La Fragilidad de la Flor Lunar
Margarita: Fe
"Sakura, deberías venir conmigo... Sería más fácil si los Kage supieran que serás nuestro espía."
"Lo siento, Tsunade-sama, pero sabe que mi posición en el equipo de ataque sorpresa es más ventajosa." Aclaró la chica que se preparaba a salir junto a un grupo para reunirse con los shinobi de otras ciudades antes de marchar al frente del campo de batalla, la misma Tsunade estaba preparando los detalles antes de ir a Kumogakure donde finalmente usarían de base con los otros Kage.
"Malditos Hatake y su testarudez, ya conseguí que Nara Shikamaru considere un puesto de consejero y Kakashi aceptara la sucesión, no creas que tu te salvas tan fácil." Ante las palabras de la Hokage no pudo evitar una sonrisa en su rostro, tenue como era el gesto, sabía que Tsunade-sama estaba trabajando para allanar el camino que Naruto recorrería para llegar a Hokage.
"Soy la raíz del árbol, Tsunade-sama, no tenemos pasado, no tenemos futuro y no tenemos un presente real, no estamos hechos para ver la luz del sol de otra forma que no sea a través de las ramas del árbol, mi existencia es servil, no puedo ponerme a la par de personas tan importantes como los Kage de las naciones. Ya Kakashi aceptó su puesto como líder de División." A pesar de dar el discurso tantas veces, nada le era más satisfactorio que esa expresión entre resignada y aburrida de la líder de Konohagakure, casi era divertida como se caía sobre su mano en el escritorio y cerraba los ojos pidiendo por compasión a fuera quien fuera que le escuchara.
"Tantos shinobi de rango S en la ciudad y ninguno pretende actuar como tal... al menos que seas comandante de Raíz me ha aliviado un tramo de los papeles... sobre todo lo de Operaciones Oscuras." Comenzaba a entender que todo lo referente a Tsunade-sama era tratar de poner a las nuevas generaciones en puestos de poder para cambiar el balance desde dentro. Una idea bastante buena a su parecer pero que necesitaba ser más elaborada, la Hokage había puesto a Shikamaru-san a evaluar los nuevos Chunin desde el momento en que él mismo había llegado al rango chunin, algo que no tenía sentido en absoluto, las nuevas ideas eran buenas, pero la experiencia era también necesaria. "Por cierto, ¿como va tu sello?, en caso de emergencia, ¿podrás usarlo?" Lo último lo dijo indicando su propia frente donde un diamante púrpura descansaba.
"100% de capacidad llena, dos sellos menores activos, sellos de sumisión bloqueados de forma temporal, sello suicida activo en segundo plano, sello de transcripción de Sai con un medio de escape de urgencia." Respondió de forma mecánica, su posición firme frente al escritorio de la rubia que la miraba con curiosidad mientras enumeraba la variedad de sellos que poseía en el cuerpo. No eran los únicos, pero eran los que le debían importar a Tsunade, el resto eran temas personales.
"Aunque dices que está completo, es raro que no se haya manifestado aun." Comentó indicando que se acercara a ella para posar una mano que brillaba verde sobre la cabeza de la chica más joven.
"Es porque no se trata del Byakugō no In, es una variación acorde a mis capacidades. El Byakugo está formado principalmente para medicina o combatientes de primer línea por el aumento de capacidad física, principalmente fuerza. Yo soy combatiente de mediana y corta distancia especializada en ninjutsu y veneno..."
"Por lo que necesitabas que funcionara para aumentar el rango de ninjutsu y tu velocidad además de regeneración personal." Respondió la mujer para si misma solo para luego asentir aceptando la explicación. "Supongo que aparecerán las marcas cuando liberes el sello por primera vez."
La primera impresión fue rara. Kankuro hablando con Sai el cual tras casi un año de haberlo visto por primera vez trataba de ponerle un apodo, a lo que ella se quedó tras Sai con una sonrisa condescendiente que no sentía realmente y es que la idea de GUERRA ya anulaba cualquier deseo de sonreír con sinceridad. A un costado veía a un chico de piel morena y cabello rubio casi blanco tener un momento de pánico que no sabía si se trataba de la guerra o las personas con las que estaría trabajando, así que como era costumbre cuando se trataba de hombres desconocidos, Sakura se escondió con cierta timidez inculcada detrás del cuerpo de Sai que solo aceptó su puesto como protector sin pensarlo dos veces.
