REENCUENTRO CON EL PASADO

Ni Once ni sus personajes me pertenecen, salvo los que no aparecen en Once =D

Ayer publiqué el capítulo 25 pero al parecer la página tenía de nuevo problemas porque no se notificó la actualización, aparte de problemas con Hotmail

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Capítulo 26

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Un joven de unos 26 años, alto, cabello negro, ojos azules, con una mirada un tanto inquisitiva, caminaba distraídamente por los pasillos blancos, totalmente inanimados del lugar donde trabajaba de momento. Era un doctor brillante, que podía darse el lujo de trabajar en cualquiera de los mejores hospitales del país, e incluso del extranjero, pero él prefirió trabajar en un poco afamado e incipiente laboratorio que compartía sus instalaciones con la prisión; todo porque allí podía llevar a cabo sus experimentos farmacéuticos sin levantar muchas sospechas o tener que dar mayores explicaciones.

Killian Jones parecía un joven confiable, de buena crianza, se mostraba incluso tímido ante los demás. Un día, en sus idas y venidas por el pasillo que conectaba la prisión con el laboratorio,se detuvo un momento y contempló por primera vez algo que lo hizo salir de su mundo. Vio a una hermosa criatura indefensa, llorando, apartada de las feroces garras y fauces de las fieras que la rodeaban. Aquella joven mujer, no pertenecía a aquel lugar, era una criatura demasiado delicada para habitar allí. Desde ese instante lo cautivó y empezó a ocupar gran parte de sus pensamientos. Todos los días se las ingeniaba para observarla con detenimiento durante todo el tiempo que ella pasaba fuera de su celda. Siempre la veía del mismo modo. Sola, en un rincón apartado, llorando profusamente. No sabía quién era ni mucho menos cómo se llamaba, sólo sabía que tenía que hacer lo que fuera necesario para apoderarse de aquella mujer.

Durante 5 días seguidos la estuvo vigilando minuto tras minuto, sin perderse el más mínimo detalle de sus gestos y movimientos, incluso le había dado un nombre, Emma Swan, simplemente se le había ocurrido la noche anterior mientras veía las noticias. Estaba estudiando la posibilidad de sacarla de allí, él tenía algunos recursos, podía usar su pase para ir y venir libremente, podía en una noche después de sedarla, sacarla y llevarla a un lugar seguro y allí la mantendría para siempre a su merced. Poco a poco ella se enamoraría de él y vería finalmente una sonrisa que proveniente de ella sería la experiencia más maravillosa del mundo.

Pasaron varios días más y él por fin tenía un plan concreto, causaría una revuelta en el lugar, haría volar la cocina y en la confusión lograría llevarse a su Emma consigo. Todo estaba listo, solo tenía que esperar el momento adecuado para actuar y este finalmente llegó y cuando lo hizo fue mejor de lo que hubiera planeado. Iba camino de irse a su casa cuando la vio entrando a la enfermería. Se acercó con cuidado y escuchó que ella pasaría la noche en aquel lugar. La oportunidad había llegado y solo tendría que actuar con cautela.

Puso todo en orden, solo le restaba esperar a que estuviera entrada la madrugada. Finalmente todo dio inicio. El gas explotó y la cocina voló en pedazos. La enfermería se vería gravemente afectada. Corrió en busca de su trofeo y la vio caminado, temerosa, desesperada al ver que el fuego la alcanzaba. De pronto, una viga la golpeó en la cabeza y ella se desplomó en el suelo. Él, de inmediato, corrió a auxiliarla. La llevó al laboratorio y allí lo esperaba el médico encargado de la prisión. Killian le había hecho demasiados favores de esos que pueden meterte en serios problemas, así que no le quedó más remedio que ayudarlo en la locura que se proponía. Le sacaron una muestra de sangre para en el caso de que alguien hiciera preguntas comprobaran que era ella quien había muerto, porque para asegurarse que nadie sospechara nada, Killian se había encargado de buscar a una mujer con la complexión parecida a la de Emma y con engaños la había llevado hasta el laboratorio donde encontró una muerte sin dolor gracias a una inyección letal. Esa mujer ocuparía el lugar de Emma.

De ahí la llevó a un hospital alejado de la ciudad, le había cambiado la ropa para que no sospecharan del uniforme de reclusa. Contó la historia de que era su amiga y había sufrido un accidente. En el hospital no hicieron muchas preguntas y simplemente se limitaron a atenderla.

