Creo que esto ya no es un drabble, pero si le cortaba la narrativa creo que quedaría muy sencillo, de todas maneras lo subo aquí, espero les agrade. Trataré de recuperar el nivel que tenían antes mis escritos. Ahorita tengo ideas para unos drabbles pero creo que son más Hikaru y Kaoru que HikaHaru, a ver qué pasa. No se olviden de dejar un lindo review al final, ¡nos estamos leyendo!
DECISIONES
14 de febrero.
Todo el mundo sabía lo que eso significaba. Era el día en que las chicas podían declarársele al chico que les gustaba poniendo todo su corazón en ello. El día en que los chicos esperaban con ansias el tan deseado chocolate casero. Y, por supuesto, el día en que el Host Club de la Preparatoria Ouran se encontraba más ocupado.
Las clientas llevaban consigo sus chocolates para dárselos a probar a su anfitrión favorito. Como todos los años, Tamaki estaba seguro de conseguir el mayor número de dulces y cartas, cuestión que al resto no le importaba de sobre manera. Sin embargo, ese año todo era diferente.
–Oh, Haruhi, sé lo difícil que debe ser para ti entregarme el chocolate con todas esas personas mirándonos constantemente, pero descuida, otousan aceptará con gusto tu chocolate casero a pesar de todas las cajas de bombones suizos que he recibido este año –Tamaki se acercó a la castaña, la cual se había parado para recoger una bandeja con pastelillos para sus clientas.
–No traje nada para ti, senpai –dijo sin siquiera voltear a verle, mientras colocaba más postres diversos.
–No tienes por qué ser tímida –le miró tiernamente–, sé que esta fecha es de mucha presión para las chicas, pero a pesar de lo desagradable que pueda lucir o saber tu chocolate, otousan con gusto se lo comerá.
–En serio, no te traje nada –le petrificó con su respuesta.
La castaña iba a regresar a su mesa, cuando un pequeño rubio se le acercó con grandes ojos soñadores.
–Haru-chan, Haru-chan, ¿tampoco tienes chocolate para mí?
–No me gusta San Valentín, senpai –trató de explicarle–. Para mí es un día cualquiera, así que no veo diferencia alguna entre hacer o no chocolate casero.
–Haru-chan, ¡eso es cruel! –los ojos de Honey se llenaron de lágrimas.
–Cierto, se supone que eres una chica, Haruhi –Tamaki le tomó de los hombros.
–¿Cómo que "se supone"? –la castaña se sintió incómoda.
–¡Las chicas ponen todo su corazón en los tradicionales chocolates caseros y los entregan al chico que les gusta! ¡Incluso estas doncellas deciden aventurarse en la cocina para dar un chocolate sincero! –Tamaki comenzó a dramatizar.
–Haruhi, ¿al menos pensarás aceptar los chocolates de las chicas? –Kyouya le miró fijamente, las clientas de Haruhi llevaban cajas para ella.
–Pienso que deben ser entregados a un chico a quien ellas realmente quieran y no sólo una persona que les guste… –la de ojos chocolate se sinceró– Aquella persona para la cual sólo tengan ojos, que deseen les quiera en la misma medida que ellas lo hacen…
Las adolescentes contemplaron las cajas de regalo todavía en sus manos. Querían entregárselas a Haruhi porque consideraban que era preferible recibir lindas palabras de su anfitrión favorito que ser rechazadas por el chico del cual estaban enamoradas, pero las palabras de la castaña les habían conmovido.
–Qui… Quiero… ¡Quiero dárselo a Sasaki-san! –una azabache confesó completamente sonrojada.
–Yo quiero dárselo a Fujita-kun –se apenó con ello una castaña, escondiendo el rostro entre sus manos.
–Yo… Yo quiero dárselo a… ¡a Hikaru-kun!
Ante el asombro de todos los anfitriones, una chica de primer grado se acercó a la mesa de los gemelos con la caja de chocolates en la mano. Kaoru y Hikaru interrumpieron su representación al instante, sintiéndose un poco incómodos por ello.
–Hikaru-kun –dijo con un hilo de voz–, sé que en la secundaria me rechazaste y tenías… tenías toda la razón en hacerlo debido a que acepté salir con Kaoru cuando te hiciste pasar con él… En realidad, tenía miedo… Creí que si salía con Kaoru sería más sencillo, porque ustedes dos se parecen mucho… Y si tú… Si tú me rechazabas, al menos podría estar cerca de ti… ¡Lo siento! Lamento mucho haber pensado tan cobarde y egoístamente… pero… a pesar de todo… ¡a pesar de todo me sigues gustando! ¡Por favor, acepta salir conmigo!
El silencio se hizo en la Tercera Sala de Música. Las clientas aceptaban que no podían pedirle salir a los Hosts, esto debido a que uno de las ilusiones representadas en el Club era el pertenecerle a todas. Si uno de los anfitriones tenía novia la fantasía quedaba rota para el resto, además, debido a los celos de algunas clientas, era probable que la chica en cuestión se viera agredida.
Hikaru se llevó una mano a las hebras azabaches, despeinándose con ello, un ligero sonrojo se posó sobre su rostro, lo cual preocupó al resto de las adolescentes, ¿significaba eso que el Hitachiin estaba considerando su propuesta?