Era extraño ver en un mar de trajes estándar de las naciones la figura pequeña ataviada con el vestido qipao rojo. Eso solo causó más dramatismo de parte del chico llamado Omoi, el cual parecía mostrar un despliegue de emociones extrañas aun para Sakura y Sai que habían estado estudiando sobre ellas para poder relacionarse de forma más natural con las personas.
"Hatake-san, ¿tiene las cosas necesarias?" Preguntó Kankuro a la chica más joven que solo se giró para que viera que en su espalda colgaba un enorme pergamino además de tres faltriqueras pequeñas con armas y cuatro tessen, rápido regresando a su posición tras la espalda de Sai para que sus ojos desconfiados se posaran en el nervioso chico de Kumo.
"Hubiera traído una marioneta de combate de emergencia, pero la que me prometieron aun no estaba." Comentó la voz ténue antes de regresar a Kankuro.
"Estoy seguro que Kankuro-san tendrá alguna escusa." Agregó Sai, por una vez el brillo de diversión en los ojos.
"Tienen suerte, la terminé justo antes de partir." Admitió sacando de su espalda un pergamino y arrojándoselo a las manos dejó que lo inspeccionara. Tenía el sello rojo del escorpión que identificaba la obra como una original de Akasuna no Sasori, sobre la firma había unos kanji que anunciaban el nombre de la marioneta siendo este Komushi.
"Perfecto..." Asintió ella, con un movimiento el pergamino de contención desapareciendo como si nunca hubiera existido, el único testigo de este intercambio fuera de los actores siendo el chico de Kumo que para variar estaba entrando en una rueda pesimista de todo lo que podría salir mal y las potenciales traiciones.
El resto fue veloz, Sabaku no Kankuro tomando el mando rápidamente con la confianza de tener dos conocidos en el grupo, Sai formó aves de tinta para ir al lugar elegido por el jefe de la división.
"Hatake-san, creía que hubieras preferido quedarte en la inauguración de las cinco divisiones. Kakashi-san es uno de los comandantes después de todo." Comentó el capitán, llamando la atención del resto de la división, contrario al resto en el ave que volaba ella también se encontraba Sai como su constante escudo.
"Kakashi puede hacerlo, los chicos saben que deben buscarlo en cuanto comience el movimiento de las tropas así que estarán bien los cuatro." Comentó un poco más fuerte de lo acostumbrado para que las palabras alcancen al destinatario.
"Oigan... No hay mucha diferencia de edad entre nosotros, ¿verdad?" Preguntó Omoi de repente, interrumpiendo la charla amena, solo unos pocos eran de mayor edad, por lo que casi todos asintieron. "Es la primera guerra para ustedes también, ¿No tienen miedo?"
Lo único que logró fue una mirada de parte de Sai bastante significativa antes de que este apretara su brazo en torno a la cintura de Sakura de forma posesiva, atestiguando por donde iban sus pensamientos.
"Lo siento, esa es una emoción que desconocemos por el momento." Respondió Sakura para evitar dar explicaciones sobre el hecho de que estaba aterrada, no por la guerra, si no por la idea de perder a su reducido grupo 'familiar'. Por el agarre vengador de su compañero sabía que estaba pensando por las mismas líneas. Solo se tenían el uno al otro y a su familia del Nana Han, si perdían a uno solo... cualquiera de los dos podría perder por completo el control.
Sin más, Kankuro esperó que bajaran en cuanto estuvieran en territorio enemigo para luego repartir tareas, a ella le tocó quedarse detrás, todos sabían que era compañera en armas de Sai, pero sus capacidades no eran específicas por lo efímera que era la información de su legajo, las carpetas llenas hablando de nada salvo su control del chakra. Aun así, mientras todos preparaban las armas ella se sentó en el centro creando una red de hilos de chakra que recordaba a una tela de araña para defender la parte aérea.
Estar preparada para un ataque aéreo no la preparó para un ataque frontal escondido dentro de la urna de un Aburame que llegó a ellos huyendo de algo pero siendo controlado por hilos de chakra. La explosión fue inmensa, lo suficiente como para crear un cráter. Por fortuna el ninja de Iwagakure tenía varias cartas bajo la manga, hundiendo toda la tierra en un cuadrado perfecto para así lograr protegerlos de la destrucción. El Aburame murió, pero el chunin Zaji pudo ser rescatado, al menos hasta que el ataque de otros se presentó sin dar descanso como para lamentar la perdida del camarada.
