inclusive, había faltado a algunas reuniones importantes de algunas de sus galerías de arte con tal de recibir a su hija. Al contrario de ella,Byakuya seguía procurando sus negocios, lo único que cambio fue que los últimos días regresaba más temprano a su casa por si su hija había decidido retornar pronto.
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Karin se había ido a jugar futbol como todos los días,mientras que Yuzu estaba preocupada porque su hermano aún no se comunicaba con ellos:
―Desde que se fue no llamo ni una sola vez. ―ella frunció el ceño e inflo sus mejillas.
―Cariño, él llegara hoy. ―dijo Masaki.
― ¿De verdad? ¿Por qué apenas me entero?
― ¡Ah! Eso es porque apenas ayer en la noche me comunique con los padres de Rukia y me dijeron de su regreso.
―De seguro estaba dormida, por eso apenas me entero.
Masaki reía al ver como su hija se cruzaba de brazos e inflaba más sus mejillas para demostrar que estaba molesta, y para distraerla le sirvió de desayuno su comida favorita: waffles cubiertos de jarabe de chocolate y adornado con fresas en rebanadas.
Yuzu quedo tan fascinada que no se percató de que su padre había entrado en la cocina, gritando y brincando de alegría porque su hijo había llegado sano y salvo junto a la pequeña Rukia. Y así como estaba de entusiasmado se detuvo frente a su esposa con un semblante serio:
―Masaki ¿Hisana no te dijo algo sobre el muchacho?
―Solo que… lamentablemente falleció. ―Masaki bajo la mirada con tristeza.
―Ya veo, las cosas resultaron más duras de lo que pensé. ―Isshin la abrazo.
―También me dijo que fueron a despedirse de él antes de regresar.
Yuzu noto la tristeza de su madre, por lo que se levantó de su asiento para ir a abrazarla junto a su padre.
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Ya habían terminado de desayunar cuando Ichigo, agradeció la comida y, les decía que ya tenía que retirarse para reunirse con su familia. Hisana le agradeció nuevamente por haber protegido a su hija:
―Gracias, Ichigo. ―Hisana le dedicaba su sutil sonrisa.
―No tiene por qué agradecerme, yo… yo siempre la cuidare. ―dijo mientras veía a Rukia y le sonreía.
―Kurosaki, nuestra familia tiene una deuda contigo. ―como siempre, Byakuya demostraba que no era muy bueno para dejar ver sus verdaderos sentimientos.
― ¡Tsss! ¡Ey! Byakuya, no hay porque ser tan formales, ya dije que yo siempre cuidare de esta mocosa. ―Ichigo no resistió bromear con él.
―De nuevo hablándome por mi nombre, ¿Cuándo me dirás señor Kuchiki?
Hisana no dejaba de reír al ver la imprudencia de Ichigo, además de ser regañado por Rukia al reclamarle por haberle dicho "mocosa". Al terminar el pequeño alboroto, Ichigo retomo su seriedad y se despidió nuevamente.
Rukia lo acompaño hasta la calle para darle un abrazo. Él lo correspondió gustoso, levantándola otra vez del piso.
―Rukia… ¿Estas bien?
―… Sí… porque Kaien siempre seguirá vivo para mí.
―Todos pensamos lo mismo, créeme…. créeme. ―la abrazaba con más fuerza para enfatizar sus palabras.
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Las clases del día habían terminado, por lo que los estudiantes se retiraban a sus hogares o a algún sitio para distraerse un Orihime, quien se había quedado sentada en su pupitre mirando hacia los asientos de sus amigos.
―Inoue, apresúrate. ―Ishida veía la preocupación que aun la embargaba.
―Ya voy, espérame.
―No te preocupes más, ya te dije que están bien. Pronto los veremos.
―Sí.
Ishida acompaño a Orihime a su casa sin saber lo que ella planeaba hacer de último minuto: ella se detuvo en seco frente a la puerta para mirarlo con determinación para comentarle que sería buena idea llamar a sus respectivas casas y preguntar por ellos. Desde luego, Ishida alego que no sería buena idea hacerlo porque sabía que tendría que ser él quien se contactara con la familia de Ichigo.
A pesar de negarse varias veces, Ishida se dejó convencer, así que entraron juntos a la casa de Orihime para hacer las llamadas telefónicas. Desde luego, él sería el primero en hablar.
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Ichigo llego a paso lento a su casa, ya que sabía que su padre lo recibirá con un golpe como siempre y no estaba de ánimos para esas tonterías. Al entrar, su madre fue la primera en recibirlo:
― ¡Ichigo! Gracias al cielo que ya regresaste. ―Masaki fue a abrazarlo ―Hijo, no te vayas a enfadar pero… Hisana me comento algo sobre lo que ocurrió en Nueva York… ¿Cómo esta Rukia?
―Contigo no podría enfadarme madre… y ella… ella está bien, es fuerte.
―Lo lamento mucho cariño. ―su madre toco su mejilla suavemente.
