Hola, qué tal.

Espero disfruten
este capítulo.

Quiero avisar que
ya volví a clases,
por lo que si me
ausento es por estar
prestándole atención
a los estudios.

¡Gracias por seguirme
en instagram!

Me encanta leer sus
mensajes de cariño,
que respondan las instastories
y que interactuemos.

En verdad, gracias.

¡SEIS!

XXVI

"FIX YOU"

(Coldplay)

"–Es una carta de amenaza –dijo Caroline–, dice que nos rindamos y les entreguemos a las chicas, o él vendrá, nos matará a todos y, ya saben, se las llevará para matarlas.

Estaban todos tomando desayuno, el que preparó la misma Caroline, sin embargo, el ambiente con el que despertaron sus hijos y las chicas parecía estar cargado de una tensión algo importante.

Todos admitieron haber dormido mal, pero ninguno quiso decir qué fue lo que causó aquel "malestar".

–Las huellas digitales no son de Jim, pero se está investigando para saber quiénes están detrás de ellas.

–¿No es posible establecer que él no fue quien escribió la carta? –preguntó Brick.

–Entregué a la policía unas cartas antiguas que tenía de Jim, como tarjetas navideñas. Eso entrará a los peritajes –tomó taza de café con caramelo y dio un sorbo.

–¿Creen que podamos contestar esa carta? –preguntó Blossom.

–¿Contestarla? –se extrañó Butch–. ¿Qué piensas hacer?

–Quiero decirle a ese tipo… que ataque cuando quiera –miró a su hermana, quien le hizo un gesto con la cabeza demostrando que estaba de acuerdo–, que no le tenemos miedo.

Caroline miró a sus hijos, y ellos asintieron.

–Mis niñas –dijo la mujer–, por supuesto que podemos contestar a esa carta… Y es más, lo haremos ahora mismo."

El recordar esa escena, solo motivaba a Caroline a seguir conduciendo hasta la brigada policial. Debía dar a conocer a todos los involucrados con la investigación del tema que ellos ya iniciaron su operación vengativa, y que ahora solo necesitaban el apoyo armamentista; además, iba a hacer entrega de la información que sus hijos lograron recopilar.

Además, presenciaría la interrogación a Violet, lo que les ayudaría a su propia investigación.

Luego de pasar el chequeo y la identificación, se reunió con Jeff, quien se encargó de guiarla hasta la sala de interrogación.

Los frívolos pasillos de la brigada se le hacían extensos y la verdad es que la tensión ahí se hacía notar cada vez más.

–¿Qué tal ha estado la situación? –le pregunta, tratando de alcanzar el paso.

–Como te habrás dado cuenta, ha estado tensa –dice frunciendo levemente el ceño–. Ahora recién podremos esclarecer ciertas dudas del caso con la declaración de la señorita Reed.

–¿Su familia vino?

–Sí, pero no están autorizados a entrar. Tú y Gallagher sí, solo por estar involucrados con el cuerpo de investigación.

–De acuerdo.

Jeff abrió una puerta, el pasillo ya era un poco más oscuro, pero seguía estando iluminado.

–Es la segunda puerta –dijo el hombre–. Yo estaré ahí en unos minutos, debo escoltar a la señorita Reed.

Caroline asintió y siguió las indicaciones del hombre.

Al abrir la puerta, se encontró con una división entre la pared que mostraba una ventana polarizada, dejando ver la sala de al lado, donde se realizaría el interrogatorio; solo una mesa, dos sillas y una cámara.

En la habitación había un hombre alto, algo fofo y con un grueso bigote blanquecino, su cabeza tenía una enorme pelada. Vestía un traje negro con una camisa roja.

–Gallagher –dice la mujer, el hombre se voltea a verla y le sonríe–, tanto tiempo sin verte.

–Dios, Caroline Rowdy –dice Gallagher–, no lo puedo creer.

–¿Qué tanto te sorprende de mi persona? –le responde antes de acercarse a él y darle dos besos a modo de saludo.

–Que a pesar de estar rodeando los cincuenta años, no los aparentas.

Caroline se encogió de hombros y sonrió con cierta superioridad.

–Me halaga, pero estoy orgullosa de mi edad.

Si bien querían seguir hablando, su pequeña conversación fue interrumpida por la delgada mujer que hacía ingreso a la sala de interrogación, acompañada de Jeff y una mujer con el cabello teñido de rojo cereza atado en un bollo. Usaba gafas gruesas con marco verde y el uniforme de trabajo bastante ajustado.

Toma asiento –alcanzaron a oír.

Las voces se escuchaban como si se tratase de una especie de conversación telefónica, pero bastante clara.

Violet hizo caso a la orden de la fiscal, pero miró a Jeff antes de tomar asiento.

Estás segura aquí, Violet –aseguraba Jeff–. Este interrogatorio es netamente porque necesitamos tu testimonio para poder dar con quien te mantuvo cautivo por tanto tiempo.

Pero ustedes saben de quién se trata –dijo la chica–. Es imposible que no sepan.

Necesitamos confirmarlo –dijo la mujer–. Así que, por favor, te pido que me digas lo que viste, lo que viviste, todo a tu tiempo, ¿vale?