Ella no necesitaba lamentar las pérdidas, era la triste decepción de la vida, estaba tan acostumbrada a la muerte que llorar a los muertos casi le parecía hipócrita, pero no todos eran como ella, Sai o Kakashi. El chico de Kumo demostró ser tan emocional como aparentó cuando se unieron la primera vez, pero igual de habilidoso cuando de la nada saltaron dos miembros más de Konohagakure siendo controlados por hilos de chakra.
Deidara de Iwagakure estaba presente, eso significaba que Sasori de la Arena Roja también, el problema no era ellos, era el tercero. El que causó que Sai se congelara nada más verlo y detrás de él, ella también.
"Shin-niisan."
"Huye, otōto. Con estos cuerpos no podemos morir, no podrán ganar."
Debería dar crédito al llorón de Omoi, nunca había visto a nadie ser capaz de cortar hilos de chakra, hasta lo hizo parecer fácil, como si todos los días tuviera que liberar compañeros del control de un marionetista, acción suficiente como para que Kankuro atrapara los hilos quebrados con los propios y de un movimiento obligar a Akasuna a caer. El movimiento tectónico ascendente de Ittan sirvió para ponerlos a todos en terreno común, estrellando los dos Akatsuki en la tierra mientras ella rápido buscaba las ventajas que pudiera conseguir, si no se podía hacer nada sin sellarlos entonces debía encontrarlas formas de atraparlos primero.
"Ve a ayudar a Kankuro." Le dijo Sai a su espalda, el cual no perdía de vista a Shin con sentimientos conflictivos, a lo que no pudo más que asentir, caminando con lentitud precavida para evitar sorpresas nuevas. Por un momento todo parecía lento en esta batalla, probablemente los primeros en entrar en combate ya que eran la línea frontal, aun más lejos que los batallones que llegarían a campo dentro de dos días.
Se quedó un poco detrás de Kankuro, un ojo en Sai y Shin para evitar sorpresas, con lentitud para no hacerlo notorio estirando sus propios hilos de chakra de forma ligera hasta su hermano de célula, dejándolos holgados solo para casos de emergencia con intención de que no estorben.
Nuevamente, más charla, realmente era algo que le irritaba, pero no iba a quejarse si le compraban tiempo. ¿A quien diablos le importaba el secreto rojo o negro de las marionetas? ¡Si seguían así llamaría secreto rosa a su jutsu de marionetas! Apostaba que eso los irritaría un largo trecho, pero no pensaba que irritar a sus aliados fuera precisamente buena idea en medio de la guerra.
"No pensaba que siguieras con vida. Tal como pensé, el veneno de esa vez fue neutralizado."
Ante la palabra veneno su mirada se giró a Akasuna por primera vez desde que había empezado toda esta emboscada, regalándole una de sus sonrisas más grandes y traicioneras que había en su arsenal.
"¡Deberías tener más fe en mi, Sasori-nii!" Si, lo había hecho con una doble intención de irritar al hombre y distraerlo al mismo tiempo... luego quiso tomarse del rostro y gritar en frustración porque todos se distrajeron menos la persona indicada.
Y es que todos, especialmente Deidara, se giraron a mirarla con asombro mientras el pelirrojo daba una media sonrisa de diversión al ver la sombra de ella extenderse y comenzar a dividirse.
"¡Ah! Así que ahí está la causa de que sigas vivo... Muéstrame tu arte, Hime-chan." Respondió el marionetista, moviéndose lento para ponerse frente a ella, la cual hizo un sonido a Kankuro que inmediatamente supo lo que quería, preparándose para pelear al sacar a la marioneta Escorpión.
"Que irónico, ¿verdad? ¡La reunión de los cuatro Sasori!" Rió divertida la chica sin poder evitarlo, rápido como si de shuriken se tratara pequeñas formas saltaron de las sombras atacando a los ninjas resurrectos haciendo que retrocedieran, pero no por mucho. Sasori unió sus hilos de chakra a Shin el cual tenía arcilla explosiva en su estómago. Descubrir eso le causó escalofríos, sabiendo las tres únicas opciones para que esa arcilla llegara a esa ubicación las cuales había experimentado de primera mano y no le agradaba ninguna de ellas.