- Y lo demás ya lo sabes – dijo Killian

- Tengo una pregunta – dijo Emma – cuando estaba en ese hospital y la enfermera me dijo que estaba embarazada, tú, tú la miraste de una forma que causaba escalofríos

- Yo no contaba con ese detalle, esperaba ponerle un fin sin que te dieras cuenta, pero la estupida enfermera tuvo que venir y darte la "Buena noticia" – dijo con sarcasmo

- ¿Qué quieres decir con eso? ¿Quisiste deshacerte de mi embarazo? – notablemente sorprendida, indignada

- Desde luego, yo te quería para mí, si tenías un hijo, él tendría toda tu atención y yo te quería para mí solo, me tomé muchas molestias para tenerte a mi lado – le dijo – por eso traté en varias oportunidades de que tu hijo no naciera y mucho más cuando supe que eran dos de ellos

Emma no daba crédito a lo que escuchaba, aquel hombre era un monstruo, cómo pudo ser tan ciega durante tantos años

- Y cuando nacieron, no soportaba ese par de chiquillos, tú solo tenías ojos para ellos y para pensar en tu tan amado "Reginald", pero yo no perdía la esperanza, tú solo recordabas su nombre así que podía empezar a medicarte para tenerte a mi merced - confesó – durante años traté de deshacerme de esos mocosos insolentes, ellos siempre estaban sospechando de mí, mirándome y vigilándome todo el tiempo. No me explico cómo no murieron en esa ocasión cuando no había sangre, ni en tantos otros intentos – golpeó la mesa con la palma de la mano

- ¡Infeliz desgraciado! – le dijo Emma mientras le propiciaba una fuerte cachetada – ¿cómo pudiste atentar contra mis hijos?, ¿qué te hicieron ellos?, eran solo unos niños

- Se atravesaron en mi camino, eso fue suficiente – le dijo sin ningún reparo

- ¿Cómo pude ser tan ciega y no darme cuenta de quién realmente eras? – le dijo con reproche

- Bueno – dijo con orgullo – eso debes agradecérmelo – se jactó – mi formula lograba mantenerte contenida, tranquila, fácil de manipular, por eso no podías recordar, sin ella fácilmente hubieras obtenido tu pasado de vuelta y no podía permitir aquello. A causa de mi medicina no hacías caso a las constantes advertencias de tus hijos hacia mí. Lamentablemente, en muchas ocasiones ganó tu amor maternal a mi fórmula mágica, fue una verdadera lástima – dijo como si en verdad lamentara no haber logrado llevar a cabo su cometido.

- Todo esto me da asco – dijo Emma visiblemente afectada por todo lo que acababa de escuchar del hombre que por 20 años estuvo a su lado y a quien ella consideraba su mayor apoyo

- Si no hubieras regresado a este lugar… – dijo Killian – lo único que sabía de ti era tu nacionalidad, por eso insistía en que nunca vinieras aquí, pero tuviste que hacerlo, yo de idiota baje la guardia y te permití volver y para colmo dejaste las ¡MALDITAS PASTILLAS! ERA LO ÚNICO QUE TENÍAS QUE HACER, TOMARTE UNA ESTÚPIDA PILDORA – a este punto se había descontrolado totalmente, la actitud pasiva que había mantenido durante todo el tiempo se había ido a pique – una pastilla, era solo una pastillita la que debías tomar – recobrando el equilibrio de antes, tratando de acomodarse el cabello sin tener éxito debido a que estaba esposado a la mesa

- Era el destino, tenía que volver a donde pertenezco, de donde nunca debí haberme alejado y ante eso tu no podías hacer nada – le dijo en tono neutral, no sentía rabia contra aquel hombre, lo único que podía sentir por él era una profunda lástima – adiós Killian – le dijo poniéndose de pie para dirigirse a la salida – espero que encuentres la ayuda que necesitas.

- Emma – la llamó y ella giró antes de salir de aquella desagradable habitación – nos vemos en casa mi amor – dedicándole una sórdida sonrisa

Emma salió de allí y lo primero que hizo fue buscar los baños, no le dio tiempo a Regina de preguntarle nada, solo buscó con desesperación un baño y cuando por fin lo halló, vertió todo el contenido de su estómago. Desde que aquel hombre había iniciado a contar la historia sintió como todo por dentro se le revolvía, pudo haber vomitado en aquel mismo salón pero se contuvo, no quiso demostrar delante de Killian como realmente se sentía, ni que pensara que había logrado afectarla

- ¿Estás bien princesa? – dijo Regina quien la había seguido al baño de damas ¿quieres que busque ayuda?