Violet guardó silencio un momento, se removió en su asiento y evadía la mirada de la fiscal. Ante esta actitud, la mujer suspiró y se inclinó sobre la mesa.

Mi nombre es Tiffany Stewart, soy la fiscal a cargo de tomar las declaraciones en este caso. Tú fuiste secuestrada, aparentemente, por James Wilson según las acusaciones, y se rumorea que tu secuestro también estaría relacionado con el secuestro de Jacqueline Gallagher, hija del magnate Adam Gallagher…

No olvido cómo fue que me secuestró, pero no quiero relatarlo –empezó a decir Violet–. Solo diré que sus trabajadores tenían las manos sudorosas, calientes y muy fuertes…

Jeff le hizo un gesto a Stewart, pidiendo que se relaje un poco, como para que le diera tiempo de hablar.

Cuando abrí los ojos, estaba en una habitación, luego me di cuenta de que había otra mujer, una chica… Era Jacqueline…

Caroline pudo darse cuenta de que la impotencia de Gallagher era muy fuerte, y no podía negar que las vibraciones de dolor también lo eran.

Continúa –pidió Stewart.

Después trajo a otra mujer… y con ella se ensañaba mucho. Nos trataba de putas, de poca cosa… Sus trabajadores se referían a él como "señor Jim", pero supongo que su nombre no es ese, que es un apodo. Reconocería su voz, porque es lo único que pude… presenciar de él.

¿Nunca lo viste?

Sí, pero aparecía cuando nos encontrábamos débiles. No nos daba comida recurrentemente, como una forma de tortura, además de que nos mandaba a golpear, teníamos los ojos hinchados. Al menos yo no podía verlo bien, pero sí podía distinguir cuando cortaba y golpeaba a las otras mujeres…

¿Podrías describir el lugar? –pidió la mujer.

Húmedo y frío, con un olor a tierra muy fuerte.

¿Recuerdas alguna otra cosa?

Repetía constantemente que quería vengarse de Utonium y de todo lo que estuviese involucrado con él… Por eso torturaba a la esposa del señor… Ay –su voz se quebró–, esa mujer, cuando no estaba amordazada, nos decía que lograríamos salir con vida, ella nos lo aseguraba… –y fue cuando empezó a llorar–. Hasta que trajeron a su hija, una rubiecita que estaba tan débil, había recibido un disparo pero no estaba muerta…

–Ay, Dios mío –susurró Caroline cubriéndose la boca con la mano.

Ahí pude ver cómo el hijo de puta que trabajaba para él tiraba sin piedad alguna el cuerpo muerto de Boomer, y decía como si nada que estaba muerto.

Caroline sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, su nudo en el pecho no se iba. Gallagher pasó su mano por la espalda de la mujer, a modo de dar apoyo, ella lo miró un instante y le sonrió en agradecimiento.

De un momento a otro, vimos que Sara ya no hablaba, su hija no dejaba de llorar… El maldito la había terminado por matar.

Jeff le había extendido un pañuelo, así como también Stewart le extendió la mano para que pudiese apretarla y sentir apoyo.

Tranquila, no te fuerces –dijo la mujer.

Necesito sacarlo –lloraba Violet–, y necesito que ustedes salven a las chicas que todavía permanecen bajo su poder…

¿Las chicas están vivas?

La última vez que las vi, sí lo estaban; no sabría decir si siguen en este mundo… Por eso es necesario que actúen rápido. Si tienen alguna posibilidad de salvarlas, háganlo… En el peor de los casos, recuperen sus cuerpos, así tendrían una sepultura digna.

Violet dio todos los detalles que pudo recordar, tipos de voces, algunas características físicas que pudo distinguir, las cuales dibujó Jeff para ver si tenían algún indicio. Supo detallar a Alexander y a Henry.

Caroline, en tanto, junto a Gallagher escuchaban atentamente toda la información que soltaba la chica, para poner en marcha algún plan que formularle a la policía antes de actuar.

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La policía estaba en completo conocimiento del operativo que llevaba Tyler a cabo, como también que él no necesitaría de su ayuda hasta que entrase en un punto crítico, y la verdad es que él nunca les informó del caso de Jim, por lo que ahora se iniciaría una investigación para conseguir las pruebas suficientes y lograr enjuiciarlo.

Pues bien, quien ahora toma las riendas del asunto es su viuda, Caroline. Por eso es que ella aceptó la ayuda, pero exigió que fuese todo absolutamente discreto.

Su reunión tomaría lugar el domingo a primera hora, y ahí planificar la captura de Jim.

Sin embargo, era sábado, las chicas no tenían deberes, ellos estaban descansando, solo a la espera de las órdenes de su madre. Ese día en el desayuno, Caroline les dio un aviso:

–Hoy saldré, y no volveré hasta alrededor de las siete u ocho.

–¿Eh? –se extrañó Brick, bajando la taza de té–. ¿Adónde irás?

–Llevaré a Keane, Edna y Martjorie a un spa. Toda esta situación nos ha dejado con un estrés terrible, así que nos iremos –miró a las chicas–. Me gustaría llevarlas conmigo, pero siento que ustedes preferirían pasar tiempo con mis hijos.