Ichigo solo le respondió con una sutil sonrisa. Aquel tranquilo momento fue interrumpido por su hermana Yuzu, quien salió corriendo de la cocina y gritando el nombre de su hermano mientras corría hacia él para abrazarlo y reclamar por su ausencia. Ichigo estaba riendo a causa de la forma tan graciosa y tierna en que su hermana se enojaba.
Todo iba bien hasta que fue golpeado desde atrás: era su padre quien le dio un puñetazo en la espalda, provocando la ira del pelinaranja:
― ¡Viejo! ¡¿Qué demonios te ocurre?! ¡¿Quieres matarme?! ―parecía que la venita que sobresalía de su frente reventaría en cualquier momento.
― ¡Muchacho insolente! ¡Nos tenías preocupados y aun así ¿Te quejas de mi recibimiento?!
―Maldito viejo, me las pagaras. ―Ichigo comenzó a pelearse con su padre, no era algo de qué preocuparse, entre esos dos esa conducta era normal.
Cuando Masaki logro separarlos le dijo a su hijo que fuera a descansar, y sin chistar él se fue a su dormitorio. Al entrar, vio tan cómoda su cama que no le preocupo dormir sin darse una ducha antes.
Ya tenía algunas horas durmiendo cuando su madre toco su puerta para avisarle que tenía una llamada. Algo somnoliento la recibió:
― ¿Hola?
― ¿Kurosaki? Soy Uryu.
― ¿Qué ocurre? ¿Para qué me llamaste? ―le extrañaba que precisamente él lo buscara.
― ¿Cuándo regresaron a Karakura? Todos estamos preocupados por ustedes. "Kurosaki ¿Cómo esta Kuchiki?" ―era Orihime que gritaba cerca del teléfono.
―Ya veo, estas con Inoue. ―Ichigo sonrió pícaramente, disfrutaba molestarlo.
―Cállate Kurosaki, estoy con ella porque fue su idea comunicarnos con ustedes.
―De acuerdo… Rukia está… bien, dile a Inoue que no se angustie, ella le contara a su debido tiempo.
―Ya veo.
La llamada no duro mucho, ya que Ishida, además denotar el tono triste en la voz de Ichigo, tenía que cederle el teléfono a Orihime para que le llamara a Rukia. Lo último que le pregunto fue que cuando regresarían a clases, a lo que Ichigo le respondió que al día siguiente.
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Rukia ayudo a su madre a limpiar el comedor, puesto que, como siempre que Hisana quería preparar algo por su cuenta, las muchachas tenían el día libre. Al colocar el último plato en el lavavajillas, Hisana abrazo a su hija un buen rato. Rukia se sentía segura en los brazos de su madre, pero el cansancio de aquellas emociones y el viaje la tenían agotada por lo que tuvo que deshacer el abrazo para ir a dormir un poco.
Lo primero que hizo al entrar a su habitación fue sacar de la maleta a Chappy para abrazarlo mientras intentaba dormir. Sin embargo, al acostarse en su cama, ella empezó a hacer recuento de los hechos siendo que seguía sin querer creer que ya no volvería a ver a una de las personas más importantes en su vida. La nostalgia invadió su corazón causándole recordar todos los momentos que vivió junto a él, momentos de los que nunca se arrepentiría y atesoraría hasta el final. Y de algún modo, concilio el sueño con una sutil sonrisa y una diminuta gota cristalina asomada entre sus pestañas.
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Orihime estaba algo ansiosa por que Ishida terminara de hablar con Ichigo para poder comunicarse con Rukia. Estaba apresurándolo con la mirada hasta que finalmente colgó:
―Cálmate Inoue.
― ¿Te dijo cuándo irán a clases?
―Sí, mañana regresan.
―Ya veo, me alegra. Muy bien, tengo que hablarle a Kuchiki.
Orihime estaba apurada porque le respondieran e lteléfono y afortunadamente no espero mucho a que alguien atendiera: era una voz suave y amable.
― ¿Hola? ―era Hisana
―Hola, ¡Eh! Kuchiki Rukia… ¿Ella está en casa? ―Orihime no sabía que era la madre de su amiga.
―Claro, ¡Oh! Tú debes ser una compañera de clase¿Cierto?
―Sí, mi nombre es Inoue Orihime.
―Ya veo, eres la primera persona que llama a mi hija, espera un momento para que pueda comunicarte con ella.
― ¡Oh! "Es su madre" ―murmuraba para sí misma ―gracias.
Sin más demora, Hisana se encamino a la habitación de su hija para averiguar si había despertado. Toco un par de veces antes de entrar anunciando que tenía una llamada telefónica, pero antes de decir el nombre de quien hablaba vio que seguía profundamente dormida. Ella dormía tan pacíficamente que no quiso despertarla, así que no tuvo más remedio que decirle a Orihime que por el momento Rukia no podía atenderla:
―Lo siento, duerme tan profundamente que no quise despertarla.