- No te preocupes – saliendo del baño y dirigiéndose al lavamanos para enjuagarse la boca y refrescarse la cara – estoy bien, solo no pensé que escucharía tantas cosas horribles – acercándose para que la abrazara – trató de matar a mis bebes – lloró – por su culpa estuve a punto de perderlos varias veces

- Lo sé princesa, lo sé – consolándola – nos lo dijo el día que desapareciste, quise matarlo con mis propias manos, pero los chicos me detuvieron, aunque Reed le propicio un buen golpe – sonrió

- ¿Por eso se lastimó su brazo, por culpa de ese desgraciado? – llorando aún – no quiero ese hombre cerca de nuestros hijos, de ninguno de ellos, ¿me prometes que estará alejado de ellos? – le preguntó con temor

- Te lo prometo mi amor – le dijo para calmarla – ¿Quieres ir a casa?

- Por favor – le respondió ella – deseo descansar, esa conversación me agotó demasiado.

- Vamos, aquí no tenemos nada más que hacer, hablaré con los abogados para que no tengas que volver a ver ese hombre – besándola en la cabeza – ¿quieres hablar de ello?

- No ahora, por el momento solo quiero dormir un poco – recostándose a su lado mientras caminaban a la salida

- Como tú quieras - llevándola al auto para posteriormente ir a casa


Emma paso el resto de la tarde descansando, tratando de asimilar toda la información que había obtenido de Killian. Ya tenía lo que deseaba, todas las piezas del rompecabezas, aunque algunas no hubieran sido fáciles de conseguir, o hubieran causado un gran dolor o repulsión, finalmente, no había espacios por llenar en su mente, su vida estaba ahora completa, cada recuerdo y vivencia había regresado al lugar que les correspondía.

Cuando sus hijos menores llegaron a saludarla, ella fue directo hacia ellos y los abrazó con toda la fuerza que pudo

- Lo siento, lo siento tanto – lloraba mientras los abrazaba

- Mamá tranquila – le decía Reed un tanto preocupado por la actitud extraña de su madre

- ¿Qué te pasa Ma? – le preguntaba Ray

- Lamento por todo lo que tuvieron que pasar al lado de Killian – les dijo – lo siento.

- No mami, no te pongas así por cosas que no valen la pena, eso ya paso – le decía Ray

- Eso quedó en el pasado – hablo Reed

- Yo debí haber cuidado de ustedes

- Y lo hiciste, lo hiciste muy bien – habló de nuevo Reed – solo tienes que mirarnos para darte cuenta – haciendo que su madre sonriera

- Indudablemente te ves mucho más hermosa cuando sonríes – le dijo Ray

- Debí darme cuenta de lo que pasaba, puse sus vidas en peligro – les decía – y eso no me lo perdonaré en lo que me resta de vida

- Nada de eso, tú no puedes amargarte o culparte por algo que ya pasó, tú te mereces ser feliz y nosotros verte feliz, eso es todo lo que pedimos – le decía Reed

- Los amo, a los dos, los amo con todo mi corazón, ustedes fueron mi tabla de salvación – besándolos a ambos

- ¿Por qué los besas a ellos y no a nosotros? – dijo Henry quien entraba acompañado de Rose – ¿ellos son tus favoritos verdad?

- Nada de eso – dijo Emma acercándose a sus dos hijos mayores abrazándolos y besándolos de igual manera que había hecho instantes atrás con los gemelos – A ustedes los amo de la misma forma que a tus hermanos.

- Gracias por regresar a nosotros mamá – le dijo Rose abrazándola de vuelta

- Yo volvería a ustedes una y mil veces – respondió Emma


La vida se estaba encargando de recompensarla por todo aquel tiempo que estuvo alejada de la vida que le fue predestinada y que por causa de personas sin escrúpulos, con serios problemas, se había visto truncada.

El tiempo que ya había pasado sería imposible de recuperar, lo único que podían hacer era disfrutar al máximo del tiempo que ahora tenían, sin importar cuánto fuera. Le dieron prioridad a la familia, a aprender los unos de los otros, a conocer más profundamente sus gustos y aquello que no les gustaba. La convivencia diaria, cada minuto que pasaban juntos como familia era atesorado, valorado como lo más preciado en el mundo, nada se le podía igualar.