Blossom y Buttercup negaron con la cabeza, balbucearon algo pero no hizo falta que hablaran, Caroline estaba riendo por la divertida reacción de las chicas.

–Ya, ya, tranquilas, no se pongan tan nerviosas, sé todo lo que sucede a mi alrededor. No hay forma en que pudieran engañarme –miró a sus hijos que de a poco enrojecieron–. Aunque me gustaría oír más detalles al respecto, ¿les quedó claro?

–Disculpe –dijo Blossom.

–¿Disculpas por qué? ¿Por tener sentimientos? ¡Hija mía! No debes pedirme perdón al respecto –dijo Caroline–. No lo repitas. Claramente cuando me di cuenta quedé sorprendida, pero luego pensé que era probable que así se dieran las cosas, un cliché bastante común, pero que no deja de gustar.

No se tocó más el tema, estaban los cuatro verdaderamente incómodos, la única que disfrutaba de la situación era Caroline.

Cuando terminó de beber su té, se puso de pie y los dejó, haciendo mucho alboroto con respecto a su ida al spa.

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–De seguro te vio a ti –le dijo Butch a Brick cuando se encontraron en la cocina lavado la loza–, porque yo soy bastante precavido.

–Eso crees tú, pero puede ser que te haya visto dándole besitos en la nuca a Buttercup.

–Yo no hago esas cursilerías… –relamió sus labios y con la mirada gacha pero la cabeza en alto continuó–. Eso lo hacía Boomer.

–¿Lo viste?

–Sí, un par de veces –le extendió la última taza a Brick para que la secase–. Las cosas más cursis siempre venían de su parte.

–De todas formas, ya no importa a quién fue que vieron –dijo Brick–, al menos ya lo sabe, no tenemos que ocultar nada.

–¿Te parece si hoy lo dedicamos a pasar el rato con ellas? Saquémoslas de la casa, vayamos a comer afuera, pasear por la playa, aprovechando que el frío se está yendo, no lo sé…

–¿Como una cita doble?

–Exactamente.

–Vale, pues me parece buena idea.

–¿Salimos en veinte? –pregunta Butch acercándose al umbral de la cocina.

–Sí. Avísale a las chicas… ¿Tu auto o el mío?

–El mío –dice Butch–, así te vas regaloneando con Blossom en el asiento del copiloto.

–¿Y por qué? ¿No quieres ir abrazadito de Buttercup? –molestó Brick.

–Es que ella no me dejará –se encogió de hombros y giró sobre sus talones para salir de la cocina–, me golpearía.

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La noticia de aquella salida las ilusionó por completo, y en menos de quince minutos, las chicas ya estaban cambiadas de ropa. Seguía haciendo frío, pero un suéter era más que suficiente. Ambas chicas, dándole la espalda a la otra, sujetó el dije que tenía la inicial de su nombre, acariciándolo y haciéndole una promesa silenciosa a sus tres familiares arrebatados.

No dejarán que sus alas se rompan antes de tiempo.

Cuando salieron, los chicos estaban esperándolos, al parecer tenían una conversación acerca de la música que iban a oír camino a sus destinos.

Al verlas, dejaron de discutir y se centraron en abrirles las puertas para iniciar el viaje.

Butch no hizo más que encender el motor y el pop coreano empezó a sonar, acompañado de un sonoro gemido de su parte, que llamó la atención de los otros tres ocupantes del auto.

Sonkkeut-i silideoni beolsseo bom-i wassne
Kkumgat-eun balam-i bul-eo gosgos-e

–¡Eso! –dijo Butch emprendiendo marcha–. ¡Hwasa! ¡Tu reina, tu patrona!

–Oh, no, ya vas a empezar –dijo Buttercup cubriendo su rostro con vergüenza.

–Anda, cariño, sé que te la sabes –insistió Butch.

Nae mom-eseo neol ppaen mankeum
Yogjo-e mul-i milyeon-i doeeo neomchyeoheulleo
Hansum-i gadeug geu gong-gan-eul chaewo

Butch cantaba sin problemas, causando la risa de Blossom que iba de lo más cómoda abrazada de Brick, mientras este fingía taparle los oídos para que no quedase poseía por el demonio que intentaba invocar Butch, aunque su coreano fuese bastante bueno para alguien que solo escucha kpop y no aprende el idioma como tal.

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Su primera parada fue el museo que Blossom tenía tantas ganas de ver, ya que era una apasionada de la Historia del mundo, especialmente cuando se trataba de arqueología.

I take my pills and I'm happy all the time –cantaba Butch–, I'm happy all the time, I'm happy all the time –miró a Buttercup–. I love my girl but she ain't worth the price, she ain't worth the price. No, she ain't worth the price

–Eso fue grosero –dijo Blossom.

–¿Qué puedes esperar de este inútil? –dijo Buttercup.

–Buttercup tiene razón –dijo Brick–. Butch es un inútil.

–Ya, cállense los tres –pidió mientras intentaba estacionarse para entrar al museo–, o me enojaré y emprenderé marcha lejos de aquí, hasta la exposición de anime del centro.