Sai estaba paralizado llamando por Shin, si no lograban despertarlo estaría perdido y ella no podía permitirse perder a Sai. Vio la detonación dentro de la marioneta de hierro pero no se quedó a esperar ver que pasaba, formando los signos por lo bajo, si querían electricidad les daría electricidad.
"¡Shiden!" Anunció antes de ver a sus espaldas, Sai estaba caído, Omoi y Kankuro estaban siendo protegidos por el escudo de la marioneta Sasori, Ittan tenía bajo una cúpula protectora al resto del equipo para curar a los recuperados ninjas de Konoha. Sobre su propia cabeza, formando una cúpula de chakra, podía reconocer parte del exoesqueleto de su amada invocación. Apenas hizo un gesto sobre el hombro para ver a sus camaradas que entendieron el movimiento, especialmente cuando la electricidad púrpura rodeó su mano antes de abalanzarse sin darles un momento de descanso a los enemigos, ni dejar que bajara la tierra del aire, aprovechando el segundo de ceguera para intentar un ataque sorpresa.
El ataque no resultó exactamente bien, al atacar Sasori-nii había usado a Shin como marioneta causando duda en su primer ataque y llevándola a retroceder varios pasos para encontrar otro balance, girando en el aire para que el chasquido y un trinar de aves delataran su ubicación y ganando una explosión frontal para la que debió protegerse y crear un muro de tierra para evitar el daño. Por fortuna Sai finalmente estaba reaccionando, ella aprovechando para pararse en la pared mirando de lo alto a los dos Akatsuki, la protección del escorpión desapareciendo, pero dejándola en posición para otro ataque en cuanto pudiera asestar la ubicación de su escuadrón.
"El sistema de disciplina para matar los sentimientos. Criarlos desde niños como si fueran hermanos y al final hacer que se maten unos a otros." Al decir esto, Akasuna levantó la mirada, para no solo mirar a Sai si no a la única mujer del equipo, su expresión en blanco, completamente inexistente, por una vez permitiendo que sea Sai el que hablara por las emociones de los dos. Shin significaba algo para Sai y Sai significaba algo para Sakura, Shin no significaba absolutamente nada para ella, solo un nombre, el anterior hermano de Sai, había muerto hacía poco antes de que ella se uniera a Raíz. En el caso puntual de ella la doctrina había cambiado ligeramente, pero el punto seguía siendo el mismo, dejar que la persona mate a sus seres queridos para asesinar con ellos a los propios sentimientos, cuando no quedaba más personas que matar, si aun quedaba luz, solo quedaba matar a la propia persona...
No física, si no psicológicamente. Humillación, tortura, dolor, y cuando ya no quedaba nada que robarle, solo era necesario darle un nuevo objetivo para quitárselo y volver al círculo de dolor. Esa era quizá la razón por la que entendía a Pain aunque lo odiara.
"Esa es la ley dentro de la Raíz de Konoha. Si no tiene alma no tendrá dudas. Así son los verdaderos shinobi poderosos. No es tan diferente de mi..."
"¡Te crees un artista solo por hacer dibujitos! ¡El arte es una explosión! ¡Esta vez haré una en grande!"
"¡TE RETO A QUE LO HAGAS!" Y por eso es que no había que hacer enojar a Sai. Parecía que estos tipos no entendían la base de la delicadeza y la sutileza con la que los shinobi reales eran criados, especialmente el rubio, estaba segura que su predecesor sabía del delicado arte del engaño, así que se preparó para actuar en conjunto con Sai, apenas con un hilo del hombro tirando en indicación que podía extender los hilos propios para ella, que le cuidaría la espalda.
Por suerte, al menos de momento, no necesitó intervenir salvo para transmitir chakra eléctrico dentro de la marioneta del rubio. Uno de los dibujos de Sai golpeó el ave de arcilla de los Akatsuki para meterlos en las marionetas de Kankuro donde fueron inmovilizados, su atención regresando por completo a Shin, el hermano mayor de Sai. Analizándolo en detalle, si Sai era su hermano mayor, ¿eso hacía que Shin también lo fuera?
Suspiró, no era necesario intervenir tampoco con esos, así que caminó a donde el libro descansaba olvidado, el mismo libro que Sai le había prometido algún día podría ver. Antes de tomarlo levantó la vista, Shin tenía los ojos clavados en ese dibujo que estaba en el centro del cuaderno.