― ¡Oh! Ya veo, descuide, solo quería preguntarle si estaba bien.
―Ella se encuentra bien, gracias por preguntar.
― ¿Podría preguntarle algo más?
―Sí, ¿De qué se trata?
―Ella, ¿Regresara mañana al colegio?
―Eso es seguro, por eso quiero que descanse todo lo que quiera. Mañana empezara a tener días agotadores para ponerse al corriente.
― ¡Qué bien! Gracias por todo.
Al despedirse de la madre de Rukia, Orihime cortó la llamada sonriendo de oreja a oreja y brincando por toda la sala. Ishida la miraba fríamente ―Le dije que Kurosaki afirmo que regresarían mañana a clases y aun así volvió a preguntar. ―decía entre dientes colocándose solo en un rinconcito de la habitación llorando de forma cómica.
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Él vivía solo en una casa que conservaba el estilo tradicional japonés, sus padres seguían en el extranjero. Su regreso a Japón tenía dos motivos: cuidar a Rukia y conquistarla. De ambas, solo logro una.
En cuanto puso un pie en su casa, Renji fue a tomar una ducha para refrescarse. Por un momento, se quedó parado bajo el agua, con la cabeza agachada y una mano recargada en la pared. Su semblante seguía serio y un toque de dolor. No era para menos, siendo que no vería más a su mejor amigo y toda esperanza de estar con Rukia se habían acabado.
―Maldito Ichigo, en verdad espero que cuides bien de ella o yo mismo te haré picadillo. ―una risita acompaño la amenaza contra el pelinaranja. ―Ella… confía en ti, no la lastimes de nuevo.
No quería estar encerrado en su casa y no tenía ganas de dormir, prefería ir a caminar por las calles sin encontrarse a alguien. Así que, después de vestirse salió de su hogar dejando atrás el coche y la motocicleta.
Las calles estaban tranquilas a pesar de ser más demedio día. Sin darse cuenta, llego a la misma cafetería donde se había encontrado con Rukia la última vez, por lo que decidió entrar un momento. El lugar estaba tranquilo a pesar de que algunos de lo que estaban conversaban con sus acompañantes. Obviamente, fue directo a la misma mesa en la que la vio sentada disfrutando de su capuchino.
No llevaba mucho tiempo en aquel lugar, tenía una taza de café a medio tomar y había adoptado una pose para dormitar: se puso unas gafas oscuras, se recargo en el respaldo de la silla, sus manos las coloco detrás de su nuca y tenía las piernas cruzadas formando un cuatro (4). Se había relajado tanto que no noto la presencia de alguien más hasta que una voz femenina lo despertó:
― ¡Ahhh! ¡Qué bien se siente descansar después de caminar por todas partes!
― ¡Oye! Podrías callarte, trato de dormir. ―Renji no abría los ojos y el tono de su voz sonaba molesta.
― ¿Qué? No seas amargado.
Esto hizo reaccionar a Renji haciéndolo sentarse bien en la silla para confrontar a la chica:
― ¡¿Co… como me dijiste?! ¿Quién te crees que eres? ―la miraba amenazadoramente.
― ¡Eh! ―ella empezó a reír al ver los extraños tatuajes de él. ― ¡Oye! ¿Qué se supone que tienes en la frente? ¿Quieres llamar la atención de las chicas de esa forma?
―Esta maldita… ¡Eso no te importa! ¿Por qué te ríes de mi si ni me conoces? ―una venita empezaba a notarse en su frente.
―De acuerdo, relájate, no quería burlarme de ti solo que me pareció extraña la forma en que pretendes conquistar a una chica.
―Según tú ¿Cómo pretendo hacerlo? ―Renji seguía molesto, pero su cara se veía cómica ante no poder explotar por completo en un lugar público.
Ella se sentó de lado, recargo su codo en el brazo de la silla y recargo su mentón sobre su mano para mirarlo fijamente.
―Te crees rudo, malo; te vistes con chaquetas de cuero y pantalones rotos… se nota que una chica te gusta ―lo miraba fascinada al ver como se enfadaba.
―No sé de qué hablas, yo… soy como soy y ya, no tengo por qué darle explicaciones a una desconocida.
―Muy bien, te diré mi nombre si tú me dices el tuyo. ―ella le sonreía.
― ¿Qué ganarías con eso?
― ¡Mmm! Un conocido que me ayude a saber dónde está ubicada la preparatoria de Karakura.
― ¿La preparatoria de Karakura?... es donde asisten Rukia e Ichigo… ―dijo en voz baja. ― ¿Para qué quieres ir allí? ¿Acaso estudiaras ahí?
―Primero dime tu nombre y te lo diré.
―… ¡Ok! Me llamo… ―sonaba algo indeciso. ―… Abarai Renji.
―Renji…. ¡Ok!... mi nombre es…
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~Rukia._Kuchiki~ (Laura Ro)