–¡No! –exclamaron los tres, causando la risa del chico.

El Museo de Townsville tenía exposiciones variadas: en el ala izquierda, estaban la sección de Historia y Ciencias Naturales, y en el ala derecha, la sección de Arte como tal, donde se exponían pinturas, desde las más antiguas hasta artistas del siglo XXI.

La expresión en el rostro de Blossom era de admiración pura ante cada estatua, fósil, arqueología que veía. Leía cada tarjeta de descripción, sacaba sus propios cálculos mentales. Tomaba la mano de Brick y lo dirigía hacia las exposiciones, mientras que Buttercup y Butch competían entre sí para ver quién acertaba en las fechas.

Obviamente, tenían que convertir todo en una competencia para poder pasar el rato en un lugar que no les llamaba mucho la atención, mientras que la entretención máxima de Brick era ver la felicidad y el entusiasmo de Blossom.

–Esto es lo que me apasiona –le dijo Blossom a Brick, mientras admiraba una réplica de la tumba de un faraón–: la Historia.

–¿De verdad? –preguntó Brick.

–Sí. Siempre me ha gustado conocer la raíz de todo: idioma, vestimenta, cultura… En general, el pasado de todo lo conocido… Me intriga el conocer más, descubrir cosas… Conectar lo que pareciese estar apartado de la Historia del mundo por no encontrarle el lugar adecuado.

Brick mantuvo la mirada fija en ella, admirando la forma en que su boca se movía y articulaba las palabras, las líneas de expresión alrededor de sus ojos, el brillo de los mismos que denotaba la felicidad que sentía, disipando cualquier duda que pudiese surgir a partir de su declaración.

Dios… Había cosas que Brick entendía y otras que no. Una de las que entendía era la pasión de Blossom por la Historia, ya que él sentía la misma pasión cuando se trataba de dejar todo de sí para salvar la vida de alguna persona; y una de las cosas que no entendía era precisamente cómo se pudo haber enamorado de ella y tan solo darse cuenta de ello cuando el peligro los asechaba sin descanso.

La vida no era fácil, ¡claro que no!

Y se podía poner peor si la maldita se lo proponía.

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Definitivamente quedarse en el auto era su mejor opción ahora mismo. Brick y las chicas habían exigido que se detuviera en una tienda para comprar ciertas provisiones, incluso cuando habían quedado en ir a comer.

Darse un momento para él solo, considerando que las tensiones no se iban a ir tan pronto, era lo que necesitaba, por lo menos tres veces en el día.

No había podido vivir el luto como quería, por lo que recordar a su hermano y a su padre, por lo menos unos cinco minutos al día, le resultaba gratificante, reconfortante… Casi como si no se hubiesen ido en lo absoluto.

When I'm feeling all alone
There's so far to go
The signs are no where on this road
Guiding me home

–Oh, mierda –murmuró, reposando su cabeza contra la cabecera del asiento.

Cubrió su rostro con ambas manos, suspiró pesadamente, no quería dejar que las lágrimas cayeran. No iba a permitir que nadie lo viese llorando, no iba a mostrarse débil.

That you are right here with me
You've opened my eyes
So I can see you all around me
Light light light up the sky
You light up the sky to show me
That you are with me

La canción avanzaba, él miraba por entre sus dedos por si los chicos ya venían. Dejó de cubrir su rostro y se apoyó en el volante, colocando sus dos brazos como almohadilla y su frente sobre ellos.

Sus labios temblaban, si hablaba su voz se quebraría; pero, oh, Dios, se sentía tan bien sufrir a causa de la falta que le hacían tanto su padre como su hermano.

Recordaba, mediante el dolor, lo feliz que fue junto a ellos.

So I run, straight into your arms
You're the bright and morning sun
To show your love there's nothing
You won't do
(you won't do)

–Maldición –dijo entre dientes, apretó sus labios y volvió a alzar la cabeza.

Empezó a relajarse, de a poco, ya pudo ver que los chicos salían de la tienda, riendo entre ellos, así que sobó sus ojos y fingió bostezar, lo que después sí se transformó en un bostezo real.

Sabía que debía cambiar la canción rápidamente, solo así podría dispersar cualquier tipo de idea errónea.

Ppalgahge muldeuryeo jigeum i sigan
I'll make it red
Make it red
Eoneusae nae mame ppalgan jangmicheoreom
Ooh-ahh hage
Saeropge eh eh

Cuando abrieron la puerta, Buttercup frunció el ceño, haciendo un gesto de desagrado.

–No jodas, creí que no pondrías más pop coreano –dijo la chica.

–Es mi auto, pondré la música que a mí se me dé la gana.

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El día se les pasó muy rápido, no hubo necesidad de estarse besuqueando cada tanto, solo reírse, comentar situaciones, hablar de lo que les sucedía y cómo afrontaban sus propias relaciones. No se preguntaron cómo es que terminaron involucrados, eso lo dejaron para sus propias privacidades, aunque tuviesen una enorme curiosidad.

Simplemente… vivieron el día, disfrutaron la compañía de sus parejas y de sus hermanos como si se tratase de una cita normal.

