Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva

Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capítulo 25: Bajo el manto de la Oscuridad

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Nuevamente viro la página con delicadeza, por más que lo miraba no lograba comprenderlo, aun así, algo en aquel libro lo intrigaba de sobremanera, ese antiguo lenguaje parecía simple y a la vez rebuscado, la imagen de la constelación se le había metido muy profundo en la cabeza.

Un leve sonido lo distrajo, miro hacia su derecha y descubrió que Zelda se había sentado a su lado.

-Los sillones de la biblioteca son bastante cómodos- dijo de forma traviesa, mientras se le recargaba al joven hylian.

Link simplemente sonrió, miro hacia una mesa cercana, Tomodachi y Tsukiko trataban de completar el gran mapa con ayuda de otros pequeños mapas.

El anciano gracioso lo miro de forma perpleja extendió la mano y Link supuso que a final de cuantas ya lo habían descubierto, así que sin más remedio cerro aquel libro y se dispuso a entregarlo.

Paso la mano una última vez por la tapa demasiado vieja y corroída, tanto que ni siquiera se alcanzaba a distinguir la firma de quien alguna vez lo había escrito.

-"Adiós"- dijo mentalmente y entrego el libro.

Era un pensamiento curioso teniendo en cuenta de que iba dirigido a un ente material sin demasiado valor para su juicio.

-Tanto silencio me da sueño- escuchó que hablaba su compañera y cuando menos acordó ya la tenía dormida en su regazo.

Sonrío de manera graciosa. Aquella era una extraña experiencia.


-Muy bien- hablo el caviidae.

Miro hacia el horizonte, el cálido viento surcaba desde el Norte lo cual le indicaba que se encontraban en línea recta hacia su siguiente objetivo. Se rasco la cabeza y se quedó un poco pensativo.

Hace algunos días que habían dejado Ciudad Ropy y ahora se encontraban a casi tres pasos de la frontera con las tierras del Oeste. En el camino Zelda le había comentado los peligros que les esperaban si es que llegaban a toparse con los ladrones Dodongo.

-Ahora solo queda pensar…¿Cómo vamos a hacer para que Link pase desapercibido?- murmuraba en voz baja.

Tras él los jóvenes hylians conversaban distraídamente, una pequeña vena volvió a aparecer sobre su cabeza. Últimamente siempre pasaba lo mismo se ponían a conversar sin siquiera hacerle caso. Podía esperárselo de la Princesa Zelda porque desde siempre había notado su carácter afable para estas cosas, ¿¡Pero de Link!?. El joven mercenario con trabajos si solía dirigir la palabra y cuando lo hacía generalmente no decía nada que fuera agradable.

-"¿Qué rayos habrá pasado mientras estuve en el pico volcánico?"- pensaba con la pregunta arremolinándose sobre su cabeza.

Se viro de manera un poco enojada pero en lugar de regañarlos se quedó con la boca abierta.

-Tomodachi yo ya tengo un camuflaje no deberías de pensarlo tanto- escuchó que Link le decía.

-¡Ah!, ¡De dónde demonios sacaron eso!- profirió al ver a los dos encapuchados, uno era color Zafiro y el otro Escarlata.

Parpadeo un par de veces y después de ver el símbolo de la Legión un leve escalofrió le recorrió la espalda.

-¿Señorita Zelda, de donde sacaron eso?- volvió a preguntar.

-Las encontramos- añadió Link con voz cantora, como si se burlara de la sorpresa del caviidae.

-¡Dios mío!, ¡No me digas que se te ocurrió robarle a un Legionario!

-Así es- dijo juguetonamente aprovechándose de la información que el caviidae todavía no sabía.- solo tuve que ver a través de sus ojos violáceos para poder desarmarlo.

-¡Estás loco!, ¡Ya tienes problemas con los ladrones Dodongo! ¡Y te pones a robarles a las únicas personas en el mundo que podrían ayudarte! ¡Demente!- exclamo alzando las patas delanteras al cielo.

Link soltó una carcajada, siempre le gustaba ver como se esponjaba aunque en esta ocasión tal vez había sido demasiado.

-Mira nada más… estas todo encabritado- añadió con voz burlona mientras Tomodachi daba saltos con el pelaje esponjado y haciendo berrinche.

Zelda también se rio por un momento tenía que admitir que hasta cierto punto era gracioso. Tomo un poco de aire y retomo su compostura para después poder abrazarlo.

-Ya basta Tomo.- le dijo con cariño sosteniéndolo entre sus brazos.- ¿que no vez su cara burlona?, también deberías aprender a no caer tan seguido en sus trampas.

-¿Trampas?- pregunto una vez que había recobrado el aire.