Killian había sido trasladado a Islas Caimán, donde fue juzgado y condenado de por vida a pagar por los crímenes que había cometido a lo largo de más de 20 años. Gracias a sus influencias, Regina pudo conseguir que Emma no estuviera presente en el proceso contra aquel hombre. Después de verla la última vez que se entrevistó con Killian, no quiso que pasara de nuevo por una situación semejante. Esperando que ese desastroso capítulo de sus vidas se cerrara por completo


La constante conocida como tiempo seguía su curso sin detenerse. Llegó mayo y celebraron el cumpleaños número 20 de los gemelos; su primera celebración totalmente en familia, bajo su nombre verdadero, porque habían dejado atrás el apellido que por muchos años llevaron para portar orgullosos el nombre de su madre. Aquella sería la primera de muchas celebraciones con sus seres más queridos que esperaban tener.

La compañía se vio saneada de todos aquellos que solo se preocupaban por su beneficio económico, de aquellas sanguijuelas que chupaban la sangre aprovechándose del profundo dolor de una mujer que había perdido al amor de su vida.

Cora había decidido realizar un largo viaje, para tratar de limpiar su alma de todo el resentimiento que acumuló por años y que no le trajo ningún beneficio, por el contrario, solo le trajo amargura e infelicidad. Allí se dio cuenta de todo cuanto se perdió; pero por su arrepentimiento sincero le fue concedida otra oportunidad y encontró el amor, alguien que la acompañaría por lo que le quedaba de vida y le enseñaría todo lo que debió haber aprendido.

- Lamento haberte hecho la vida miserable, al igual que a tu madre – le dijo Cora a Emma unos días antes de irse de viaje – te ofrezco una disculpa, realmente lo siento, me dejé cegar durante muchos años por una idea equivocada

- Por mi parte no hay nada que perdonar, tú tuviste tus motivos – le respondió Emma – tal vez fueron equivocados pero eso fue lo que sentías

- No cabe duda de que eres igual que tu madre, en todos los aspectos

Se abrazaron, olvidaron el pasado y se propusieron iniciar una nueva historia de ahí en adelante.


Una noche, después del trabajo y la cena, Regina y Emma se encontraban en el salón tomando una copa y escuchando música suave. Este era uno de sus pasatiempos favoritos, pasar tiempo juntas, compartiendo las pequeñas cosas, disfrutando únicamente de su compañía, en medio de silencios y notas musicales, saboreando un buen vino antes de irse a la cama.

- Regina – dijo Emma rompiendo el silencio

- Dime princesa – le respondió Regina

- Tengo que ir a Islas Caimán – le dijo finalmente. Hacía varios días que sabía que debía viajar a aquel lugar pero no encontraba el momento propicio para decírselo a su esposa

- ¿Es broma verdad? – Habló muy serio – ¿a qué tienes que volver a ese lugar?, tú no tienes nada que hacer allí, nada – un poco alterada

- Lo lamento, pero por más que traté de evadir esa viaje no pude, tengo que ir – le dijo ella

- No quiero que vayas – le dijo enfáticamente – ¿por qué tienes que hacerlo?

- Si no quiero tener ninguna relación con aquel lugar debo ir, aunque no quiera hacerlo - le respondió ella – debo cerrar personalmente el negocio de la fábrica, las instalaciones serán vendidas y solo yo puedo cerrar el trato

- ¿No puedes darle un poder a uno de los abogados? - le preguntó Regina ahora calmada conociendo los motivos que la movían a hacer aquel viaje

- ¿Crees que no lo intenté? – le respondió ella – los abogados hicieron todo lo posible pero no pudieron conseguir el permiso

- Entonces iré contigo – habló Regina – y no hay discusión sobre el asunto

- No esperaba que me dejaras ir sola – le dijo ella acercándose para abrazarla y besarla

Una vez más, como hace 20 años, ambas partirían rumbo al lugar que les cambió la vida.

Continuará…..

Y esa fue la charla y las respuestas de muchas cosas.

Por cierto, sólo queda un capítulo más.

Así que si quieren saber como termina dejen sus comentarios, jajajajaja =D

Gracias a Franchiulla por tomarse el tiempo para hacer las correcciones en la historia.