Ahora mismo, a Brick se le había ocurrido parar en la playa cercana a la casa que pocas veces solían ocupar –esa en donde Butch y Buttercup…– ya que el lugar era tranquilo, los árboles aminoraban cualquier ruido molesto de las autopistas o carreteras. Todo porque querían estar en absoluta tranquilidad.

Brick y Blossom estaban sentados en la arena, Buttercup estaba sentada en el capó, con los ojos cerrados, disfrutando de la brisa, mientras que Butch seguía sentado dentro del automóvil, con la puerta abierta, fumando un cigarro, escuchando música a bajo volumen.

Buttercup podía escuchar aquella melodía, los otros dos chicos también alcanzaban a distinguir algo…

My father said to load that gun
And keep the devil from the door
Don't be tempted by the words he says

Butch arqueó una ceja y le dio una calda a su cigarro. Buttercup giró su rostro solo para ver la expresión que él tenía. Pero solo pudo pensar que se veía guapo cuando se concentraba en algo.

I found a way to break the cycle
Initiated something vital
But to the ocean, it was only rain

So rain on me
So rain on me

–Deja de fumar y ven a mi lado –pidió la chica.

Bombs are going off in my mind
To ban the places I can hide
Quicker now, I better think twice
Start a new life

–No pienso dejar de fumar –dijo Butch, que ya había salido del auto y tomaba asiento junto a Butterup, quien se acurrucó a su lado–. Así que te aguantas.

Fate is kicking down the door
But I don't live there anymore
Destiny, it needs your advice
I'm starting a new life

–No me importa que fumes –comentó ella, él pasó una mano por su espalda, rodeando su cintura–, solo me importa…

Y Butch la besó, haciéndola callar por un momento.

Brick se había dado vuelta, iba a pedirle a Buttercup que se acercara a ellos, pero al ver que su hermano estaba besándola, se sorprendió absolutamente, sonrió por lo bajo y desvió la vista al mar.

–Una nueva vida, eh –comentó.

–¿Eh? ¿Qué dices? –preguntó Blossom.

–Oh, no, nada, creo que eso alcancé a escuchar de la canción que está reproduciendo Butch.

–Ah –sonrió la chica–, ya veo.

–¿Te parece si lo hacemos? –le tomó la mano–. Empezar una nueva vida, digo… cuando todo esto termine.

–¿A qué te refieres?

–Quiero pasar mi vida contigo, contándote toda mi verdad, tú contándome la tuya… Pero desde una nueva perspectiva, con diferentes preocupaciones e intranquilidades.

–Suenas casi como si me estuvieses proponiendo matrimonio –rio Blossom, estrechando la mano del chico.

–Es muy pronto para pensar en matrimonio…

–Lo sé –agachó la cabeza–, pero aprecio que digas todo esto… Me da a entender que en verdad me quieres.

–Que lo estés dudando me ofende.

–No es que lo dude, es solo que me encanta oírlo, Brick… Aunque sea indirectamente.

Brick volvió a besar la mano de Blossom, la miró directamente a los ojos, y sin titubear, le dijo:

–Te amo, y planeo hacerlo hasta que deje de respirar.

.

.

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Al día siguiente, después de tantas emociones y promesas vividas, es que Caroline les dice a sus hijos que la acompañen. La reunión con el FBI era un hecho y ellos debían estar presentes.

Era muy temprano, el sol estaba recién por salir. Tenían planeado volver a casa antes de que se despertaran las chicas, pero si la situación no estaba a su favor, Dun y Martjorie estaban cuidando.

Caroline los conducía por el pasillo, sus tacones hacían eco a esas horas, debido a que en la brigada casi no había nadie, la mayoría llegaba al primer turno, no se quedaba a custodiar a menos que fuese su turno.

Abrió una de las puertas, esa los condujo a un pasillo que se dividía en dos: podías seguir derecho o bajar por la izquierda. Siguieron derecho y fue ahí cuando de una de las habitaciones ven salir a Jeff Keane.

–Ya iba a llamarte por teléfono –dijo él–. Iré por café, así que, por favor, entren.

–Gracias, Jeff –respondió Caroline.

Butch y Brick también le agradecieron, con un gesto de cabeza.

Entraron a la habitación de donde él había salido y se encontraron a Karen, que conversaba con Stewart, la fiscal que interrogó a Violet. Al verlos entrar, ambas mujeres se pusieron de pie.

–Buenos días –dijo Stewart–. Los estábamos esperando.

–Fiscal –dijo Caroline–, ellos son mis hijos, Brick y Butch.

–Un gusto en conocerlos –dijo ella–. Díganme Stewart, estoy a cargo del caso, y de la operación que vamos a llevar a cabo el próximo sábado.

–¿Qué? ¿Ya está todo eso decidido? –se extrañó Brick, luego miró a su madre–. Caroline, ¿ya tomaron esa decisión sin siquiera consultarnos?

–No hay tiempo que perder, Brick –respondió ella–. El tiempo es valioso, y si lo retrasamos más, nos terminaremos hundiendo.