-Es cierto que lo desarmo con solo mirarlo a los ojos. Pero no ha robado nada. Las capuchas fueron un obsequio de aquel Legionario.

-¿Porque un legionario le daría un obsequio a un mercenario?, ¿Acaso revelo su identidad señorita Zelda?

-No

-¿Entonces?

-Quien sabe. Conversaron por un rato y se volvieron buenos amigos.

-Esa es una historia en la que no puedo creer, incluso si es usted quien me la cuenta.

-Entonces no puedes creer en nada- dijo Link tranquilamente.

Se acercó a Zelda y con un movimiento de su mano tomo al caviidae para después echarlo sobre el lomo de Epona.

Tomo se quedó un poco perplejo, mientras observaba como Link caminaba gustosamente al lado de Zelda. La princesa nuevamente se le había colgado del brazo y él parecía estar como si nada, podría decirse que incluso se veía …¿Feliz?


Bajo las nueves rojizas del atardecer recordó aquella escena.

Los hylians, la yegua y el caviidae se habían marchado de la biblioteca mientras ella los despendía alegremente con la mano.

Desde las altas torretas situadas en la cima de la antigua estructura resoplo un poco sobre aquel viento, algo en el fondo le decía que aquel curioso grupo pronto enfrentaría un sin fin de desafíos.

Abandono su lugar de reposo y de tres saltos volvió a entrar a la biblioteca por una antigua ventana que se ubicaba muy arriba lejos de la mirada de los turistas y otros transeúntes.

El anciano gracioso la vio pasar con un poco de prisa y perderse en el corazón de aquel recinto.

Cuando llego a su destino suspiro de manera pesada, resolvió el rompecabezas y cuando la puerta se abrió esta la llevo a una sala completamente diferente, no era la misma sala que le había mostrado a Tomodachi, ni tampoco ninguna que los trabajadores de la biblioteca conocieran o hubieran visto.

Bajó las escaleras rápidamente y después de un sinfín de vueltas su travesía la llevo hasta la planta baja, el lugar se asemejaba a unas antiguas catacumbas y estaba iluminado con tenues luces mágicas que pendían de las paredes, pocas personas sabían que la biblioteca no era meramente una fachada, en la antigüedad de verdad había sido un templo sagrado y lo que ahí abajo había era un conjunto de túneles y pasadizos secretos.

Atravesó con agilidad los pasillos cavados en roca sedimentaria y al pasar cierto umbral se encontró con un arcano lago subterráneo, al centro había una plataforma de piedra ígnea que se había erguido ahí desde hace miles de años a causa de un pequeño volcán subacuático que ahora se encontraba extinto.

Profirió unas cuantas palabras mágicas y sobre la superficie del agua apareció un sendero luminoso, lo atravesó con la misma ligereza con la que antes había caminado por las rocas volcánicas y después al llegar a la plataforma del centro hizo cierta reverencia.

-Adelante- escucho una voz armoniosa.

Sus pequeños pasos la llevaron delante del majestuoso cristal que se erguía en el centro cuya forma era caprichosa y verdaderamente primigenia.

-Tsukiko. ¿Me informas?

-Si señora.

-¿Los has visto?, debieron de pasar cerca de tu punto de vigía.

-Si señora. Pero no vinieron como yo esperaba.

-¿No fue Altaír su guía?

El pequeño caviidae grisáceo negó con la cabeza.

-Sentí su esencia sobre ellos, definitivamente en algún punto de su viaje se encontraron. Pero el Legionario no los acompañaba. Ellos vinieron aquí por una razón completamente diferente.

-Si no es Altaír su guía, ¿Quién está cuidando a la princesa Zelda?

-El Elegido mi señora

-¡El Elegido! ¿Ya ha aparecido?

-El destino ha comenzado a entrelazarse de una forma caprichosa, seguramente el Legionario también se dio cuenta y por eso mismo no los acompaña en su viaje. Además…

-¿Además?- clamo la voz incitándola a proseguir.

-Están acompañados por alguien parecido a mí, un herrero llamado Tomodachi, también es capaz de manipular la magia y leer las escrituras antiguas. Pero eso no es lo que importa, lo que me intriga es que ese ser lleva consigo una oscuridad peligrosa residiendo en el fondo de su alma y además resulto ser el amigo de aquella chica…

-¿La chica que salvo al Legionario?

-Si. Fue ella quien los mando a la biblioteca en busca de un mapa para su viaje.

-Interesante…

-¿Mi señora?

-Parece ser que Los Legionarios nos han estado ocultando cosas.

-Usted cree que Altaír vio venir al Elegido y no nos dijo nada.