Ese cuaderno que ella sabía había sido regalado por él, así que alejó su mano y los dejó pensar y hablar. Como siempre, la gente parecía tener una inclinación por el drama, y estaban contagiando a Sai-kun. Nota mental: Sumar a las reglas de Raíz una sobre los tiempos para 'Charla Amena', las cuales no pueden ser DENTRO DEL CAMPO DE BATALLA. Resistió el deseo de mirar al cielo en busca de compasión, esperaba que Kakashi estuviera con mejor suerte que ella.
Era un momento emotivo, sabía que Sai no siempre fue 'Sai', el nombre fue un regalo para ella, para que tuviera como llamarlo luego de que prácticamente los habían obligado a copular, si bien a algunos le iban los morbos de verla llamarlo Nii-san al no tener otra forma de referirse a él, Danzo consideró que era un mal innecesario y no quería hundirla en una decadencia total a tan corta edad.
Para evitar seguir sobreanalizando toda la situación prefirió moverse un poco, por primera vez apartándose de Sai por voluntad propia, caminando para quedar unos pasos detrás de Kankuro interesada por el destino de Akasuna no Sasori e Iwagakure no Deidara.
"Sasori, Sakura me contó tu forma de pelear." Nuevamente, la referencia a ella misma hizo que prestara algo más de atención, pero no tanta, reconsiderándolo... quizá debería marcharse y investigar el sector por posibles ataques. Pero como siempre, cuando ya se estaba girando la voz de uno de los no muertos la detuvo.
"Sasori-Hime. Sasori-Ō." Llamó desde el interior de la marioneta la atención tanto de la princesa como del Rey Escorpión, los ojos verde jade redirigiendo toda la atención al sujeto que no podía ver en realidad, y apenas podía escuchar con los gritos de su compañero. "Murasaki Senkō no Sasori. Un gusto poder haberte conocido, mi sucesora."
Esa frase le tomó con la guardia baja, un tema es saber que portaba el legado de Sasori en su contrato del escorpión, el cual era famoso por caminar entre mundos, siempre un ojo en el mundo de los humanos mientras otro se mantenía en el bosque de los gigantes, otro tema era que el anterior portador del contrato lo reconociera en voz alta.
"Escorpión del Destello Púrpura..." Murmuró para si misma, Kankuro a su lado dedicándole una media sonrisa de orgullo y reconocimiento. "El gusto ha sido mío, Akasuna no Sasori."
"Kankuro, te encargo las marionetas Chichi y Haha, encomiendalas a tu sucesor cuando llegue el momento." El hermano del Kazekage aceptó las indicaciones cuando finalmente una luz azul se alejó del cuerpo de la marioneta.
Al ver que todo estaba en relativo orden, Sai se quedó un momento dando la despedida a lo que fue el cuerpo temporal de Shin para con nueva determinación ponerse de pie y caminar a Sakura que seguía confusa, por alguna razón todo se veía confuso ultimamente, quizá no le había estado prestando suficiente atención al tema del cansanció...
"¡Sakura!" La llamó el chico de cabello negro, demandando atención. "Tu misión comienza aquí, tienes un recorrido de 24km al oeste, elude el sendero, no te debes asomar al territorio enemigo más de lo que ya fue asignado. En cuanto topes con tercera división les harás saber lo que hemos visto del Edo Tensei, luego deberás viajar al oeste rodeando el sector para alcanzar la Montaña Cementerio. Debes dibujar un círculo amplio, así que calcula unos 15 a 16 días de viaje, no debes ser descubierta, cualquier criatura sospechosa deberás dejar que tu invocación se haga cargo, no puedes dejar rastros de tu existencia. ¿Está Claro?"
La pregunta la hizo con tal presión que estuvo tentada a retroceder, esos ojos estaban determinados a verla con vida una vez más, así que ella lo haría realidad.
"¡Si!"
"Comandante de Ansatsu Butai Ne, Hatake Sakura... buena suerte." La respuesta fue una media sonrisa en los labios antes de que su cuerpo pareciera desintegrarse y ser llevado con el viento, en el suelo brillando solitario un kunai de tres puntos muy parecido a un sai, un sello brillando en su tsuka.
Antes de desaparecer pudo escuchar el '¿QUE? ¡¿ESA CHICA ES COMANDANTE DEL BUTAI?!' con la distintiva voz del chico de Kumo, lo que le causó nuevas risas. La gente no tenía fe en ella evidentemente.