–Perdona. Por haberte hecho eso… no era justo que Kaoru y yo nos burláramos de tus sentimientos –decir esas palabras le habían costado trabajo, el chico llevó la mano hasta su boca, tapándose con ella, era muy vergonzoso decir lo siguiente frente al resto–. Y también… disculpa, pero no puedo tomar tu chocolate… en este momento… me gusta otra persona… Si aceptara tu regalo, iría en contra de mis verdaderos sentimientos…
El silencio era tal que casi se podía escuchar la respiración de la gente. Kyouya se temió lo peor, el que Hikaru confesara estar enamorado de alguien haría que las ventas del amor prohibido de hermanos decayeran. ¿Cómo era posible que él no pensara en eso desde un principio? La chica le miró a los ojos, esperando con ello descubrir si se trataba de otra mentira para librarse de ella o si realmente él había conocido a alguien especial.
Y lo vio.
Vio que era sincero.
Y que, sin importar quién fuera, no miraría a nadie más de esa forma. Para él existía una persona que era importante, mucho más de lo que alguna vez creyó posible. Aceptando la derrota, se esforzó por sonreír.
–Comprendo…
–Hikaru-kun, ¿quién te gusta? –se acercó una estudiante de segundo.
–Sí, ¿quién te gusta, Hikaru-kun? –preguntó una chica de tercero.
–¿Hablas de Kaoru? ¿O se trata de una clienta? –una rubia se unió al interrogatorio.
–¿Es una clienta?
–¿Alguna de nosotras?
Las adolescentes comenzaron a rodear la mesa de los gemelos, haciendo que éstos se sintieran cada vez más presionados con ello. Kaoru miró de soslayo al de lentes, preguntándole sin palabras si debían alimentar esa posibilidad o apagarla desde un inicio. Al ver una sonrisa en su rostro supo lo que debía hacerse.
–¿Cómo puedes querer a alguien más, Hikaru? –se llevó una mano al rostro, soltando una lágrima falsa con ayuda de las gotas que siempre cargaban consigo– Es cruel de tu parte…
–Kaoru, yo… –se acercó a él, tomándole del mentón y obligándole a verle a los ojos– Lo siento… no lo planeé.
–Hi-Hikaru… ¿acaso ya no te es suficiente conmigo? –más lágrimas falsas soltadas en el momento preciso.
–No hagas esto más difícil, Kaoru…
–También es difícil para mí…
Los grititos de emoción y suspiros inundaron la Tercera Sala de Música, Haruhi se sintió mal con ello. Las representaciones continuaron una tras otra y prontamente el día terminó. Tamaki comenzó a jactarse de ser quien más chocolate recibiera, pero lo único cierto era que necesitarían un camión para llevar los regalos y cartas de los chicos a sus casas, pues también las chicas de la sección de secundaria y Universidad habían entregado presentes a los Hosts. La única que rechazara todo eso era la castaña, aunque su explicación había sido aceptada por el resto con bastante agrado.
La adolescente estaba recogiendo su portafolio para regresar a su hogar cuando Hikaru se acercó a ella con una sonrisa en la boca.
–¿Regresamos a casa juntos? –le miró con picardía.
–Si quieres…
–¿Qué ocurre? –se extrañó con esa respuesta.
–¿No te meterás en problemas por decir eso frente a las clientas? –se preocupó por el rumbo que podía tomar todo.
–No sé… No estaba pensando cuando lo dije, pero… Me alegra haberlo dicho –sonrió.
La chica comenzó a caminar al estacionamiento, pero el azabache le tomó de la muñeca, deteniéndole con ello. Apenado por su reacción, aclaró:
–Quería caminar contigo… Me gusta pasar tiempo juntos…
Haruhi asintió, volviendo al departamento a pie, no era algo que el resto de los estudiantes del Ouran estuvieran acostumbrados a hacer, pero debía admitir que le agradaba bastante, el trayecto duraba más tiempo y podía estar a solas con Hikaru. De pronto, el chico tomó un mechón de su cabello entre sus dedos, observándolo con detenimiento.
–Está un poco más largo, deberás cortarlo pronto, Haruhi.
–Bien, pensaba que… volvería a dejarlo crecer, como lo tenía en la secundaria –bajó la mirada, centrando su atención en la banqueta.
–Eso no ayudará mucho a tus representaciones –resaltó lo obvio.
–Y tampoco lo hará el hecho de confesar que soy una chica…
–Creí que deseabas pagar la deuda sirviendo como Host.
–Yo también… Pero hoy me di cuenta… que prefiero decirle al resto que tú y yo estamos saliendo –las palabras sorprendieron al azabache.
–¿Por qué ese cambio? –se sonrojó.
–Existen chicas lo suficientemente valientes para aceptar que les gustas, que no te ven como un simple enamoramiento. Si yo antepongo una deuda a mis sentimientos, si no puedo decirle al resto que te quiero, entonces no merezco ser tu novia.
–Tampoco debes ir a los extremos, sé que te presioné muchas veces para hacerlo público, pero si tú no te sientes cómoda…
–Quiero hacerlo –se detuvo, volteando a verle.
–Yo también –se acercó a ella–, quiero besarte en la escuela, no sabes cuánto debo contenerme todos los días.
–¿Quieres besarme ahora? –le miró a los ojos.
–Siempre quiero besarme –se acercó más a ella.
–Cierra los ojos y abre la boca.
El azabache hizo lo que le pedía. Sintió cuando metió algo dulce entre sus labios, degustándolo y sabiendo de inmediato lo que era: chocolate casero. Abrió los ojos, mirándole extrañado.
–Pensé que no te gustaba San Valentín –le recordó.
–No me gusta San Valentín… pero me gusta Hitachiin Hikaru.