–Brick –dijo Karen–, créeme que a mí tampoco me hace mucha gracia, pero confía en nosotros… Este plan no puede salir tan mal como piensas. No está siendo apresurado, solo es específico.

–Deja que te lo explique –dijo Stewart, y en ese momento entró Jeff con una bandeja, donde traía el café para todos.

Stewart había tomado un marcador y empezó a trazar bocetos en la pizarra blanca que había en la sala.

–Nos reuniremos con Jim en este sector, la carretera a la salida de Megaville, que conecta con Townsville, cercano a la quebrada.

–¿La quebrada? ¿En serio? –cuestionó Butch–. ¿Y qué pasará si el maldito…?

–Déjame terminar y prometo que resolveré todas las dudas e inquietudes que puedan sentir –pidió ella amablemente–. Como decía, nos reuniremos en este lugar y pondremos vigilancia en el sector para saber desde dónde viene su automóvil, solo así lograremos tener una estimación exacta de si el escondite que ustedes descubrieron es el único que tiene.

–¿Creen que tenga más? –preguntó Karen.

–No podemos negarlo –apretó sus labios–. Una cuadrilla fue a husmear en la dirección 1, y ya no había nada ni nadie, como si se esperaran que fuéramos a espiar por allá.

–Sin embargo, pudieron haber vuelto –sugirió Brick, a lo que Stewart asintió.

–Efectivamente. No pudimos dejar a un equipo de vigilancia, era posible que ellos tuviesen uno para cuando fuimos a investigar.

–Claro, claro –suspiró Caroline–, Jim es capaz de tener ese tipo de precauciones.

–Bueno, siguiendo con el plan –siguió Stewart y se volteó hacia el pizarrón– ocuparemos a las chicas como carnada –en ese momento, Butch y Brick reaccionaron violentamente, golpeando la mesa y poniéndose de pie respectivamente.

–¡¿Carnada?! –exclamaron al unísono.

–¿Qué mierda están pensando? –replicó Butch.

–¿Ese es su gran plan? ¿Ponerlas en riesgo? ¿No es suficiente con todo lo que han tenido ya que pasar? –añadió Brick.

–Cálmense, chicos –dijo Karen–. Esa idea se me ocurrió a mí.

Caroline agachó la cabeza, apretó su entrecejo y suspiró.

–Antes de exaltarse por todo, ¿por qué no mejor escuchan el plan por completo? –le pidió a sus hijos.

Ambos intercambiaron una mirada molesta y asintieron de mala gana.

–Como decía –Stewart parecía algo frustrada–, serán la carnada, tal y como dijo Karen; su idea fue responder a una carta de Jim –los miró–. Si bien recuerdo, ellas le mandaron un mensaje a él, que ustedes fueron a dejar allá a su antiguo hogar –asintieron–. Pues Jim les respondió –miró a Jeff, que preparó el proyector y lo encendió–. Como ven, en ese papel amarillento y con dicha tinta azul escribió "Mejor acordemos un encuentro para sus muertes, ya no se me ocurren más sorpresas". Lo irónico de este mensaje es que da por asegurada la muerte de las chicas.

–Además –intervino Jeff– es que sí tiene sus huellas digitales grabadas –miró a Caroline–, por lo que ahí tenemos la prueba de que él es el autor de esta carta y amenaza.

–Perfecto –dijo la mujer–, entonces eso sería suficiente como para culparlo.

–Absolutamente –afirmó Stewart.

–Entonces –habló Brick– ¿vamos a mandar a las chicas solas? Si Butch o yo las llevamos, será sospechoso.

–Utilizarán mi auto –dijo Karen–. Hoy mismo volverán a mi casa, les explicaré en detalle lo que deben hacer. Ambas tienen licencia de conducir, así que no habrá problema con eso.

–Desde hace una media hora –Stewart miró su reloj y asintió mirando a Jeff, por lo que él pudo seguir hablando– un escuadrón fue en camino del lugar de los hechos. Empezarán una vigilancia desde ahora, analizarán el terreno y pondrán cámaras de seguridad, a las que Caroline y ustedes tendrán acceso, al igual que nosotros. La idea es clara –Jeff aclaró su garganta–: hoy mismo le diremos a Jim que se juntarán el sábado, a las ocho de la mañana, en el kilómetro diecisiete de esa carretera. Ese lugar no tiene problemas de relieve y a menos de que les tire el auto encima, no podrá matarlas.

–Ah, pero qué consuelo –dijo Butch rodando los ojos.

–Incluso si caen, no es un camino picado.

–Es una quebrada, no podemos confiar en ello –dijo Brick–. El agua misma puede…

–No nos adelantemos a los hechos –pidió Caroline, había visto lo tensa que se puso Karen–, pero vamos, tenemos que planificar todo con mucho cuidado, no pueden haber fallas.

–Vale, seguiré explicando –dijo Jeff, palpando los hombros de su esposa–. Al estar vigilado aquel lugar, evitaremos trampas que puedan ponerles o ataques sorpresas. Ellas solo tendrán que verse con él. Si se baja con un arma, ustedes podrán dispararle en las piernas, porque lo necesitamos vivo.

–¿Nos autorizarán a ocupar armas? –preguntó Brick.