-Si. Solamente nos había dicho que la princesa había encontrado un guía de regreso…

-Él no recuerda nada. Lo vi tomar el libro de las constelaciones pero al parecer no pudo leerlo. Aun así pude ver dentro de él el poder dorado igual que el que emana la princesa Zelda.

-¿Qué es ahora? ¿En qué forma ha aparecido? ¿Tiene buena pinta de héroe?

La caviidae parpadeó un par de veces, una gota de sudor frio escurrió por su cabeza, tomo aire de manera profunda y tras palmear un par de veces hizo aparecer un papel por medio de la magia.

El cristal mágico rezumbó con cierta energía llenado la estancia de colores azules y violáceos.

-¿Un afiche?

-Es un mercenario mi Señora, uno muy peligroso. El que es conocido como Zilant.

-¡Zilant!- gruño la voz en forma de sorpresa.

-El dragón demonio ojiazul que nació hace tres años- dijo de forma afirmativa.

Una pequeña carcajada se extendió por la estancia, Tsukiko se quedó un poco confundida pero como siempre prefirió no decir ni una sola palabra, conocía perfectamente lo misteriosa que podía llegar ser su señora.

-¿Hacia qué ruta se dirigen? ¿lo sabes?

Ella asintió.

-Tomodachi me dijo que iban al norte, pero no precisamente a Hyrule. Parece ser que su siguiente objetivo es Colmillo de Guerra, deduzco que la Princesa Zelda está buscando una manera de contactarse con su reino.

-Valla, valla…

-Mi Señora?

-Tendremos que darles un buen recibimiento. Después de todo el destino así lo ha querido.

Aquella voz había sonado con un poco de sorna lo cual hizo que a la pequeña creatura se le erizara un poco el pelaje.

-¿En cuánto tiempo crees que lleguen?

-No estoy segura. Tienen una yegua caprichosa que solo deja que la monte la princesa Zelda.

-¿Es la yegua del elegido?

-No lo sé… no estoy segura

-¿Comparte su misma esencia?

-Eso parece.. y además ahora que lo recuerdo creo haber escuchado a la distancia que él la llamo "Epona"

-Entonces si lo es.

-¿Y porque se reúsa a tomarlo como jinete?

-El mago está moviendo los hilos bajo el agua. El hecho de que el elegido haya aparecido bajo la forma de un mercenario tampoco es coincidencia.

-¿No lo es?

-No- hablo la voz volviéndose un tanto ronca.- Pero el destino ha sido más fuerte que sus sucias tretas, haga lo que haga no va a poder evitar que ellos sigan reencontrándose a través del tiempo.

-Entiendo.

-Empaca tus cosas. Necesito que vallas directo a Aincrad. Esos Legionarios creen que esto es un juego pero vamos a tener que darles una lección muy bien merecida.

-¿Va a deshacerse de ellos?

-Si es necesario… pero tal vez no sea preciso sacarlos del camino, todavía pueden servirme.

-Su Líder Altaír no parece complacido con esta alianza. Si hacemos un movimiento en falso todo el plan podría echarse a perder, él de seguro ya lo sospecha, el hecho de que no pensamos entregarle a la princesa Zelda.

-No me importa lo que ese sujeto piense o sospeche. Ya les di la oportunidad de intervenir en esto y parece ser que se lo han tomado muy a la ligera. ¡Tsukiko!

-Si señora.

-¡Ponte en marcha!

Ella asintió.

-¿Mi señora….?- pregunto bajando un poco la cabeza.

-Que ocurre.

-¿Es necesario deshacernos de Tomodachi?

-Es posible, yo decidiré eso cuando llegue el momento.

-Entendido- musito con cierta tristeza

El cristal volvió a brillar y después poco a poco se fue apagando hasta dejar la estancia completamente a oscuras.


-¿Qué te pasa cavichucho, se te pegaron las pulgas?- rio de manera burlona.

-¡Ah!, ¡Me pica detrás de las orejas!, ¡Seguro que alguien debe estar hablado de mi tras mis espaldas!

-A mí no me mires, ¿Qué no vez que yo voy adelante?- argumento su cuartada con una bonita sonrisa, una que a Zelda le pareció maravillosa.

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Continuara

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Comentarios del Capitulo:

Mmmm otro enigma bien puesto, el mago que se mueve bajo el agua y además ¿Quién es realmente Tsukiko y la misteriosa persona con la que ha hablado?, ¿Amigos o enemigos?, bueno no adelantemos cosas.

Y por aquí se cierra un pequeño arco argumental, vamos a volver a las tierras del Oeste y a seguir avanzando hacia el norte, ya viene siendo la hora de presentar a otro personaje que si bien no es propiamente un OC si me he echado a volar la imaginación con su personalidad jajaja.