–No es como si nunca las hubieses ocupado –dijo Stewart–. Tu padre siempre dijo que tenías la mejor de las punterías.

Caroline sonrió, Brick bajó la mirada y también sonrió.

–Vale, sigamos –pidió Butch, sintiendo esa presión en el pecho que lo abrumaba cada vez que recordaba a Tyler o Boomer.

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Karen y Jeff aguardaban en la sala, en compañía de Brick, Blossom y Caroline a Buttercup, que todavía no terminaba de armar su maleta. Su tía les había pedido que se fueran con ella por una semana, todo parte del plan que llevarían a cabo prontamente.

Butch estaba nervioso, y mientras todos conversaban en la sala, él se logró escabullir y subió al segundo piso, en busca de la chica, obviamente… Quería darle el último beso antes de que no le pudiese ver durante varios días.

Porque no, no podían tampoco ir por ellas a la escuela.

Buttercup dejó la puerta entreabierta, y por lo que vio Butch, ahora sí estaba lista.

–¿Necesitas ayuda? –le preguntó, pero no logró sobresaltarla.

–No, no, estoy bien –tomó la mochila con toda la intención de colocársela en la espalda, así podría llevar su bolso con ropa en las manos.

–¿Segura?

Se quedó un momento en silencio, eso llamó la atención de Butch. Cuando ella le correspondió la mirada, hizo un gesto con la cabeza.

–¿Quieres que me vaya? –preguntó él.

–Que cierres la puerta.

–Ah.

Hizo caso a la indicación, ella suspiró y se sentó en la cama; Butch dio un par de pasos para estar frente a ella y arrodillarse.

–¿Qué te sucede? –susurró.

–Tengo… Hay algo que no me deja tranquila…

–¿Qué cosa? Sabes que puedes confiar en mí.

Titubeó un momento. Frotó las palmas de sus manos, tomó una gran bocanada de aire y empezó a hablar.

–Puedes pensar que son cosas mías, que fue solo un sueño… –Butch tomó las manos de la chica–, pero yo soñé con mi hermana, con Bubbles.

–¿Y cómo era el sueño? ¿Lo recuerdas?

–Algo confuso, ya no recuerdo detalles con exactitud… Pero ella decía que nuestras –apretó sus labios un segundo–, que nuestras alas iban a repararse cuando llegásemos a ese lugar… Butch, yo soñé que mi hermana estaba muerta.

–Buttercup –estrechó sus manos–, tranquila…

–No puedo aceptar esa idea, Butch, simplemente no puedo.

Su voz empezaba a quebrarse, sus ojos se ponían poco a poco más rojizos y su labio inferior temblaba.

–Oye, no te precipites…

–Por cómo han sido estos últimos meses, no puedo mantenerme esperanzada ni unida a una idea que puede ser errada. Yo necesito respuestas… y este sueño ha sido la respuesta más clara en lo que respecta la situación de mi hermanita.

–Buttercup, eso fue un sueño… Un simple sueño, no indica veracidad ni nada por el estilo. Pero si sientes la necesidad de tenerlo como único referente, pues vale –asintió Butch–, deberías considerar que Bubbles dijo que tenías las alas rotas, y si es así, te aseguro de que tus alas van a sanar antes de que llegues a ese lugar.

–¿Tú de verdad crees que tengo alas?

–No importa lo que yo crea o no, importa lo que la Bubbles del sueño dijo –le sonrió–. Has pasado por mucho, desde decisiones arriesgadas hasta episodios que no contemplaron tu opinión ni decisión en lo absoluto, mientras tratabas de volar fuera de los problemas, de seguro rompiste tus alitas –acarició su mejilla–. Quizás deberíamos empezar a sanarlas.

–¿Cuándo? ¿Cuándo será…?

–Cuando la pesadilla termine –interrumpió–. Me aseguraré de eso.

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Las chicas recibieron las instrucciones y no emitieron pregunta alguna.

Buttercup fue quien dejó la nota en su antigua casa –estuvo vigilada por un agente que iba a civil–, solo de esa manera lograrían disipar cualquier duda de manipulación policial.

Y llegando la hora, también planificaron salir a escondidas de su casa, aunque Karen y Jeff estuviesen al tanto de todos sus movimientos. Butch y Brick no habían hablado con ellas, no porque no quisieran, se morían de ganas, pero estaban tan involucrados por el plan que no podían darles la atención que ellas esperaban.

Bueno, el ambiente no estaba tan deseoso de momentos llenos de romance, solo de un alto deseo de hacer justicia.

Sábado, 07:56am.

Las chicas ya estaban en el lugar donde iban a encontrarse con Jim. Estaban nerviosas y ni siquiera entre ellas podían hablar.

Ambas miraban a los alrededores, desde el agua hasta al bosque. Era imposible detectar a primera vista si había alguien vigilándolas. Todo había pasado tan rápido que no habían tenido tiempo ni para pensar bien la situación.

De la guantera, Buttercup extrajo la pistola que le facilitó su tío Jeff, Blossom miró de reojo.

–¿Está cargada? –preguntó la mayor.

–Se supone que sí, pero la idea es que la utilicemos solo como mecanismo de defensa.

–¿Has disparado un arma antes? –preguntó Blossom.

–Nunca… ¿Y tú?

–Tampoco.

En el bosque, lo que se tejía era que Stewart, junto con los dos jóvenes Rowdy estaban resguardados mientras vigilaban con binoculares la situación.

–¿Hay algún movimiento, sector norte? –preguntó Stewart por el radio.

Negativo –contestó un hombre.

–¿Hay algún movimiento, sector sur?

Negativo –contestó una mujer.

La situación era tensa. Por los reportes, no ha habido movimiento alguno de los hombres de Jim por estos sectores, la única confirmación que había de toda esta situación, era que sí habían recogido la carta que dejó Buttercup.

El encuentro debía ser un hecho.

Karen y Jeff estaban con Caroline en la brigada, observando todo desde las cámaras que habían instalado. Se encargarían de ser los ojos por si se les pasaba algo. Era increíble la tensión que sentían todos los participantes de la operación.

Un automóvil pasó por la carretera. Blossom miró la hora, quedaba un minuto.

No cabía duda, se trataba de Jim.

El automóvil se estacionó de frente a ellas, encendió y apagó las luces, y se bajaron del automóvil; ellas también lo hicieron.

Alexander y Henry se quedaron detrás de Jim, este último era bastante delgado y viejo en comparación con los otros dos. Les sonrió con sorna y les habló.

–¡Pero miren a quiénes tenemos aquí! No pensé que serían tan valientes como para afrontar su propia muerte con plena voluntad.

–¡Ya basta con todo esto! –exclamó Buttercup–. ¡¿Por qué no nos puedes dejar en paz?!

La sonrisa en el rostro de Jim se borró y, en su lugar, una expresión de odio apareció.

–Todo lo que tenga que ver con tu desgraciado y maldito padre debe estar como él, muerto y siendo comido por los gusanos, como es el caso de su puta madre también.

Blossom estaba sin habla, pero no dejaba que Buttercup se acercara a ese hombre, ponía una mano sobre su vientre, evitando cualquier tipo de movimiento brusco que pudiese hacer su hermana.

–Y ya que estamos aquí –dijo Jim–, ¿les parece si…?

Jim estaba metiendo una mano dentro de su chaqueta, cuando…

¡Fiscal Stewart! ¡Un civil va de camino por la carretera! –avisó la mujer del sector sur.

–Mierda –masculló la mujer, así como también Brick y Butch, que sabían que eso arruinaba por completo el plan. Stewart tomó el radio y envió un mensaje–. A todas las unidades, den aviso para cambiar al Plan B. Sigan el puto auto del puto ese cuando se dé a la fuga.

Copiado.

El automóvil era una camioneta blanca. Jim al verla, miró a las chicas con mucho enojo y retrocedió.

–¡La policía! ¡Es una trampa! –exclamó.

Ambas chicas también voltearon y se dieron cuenta de la camioneta.

–¡Hijas de puta! ¡No me van a atrapar! ¡Voy a matarlas cuando menos se lo esperen! –decía Jim apresurándose a entrar en su auto–. ¡Alexander! ¡Déjales el paquete de mierda y vámonos de aquí!

Blossom y Buttercup se echaron hacia atrás para evitar que las atropellara. Alexander sacó de la maleta un bulto bastante grande envuelto y lo dejó caer con considerado cuidado cerca de ellas y se subió al auto antes de que Henry pisase el acelerador y los sacara de escena muy rápido, no sin antes ser seguidos por los vehículos policiales del sector sur y los del norte.

Quizás qué habrá pensado la mujer que pasaba por ahí en su camioneta, que solamente acortaba tiempo de viaje.

¿Recuerdan que les dije que la vida no era fácil? ¿Y que se podía poner peor si la maldita se lo proponía?

Pues aquí tienen la prueba.

Díganme ustedes, ¿cómo se sentirían si ven que el bulto envuelto en una percudida sábana blanca con manchas rojizas y algo amarillentas deja a la vista un rostro?

–No pue… –intentó decir Blossom antes de caer de rodillas.

Buttercup no reaccionaba, estaba tiesa, tampoco emitía sonido alguno.

–¡Es un cuerpo! –grita un subordinado de Stewart cuando se acerca a las chicas junto con otros oficiales–. ¡Paramédicos!

¿Cómo se sentirían al ver los ojos de su hermana menor?

¿Pueden hacerse la idea del dolor que estaban sintiendo las hermanas Utonium en ese momento?

–¡BUBBLES! –gritó Buttercup.

El grito fue tan fuerte y desgarrador, que Butch y Brick alcanzaron a escucharlo estando a una distancia considerable dentro del bosque.


Canciones que escucha Butch en su auto:

–"Starry Night", Mamamoo.
–"Happy Pills", Weathers.
–"Light up the sky", The Afters.
–"La vie en rose", IZ*ONE.
–"My own life", Sonic Syndicate.

Hice una encuesta en instagram, y tres personitas me ayudaron a elegir tres de esas canciones. Muchas gracias, a las tres, un abrazo.

Hasta la próxima.